Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #34: Como caído del cielo


Por eso… No puedes irte ¡Sally no te vayas!—exclamó mientras que entre sus brazos atrapaba aprensivamente a la ojiverde.

¡Suéltame!— exclamó al fin Sally, empujando con todas sus fuerzas a Hanamichi por el torso hacia atrás.

El ceño fruncido, el tinte agresivo de su mirada, y rosa en sus mejillas, eran la clara evidencia del disgusto de la chica.

Por eso fue tu cambio tan repentino— se explicó en voz alta la muchacha— De un momento a otro te volviste muy amable—agregó dándole la espalda al pelirrojo— Pero nunca noté el motivo. Pero ya lo tengo más que claro…— pronunció entre dientes— ¡Sólo te estabas aprovechando de mí! Te hiciste mi amigo solamente para intentar seducirme ¡Tu no querías ser mi amigo! ¡Eres un abusivo y oportunista!— enjuició furibunda— ¡Te odio, Sakuragi! ¡No te quiero volver a ver nunca más en mi vida!

¡Te odio! ¡No quiero te volver nunca más en mi vida!

Aquellas palabras parecían hacer eco en la mente del muchacho. Quien prisionero de la angustia que sentía ante ellas, se reincorporó jadeante sobre su mesa. Hanamichi intentaba calmar su respiración mientras sentía curiosas miradas posarse sobre él.

— Miren, Sakuragi volvió a quedarse dormido— el comentario susurrante de uno de sus compañeros le hizo volver a la realidad.

— ¿Y esta vez qué estabas soñando, Hanamichi?— Yohei a un par de metros de distancia le preguntó a su amigo. Éste ya un poco más sereno, analizó las palabras de su amigo.

"Un sueño. Claro, sólo fue un sueño. Nada de eso es cierto ¡Sólo lo he soñado!"— caviló con alegría. A su parecer, sus angustias sólo eran producto de las alucinaciones de su inconsciente.


Los equipos saltaron a la duela. Shohoku vistiendo de rojo, contrastaba con el blanco de los chicos de Kainan. Eran las semifinales. Y aquel partido para los chicos de Shohoku era el más importante durante el campeonato de invierno.

La modalidad de aquel campeonato, donde los equipos finalistas, perdían o avanzaban de manera definitiva, le agregaba mayor intensidad al encuentro. Más aún si se trataba del único equipo con quien Shohoku había perdido en Kanagawa durante el campeonato anterior.

Desde aquel entonces, el equipo rojo había variado en su conformación. El pilar del equipo, a quien se consideraba uno de los mejores bases de todo el estado, Takenori Akagi ya no estaba debido a su preparación académica en pos de su futuro universitario. Mientras que el jugador estrella, quien fue considerado el mejor novato del Estado, Kaede Rukawa había partido a Estados Unidos para mejorar sus técnicas. Sin duda, dos piezas claves ya no estaban en el equipo.

En lugar de ellos, aparecieron dos grandulones de primera año, que si bien contaban con una significativa capacidad de ataque e intimidaban con su gigantesca presencia, su ingenuidad defensiva, causaba problemas en cada partido del campeonato. Para ello Ryota, Mitsui e inclusive el pelirrojo Sakuragi, cubrían las falencias defensivas de sus compañeros. Sin embargo, ellos tres no bastarían para detener al Rey de Kanagawa.

A diferencia de Shohoku, el instituto Kainan mantenía a todos sus jugadores. El capitán Maki, el tirador de triples Jin, el base Takasago, el novato Kyota y Mutoseguían siendo miembros y titulares indiscutibles del equipo. Ante aquel panorama, la realidad para Shohoku era muy desalentadora.

En el centro de la duela, Hanamichi sonreía desafiante a Maki, contra quien lucharía en el duelo inicial por el balón. El capitán de Kainan, se limitaba a mirarlo a los ojos intensamente.

— Oye viejo— habló el pelirrojo— Espero que saltes con todas tus energías, no quisiera ganarle el balón a un anciano como tú con tanta facilidad— pronunció burlesco.

Shinichi se limitó a sonreír provocativo. Ya se había acostumbrado a las burlas de Sakuragi, y no pretendía desconcentrarse durante el juego a su causa.

Tras ellos, sus compañeros ocupaban sus respectivos lugares. El árbitro no tardó en interponerse entre los muchachos. Al cabo de unos instantes, lanzó el balón al aire y los contendores saltaron en búsqueda de ganar el duelo inicial.

A pesar de su superioridad en estatura, Hanamichi no pudo saltar más alto que Maki, quien logró alcanzar el balón a la par con el pelirrojo.

Sin embargo, fue el diez de Shohoku quien se adueñó del esférico. En cuanto pudo, lo golpeó para lanzarlo a la duela.

— ¡Bien hecho Hanamichi Sakuragi!— Ayako desde el borde de la cancha congratulaba al muchacho.

Sin embargo sus ánimos se detuvieron al ver que el balón era fácilmente recepcionado por Takasago, a quien Hanamichi se lo había dirigido en su pase inicial.

— ¡¿Qué?!— exclamó Sakuragi con espanto al notar los efectos de su pase. Nobunaga reía desencajadamente tras del chico de Shohoku.

— ¡Qué buen pase, mono pelirrojo!— prorrumpió burlesco el muchacho.

Takasago corrió al instante con el balón, no tardó en notar que Goro y Juro le seguían de cerca. Buscó con la mirada a algún compañero, no tardando en reconocer a Jin que corría libre hacia la zona de tiro. Rápidamente le dio un pase. El muchacho de segundo año, no tardó en encestar con plena libertad un tiro sencillo.

Los dos primeros puntos eran para Kainan.

El juego se reanudó, y Miyagi caminaba con el balón por la duela. Kainan protegía desde cerca su canasta marcando a cada uno de sus contendientes.

Jin se encargaba de Mitsui, Maki se ocupaba de Sakuragi, Takasagomarcaba a Goro, mientras que Nobunaga se ocupaba de Juro.

"De donde habrá sacado Shohoku a estos simios"— se preguntó internamente el diez de Kainan, mientras marcaba al gemelo de Shohoku.

Ryota, advirtiendo la secreta desconcentración del novato de Kainan, aprovechó para entregarle el balón a su sobrino. Éste lo recibió rápidamente. El capitán de Shohoku, anticipándose a la posibilidad de que Juro perdiera el dominio del balón, se escabulló hábilmente entre los jugadores, y sin que nadie pudiera predecir sus intenciones, le arrebató casi imperceptiblemente el balón, tras lo cual corrió raudo dentro de la zona de tiro, y con un tiro bajo la canasta le dio los primeros dos puntos a Shohoku.

La cuenta quedaba igualada dos a dos.

El partido continuó de la mano de Takasago, quien avanzaba calmo con el balón rumbo a la canasta de Shohoku. Los chicos del equipo rojo, como solían hacerlo, marcaban de forma individual a sus rivales con gran agilidad.

Jin logró liberarse de la marca de Mitsui, por lo que fue el compañero perfecto para recibir el balón. Una vez con él en sus manos, corrió hacia la canasta. Allí la imponente figura de Sakuragi se alzaba para bloquear su jugada. Jin, sin siquiera delatarse con la mirada, lanzó con sutileza el balón hacia atrás. Ahora era Nobunaga quien se quedaba con el balón, y sin mayor inconveniente encestaba una clavada.

La cuenta quedaba cuatro contra dos, a favor de Kainan.

Los entusiastas gritos desde las gradas no tardaron en hacerse sentir. Hanamichi veía con molestia al diez del equipo blanco.

"Maldito mono salvaje. Se está luciendo desde el principio. Pero ya me las pagará"— pensaba refunfuñante.

El partido se reanudó. Y Miyagi era el poseedor del balón.

— ¡Ryota, pásamelo!— exclamaba escandalosamente el pelirrojo.

Miyagi evaluó rápidamente la situación de su amigo. Pero la permanente y eficaz marca de Maki, no sería sencilla de burlar para el pelirrojo. Por lo que siguió buscando en la cancha a otro compañero.

— ¡Miyagi!— la repentina exclamación de Mitsui al chico del pendiente, le hizo entregarle automáticamente el balón.

El catorce corrió a toda prisa a la línea que le otorgaría tres nuevos puntos.

— "Si encesto, tendremos la ventaja"— pensó el catorce mientras brincaba para lanzar el balón. Jin ya frente a él, intervenía en la jugada de Hisashi.

El balón siguió su curso hacia la canasta, chocando en la misma.

— ¡Un rebote!— se escuchó a lo lejos.

— ¡Ese es un llamado para el Rey del Rebote, Hanamichi Sakuragi!— exclamó el pelirrojo mientras atrapaba entre sus manos el balón. En cuanto tocó el suelo, volvió a saltar— ¡Y ahora una espectacular clavada!— anunció mientras dirigía enérgicamente la esfera a la canasta.

— ¡Ni lo sueñes, mono pelirrojo!— tras de él, Kyota golpeaba con dos de sus dedos el balón.

La intervención del diez de Kainan, logró interferir en la jugada de Hanamichi. Haciendo que el balón desviara su destino, chocando en el tablero.

— ¡¿Qué?!— la evidente devastación del pelirrojo, por lo que suponía sería una estupenda jugada, no se hizo esperar. Mientras que, Nobunaga reía a la espera de la caída de balón. Sin embargo, contra todo pronóstico, el objeto tras estrellarse contra el tablero, cayó limpiamente dentro de la canasta.

La cuenta quedaba nuevamente igualada, cuatro contra cuatro.

Sakuragi no dejaba de burlarse de Kyota.

— Que mono tan tonto— susurraba entre traviesas risas.

— ¡Cállate!— gruñía humillado, el pelinegro.

Nuevamente el balón estaba en manos de Kainan, esta vez era Muto quien dirigía el reinicio del juego. No tardó en dárselo a Takasago, que superando en altura a Miyagi, no le fue difícil recibir el balón. Al instante Goro ayudó al capitán en su defensa, impidiendo cualquier movimiento del jugador de Kainan. Al verse acorralado, Takasagolanzó el balón con urgencia Kyota, quien no muy liberado de la marca de Juro, recibió con torpeza el objeto. Maki haciendo un rápido movimiento, se liberó de la marca de Sakuragi. Al notarlo, el novato de Kainan le lanzó el balón a su capitán.

Éste al recibirlo, brincó enérgicamente hacia la canasta. Frente a él, no tardó en alzarse la figura del pelirrojo. Quien presentando su técnica heredada de Akagi: "el matamoscas" intentó palmotear el balón. Sin embargo, aquello no logró intimidar a Shinichi, que sin inconvenientes, encestó una clavada.

Seis contra cuatro, ganaba Kainan.

Las marcas del equipo blanco, se hacían cada vez más firmes. Y Ryota encontraba cada vez menos posibilidades de dar un pase. Como única solución, buscó repetir la jugada con uno de sus sobrinos. Fue así como le dio el balón a Goro. Pero éste, algo distraído no advirtió el pase del muchacho. Por lo que fue Kyota quien se quedó con el balón.

Los jóvenes en cancha, corrieron hacia la canasta de Shohoku. Los rojos para defender, y los blancos, para atacar.

La implacable velocidad de Maki, le hizo aventajarse sobre el resto. Sólo Sakuragi le alcanzaba.

— ¡Capitán Maki!— el novato anunció el pase al cuatro de Kainan. Este lo recibió cómodamente. Y encestó sin inconvenientes un tiro bajo la canasta.

Kainan ampliaba la ventaja con ocho puntos sobre cuatro de Shohoku.

Ahora Miyagi, le envió un rápido pase a Mitsui, el cual fue interceptado por Jin, dejando al balón vagando libremente por la cancha.

Juro y Kyota iniciaron la carrera para atrapar el balón que se dirigía a uno de los bordes de la cancha a toda velocidad. Ante la reducida posibilidad de alcanzar el balón, Kyota prefirió frenar su intento. Mientras que Juro, menos consciente de la improbabilidad de alcanzar el balón, siguió tras él. Utilizando todo su cuerpo, saltó hacia el balón, tumbándose en el suelo centésimas de segundos después de haber regresado el objeto hacia el centro de la cancha.

Los aplausos por la arriesgada jugada del gemelo, no se hicieron esperar.

No obstante, Juro no había notado que le entregaba el balón a Jin, que se hallaba precisamente en la línea de tres puntos. Oportunidad que no sería desperdiciada por el chico de segundo año. Que sin dudarlo, encestó un triple.

La cuenta quedaba once contra cuatro a favor de Kainan.

Ryota, reiniciando el juego, buscó a quien darle el balón. Mitsui era seguido desde cerca por Jin y al dárselo a los gemelos, existían grandes posibilidades de perder el balón.

— "Y las cosas no están como para seguir perdiendo el balón"— pensó Miyagi mientras descartaba a sus sobrinos. La única posibilidad era Hanamichi. Entonces dando un pase alto, le entregó el balón al pelirrojo, que gracias a su extraordinaria capacidad para saltar, la presencia de Maki no logró ser impedimento.

Al regresar al piso, Sakuragi se encontró con la doble marca de Maki y Takasago, que insistentemente buscaban evitar la avanzada del diez de Shohoku. Ante tal panorama, Hanamichi comenzó a buscar con desesperación al compañero más cercano, encontrándose con Goro, a quien le entregó el balón.

El gemelo corrió a toda prisa hacia la canasta, su enorme presencia logró inmovilizar a Nobunaga, que superado por varios centímetros no pudo hacer nada. Más allá Jin quiso detenerlo, pero la marca de Mitsui no le permitía mayor acercamiento al gemelo. Pronto brincó frente a la canasta para encestar, sin embargo, el rápido bloqueo de Takasago, frustró su jugada.

Mutose quedó con el balón, enseguida pudo ver a la distancia como Maki, seguido por Sakuragi, iniciaba el contraataque. Al instante lanzó con energía el balón al capitán del equipo. Pero no contaba con la repentina intercepción de Miyagi, quien se quedaba con el balón. En cuanto lo tuvo en las manos, sintió como alguien más lo tocaba desde abajo: Nobunaga Kyota robaba el balón fácilmente.

— ¡Capitán Maki!— el novato exclamó mientras le daba el pase antes impedido por el defensa de Shohoku.

Ahora sí, el chico de tercero recibió el objeto, y corrió dentro de la zona de tiro. Sakuragi quiso alcanzarlo, pero Takasago fue a su encuentro. Y así, Maki con plena libertad dio dos nuevos puntos a su equipo.

Kainan aumentaba la diferencia una vez más: trece puntos contra cuatro de Shohoku.

"Rayos, tenemos que hacer algo cuanto antes"— pensó Miyagi.

— "Maldito viejo… sólo se está luciendo"— caviló en un gruñido interno, Hanamichi.

"Demonios, si no hago algo perderemos"— un jadeante Mitsui reflexionaba. Pronto dirigió la mirada al marcador— "Hay una diferencia de siete puntos. Si hago tres canastas de tres puntos, tendremos la ventaja"— añadió a sus pensamientos.

Pronto el juego siguió su curso. Nuevamente el balón estaba en manos de Miyagi. Vio como sus compañeros de manera desesperada, buscaban burlar a sus rivales. En especial dos: Hanamichi y Mitsui. Ambos parecían sentir con más agudeza el peso de la imposibilidad de hacer algo contra el rival. Desde hace ya bastante que Shohoku no podía encestar. Sólo Kainan sumaba puntos a su cuenta. Algo que sin duda, estaba preocupando de sobremanera a los muchachos.

Menos a dos de ellos…

Miyagi veía exasperado como sus sobrinos parecían ajenos a la crítica situación del equipo.

"Qué le pasa a esos dos ¿Acaso no han visto el marcador?"— se cuestionó contrariado.

Se estaban tomando todo a la ligera.

— ¡Miyagi!— la voz de Mitsui, sacó de sus cavilaciones al capitán del equipo. Quien volteó de forma rauda hacia su compañero, que se había liberado de la marca de Jin.

— ¡Mitsui!— correspondió el cuatro de Shohoku mientras le entregaba el balón.

El catorce dando dos rápidas zancadas, se posicionó en la línea de triples, y antes de que alguien llegara a su encuentro lanzó el balón a la canasta.

Los entusiastas gritos de la multitud no se tardaron en oír.

Shohoku disminuía la diferencia dejando el marcador siete contra trece.

Sin embargo, la cuenta no tardaría en ampliar la distancia en la puntuación, cuando Nobunaga encestaba una enérgica clavada. Y faltando quince minutos para el fin del primer tiempo, Shohoku perdía siete contra quince puntos de Kainan.


El partido avanzó, y faltando diez minutos con diecisiete segundos, Kainan mantenía su ventaja con veintidóspuntos sobre doce de Shohoku.

— Creo que Shohoku ya ha dejado en evidencia cual es su punto débil— una reflexiva periodista comentaba a su compañero sin apartar la mirada de la cancha.

— ¿Qué? ¿De qué está hablando, señorita Aida?— inquirió curioso el muchacho.

— Son ellos dos— señaló con la mirada— Juro y Goro Miyagi. Durante los partidos anteriores de Shohoku, ya habían demostrado su debilidad en la defensa. Pero a pesar de eso; el capitán Ryota Miyagi, Hisashi Mitsui y Hanamichi Sakuragi; siempre pudieron ayudarlos en su defensa. Pero contra Kainan las cosas son diferentes: El capitán Maki, Takasago, Kyota, Jin y Muto; son jugadores que deben ser marcados de forma individual. Si Miyagi, Sakuragi o Mitsui intentan ayudar a sus compañeros, estarían dejando libres a jugadores muy fuertes. Es por eso que el equipo de Shohoku no ha podido levantar la cabeza en estos diez minutos— explicó la hermana de Hikoichi.

— Vaya, tiene usted razón señorita Aida— musitó su compañero— Sólo queda esperar que a Shohoku se le ocurra alguna estrategia— añadió pensativo. En ese instante, Jin encestaba una nueva canasta de tres puntos.

Veinticinco contra doce a favor de Kainan.

El juego se reanudó, y para Shohoku, las cosas seguían el mismo ritmo: Eficaces ataques de Kainan. Pérdidas de balón cuando Goro o Juro lo poseían. Y casi imposibilidad de ataque de Miyagi, Sakuragi y Mitsui.

El primer tiempo llegaba a su fin, y el marcador quedaba cuarenta y dos contra veintidós a favor de Kainan.

Veinte puntos lo separaban de la igualdad.


— Muchachos— la tranquila voz del profesor Anzai, hizo eco en los vestidores del equipo— Sé cómo se están sintiendo. Pero no deben perder las esperanzas— alentó en la eterna serenidad de su voz. A sus frustrados discípulos. .

— ¡Pero Gordito, hay veinte puntos de diferencia!— exclamó con desespero el pelirrojo.

— Hanamichi tiene razón profesor. Veinte puntos es mucho, y no hemos podido hacer nada— apoyó Miyagi.

— Lo sé, y esto será lo que haremos— contestó el hombre de cabellos canos— Miyagi, tú te encargarás de marcar a Maki.

— ¡Sí señor!— contestó al instante.

— Mitsui, tu seguirás de cerca a Jin, sin olvidar tu labor con las canastas de tres puntos, que serán muy importantes para alcanzar a Kainan— indicó ahora al número catorce.

— Como usted diga, profesor Anzai— expresó al instante el catorce del equipo.

— Joven Sakuragi, tu función será proteger nuestra canasta. Pero por sobre todo, encargarte de los rebotes— comunicó al pelirrojo.

— ¡Sí!— exclamó entusiasta el aludido.

— Pero lo más importante, estará a cargo de ustedes, muchachos— habló dirigiéndose a los gemelos.

— ¿Nosotros?— susurraron curiosos.

— Su lugar será en la zona de tiro. Serán los encargados de darnos la mayor cantidad de puntos posibles— indicó el director.

— Pero profesor, hay muchas posibilidades de que fallen. Maki o los demás intentarán bloquear sus tiros— intervino Mitsui.

— Así es. Pero es por ese motivo que Sakuragi estará ahí— explicó Anzai, mientras sus lentes brillaban intensamente.

El tiempo de descaso se acabó y los equipos regresaron a la duela.

— ¡Vamos a terminar de una vez por todas este partido!— la entusiasta exclamación de Nobunaga fue la clara manifestación de la determinación del equipo.

— ¡Sí!— contestaron los demás.

— ¡Podemos hacerlo, muchachos!— Miyagi por su parte, alentó a sus compañeros.

— ¡Sí!— exclamaron enérgicamente los de Shohoku. Sin duda, la guía del profesor Anzai lograba hacerles recuperar los ánimos.


El segundo tiempo dio inicio. Y Takasagofrente a Hanamichi disputaban el dominio inicial del balón. El efusivo entusiasmo del pelirrojo, le hizo obtener la ventaja. Dándole así un rápido pase a Miyagi, que corrió presurosamente por la cancha, encontrándose prontamente con Mitsui. Quien tal y como se lo había pedido el profesor Anzai, aguardaba a Miyagi en línea de triples. Al advertirlo, Ryota le dio el balón.

El catorce de Shohoku en cuanto lo tuvo, brincó para ejecutar su especialidad, no tardando en advertir la peligrosa cercanía de Jin, ante lo cual lanzó con urgencia el balón, haciendo que este chocara en la canasta.

— ¡Un rebote!— exclamó Hisashi.

Y antes que cualquier otro pudiera alcanzarlo, Sakuragi atrapó con violencia el balón y saltó enérgicamente, encestando un tiro sencillo.

Cuarenta y dos contra veinticuatro, indicaba ahora el marcador.

Maki ahora tenía el balón, y avanzaba sigilosamente maquinando una oportunidad. Buscó entre sus compañeros al que tuviera mayores posibilidades de recibir el balón, no tardando en localizar a Takasago, que marcado por Miyagi, recibiría cómodamente el balón por aire.

Y así fue, el chico de Kainan se adueñó del balón y corrió con él a la ofensiva. Más cercano a la zona de tiro se hallaba Nobunaga, a quien le dirigió por las alturas el balón. Sin embargo, Sakuragi, poseedor una extraordinaria capacidad para saltar, interceptó el pase.

— ¡Ryota!— exclamó en cuanto regresó al piso, y le envió un potente pase. El veloz capitán recibió firmemente el balón. Más allá pudo ver a sus sobrinos y a Mitsui ya ocupando sus posiciones.

Con el rabillo del ojo, Miyagi pudo notar que Maki se aproximaba para detenerlo, mientras que Jin marcaba a Mitsui. El chico del pendiente avanzó mientras extendía el balón a Mitsui, éste correspondió para recibirlo. Maki y Jin intentaron interceptar aquel pase. Sin embargo, todo se trataba de una finta. Por lo que Ryota, acelerando hacia la canasta, encestó un tiro bajo el objetivo.

Dos nuevos puntos, hacían a Shohoku sumar veintiséis contra cuarenta y dos de Kainan.

Kainan volvió a intentarlo. Takasago corrió con el balón hacia la canasta. Le dio un pase a Nobunaga, quien ya en la zona de tiro, intentó clavar el balón. Pero la siempre sorpresiva presencia de Sakuragi, le arrebató con ímpetu el balón de un solo golpe, que dejó vagando al objeto por la duela. Mitsui se adueñó de él. Y sin moverse de su posición, le envió un distante pase a Sakuragi, quien ya corría a la ofensiva.

El pelirrojo, en cuanto se hizo poseedor de balón, brincó vigorosamente. Sabía que había aprendido más de un tipo de tiro. Sin embargo, el más efectivo serían las clavadas. Además…

"Dejaré a todos impresionados"— pensó mientras sonreía divertido. Entonces, clavó el balón en la canasta.

Cuarenta y dos contra veintiocho, Shohoku seguía acercándose al Rey de Kanagawa.

Ahora la preocupación se hizo presente en Kainan, cuando Mitsui encestó una canasta de tres puntos. Y la diferencia disminuía a la mitad.

Los chicos de Kainan, comenzaron a sentir la presión. En pocos minutos, Shohoku había disminuido de veinte a once puntos el marcador. Y ellos no habían podido evitarlo. Sin embargo, uno de los jugadores parecía no inmutarse con aquella situación…

Shinichi Maki ahora dominaba el balón. Sin esperar a que alguno de sus compañeros estuviera lo suficientemente liberado, corrió directo hasta la canasta. La voluntad de Miyagi de detenerlo, fue fácilmente burlada por el cuatro de Kainan, que continuó su camino y sin mayores inconvenientes encestaba una canasta de dos puntos.

La cuenta volvía a crecer a favor del equipo blanco. Dejando la cuenta cuarenta y cuatro contra treinta y uno.

Shohoku no se dejaría intimidar con aquello, y continuó sumando nuevos puntos, al igual que Kainan. Por lo que faltando trece minutos, el marcador indicaba que los blancos ganaban con cuarenta y ocho puntos contra treinta y ocho de los rojos.


La diferencia de diez puntos se extendió hasta cuando la cuenta regresiva marcaba los diez minutos para el fin del partido. Ahora Kainan aventajaba a Shohoku con cincuenta puntos contra cuarenta. Pero las cosas, estarían a punto de cambiar…

Ryota dominaba el balón. En la zona de tiro se hallaban Goro y Juro, marcados por Mutoy Takasago. Sakuragi, merodeando bajo la canasta, era seguido y provocado de cerca por Nobunaga. A la vez que Mitsui, buscaba ganarle la posición privilegiada en la línea de triples a Jin. Y el mismo Ryota, maquinaba el cómo burlar la imponente e inevitable marca de Maki.

El encuentro de las miradas entre los capitanes de los equipos, tenía como mutua intensión averiguar el posible accionar de su contendor. Miyagi de vez en cuando desviaba la mirada estudiando sus compañeros, que se mantenían en la misma compleja situación.

Ryota giro de regreso la mirada a Maki. Su impecable defensa hizo emerger varias gotas de sudor en su rostro. Debía hacer algo cuanto antes…

Miyagi giró hacia Mitsui. Maki le siguió al instante. No obstante, el chico del pendiente, inclinándose repentinamente cambió de estrategia y burló la defensa de Maki. Corrió a toda prisa hacia la canasta. No tardó en sentir la cercana presencia de su contendor, quien intentaba arrebatarle el balón. Ante aquello, buscó a alguno de sus compañeros en cancha.

— ¡Ryo-chin!— exclamó Goro mientras alzaba sus manos que superaban en altura a las Muto.

— ¡Capitán Maki, no se lo dará!— anticipó el novato del equipo. Haciendo caso de las repetidas veces en que Miyagi había evitado darle el balón a sus sobrinos. Ante aquello, Muto salió al encuentro de Ryota.

Pero contra todo pronóstico, el chico de Shohoku le dio el balón al gemelo. Éste viéndose libre de marcas, brincó desde su posición encestando un limpio tiro con salto.

Cuarenta y dos contra cincuenta.

— ¡Bien hecho!— congratuló Miyagi a su sobrino.

— Gracias— contestó embobado. Era la primera vez que su tío lo felicitaba. Juro que observaba de cerca, también deseaba llamar la atención de su tío.

Kyota observaba con molestia la escena.

— Eso fue pura suerte— espetó fingiendo indiferencia.

— ¿Qué pasa mono salvaje? ¿Estás preocupado?— preguntó burlesco Hanamichi.

— ¡Cállate mono pelirrojo!— contestó en un gruñido Kyota.

El partido continuó. Y Miyagi antes de que Takasagomaquinara el reinicio del juego, le arrebató fácilmente el balón. Éste al verse de inmediato cubierto por Maki, le mandó el balón a Goro, quien algo complicado por la presencia de Muto buscaba recepcionar el pase. Ante aquella situación, su hermano Juro se adelantó quedándose con el esférico. Ahora corrió a toda prisa hacia la canasta. Allí Takasagole esperaba. Sin embargo, el deseo del chico de Shohoku, lo impulsó a no detenerse y terminar correctamente la jugada.

Cuarenta y cuatro contra cincuenta, de Shohoku y Kainan respectivamente.

Ahora fue Kainan quien amplió su ventaja, de la mano de Kyota, quien dejaba la cuenta cincuenta y dos contra cuarenta y cuatro.

A pesar de ello, Shohoku no se detendría. En aquel momento, uno de sus jugadores, cuyo lema era "jamás darse por vencido" comenzó a idear cómo lograr la igualdad contra el Rey de Kanagawa. Para Hisashi Mitsui sólo había una posibilidad: canastas de tres puntos.

"Si hago tres canastas de tres puntos obtendremos la ventaja"— pensó jadeante.

Su determinación le hizo buscar en todo momento algún pase que le permitiera cumplir su objetivo. Primero de Miyagi, y luego de Sakuragi recibió pases que le permitieron encestar dos triples consecutivos.

"Sólo falta uno"— sonrió victorioso mientras el marcador indicaba que Shohoku estaba a tan solo dos puntos de Kainan.

El juego de nuevo estaba en manos de Kainan. Y Takasagodirigía el juego. Le dio el balón Maki, este avanzó hacia la canasta. Pero con la clara intensión de que el equipo blanco no ampliara su supremacía, Goro, Juro y Sakuragi cubrieron a capitán de Kainan. Este al verse rodeado le lanzó el balón a Kyota que se hallaba libre, siendo interceptado por Miyagi, quien inició así la urgente marcha hacia la canasta.

Mitsui ya más adelante, pidió a su compañero el balón, éste complació al instante, mandándole a toda velocidad el objeto.

Mitsui al instante buscó la posición para encestar. Brincó y lanzó el balón, pero Mutoquiso intervenir alcanzando a rozar débilmente el objeto.

Ahora un rebote hacía regresar el balón a la cancha. Sakuragi una vez más intervenía, dando así dos nuevos puntos a Shohoku.

Los eufóricos gritos no se hicieron esperar. Faltando seis minutos, la cuenta quedaba igualada cincuenta y dos contra cincuenta y dos.

Ahora ambos equipos luchaban por superar al oponente. Shohoku quería continuar con su buena senda para obtener la ventaja, mientras que Kainan buscaba recuperar la supremacía que había caracterizado durante gran parte del juego.

Así faltando tan solo dos minutos de partido, gracias a Maki, Jin y Nobunaga por parte de Kainan; y Sakuragi, Mitsui y recientemente los gemelos Goro y Juro por parte de Shohoku; ambos equipos puntuaban sesenta puntos cada uno.

Miyagi tenía el balón, Maki lo marcaba de cerca. Buscó en sus compañeros al idóneo para conjugarse con él. Pero las defensas ahora más rigurosas que nunca, le impedían cualquier combinación.

El muchacho se hallaba tan concentrado en encontrar a un compañero libre, que perdió el balón. Ya que Maki se lo arrebataba sorpresivamente. Todo Kainan reinició el ataque.

— ¡Corran!— prorrumpió Shinichi huyendo con el objeto.

Sus compañeros le siguieron adelantándose prontamente para atacar. Todo Shohoku también los alcanzó, para evitar cualquier del ataque rival.

Maki ya dentro de la zona de tiro, saltó para encestar, pero Sakuragi, Goro y Juro iniciaron su bloqueo. El capitán de Kainan, consciente de la situación en cancha, detuvo su jugada y desvió el balón con sutileza hacia las afuera de la cancha. Allí Jin recibía el balón y encestaba al instante un triple.

Faltando un minuto con quince segundos, Kainan ganaba sesenta y tres contra sesenta.

El silencio se apoderó de todo el equipo rojo. No lograban emitir palabra alguna, su frustrado mutismo era solamente quebrantado por sus jadeantes respiraciones. En aquel momento, el agotamiento parecía pronunciarse con mayor intensidad.

— ¡Muchachos, sólo queda un minuto, podemos hacerlo!— alentó Jin a sus compañeros.

— ¡Sí!— contestaron mientras invadían aprensivamente su propia canasta.

Shohoku reiniciaba el juego. Miyagi le entregaba el balón a Hanamichi. Quien no se intimidaba ante nada, avanzó hasta la zona de tiro. Allí Maki y Kyota buscaron detenerlo. Lo cual consiguieron fácilmente, ya que el balón tras estrellarse contra el tablero, se devolvió a la cancha. Allí Takasagose adueñó del objeto. Pero Miyagi siempre atento, recuperó el balón. Éste al instante buscó a Mitsui, pero la hostigosa marca de Jin no le permitiría recibir el balón.

Maki ya de vuelta en la defensa contra Ryota, impediría a toda costa su avanzada. Los segundos avanzaban y …

— ¡Ryota, entrega el balón o pasarán los cinco segundos!— advirtió Ayako desde las bancas.

El chico de Shohoku pareció recién recordarlo. Fue entonces cuando vio a alguien libre.

— ¡Ryo-chin!— la exclamación Juro le corroboró su posición ventajosa.

Al instante, Miyagi dio un pase bajo a su sobrino. Maki tocó el balón desviándolo sutilmente. Pero no le causó mayor dificultad al gemelo. Quien atrapando el balón, y ejecutando un tranquilo tiro con salto; le otorgó dos nuevos puntos a Shohoku.

Sesenta y tres contra sesenta y dos. Y faltaban treinta segundos de partido.

— Chicos sólo debemos mantener nuestra ventaja ¡Hay que proteger nuestra canasta a como dé lugar!— animó Nobunaga.

Takasagoahora rebotaba tranquilamente el balón. Dio un pase a Muto quien avanzó seguido por Goro, a quien fácilmente burló para darle un pase a Jin, quien continuó hacia la canasta seguido por un agotado Mitsui. Ante lo cual, confiado avanzó hasta la zona de tiro, pero allí la siempre implacable velocidad y capacidad para robar el balón de Ryota, le hacía perder el mando del juego.

El cuatro de Shohoku corrió hacia la canasta. La cual no tardó en ver poblaba por jugadores de ambos equipos y el tiempo corría…

Diez segundos

— ¡Mitsui!— exclamó mientras le entregaba con urgencia el balón. Éste lo recibió y buscó la posición adecuada para encestar el balón, pero Jin le marcaba con insistencia.

Seis segundos

Y Mitsui lograba superar a Jin. El catorce a toda prisa brincó desde su posición y lanzó lo que sería un triple.

Cinco

El gimnasio parecía paralizarse con lo mirada fija en el trayecto del objeto. Los diez jugadores en cancha veían viajar el balón sobre sus cabezas rumbo a la canasta de Shohoku.

Cuatro

El balón alcanzaba la canasta, chocando en la misma para quedar suspendida sobre ella. El balón caía de regreso a la duela.

Tres

Ansiosa felicidad se apoderó de los chicos de Kainan, que veían a escasos segundos la victoria. Mientras que, la vacía devastación congelaba las miradas en Shohoku. Mitsui, Miyagi, Goro, Juro, Ayako, Haruko, los chicos en la banca y los espectadores en las gradas; todos paralizados ante la imagen del balón abandonando la canasta sin cumplir el trayecto deseado.

Dos

Las miradas parecieron desviarse cuando un muchacho tomó entre una de sus grandes manos el balón.

"Sakuragi"— pareció ser el pensamiento generalizado en todo el recinto cuando reconocieron en el dueño de aquella mano, al diez de Shohoku.

Uno

Sin siquiera darse el tiempo de regresar a tierra. Hanamichi clavó el balón en la canasta.

Cero

El partido llegaba a su fin. Y el marcador validaba la jugada de Sakuragi. Dejando en definitiva el marcador sesenta y cuatro contra sesenta y tres a favor de Shohoku.


El muchacho, acompañado de sus compañeros regresaba a los camarines. En aquel pasillo, pudo reconocer a Fujima que afligido por la derrota, conversaba con su prima. Para los Fujima, no fue difícil detectar la cercana presencia del equipo de Ryonan.

— Akira— saludó volteando hacia su amigo, Kazumi.

— Hola— correspondió con simpleza la estrella de Ryonan mientras se detenía frente a la muchacha. Sus compañeros continuaron su camino hacia los vestidores.

— Te felicito por la victoria— congratuló sonriendo sincera.

— Gracias. Pero Shoyo fue un gran rival— expresó amable mientras desviaba la mirada hacia el capitán del equipo verde y le extendía una mano.

— Lo mismo digo— correspondió el castaño al gesto de Sendoh.

— ¡Sendoh!— Koshino aparecía tras el umbral de los vestidores de Ryonan. Akira le observó curioso— Iremos a celebrar con los muchachos la victoria ¿Vienes con nosotros, verdad?— invitó su amigo.

— Eh, no— contestó algo confuso mientras giraba hacia su amiga— Tengo otros planes, lo siento— se excusó sonriendo.

— Como quieras— espetó decepcionado.

— Por cierto, Kazumi quería saber si quieres venir conmigo. Quisiera invitarte al restaurante de Uozumi. Estoy seguro que te encantará— expresó amablemente. La muchacha miró a su primo y bajó la mirada apenada.

— Lo siento Akira, pero no sé si esté bien— para Kenji no fue difícil advertir que aquella decisión la tomaba por él.

— Kazumi, no te sientas mal. Ve con él si quieres— intervino el cuatro de Shoyo amable.

— ¿De verdad no te incomoda?— sonrió esperanzada.

— Claro que no— contestó sonriendo. Entonces la muchacha aceptó la invitación de Sendoh.


Otra fastidiosa jornada acababa para ella. Las horas en la preparatoria, se le hacían eternas mientras fijaba su mirada en el reloj pegado a una muralla del aula, buscando descontar los minutos que le quedaban por aguantar los discursos de sus maestros, que poco le interesaban.

Y ahora, a casa…

Otro mal panorama. El lugar le daba a diario la bienvenida con silencio y oscuridad. Ningún ser viviente hacía acto de presencia allí. Como era costumbre, su padre pasaba de viaje en viaje. Antes para eso, contaba con la presencia de Kaede. Que si bien en un inicio le parecía de hostil silencio. Con el tiempo se fue volviendo agradable y necesario.

Pero ya no estaba…

Megan abandonaba la preparatoria sumergida en aquellos pensamientos, cuando vio a alguien acercársele. Alguien que no deseaba ver.

— Qué quieres, Newton— pronunció con fastidio al advertir que aguardaba por ella.

— Hola Megan— saludó amablemente el rubio— Yo sólo quiero hablar contigo— la chica se cruzó de brazos con enfado.

— Tú y yo no tenemos nada de qué hablar— contestó tajante la muchacha mientras reanudaba su camino.

— No, no ¡Espera Megan!— le detuvo con desespero mientras la retenía de un brazo. La chica le miró contrariada— Vengo en son de paz. Por favor, escúchame— suplicó el rubio.


— Me parece increíble como has mejorado. En la secundaria ya eras toda una estrella, pero en la preparatoria pareces un sol— halagó divertida, Kazumi.

— ¿Eso crees?— inquirió sonriendo, Akira.

— Por supuesto. Eso debe ser porque seguramente porque ya no llegas tarde a los partidos y a las clases— opinó.

— Bueno, en eso te equivocas— expresó el muchacho mientras tomaba su cabeza risueño.

— ¿Qué?— susurró— ¿No me digas que sigues con eso?— masculló perpleja.

— Bueno, es que ya nadie me despierta por las mañanas con una llamada telefónica advirtiéndome que debía levantarme para llegar a tiempo— contestó divertido. Kazumi se largó a reír divertida.

— ¡Es cierto! Eso ya lo había olvidado. Cada mañana debía llamarte para que te levantaras, porque siempre olvidabas poner tu alarma. Y como tus padres salían muy temprano por la mañana, no había nadie que te despertara— relató divertida Kazumi.

— Sí. Porque si no lo hacías, el maestro me dejaba fuera del salón cargando baldes con agua; y en los partidos, el entrenador me regañaba en frente de todos en el gimnasio—una gotita de sudor apareció en su frente al recordar aquellos episodios tan bochornosos para él.

— Eras un distraído. Nunca entendí porque olvidabas todos los días ajustar el despertador— susurró con falso enojo.

— Te equivocas, yo no lo olvidaba— contestó casual. La chica le observó extrañada.

— ¿Cómo?— pronunció con asombro a la vez que sus platillos y refrescos eran llevados hasta su mesa.

— No ajustaba mi despertador a propósito— expresó mientras bebía un poco de su refresco.

— ¿Y eso por qué?— inquirió sin entender nada— ¿Acaso no te interesaba llegar a tiempo a clases ni a los partidos?— susurró curiosa.

— No, no es eso— contesto casual— Es sólo que tenía dos opciones— añadió mientras tomaba con sus palillos algo de sushi.

— ¿Dos opciones?— susurró inocente. Realmente Kazumi no entendía nada.

— Así es. Una de ellas, era despertar con el escandaloso ruido de mi reloj, que por cierto pondría de mal humor a cualquiera…

— ¿Y la otra?— masculló la joven.

— Y la otra, era escuchar tu voz al otro lado del teléfono pidiéndome que despertara— dijo ahora sonriendo sereno hacia la muchacha— No había nada mejor que despertar escuchando tu voz— los ojos dorados de la muchacha se abrieron con desmesura. Era esto acaso ¿Una confesión?

— ¿Qué quieres decir con eso?— pronunció casi inaudiblemente. Las palabras de Akira la encontraban por sorpresa.

— Tú me gustabas mucho, Kazumi— expresó mirándola fijamente a los ojos, mientras tomaba entre sus manos, una de las manos de la chica.

Ella bajó la mirada avergonzada mientras un invasivo rubor recorría sus mejillas. Y es que aquella declaración, tenía colores del presente más que del ayer, algo que sin duda perturbaba a la muchacha.

— Y… ¿Ahora?— formuló con dificultad. Necesitaba que Sendoh aclarara su duda. Él soltó sus manos mientras desviaba su mirada.

— Ahora sé de tus sentimientos por Rukawa, y por supuesto no pretendo intervenir en ellos— contestó desalentado.

El sentimiento de culpabilidad pareció emerger martirizante en la mente de Kazumi. Ella había utilizado de pañuelo de lágrimas de su amigo, sin haberse dado cuenta de sus verdaderos sentimientos.

— Lo siento— se disculpó apenada. Se sentía bastante avergonzada de haber incomodado a Akira. Pero aún le quedaba una duda— ¿Por qué no me lo dijiste antes? Yo jamás me di cuenta— cuestionó extrañada.

— Por eso mismo. Tú no te dabas cuenta de mis sentimientos. Si al menos hubieras sospechado de ellos, habrías demostrado alguna reacción ante ellos. Pero si los ignorabas, jamás podría saber qué pensarías de mí. Y claro, no estaba dispuesto a perder tu amistad— argumentó sereno.

— Entonces ¿Por qué lo haces ahora?

— No lo sé— contestó calmo— Sólo sentí deseos de hacerlo. Algo dentro de mí me decía que ya era el momento— añadió con la misma calma.

Kazumi bajó la mirada concentrando su atención en su platillo y comenzó a comer en silencio. Todo lo recientemente declarado, sólo había conseguido perturbarla. Sendoh no tardó en sentirse incómodo ante el silencio de su amiga.

— Si quieres podemos irnos— musitó desairado. Kazumi levantó la mirada curiosa.

— ¿Cómo?

— No quiero que te sientas incómoda con esto— expresó ahora el chico de Ryonan.

— No, no. No es eso— negó al instante— Es sólo que… Nunca pensé que tú— detuvo sus palabras sonrojada— Ya sabes. Y bueno, me ha tomado por sorpresa— confesó.

— Entiendo.

— Pero para nada me incomodas— Sendoh no sabía si alegrarse o entristecerse ante las palabras de Kazumi. Por una parte, le aliviaba que no le hubiera rechazado; pero por otra… ¿Sus sentimientos le eran tan indiferentes como para no demostrar ni la más mínima incomodidad? El muchacho ahora guardó silencio y continuó consumiendo sus alimentos. Kazumi queriendo demostrar que su sentir era sincero, quiso evitar nuevos silencios.

— Y dime ¿Contra quién será el siguiente partido?— preguntó sonriendo dulcemente. Akira levantó la mirada y correspondió el gesto.

— Será contra Shohoku— contestó. Y así la atmósfera amigable volvió a dominar entre los muchachos.


— Ya dime qué quieres hablar— espetó con fastidio la chica cruzada de brazos.

— Vengo a despedirme— contestó serenamente el rubio.

— ¿A despedirte? ¿Y desde cuándo te despides antes de volver a tu casa después de asistir a la preparatoria?— cuestionó contrariada.

— No Megan, no hablo de eso— sonrió de medio lado, Billie.

— ¿Eh? ¿Podrías explicarte entonces, Newton?— pidió impaciente.

— Me voy a Washington a vivir con mi madre— contestó sonriendo amablemente. Megan le observó extrañada.

"¿Qué le pasa a este tipo? Dice que se va y además no actúa como siempre"— reflexionó mientras contemplaba las expresiones más ligeras del muchacho— ¿Washington?— inquirió con suspicacia.

— Sí. Después de todo lo ocurrido en el club de básquetbol enfrenté a mi padre y le hice ver que el básquetbol no es lo que realmente quiero hacer. Que sólo jugaba para enorgullecerlo y que por eso… hice tantas tonterías— bajó la mirada entristecido— Él lo aceptó, pero le pedí que me dejara ir a vivir con mi madre a Washington, allí están las mejores escuelas veterinarias del país, y quiero estar cerca de ellas para poder estudiar en una de ellas— relató.

Megan le miraba perpleja, no era el mismo Newton de siempre.

— Sé que Kaede está en Japón, pero cuando regrese por favor entrégale mis disculpas de mi parte. Me equivoqué y sé que estuvo mal— añadió.

Ahora sí que el rostro de Megan se desencajó por completo. Newton que no hacía más que hacer notar su desprecio por Kaede, ahora además de pedirle disculpas ¡Lo llamaba por su nombre! Definitivamente Newton se había golpeado la cabeza o algo así.

— Bueno, es sólo eso. No quiero seguir ocupando tu tiempo Megan. Te deseo buena suerte en todo— se despidió mientras le besaba en una mejilla. La chica de ojos celestes, paralizada ante tanta cordialidad. Sólo pudo pronunciar "Adiós" a la vez que veía partir a rubio.

Después de unos instantes pareció reaccionar, sacudió repetidas veces su cabeza para desalojar su aturdimiento ante la situación vivida con el tipo más desagradable, engreído y descortés que había conocido. Entonces retomó su camino a casa. Sumergida en sus pensamientos, caminó por inercia rumbo a casa. Cuando ya ningún distractor parecía sacarla de su ruta, un muchacho se acercaba a ella.

— Buenas tardes, señorita— saludó el joven mientras hacía una gentil reverencia.

Megan no tardó en reconocer con desagrado a Sawakita, limitándose a proyectar su emoción en su rostro sin decir nada. Entonces continuó su camino, ignorando por completo la presencia del chico. Al advertirlo, el muchacho algo vacilante se decidió a continuar.

— Disculpe que me aparezca así de sorpresa, pero necesito hablar con usted— le habló siguiendo sus pasos.

— Yo no tengo nada que hablar contigo— aseveró sin detener su andar— Ya te dije que no sé nada del chiquillo— añadió— Déjame en paz…

— No. Yo no he venido a hablar de Rukawa— descartó al instante. Megan se detuvo sin voltear hacia él.

— Entonces ¿Qué demonios quieres?— gruñó. No encontraba motivos para que el muchacho le buscara.

— Bueno, es que…— pronunció dubitativo— Quería disculparme— concluyó— Creo que hace unos días llegué en un momento algo inoportuno. Y quería que supiera que no fue mi intensión incomodarla— explicó tímido.

Megan volteó hacia él. Los ojos de Eiji se abrieron con desmesura al advertir la chispeante ira que transmitían sus orbes celestes.

— Me importan una mierda tus disculpas. Lo que menos necesito ahora es la compasión de un desconocido— refunfuñó mientras comprimía sus puños frenéticamente.

Sawakita enmudecido ante la reacción de la pelinegra, le vio alejarse rápidamente.

"Qué carácter"— pensó el ex Sannohmientras pestañeaba perplejo. Cuando vio que la muchacha desaparecía entre la multitud, decidió ir tras ella.

Los raudos pasos que parecían desacelerar tras ella, le hicieron rodar los ojos acompañado de un resoplido.

— Señorita…

— ¿Acaso no fui lo suficientemente clara?— preguntó la pelinegra haciendo más presuroso su andar.

— Sí. Pero no entiendo porqué reacciona así. Yo sólo quería disculparme…

— Y ya lo hiciste— interrumpió Megan.

— Y me mandó al diablo— continuó Eiji— Pudo al menos ser un poco más amable— añadió con sigilo. La chica se detuvo de súbito.

— ¿Y eso por qué?— refunfuñó ya harta de la compañía del basquetbolista.

— ¿Cortesía?— contestó Sawakita— No sé que pudo haberle hecho Rukawa para que esté tan molesto con él. Pero el resto del mundo no tiene la culpa de sus problemas— argumentó amablemente.

Megan bajó la mirada y suspiró:

— ¿Qué es lo que quieres exactamente?— la única manera de deshacerse del muchacho, parecía atender lo que lo llevaba hasta ella.

— Disculparme— respondió por inercia.

— Ya lo hiciste— replicó.

— Pero no las ha aceptado— dijo ahora el basquetbolista.

— Esta bien, te disculpo— respiró rendida— Adiós— añadió mientras reiniciaba su camino.

El joven vio con decepción como la muchacha volvía a escaparse.

— ¡Espere!— exclamó vacilante.

— ¿Y ahora qué?— preguntó con fastidio, Megan.

— ¿Cuál es su nombre?— soltó lo primero que se le vino a la cabeza. La muchacha entendiendo que no se libraría de Eiji hasta saciar sus dudas, respondió de mala gana.

— Megan… Bruce.

"Megan"— pensó mientras sonreía inconscientemente. No sabía el porqué, pero sentía aquel nombre le quedaba bien.

— ¿Y de qué te ríes? ¿Acaso te hace gracia mi nombre?— cuestionó ofendida.

— ¡No, no! Se equivoca— contestó al instante.

— ¿Entonces?

— No es nada— sonrió nervioso intentando apaciguar el carácter de la joven que parecía alterarse ante su secretismo.

— ¿Ahora sí me dejarás en paz?— la muchacha priorizando el deshacerse de Sawakita, prefirió no continuar la discusión. Él bajó la mirada apenado, se veía que para ella su presencia no era muy agradable.

— Pues yo…— formuló mientras levantaba la cabeza. Entonces una idea repentina cruzó su cabeza— ¿Sabe? Vine aquí desde Chicago, y no conozco mucho la ciudad ¿Me podría decir dónde puedo cenar?— expresó entusiasta.

— ¡Chicago!— exclamó con asombro— Viniste desde Chicago solamente para pedirme disculpas— reprochó sorprendida.

— Pues, sí— contestó sonriendo débilmente. Megan lograba intimidarlo, algo que le inquietaba, pero que sin embargo generaba un enigmático magnetismo que lo llevaba hasta ella.

— Qué sujeto tan extraño— masculló casi inaudiblemente— "Bueno, si está aquí por mi culpa, al menos debo sugerirle un lugar… supongo"— reflexionó más conciliadora. Entonces lo guió hasta un restaurante no muy lejano. Se detuvieron fuera del lugar.

— Este es un buen lugar. Tranquilo, buena comida y buenos precios— expresó serena. Eiji sonreía atento a las palabras de la pelinegra— Bueno, me retiro. Que disfrutes tu cena— se despidió mientras volteaba enseñando una mano. El chico abrió sus ojos con desmesura.

— ¡E-Espere!— prorrumpió mientras la detenía con urgencia por un brazo.

— ¡Qué quieres!— ya harta de las retenciones de Sawakita, exclamó molesta— ¿Ahora también quieres que te recomiende la especialidad de la casa?— preguntó con iracunda ironía. Al instante, el chico la soltó. Y desvió la mirada.

— No. Pero sólo quería saber si quisiera acompañarme. No me gusta comer solo, y creo que en tu compañía sería mejor— explicó ocultando su nerviosismo.

Megan reflexionó sobre la propuesta. Aún era temprano para enclaustrarse en la soledad de su casa. Y preparar cena para uno, no era lo más alentador para ella. No era una mala idea aceptar la propuesta. Además…

— ¿Después de esto sí me dejarás en paz?— condicionó. Eiji sonrió ampliamente, al fin ella había accedido a su propuesta.

— Claro, lo prometo— respondió espontáneamente. Y así ingresaron al lugar.


Los chicos se detuvieron fuera de la casa de los Fujima. Ella sonrió amablemente, gesto que fue correspondido de igual manera por Sendoh.

— Te agradezco mucho la invitación, Akira. Me divertí muchísimo— expresó sincera. El sólo mantuvo su silenciosa sonrisa— Bueno, ya me voy. Que descanses— se despidió amablemente.

— Buenas noches— correspondió con gentileza.

— Espero verte pronto— sonrió ampliamente. Él guiñó un ojo e inició su camino. Kazumi le vio alejarse a paso lento y distraído.

"Eres sorprendente, Akira. A pesar de tus sentimientos, has preferido respetar los míos"— reflexionó con su mirada iluminada al rememorar la inexistencia de insinuaciones por parte del muchacho a pesar de su confesión.


Megan contemplaba en silencio cómo sus pedidos llegaban a la mesa; mientras se cuestionaba secretamente ¿Cómo había llegado hasta ahí? Por lo normal, ante cualquier invitación ella solía mandar al diablo al chico en cuestión, y éste rendido ante su negativa, se iba sin esperanzas. No obstante, el sonriente joven que tenía en frente, parecía bastante más persistente y de una u otra manera, había conseguido tenerla ahí.

Sawakita al advertir el prolongado silencio de la joven, quiso hablar. No tardó en fijar su atención en la guitarra que portaba la muchacha, la que ya había causado su secreta curiosidad cuando la encontró fuera de la preparatoria.

— ¿Tocas la guitarra?— preguntó amable.

— Eléctrica— contestó bebiendo un poco de bebida.

— Vaya… ¿Entonces te debe gustar el rock, cierto?— inquirió ahora.

— Ajá.

— ¿Bon Jovi?— fue el primer que le se vino a la cabeza.

— Mmh… un poco— contestó dubitativa.

— ¿Aeroshmith?

— Sí.

— ¿Y Whitney Houston?— preguntó entusiasta. De a poco iba manteniendo una conversación más tranquila con la chica. Megan rió burlesca— ¿Por qué te ríes?— cuestionó inocente.

— Ella no canta rock. Al contrario, no hace más que lloriquear por amor— contestó con desdén.

— Vaya, por lo que veo ese no es un tema muy agradable para ti— comentó sigiloso. Ella le miró con fastidio sin decir nada. Eiji prontamente notó que era inoportuno— ¿Y tienes un grupo musical?— formuló retomando el tema inicial.

— Ajá— contestó con suspicacia— Es una buena banda.

— Algún día me gustaría escucharla— expresó Sawakita— ¿Y quién es vocalista?

— ¿Quién crees?— espetó casual la pelinegra mientras se llevaba su vaso a la boca.

— No me digas que…— sonrió entusiasta mientras le apuntaba. La chica asintió mientras sonreía con suficiencia.

— ¿Cantas?— preguntó retóricamente.

— No, toco el tambor—expresó irónicamente.

— ¡Entonces tengo que escucharte!— exclamó mientras se ponía de pie y se acercaba a ella para tomarla de un brazo.

— Oye… ¡Pero qué haces!— pronunció contrariada mientras era sacada del lugar por el basquetbolista.

— Ya verás— expresó misterioso mientras salían del restaurante.

— ¡Oye, tú no tenías tanta hambre! Ni siquiera probaste bocado— reclamó perturbada.

— No importa ¡Vamos!— entonces sin decir nada más, la llevó a toda prisa por las calles de Los Ángeles.

Después de unos instantes, se detuvieron jadeantes fuera de un pub. La chica miró sorprendida el local, desde el cual se oían sonoros ruidos.

— ¿Qué hacemos aquí?— cuestionó en medio de jadeos.

— Ya verás— contestó el muchacho. Entonces entraron al lugar. Algunas mesas; que apenas eran visibles por las luces de colores que recorrían la pista; ocupaban más de la mitad del lugar. A uno de los costados, una barra era atendida por uno hombre de unos treinta años. Mientras que la mayor atención, se la llevaba la enorme pantalla en un escenario frente a ellos, en el cual se reproducía la letra de la canción que sonaba.

— ¿Karaoke?— preguntó asombrada. El sonrió amable— ¿Qué hacemos en un karaoke?— inquirió turbada.

— Cantarle a la vida— contestó el muchacho mientras la llevaba hasta una mesa. Hasta ellos se acercó una joven mesera que tomó sus pedidos. Al tratarse de un pub, habían pocas posibilidades para los adolescentes. Quienes optaron por un jugo de naranja.

Un hombre de cabello negro, alto y carismática sonrisa apareció en el escenario mientras la música atenuaba su volumen. Todos los presentes fijaron su atención en el curioso animador.

— ¡Buenas noches a todos!—exclamó entusiasta generando una eufórica ola de manifestaciones alegres entre las personas— Sean todos ustedes bienvenidos al pub más famoso de Los Ángeles "Enjoy voice"— los aplausos animosos interrumpieron las palabras del hombre— A continuación, daremos inicio al concurso de karaoke… Les pido a todos los interesados en participar que suban a escenario— Dos chicas, una rubia y otra morena subieron juntas al escenario— ¡Vaya! Ya tenemos a la primera pareja en el escenario, y eso que aún no les cuento cuál será el premio— expresó. Fue entonces cuando la gigantesca pantalla proyectó una apetitosa pizza y entradas para el concierto que Nirvana llevaría a cabo en dicha ciudad. Megan se puso de pie de súbito.

— ¡Nirvana, es Nirvana!— exclamó con asombro.

— ¿Te gusta esa banda?— preguntó entusiasta, Eiji.

— ¡La amo!— prorrumpió eufórica.

— Entonces vamos por ellas— dijo el muchacho mientras la tomaba de un brazo.

— No— volvió a sentarse— Me niego a seguirte el juego— musitó mientras se cruzaba de brazos. A la vez dos nuevas parejas llegaban al escenario.

— ¡Vaya, sólo nos va faltando la última pareja!— anunció el presentador. Sin más, Sawakita jaló de un brazo a Megan arrastrándola hasta el escenario.

— ¡Nosotros!— exclamó el muchacho mientras se acercaban al hombre.

— ¡Auch!— se quejó la chica mientras se zafaba de la mano opresora de Eiji.

— ¡Qué bien, ya tenemos a los últimos concursantes!— el presentador se acercó hasta la pareja y les preguntó sus nombres.

— Eiji Sawakita— contestó el muchacho.

— Megan Bruce— contestó de mala gana la muchacha.

Ahora el hombre tras dar las instrucciones, dio inicio la competencia.

Primero las chicas rubia y castaña, cantaban mientras daban brinquitos "Barbie Girl" del grupo Aqua. Megan sólo rodaba los ojos mientras veía el "patético" cantar de las adolescentes. Después dos chicos que vistiendo ropas amplias, parecían ser raperos, cantaban "The Power" de Snap! Y Megan no dejaba de cuestionarse "Qué demonios hacen ellos participando por entradas de Nirvana, si parece gustarle otro tipo de música".

Luego una muchacha acompañada por su apenado novio, cantaba "I will always love you" de Whitney Houston. No sólo Megan, sino que todos los presentes brincaban del espanto cuando la desenfrenada voz de la chica gritaba a todo pulmón "I will always love you". Los abucheos se hicieron prontamente sentir, exigiendo la salida de la muchacha de la pista.

— ¡Quítenle ese micrófono!— se escuchaba entre la multitud. La pareja de novio salió corriendo tras del escenario cuando los papeles empezaron a bombardearlos. En cuanto desaparecieron, el presentador apareció para anunciar a Megan y Sawakita.

Pronto, comenzó a sonar "Life is life" del grupo "Opus". Para el basquetbolista, no fue difícil advertir la determinación de Megan en ni siquiera articular una sola palabra.

— Vamos, será divertido— masculló mientras la música retumbaba por todo el lugar.

La letra no tardó en proyectarse en la pantalla, y al ver que Megan mantenía su negativa, él dio la iniciativa.

"Live
live is life
live
live".

La arrítmica voz del basquetbolista, fue la alarma que terminó por convencer a la muchacha.

"Si no hago algo, nos terminarán tirando quizás qué porquería por culpa de este torpe"— bufó mientras rodaba los ojos. Entonces se le unió:

When we all give the power
we all give the best.
Every minute of an hour
don't think about a rest.
Then you all get the power
you all get the best.
When everyone gives everything and every song everybody sings.

Then it's live…

Los aplausos no se tardaron en hacer sentir, mientras las palmas acompañaban al ritmo de los instrumentos que se escuchaban de fondo. Algo más tranquila, Megan continuó cantando en compañía de Sawakita.

El muchacho dejaba en ciertos momentos de "cantar" para poder oír en solitario la voz de Megan. La seguridad que emitía, nada fingida ni forzosa habilidad en su voz, lograban deslumbrarlo.

¡Life is life!

La canción terminó, y los aplausos no se tardaron en oír, junto con la petición de otra canción. Megan sonreía de medio lado halagada por la positiva respuesta de la gente. Siempre había actuado dentro de la preparatoria, y era la primera vez que no lo hacía ahí. Secretamente, le alegraba el haber llegado allí.

Así, los muchachos no pudieron negarse a interpretar otra canción. La música no tardó en comenzar a sonar. Y si Megan había dudado en seguir, todas sus dudas se fueron por la borda, cuando reconoció en la melodía "It's my life" de Bon Jovi.

Comenzó a saltar eufórica a la espera de que llegara la hora de cantar. Ni siquiera se dio vuelta a mirar la pantalla. Conocía perfectamente la canción.

This ain't a song for the broken-hearted
No silent prayer for the faith-departed
I ain't gonna be just a face in the crowd
You're gonna hear my voice
When I shout it out loud

It's my life
It's now or never
I ain't gonna live forever
I just want to live while I'm alive
(It's my life)
My heart is like an open highway
Like Frankie said
I did it my way
I just wanna live while I'm alive
It's my life...

Eiji, maravillado con la energía y entusiasmo de Megan, contemplaba paralizado a la muchacha. Quien presa de su euforia, ya ignoraba totalmente su presencia. Ella sólo disfrutaba del momento.

La música repentinamente mutó. Y Megan comenzó a reír desecajadamente al reconocer "I want to break free" de Queen. Miró a Sawakita que le observaba sonriente. Al instante, el presentador, apareció pasándole un bigote postizo al estilo "Freddy Mercury" al muchacho, quien se lo puso sobre sus labios. Causando nuevas carcajadas en Megan. Intentando respirar profundamente para calmarse, comenzó a entonar la nueva canción.

I want to break free
I want to break free
I want to break free from your lies
You're so self satisfied I don't need you
I've got to break free
God knows, God knows I want to break free.

No pudo evitar recorder a Rukawa. La manifestación de libertad que sugería la letra, le hacía pensar en lo mucho que deseaba liberarse del recuerdo de su ex novio. Sin embargo, no lo pensaba con tristeza, al contrario:

"Vete al infierno maldito chiquillo"— pensó tras lo cual comenzó a reír espontáneamente.

I've fallen in love
I've fallen in love for the first time
And this time I know it's for real
I've fallen in love, yeah
God knows, God knows I've fallen in love.

Cerró sus ojos mientras interpretaba a todo pulmón la canción. Sentía que ella había dado lo mejor de sí en su relación con Kaede. No era culpable de nada de lo ocurrido. Así que sólo quería volver a disfrutar de su vida, sin atormentarse por el chiquillo.

Siguió cantando, mientras que Sawakita se paseaba con el bigote por el escenario, y de vez en cuando intervenía en los coros de la canción. Megan no hacía más que reír.

"Es un payaso"— pensó divertida, mientras negaba con la cabeza.

La canción no tardó en dejar de sonar. Y los aplausos se oyeron más fuertes que nunca. El presentador apareció para proclamar a los ganadores. Que de manera indiscutida, fueron Megan y Sawakita. Que contaron con el apoyo unánime de los presentes. La muchacha saltó emocionada cuando las entradas para el concierto de Nirvana, le eran entregadas. Después, exhaustos, consumieron la pizza que acompañaba al gran premio.

— Oye— habló Eiji mientras miraba a la jubilosa muchacha— ¿Iremos juntos al concierto?— inquirió tímidamente.

— Por supuesto— contestó al instante después de consumir la pizza que había llevado a su boca— Los dos ganamos el premio. No sería justo que uno de los dos se llevara las dos entradas— expresó— Aunque debes admitir que sin mí, hasta tomates hubieras tenido en tu ropa— expresó mientras reía divertida.

El chico concordaba en eso con la muchacha, por lo que no negó lo dicho.

— Por cierto— aprovechó el buen humor de la muchacha para preguntarle algo que le había dado vueltas durante toda la tarde— Ese muchacho con el que conversaba hoy por la tarde ¿Es su novio? Pregunto… porque no querría causarte problemas— expresó.

— ¿Newton?— dejó escapar una pequeña risita— No… es sólo un conocido— explicó. El alivio en el basquetbolista le hizo dibujar una espontánea sonrisa en sus labios— Y por favor, no me trates de "usted" ¡Vamos! No estamos en Japón— expresó amigablemente. Sawakita perplejo por el cambio de actitud de Megan, se limitó a susurrar un "Sí", mientras la observaba del mismo modo— Y come, antes que se enfríe— añadió la muchacha mientras devoraba su gran trozo de pizza.


El muchacho entró dando inconscientemente un golpe a la puerta frustrado. Su hermana le observó extrañada. La expresión en su rostro era de contrariedad.

— Y tú ¿Qué tienes?— susurró curiosa. A la vez que Mitsui dejaba su bolso deportivo sobre un sofá— No me digas que perdieron el partido— expresó sobresaltada mientras se ponía repentinamente de pie.

— No…— negó escuetamente— Ganamos y jugaremos la final contra Ryonan— explicó distraído.

— Vaya susto me diste— respiró aliviada mientras volvía a tomar asiento frente a la mesa donde estudiaba— ¿Entonces por qué estás así? ¿Te preocupa algo, hermanito?— susurró curiosa. Hisashi le vio con el rabillo del ojo con suspicacia.

— Eso no te importa— contestó con fastidio.

— ¡Ah, Hisashi!— protestó haciendo un puchero mientras caminaba con los brazos cruzados hasta el muchacho— ¿Por qué nunca me cuentas nada? Yo quiero saber qué te preocupa... Tal vez te podría ayudar— añadió sincera— Dime ¿Sacaste malas calificaciones?— intentó adivinar el problema que aquejaba a su hermano.

— Que tonta— musitó el chico mientras se tumbaba en el sofá.

— Entonces te metiste en un lío y ahora el profesor Anzai te dijo que no podrías jugar la final— especuló la pelinegra.

— ¡No digas tonterías, sabes que ya no me peleo con nadie, es una promesa!— refutó ofendido por la idea de su hermana.

— Uy, pero no te enfades— masculló. Entonces repentinamente, en su mente se reprodujo la última vez que había visto a su hermano así, y sonrió ampliamente mientras lo apuntaba divertida— ¡Es por Haruko Akagi!— acusó con picardía. Los ojos de Hisashi se abrieron como platos al sentirse descubierto— ¡Claro! Hace varios días has estado así y es por esa chica— se explicó en voz alta.

— ¡Cállate!— Mitsui intentó vanamente silenciar a su hermana, quien continuó con su discurso ignorando su nerviosismo.

— Pero que hermano más necio tengo— espetó— Estoy segura que esa chica se muere por ti. Si tú sientes lo mismo, sólo deberías pedirle que sea tu novia. No estarás esperando que ella se te declare ¿O sí?— el catorce de Shohoku soltó un gruñido. Su hermana y sus inocentes deducciones lograban alterarlo— ¡No me digas que ya lo hizo!— exclamó sorprendida. La expresión desquiciada del chico delataba fácilmente para ella la verdad— ¿Y no le dijiste nada?— preguntó con reproche. Mitsui sintió un rubor intenso cruzar su rostro— ¡Pero qué idiota! ¡En qué estabas pensando! Ahora mismo vas y le dices que quieres hablar con ella— Arisu le hacía sentirse un idiota. Sin embargo, creía que tenía la razón. Luchando vanamente con la chica, pronto se vio fuera de la casa.

— ¡Y no vuelvas al menos que hallas solucionado las cosas!— fue lo último que escuchó de la muchacha antes que cerrara la puerta.

El muchacho suspiró resignado y salió del antejardín calle abajo. Se sentía un perfecto estúpido. Pues cuando la muchacha confesó sus sentimientos, él le pidió que no volviera a decir eso. Así fue como Mitsui impuso el silencio entre ambos. Creía que era lo mejor. Si bien admitía que era una chica muy bonita, de gran simpatía y agradable; no estaba seguro si realmente se sentía atraído por ella.

Hasta que…

Tras la declaración de Haruko, ella respetó su decisión y no le dijo nada más. Actuaba durante los entrenamientos como siempre. Hablaba con Ayako, halagaba las jugadas de los muchachos, se divertía en sus conversaciones con Sakuragi. Pero con él…

Era indiferente…

Evitaba cualquier tipo de contacto. Haruko parecía tan sólo prestarle atención en los partidos mientras él dominaba el balón. Pero ante el eventual encuentro de sus miradas, ella rehuía buscando con urgencia a Ayako para hablarle de cualquier trivialidad.

Todo eso lo ofuscaba. Sabía que era él quien le pidió que no hablaran más del tema. Podría entonces considerarse un rechazo. Pero no era necesario que lo ignorara de esa manera. Debía admitir que, conociendo un poco a Haruko, esperaba verla huyendo de los entrenamientos con lágrimas empapando su rostro. Tal y como cuando sufría por la partida de Rukawa a Norteamérica. Eso para Mitsui era lo normal. Sin embargo, obtenía esto.

No sabía cómo interpretar lo que sentía. Sólo sabía que le humillaba, le hacía sentirse un imbécil y estúpido tanta indiferencia.

Mitsui crujía los dientes y empuñaba sus manos en medio de sus pensamientos. Sin darse cuenta, ya estaba parado en frente de la casa de los Akagi.

— Qué haces aquí— una grave voz lo sacó de sus pensamientos. Mitsui vio como la imponente figura de Takenori aparecía "fortuitamente" ante él.

— "Akagi"— pensó sorprendido, el muchacho al reconocer al moreno— Yo sólo…

— Si vienes por Haruko, te aviso que ella no está— interrumpió el ex capitán de Shohoku. Mitsui sólo le respondió con un ademán de extrañeza— Salió con sus amigas. Ha estado de muy buen ánimo y quería salir a bailar— explicó el moreno.

— ¿Salió a una fiesta?— masculló suspicaz. Sabía que la muchacha no era muy amiga del baile. Ya se lo había demostrado en más de una ocasión. Además…

— ¿Creíste que se la pasaría llorando en las noches por ti?— Akagi, cruzado de brazos le habló sarcásticamente.

El chico de la cicatriz abrió sus ojos con desmesura ¿Ella le había contado a Akagi lo sucedido?

— Quiero que escuches bien esto, Mitsui— pronunció calmo el primogénito de los Akagi— No quiero que vuelvas a molestar a Haruko. Ya le quedó muy clara tu respuesta. Ella es muy inocente y frágil, si la buscas sólo lograrás confundirla más. Así que no quiero que la sigas buscando ¿Me oíste?— sentenció.

Era indignante para Hisashi acatar las órdenes de su ex compañero. Pero quizás tenía razón. Además si ella no estaba sufriendo su rechazo, eso significaba que ya no le interesaba.

No había vuelta atrás…

Densificando su indignación en los puños de sus manos. Sólo volteó y caminó en silencio hasta su casa.

Una vez de regreso a casa, ingresó dirigiéndose directamente a su cuarto. Arisu que esperaba su retorno, quiso preguntarle qué había pasado. Pero Hisashi le ignoró por completo. Ante aquello, la chica caminó hasta el teléfono y buscó en la agenda el número de Miyagi. Una idea no había tardado en surcar su mente.

— Hola ¿Miyagi?— saludó al instante— Soy Arisu Mitsui. Sí, la hermana de Hisashi. ¿Por causalidad, tú tienes el número de Ayako?...


Una nueva jornada se vivía en Shohoku. El sol se alzaba como todo el soberano que era, aquella mañana. Los muchachos disfrutaban entre divertidas conversaciones del primer descanso de aquel día. Salvo una muchacha, que caminaba a paso rígido por las dependencias de aquella preparatoria.

— Es increíble que además de todo, tenga que terminar el grado aquí para volver a casa— refunfuñaba mientras caminaba ignorando todo a su paso.

Y es que Sally, no podía entender, cómo era posible que no pudiera partir en cualquier momento del año de regreso a Norteamérica. Y su ira, parecía aumentar el triple, cuando recordaba la explicación del director de Shohoku.

"El calendario académico en Japón y Norteamérica tiene muchas diferencias, señorita Bruce. Mientras nuestro año comienza en Abril, el año allá inicia en septiembre. Entonces si regresa en este momento, debería prácticamente repetir el primer grado. Porque si usted se va ahora mismo, aquí no estaría rindiendo sus últimas calificaciones que la promoverían al segundo grado. Y no creo que quisiera reprobar el primer grado por no rendir la última etapa de calificaciones".

La ojiverde lanzó un gruñido al aire maldiciendo todo lo que se le venía a la mente. Había sido tan fácil salir de casa, pero ahora tan difícil regresar.

Corría enero del año 1992. Y debía esperar finalizar febrero para pensar en volver a casa.

"Por qué me pasa esto a mí"— pensó cabizbaja.

Repentinamente, llegó a su nariz el sabroso aroma de una de las cosas que más había amado durante su estadía en Japón.

— Ramen— masculló mientras levantaba la mirada. Encontrándose con un puesto al aire libre de dicho alimento, que era atendido por un curioso hombre moreno, de sombrero al estilo vaquero, anteojos de aviador y un kimono azul.

A Sally le pareció una mezcla muy curiosa, sin embargo no le prestó mayor importancia y corrió hasta el puesto del apetecido ramen.

— ¡Acérquense, acérquense! Hay ramen gratis para todos— animaba el hombre mientras veía a Sally acercarse. Algunas chicas miraban de reojo el puesto mientras comentaban que era el primer descanso, y que sólo habían desayunado sólo hace unas pocas horas. Algo que a la castaña no le importaba, pues cualquier momento, era perfecto para devorar un platillo de ramen.

— Hola— saludó al hombre mientras hacía una reverencia.

— ¡Oh, Bruce que gusto verte!— saludó al instante el hombre mientras revolvía el alimento haciendo que el aroma golpeara el rostro de la muchacha. Quien deleitada por la apetitosa invitación, ignoró que el hombre parecía conocerla.

— Quiero un platillo doble— pidió ansiosa ahora.

— Oh, por supuesto— dijo el hombre. Y al instante puso en un enorme platillo una vasta porción del alimento. La chica se saboreaba mientras se lo extendía. La chica se apresuró en recibirlo, sin embargo el hombre se arrepintió en el acto.

— ¿Qué hace?— preguntó con fastidio ante la jugarreta del tipo.

— Oh, no se moleste señorita. Es sólo que olvidaba entregarle esta encuesta sobre la venta de ramen en las horas de descanso ¿Podría contestarla, por favor?— pidió sonriendo en todo momento el hombre.

Sally al ver en aquella encuesta el condicionante a la entrega de su platillo, lo recibió impaciente y lo comenzó a completar.

Nombre: Sally Bruce

Grado: 1º salón 7

Firma: …

— ¿Y dónde están las preguntas?— inquirió al ver que no existía ninguna pregunta en la "encuesta".

— Oh, no se preocupe, serán enviadas a su salón para que las responda con más calma, sólo necesitamos sus datos— respondió el vendedor mientras comenzaba a sudar.

La respuesta pareció ser razonable para la ojiverde, quien redirigió su atención en la hoja para disponerse a firmar. Sin embargo, su efímera lectura del título del documento, llamó su atención.

— ¡¿Solicitud de ingreso al club de judo?!— preguntó contrariada mientras dirigía una fulminante mirada al "vendedor".

— ¡Ja Ja Ja! ¡Vaya Bruce, me descubriste!— exclamó riendo desencajadamente el capitán de judo mientras se quitaba su disfraz para quedar vistiendo el uniforme de su club.

— ¡Oye, me estabas sobornando para que ingresara a judo!— recriminó la castaña exasperada.

— No tienes que llamarlo así. Sólo te ofrecía un regalo— corrigió sarcástico— ¡Porque tú naciste para este club! Estoy seguro que nadie podría ganarte si recibes el entrenamiento adecuado ¡Por eso firma la solicitud de ingreso, Bruce!— expresó eufórico el amigo de Akagi.

— No quiero— tras su respuesta tajante, la ojiverde inició su camino hacia su salón.

— ¡Espera!— Aota la retuvo violentamente por un brazo, para pronto tomarla del otro, y así cruzar sus extremidades tras su cuerpo.

— ¡Suéltame, no quiero ser parte de tu club!— los estudiantes no tardaron en aglomerarse ante el "espectáculo" que se generaba.

— Lo serás— el muchacho, tomando el lápiz que Sally había dejado junto a la solicitud, lo puso en la mano derecha de la muchacha— ¡Firma, verás que es muy sencillo!— ordenó mientras la muchacha luchaba por zafarse.

— ¡No quiero!

— Miren… Al parecer alguien se está peleando— Takamiya habló a sus amigos.

— Creo que es el tonto del club de judo— espetó Okuss.

— No sabe cómo incluir gente a su estúpido club— musitó el pelirrojo, aburrido de las tonterías de Aota.

— ¡Mira Hanamichi, es Sally!— exclamó Yohei al ver pobremente entre la multitud a la ojiverde que era acorralada por el moreno.

— "Sally"— pensó al ver ahora a la chica que era obligada a firmar— ¡Sally!— Hanamichi corrió entre la multitud al rescate de la muchacha.

— ¡Déjame en paz, ya te dije que no firmaré!— gruñó la castaña en su insistente lucha por liberarse.

— Vamos Bruce, no hagas esto tan difícil— insistió Aota mientras le presionaba para que firmara.

— ¡Oye!— la ronca voz de Hanamichi, hizo a ambos jóvenes centrar su atención en él.

— Sakuragi— susurró sorprendido el moreno— ¿Has venido para firmar tu solicitud también?— preguntó sonriendo esperanzado. Sin embargo, como respuesta sólo obtuvo un contundente golpe sobre su frente, que lo dejó inconsciente en el suelo.

— ¿Estás bien?— masculló nervioso mientras se acercaba tímidamente a la castaña. Ésta se puso de pie mientras acariciaba sus brazos.

— No debiste entrometerte— musitó mientras le dirigía una indiferente mirada— Pude hacerlo sola.

— Pero…— intentó retenerla, Hanamichi.

— Sólo molestas— espetó Sally, entonces tomó la gran cacerola donde descansaba el ramen, y se fue.

Hanamichi bajó la mirada apenado al advertir, que la muchacha no había cambiado de parecer.


Mientras tanto, Kaede descansaba tendido sobre su cama con su mirada fija en el cielo de su habitación.

— Hijo— la voz de su padre se oyó mientras entraba en el cuarto. El chico, sólo desvió la mirada en dirección al hombre. Éste se adentró en el cuarto— Necesitamos hablar— dijo ahora.

— ¿Sobre qué?— musitó regresando su mirada al techo.

— Han llamado desde Los Ángeles…— introdujo con sigilo. El muchacho bajó la mirada. Al parecer su padre ya estaba al tanto de todo— Debes regresar cuanto antes, o perderás tu lugar— añadió. Kaede guardó silencio unos segundos, su padre esperaba alguna respuesta.

— No regresaré— espetó en la neutralidad de su voz.

— ¿Qué?... ¿Cómo que no regresarás?— cuestionó sobresaltado, el señor Rukawa.

— No quiero regresar.

— Pero… ¿Por qué?— inquirió confundido. No entendía el por qué de la negativa de su hijo de no regresar.

— Eso no importa— la respuesta de Kaede no daba indicios de lo que le motivaba a no regresar. Entonces su padre pareció recordar.

— Hijo, si es por la hermana de Sally, yo…

— No— interrumpió al instante— Ella no tiene nada que ver— explicó escuetamente

— ¿Entonces?

— Ya te dije que no importa. Sólo no regresaré— sentenció volteando hacia la muralla dándole así la espalda a su padre— Ahora déjame, quiero dormir— musitó calmo.

Su padre, frustrado por no obtener una clara respuesta de su hijo, se encaminó hasta la puerta.

— De todas maneras tenemos que estar allá dentro de unos días para hacer oficial tu retiro. Yo me encargaré de comprar los pasajes. En cuanto tenga los boletos te diré cuando partiremos— expresó. Ante la nula respuesta de su hijo, cerró por fuera la puerta, dejando en solitario a Kaede, quien poco a poco, veía como su paso por Norteamérica y todo lo que allí se había construido, quedaba atrás…


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO C:

Mil disculpas por la tardanza! Hace ya varios días tenía listo el capítulo. Pero estaba sin conexión a internet :S Espero que además no haya parecido un capítulo excesivamente tedioso por lo extenso. Lo sé, no soy buena con los partidos, sólo hago lo que puedo u.u Y bueno, creí que un partido contra Kainan merecía mayor relato :) Eso, y muchas gracias por leer :D

Reviews:

Jorge 4: Hola! Toda la razón, Hana no se merecía este rechazo. Sally está viendo las cosas desde la óptica equivocada. Creo que le humilla darse cuenta que le dio su confianza y amistad a una persona que creía que realmente la quería como amiga. De todas maneras, algo violenta su reacción, ya veremos qué sigue de ahora en adelante ;) Rukawa, es difícil para él querer seguir cumpliendo su sueño después de la muerte de su madre, creo que ha pensado mucho este último tiempo, cuestionándose a él mismo. Cada vez está más contra el reloj. Ya recibió un ultimátum desde Estados Unidos, y Megan sin querer, está recuperando sus ánimos. Pero bueno, al fin y al cabo todo esto es producto de sus decisiones nada más... Bueno, ya estamos encima del fin, no estimo más allá d capítulos, más un pequeño Epílogo por ahí xD. Y tienes razón, son sentimientos encontrados. Por una parte, quiero terminar pronto porque ha sido una historia extensa, más de lo que me propuse inicialmente, y ya merece un fin. Pero por otra, le he tomado un cariño que le tomo a cada uno de los fics que publico. Y por supuesto, el apoyo en los comentarios, lecturas y lectores, los extrañaré un montón u.u. Un saludo gigante desde Chile, amigo! Hasta pronto =)

summerneverlasts: Hola! Aquí dejé el nuevo capi. Espero que te guste. Un saludo y estaré atenta :D