Hola mis hermosas! espero que este capi les guste...lamento no poder actualizar tan seguido como antes pero tengo muchas cosas en la uni!;)

este capi es un pequeño regalito para todas! gracias por sus reviews y alertas...nos leemos pronto espero...:)


De la vida misma


Capítulo 34: La retoña.

BELLA POV

Era graciosísimo ver a Emmett desenvolverse con Carlie, todo lo que hacía lo pensaba dos veces antes de hacerlo, vacilaba un poco cuando le tocaba tomarla en brazos y cuando ella le sonreía se emocionaba como un niño en navidad.

Jasper había perdido la timidez y se desenvolvía con naturalidad aunque igual de precavido que Emmett.

Carlisle estaba fascinado con su nieta y lo mismo se podía decir de Esme que era quién más la consentía, tenía el presentimiento de que Esme no le negaría nada a Carlie en caso de que alguno de sus tíos o Edward o yo le negásemos algo.

Alice y Rose estaban emocionadas con la bebé, casi tanto como yo. Se que Rosalie en su vida humana deseó tener una familia que incluyera tener hijos, y que se sintió frustrada al momento que supo lo de su condición vampírica, pero según Edward y la misma Rosalie, lo había superado cuando encontró a Emmett.

Cada día mi hermosa bebé estaba más grande y más hermosa. Han pasado cuatro meses desde su nacimiento y parecía una bebe de nueve meses, su cabello era dorado pero no del mismo tono que el de su padre, dado que tenía un tono marrón que concedían a su cabello un color hermoso, sus ojos eran espectaculares. Nunca supe el color de ojos de Edward cuando humano hasta que Esme mencionó que eran iguales a los de nuestra hija. Su tono era verde olivo con unos toques de gris. Era un color tan extraño como fascinante.

Carlie nos sorprendió a todos gateando desde la posición de Edward en el piano hasta mi posición en el sillón de la sala.

Cuando llegó a mi lado la tomé en mis brazos riendo divertida y le hice carantoñas a lo que ella respondió con un gracioso gorjeo parecido a una risa.

Mi niña posó su manita en mi mejilla y yo sorprendida la tomé y deposité un beso en su palma. Cuando hice eso ella volvió a colocar su mano en mi mejilla de manera insistente, cosa que me sorprendió ya que una bebé de esa edad apenas era capas de levantar por mucho tiempo sus bracitos.

-Creo que intenta decirte algo-Me dijo Jasper que estaba atento a la escena desde el otro sillón de la sala, situado frente al mío.

Asentí confundida y dejé la mano de Carlie en mi mejilla. A los pocos segundos me invadió una imagen de ella gateando, cuando me di cuenta de que era la imagen, entendí que estaba reproduciendo lo que acababa de hacer.

Yo emití un "oh" impresionado y sonreí a mi niña. Creo que tenía un don. Me pregunto si habrá sacado algo de mi condición de bruja. Sería interesante.

Edward rió encantadoramente y se sentó a mi lado, en el brazo del sofá.

-Creo que te intentaba preguntar si habías visto como gateó hasta tu posición.-le hizo una caricia a Carlie en la mejilla y ella emitió de nuevo ese gorjeo que comenzaba a pensar era su manera de reírse.

-Por supuesto que lo vi cariño- Jasper rió a carcajadas ante algo que solo él entendió ya que Edward y yo lo vimos confundido.

-Ya sabemos como la retoña llamará la atención de las personas- "la retoña" era como Jasper y Emmett habían apodado a Carlie.

Edward le sonrió divertido y concordó con él.

-¿Crees que ese sea su don?-no pude evitar preguntar.

Carlisle se nos había unido al escuchar mi pregunta, lo cual era chistoso ya que lo veía como una nueva oportunidad para estudiar el alcance de las particularidades de su especie.

-Yo pienso que si-Respondió Edward y Jasper lo apoyó.

Estuvieron conversando alrededor de una hora sobre un montón de cosas que no entendía, así que como distracción me concentré en peinar con mis manos el cabello de Carlie.

Estaba pensando en hacerle una graciosa colita con su cabello cuando su manita en mi mejilla captó mi atención.

Me mostró que quería comida humana, lo que indicaba obviamente que tenía hambre.

-Con su permiso iré a darle de comer a este mounstrito- me levanté del sofá con Carlie en mis brazos ante la atenta mirada de los tres.

Rosalie, Emmett, Alice y Esme estaban de caza. Desde que Carlie había nacido nadie quería dejarnos solas cuando tenían que cazar, así que de vez en cuando hacían grupos o iban en pareja a una rápida cacería.

En la cocina senté a mi hija en la silla que Esme había comprado para ella y me dispuse a prepararle la comida.

Estaba preparándole un puré de papas cuando el gorjeo de mi hija me llamó la atención.

Voltee a verla y observé con asombro y diversión que Carlie había heredado mi condición de bruja, o al menos algo de ella. Un giro interesante a los acontecimientos.

Observé en silencio como Elizabeth Masen le hacía carantoñas a su nieta. Era una imagen conmovedora y sabía que le encantaría estar viva y disfrutar de ese modo a su nieta.

-Le agradas- no pude evitar reír.

Elizabeth me vio con sorpresa y un poco de vergüenza.

-Así parece. Es inteligente. No pensé que sería capas de hacer lo que tú haces- mientras me hablaba, miraba con fascinación a Carlie.

Iba a responder algo más pero Edward entró en la habitación haciendo que mi hija estirara sus brazos insistentemente hacia él y abriera y cerrara sus manitas llamándolo.

Elizabeth se rió y yo sonreí enternecida. Carlie tendía a llamar a Edward de esa manera.

-Nunca pensé ver el día en que una bebé dominaría a un hombre como él- reí ante lo que Elizabeth decía.

Ambas mirábamos la escena delante de nosotras. Carlie estaba en brazos de Edward y tenía su manita en su mejilla, lo que decía que le estaba contando algo, probablemente lo que Elizabeth le había estado haciendo.

Cuando Carlie terminó de contarle, Edward se giró hacia mí con la interrogación escrita en su rostro y yo asentí. Apagué la candela y me acerqué a mi esposo y mi hija.

-Es…¿Puede verla?-yo sonreí y asentí. Él miró a Carlie emocionado y le dio un delicado y amoroso abrazo y depositó un beso en su mejilla.

-¿Qué hacías en la candela?-preguntó cuando se recuperó de la impresión.

-Le preparaba algo de puré de papas.-Respondí.

-Pues entonces es hora de comer princesa.- le dio una mirada a Carlie y ella tomó un mechón de cabello de Edward entre su manita y lo haló graciosamente riendo.

Jasper y Carlisle entraron en la cocina justo en el momento en que ponía el plato de comida frente a Carlie.

-¿Qué le causa tanta gracia?-preguntó Jasper revolviendo el cabello de su sobrina.

-Le parecía divertido halarle el cabello a su papá-respondió Edward mirando reprobatoriamente a Carlie por un momento para luego sonreírle y darle la comida.

Jasper rió y fue copiado por Carlisle.

Yo me serví mi almuerzo y procedí a comer mientras Jasper y Carlisle se sentaban en la mesa a mi lado y conversaban animadamente.

A eso de las 6 de la tarde llegaron los que estaban de caza.

Alice llegó sorprendentemente ( o no) con varias bolsas de un centro comercial.

-Alice…¿Qué hiciste?-reproché.

-Solo le compré algunas cosas a mi sobrina consentida.-Respondió inocentemente con un puchero que solo compraba a Jasper.

Rodé los ojos y me rendí. Era imposible tratar de evitar que Alice fuera de compras.

-Carlie está durmiendo ahora.-informé y Alice asintió caminando en dirección a las escaleras.-Alice.-Ella se volvió y me miró, supe que había herido un poco sus sentimientos aunque ella no lo demostrara.-Gracias- ella sonrió y me dio un abrazo.

No me gustaba hacerla sentir mal pero a veces era inevitable enfadarse un poco. Alice tendía a exagerar con las compras y a mi personalmente me incomodaba cuando llegaba con ese tipo de sorpresas. No me molestaba que me arrastrara con ella siempre y cuando me lo hubiera dicho antes.

-Nos vemos mañana Bella-le sonreía mi hermana y cuñada y me dirigí a mi habitación donde mi bebe dormía.

Luego de darme un baño relajante y acomodarme le di las buenas noches a Carlie y me acosté al lado de Edward.

-Buenas noches pequeña-me dio un beso en la frente y me cubrió con las cobijas.

-Buenas noches-recosté mi cabeza en su pecho y así me dormí.

Sentía que acababa de dormirme cuando el llanto de Carlie me despertó.

Hice el ademán de levantarme, pero la mano de Edward en mi hombro me detuvo.

-Yo voy-Asentí adormilada y unos segundos después sentí como la colocaba en el medio de ambos.

Acaricié la manita de mi bebé hasta que ambas nos dormimos.

No pasé muy buena noche ya que Carlie despertó cada poco, llorando incómoda y eso me tenía preocupada.

A la mañana siguiente Carlie despertó llorando de nuevo y al tomarla en mis brazos noté que sus mejillas estaban sonrojadas y su temperatura corporal estaba unos grados por encima de lo normal.

Preocupada llamé a Carlisle y Edward.

-Está un poco caliente.-les dije mortificada. No sabia que hacer.

-buscaré mi maletín y la examino. Tranquilos.-Yo asentí tratando de calmar a Carlie que tenía un puchero en su rostro sonrosado y algunas lagrimitas resbalando de sus ojos.

Edward me abrazo por la cintura desde atrás y acarició de esa manera la espalda de nuestra hija. Sirvió un poco ya que al menos había cerrado sus ojitos aunque aún seguía con ese puchero.

Carlisle entró de nuevo en la habitación y procedió a medir la temperatura de Carlie y con su estetoscopio escuchó el corazón y la respiración de mi bebé, también lo pasó por la barriguita de mi bebé.

Edward lo miraba atento y cuando Carlisle terminó su examen, mi marido suspiró relajado.

-Solo es un malestar estomacal. Debe estar saliéndole un diente-le hizo un cariño a Carlie en la mejilla y nos dio una hojita de papel que tenía las indicaciones de lo que debíamos darle.

Después de eso nuestra bebé durmió plácida y corridamente en los brazos de Edward, ya que era el único lugar donde logró sentirse cómoda puesto que cada vez que la intentábamos poner en la cunita o en la cama lloraba.