Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen y por lo tanto no gano dinero, solo la satisfacción de recibir sus comentarios, quejas o sugerencias…
Reglas.
Capitulo 37
Sigue tu camino sin mirar atrás.
— ¿Me amas? ¿Me protegerás?
Sasuke no respondió a los ataques de Kakashi, quien no se detenía, el que parecía que usaría toda la energía de su cuerpo, hasta su último aliento para vengarse o tal vez, trataba de unirse con su Hokage, intentaba alejarse de él a como diera lugar.
— ¡Del único que necesito protección es de ti Sasuke!
Un último golpe derribo a Sasuke, quien vio como Kakashi al verlo en el suelo, después de perder su energía de la forma en que lo hizo cayó de rodillas, encajando sus dedos en el suelo, llorando por la pérdida de Naruto, parecía que había llegado a su límite.
— Naruto…
Susurro antes de perder el sentido, después de utilizar toda su energía, Sasuke se levanto e intento acercarse a él, escuchando como Sakura corría en su dirección y al mismo tiempo, una luminosa luz se detenía junto a Kakashi, hincándose a su lado, tratando de hacerlo despertar.
— Kakashi sensei…
Pero no podía, Sasuke se acerco a su sensei empujando a Naruto con fuerza, él también se sentía débil, derrotado, rechazado por su amor, le gustaría regresar el tiempo para que no cometiera la serie de errores que realizo, pero era tarde, no se podía regresar el tiempo.
Lo que sí podía hacer era inyectar toda su energía restante en el cuerpo del mayor para salvar su vida, así como borrar el sello que puso en su cuerpo, esperando que no fuera tarde.
— No Kakashi, no nos dejes…
Susurro sintiendo que una lagrima resbalaba de sus ojos, Naruto le veía con sorpresa, parecía que ya no estaba furioso con él, Sakura al principio volteo el rostro, tratando de ignorar su dolor, sintiendo pena por el joven Uchiha.
Gaara no dijo nada, solo permaneció en silencio, comprendía lo que era ser rechazado, lo que era ser tratado como un monstruo y tal vez por eso Sasuke había realizado todas esas acciones cuestionables, porque en el fondo, no sabía cómo llegar a Kakashi.
No como Naruto lo hacía, porque nunca nadie había mostrado piedad por él y creía que aquella era la forma de obtener lo que necesitaba, de proteger a sus personas queridas, de cierta forma, obligándolas a estar a su lado, porque de otra forma no lo harían.
Ninguno de los presentes lo interrumpió, ni siquiera Naruto, quien seguía inclinado junto a Kakashi, esperando que abriera los ojos, que les dijera algo, pero no lo hacía, tal vez había llegado demasiado lejos.
Sakura trato de evitar que le diera toda su energía, pero no le escucho cuando trato de alejarlo del cuerpo de Kakashi, ni tampoco se dio cuenta cuando perdió el sentido, cayendo sobre el mayor, cuyo sello había desaparecido de su espalda.
Todo por lo que había luchado se perdería pero al menos su sensei estaría vivo y esta idea provoco que Sasuke se desvaneciera con una sonrisa.
Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka
Pasaron varios días, demasiados para Naruto, Sakura y Gaara, quienes después de un largo y silencioso retorno a casa, esperaban que su carga se recuperara en el hospital de la aldea oculta de la hoja.
Ni Suigetsu ni Jugo quisieron regresar con ellos, sólo Karin, a quien Naruto le otorgo una vivienda por el tiempo que ella así lo quisiera, la pobre chica pelirroja quería cerciorarse de que Sasuke no fuera encarcelado cuando despertara, si es que algún día lo hacía.
Tanto su koi como su antiguo amigo estaban sumidos en un profundo coma del que parecía no podían despertar, Sasuke no se recuperaba de sus heridas ni su pérdida de energía, Kakashi tampoco, aunque debía agradecerle a alguna deidad que los miraba por fin con simpatía, ya que Sakura le informo a Naruto algunas días después, que el estado de su embarazo no había cambiado.
Sus mellizos estaban a salvo, su energía se recuperaba poco a poco, lo único que faltaba era que su koi despertara.
Naruto no se había separado de la cama de Kakashi en todo ese tiempo, esperando que su amor despertara en cualquier momento, sin importarle que debía regresar a sus deberes, en ese momento lo único que deseaba era verlo sano y salvo.
Sasuke había demostrado en tan solo unos instantes que realmente se preocupaba por su sensei, había sacrificado a sus mellizos y su energía para reponer el daño que le hizo al mayor, regresándole su energía.
— Kakashi sensei…
Susurro Naruto pasando sus dedos por la frente del mayor, descubriéndolos del cabello plateado, recargándose poco después en su mano derecha, la cual se negaba a soltar.
— Despierta por favor…
Kakashi no le hizo caso, haciéndole recordar la vez que su sensei murió antes de la guerra, se sentía impotente al verlo tendido en la cama, Sakura no sabía porque no despertaba, su energía estaba estable, su cuerpo no tenía ningún daño grave y sus mellizos seguían creciendo.
— Por favor…
Tal vez tenía que ver con el estado de Sasuke, su energía alimentaba el cuerpo de Kakashi y al ser tan poca, probablemente no podría despertar hasta que lo hiciera el Uchiha.
Quien como Kakashi, tampoco despertaba por alguna razón que ni ella, ni Karin podían controlar, sólo era cuestión de tiempo, debían esperar y cruzar los dedos para tener algo de suerte, nada más que eso se podía hacer.
Un día después, Sakura seguía insistiéndole que debía regresar a la torre, tal vez tenía razón, lo mejor era esperar porque su sensei abriera los ojos, cuando lo hiciera inmediatamente lo visitaría, aunque no le gustaba la idea de que estuviera solo, creyendo que estaba muerto.
Los días pasaron, convirtiéndose en semanas, borrando la sonrisa de Naruto, hasta que un día, cuando el Hokage de la aldea oculta entre las hojas estaba a punto de perder su esperanza recibió una noticia maravillosa.
Sakura lo necesitaba en el hospital, Kakashi había despertado y exigía que le probaran que no estaba muerto, creyendo que lo dejarían levantarse de su cama, exponiendo su vida en el crítico estado en que se encontraba.
Ese día el sol volvió a brillar para el joven Hokage, la sonrisa que había perdido regreso por una mucho más vibrante aun, saltando por la ventana, tratando de llegar con su koi tan rápido como podía.
Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka
Kakashi despertó sintiendo la luz del sol calentando aquel cuarto, había una mascarilla de tela cubriendo su rostro, estaba cansado, su cuerpo le pesaba demasiado, no sabía qué hora era, donde se encontraba o cuánto tiempo había pasado.
Lo único que recordaba era que Naruto estaba muerto, Kakashi cubrió su rostro con ambas manos, desesperado como lo estaba con esa idea, notando que su embarazo era mucho más visible.
— Naruto…
Llevando una mano a su cuerpo, sintiendo su vientre abultado que se veía demasiado ajeno a su cuerpo, la cortina de su cama estaba corrida permitiendo que viera el otro ocupante de ese cuarto, cuya cabellera negra cubría parte de sus facciones.
— ¿Sasuke?
Susurro, su voz era áspera, su garganta estaba seca y tenía varios tubos conectados a su brazo izquierdo, cualquier otra persona hubiera perdido su movilidad después de aquel largo mes en cama, pero al ser un ninja poderoso, su cuerpo respondía como siempre, aunque se sentía demasiado mareado, como si hubiera dormido durante días.
Al escuchar el sonido proveniente de aquel cuarto, el shinobi medico que estaba en guardia se acerco a él con una enorme sonrisa, llevaba un mes visitándolo diariamente y por fin, después de todo ese tiempo despertaba.
— Kakashi sensei.
Kakashi reconoció la voz de Sakura, quien inmediatamente rodeo sus hombros, feliz por verlo de pie, el shinobi de cabellera plateada no respondió a ese gesto como ella lo hubiera querido, aun así, debía saber que ocurrió.
— ¿Qué paso Sakura?
Ella sentándose frente a él comenzó a contarle lo que había ocurrido cuando perdió el sentido, como Sasuke en un acto de desesperación le dio toda su energía, perdiendo el sentido, arriesgando su vida por la suya, destruyendo el sello de su espalda, llorando al creer que no despertaría.
— ¿Sasuke llorando?
Sakura asintió, parecía que se habían equivocado, Sasuke después de todo si amaba a su sensei, parecía que solo no encontraba la forma de mostrarlo y tal vez, su pasado era la razón de aquello.
— Casi muere tratando de salvar tu vida, creo que… que si te ama pero no sabe como demostrártelo.
Kakashi no dijo nada apretando la sabana que lo cubría, observando fijamente a Sasuke, él seguía inmerso en ese coma, inducido por su desesperado intento por recuperarlo, notando no por primera vez que el joven Uchiha no era como los demás, que por absurdo que pareciera, si lo amaba, de una forma posesiva, pero lo amaba.
Sakura en ese momento comenzó a contarle la forma en que regresaron, como Gaara se había marchado sin decir nada, arrepentido por sus acciones, como Naruto no se separo de su lado las primeras dos semanas, pero que al final pudo convencerlo de asistir a su oficina, pero que cada noche lo visitaba, esperando que ese día fuera el correcto.
Era demasiada información para él, Naruto estaba vivo, Sasuke lo amaba, y parecía que aun seguía embarazado, que sus mellizos estaban creciendo, sin embargo, por un momento creyó que Sakura le estaba mintiendo sobre su Hokage, tal vez temía su reacción cuando se diera cuenta que en verdad lo habían asesinado.
— Quiero verlo.
Pronuncio tratando de levantarse, notando la forma redonda de su vientre, comprendiendo que había pasado demasiado tiempo en coma, la última vez apenas era un poco visible, ahora estaba enorme, sintiendo casi como si aquello fuera una broma pesada.
— Tienes que descansar…
Sakura trato de convencerle de permanecer en aquella cama de hospital, sin embargo, Kakashi no dejaría que le mintieran, sin contar que llevaba un mes en esa habitación, para él era suficiente descanso.
— No Sakura, él me dijo que lo mato, que ganaría mintiendo.
Respondió, levantándose, estaba seguro que su ropa ya no le quedaría, por lo que espero que Sakura se compadeciera de él y le prestara algo con que cubrirse.
— Me prometes descansar si le llamo a Naruto...
Kakashi de pronto se sonrojo, estaba comportándose como todo un histérico, incomodando a Sakura, por lo que inmediatamente regreso a su cama, recargándose en la cabecera, observando el pacifico rostro de Sasuke.
Se sentía culpable, pensando tal vez que todo ese tiempo acuso a Sasuke de no amarlo, de verlo como una herramienta sin otro propósito más que complacerlo, tal vez si realmente creía la locura que pronunciaba, en su mente estaba haciendo lo correcto.
Como culparlo con la infancia que tuvo, con sus maestros, Sasuke sólo actuaba de la forma en que fue entrenado y Kakashi ya no lo culparía por eso, se merecía una oportunidad, aunque fuera una muy pequeña.
Kakashi asintió como su única respuesta, escuchando como Sakura salía de aquella habitación para traerle a Naruto, levantándose de nuevo cuando lo dejaron solo, acercándose de Sasuke.
Llevando una mano a su frente, despejando algunos cuantos cabellos que cubrían su rostro con cuidado de no despertarlo, mirándolo fijamente, tratando de recordar cómo era él en el pasado, antes de que se marchara en busca de su venganza y sus metas.
Sasuke no se movió, seguía en el mismo estado, haciéndolo pensar que eso era su culpa, si no le hubiera dado su energía, el seguiría vivo, por lo que debía replantearse su comportamiento con este confundido joven.
Kakashi regreso a su cama, notando que Sakura depositaba su uniforme junto a él, primero arqueo una ceja, no creía que le quedara con su aumento de peso y como si lo adivinara, Sakura le mostro el tamaño de la cintura de aquellos pantalones, era ropa para una kunoichi embarazada.
— Esto es humillante.
Pronuncio una vez con su ropa puesta, notando como su uniforme se pegaba a su cuerpo en algunas zonas, debía olvidarse de su chaleco, pensó resignado, escuchando que la puerta se abría, sintiendo los brazos de Naruto rodeándolo con algo de trabajo.
— Kakashi sensei…
Susurraron al mismo tiempo que restregaban su rostro contra su mejilla, Naruto estaba eufórico sintiendo a su sensei entre sus brazos, escuchando el latido de su corazón, descubriendo que su embarazo continuaba y lo hacía ver de cierta forma lindo ante su mirada.
— Pensé que estabas muerto, Sasuke me lo dijo y mi mente se nublo.
Kakashi cambio su posición aun en los brazos de Naruto, mirándolo de frente, acariciando su mejilla, delineando las marcas de su rostro con las puntas de sus dedos pronunciando una verdad que no quería guardarse.
— No sabría que hacer sin ti, Naruto.
Naruto asintió recargando su frente en su hombro, respirando su aroma, dejando que Kakashi lo acariciara, sintiendo como comenzaba a temblar, recordando que por un momento pensó que no volvería a verlo, que ya nunca despertaría, pero que ahora, su koi estaba con él, pronunciando sus mismos pensamientos.
— No sabría como continuar, ya he perdido demasiadas personas, otra más… ya no lo soportaría.
Naruto observo a Sakura, quien asintió, permitiéndole llevar a Kakashi a su nueva casa, la que durante ese mes amueblo con ayuda de su amiga, quien recordaba exactamente cuáles eran los muebles que su koi había apartado, algunos ya estaban pagados, otros no, de esos él se encargo con orgullo, esperando compartir su vida con su amado una vez que despertara.
Kakashi al ver aquella casa sonrió, la recordaba, era el lugar perfecto para criar a sus mellizos, Naruto había cumplido su palabra al pie de la letra, esa casa era hermosa, los muebles eran nuevos, estaba limpia, luminosa, era un paraíso ante sus ojos.
— Es hermosa…
Susurro, sintiendo que Naruto lo cargaba en sus brazos como si se tratase de una novia, una que llevaba un uniforme de Jounin y que tenía casi seis meses de embarazo.
— Mira lo que prepare para cuando despertaras.
Naruto lo dejo bajar enfrente de una habitación, en la cual había dos cunas, estaba decorada con enormes dibujos de shuriken, perros que le recordaban a Pakkun y zorros, cuya graciosa mirada parecía somnolienta.
— Aun faltan algunas cosas, pero creo que las paredes les gustaran cuando crezcan.
Kakashi asintió, quitándose la máscara, besando los labios de Naruto, rodeando su cuello con sus brazos, sintiendo que sus mellizos se movían, parecía que ellos también querían participar de aquella reunión.
— Quería agradecerte lo que has hecho por mi Kakashi.
El ninja de cabello plateado se sorprendió al escuchar esas palabras, pero Naruto asintió, estaba demasiado serio, parecía que necesitaba decirle la razón de su agradecimiento.
— Gracias por quedarte conmigo, por elegirme a mí…
Kakashi lo silencio, no quería escucharlo decir algo como eso, besando sus labios poco después, recargándose en su hombro, seguía sintiéndose culpable por lo que había pasado con Sasuke, aun así, no abandonaría a Naruto cuando él se quedo todo ese tiempo a su lado, cuando lo respeto y cuido desde que se conocieron, cuando le enseño a confiar en el futuro.
Naruto le había dado todo lo que alguna vez necesito, lo que necesitaba y lo que no sabía que deseaba, lucharon hombro con hombro, le enseño a creer en los demás, a sonreír, permitiéndole encontrar felicidad en los pequeños placeres de su vida.
— No Naruto, no digas eso…
Poco después beso sus labios, dejando que Naruto lo llevara a su cama, en donde permanecieron juntos lo que quedaba del día, abrazados, felices, seguros, confiados en el futuro que vendría, el cual se veía brillante.
Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka
El tiempo siguió su curso, con cada semana el cuerpo de Kakashi seguía cambiando, su embarazo era demasiado notorio a simple vista, por lo que el ninja de cabello plateado trataba de no gastar energía de manera irresponsable, había dejado de ir a trabajar unos días antes.
Cada tercer día visitaba a Sasuke en el cuarto del hospital, le llevaba flores y trataba de hacerlo sentir cómodo, para después sentarse en una silla, leyendo su libro de color rojo, pronunciando algunas partes en voz alta.
De vez en cuando pasando una mano en su vientre de siete meses, se sentía enorme, demasiado grande y torpe, creía que se veía ridículo, aunque seguía utilizando su uniforme, nada del mundo lo haría ponerse una de esas aberraciones que utilizaban las kunoichis embarazadas.
Recordando el embarazo de Anko, ella no dejo de usar su uniforme, el tampoco lo haría, ni siquiera cuando Naruto le suplicaba que se pusiera una de esas cosas, estaba seguro que su interés no era en la comodidad sino más bien, era una actitud aprendida del difunto sannin.
Eran las cuatro de la tarde, estaba comiendo algo dulce, ignorando las observaciones de Sakura, quien le dijo que eso no era saludable, francamente no le importaba en lo absoluto, leyendo en voz alta.
— Lees eso a tus mellizos…
Susurro de pronto una voz a su lado, Kakashi cerrando el libro, volteo con lentitud, notando la mirada de Sasuke, como veía su vientre con algo que se podría llamar esperanza.
— No los perdiste.
Kakashi negó aquello con un movimiento de la cabeza, no los había perdido y aunque la forma en que fueron concebidos no fue la mejor, estaba demasiado encariñado con ellos.
— No, no los perdí.
Sasuke llevo de momento su mano a su vientre con mucho cuidado, deteniéndose de pronto, no era correcto que lo tocara, no cuando Kakashi dejo muy claro que no lo amaba ni lo amaría nunca.
— ¿Quieres sentirlos?
Pregunto Kakashi llevando su mano con algo de esfuerzo a su cuerpo, permitiendo que sintiera su vientre, a sus mellizos, la sonrisa que recibió de Sasuke casi le rompe el corazón, notando lo injusto que fue con él, porque a pesar de sus errores, en realidad nunca le dio una sola oportunidad, seguro que su único interés era usarlo como una herramienta, cuando le dijo que lo amaba, cuando no sabía que fue él, cuando trato de seducirlo en su mansión.
— No seas cruel.
Suplico Sasuke, tratando de sentarse en la cama, siendo ayudado por el ninja copia, quien asintió, había sido cruel por la forma en que lo trato, quitándole cualquier clase de bondad, convirtiéndolo en la sombra de un ser humano.
— Sí, he sido demasiado cruel, nunca te di una oportunidad Sasuke, pero llegaste tarde y de habértela dado, hubiera sido muy injusto con Naruto.
No quería escuchar nada del Hokage, aun así asintió, tal vez de acercársele de una forma diferente, decirle que lo amaba, que deseaba una oportunidad en vez de acecharlo como lo hizo, regresar en el momento en el que se dio cuenta que lo deseaba, en ese momento habría tenido una oportunidad.
Kakashi lo habría recibido con los brazos abiertos, le hubiera brindado su ayuda, su amor, pero lo hecho todo a perder creyendo que podría tomar lo que no le habían otorgado.
— Perdóname por todo lo que te hice, yo pensaba que estaba haciendo lo correcto, de verdad Kakashi…
Kakashi coloco su mano sobre la de Sasuke, tratando de sonreírle, sintiendo que Sasuke le observaba fijamente, preguntándose tal vez porque no escapaba de su lado, porque lo había visitado y porque parecía que se sentía seguro a su lado.
— No tienes porque vivir en las sombras Sasuke, puedes regresar a la aldea, estoy seguro que Naruto y Sakura estarían contentos por tenerte de regreso.
Sasuke negó aquello con un movimiento de la cabeza, lo que haría Naruto seria encerrarlo en la prisión de la aldea, se lo merecía por todo lo que hizo, por atacarlos durante el festival, por casi matar a Naruto, por el daño que le hizo a Kakashi.
— Naruto sabe lo de la maldición, Sakura dice que aun estabas bajo sus efectos cuando me llevaste a esa mansión, durante la pelea con Naruto…
El joven Uchiha le observo perplejo, Kakashi había sellado esa maldición, eso era imposible, se trataba de un monstruo.
— Ella logro removerla, yo no hice un buen trabajo con eso, no tenía suficiente poder, así que la técnica de sellado funciono a medias.
Sasuke llevo su mano a su cuello, si hubiera tenido un espejo se daría cuenta que ya no estaba la mancha en su piel, era libre de su locura, ya no sentía ese odio ni esa lujuria quemando su cuerpo, aunque si sentía un afecto real, demasiado profundo por su sensei.
— Todo lo que hiciste… fue obra de la maldición, no fuiste tú, fue como si te controlaran, orillándote a lastimar a los que más quieres, esa maldición fue utilizada como un castigo por darle la espalda a Madara…
Aun así no era excusa suficiente pensó Sasuke, tratando de alejarse de la mano de su sensei, olvidar las imágenes de sus actos, las que comenzaban a dolerle como si se tratasen de una tortura, como si lo clavaran con un millar de imaginarias espadas.
— No te guardo rencor.
Sasuke quería creer eso, que Kakashi no lo odiaba por todo lo que le hizo, sintiéndose avergonzado por sus acciones, odiándose a sí mismo por ellas.
— Salvaste mi vida al darme toda tu energía y liberar el sello, casi a cambio de la tuya Sasuke, gracias.
Sasuke se levanto, sintiendo como Kakashi aun sostenía su mano, tratando de detenerlo con ese ligero toque, esperando que esta vez permaneciera en la aldea, algo que no podía hacer, no cuando no dejaba de escuchar las suplicas del mayor, sentir como trataba de detenerlo, como lo ignoraba.
— No tienes porque vivir solo, puedes quedarte aquí, con la familia que ahora tienes, con los amigos que están dispuestos a recibirte, podemos olvidar el pasado, Sasuke.
Kakashi lo soltó entonces, notando que buscaba su ropa, volvería a marcharse.
— Tú seguirías con Naruto, verdad, no lo dejarías por mí.
Aquella no era una pregunta, se dio cuenta de eso Kakashi con demasiada tristeza, Sasuke no se quedaría, tal vez no quería verlos juntos, al menos esperaba que le creyera cuando le decía que no lo odiaba por sus acciones pasadas.
— No tienes porque responderme, ya se la respuesta, pero quisiera saber si pudiera regresar a verte, a verlos, cuando pueda perdonarme por lo que te hice.
Kakashi asintió, Sasuke podría ver a sus mellizos cuando quisiera, después de todo era justo que lo hiciera, era su padre y ellos eran su única familia, parte del clan que perdió hace mucho tiempo, tal vez la única razón por la cual su alumno descarriado regresaría a la aldea.
— Sí, puedes vernos cuando quieras.
Sasuke sonrió acercándose a él, esta vez pidiéndole permiso para ello, cuando Kakashi abrió los brazos, el joven de cabello negro lo rodeo con fuerza, restregando su rostro contra el suyo, depositando un ligero beso en su mejilla, el cual casi no sintió.
— Perdóname Kakashi, pero no creo que pueda olvidarte tan fácilmente.
Sasuke se alejo entonces, desapareciendo por la ventana, dejando solo a Kakashi, quien suspiro, faltaba muy poco para el nacimiento de sus mellizos, uno que su padre no quería ver, o que tal vez lo hacía, pero tratando de no importunarlo más no participaría en el.
Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka
Los últimos meses de embarazo transcurriendo con relativa calma, Sasuke desapareció, pero seguía en la aldea, oculto, sin acercarse a Kakashi o a Naruto, ambos lo sabían porque la energía del ninja copia no mermo ni una sola vez.
Ambos comprendían con tristeza que cumpliría su promesa y que se marcharía cuando ya no lo necesitaran más, el día del nacimiento de sus mellizos.
Aquel día, el último de los nueve meses Kakashi dio a luz a dos varones de cabello negro, el nacimiento fue sencillo como lo menciono Sakura, en nada parecido a lo que se había imaginado el hombre mayor.
Quien al verlos no pudo más que sonreír, pensando que eran idénticos a Sasuke, nadie podría ignorar el parecido, pero no le importaba, si a alguien no le gustaba se las vería con él.
Naruto estaba emocionado, como nunca antes lo había estado, por un momento creyó que perdería el sentido, pero seguía fuerte, asustado, pero contento, tratando de que nadie ni nada interrumpiera ese feliz momento.
La única forma en que lo dejo solo fue cuando Sakura lo saco de aquella habitación por la fuerza, golpeando su cabeza con sus puños cerrados, arrastrándolo poco después, dejándolo dormir en una cama junto a sus mellizos.
Al despertar, luego de sentir unos labios posándose en los suyos vio que a cada lado de sus mellizos había una manta de color azul, cuyo adorno era el inconfundible escudo del clan Uchiha, cuyo último miembro hasta hacia unas cuantas horas era Sasuke.
El que los había visitado sin que pudieran verlo, tal vez los había cargado y se había maravillado al verlos justo como lo hizo Naruto, no lo sabía, aun así creía que esos niños estarían seguros toda su vida, después de todo lo tenían a él, a Naruto y a Sasuke como guardianes.
Cada año pasaba lo mismo, ese día, a esa hora dos regalos eran depositados en la cama de sus mellizos, presentes que Sasuke les llevaba en secreto, después de besar sus labios, cumpliendo su promesa de no importunarlo más.
Cuando tuvieran edad suficiente les contaría de Sasuke, tal vez el día en que por fin les dejara utilizar sus Kunais, pero por el momento, con cuatro años de edad, se contentaba con que jugaran en compañía de sus perros, siendo Pakkun la victima de la mayor parte de sus travesuras.
Naruto estaba sentado en la mesa de la cocina disfrutando de un delicioso plato de ramen que a él le provoco nauseas, del que se alejo casi como si fuera veneno o algo igualmente desagradable.
— Creo que es momento de tener al Uzumaki de nuestro pequeño clan.
Pronuncio de pronto, rodeando el cuello de Naruto, quien estaba renuente a esa idea, no quería que su vida corriera peligro de nuevo, no quería que su koi pasara por lo mismo, aunque este fuera quien deseaba un quinto miembro en su familia.
— Ya te lo dije Kakashi, no quiero arriesgarme a perderte otra vez.
Ignorando aquellas palabras Kakashi deposito un kunai de color rosa en la mesa, con una sonrisa que no auguraba nada bueno para Naruto, recargándose en su espalda, dibujando un corazón con su dedo índice al mismo tiempo que le mostraba que sus niveles de chakra no habían disminuido en lo absoluto.
— Supongo entonces que estarás furioso conmigo cuando te diga que ignore tus advertencias y que use el Kekkei Genkai de mi familia, sin decirte nada y que tendremos una niña en unos… seis meses.
La respuesta de Naruto no se hizo esperar, cargando a Kakashi de su cintura, dando varias vueltas con él en sus brazos, estaba furioso pero al mismo tiempo no cabía en sí mismo de felicidad.
Debían construir un tercer cuarto, uno para una pequeña ninja en crecimiento, para el quinto miembro de su familia.
Los dos niños entraron al escuchar la risa de Naruto, preguntándose qué estaba pasando, mirando a sus padres, a Kakashi, quien de pronto abrazo a ambos, aun era demasiado pronto pero cuando fuera el momento les contaría quien era su padre y de la grata noticia que les tenía.
Su vida era perfecta en aquellos momentos y pensar que todo fue provocado por Sasuke, a quien de cierta forma debía agradecérselo cuando regresara, porque estaba seguro que lo haría.
Tal vez no en ese momento, pero pronto, cuando les dejara otro regalo a sus mellizos, esperaba que ese día ya no huyera por la ventana, sino que por fin se quedara con ellos.
Ese era su hogar, aquellos sus herederos y aunque nunca lo amara como quería, esperaba que su amistad fuera suficiente, sólo debían esperar por él, cuando por fin se perdonara a sí mismo.
— ¿En qué piensas?
Pregunto de pronto Naruto.
— En el futuro y en como siempre logras lo que te propones.
Finalizo Kakashi, seguro que el destino debía tener una serie de reglas inamovibles, una de ellas era que Naruto siempre cumplía sus cometidos.
Fin.
Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka
Espero que esta historia les haya gustado tanto como a mí, pero me temo que como todas las grandes aventuras, esta también tenía que llegar a su fin.
Agradezco a todas las personas que leyeron esta locura y a los que me dejaron comentarios, casi logre los 200 comentarios, un record personal para mi, del que estoy agradecida y orgullosa.
Continuare con otra de mis historias de este universo, una de ellas es De Cisnes y de Patos y Cierta historia de amor, la primera tiene un Iruka/Kakashi con un Itachi/Kakashi, la otra un Obito/Kakashi.
¿Cuál querrían leer ustedes?
Espero su respuesta y les doy mi más profundo agradecimiento.
