Andrómeda corre desesperada con la señora Sutkino detrás de ella, lleva un hacha y está dispuesta a cercenar la cabeza de la autora.

¡Hola! ¡Hola mis queridas seguidoras! Espero estén bien, para ustedes presento, el capi siguiente ¡nuevo capi! ¡Hurra!

Se que las cosas están un poquito tensas con Zafiro, pero todo se arreglará con el tiempo.

Disculpen por los capis de relleno, pero son necesarios para complementar nuestra hermosa historia.

¡Espero lo disfruten! Y muchas gracias a todos los que leen ¡muchísimas gracias!

¡Denme ánimo! ¡Con un hermoso REVIEW!

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, les regalo historias para el recuerdo.

El patán y la jodida perrita en celo.

Esa fue una tremenda experiencia para Mina, el vernos allí congregados, después de des transformarse, insistí en cargarla hasta su casa, ella insistía en caminar.

-de ninguna manera. Dije determinado –estás débil. Ella asintió –Diamante, te recuerdo que por lo pronto, mi papá quiere destrozarte la cara. Asentí –ya lo se. Dije mientras tocaba el timbre, abrió la señora Anastasia.

-Diamante. Dijo con frialdad –señora. Dije haciendo una inclinación - ¿Qué le pasó a Mina? Preguntó al mirarle el rostro –una baja de azúcar. Dije mientras la detallaba –nos encontramos en una fiesta, donde le dio la baja. La señora Anastasia me interrumpió.

- ¿se encontraron en la fiesta de semáforos? Asentí –una amiga me pidió acompañarla y fui, allí vi a Mina y menos mal que fui. Ella asintió –ciertamente si. Concordó conmigo.

-muchas gracias, desde aquí, la llevo yo. Asentí y se la dejé –mamá, espera, no me he despedido de mis amigos. Dijo Mina apenada –buenas noches chicos. Dijo su madre y nos cerró la puerta en la cara, Rey gruñó.

-que señora tan grosera. Dijo –no, no es para tanto. Dijo Lita –solo odia a Diamante por los próximos 1.000 años. Dijo Amy, mi princesa asintió y me abrazó.

-vamos, que las ayudo a aparecer en sus casas chicas. Dije, todas asintieron y nos fuimos.

Nosotros regresamos a mi casa y nos acostamos a dormir, al día siguiente, nos incorporamos para el desayuno, el conejo me preguntó que había pasado anoche y someramente le di una explicación breve, mi princesa se sentó en la cocina a observarme preparar el desayuno mientras el conejo colocaba la mesa, cuando Zafiro se apersonó en la cocina, saludó a mi conejo y me dirigió un tenso saludo, pero a mi princesa la ignoró.

-puedes ser cordial y darle un saludo a mi novia, no va a matarte. Dije mientras le ponía al frente su plato, me miró con sus ojos convertidos en gemas –buenos días tengas sailor moon. Ella asintió, yo, hice un gesto de negativa.

-muchas gracias príncipe Zafiro. Dijo mientras se dedicaba a engullir su desayuno, miré a mi conejo que me regresó la misma mirada de desaprobación, Zafiro comió rápido y en silencio, luego, se despidió del conejo y salió a paso apresurado del apartamento, lo último que escuché, fue como ce cerraba la puerta principal de un enérgico portazo.

-déjalo. Le dije a mi princesa –ya se le pasará. Le aseguré –es mi culpa que Zafiro me odie. Dijo ella, negué –no lo es. Dije mientras terminaba con mi plato, cuando ella iba a incorporarse a llevar el suyo, la detuve –déjalo, yo lo hago. Insistí.

-quiero ayudarte. Dijo –no, déjalo. Ella asintió mientras yo, lavaba los platos –déjalo. Le dijo el conejo –cuando está estresado se comporta así. Mi princesa asintió.

-lo entiendo. Dijo mientras recogía su maletín - ¿Qué harás en la tarde? Pregunté cuando estábamos camino a su escuela secundaria, ya había dejado al conejo en su escuela primaria.

-iré a casa e intentaré arreglar las cosas. Asentí –me llamas por el reloj cualquier cosa. Ella repitió mi gesto.

- ¿Qué harás tu? Preguntó –iré a la agencia, tengo un par de entrevistas con la prensa y creo que grabaré otro comercial. Estacioné a una manzana del colegio.

- ¿quieres que me baje aquí? Preguntó mi princesa un poco confundida, negué y me acerqué a ella para abrazarla, la besé largamente y dulcemente.

-te amo. Dije al soltarnos –yo a ti también Díam. Dijo, repetí el beso y luego le pasé un pañuelo, ella se limpió y estacioné en la puerta de su colegio.

-llámame cualquier cosa. Insistí, ella sonrió –seguro lo haré, no te preocupes. Dijo, se acercó a mi ventanilla, la bajé, ella besó mi mejilla y haciendo un gesto de despedida, entró en su escuela secundaria, sonreí, suspiré y me dirigí a la agencia.

Estaba grabando un comercial de un perfume con la jodida perrita en celo –pasión, el perfume afrodita…no puedo hacerlo. Anuncié, Galatea suspiró enojada - ¿Cómo que no puedes hacerlo bombón? ¡Tienes a Dafne casi babeando como queríamos que hicieras! Exclamó histérica asentí –lo se Galatea, pero no estoy inspirado. Ella gruñó.

-tienes media hora para inspirarte guapo, así que, anda, date una vuelta y regresa y cuando lo hagas ¡quiero que seas el apasionado galán que se supone que eres! Asentí y salí del set, Vergerite me sorprendió en la dispensadora de refrescos.

-de acuerdo, suéltalo ¿Qué pasa? Preguntó cruzada de brazos –no estoy inspirado, Serena y yo estamos teniendo problemas. Solté, mi amiga alzó una ceja - ¿ya tan rápido se pelearon? Preguntó interesada, negué.

-nosotros no, nuestras ramificaciones. Ella sonrió –sus padres y Zafiro. Dedujo, asentí –además, aunque sea trabajo esto, estoy seduciendo a la jodida perrita en celo y no me gusta, y después de que mi clon se acostó con ella… Vergerite me interrumpió.

- ¡que tu clon hizo que! Suspiré y dije lentamente:

-mi clon se acostó con Dafne, ella jura que soy yo y no me ha dejado en paz. Ella asintió –bórrale la memoria. Indicó, suspiré –ya lo intenté. Me quejé –pero no funcionó. Dedujo ella, asentí –supongo que tendré éxito cuando lo mate. Ella asintió.

- ¿Qué necesitas para inspirarte? Preguntó –quizás, hacer la escena con Serena. Dije, Vergerite negó –imposible Díam. Puse mi cara de cachorro apaleado –oh, vamos Verg, nunca te he hecho un alarde de divo, compláceme. Ella sonrió.

-es verdad, si desapareces ahora, podrías hacer un ensayo con tu princesa, ella estará en receso y podrías agarrar el apasionamiento que quiere Galatea. Sonreí –dame media hora mas. Pedí, ella asintió.

-no tardes demasiado. Dijo mientras me miraba, me tomó del brazo antes de desaparecer - ¿Qué? Pregunté un poco irritado.

-estamos invitados a una fiesta muy shick, se que los estudiantes de medicina de tu universidad irán. La miré con interés cuando su sonrisa maliciosa adornó su boca –quizás, será la oportunidad perfecta para realizar tu plan príncipe. Sonreí.

- ¿recordabas mi plan de juntar al patán y a la jodida perrita en celo? Ella asintió –a mi nada se me olvida. Dijo con picardía, sonreí –se lo comentaré a mi princesa. Dije mientras desaparecía.

Ella estaba en el receso con Amy y Lita, llenando tests y hablando cuando, una sutil vibración en las sombras de un árbol cercano la hicieron incorporarse de repente.

¿Qué pasa Serena? Preguntó Amy –vi algo, ya regreso. Dijo ella corriendo hacia el árbol obscuro –yo juraría que usó el velo nemesiano, yo juraría que lo hizo. Murmuraba mientras se acercaba a mi, la agarré por detrás haciéndola dar un grito, desaparecimos hacia el techo de la escuela.

- ¡Díam! exclamó dándose la vuelta y abrazándome –hola hermosa. Saludé besando su frente - ¿Cómo te va en el comercial? Preguntó, suspiré e hice un gesto de negativa.

-mal. Informé - ¿Por qué? Preguntó ella con interés –no logro concentrarme, estarle coqueteando a la jodida perrita en celo aunque sea de mentira me descompensa. Ella sonrió.

¿en que puedo ayudarte yo? Preguntó un poco coqueta –me gustaría que me dejaras ensayar la escena del comercial contigo. Ella sonrió y asintió –seguro. Dijo, aparecimos en otro lado mas privado y comencé a practicar la escena con ella.

Pasión, el perfume afrodita, que despierta la diosa que hay en ti. Terminé mientras me acercaba insinuante a su boca, ella se acercó mas –nop. Dije –allí se corta el comercial. Ella suspiró.

¿puedes conseguirme un frasco? Sonreí a su pregunta –seguro ¿Cómo se ve? Pregunté - ¡a mi me encantó! Luces muy apasionado, hermoso y…y… se puso mas roja de lo que la hubiera visto nunca, sonreí.

¿sensual? Pregunté, ella asintió –mucho, cuando imagino el resultado me dan ganas de ir corriendo a comprar el perfume. Sonreí –ese era el resultado que quería. Ella me abrazó.

Pues, lo conseguiste, como siempre. Sonreí –me da gusto. Dije mientras la besaba, cuando la solté, aparecimos en un rincón del patio de su escuela secundaria –ya debo irme. Dije, ella asintió.

Te veo mas tarde. Dijo, sonreí y asentí –te espero en la agencia. Ella asintió –por cierto hermosa, tenemos un baile el viernes. Informé, ella sonrió - ¡genial! ¿a que hora pasas por mi? Preguntó –a las 8. Respondí.

- ¡me pondré lo que me regalaste para mis 15! Informó feliz, asentí –me dará gusto volvértelo a ver puesto. Ella rió - ¿Qué pasa? Preguntó al mirar mi rostro serio.

Necesito pedirte un favor, yo te buscaré y te llevaré al hotel donde será la fiesta, tu, te quedas con Vergerite, necesito ir con Dafne, los estudiantes de medicina irán a esa fiesta y quiero que tu ex y la jodida perrita en celo se conozcan para que nos dejen la noche en paz ¿no te molesta esperar un poco por mi? Pregunté.

La verdad si. Confesó –pero es por una buena causa. Asentí, besé su mano, ella abrió mucho los ojos –te veo mas tarde. Dije galante, ella asintió, besé su boca una vez mas y tras soltarla, desaparecí hacia la agencia y al fin, pude hacer mi comercial, como Galatea esperaba.

Cuando mi princesa llegó a su casa, su padre la esperaba - ¿Dónde estabas Serena? Preguntó mi suegro –en el colegio como suelo estar a esta hora papá. Dijo ella mientras lo miraba a el y a su madre.

¿Cómo te atreviste a huir con aquel idiota? Preguntó mi suegro –no es un idiota, yo lo amo. Dijo mi princesa, su padre tomó aire de forma visible.

-has perdido la cordura, el es un hombre, tu una niña, estás castigada hasta nuevo aviso. Dijo - ¿Qué? Preguntó mi princesa.

No podrás ir a ver a tus amigas irás del colegio a casa y de casa al colegio. Dijo el –no pienso hacerlo. Protestó mi princesa.

Si no lo haces, demandaré a ese idiota por secuestro a un menor. Dijo mi suegro –no tienes nada con que probarlo, Díam jamás me raptaría. Eso era mentira, claro que lo haría, pero, en esas circunstancias, aún no.

Es mi última palabra, ya dije que mientras vivas bajo mi techo señorita, harás lo que yo ordene. Dijo mi suegro –no pienso hacerlo. Dijo mi princesa, subió corriendo a su dormitorio y se cambió.

¡espera Serena Alejandra! ¡si sales por esa puerta! ¡hay de ti! Previno mi suegro con enfado.

¿ah si? Obsérvame, si no me dejas estar con Diamante papá, juro que voy a matarme. Mi suegra se puso la mano en el corazón –no digas eso hija. Dijo casi llorando –no sedas ante ella Ikuko, solo es una niña caprichosa. Dijo mi suegro.

He sido una buena hija, nunca he tenido razón para revelarme pues, ustedes respetaban mis pensamientos, mi espacio y mis decisiones, pero si lo comienzan a perder, me revelaré. Dijo ella.

- ¡alto haí jovencita! ¡no des un paso mas! Amenazó mi suegro, ella lo ignoró y salió corriendo de su casa, su padre detrás de ella, pero mi princesa inteligentemente había desaparecido.

Mi princesa llegó a la agencia y consiguió a Alicio en el camino, el le dijo que ya yo, me había marchado, que no había podido esperarla, le dio la nota que le había dejado y mi princesa, tras leerla, no perdió mas tiempo y fue a mi edificio, llegó a mi apartamento y tocó el timbre.

-diga. Dijo la voz de Zafiro –hol, hola Zafiro ¿está tu hermano en casa? Preguntó mi princesa –no, no está y no se a que hora llegue. Dijo el.

-po ¿podrías decirle que lo buscaba? Preguntó ella confundida –seguro, yo le digo. Dijo el, mi conejo que había escuchado la situación abrió la puerta del apartamento haciendo voltear a mi princesa quien, con rostro entristecido ya se alejaba arrastrando los pies.

- ¡papá si está en casa Serena! Ella parpadeó confundida y regresó a la puerta, pero Zafiro no la dejó entrar –por favor, déjame pasar. Le imploró, pero el se negó.

-a mi casa, tu no pasas. Dijo el, pero mi voz, lo hizo darse la vuelta –esta también es mi casa Zafiro, y si no quieres problemas, deja pasar a mi princesa. Estaba de brazos cruzados, con zapatos de deporte, un jean negro y mi pecho descubierto –hermano. Dijo Zafiro.

-deja pasar a mi princesa Zafiro. Dije por segunda vez - ¡yo no la quiero acá! Exclamó el, pero ignoré su declaración, lo halé por la camisa y lo aparté de la puerta, hice pasar a mi princesa y cerré tras ella.

-hermano, estás pasando por encima de mi. Dijo Zafiro herido –yo dejo pasar a Vetsite, tu dejas pasar a mi princesa, porque sinó, comenzaré a prohibirle la entrada a tu novia Zafiro y eso, no te va a gustar. El me miró con frialdad, se dirigió hacia su puerta y la cerró de un portazo.

-lamento que Zafiro me odie. Dijo mi princesa llorando, me acerqué a ella y la abracé –quizás, sea mejor que me vaya. Dijo ella sollozando, negué –no, no hermosa, quédate, ven vamos a mi dormitorio. La hice pasar, antes de cerrar la puerta, me di la vuelta.

-gracias conejo. Dije, ella asintió entristecida y yo, cerré.

- ¿Qué pasó? Pregunté –me castigaron, me prohibieron verte y amenazaron que iban a demandarte por secuestro si no me dejabas de ver. Sonreí –que lo intenten. Dije –Díam, yo quiero estar contigo. Dijo ella –y lo estarás hermosa, no te dejaré por males menores. Aseguré mientras la miraba.

-todo saldrá bien. Ella asintió –eso espero. Dijo mientras me abrazaba - ¿Cómo haremos para ir a la fiesta? Sonreí.

-te raptaré desde tu balcón. Ella me miró - ¿en serio? Preguntó –en serio. Respondí, su sonrisa se amplió.

-eso será muy romántico. Dijo –así es, pero debemos planearlo todo con cuidado. Dije mientras la besaba.

Ya había cuadrado todo con mi princesa, ella llegó a su casa puntual, en el colegio, al lado de un bote de basura y en una bolsa negra, dejó todo lo que usaría en la noche, lo guardé en la maleta del auto tras haber pasado por ese punto, le di un frasco de valeriana y le expliqué como usarla.

-solo 3 gotas en el te y asegúrate de que se lo tomen, colócate una franelilla y un mono debajo de tu bata, la larga que te llega a los tobillos. Ella asintió.

-pero ¿Cómo resolveremos mi peinado y maquillaje? Preguntó –cuando lleguemos allá, Vergerite nos ayudará. Respondí mientras estábamos abrazados en la parte trasera del colegio.

-no te preocupes que si llegaré. Aseguré - ¿Qué usarás para subir? Han cerrado mi balcón con una reja el día de ayer. Sonreí –una reja no me detiene, descuida, yo lo resolveré. Dije mientras la besaba, en la noche, había empacado mi ropa que usaría en el baile, estaba todo vestido de negro con guantes incluidos y un morral (mochila) a la espalda mientras por el espejo la espiaba, la miraba colocarse la bata que le había indicado, colocar las gotas de valeriana, asegurarle a sus padres que lamentaba comportarse como una tonta, que nunca mas, los contrariaría y dirigirse obedientemente a su dormitorio, cuando me aseguré de que los señores Sutkino y el mocoso, se habían quedado dormidos, aparecí en la cuadra contigua, y me dirigí caminando hacia la casa de mi amada, salté el muro.

-boi-là. Dije divertido, esto para mi era tan interesante, aclaro algo: soy un fiel seguidor de las reglas, me gusta ser correcto pero, cuando esas reglas no van con mi sentido de rectitud, suelo romperlas, puedo ser tanto un hombre obediente y respetuoso de las leyes como un total rebelde con causa, todo depende de lo que me molesta y como todo lo que quiero será mío, no me molesta romper reglas siempre y cuando obtenga lo que quiero como lo quiero.

-mmm este sistema es tan básico. Dije mientras trepaba al balcón, pude haberme aparecido y evitarme el trabajo de trepar, pero con una enredadera allí, no quise desaprovechar la oportunidad, me quité uno de mis aretes, los aretes son de adorno principalmente, se utilizan para señalar que has llegado a una edad donde ya eres hombre o mujer dependiendo del caso, pero también tienen otros usos como: detectores de zonas energéticas. Hipnotizadores, espadas, escudos, núcleos para crear obeliscos y otras funciones, solo los nemesianos podemos detectar que tipo de arete tiene otro nemesiano, las demás especies de humanos, es imposible que lo hagan, mi arete se transformó en mi mano en un pequeño pero útil destornillador cuya punta era una orquilla, la deslicé, una y otra vez por la cerradura –bingo. Susurré cuando la puerta se abrió con un suave click, me coloqué el arete izquierdo y me quité el derecho, una pequeña lamparita, que daba una luz azulada dentro del cristal negro, se encendió al tocar las lunas laterales de mi arete, me acerqué a mi princesa con esa luz y le toqué suavemente la frente, ella estaba despierta, le dí un leve beso en los labios.

-shhhhh. Le murmuré con mi dedo índice en mis labios tras haberla dejado de besar –quítate la bata. Le dije, ella obedeció, tenía una camiseta blanca y un mono negro con zapatos de goma casi iguales a los míos.

-andando. Dije, ella asintió y me siguió, llegamos a la punta del balcón, con telepatía, alcé la escalera de rosas que una vez había usado para subir por su balcón, ella me miró.

-baja por allí. Le indiqué en susurros, ella obedeció, saqué del morral los bultos y los armé de manera que se parecían a mi princesa, los acomodé y me cercioré de que en la puerta del dormitorio se viera como si se hubiera tapado con la manta completamente, sonreí, satisfecho con mi hazaña y bajé por donde subí.

-vámonos. Dije, escondí la escalera, en un lugar donde no pudieran encontrarla y me dirigí con mi princesa hacia el muro, bajé, era mas alto que el muro del colegio.

-saca la cuerda. Ella subió un poco su camiseta y miré la cuerda que le había dicho que atara alrededor de su cintura, me la dio, aseguré la cuerda en un aro que había dejado convenientemente instalado.

-esto si es romántico. Dijo mi princesa, me preparé para atajarla –vamos hermosa. Apuré, ella asintió y se deslizó sin hacer ruido.

-bien, perfecto. Dije al atraparla, guardé todo, el gancho, la cuerda y nos dirigimos corriendo hacia la cuadra donde había aparecido, desaparecimos tomados de la mano al estacionamiento del edificio de mi apartamento y tras acomodarnos en el auto, felices por nuestra travesura, nos fuimos al hotel.

Tras haverla arreglado con ayuda de Vergerite, la dejé instalada y convenientemente, fui a buscar a Dafne quien, me esperaba con un vestido azul media noche que la acentuaba de una manera cautivadora.

-me alegra que me hayas invitado al baile príncipe Díam. Dijo al haber entrado –quiero que estemos poco tiempo y luego vayamos a hacer…donde quieras, puede ser en tu casa o en la mía. Sonreí.

-ya veremos como pasa la noche querida. Dije –después de todo, tu y yo solo somos amigos con derecho. Ella sonrió ofreciendo su boca, diablos ¡no quiero hacerlo! Todo menos besar a la jodida perrita en celo, maldecid a mi clon internamente miles de veces.

-no ahora querida, vamos tarde. Leí en su mente, lo que quería, que la besara y le tocara los pechos por encima del vestido, así que hipnotizándola sin mas pérdida de tiempo, le hice creer que había pasado todo eso, llegamos al hotel y bajamos del auto, nos dedicamos a bailar, hasta que por fin, lo vi, al yo pasado del rey Endimiun, estaba solo en la mesa de los quesos.

-Darien. Lo llamé imitando el tono de un gran amigo, el se volteó con hostilidad, pero de inmediato, miró a la beldad que me acompañaba y no pude dejar de sonreír al notar como sus ojos recorrían una y otra vez, las curvas de Dafne.

-te presento a mi gran amiga Dafne, Dafne, este es mi muy querido amigo Darien. Ambos se dieron las manos y noté como hubo química en sus miradas.

-compermiso, voy por un trago de vino, los dejo solos, para que se conozcan. Anuncié mientras me alejaba a la mesa de los vinos, donde a un lado, me esperaba mi princesa.

-listo. Anuncié, ella sonrió –que alegría. Dijo mientras tomaba otra copa, me acerqué mas a ella.

-salud, por nosotros. Dije chocando su copa con la mía –salud. Dijo ella haciendo el mismo gesto y tomando de su vino, la abracé y nos alejamos de la mesa.

-acá tienes hermosa. Dije sacándole un hermoso frasco rojo cereza en una caja del mismo tono en metálico, tenía un corazón en llamas, el nombre afrodita debajo y en un lateral de la caja, estaba una foto mía con un fondo en distintos tonos de rojo y yo, con una túnica griega, del otro lado, una foto de Dafne en un jardín en distintos tonos de rojo con otra túnica griega y en el reverso, una foto de ella y yo, abrazados como amantes en una gruta en diferentes tonos de rojo.

-es tan hermoso. Dijo sacando el frasco en forma de corazón, se roció un poco –y huele divino. Aseguró –a ti te queda mejor. Sentencié mientras ella lo guardaba en su bolso, nos dedicamos a bailar y a besarnos el resto de la noche, pude ver en un rincón al yo pasado del rey Endimiun y a Dafne besuquearse, hasta que el le murmuró que fueran a un hotel y ella, ni corta ni perezosa, lo siguió, sonreí.

-nos deshicimos de 2 plagas. Ella asintió a mi comentario.

-por ahora. Dijo mientras seguíamos bailando –te amo. Le dije –y yo a ti. Respondió mi princesa mientras me besaba.

Al llegar a casa a las 7 de la mañana, tras dejarla y haberla ayudado a entrar, me disponía a dormir tras haberme duchado, cuando el timbre me sorprendió al mismo tiempo que la lluvia lo hacía, me acerqué a la puerta.

¿si? Pregunté, pero solo escuché un sollozo, miré por el ojo de la cerradura y cuando vi, a mi princesa con una maleta y sus cosas, me quedé helado, mi corazón se congeló al ver el dolor que irradiaba.

-hermosa. Dije tras haber abierto, ella se lanzó a mis brazos destrozada –Díam, me botaron de la casa. Logró decir entre sollozos desconsolados.