CAPITULO 34

A ESCONDIDAS

Te quiero a escondidas

No sé cómo evitar sentirte mía

Como decirle a él que ahora en mi vida

Es a ti, a quien, a quien amo sin deber

Ohhh no...

Desde que había conocido el mundo mágico y hasta que tenía memoria, Harry no recordaba ningún verano que no le entusiasmara el regresar a Hogwarts, y este no sería la excepción; sin embargo no parecía tan emocionado como años anteriores, la razón ya la sabía pero aún seguía intentando ignorarlo. Pero ahora todo se había complicado sobre todo a partir del momento que había aceptado pasar el resto de las vacaciones en casa de su mejor amigo, y novio de ella; sólo había una pequeña luz y es que esperaba con ansias el día de volver a verla, a ella, a la razón por la cual había negado durante tanto tiempo sus verdaderos sentimientos hacia su mejor amiga, Cho, la persona de la que se había enamorado desde segundo año.

Seguramente que cuando viera a aquella chica se emocionaría de nuevo y su corazón latería como antes; y entonces su mente y todo él entendería que lo de Ginny Weasley no era más que una simple confusión, la cual desaparecería al saber que volverían a ser amigos y las cosas serían como antes. Por eso cada vez que Neville hablaba de lo maravillosa que era la pelirroja él dejaba que el sentimiento de enojo fluyera, esperando que cuando llegara el 1 de septiembre, y viera a su novia, aquel sentimiento se fuera.

Una de las primeras cosas que hizo al llegar al andén 9 ¾ fue buscarla entre la multitud, pero para su mala suerte Neville encontró primero a Ginny y se saludaron con un efusivo beso; lejos de los ojos de Ron y su madre obviamente. La pelirroja había casi tirado a Neville del brinco que había dado al verlo. Los 3 subieron al tren a buscar un asiento después del fuerte abrazo y el beso en la mejilla con el que la pelirroja había saludado al ojiverde, esta vez ni Hermione ni Ron, ni Draco los acompañarían, solo estarían ellos 3 debido a los puestos de prefectos que habían adquirido aquel año.

Harry estaba ansioso buscando a Cho, quería encontrarla, tal vez ella en cuanto lo viera correría a abrazarlo y a plantarle un beso como Ginny lo había hecho con Neville; pero ella no apareció… Harry notó un pequeño punzón en el pecho cuando observó que los dedos de Ginny jugueteaban con la mano de Neville mientras caminaban por el pasillo para buscar un compartimiento donde sentarse, al final de aquel vagón encontraron uno libre; Harry siguió buscando entre la multitud que aún no tenía asientos.

-¿Por qué no vas a buscarla? -dijo la pelirroja para sorpresa de Harry, ya que no podía creer que ella lo conociera tan bien como para saber qué era lo que quería hacer. - Les apartaremos dos lugares, por si quieren regresar, si no, nosotros lo entendemos, ¿verdad Nev...? -La pelirroja le tomó la rodilla a su novio en señal de aprobación, otra punzada se hizo en el chico.

-Claro Harry, aquí te esperamos… - El ojiverde asintió y no se detuvo mucho a pensarlo, estar lejos de ellos era lo que más quería en esos momentos y si se quería deshacer de esos sentimientos hacia ellos tenía que encontrar a la persona que los pondría en claro y en su lugar, por lo que caminó por el pasillo buscando en cada uno de los vagones. Caminó por unos 10 minutos hasta que a lo lejos oyó unas risas, algunas parecían burlonas, fue entonces cuando se asomó y la vio; llevaba su larga cabellera negra y brillante sobre sus hombros, sus enormes ojos negros que tanto le gustaban destellaban una luz de felicidad que combinaban con su sonrisa radiante y hermosa a la vez, cuando la chica se cruzó con su mirada contuvo aquella risa, sorprendiéndose.

- Harry… llegó quien faltaba… - pero estas palabras no salieron de su novia, sino de la rubia Lavender Brown, que estaba sentada en las piernas de Cormac McLaggen.

-Hey Harry, ¿adivina qué? Este año ganaremos la copa de quidditch, porque Gryffindor tendrá al mejor guardián de toda su historia…, Entre tú y yo, ¡llevaremos a Gryffindor a la victoria!

-Si es que yo lo permito - intervino Cho, con cierta arrogancia al mismo tiempo que se paraba y caminaba hacia Harry; la chica colocó sus manos en las mejillas del ojiverde y acercó su cara hacia la de ella y lo besó. - ¿Me extrañaste, cierto? -le preguntó con la misma arrogancia anterior, aunque para Harry este tono no era nada raro y podría decirse que hasta estaba acostumbrado; pero por primera vez aquel tono le molestaba.

-¿Y tú… me extrañaste? -preguntó sarcásticamente.

- Yo pregunté primero…

- Entonces supongo que te extrañé de la misma forma en que tú lo hiciste -respondió con cierto aire irónico, pero Cho no se percató de esto y siguió sonriendo de aquella forma petulante.

- ¡Claro McLaggen, este año Gryffindor será campeón! Aunque de eso a que tú estés en el equipo… buena Angelina es muy exigente, realmente tendrás que demostrárselo, terció con acidez el ojiverde.

- Ay McLaggen no sé para qué te esfuerzas, aunque Gryffindor le ponga mil ganas a los partidos Harry jamás le gana a Cho, simplemente siempre la deja ganar… - señaló una de las amigas Ravenclaw de Cho. Aquello era cierto, durante los partidos de tercer año, cada vez que tenían un partido contra Ravenclaw él nunca atrapaba la snitch; tal vez porque Harry sabía que su equipo no lo ocupaba, al final, con o sin los 150 ptos, Gryffindor ganaba. Zacarías reía burlonamente…

-¡Claro que no! ¿Verdad que eso no es cierto, amor...? - saltó Cho, Harry solamente sonrió.

- Harry, supongo que vas a quedarte en el vagón porque viniste para estar con Cho…, estamos un poco apretados pero tenemos que cerrar la puerta, no queremos que gente indeseada escuche nuestros asuntos ¿o sí? - Lavender dirigió la pregunta a los demás riendo burlonamente y los demás hicieron lo mismo.

- En realidad, yo venía por ti, quería ver si me acompañabas con Neville y Ginny... - se dirigió a su novia, ignorando olímpicamente las risas burlonas de Lavender y los demás.

-¿Ginny? -Cho preguntó muy divertida. - No lo estás diciendo en serio… ¿vas a seguir llevándote con Neville?

-Es mi mejor amigo, tú lo sabes… - dijo firmemente. Cho miró a su alrededor, y le sonrió a Lavender, tomó la mano del ojiverde y salió del lugar.

- Ya sé que es tu mejor amigo, pero por si no lo notaste anda con la persona que intentó separarnos, por lo tanto si hablas con él vas a tener que verla, que estar cerca de ella -agregó tajantemente.

-Es eso precisamente para lo que quiero que vengas conmigo, Ginny quiere hablar contigo, ella y yo somos amigos de nuevo.

-¿Cómo que son amigos de nuevo? -reclamó rápidamente, esperando que aquello que había oído fuera una mentira.

- Hermione nos invitó a Neville, Draco y a mí a ir a un parque muggle en verano, y ahí Ginny y yo platicamos…

- ¡Estás loco, no seas tonto! - le gritó al ojiverde. - Ellos lo único que quieren es agarrarse de tu fama para obtener status en Hogwarts… ¿no lo ves?, te están utilizando - Harry contempló a Cho, parecía que por primera vez podía verla tal y como era, como si le hubieran quitado una venda de los ojos, la venda que lo hacía verla como si ella brillara más de lo que en realidad lo hacía. Aquella sensación de paz, de cosquillas, nervio y felicidad que le embriagaban cada vez que veía a Ginny, no apareció ni siquiera cuando la vio después de tanto tiempo, ni siquiera esa sensación de satisfacción por saber que ella era su novia se hizo presente, realmente sus palabras le herían, y por primera vez se había percatado de lo incompatible que él y Cho eran, si no fuera por el Quidditch no habría nada en realidad que los hubiera unido.

- Tienes razón, tal vez he sido ciego durante mucho tiempo y hasta ahora me he dado cuenta, creo que tendré que agradecértelo… Tengo que ir a hablar unas cosas con ellos… ¿Vienes o no conmigo?

-¿Me estás dando una orden? - inquirió ceñuda.

-No, eres libre de hacer lo que quieras… - Cho se sorprendió ante esta acción, Harry casi siempre terminaba cediendo a todo lo que ella pedía, el ojiverde la miró por unos segundos y como ella no le contestó y le indicó que entraría de nuevo con sus amigos; él se dio la vuelta, y sin mirar atrás regresó hasta donde estaban sus amigos.

- Pues no quiero volver a escuchar que lo vuelves a repetir… - exclamaba Ginny, un poco molesta; cuando el ojiverde se acercaba, parecía que estuvieran peleando, algo en su estomago se había emocionado pero a la vez se sintió terriblemente mal por desear que sus "mejores amigos" se estuvieran peleando.

-Lo siento Gin, es que a veces simplemente se me hace muy difícil creer que esto me haya pasado a mí -comentó Neville, un poco apenado.

-¿Y porque no tendría que haberte pasado?, en todo caso a mí tampoco me debió de haber pasado… Encontrar una persona así de maravillosa como tú, entonces, estamos a mano.

- No soy maravilloso… - negó.

- Claro que sí… el que tú no seas capaz de verlo no quiere decir que los demás no lo hagamos - atajó.

- Pero tú eres demasiado hermosa para mí…

-¿Yo hermosa?, claro que no… Hermosas Cho, Pansy o Lavender…

- Serán hermosas, pero no tienen sentimientos, y tratan a todos como seres inferiores… Tú no sólo eres hermosa, eres capaz de fijarte en los sentimientos más que en el físico.

-Exacto, por eso deberías saber que yo soy muy exigente con eso, y no hubiera aceptado estar contigo si tú no fueras un ser humano hermoso… Además también eres guapo…

-Eso no es cierto… -refutó el chico.

-Claro que sí, amo tus ojos, y…- las mejillas de la pelirroja hicieron juego con el color de su pelo y rió nerviosa. - ¿Quieres que te diga qué es lo que más amo de ti?

-¿Qué...?

-Esto… -la pelirroja besó de lleno en la boca a Neville, éste se sorprendió pero la abrazó emocionado. Una energía inmensa llenó el cuerpo de Harry, sus brazos querían golpear lo que estaba a su alrededor, y tuvo una rápida visión donde alejaba a Neville de ella, el sólo saber que la estaba tocando lo ponía mal, no podía pensar con claridad. Había esperado por días este momento, el momento en el cual vería de nuevo a Cho, con la esperanza de que esos sentimientos y confusiones desaparecieran, pero parecía que hubiera ocurrido exactamente el efecto contrario, ahora que había visto a la pelinegra de otra forma parecía que sus sentimientos por Ginny se hubieran aclarado más que nunca, ahora ya no había ninguna duda y eso por primera vez ponía a Harry en el punto exacto para darse cuenta que la amaba, que amaba a Ginny Weasley con todas las fuerzas de su alma y que el único responsable porque ella estuviera con otra persona era solamente él, porque cuando Neville le exigió que fuera sincero, cuando le dio la oportunidad de exponer sus verdaderos sentimientos él se empeñó en ignorarlos y fingir que su amor le pertenecía a Cho.

Inevitablemente sucedió lo que yo tanto me temía

Cuando menos yo me lo esperaba tú ya estabas en mi vida

Inevitablemente tu amor

Se fue apoderando de mi corazón

Amiga mía...

Impulsivamente Harry abrió la puerta del vagón lo más ruidosamente posible, ante esto Ginny y Neville saltaron…

- Lo siento, yo no sabía… - Harry disimuló que estaba a punto de irse.

-No, no pasa nada… -dijo la pelirroja, riendo pícaramente. - ¿Y Cho? -le preguntó cuando vio que Harry regresó solo.

-Estaba con sus amigos, nos saludamos y yo decidí volver…

Aquella primera noche en Hogwarts fue la peor de su vida, por primera vez estaba totalmente seguro de sus sentimientos hacia la pelirroja, ya no había pretextos ni nada que pudiera hacer para evadir sus emociones reales, pero tenía que seguir haciéndolo, ahora que los tenía más claros que nunca no podía ir con Neville ni con Ginny a decir: lo siento; y de alguna manera ya no tenía caso, era claro que los sentimientos de la pelirroja habían cambiado, o al menos eso parecía, la sola idea de pensar que Ginny ya no lo amara lo llenaba de rabia y dolor porque al final, había sido él y solo él el que lo había provocado. Harry tenía que decidir lo que iba a hacer de ahora en adelante, había tres caminos, el primero era uno muy arrebatado: que era ir y correr a contarle la verdad a Ginny y exigirle a Neville que se alejara de ella, eso suponiendo que la pelirroja aún lo amara y que sus sentimientos por Neville fueran solo una confusión por el hecho de que Harry jamás le haría caso. La segunda opción provenía de la primera y era averiguar qué era lo que Ginny exactamente sentía, tal vez algún juego de seducción en el club de quidditch o algo que le diera algún indicio de alguna mínima duda por parte de la pelirroja. Y la tercera que era la que menos le gustaba, pero la más correcta; era aceptar que había perdido, y aprender a lidiar con sus sentimientos dejando que Neville y Ginny fueran felices sin complicarles más la vida, al final él había tenido oportunidad de haber evitado esto y si ahora esto le dolía había sido todo su culpa. Tal vez le llevó toda la noche pero al final decidió que lo mejor era ocultar sus sentimientos lo mejor posible, la verdad era que amaba a Ginny y no quería volver a hacerla sufrir y ella parecía feliz ahora con Neville, y aunque le doliera él era su mejor amigo y siempre había estado ahí para apoyarlo, inclusive había estado dispuesto a hacerse a un lado y dejar a la mujer que amaba con tal de que ellos fueran felices, ¿no estaba el obligado a hacer lo mismo?, tendría que intentarlo y fingir que todo seguía como antes, tenía que seguir con Cho, eso era fundamental para no sospechar nada.

Desesperadamente intenté esconder que algo me sucedía

Pero fue imposible, lo de buen actor tú no me lo creías

Y no lo pude evitar

De ti me fui a enamorar

Mujer prohibida...

Aquello le funcionó muy bien los primeros días, incluso las primeras semanas, Neville y Harry seguían siendo los mejores amigos, y para alivio de Harry debido a las clases, a los diferentes clubs de Nev y Gin, y a los TIMOS de ellos, los tiempos que los chicos tenían para estar juntos pero sobretodo en presencia del ojiverde, eran muy pocos; aún así tenía que hacer fuerzas sobrehumanas en los momentos que estaban juntos y él estaba cerca, el intentar fingir era lo más difícil de hacer sobre todo cuando Neville iba por la pelirroja al final del club de Quidditch. De alguna manera Harry sentía que las cosas que compartía con la pelirroja o por lo menos en el Quidditch, seguían siendo de ellos gracias a que a Neville nunca le había gustado ni siquiera volar en escoba, pero aquella intromisión de Neville por lo menos sólo para recogerla al final del club lo hacían enojar un poco. Aquel sábado serían las pruebas para entrar al equipo de quidditch de Gryffindor, por lo que Ginny estaba muy nerviosa puesto que quería tomar uno de los dos puestos como cazadoras que estaban disponibles, y el solo hecho de saber que él podría apoyarla con aquello lo emocionaba demasiado.

-¿Nerviosa? -preguntó el ojiverde.

-Un poco… -confesó, sin dejar de buscar en las gradas.

-Lo harás muy bien, eres una excelente cazadora… -animó el ojiverde, mientras intentaba ignorar el hecho de que ella prefería otra compañía diferente a la de él.

-Gracias… -sonrió la pelirroja, y de repente lo vio, por lo que subió rápidamente en su escoba hacia las gradas.

Un dolor en sus entrañas de Harry se hizo presente al ver que la pelirroja bajaba de su escoba y abrazaba efusivamente al chico. Neville saludó a Harry desde las gradas, un impulso lo hizo subir hacia donde estaban, aunque lo intentaba no podía evitar por lo menos estar cerca para que ellos no estuvieran tanto tiempo solos…

- Estoy muy nerviosa, ¿y si no lo hago bien?

- Gin, ¿no eres tú la que me ha dicho que vale la pena dar lo mejor de ti? Así los resultados no sean los que esperas…

-Sí, lo sé, de esa manera no me arrepentiré después por no haber dado lo mejor.

-Hola, Neville -el ojiverde interrumpió justo cuando la pelirroja iba a abrazar al chico.

-Hola Harry, suerte a ti también.

-Mi amor, Harry no necesita suerte, él será el buscador de Gryffindor hasta su último año.

-Oh, no lo sabía, pensé que tú también estabas haciendo pruebas para esto.

-No te preocupes Neville, no te culpo que no sepas mucho de Quidditch… Bueno Ginny, creo que es hora, Angelina ya está llamando a tomar posiciones.

-¡Lo harás muy bien! -exclamó Neville.

- Sí Gin, Gryffindor ganará una muy buena cazadora.

La pelirroja abrazó a Neville, y después lo besó tiernamente, tomó su escoba y le dirigió una última mirada al chico.

-Vamos Harry, veamos quién gana a llegar allá abajo… -la punzada molesta que aquel abrazo le había provocado a Harry desapareció en un instante, tomó su escoba y le sonrió a la pelirroja, por un momento sólo por un momento recordó que había cosas que aún solo eran de ellos y que Neville nunca podría competir contra eso. Harry comenzó a dirigirse a toda velocidad al campo de quidditch pero la pelirroja nunca lo alcanzó, en lugar de eso miró hacia las gradas y observó como Neville y ella se abrazaban.

Y es que sé muy bien que tú ya tienes dueño

Es mi mejor amigo

Yo no le puedo fallar...

La prueba resultó todo un éxito, Ginny era una de las dos nuevas cazadoras, y McLaggen había obtenido el puesto de Guardián… Harry se sentía feliz, eso significaba pasar más tiempo con la pelirroja, no solo en el club de Quidditch sino también en los entrenamientos de Gryffindor, ya que el club incluía todas las casas y no solamente a los jugadores oficiales, pero los entrenamientos eran oficialmente de los jugadores titulares de Gryffindor, y como la temporada comenzaría pronto, los entrenamientos empezarían a ser más frecuentes, además que a menudo eran privados, nadie externo al equipo podía ir, para evitar ser vigilados por chicos de otras casas, por lo que Harry no se tendría que preocupar porque Neville fuera a interrumpir alguna de sus platicas, y aunque Harry era consciente de que aquellos momentos a solas con ella no iban a llevarlo a algún lado de alguna forma el tenerla cerca le ayudaban, sin embargo nada había vuelto a ser como antes, como cuando eran inseparables, definitivamente algo se había roto, aún así él creía que todo podía ser como antes y eso era lo que no quería perder, aquella oportunidad para recuperar a su mejor amiga, y eso no lo podía hacer en compañía de él.

El tiempo comenzaba a avanzar pronto, y la primera salida a Hogsmeade se acercaba, sin embargo antes de que eso ocurriera, la predicción de Harry sobre el tiempo en que los chicos estarían juntos sobrepasó los límites ya que ese tiempo se había vuelto casi nada además de que Harry evitaba casi todos los pocos momentos que Neville y Ginny tenían juntos, puesto que eso siempre lo hacían ponerse mal hasta el grado de estar a punto de explotar, pero afortunadamente siempre lograba calmarse, parecía que lo estaba logrando, ser capaz de ver cómo ellos eran felices pese a sus deseos, eso lo ayudaba a no sentirse aún peor, pero algo que realmente Harry no se esperaba ocurrió justo la semana antes a la primera salida a Hogsmeade, algo que pondría a prueba más que nunca su capacidad para hacerse a un lado. Aquel lunes Neville llegó al principio del club de Quidditch con una escoba del colegio, lo cual sorprendió tanto a Harry como a Ginny.

-¿Qué haces aquí? -preguntó sin pensarlo Harry, en su voz había un tono de enojo.

-¿No hubo club de Herbología? -indagó curiosa la pelirroja.

-Sí, el club debió de haber empezado, pero he estado pensando en el poco tiempo que últimamente hemos tenido para estar juntos, Gin...

-Lo sé, sé que es desesperante con todas las clases y eso, pero por lo menos los fines de semana no estamos tan ocupados, a excepción de los entrenamientos... -agregó la pelirroja.

-Exacto, por eso he estado buscando una solución para esto, y que mejor que estar en el mismo club que tú…

-¿Lo estás diciendo en serio? -preguntó la pelirroja, emocionada.

-Claro que lo estoy diciendo en serio...

-Pero a ti nunca te ha gustado ni siquiera volar - señaló el ojiverde, buscando la manera de decirle a Neville que aquello era una pésima idea.

-No me gusta volar porque realmente nunca he intentado hacerlo, desde aquel accidente de primer año decidí que volar no era lo mío. Pero cómo descubrir si me gusta algo o no, si nunca lo he intentado realmente. -Neville miró a Harry y a Ginny buscando aprobación en esto, el ojiverde estaba pasmado pero Ginny estaba desencajada, no podía creer que Neville fuera capaz de semejante sacrificio sólo por estar cerca de ella, la pelirroja le sonrió emocionada al chico.

-¿Estás totalmente seguro? -preguntó la chica.

-Claro, además voy a tener a los dos mejores maestros, ¿me ayudarán, cierto? - Ginny y Harry se miraron entre sí, Harry no sabía cómo actuar pero Ginny parecía feliz. - Harry ¿lo harás...? - insistió Neville, el ojiverde sólo pudo asentir, mientras la pelirroja brincaba a los brazos de Neville, emocionada y lo besaba de lleno en la boca. Por primera vez sentía una gran aberración por Neville, sabía que el chico no lo merecía pero se estaba entrometiendo en un terreno que sólo podía pertenecerle a él y a ella, y él estaba invadiendo todo. Afortunadamente para Harry, Cho lo salvó de explotar, con una mano le pidió que fuera hacia donde estaba ella y el ojiverde la obedeció; últimamente le costaba demasiado acatar las órdenes que Cho le daba, pero esta vez lo agradeció. Cho y Harry se dirigieron hacia donde estaban todos, y en un impulso loco el ojiverde besó a la oriental, ella le correspondió el beso.

-Creí que ya se te había olvidado cómo hacer nuestra cosa favorita... -le susurró la oriental, seductoramente.

- Y creo que aún no se me ha olvidado la mejor parte - le dijo el ojiverde, mientras la abrazaba y le besaba el cuello, susurrándole: Hacerlo en público para que todos sepan que el buscador de Gryffindor es todo tuyo, y que la buscadora de Ravenclaw es solo mía.- El ojiverde miró hacia donde estaban Neville y Ginny, y por un momento creyó ver que Ginny lo observaba y que había evitado la mirada con un aire de desespero, pero estaba tan enojado que eso no le importó demasiado.

-¿Qué hace él aquí? -preguntó Cho, Harry tomó de la mano a la oriental y la dirigió hacia donde estaban ellos, la presencia de la oriental sorprendió a los chicos, ya que ella nunca se acercaba a Harry cuando estaba con ellos.

- Cho estaba preguntando qué hacías aquí, Neville -el ojiverde abrazó con la mano derecha por la cintura a la oriental y ella hizo lo mismo con su cuello. -Y quise traerla para que viera la magnífica persona que eres, y el sacrificio que estás a punto de hacer por Ginny… y así se dé cuenta de una vez por todas que Ginny y yo sólo podemos ser grandes amigos.

Todos se sorprendieron ante esta actitud de Harry, ninguno mencionó una palabra y Ginny miraba a Neville nerviosa y pensativa.

-Harry, creí que te había dicho que no era necesario, que yo confiaba plenamente en ti... -subrayó Cho.

-Lo sé mi amor, sólo quería que te dieras cuenta la gran persona que encontró Ginny a su lado, capaz de sacrificarse por ella...- dijo, aunque sus propias palabras le herían.

-No es ningún sacrificio - negó Neville, sobretodo a la pelirroja. - Sólo quiero compartir todo lo que amas, y esta es una de esas cosas...

-¿Entrarás al club de Quidditch… por Ginny? -preguntó sorprendida, Cho.

-No es solamente por Ginny, yo también quiero hacerlo...

-Gracias... -Ginny se puso de puntitas para alcanzar la mejilla de Neville, y lo besó tiernamente. La mano de Harry que sostenía a Cho la aferró más hacia sí, ella lo miró extrañamente.

- Bueno, te deseo toda la suerte del mundo - dijo hipócritamente Cho, y les dio la espalda, caminando rumbo a sus amigos y sonriendo por lo bajo… Harry notó esto, se enojó muchísimo tanto con Cho como con él mismo por haber permitido que sus celos lo invadieran e hiciera cosas sin pensarlo, ahora Cho tenía un gran chisme que compartir con sus amigas y del cual burlarse.

-Vamos Neville, vamos a empezar con las cosas básicas del vuelo... -le dijo Ginny, no sin antes dirigirle a Harry una mirada de desconcierto ante aquella conducta.

Te quiero a escondidas

No sé cómo evitar sentirte mía

Como decirle a él que ahora en mi vida

Es a ti, a quien, a quien amo sin deber

Ohhh no...

Harry corrió para alcanzarlos, se sentía tan mal que comenzó a ayudarle y darle unos tips muy buenos a Neville para comenzar a aprender a dominar la escoba. Neville realmente era malo para esto, aun no subía la escoba ni dos metros cuando ya se había caído, por lo menos en 4 intentos, Ginny tenía una paciencia que enamoraba a Harry cada vez más, y lo trataba con una ternura envidiable, por un momento Harry deseó ser torpe en quidditch y en volar también.

Al final de la tarde, y del club de duelo, Neville había conseguido volar por lo menos a 3 metros sin perder el equilibrio. Ya casi no había nadie y se estaba haciendo de noche así que era hora de regresar, pero como aquel día ni Ginny ni Harry tuvieron la oportunidad de volar lo suficientemente alto, Harry tuvo una idea.

-¿Qué tal una búsqueda rápida?, como en los viejos tiempos... - propuso el ojiverde, sacó su snitch y se la enseñó a Ginny, esta enrojeció un poco y miró temerosa a Neville.

-Vamos Gin, quiero ver cómo aplastas a Harry - Neville le sonrió tiernamente a la chica.

-Pero...

-Estaré aquí cuando bajes...

Ginny le sonrió al chico y miró a Harry...

-Prepárate Potter, porque muy pronto te quitaré el puesto... - Harry soltó la snitch y dejó que se perdiera un rato en la oscuridad, en un abrir y cerrar de ojos la pelirroja despegó del suelo, seguida por el ojiverde, el cual se dirigió hacia donde estaba ella y la empujó como en los viejos tiempos.

-¡Cuidado con el árbol...! - gritó Ginny, mientras daba un rápido giro, esto desorientó al ojiverde mientras buscaba el árbol que la pelirroja había esquivado, pero no había nada, había sido una estrategia para distraerlo, él frenó a toda velocidad y contempló en el campo la snitch apareció justo al lado contrario de la pelirroja, pero sabía que si la atrapaba aquello terminaría demasiado pronto por lo que se dirigió hacia ella a media velocidad a medida de que la snitch se percatara y cambiara de lugar, cuando Ginny se dio cuenta de esto corrió hacia la snitch y volvieron al vuelo… Harry sentía que el tiempo no había pasado y que eran aquellos niños que jugaban como siempre en aquel campo; de repente la miraron de nuevo y Ginny se lanzó en picada, Harry hizo lo mismo pero algo externo lo golpeó, haciéndolo perder control de la escoba y lanzarse de picada al piso, ya casi a punto de estrellarse el ojiverde hizo una maniobra con lo cual sólo se golpeó el brazo pero recuperó altura..., fue en ese momento cuando se percató de aquel ruido el cual ya había notado pero no le había puesto atención, alguien gritaba, Harry buscó el origen de aquel grito...

-¡Harry, ayúdame! -gritó de repente la pelirroja, fue cuando observó lo que pasaba, Ginny volaba en círculos al rededor de Neville quien volaba en escoba a unos 8 metros del suelo sin control, la pelirroja hacía todo lo posible por tomar a Neville de algún lado pero era imposible, Harry voló cerca de ella e intentó tomar a Neville como si fuera una snitch pero sólo complicaba las cosas, al lograr tomarlo de alguna parte de la túnica la escoba se descontrolaba aún más.

-No le tengas miedo, ellas lo sienten, si tú te descontrolas y no sabes a dónde ir, la escoba se descontrola también, fija el piso como meta... -gritó Harry.

-Nev, recuerda que la escoba hace lo que le ordenas, por favor relájate -le gritó la pelirroja, pero era imposible la escoba se volvía más y más loca.

-¡Piensa en el piso! -le gritó Harry, pero aquello había sido una mala idea porque la ansiedad de Neville por estar en el piso hizo que la escoba descendiera a toda velocidad, ambos chicos bajaron también pero les fue imposible alcanzar a Neville antes de que callera al piso a toda velocidad.

-¿Cómo está? -preguntó Harry a Ginny una hora más tarde a fuera de la enfermería.

-Se rompió el brazo, Madame Pomfrey lo ha curado, pero tendrá que estar dos días en el hospital... -comentó con tono triste la pelirroja.

-Qué bueno que no pasó a mayores... -dijo Harry, aliviado.

-¿Que no pasó a mayores? -contestó bruscamente la pelirroja. - ¡Harry, pudo haberse matado!, pero todo fue mi culpa, no debí de haberlo dejado solo... -al decir esto un par de lágrimas corrieron por las mejillas de Ginny, él quería abrazarla, consolarla, pero algo se lo impidió; se enojó con Neville por hacerla sentir mal cuando él había sido el imprudente.

-Tú no le dijiste que se subiera a la escoba, en todo caso… ¿por qué lo hizo si nosotros estábamos lejos?

-Quería darme una sorpresa cuando bajáramos, quería que yo viera que podía hacerlo un poco más alto, solo… Pero se puso nervioso y mira las consecuencias.

-Bueno, cuando salga del hospital lo volveremos a intentar y...

-¡¿Estás loco? -interrumpió la pelirroja. - ¡Claro que no!, no permitiré que le vuelva a pasar nada, nunca debí de aceptar esa loca idea de que entrara al club de Quidditch, aún cuando no fuera sólo por mí.

-Bueno creo que eso lo decidirá él ¿no crees?, ¿Vas a la sala común? -preguntó el ojiverde.

-Voy a despedirme, Madame Pomfrey cerrará en 5 minutos, sólo venía a decirte que está bien, ya sabes, lamento que no te haya dejado entrar, son las reglas de la enfermería… ¿te molesta si entro yo en tu lugar?

-No, no te preocupes, salúdalo de mi parte... -Harry se despidió.

Te quiero a escondidas

No quiero provocarle yo la herida

Que pueda lastimarle al decirle

Que estoy, de ti enamorado sin querer

Ohhh no! Enamorado sin querer...

El ojiverde caminó rumbo a su sala común pero afuera de ahí, Lavender Brown y algunos de sus amigos charlaban acaloradamente, incluida Cho, que cuando vio a Harry corrió a abrazarlo.

-¿Cómo está Neville? - preguntó aparentemente preocupada, pero Harry observó que tenía una sonrisita socarrona.

-El chisme ya se corrió por todo Hogwarts - dijo otra de las chicas; Parvati Patil, que se encontraba por ahí, puso cara de enfado y se retiró a la sala común.

- Claro todo Hogwarts sabe del que quería volar pero ni siquiera sabe caminar sin caerse cada hora... -comentó riendo Lavender.

Todos rieron, incluida Cho, Harry la miró decepcionado...

- Estábamos haciendo una apuesta aquí ¿Cuántos huesos se rompió esta vez amor, 3 o 6? - ridiculizó aún más la oriental, Lavender le hizo una seña de que dejara de hablar. - Bueno, no importa, todo fue por amor... -Harry odió esto tanto que alejó a Cho de él.

-¿Y cuántos huesos estás dispuesta tú a quebrarte por mí? -Inquirió enojado, Cho se sorprendió ante esta pregunta. - Harry, yo te amo... -exclamó Cho, regresando a ver nerviosamente a sus amigos e indicándole a Harry que ellos estaban cerca.

-No, tú no me amas, no tienes ni la más mínima idea de lo que significa esa palabra -Harry dio la vuelta para entrar a la sala común, cuando se cruzó con aquellos ojos marrones… No sabía cuánto tiempo había estado ella ahí presente, Ginny lo miró agradecidamente y le dirigió algo parecido a una sonrisa justo antes de entrar a la sala común.

-¡Harry Potter, Harry Potter, ven aquí...! - llamaba histérica Cho.

Afortunadamente el miércoles en la tarde Neville salió de la enfermería, por lo que podría ir a Hogsmeade sin ningún problema; aquella semana Ginny estuvo más tierna que nunca con el chico, Neville tenía permiso para faltar al club aquella semana pero sin embargo estaba presente ahí desde las gradas a pesar de las veces que Ginny le había pedido que descansara. Desde que Neville había tenido aquel gran gesto con Ginny lo cual incluía poner en riesgo su vida, Harry comenzó a tener dificultades para controlarse y controlar sus sentimientos, puesto que aquel gesto significaba que Neville amaba demasiado a Ginny y aquellos detalles iban ganando puntos con la pelirroja, de alguna manera Neville sin saberlo se las ingeniaba para alejarla más del ojiverde, y eso lo ponía mal, tal vez por eso decidió comenzar a poner un poco de más distancia por lo que el próximo viaje a Hogsmeade intentaría pasarlo lo más lejos posible de ellos, y aunque poco a poco se había dado cuenta que el ambiente de los amigos de Cho no le gustaba del todo, aquel viaje lo haría al lado de su novia, por lo menos así estaría a salvo de volver a tener un arranque de celos y terminar demostrando lo que realmente sentía. Sin embargo todo había salido mal, y había terminado en compañía de ellos, gracias a que Cho lo había obligado a elegir entre ella y sus amigos, y por más que quisiera alejarse de ellos era hora de que defendiera lo que verdaderamente valía la pena y muy a su pesar Neville seguía siendo su mejor amigo, y no porque no lo quisiera como tal, sino por la circunstancia que ahora le había tocado vivir, el que ambos estuvieran enamorados de la misma persona, además ahora que veía a Cho tal y como era él no iba a defender a una persona que por lo único que estaba a su lado era por un status y las apariencias. En cuanto salieron de Hogsmeade, Hermione y Draco se fueron al castillo a hacer un par de cosas que nunca pudieron explicar, por lo que Ginny, Luna, Neville y Harry decidieron ir a dar un paseo por Honeydukes y después caminar por el kiosco del pueblo.

Inevitablemente sucedió lo que yo tanto me temía

Cometí el error de fijarme en ti cuando no debía

Y no quisiera sentir lo que ahora siento por ti

Mujer prohibida...

-Nev ¿Cómo te sientes?, si quieres podemos regresar al colegio ya -preguntó la pelirroja, amorosamente.

-Ginny, me siento perfectamente, además no nos vamos a regresar cuando sólo tenemos una vez al mes para venir aquí…

-No quiero que te hagas el valiente y estés aquí sólo por mí, en el momento en el que te duela algo nos regresaremos al castillo- rotundizó.

-Gin, amor, te lo juro que ya me siento completamente bien, tanto que el lunes vamos a comenzar de nuevo mis clases de vuelo, ¿verdad Harry? -él preguntó al ojiverde, pero antes de que éste pudiera contestar la pelirroja le contestó.

-Estás loco ¿verdad? -le preguntó divertidamente la pelirroja.

-No, claro que no, en realidad quiero volverlo a intentar…

-Nada de intentar, sé perfectamente por qué lo hiciste… si yo hubiera estado en otro club cualquiera que fuese tú hubieras entrado así te hubiera gustado o no.

-Pero Gin…

-Pero nada, además yo ya tomé mi decisión -zanjó.

-¿Decisión… qué decisión? -preguntó Harry, sorprendido.

- Nada, sólo que Neville… me hiciste pensar en algo. La cuestión es estar juntos no importa dónde ¿o no? -el chico asintió. - Entonces decidí unirme al club de Herbología.

-Pero la mayoría de las veces el club de Herbología coincide con el de quidditch -refutó Harry.

-Lo sé, por eso renuncié al club de Quidditch…

-¡¿Qué? -saltaron al mismo tiempo Harry y Neville.

-¿Pero y el equipo…? - respingó el ojiverde, con la voz ahogada.

-Sólo renuncié al club, hablé con Angelina y mientras no baje mi rendimiento ella no tiene ningún problema.

-Pero a ti no te gusta el club de Herbología -refutó Neville.

-Bueno no es que no me guste, es como tú dijiste nunca lo he intentado además lo mejor de todo será la compañía. -agregó la pelirroja.

-No, no puedes hacerlo… -negó Neville, tajantemente. -No puedes dejar lo que más amas sólo por mí.

-¿Por qué no?, acaso tú no hiciste lo mismo… Además en el club de Herbología aunque no tenga experiencia no corro ningún peligro. Y no renuncio a todo, sólo será el club, seguiré siendo parte del equipo y estaré en los entrenamientos.

Y es que sé muy bien que tú ya tienes dueño

Es mi mejor amigo

Yo no le puedo fallar...

Harry estaba en shock, la forma en cómo Neville se había sacrificado para estar con ella había sido algo inesperado, pero jamás pensó que Ginny fuera capaz de dejar lo que más amaba sólo para estar con Neville, era claro que ahora sí la había perdido para siempre, porque ante tal sacrificio era obvio que la pelirroja había dejado de amarlo ya que había elegido pasar más tiempo con su novio que con él. En cuanto pudo encontró un pretexto para poder deshacerse de su compañía por lo que se marchó al castillo más antes que lo habitual. Por primera vez desde que había llegado a Hogwarts se sentía más solo que nunca, la desesperación lo embargó, dejó que su inconsciente lo guiara llegando a una extraña pero solitaria habitación que él no conocía antes, entró ahí y por primera vez dejó que las lágrimas le fluyeran, era obvio que ya no quería estar con Cho, pero eso de qué servía si ella era de otro. Algo en el interior se reveló, ella no era de él y aunque Neville era su mejor amigo, y ahora era su novio, él sabía en el interior que entre él y la pelirroja había algo, algo que nada podría destruir; en el fondo Harry sentía que Ginny le pertenecía más a él que a nadie, pero el luchar por obtenerla era herir a mucha gente, por un momento eso no le importó, pero es que él ya la había herido demasiado, ¿era justo hacerlo de nuevo?.

El tiempo pasó y este hizo que esa ráfaga de ira que por un momento había tomado todo su cuerpo se dispersara, pudo poner en orden sus ideas, sólo había una cosa por hacer, y aquella era inevitable, él ya se había dado cuenta hasta dónde sus pensamientos podían llegar, y él no estaba dispuesto a que un arranque de ira hiciera que esos pensamientos se volvieran en acciones, tenía que ponerle distancia a las cosas que le dolían de una vez y para siempre. Él ya no podía sostener aquella mentira de ser sólo amigo de Ginny, y tampoco de seguir fingiendo que Neville era su mejor amigo, no cuando en el fondo lo único que quería es que le dejara el camino libre con su novia, tenía que alejarse de una vez y para siempre. Caminó un rato por el castillo y ya cuando era lo suficientemente tarde entró a la sala común, lo último que él quería era subir al dormitorio para que Neville lo interrogara, decidió quedarse sentado enfrente de la chimenea a observar y esperar el momento en el que Neville estuviera dormido para no percatarse de su presencia.

Te quiero a escondidas

No sé cómo evitar sentirte mía

Como decirle a él que ahora en mi vida

Es a ti, a quien, a quien amo sin deber

Ohhh no...

De pronto comenzó a recordar la nada civilizada conversación que había tenido con Hermione…

-Harry… -dijo en voz baja y se sentó al lado de él, el chico observaba el fuego, el ojiverde intentó ignorarla, lo último que quería era hablar con ella, pero algo en su interior le produjo paz, por un momento aquel sentimiento de soledad había desaparecido. -¿Estás bien? -preguntó de nuevo.

-¿Qué haces aquí? -pero él sabía que aquel sentimiento de compañía no lo podía engañar, ella era la mejor amiga de Ginny, siempre habían sido cómplices, y si a alguien a parte de Neville y Ginny tenía que demostrarle que él no tenia ningún tipo de sentimiento por la pelirroja, esa era ella. - Es muy tarde para andar fuera de la sala común, incluso para un prefecto ¿no lo crees?...

-Sólo caminaba…, pero no contestaste mi pregunta, ¿Estás bien?

-Sí, gracias… - respondió velozmente, una de las cosas que más le molestaban de la castaña era lo insistente que podía ser a veces.

-Pues no parece, si estuvieras bien, no estarías aquí a estas horas…

-Hermione, estoy bien, ok -la interrumpió de un tajo. -Bájame los puntos que quieras, es más deja a Gryffindor sin ni un punto porque nada va a ser que me vaya a dormir, pero por favor ya vete y déjame solo -añadió el ojiverde.

- No voy a bajarle puntos a Gryffindor, Slytherin ya hace lo suficiente bajándonos puntos para que yo también le aumente algo.

-Pues parece que a ti no te importa eso, tomando en cuenta que tu nuevo novio es un Slytherin… -agregó con un tono áspero en la voz, el ojiverde se sorprendió que de repente le molestara tanto la amistad de Hermione con Draco; algo en el fondo lo hacía sentir traicionado por la chica, inclusive cuando ellos nunca se habían llevado demasiado bien. Por un momento se preguntó si lo que sentía al ver a Hermione y Draco era lo mismo que sentía al ver a Ginny y Neville, pero era algo totalmente diferente, cuando veía a Ginny y a Neville él sentía una rabia enorme por el chico, y sentía unas ganas enormes de estar en su lugar y de destruirlo a él; pero con Draco y Hermione era diferente, en realidad a él le importaba un bledo Draco, el coraje que sentía era hacia Hermione.

-Draco no es mi novio, -añadió rápidamente. -Sólo es mi amigo, y en todo caso, él es el único prefecto de Slytherin que no vive pensando en quitarle puntos a Gryffindor. Aunque no lo creas Draco es una buena persona…

-No me hagas reír Hermione, ya no recuerdas cuántas veces Ron te tuvo que defender de él… -un deseo inmenso de defender a Ron se hizo presente en él, era como si de alguna forma el dolor que eso le causaba a Ron a él también le afectara.

-Draco ha pasado por muchos momentos difíciles, Harry -la castaña contradijo inmediatamente. -Sus padres están muertos, era obvio de alguna manera que se comportara así, además yo tengo mis razones para confiar en él… -añadió muy segura de sí misma.

-¿Ah sí? ¿Cuáles? -preguntó amargamente.

-No voy a decírtelas, son cosas de él… -se defendió inmediatamente.

-Entonces no esperes que entendamos tu amistad con él.

-No quiero que entiendan mi amistad con él, sólo que lo respeten. Además estábamos hablando de ti, no de mí.

-No voy a decirte nada, son cosas mías, tú también puedes respetar eso ¿no crees? -contestó de manera cortante, exasperado por la forma que tenía Hermione de regresar al punto exacto que el quería evitar.

-No necesitas decírmelo, ya lo sé, Ginny y Neville te tienen así ¿no es cierto? -el ojiverde la miró rápidamente, la castaña tenía una mirada penetrante, Harry no supo por qué esa mirada le produjo miedo, miedo de saber que Hermione tenía razón y que al parecer era probable que ella supiera con más exactitud que él todo eso que le estaba pasando.

-Porque no vas a caminar por ahí, o vas a tu cuarto y me dejas en paz, no quiero hablar contigo ni con nadie, ¿no te lo he dicho ya? -el ojiverde le gritó a la chica, ella intentó acercarse a él un poco más.

-Harry tranquilo, puedes ser sincero conmigo, yo jamás le diría esto a Ginny ni mucho menos a Nev… Si quisiera hacerlo ¿no crees que ya se lo hubiera dicho? -Harry odió la forma en la que la castaña adivinaba sus pensamientos, pero aunque tuviera razón él no podía confiar en ella.

-Esto no tiene nada que ver con Ginny ni con Neville, ¡por favor Hermione déjame en paz! -volvió a repetirle.

-Claro que tiene que ver, ahora que sabes que no tienes más el amor de Ginny es cuando te das cuenta que todo este tiempo siempre la has amado no sólo como una hermana. Intentaste engañarte pero la realidad es que ella es más importante para ti de lo que habías pensado…

-¡Déjame en paz…! -repitió el chico, y se paró de donde estaba sentado.

-… pero ahora ella ya no te ve como antes -insistió - Y lo peor es que es la novia de tu mejor amigo…

-No quiero oírte, Hermione… -Harry rodeó el sillón rojo y siguió caminado rumbó a la salida de la sala común.

-No, por favor espera… -pidió la castaña. -Sólo intento entender, lo que no soportas es saber que fuiste tú el que los unió y sabes que ahora nunca podrás recuperarla porque él es tu mejor amigo y jamás harías nada para herirlo -a medida de que Harry se alejaba la castaña había aumentado el tono de su voz, al percatarse Harry que ella no se callaría se acercó.

-¿Quieres bajar la voz o mejor callarte? Te digo que no quiero oírte… -gritó desesperado que alguien pudiera oírlos.

-…no me voy a callar, porque sabes que tengo razón, ¿y sabes qué es lo que más te mata? -la castaña hizo una pausa, el ojiverde la observó, asombrado de que ella pudiera describir todo con tal precisión, pero no se quedaría a escuchar lo que tenía que decir, aquello le daba miedo, por lo que se dirigió para salir por el retrato.

-No quiero oírlo…. -le respondió antes de salir, un impulso hizo que la castaña lo siguiera, tuvo que correr para detenerlo… -Espera, espera, Harry, te entiendo, no lo ves… lo único que quiero es ayudarte, quiero acompañarte porque yo sé que en este momento lo que más te mata es el remordimiento de saber que estás enamorado de la novia de tu mejor amigo… -el ojiverde se acercó a la castaña y le dijo en susurro.

-No, no lo entiendes, todo lo que dices es una tontería, ¿crees que porque eres prefecta, tienes las mejores calificaciones y serás el premio anual tienes derecho a creer que tienes la razón en todo? Pues no, no la tienes, no puedes venir aquí y creerte experta en lo que me pasa, porque no mejor intentas descubrir que es lo que te pasa a ti para destruirle la vida a la persona que solías amar… ¿crees que necesito tus consejos?, No y nunca los tomaría…

-Harry, yo sólo quería ayudar… -dijo la castaña, indignada.

-¡Pues no necesito tu ayuda…! -gritó fuertemente que la chica retrocedió, lo miró con ojos llorosos, como si Harry la hubiera conocido tan bien que había sabido como lastimarla para que ella se alejara, por un momento un impulso lo hizo querer acercarse y abrazarla, abrazarla fuertemente y llorar en su hombro como si ella fuera la única persona en todo Hogwarts con la que pudiera ser tal cual es sin ser juzgado; pero era demasiado tarde, la castaña había corrido y había desaparecido de su vista, el ojiverde había vuelto a estar solo de nuevo.

Te quiero a escondidas

No quiero provocarle yo la herida

Que pueda lastimarle al decirle

Que estoy, de ti enamorado sin querer

Ohhh no! Enamorado sin querer...