El Largo Camino a Casa

Parte 13

Rotura

Capítulo 2/2

La mano que le agarraba por la fuerza era un poco molesta, por no decir menos. Nunca había caminado de la mano de una chica por la calle y aunque no quería admitirlo, estaba un poco nervioso acerca de la experiencia. Y por culpa de estar nervioso, se hizo consiente del calor y empezó a sudar. Saber que su mano estaba sudorosa le puso aún más nervioso, Amaya podría notarlo y asquearse, alejarse o reírse de él. Ese pensamiento le hizo sudar aún más.

Afortunadamente la chica no parecía darse cuenta y siguió sonriendo, mirando a su alrededor de tienda en tienda y en general, bastante feliz.

Unos cuantos pasos detrás de ellos, estaba Reizo, vigilándoles como un halcón mientras vagaban por la ciudad. Tenía la fuerte impresión de que este estaba siendo muy protector con Amaya, actuando como su guardaespaldas, cosa que le añadía más tensión al ambiente.

A través de todo esto, pensó que estos sentimientos eran estúpidos. No sabía por qué se sentía tan nervioso. Después de todo, podría ser su primera vez de la mano de una chica, pero ya había hecho cosas mucho más intensas y, claro que habían estado un poco nervioso al principio, pero al mismo tiempo, fue extrañamente cómodo. Emocionante también, pero aún así fue cómodo. Pero en este momento, no estaba emocionado, simplemente tenso. Y no era una sensación muy agradable.

Además Amaya parecía decidida a parar en el escaparate de cada la tienda, comprobar los productos y dejar escapar extraños sonidos de 'ooohhh'. Él no estaba para nada interesado en las compras. A veces era divertido recorrer los puestos de los alrededores pero cuando estas no eran interesantes había otras cosas divertidas para ver, como comida o cosas de festivales, pero éstas eran de cosas habituales, tiendas de ropa, hierbas y otro numero de sinfín cosas variadas que no le emocionaban. Esta falta de interés había sido la razón por la que Sasuke nunca le enviaba a comprar. Decía que no podía confiar en él para comprar las cosas cuando se distraía por tonterías. Un día que el Uchiha le envió a compra verduras y cerillas y él regresó con una patata y un molinillo de viento, su compañero le prohibió ir a hacer las compras de nuevo.

Naruto sacudió la cabeza para aclarar sus pensamientos. No quería pensar en Sasuke ahora. Ahora estaba con Amaya, feliz, agradable y ellos estaban... ¿qué? Tenía que pensar en eso, la pelinegra le había dicho que quería ponerse al día con él, pero hasta ahora lo único que habían estado era dar vueltas por la ciudad juntos y... ¿estaban en una especie de cita? Eso algo que probablemente debería tener en cuenta, ¿no?

"Uh, hey ¿Amaya?"

"¿Sí?" preguntó ella sonriendo mientras aferraba su mano un poco más fuerte.

"¿Qué estamos haciendo?"

"Es extraño," comenzó la de ojos verdes con una especie de sonrisa nostálgica. "He estado aquí hará ya dos semanas, pero no he tenido ganas de caminar por la ciudad en absoluto. He estado un poco deprimida", admitió. "Pero entonces te vi y de inmediato me empecé a sentir mejor. Era como si el alivio y felicidad de cuando me salvaste de Sachio volviese de nuevo."

El ojiazul sonrió ante eso. Era agradable saber que alguien se sentía mejor con solo su presencia.

"¿Te estas sintiendo mal por lo de tu padre?"

"Algo así. He de reconocer que me puso en una situación complicada cuando se fue. No tenía dinero y el nombre de la familia se ha ensuciado. Ha sido... difícil. Tengo que admitir que no estoy acostumbrada a depender de otras personas y viajar distancias tan grandes sin los medios adecuados para hacerlo".

Se preguntó si de verdad había pasado por tantas adversidades como él y Sasuke. De alguna manera lo dudaba, pero se sentía un poco mal por pensar así. Era evidente que no estaba acostumbrada a este tipo de vida, así que no era raro que estuviera deprimido por ello.

"Entonces, ¿A dónde vas?"

"Tengo una oportunidad para limpiar mi apellido, pero para ello voy a tener que hacer más concesiones con mi vida, así que exactamente no estoy deseando que llegue. Pero no importa, tengo que hacerlo, sé que valdrá la pena y sé que voy a estar mejor que antes porque esta vez, soy yo la que toma la decisión de qué hacer con mi vida, no mi padre a causa de sus deudas", concluyó firmemente con un movimiento de cabeza para reforzar sus palabras.

"Estoy feliz de que estés tan segura y todo," le dijo con una especie de confusa media sonrisa, "pero ya sabes, no debes hacer nada que no quieras. Lo que quiero decir es que no tienes que tener un buen apellido para tener una buena vida, ¿sabes? "

Amaya le dio una admiradora aunque ligeramente indulgente mirada, "No creo que entiendas completamente mi situación."

Lo cual era probablemente cierto, que nunca había estado en la situación de la chica y que estaba monumentalmente contento por eso.

"Probablemente no, nunca he sido parte de una familia rica. Pero eso no significa que no esté feliz con mi vida."

"Eso seguramente es porque eres una persona feliz," le dijo Amaya con una gran sonrisa. "Realmente adoro eso de ti."

Sintió que realmente no le había hecho ver su punto de vista, pero, de todos modos, todavía se sentía bien por su observación.

"Gracias. Creo."

"Vamos, quiero volver a la casa antes de que se haga demasiado tarde. Podemos ponernos al día allí."


Cuando Sasuke entró en su habitación de esa noche tiró su mochila al suelo y cerró la puerta detrás de él.

Nunca llegó a pensar que esa perra podría aparecer de nuevo. Y al igual que la otra vez, salía de la nada, batía sus maltratadas pestañas y ya tenía a Naruto a su entera disposición para hacer lo que quisiese. ¿Era realmente tan estúpido para dejarse caer en sus garras de nuevo sabiendo lo que pasó la última vez que se mezcló con ella?

Y por supuesto que la situación no era exactamente la misma, esta vez no parecía que necesitase ser rescatada, pero eso no significaba que no encontraría alguna manera de meter al rubio en problemas sólo este es demasiado blando de corazón para negarse a dar un paseo con ella. Pero así era el Uzumaki ¿no? No aprendió la lección la primera vez y dudaba que se viese amenazado por ello.

Miró melancólicamente a una lámpara en la esquina de la habitación mientras pensaba en que tarde o temprano tendría que volver a salvarle de su propia estupidez. ¿Y cómo se atrevía a entrometerse así cuando tenía algo que decirle? Al menos podría haberle dado la oportunidad de usar Sharingan, era una información importante para ambos. Y ella simplemente se había acercado y se lo llevó como si nada y Naruto... se fue.

Le frunció el ceño a la lámpara. ¿Acaso era realmente su problema? El dobe se había alejado de él, una vez más. Como si no le importase en absoluto y se dejo arrastrar por esa pequeña princesita a hacer sabrá dios que cosas.

En realidad, tal vez no hacía falta ser dios para darse cuenta de lo que podría querer de Naruto. Ella no podría ser la misma pequeña princesa que habían conocido en Adessa pero tuvo la impresión de que su pequeño show de besar al de ojos azules en la calle había sido un impulso incontrolable por su parte. Era evidente que estaba muy feliz de ver a su héroe de nuevo y no había olvidado que en Adessa le prometió que daría las gracias apropiadamente la próxima vez que se viesen. Bueno, quizá ese momento había llegado y el dobe iba a pasar la noche en su casa.

Ella era una chica hermosa, supuso, y el blondo era un adolescente con las hormonas típicas de la edad. Es probable le costase mucho tentarle para que se acostase con ella. Pero aún que él era caballeroso y puede ser que no sintiese bien ante la idea de pasar una noche con Amaya y continuar con su viaje al día siguiente, seguía siendo humano. Bueno, en su mayoría. Y probablemente no ayudaba el hecho que él mismo le había ayudado a que se sintiese más cómodo ante los actos íntimos.

Su ceño se intensificó ante la idea de que podría ayudado a esa niñata a conseguir lo que quería. Y en cuanto lo que el concernía, no se lo merecía. Si verdaderamente había querido salvar a Naruto podría haber afrontado a su padre sin importar las consecuencias.

Demonios, le había dejado a pudrirse ahí durante más de medio día antes de ir a retirar los cargos contra él después de que su padre hubiese desaparecido. Ella no había hecho casi nada para ayudarle y luego le pidió que arriesgase su libertad una vez más sólo para anular su contrato de matrimonio. Y ahora que el rubio estaba libre, le invitaba a una mansión y se preparaba para una noche de amor con su héroe.

Zorra.

Por otra parte, tal vez era lo que el Uzumaki quería. Ella era hermosa y no era un completo desconocido para él. A lo mejor eso era lo suficiente para dejarse tentar a pasar la noche con ella. O tal vez el muy dobe sabía exactamente donde se estaba metiendo y dio la bienvenida con entusiasmo.

Y eso le hizo sentirse aún peor teniendo en cuenta lo que estaba a punto de hacer.

Pero sólo un poco.


Naruto se sentó en la cama con dosel de su enorme habitación y se preguntó como los amigos de Amaya tenían una casa así. No había conocido a los anfitriones, Amaya le arrastró por toda la casa y le mostró su habitación rápidamente. Eso le hizo preguntarse si de verdad era bienvenido. No estaba vestido exactamente como un hombre adinerado y probablemente Amaya era ahora la vergüenza de su clase. O tal vez era que a ella le daba vergüenza presentarle o algo por el estilo.

La chica no era una mala persona, era amable y un poco auto-implicada. Tenía todo el tiempo del mundo para el pobre desconocido que la había salvado de una vida que ella no había querido y parecía muy contenta de haberse topado de nuevo con él.

Se sentaron en una pequeña mesa en la habitación y charlaron sobre todo lo que había sucedido desde que se habían visto por última vez. Amaya parecía haber tenido un tiempo bastante fácil comparado con él y Sasuke. Le contó sobre sus propios viajes mientras ella parecía completamente absorta. Por supuesto, se calló algunos pequeños detalles, como todo el asunto de lady Saito y como él y el Uchiha habían estado… habían estado ayudándose mutuamente, de muchas maneras diferentes. Pero a pesar de esto, no se había dado cuenta de que había mencionado tantas veces al moreno hasta que Amaya lo señaló.

"Pensé que ya no viajabais juntos."

"Oh bueno, no lo estamos. Tuvimos una pelea", admitió. "Pero viajamos juntos por un tiempo."

La pelinegra le dio una extraña sonrisa confundida. "No me sorprende que os peleaseis, sois personas tan diferentes. Eres tan agradable y heroico y Sasuke es tan... nada de eso. Pero cuando le describes cuando estas con él suena casi como una persona completamente diferente."

"¿Así?"

"Por supuesto. Has estado todo el rato, 'y luego Sasuke pensó," o "por suerte Sasuke estaba allí." Sinceramente pienso que a lo mejor solo debe ser grosero con los extraños".

El blondo frunció el ceño mientras pensaba en ello. "No, él es un idiota con todos, incluyéndome a mí. Supongo que solo yo sé como tolerarlo."

"Bueno, tal vez si que puedes, pero si siempre es lo mismo preferiría que le dejases. Creo que es mejor que estés libre de esa influencia, sobretodo si él es tan desagradable contigo."

"Supongo que sí."

Amaya sonrió y puso su pequeña mano caliente sobre la suya. "Oh Naruto, eres demasiado agradable para su propio bien."

Quizás tenía razón. Quizá fue su actitud de 'nunca te des por vencido' la que le había hecho persistir con el pelinegro por tanto tiempo, pero tal vez también su deseo de ayudar tenía mucho que ver, ya que a pesar de todos obstáculos, se había obligado a seguir intentándolo.

Fue sacado de sus pensamientos por la sensación de los dedos de de la chica acariciando suavemente el dorso de la mano. Le estaba dando una especie de mirada calculadora, como si estuviera tratando decidirse acerca de algo. Esa mirada se aclaró cuando le sonrió con incertidumbre.

"Naruto, tengo que irme por un rato. Siéntete cómodo, volveré ¿de acuerdo?"

El blondo asintió sin entender. A lo mejor así era como las personas educadas decían que tenían que ir al lavabo así que no dejó que le molestase. La de brillantes ojos verdes se levantó y salió de la habitación.

Pero las horas pasaron y Amaya seguía sin regresar. Pensando que probablemente no volvería a verla hasta la mañana, se quitó la camiseta y los pantalones y se sentó en el borde de a la cama con sus habituales pantalones cortos y empezó a preocuparse por esa última mirada que Sasuke le había dado.

Por supuesto que era muy posible que esa mirada fuese por su rencor hacia Amaya. Pero el Uchiha casi había parecido preocupado por él. Nunca le había dedicado esa mirada, ni siquiera cuando estaban en peligro de muerte y mucho menos cuando sencillamente una chica lo arrastraba a alguna parte. Y además, lo más seguro es que no le gustase porque le ignoraba y no ningún interés en absoluto en él. Lo cual era una verdadera novedad. Chicas, y chicos por igual, se detenían a mirar y admirar Sasuke y Amaya apenas era capaz de recordar su nombre bien. Uno pensaría, teniendo encuentra lo que decía el Uchiha, este estaba cansado y enfermo de sus fangirls, pero tal vez ni siquiera él se entendía a sí mismo, después de todo, le gustaba la atención, más de lo que aparentaba. Y definitivamente no le gustaba la actitud indiferente de la chica.

Se dejó caer en la cama y suspiró profundamente. Aquí estaba él, en una habitación de lujo y en vez de disfrutar de ella, se las pasaba pensando en su amigo imbécil y tratando de descifrar el misterio que era Uchiha Sasuke. Realmente necesitaba dormir decentemente.

Oyó el sonido de la puerta y se sentó para ver Amaya entrar en su habitación y cerrar la puerta suavemente detrás de ella. Luego esta se dio la vuelta y Naruto dejó de respirar por un momento. Llevaba... bueno, no sabía el nombre de lo que llevaba puesto pero la tela era muy delgada y muy pura, se movía alrededor de su silueta como si fuera humo y era casi del mismo color que su piel. Sintió como sus mejillas enrojecían inmediatamente.

"¿Amaya?"

La chica pareció tener una reacción similar. Se había detuvo bruscamente, mirándole. Vio como esta se mordió el labio, pero parecía un signo de incertidumbre. Recién se daba cuenta que él mismo estaba prácticamente en ropa interior y fue entonces cuando entendió el gesto, al parecer a la chica le gustaba lo que veía.

"Siento haber tardado tanto."

"Claro" dijo mientras la veía caminar lentamente hacia él. "¿Quieres una bata o algo así? Quiero decir, creo que no te das cuenta de que puedo uh... ver... eh..."

Se detuvo frente suya y le puso una mano en el hombro antes de deslizarse en la cama junto a él. Podía sentir el empuje de sus pechos contra su brazo a través del camisón vaporoso, parecía que no había nada que los separase. Ella respiró temblorosamente para luego inclinarse y besarle.

Era extraño. Bueno pero extraño. No estaba acostumbrado a esto. Bueno corrección; no estaba acostumbrado a hacer esto con nadie, excepto Sasuke. Y Sasuke no era así. Él no era blando o flexible, no sabía a menta, desde luego no tenía pechos como estos y no era tan dulce y sumiso cuando le besaba. Con él todo era agresivo, todo músculo, áspero y duro... en otras partes.

¡Maldita sea, dejar de pensar en él! ¡Por una jodida vez tienes a una chica en sus brazos, disfruta de ella!

Naruto profundizó el beso, llevó sus brazos alrededor de la chica y se las arregló para maniobrar sobre ella, haciéndole poner una pierna sobre él y arrastrándola sobre su regazo. Sin pensamiento alguno la estrechó con suavidad. Sintió el largo pelo oscuro contra el dorso de sus manos y cogió un mechón entre sus dedos. Su pelo negro se sentía suave y sedoso en entre los dedos al igual que... el de Sasuke.

El de ojos azules se apartó de ella, respirando con dificultad y tratando de concentrarse.

"¿Qué pasa?" le preguntó preocupada.

"Nada malo, simplemente no me esperaba esto."

Ella sonrió. "He querido um, hacer esto desde que me salvaste en Adessa," confesó. "Fuiste muy valiente. Te habrías sacrificado por mí. Eres una buena persona Naruto, deberían pasarte cosas buenas."

El blondo cerró los ojos después de eso. El Uchiha también le había dicho algo así entre líneas. Por supuesto que este había estado fuera de sí y probablemente ni siquiera se daba cuenta de lo que estaba diciendo, aún así el recuerdo seguía ahí.

Tenía que volver a casa. Muy lejos de aquí, lejos de Amaya. ¿Realmente quería hacer esto con una chica a la que apenas conocía y que tendría que despedirse a la mañana siguiente? No sería justo para ella y ni tampoco para él. Quería sentir algo por la persona con la que perdería su virginidad. Tal vez estar enamorado de ella era demasiado pedir pero quería un poco más que simplemente una niña agradecida que apenas conocía. Después de todo, la de ojos verdes solo quería estar con él porque pensaba que era una especie de héroe. Y, claro que le había dicho cosas buenas y parecía apreciar que era una buena persona, pero no le conocía, no realmente.

"Amaya, no puedo hacer esto, estoy viajando a un sitio muy lejos de aquí. Lo más seguro es que no me vayas a ver de nuevo."

"Lo sé. ¿Por qué crees que estoy contigo ahora? Quiero hacer esto porque sé que nunca volveré a verte. No es que no me preocupe por ti, sino porque tenemos que tomar todas las posibilidades que la vida nos lanza y apreciarlas todo lo que podamos. Fuiste tú quien me lo dijo, ¿recuerdas? "

"La verdad es que no tenia esto en mente," dijo el de ojos azules con una media sonrisa nerviosa.

"Hay algo más, ¿no es así?"

Tuvo que pensarlo. "Uh, algo así. Pero no es lo que estas pensando, no es así. Simplemente estoy muy distraído últimamente y te mereces algo mejor que eso."

Amaya no parecía muy contenta con ello pero le ofreció una débil sonrisa. "Lo que dije lo dije en serio, te mereces cosas buenas y aunque dices que no te esperabas esto, sé que no eres estúpido, sabes lo que yo siento por ti. Si en este momento todo estuviese bien y estuvieses realmente tan contento como dices, no habrías terminado aquí." la chica suspiró. "Sólo prométeme que la razón por la que te estás frenando merece la pena."

Le miró durante unos segundos, sus hermosos ojos verdes eran muy abiertos y cálidos, luego recordó los enojados y brillantes orbes oscuros llenos de malicia.

"Ojalá pudiera," murmuró.


Sasuke se preguntó cuántas veces entraría en la mansión de alguien por culpa de Amaya. Bueno, después de esta noche realmente esperaba que se quedase en dos. La primera vez que fue en la casa de su futuro marido y ahora en la de una familia rica local que había tenido la amabilidad de invitar a la chica por su estancia en la ciudad. E igual que la última vez, no era una cuestión de simplemente entrar, había tenido que investigar un poco primero.

Tampoco había sido difícil averiguar dónde se estaba quedando y por suerte esta vez, los ciudadanos no estaban tan tensos al chismorrear sobre el tema. Era lógico, en Adessa no podía quejarse de su propietario sin temor a ser empalado en una estaca. Aún así, tardó bastante tiempo en encontrar ese lugar, mucho más de lo que le hubiera gustado. No es que le importase mucho, sin duda Amaya no intentaría seducir a Naruto con toda la familia despierta. Probablemente esperaría hasta bien entrada la noche antes de hacer su movimiento.

La ciudad era hogar de una par de familias ricas, todas con grandes e impresionantes casas situadas al oeste de la ciudad, todo para proporcionarles impresionantes vistas de la ciudad y del campo. Al parecer, conseguían la mayor parte de su dinero a través de sus participaciones en algunos edificios de la ciudad y algunas granjas fuera de esta. En cuanto lo que podría decir los propietarios, no parecían particularmente malvados, pero tampoco muy generosos. Conseguían grandes ingresos y aun así la paga de sus trabajadores no era muy sustanciosa. La brecha entre las dos clases sociales principales, ricos y pobres, no había desaparecido y seguía siendo amplia, poca gente lograba ganarse la vida dignamente y vivir una vida por encima de la pobreza. Pero en aquí, comparándola con Adessa, la clase más pobre no parecía tan descuidada y triste. Aquí la gente parecía tener lo suficiente como para al menos mantener decentemente a sus familias.

Aún así la brecha seguía siendo bastante asquerosa, ya que la única forma real de ganar fortuna era nacer con ella, sin merecérselo. Mientras nacieses en una familia con derechos, no tendrías que trabajar para mantenerse, simplemente podrías sentarte y cosechar los beneficios al haber nacido con esta ventaja inicial.

Y como que Amaya había nacido en la misma clase social tenia de forma automática un viaje completamente gratis. Sin duda, su viaje a través Arrei había consistido en ir de ciudad en ciudad, alojándose y comiendo en casas de familias ricas y, probablemente, sin tener que preocuparse por el dinero, por monstruos de cuevas o cualquiera de la mierda que él y Naruto habían sufrido.

El principal problema con su búsqueda había sido averiguar dónde se quedaba Naruto. A diferencia de la última vez, no tuvo que escalar ningún murro o correr furtivamente alrededor de cuartos oscuros. Esta vez tendría que ser agradable con la gente. Sin duda habría preferido escalar un murro.

Lo que terminó haciendo fue caminar por todas las puertas hasta encontrar las cocinas y con ella, los sirvientes. Esta era la mejor manera de reunir la información que necesitaba, así que se armó de valor, puso su mejor sonrisa falsa y se acercó a algunas sirvientas que conversaban junto a las puertas. Fingió como cuando hicieron la apuesta de ser 'agradable'. Odiaba admitirlo, pero ser amable con la gente a veces era más eficaz que amenazarles. Si les amenazaba alertaría a los guardias y alarmas sonarían, nada de eso sería bueno. Pero finge una sonrisa y actúa encantador y las cosas tienden a ir mucho más suavemente. Sobre todo con las mujeres.

Así que eso fue lo que hizo, fue agradable con las criadas y fingió estar intrigado y curioso sobre el extraño rubio que estaba acompañado con la invitada del propietario y las mujeres hablaron por si solas. Una vez que tuvo la suficiente les deseó un buen día y salió de la cocina sintiéndose un poco sucio por el esfuerzo, pero contento por el resultado.

Después de un poco de su destreza natural estaba agazapado en un alféizar, mirando por unos minutos la silueta en la cama que respiraba profundamente. Una silueta solitaria, señaló. No es que eso significase nada realmente. Naruto estaba solo, por ahora, pero eso no quería decir hubiese sido así por toda la noche o continuaría siendo así para el resto de esta. También parecía que estaba medio o quizá completamente desnudo cosa que no estaba ayudando a su determinación. Podría tener sus pantalones cortos debajo de esa sabana arrojada descuidadamente sobre su abdomen, pero no podía estar completamente seguro.

Se movió con cuidado de la ventana dejando que la luz de la luna llenase la habitación un poco más. Escuchó el eco profundo de un ronquido resonar por toda la sala. Sintió como sus labios formaban una triste sonrisa. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo dejó cuidadosamente su expresión en blanco y se preguntó que iba hacer ahora que estaba aquí.

No es que no tuviese un plan. Tenía uno, pero no estaba seguro si seguir adelante con ello.

Cuando había visto al rubio en la plaza, este se veía bien. Parecía que había dormido y descansado bien, cosa que no podía decir de sí mismo. Sabía que debía verse hecho polvo y aunque se había asegurado de comer adecuadamente, sabía que había perdido una pequeña cantidad de peso durante la semana por culpa de la falta de comida.

Así que al parecer, por el momento al menos, se había equivocado. Bueno, solo por una mitad. Le había dicho al Uzumaki que no se necesitaban el uno al otro, pero era bastante obvio a quien de los dos le había ido mejor últimamente. Por supuesto que difícilmente se habría muerto de hambre sin Naruto, se habría comido los ratones saltarines si la "necesidad" hubiese sido un poco más fuerte. Pero el blondo había demostrado su utilidad, en más de un sentido, y sabía que esto era algo que el ojiazul había querido durante mucho tiempo. El hecho de que casi había pasado de largo esta ciudad era otra gran prueba de ello.

Admitir esto a sí mismo era una cosa, admitirlo en frente del dobe era otra cosa. Pero si no admitía algo pronto ya podría estar dando un beso de despedida a esa utilidad.

Y la compañía.

Y por no hablar de la amistad...

Pero a pesar de que tenía un plan y sabía que estaba perdiendo el tiempo sin hacer nada, le era difícil moverse. A pesar de su resolución anterior, no quería correr el riesgo de despertar Naruto y tener un enfrentamiento en lo que consideraba 'territorio enemigo'. El blondo estaba en una clara ventaja emocional al tener a Amaya lista para consolarlo si las cosas salían mal. No, tenía que sacarlo de esta casa y alejarlo de esa chica aprovechada antes de decirle algo.

Así que sabiendo que cuanto más tiempo se quedase ahí, más grande es la posibilidad de que pudiera despertarle, cruzó la habitación hasta la mesita de noche y puso cuidadosamente un mapa cuidadosamente doblado sobre esta para que Naruto lo encontrase cuando se despertase. O cuando Amaya hiciese su movimiento. El muy dobe le había hecho pensar en cosas en las que últimamente preferiría no pensar. Y si este no había estado sintiendo el mismo tipo de confusión que él, ya sería hora de compartir ese sentimiento. Su plan era dejar una ofrenda de paz, hacer el primer movimiento, pero en última palabra la tenía el rubio, este tendría que decir decidir si era suficiente o no.

Y entonces se fue.


Naruto se despertó con el sol y la brisa flotando contra su pecho desnudo. Le tomó un momento para darse cuenta de que su ventana estaba abierta. Se sentó y observó con los ojos nublados como algunos pájaros volaban frente su ventana mientras recordaba que había cerrado esa ventana anoche, ¿no?

Se estremeció un poco al recordar la cantidad de cosas que pasaron ayer por la noche y que ninguna tenía mucho sentido, la ventana abierta tenía que ser su menor confusión.

Había rechazado a una chica hermosa que había querido dormir con él y todavía no estaba completamente seguro de por qué lo había hecho. Bueno, sabía el por qué, ella no era exactamente lo que estaba buscando. Lo cual era una locura considerando todas las cosas. Era bonita e impresionante y también bastante dulce, pero todo se había sentido un poco "ido". Tal y como lo había pensado, ella seguía siendo un extraño y todavía estaba aturdido y abrumado por como una chica como ella podría ser tan interesado en él, pero tenía la esperanza de que su primera vez fuese con una persona con la que tuviese una conexión más profunda. Al parecer ser hermosa y dulce no era suficiente y eso era un poco sorprendente. Tal vez Sasuke tenía razón, tal vez estaba demasiado ansioso por sentir un tipo de emociones profundas que nunca llegaría a tener.

Mientras pensaba en el Uchiha sus ojos se posaron sobre su mesita de noche. Confundido acerca lo que podía ser ese trozo de papel, lo desdobló revelando un mapa. No un mapa cualquiera, lo reconoció como uno de los mapas que habían conseguido en Adessa. Para Sasuke estos mapas eran preciosos pero aquí había uno, dejado atrás y encima dibujado.

Bueno, al menos eso lo explicaba la ventana abierta. Al parecer, había tenido un visitante nocturno. Un visitante que se había tomado la molestia de entrar en su habitación en el medio de la noche, dejar uno de sus preciados mapas y salir de nuevo sin despertarle.

Mierda típica Sasuke.

Uh, o algo así.

Típico de su manera rara de hacer las cosas y evitar así la confrontación emocional. Lo que no era tan típico era que hubiese pasado por tantos problemas para entrar y tan sólo dejarle un mensaje garabateado para que lo encontrase cuando se despertase.

Entonces comenzó a mirar el mensaje de Sasuke había dejado. O lo poco que aún quedaba legible del gran mensaje que había escrito. Parecía como si el moreno hubiese hecho grandes esfuerzos para decidir lo que quería decir, había escrito un montón de cosas solo para tachar todo lo que había puesto y dejar simplemente cuatro palabras visibles. También se había tomado la molestia de que señalar dos lugares en el mapa. Uno que había marcado cuidadosamente en medio de la nada con el nombre Saolin. Por lo visto este mapa estaba incompleto. Justo al norte había otra señal y junto a ella estaban las palabras que había dejado visibles, "Esta bien, me importa."

Viéndolo como estaba escrito y sin contexto sabía que esas cuatro palabras estaban escritas irritación, molestia e incluso con un poco de la derrota. Y eso no hizo más que hacerle sonreír.

Fue entonces cuando comprendió el significado de esa frase, sus ojos azules se abrieron de forma espectacular.

"Oh."


Naruto encontró Amaya en la propia habitación de la chica, fuera de la cama, completamente vestida y hablando con Reizo sobre algo que no pudo averiguar ya que la conversación se detuvo inmediatamente cuando entro en la habitación.

"Buenos días," saludó con alegría forzada.

Pensó que la de ojos verdes estaría avergonzada o molesta por lo de anoche, pero esta le sonrió cálidamente y le devolvió el "Buenos días".

"Quería darle las gracias por darme un sitio donde pasar la noche antes de irme."

"¿Ya te vas?" preguntó con el ceño fruncido.

"Uh, sí. Hay alguien a quien tengo que ver."

"Oh, ¿Sasuke? Por lo que recuerdo, tenias algo de lo que hablar."

Amaya parecía incluso menos satisfechas que cuando había rechazado sus avances. ¿Qué diablos pasaba entre ella y Sasuke? Estaba empezando a pensar que se estaba perdiendo algo.

"Sí. Me invito a ir a un sitio. Pero realmente aprecio todo lo que has hecho por mi Amaya. Ojalá hubiéramos tenido más tiempo para llegar a conocernos mejor."

Había tenido que decirle algo, después de todo había sido muy amable con él y ya se sentía lo suficientemente culpable por salir corriendo después de su hospitalidad y por su charla de anoche.

Al parecer, sus palabras tuvieron el efecto deseado y se le acerco, le dio un abrazo y un rápido beso en los labios antes de dar un paso atrás y sonreírle de nuevo.

"Nunca se sabe, tal vez no es un adiós para siempre."

"Hey, eso es cierto. ¡Gracias de nuevo Amaya!"

Reizo observó el rostro de Amaya cuando Naruto se fue y se sintió mal al ver su expresión entristecida al perder de vista al rubio. Nunca había visto a su joven dama tan interesado en alguien antes y tuvo la esperanza de que ver al chico otra vez podría aligerarle el ánimo un poco más. Y lo había hecho, pero solo durante un tiempo. Ahora estaba deprimida de nuevo. Pensó que la chica iba a proponerle a Naruto de viajar junto a ellos durante un tiempo y se sintió satisfecho ante la idea de que Amaya fuese feliz durante todo ese tiempo. Pero al parecer, no iba a ser así.

"Él dijo que no," adivinó el peliplateado. "Lo siento, mi señora."

"Ni siquiera tuve la oportunidad de preguntarle si quería venir con nosotros. Dijo que no podía estar conmigo porque estaba volviendo a casa, pero creo que tiene más que ver con su amigo Sasuke de lo que deja ver".

"¿El chico de cabello oscuro viaja con Naruto?" preguntó con interés.

"Sí. Parece que este tiene una gran influencia sobre Naruto. Es una pena."

"Es peligroso" le dijo.

Amaya le miró confundida. "Supongo que es un poco mezquino pero-"

"Mi señora, le he estado ocultando alguna información porque sentía que era mejor para su bienestar no saberlo. Pero a la luz de los recientes acontecimientos creo que debe saber cómo es la persona con la que Naruto ha estado viajando. Ni siquiera él sabe el peligro que está corriendo al ser amigo de tal persona".

"¿Has visto a Sasuke haciendo algo nefasto?" preguntó con interés.

"Sí señora. Creo que él no me vio, pero fue en la noche su padre desapareció..."


Naruto encontró la evidencia de un camping junto al río, justo donde Sasuke había marcado, pero no encontró el propietario. No le sorprendió. Más de un mes de viajando con el imbécil le había dado una clara imagen de su rutina. Se levantaba temprano, tomaba pocos descansos pero casi siempre acampaba justo antes del atardecer. Después de preparar el campamento iba a tomar un baño y pasar la mayor parte de la tarde allí. Probablemente era un signo de que el Uchiha desarrollaba rutinas fácilmente. Él estaba acostumbrado a hacer lo que quería, cuando quería y sin nada que le molestase. Como vivía en una aldea y se iba de misiones regularmente no tenía costumbres al tener un estilo de vida tan al azar. Pero fácilmente había caído en la cómoda rutina del moreno, como si fuera la cosa más natural del mundo.

Dejó caer sus cosas junto a mantas del pelinegro y se arrastró hasta el río. Sasuke estaba sentado sobre una gran roca en medio del río poco profundo, tenía una pierna doblada y la otra extendida sobre la superficie gris de la piedra. En la oscuridad de su pelo parecía una sombra revoloteando suavemente por la brisa cálida, su piel, a pesar de estar dos meses en exposición constante sol, todavía era pálida debajo de la luz de la luna. Los músculos tonificados parecían estirados y tensos al estar manteniéndose a sí mismo y se veía absolutamente e innegablemente hermoso.

Realmente no era justo.

"¿Destruiste uno de tus mapas sólo para dejarme un mensaje?"

"Se había vuelto inútil de todos modos, ni siquiera tenia esa maldita ciudad en él. Necesito unos nuevos." dijo sin volverse. "¿Disfrutaste anoche?"

"No," respondió con sinceridad.

Al pelinegro le tomo bastante tiempo para responder.

"Bueno, o no fue muy bueno o sigues siendo virgen," dedujo.

Así que al parecer había sabido lo que Amaya quería antes que él. Eso no le sorprendió, pero sí dio una idea de por qué el moreno se veía tan incomodo.

"¿Te importaría si ya no lo fuera?" desafió el rubio.

"No", respondió el otro. "¿Por qué debería?"

Y esto es lo que no era justo. Parecía que toda la personalidad de Sasuke estaba hecha para volverle loco, haciéndole cuestionarse a sí mismo cuando nada más podía. Sin embargo, todavía se preocupaba por él porque cuando ganaba elogios, cuando conseguía hacerle decir algo mínimamente agradable era un momento de pura sorpresa abrumadora. Cualquier otra persona podría estar alabándole durante días pero nunca se sentiría tan bien como cuando el Uchiha le decía 'no está mal, dobe, "o" al menos no eres un completo idiota. "

Realmente se preguntaba si había algo mal en su cabeza.

Pero luego, por el otro lado de toda esta locura, sabía que esto también tenía un efecto raro en Sasuke. El pelinegro era competitivo solo con él. Trataba de ganarle, pero incluso se salía de su camino solamente para superarle personalmente, lo que significaba algún lugar había un poco de respeto a regañadientes. Si le desafiaba, el otro respondía. Si le empujó, Sasuke le empujaba de vuelta. Ansiaba desafío, anhelaba ser desafiado porque no había nadie más que le afrontase de manera verbal o físicamente y este era un poder sobre el Uchiha que no se había dado cuenta que tenía.

"Ninguna razón, supongo."

Finalmente el Uchiha le miró correctamente.

"Te ves... diferente" le dijo.

Naruto sonrió. "Me siento diferente".

El moreno frunció el ceño y se apartó de la roca. Puso sus pies en el fondo del río y caminó hacia el blondo.

"¿Por qué?"

"Pensé que no querías saber."

"Y no quiero," dijo mientras cambiar de dirección ligeramente y pasaba por delante suya. Sin embargo se detuvo a un paso detrás de él. Pero no dijo nada.

Se apiadó de él. Pero no le dio demasiada lástima.

"Admite que te mueres por saberlo y te lo diré."

"No lo haré," persistió.

"Deberías saber que los amigos hacen esto, hablan de cosas como esta. Oh, espera," dijo volviéndose hacia él, "me dijiste que éramos amigos cuando estabas todo drogado ¿no? Recuerdo que me dijiste un montón de cosas que después dijiste que no eran verdad".

"¿Por qué sigues con esto?" le preguntó bruscamente. "Siempre tienes que estar presionando."

"Si alguien no te empuja en la dirección correcta de vez en cuando acabaras caminando hacia atrás. Admite que quieres saberlo."

Le miró por unos instantes, con la mandíbula tensa y recinchando los dientes.

"¿Va a callarte si lo hago?"

Y de esta manera Sasuke trataba de darse una salida. Dañaría su orgullo si no le dejarla tomarla. Pero probablemente herirle en su orgullo sería bueno para él. A pesar de que podría poner de un estado de ánimo horrible. Supuso todo dependería de que tanto quisiese saberlo, de lo importante que fuese y de lo aliviado que podría estar si escuchaba lo que quería escuchar.

"No."

El Uchiha se veía muy enojado. "¿Me lo vas a decir de una jodida vez?"

Naruto sonrió ante el resentimiento del otro. "Me sorprende que no puedas adivinarlo. ¿Ya no está escrito con colores brillantes en mi frente?"

El pelinegro pareció desinflarse un poco. "¿Tú no…?"

Negó con la cabeza.

"¿Y por qué mierdas no?"

Se encogió de hombros. "Es lo que ella quería, pero supongo que yo no. Para mi tiene que haber algo mejor que un '¿por qué no?' No valía la pena. "

"Entonces, ¿qué lo vale?" preguntó con interés.

"Te lo haré saber cuando yo mismo lo sepa."

Sasuke observó su expresión feliz sin entender. Era raro que le pudiese tocarle de esa manera, y obviamente a este no le gustaba esa sensación. Pero debajo de esos inmutables ojos oscuros haber una cierta ligereza, quizás alivio.

"A veces realmente te odio. Pero la odio más a ella. Tienes razón, no valía la pena."

El rubio se lanzó hacia delante y le dio uno de esos rápidos besos que tanto fingía odiar. Sasuke parpadeó con sorpresa y frunció el ceño.

"¿Eso era una disculpa?"

"No. A diferencia de ti, yo quiero decir lo que digo."

"No voy a disculparme."

"Nunca esperé que lo hicieses."

"Entonces, ¿por qué estás tan jodidamente feliz?"

"Porque mi mejor amigo se preocupa por mí."

"Probablemente no tanto como crees."

El de ojos azules sonrió. "Pero sí admites ser mi mejor amigo."

Su compañero se vio atrapado por un segundo antes de que su expresión se disolviera en una aceptación molesta.

"¿Y? Eso no significa que el sentimiento sea mutuo sólo porque crees que es así.

"Sí lo es," respondió quitándose la camisa y sacándose los zapatos. No le había dicho que podía pasar la noche con él aquí, pero supuso que era bienvenido. Así que con eso en mente y su pequeña victoria se quitó el resto de su ropa con una sonrisa y se metió en el río dejando un Sasuke enfadado en la costa.

"Voy a ahogarte de una jodida vez", decidió mientras le seguía.

Naruto se volvió hacia él, pero siguió caminando de espaldas hacia la parte poco profunda, con una sonrisa y sin sentirse absolutamente amenazado. Se detuvo y dejar que el pelinegro llegase a su lado.

"Puedes intentarlo después de decirme lo que me ibas a decir en mercado antes de Amaya llegase."

De repente el otro parecía un poco más interesado en la conversación.

"Preferiría enseñártelo."

Confundido e intrigado por forma que le miraba, vio como Sasuke parecía concentrarse. Por tan sólo una fracción de segundo sus ojos destellaron rojos antes de que dejase escapar un gruñido de dolor y se pusiese una mano en la cabeza por reflejo.

"¡Sasuke!"

Dio un paso adelante y puso una mano sobre el hombro de moreno mientras este seguía sosteniéndose la cabeza con una mueca de dolor.

"Estoy bien," finalmente soltó levando la cabeza y parpadeando rápidamente. "Eso no era exactamente lo que quería enseñarte."

"Sí, eso veo. Te he visto eh, fallar un montón de veces cuando lo intentabas, no es exactamente algo nuevo. ¿Estabas tratando de hacerte daño?"

"¡No!" espetó el Uchiha. "Funcionó la última vez."

"¿En serio?" preguntó con entusiasmo. "Wow, ¡Sasuke eso es genial! Quizá eso significa que nuestro chakra simplemente tarda mucho tiempo en recuperarse".

"Sí, tal vez," respondió mirándolo de manera extraña.

"¿Te duelen los ojos?"

Su mejor amigo no parecía feliz y no respondió. Recordó que este había estado muy emocionado antes de fracasar. Y él mismo estaba mucho más al saber que su chakra podría volver.

"Espero que sí, porque sé que me has mentido, ¿sabes?"

"¿Qué?"

"Me has mentido. Estabas muy emocionado para demostrarme lo del Sharingan. Pero eso no era lo que me ibas a decir en el mercado. No te veías tan alterado en ese momento."

Y eso al parecer era cierto porque Sasuke no parecía contento con la observación.

"Ya te dije esa parte. Lo escribí en el mapa ¿recuerdas?"

"¿Así que no quieres aclarar nada más?" presionó.

"¿Cómo qué?"

"Sobre lo que me dijiste. Sobre lo de la única razón por la que viajemos juntos."

Los ojos oscuros se estrecharon. "Eso también te lo dije ya. Eres muy exigente con lo que recuerdas."

"Eso es divertido viniendo de ti. Y sí, lo recuerdo, así que me estás diciendo que la razón que estuvimos juntos fue porque las cosas e la frustración."

"En realidad, yo nunca dije eso. Yo no dije nada y simplemente asumiste que eso es lo que quería decir. Lo que he dije antes de eso fue que seguir juntos hacia las cosas más fáciles para ambos. Puede no nos necesitemos el uno al otro pero... es mejor así. "

"¿Así que no es por las otras cosas?"

"Creo que hubiera sido más fácil sin esas otras cosas," murmuró el pelinegro con amargura. "Tendríamos menos peleas."

"Sí claro, añadir más tensión va a ayudar a nuestra amistad," dijo rodando los ojos.

Dio un paso más cerca, su mano recorrió desde el hombro del otro hasta enreda sus dedos en el cabello de la nuca. Al principio Sasuke le había estado observando con atención, de cerca, pero ahora cerró los ojos y suspiró en voz muy baja.

"¿Por qué no pueden volver las cosas a ser como antes?" preguntó con una voz extraña. El tono y la pregunta le tomaron por sorpresa. Eso era algo raro de él. No sonaba enfadado, en realidad, sonaba un poco decepcionado.

"Porque estabas siendo un gilipollas," respondió sinceramente. "Pero eres un imbécil que puedo soportar. Mientras seas un imbécil honesto y dejes de negar las cosas sólo para seguir siendo distante

"¡No niego nada!" argumentó el moreno.

"Eso no es cierto. Bueno, muy bien, no te gusta la gente, no confías en los extraños y puedo comprender el por qué. Pero somos amigos y eso significa que no tienes que tratarme de la misma manera que los demás."

"¿Quieres que me convierta en alguien que no soy?"

"No, ni siquiera estoy diciendo que tengas que ser amable conmigo. Simplemente no quiero que digas cosas que no son ciertas solo porque no eres capaz de hacer frente a la verdad. Dices que no se puedes actuar de cierta manera o decir ciertas cosas porque quieres mantener cierta distancia con los demás y que no puedes ser cercano con una persona y seguir siendo él mismo. Pero yo creo todo eso son tonterías. ¿Desde cuándo no puedes decir lo que quieres? Siempre haces lo que te da la gana hasta que se vuelve demasiado personal. Todo lo que estoy diciendo es que puedes decirme lo que quieras. Si quieres ser un gilipollas, adelante, pero si quieres decir algo, simplemente dilo. Sigues diciendo que no te importa lo que piense de ti, entonces demuéstralo. Dime lo que realmente quieres".

Casi se podía como el pelinegro trataba de juntarlo todo. Sabía que Sasuke vería el atractivo en decir y hacer lo que quisiera, sin que le importar lo que pensase, fuese bueno o malo. Pero este no estaba acostumbrado a que pensasen cosas buenas de él. Y, por desgracia para los dos, a su compañero parecía gustarle de esa manera. Como él dijo, esto hacia las cosas más fáciles para él, pero no estaba de acuerdo en eso. Siempre sería más fácil ser uno mismo, sin importar qué.

Tuvo que esperar un buen rato y el Uchiha seguía sin responder. Era una gran pregunta para este, iba en contra de todo lo que sus defensas le decían que hiciera. Y cuando finalmente le respondió, no le miró a los ojos, por lo visto prefería mirar su hombro.

"Todavía sigo pensando en lo de quedarme atrás. Pero viajar hacia delante es mejor que quedarme cualquier sitio que hayamos visto hasta ahora. Así que quiero seguir adelante, contigo, porque como ya te he dicho, es más fácil cuando estamos juntos. Quiero que las cosas sean como eran antes, pero quiero que dejes de cuestionar por cada cosa que hago y que asumas cosas sobre mí solo porque no soy tan abierto como quieres. Y por el amor de dios, deja de ser tan inseguro sobre todo, no eres así y es molesto. Si fueses tan inútil como crees, subiese sido yo el que te hubiese dejado hace mucho tiempo. "

Naruto dejó que una gran sonrisa se formase lentamente en su rostro. No es que hubiera sido increíblemente conmovedor, pero para ser Sasuke era un gran discurso. Le estaba costando no burlarse de él, ya que eso no era algo característico suyo, pero ya que estaba haciendo lo que le había pedido que hiciese se abstuvo de hacerlo, no quería estropearlo cuando por fin había llegado a él.

"De acuerdo."

Sasuke frunció el ceño. "¿De acuerdo? ¿Eso es todo?"

"¿Qué esperabas?"

Su amigo continuó con el ceño fruncido, pero no dijo nada más. Así que en lugar de hablar, el de ojos azules se inclinó hacia delante y le besó. Pero no duró mucho tiempo antes de que el moreno se apartase rápidamente.

"¿Qué estás haciendo?"

"Querías que las cosas volviesen a ser como antes, ¿no?"

"Esperaba más... resistencia."

"Bueno, si no quier -"

Esta vez fue Sasuke quien le besó.

Al parecer estar enojados el uno al otro durante estas dos semanas no disminuyo en nada sus impulsos. De hecho, el moreno estaba siendo un poco más contundente de lo habitual, empujándole hacia atrás en el beso mientras él mismo daba un paso más cerca para chocar contra la caliente piel desnuda. No le importa la fuerza o el dolor ocasional de los dientes contra su labio inferior, esto era mucho más cómodo que cuando había estado con Amaya. Sintió la oleada de excitación, pero no tenía ese pequeño problemilla de duda o nerviosismo.

Naruto puso sus manos alrededor el otro, agarró las dos cachetas de ese culo firme y le levanto. El culo era un lugar genial para agarrar y hacer palanca pero el Uchiha se revolvió en sus brazos, probablemente en un intento de salir de la situación comprometida causando que una de su mano se deslizase un poco y sus dedos rozaron ligeramente la grieta del culo del otro. En ese momento Sasuke dejar de tratar de escapar y jadeó dentro del beso.

No entendía lo que acababa de hacer, pero la reacción valía la pena así que trató de volver hacerlo pasando los dedos a través de la misma zona con un poco más de presión, esta vez fue recompensado con un gemido cuando sus dedos recorrieron un apretado y caliente anillo de músculos. Lo hizo de nuevo, masajeando el lugar mientras molían el uno contra el otro, devorando la boca contraria y empujándose hasta el borde.

Podía sentir las pálidas piernas contra sus costados y los brazos en la parte posterior de su cuello para ayudarse mantenerse recto. Parecía que había abandonado la lucha y había decidido a unirse al placer. Sasuke unía sus cuerpos, frotándolos con firmeza, Naruto gimió de todo corazón en la boca contraria antes de mover la cabeza hacia y atacar su cuello.

Lamio la piel pálida tratando de distraerse de, bueno, de todo. Pero no pudo reprimirse durante mucho más tiempo, no cuando su compañero no hacía nada más que hacer sonidos calientes justo al lado de su oído mientras que su firme agarre le llevaba cada vez más cerca del climax. Se vino con todas sus fuerzas, sus piernas apenas soportando el peso encima de él y bajando al otro gentilmente al suelo evitando así que colapsasen de pleno en el río.

No fue hasta más tarde, cuando ambos se seguían jadeando y agotados el uno contra el otro que el blondo se dio cuenta de lo que había hecho. Bien, había frotado de buen grado sus dedos por el culo de otro hombre, pero se negaba a sentirse extraño por ello. En realidad, no se sintió asqueroso sino que había sido agradable para explorar un territorio íntimo que no habían eehh, profundizado antes, había sido toda una novedad. Y los sonidos Sasuke había hecho eran razón suficiente para volverlo a hacer tan pronto como sea posible.

"Ne, Sasuke-"

"No hables." ordenó su amigo secamente.

"Um, está bien."

Así que se quedaron en silencio. Finalmente el Uchiha lo apartó con rudeza y le frunció el ceño.

"¿Cómo es que no estás preguntando algo que realmente quieres preguntar pero la situación es más molesta que si lo preguntases?" le preguntó secamente.

"Esa frase no tiene sentido."

"Es un silencio incomodo."

"Todavía sigue sin tener sentido."

Sasuke dejó de fruncir el ceño y se arrodilló en el agua para lavarse. "Está bien, pregunta."

El rubio se mordió el labio. Ahora que tenía la oportunidad, se sentía aún más nervioso.

"¡Escúpelo ya!"

"Así que uh," comenzó mientras se rescaba la parte posterior de la cabeza con nerviosismo, "te gustó, supongo."

"¿No me digas? Que parte te lo dijo, ¿los gemidos o el orgasmo?" respondió el otro sarcásticamente.

Naruto frunció el ceño, "Sabes lo que quiero decir."

"Es sensible," respondió brevemente.

"Oh, lo siento."

El Uchiha se enderezó y levantó una ceja. "Idiota, el área física, no el tema."

"¡Oh!"

"Estoy seguro que sentirías lo mismo."

"¿A si?" Los ojos de Naruto se abrieron con la realización. ¿De verdad?"

"La próxima vez te lo demostraré" le dijo con una media sonrisa malvada. "Sólo recuerda que has sido tú quien empezó esta vez."

El de ojos azules vio, con la boca ligeramente abierta, como su compañero salía fuera del río.

"Mierda."

FIN PARTE 13


Notas autora: Por lo tanto, aquí está su último y largo capítulo de esta parte. Y vaya que sí fue largo. Ahora podéis entender porque partí esta parte en dos. Pero bueno, fue un agradable y largo capítulo para compensaros y siento que el lemon fuese tan corto. Voy a hacerlo mejor en la Parte 14, lo prometo;)

En cuanto a la Parte 14 tendremos un poco de tiempo para explorar un poco más la evolución de su relación física.

La Parte 15 será una más dramática, con un poco de acción y algunas pequeñas escenas de lucha. Estoy realmente muy emocionado de empezar con esta parte.

Notas traductora: ¿Lo conseguí? ¿Llegue a tiempo? ¡Incluso un poco antes de lo habitual! No me lo creo, por un momento pensaba que nunca sería capaz de acabarlo. Pero bueno, ya estoy aquí que es lo importante.

¡Buenas a todos! ¿Cómo estáis? ¿Qué os ha parecido el capitulo? Para mí este es uno de mis favoritos. Su relación da un paso agigantado y me encanta como Naruto le acaba sacando todo a Sasuke. Y Sasuke celoso es verdaderamente adorable, porque lo estaba, por mucho que lo negase. ¿Y que es eso que Reizo ha estado ocultándole a Amaya?

Así que fue un capitulo largo e interesante. Muuuuy largo. Me ocupo como 20 páginas de Word y la mayoría de capítulos se quedan en las 10-13. Y más de 9.000 palabras, que barbaridad. Para aquellos a los que os gusten los caps largos tengo buenas noticias, cada vez se irán haciendo más largos, o eso recuerdo xD

También os tengo que decir que ya vamos por la mitad de la historia ¡yay! La autora va por el capitulo 66 y el fic sigue en activo, aun que hace tiempo que no actualiza, la última vez fue en navidades, pero no os preocupéis, no abandonara la historia. La autora está pasando por una pequeña crisis al haber perdido a alguien importante y pidió un poco de tiempo. Esperemos que cuando nos pongamos al día se haya recuperado.

Así que ¿qué pensáis vosotros del capítulo? No os lo penséis dos veces para hacédmelo saber. Me encanta leer vuestras opiniones. Y gracias a todos aquellos que la dejan cada semana.

Antes de despedirme os voy a dejar otros pocos fan arts de esta parte (son de la misma artista de la ultima vez, Jasu). Entre ellas está la portada de esta historia, ahora entendéis a que viene ¿verdad?

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Muchos besos y abrazos. ¡Hasta la semana que viene!

PD: Por cierto, la siguiente parte se llama 'Experimentación' ;)

Bye, Bye.