Cat despertó cuando una cadete acercó a su rostro un frasco con sales de amoniaco.
—¿Se encuentra bien Alférez?— preguntó preocupada, Caterina seguía en su silla, incluso en su ropa percibió el calor del disparo.
—si … solo aturdida— musitó —¿Qué sucedió?—
—salía de mi dormitorio cuando escuche un disparo… el ascensor se cerraba y la vi inconsciente—
—gracias— intentó sonreírle —estoy mejor— echó a andar la silla hacia su dormitorio.
—Caty— la llamó la cadete —ten cuidado…— miró hacia todos lados con gesto de preocupación —se está jugando mucho— y sin esperar entró al ascensor, en ese momento llegaba Leonard visiblemente nervioso.
—¿Lista?— le preguntó sonriente pero al darse cuenta que en el rostro de la rubia se reflejaba la confusión se preocupó —Cat ¿Qué sucede?—
—llévame a mi dormitorio— susurró con voz temblorosa —por favor Bones—
—Caterina explícame que sucede— insistió pero en vez de llevarla a la habitación la subió de nuevo al ascensor y salieron al campus, no hablaron hasta que él se sentó en una de las tantas bancas de los jardines con la chica frente a él —¿Qué te hicieron?—
—una mujer, morena…bajita… me aturdió con un phaser… me ordenó alejarme de ti…que eras de ella—
—¿Qué?— sorprendido miró hacia todos lados —maldición tenían razón— gruñó molesto.
—Leonard me debes una explicación— no estaba molesta, estaba realmente asustada.
—por como la describes … es Ginna, volví al edificio cuando alcancé a verla salir casi corriendo—
—¿la chica que te acompañó a Riverside, a la casa de tu madre?— preguntó dolida —entonces… ¿es cierto?—
—¿cierto? ¿Qué?— sonrió acariciándole la mejilla — Cat… eres la única mujer en este universo que me interesa… a la que pertenezco— ella lo miró dudando —lagartija… Ginna es una espía—
—¿espía?— entrecerró los ojos y sonrió con burla —claro… esperas que te lo crea—
—ya está comprobado… la hermana del Dr. Puri …— lo interrumpió
—¿Tiene una hermana?—
—la profesora de anatomía—
—¿en serio?— torció los labios —que conveniente…—
—¿Qué sucede?— intrigado la obligó a verlo de frente
—resulta que tu "amiguita" es una espía que debes vigilar y la profesora que te gusta también está en el caso, te recuerdo que el ataque en Alderan no dañó una sola de mis neuronas, solo me afectó sistema nervioso central—
—¿estas celosa?— sonriendo abiertamente no pudo ocultar el gusto de descubrir que la rubia aún lo quería —¡Estas celosa!—
—idiota— gruñó la muchacha —resulta que te importa más eso que la psicópata de tu novia intentara matarme, por mi puedes irte al…— no pudo decir más, Leonard le daba un profundo y apasionado beso, Cat manoteo tratando de alejarlo pero en menos de tres segundos se dio por vencida.
—Ginna no me interesa— susurró aun mordisqueándole el labio inferior —y la profesora estuvo a punto de golpearme por haber caído en la trampa— sonriente le besó la punta de la nariz —lo siento—
—solo Jim puede decirme lagartija— susurró sonriendo —y yo también lo siento, no me puse a pensar en lo que estaban pasando— lo atrajo para darle otro beso.
—Tenemos que hablar fuera de los dormitorios… no sabemos si nos vigilan—le acaricio la mejilla con ternura.
—incluso esta porquería puede servir para espiarnos— dio un golpe a la silla —ayúdame a levantarme— se puso de pie y se tambaleo un poco, pulsó un par de botones y el aparato automáticamente echó a andar hacia el edificio de enfermería.
—¿ahora que hacemos?— la sujetaba firmemente del brazo más no lo suficiente como para incomodarla, lo que a ella le pareció un bonito detalle.
—me debes una cena— susurró acurrucándosele —y tengo un tremendo antojo de las hamburguesas de Mustafá— le hizo carita tierna —¿por favor?— Leonard le devolvió un gesto de fastidio —¡anda!— gimoteo sin descolgarse del brazo que la sujetaba —¿si?—
—¡Pero ahí está Sonia!—
—¡quiero ver a mis amigas!— gimoteo como niña pequeña —¿si?— repitió haciendo un puchero muy infantil.
—Cat no es justo… primero te comportas como toda una señorita modelo y ahora eres ¿una bebita caprichosa?— fingió estar molesto sorprendiéndola un poco, la rubia dio un paso atrás confundida, de repente Leonard la tomó de la cintura y la levantó en brazos haciéndola gritar de sorpresa— ¡está bien niña mimada, vamos a donde quieras!— la hizo girar unos segundos, de nuevo juntos, tranquilos y bien… ojalá que durara por mucho tiempo esta paz.
—Aún es temprano ¿ya tomaste todas tus clases?— un poco agitada por el ataque de risa intentaba recuperar la compostura.
—Falta … precisamente anatomía— la depositó con cuidado en una banca sentandose a su lado —¿quieres acompañarme? dudo que la profesora Naayak se oponga—
—¿estás seguro?— dudó un poco más él asintió tomándola de la mano haciéndola sonreír. Sin más se dirigieron al área de medicina.
La clase le pareció interesante, sobre todo porque al parecer la profesora cambió el tema y comenzó a hablar sobre la genética y sus efectos mutantes en cruces de especies.
—¡vaya tema!— susurró entusiasmada —¿así son de geniales sus clases?—
—No la admiro por otra cosa Cat— le respondió Leonard mientras guardaba los archivos en su pad, notó que Ginna no había asistido —¿quieres que te la presente?— la rubia asintió y tomandola de la mano se acercaron a la profesora que también guardaba las fichas de diapositivas.
—¿Profesora? quiero presentarle a la señorita Caterina Kirk— la imponente hermosa mujer le dedicó una sonrisa cordial.
—Así que usted es la joven hermana del señor Kirk— le dio la mano —y el motivo por el que el Dr. McCoy olvidara muchas cosas que se supondría ya sabía de la universidad— le hizo un guiño cuando él hizo un mohín de incomodidad.
—No creo ser tan influyente en Leonard— respondió cohibida —me ha hablado mucho de usted—
—¿de verdad?— juguetona la mujer posó su mano en el hombro del médico que carraspeo
—Si… yo… bueno profesora, solo le quería hacer notar que Ginna no se presentó a clase—
—Al parecer nadie la ha visto McCoy— respondió la morena en voz muy baja —¿van a salir?— Cat asintió efusivamente.
—quiere ir a cenar a un sitio especial— contestó él
—Vayan con cuidado McCoy, cuídela mucho— Naayak le acarició la mejilla a Caty —cuídate alferez — ella asintió sin dejar de sonreír y la Dra. salió por la puerta de la oficina de profesores.
—Me parece que es muy simpática— susurró la rubia mientras se dirigían a la sala de transportadores.
—Lo es… ¿ya no te provoca celos?— le preguntó mirándola fijamente, ella solo lo tomó de la mano y ya no hablaron más.
Llegaron a las ocho de la noche al bar en Riverside, que Caterina tuviese ya un grado superior al de cadete le abría muchas puertas y no tuvieron dificultades para ser transportados hacia el astillero.
Sonia casi se desmaya al ver a su amiga y para no hacerla rabiar, no tuvo ningún tipo de mala actitud con Leonard.
Cenaron y charlaron animadamente, salieron a dar un paseo por el pueblo y pasaron a visitar a Dotty, la anciana los recibió muy contenta de verlos juntos.
—Voy a llevarme la motocicleta— le avisó Leonard a la mujer al despedirse—¿no tienes problema con ello?—
—ninguno hijo… ninguno— respondió Dotty —mi niña, cuídate mucho— atrajo a la rubia para darle un fuerte abrazo —tal vez esta sea la última vez que te vea—
—¡Dotty no digas eso!— gimió Caterina devolviéndole el fuerte abrazo —tienes que estar conmigo siempre—
—Y lo voy a estar, pero… tienes ya tantas responsabilidades…—
—Te prometo llamarte diario ¿si? ¿por favor?—
—me haría muy feliz ese detalle— sonriendo le acomodó el cabello —vayan con cuidado hijo… cuídala mucho—
—Por supuesto Dotty— Leonard se acercó para darle un abrazo —¿estas bien?—
—xenopolicitemia— le contestó al oído en voz tan baja que ni él creyó en lo que había escuchado —llévatela lejos, vivan felices— sonriente lo tomó de los hombros y le dio un beso en la mejilla —cuídense hijo—
—Dotty…— preocupada Caterina volvió a abrazarla —voy a hacer lo posible por visitarte la próxima navidad—
—y te estaré esperando con tus cupcakes favoritos hija — sin borrar el tierno gesto del rostro la anciana la volvió a abrazar —pero ya… es hora de irse, no quiero que por mi causa les llamen la atención—
—¡te quiero Dorothy!— Gritó la rubia montando la motocicleta aferrándose al torso de McCoy.
El resto de la semana los compromisos académicos de James y sus amigos los mantuvo un poco alejados de Caterina que seguía asistiendo a clases como oyente debido a su licencia por lo ocurrido en su más reciente prueba y tal como lo había prometido, todas las noches llamaba a la anciana, platicaban por largo rato.
Una mañana Cat se dirigía a entrenamiento de combate cuando se encontró con Sadikki.
—¡Hola!— lo saludó animosa, aunque ya estaba enterada del papel que el muchacho representaba en los planes del MK Terra debía fingir.
—T'Katreen— respondió con una leve inclinación —veo que te encuentras en buen estado—
—Todavía adolorida ¿ya averiguaron que era?—
—un mgongo akili… espina mental originario de Ceti ancites…—
—Cuadrante alfa… solo tenemos una avanzada— murmuró llamando la atención del muchacho —¿no te parece extraño?—
—El mgongo bien pudo ser llevado como huevo— se encogió de hombros —no lo veo imposible, ha habido muchas migraciones y traslado de equipo y personal—
—Si, pudo ser eso— Cat trató de no profundizar más —¿y tu…que tal?—
—Tengo que presentarme con mis superiores— retomó su camino —debo reportar después de hacer mis analisis, en que fallo Aira, hace unos minutos me entregaron los resultados de su necropsia—
—¿era necesario?— susurró con pesar —todos vimos que el akili…— no pudo evitar derramar una lágrima por su compañera.
—Trámites T'Katreen— el chico se encogió de hombros —solo son trámites—
—si— suspiró la chica intentando esbozar una sonrisa — como nosotros, somos solo números—
—asi es… somos solamente un numero en una lista— aunque no lo demostraba, era evidente la incomodidad de Sadikki —y…¿aprovechando tu licencia?—
—De hecho voy a entrenamiento, esa tarde me di cuenta que me falta condición física— la rubia recuperó la buena actitud, era parte de su entrenamiento… que nadie, ni su guía se diera cuenta de su estado de animo —¿quieres acompañarme?—
—Como te dije, debo entregar el reporte de Aira, además tengo misión esta tarde, salgo de la tierra en un par de horas— comenzaron a caminar hacia los campos de entrenamiento.
—¿Vulcano?— murmuró ella, el pelinegro nego —¿entonces?—
—Es secreto T'Katreen— se detuvo en una intersección de pasillos —¿Cuándo regresas a la base?—
—No lo sé— suspiró ajustando la mochila en su hombro —la Comandante aún no me ha dado instrucciones—
—Tal vez te encuentre en la base— contrario a su costumbre, el chico le tomó la mano —Ten mucho cuidado T'Katreen, no sabemos que secuelas pueda dejarte el ataque que sufriste— apretó con calidez la mano helada de la muchacha.
—Esta bien…tomaré en cuenta tu recomendación— contestó sin soltarlo, detectaba algo… pero no podía definir que.
Casi eran las diez de la noche cuando volvió a su dormitorio, la nota de Gaila sobre su almohada le avisó que la Orión pasaría la velada con Jim, y un mensaje de su hermano le avisaba que no se le ocurriera dejar a McCoy ir al dormitorio.
Por fín podría dormir tranquilamente, sin temer en lo que MK Terra tuviera planeado para ella, al menos había sobrevivido al ataque del monstruo, no como Aira, incluso no tenía noticias de Jophet o sus amigos españoles Javi y Andrea.
Dando un suspiro tomó su pad y tecleó una clave.
"El dispositivo que desea enlazar se encuentra apagado" tintileo un mensaje en su pantalla, así que guardó su tableta y se dispuso a dormir.
Butters trepó a su lado y ronroneando se acurrucó en la almohada aledaña, al parecer el minino aprobaba el que se tomara un merecido descanso.
