Capítulo 36: Hablando, la cosa se va aclarando
Las sabanas parecían haberse enredado entre ambos, pero realmente no importaba en esos momentos, solo importaba el que jamás la alejaran de esos brazos que ahora la rodeaban protectoramente mientras ella descansaba.
- Hola preciosa –dijo una voz conocida en su oído.
- Hola amor –dijo Hermione con una sonrisa en su rostro, pero aun con los ojos cerrados -¿Qué hora es?
- Temprano, Ámbar está dormida aun, no te preocupes –dijo Harry en el oído de su esposa.
- Es que no quiero que nos encuentre así –dijo Hermione removiéndose entre los brazos de Harry.
- ¿Por qué¿Te molesta que hayamos pasado la noche juntos? –Pregunto Harry deshaciendo el abrazo con algo de molestia.
- Claro que no, tontito –dijo Hermione abriendo los ojos para poder besar a Harry –es solo que creo que es muy pequeñita para ver estas cosas, es todo…
Harry sonrió al ver que se sentaba y con las sabanas tapaba sus pechos mientras intentaba ordenar algo su cabello.
- ¿Esto quiere decir que hay una reconciliación? –Pregunto Harry abrazándola por la espalda.
- Me parece que tendremos que hacerlo de nuevo, porque no te quedo muy claro –dijo Hermione dejando la sabana para pasar sus brazos por el cuello de Harry y comenzar a besarlo mientras ambos sonreían divertidos.
- Mamá –dijo una vocecita desde el otro lado de la puerta mientras intentaba abrir, pero Harry había cerrado la puerta magicamente la noche anterior.
- Es Ámbar –dijo Hermione separándose de inmediato de Harry quien al igual que ella se levanto para poder encontrar su ropa y poder ponerse algo.
- Ya voy mi niña –dijo Hermione colocándose su camisa de dormir y sus bragas para acercarse a abrir la puerta –que madrugadora.
La niña le estiro los brazos media dormida al ver la puerta abrirse.
- Hola princesa –dijo Harry al ver a Hermione entrar con ella en brazos.
- Hola papi… -dijo Ámbar mientras bajaba de los brazos de su madre y gateaba sobre la cama para estirarle los brazos a Harry.
- Uy, por Merlín, que consentida estas –dijo Harry mientras se sentaba en la cama con ella en brazos.
- No volverás a irte en un viaje tan largo ¿verdad? –Pregunto Ámbar con inocencia mientras Harry miraba de reojo a Hermione muy sorprendido.
- No mi amor, ya nunca más se irá –dijo Hermione acercándose a su hija para besar su cabecita y luego los labios de Harry quien entendió de inmediato y le respondió con una sonrisa.
- ¿Te gustaron mis cartas? –Pregunto Ámbar cuando los tres se metieron en la cama.
- Claro que le gustaron pequeña, me dijo que se había entretenido mucho con ellas –dijo Hermione guiñándole un ojo a Harry para que le siguiera la corriente.
- Por supuesto mi grillito, me entretuve muchísimo leyéndolas –dijo Harry intentando fingir lo mejor que podía.
- Yo también me entretuve mucho leyendo las respuestas –dijo Ámbar mientras reía.
Harry miró muy intrigado a Hermione quien entre señas le dijo "luego te explico".
- ¿Mel y Daniel te ayudaron cuando llegaron allá? –Pregunto Ámbar pillando totalmente desprevenido a Harry, quien estaba muy sorprendido ante tanta pregunta por parte de su hija. Tanto así que de no ser por las señas que le hacia Hermione, no habría sabido que responder.
- Claro, me ayudaron muchísimo allá –dijo Harry mirando a su hija con una sonrisa –si no hubiera sido por ellos, no huera terminado antes…
- Genial, me gusta mucho que hayas vuelto, te extrañábamos mucho ¿Verdad mama? –Pregunto la niña con inocencia a su madre mientras esta miraba con una sonrisa enamorada a su marido quien la miraba expectante.
- Por supuesto hija, lo extrañamos muchísimo, pero como ya te dije, no volverá a irse jamás –dijo Hermione besando la frente de su hija –pero que te párese si mejor vamos a desayunar.
- Sí, tengo hambre –dijo Ámbar comenzando a saltar en la cama.
- Pues entonces, vamos –dijo Harry recibiendo a su hija en sus brazos mientras para comenzar a bajar las escaleras hacia la cocina.
Desayunaron con total tranquilidad entre risas y comentarios con mayor sentido, según Harry, luego Hermione subió a cambiar a su hija mientras su esposo tomaba una ducha y se vestía.
Cuando salió vestido y con el cabello desordenado de la luchar, escucho como su hija salía corriendo por el pasillo tras Canela, para luego escuchar la puerta abrirse y ver entrar a Hermione con camisa de dormir.
- Esta mas alegre que nunca –dijo Harry mirando a Hermione cerrar la puerta tras ella.
- Te extrañaba demasiado y eso se le notaba –dijo Hermione comenzando a caminar hacia el baño –al igual que yo…
Harry la vio sonreír antes de cerrar la puerta del baño, sonrió agradecido de la vida por la segunda oportunidad que le estaba brindando.
Salió de la habitación y comenzó a bajar las escaleras en busca de su hija, pero no hubo necesidad de buscarla ya que con uno de sus característicos gritos, se dio a conocer.
- ¡Ti Ron, Tía Ginny! –dijo Ámbar corriendo hacia los dos pelirrojos quienes la recibieron con una sonrisa en el rostro.
- Hola chicos –dijo Harry bajando las escaleras para saludar a sus amigos –que gusto verlos…
- Vinimos a ver a Hermione ¿Cómo está? –Pregunto Ginny viendo a Harry.
- Está bien, arriba dándose una ducha –dijo Harry con las manos en los bolsillos.
- Subiré a verla –dijo Ginny subiendo las escaleras.
- Te veo mejor –dijo Ron dándole una palmadita en el hombre a su amigo.
- Muchísimo mejor la verdad –dijo Harry con una gran sonrisa en el rostro –hable con Hermione y están todas las cosas solucionadas.
- ¿Hablaron? –Pregunto Ron intentando se un poco más obvio.
- No seas idiota, sabes que jamás te he hablado de esas cosas –dijo Harry golpeando su hombro con cariño.
- Era broma –dijo Ron entrando a la sala.
- Hija, ve a jugar con Canela por favor –dijo Harry lanzándole un beso a su pequeña mientras salía corriendo de la sala.
- Lentamente, todo vuelve a la normalidad –dijo Ron con una sonrisa en el rostro.
- Sí, aunque aun hay cosas que quiero que me expliquen… como por ejemplo, desde cuando se acabaron las rencillas entre mis hijos y… ¿Qué es eso de que Ámbar se comunicaba conmigo? –Pregunto Harry mirando a su amigo.
- Lamentablemente no puedo dar respuesta a esas preguntas –dijo Ron encogiéndose de hombros.
- Lo sé, solo me sirves para reír –dijo Harry pero la cara de Ron denotaba que el comentario no le había agradado mucho o tal vez era otra cosa.
- Pues lamento decirte que esta vez no te vengo a hacer reír –dijo Ron cambiando de inmediato el semblante.
- ¿Qué sucede? –Pregunto Harry de inmediato.
Ginny entro a la habitación de Hermione y Harry, encontrando a su amiga peinándose el cabello.
- Hola Mione –dijo Ginny saludando a su amiga.
- Ginny –dijo Hermione colocándose de pie para saludar a su amiga –Que gusto verte.
- El gusto es mío –dijo Ginny viendo detenidamente unos segundos a su amiga –te a cambiado la cara, estas hermosísima… creo que alguien se reconcilió anoche.
- Ginny por favor, sabes que no hablo de esas cosas –dijo Hermione con una sonrisa delatadora y un notorio sonrojo en su rostro.
- No es necesario que me digas nada –dijo Ginny sonriéndole –Me alegro mucho por ti amiga, has sufrido demasiado y mereces algo de tranquilidad…
- La verdad es que no estaré tranquila hasta que mis hijos dejen de correr peligro y destruyan de una vez por todas a Voldemort –dijo Hermione mirando a su amiga a los ojos.
- Tranquila, tienes al niño que vivió y a toda su descendencia de tu parte ¿Qué puede salir mal? –dijo Ginny intentando darle ánimos, pero ella sabía que nada es seguro en esta vida.
- Muchas cosas pueden salir mal Ginny… para mi, que Harry este conmigo o que Melinda tenga poderes más allá de lo normal, no son seguridad de nada y menos viendo como Harry fue poseído de una manera tan… absurda… -dijo Hermione mirándose al espejo –por ahora tengo tranquilidad porque se que todos están conmigo, pero no me confío de nada aunque tampoco me desespero por algo que no se si sucederá…
- Buena manera de pensar, vivir el día a día –dijo Ginny parándose tras su amiga para tomarla de los hombros.
- Y dime ¿Cómo estas esos mellizos? –Pregunto Hermione girándose sobre el asiento para quedar frente a su amiga.
- Bien, casi me matan hoy día porque no los traje para que vieran a Ámbar –dijo Ginny sonriendo –los deje en casa de mi madre porque Neville esta trabajando en la investigación del ministerio y… bueno…
- ¿Qué sucede? –Pregunto Hermione mirando como un semblante preocupado se apoderaba del rostro de su amiga.
- Tenemos malas noticias –dijo Ginny volviendo a tomar asiento frente a su amiga.
- Habla de una vez Ginny, me estas asustando –dijo Hermione mirando con preocupación a la pelirroja.
- Esos chicos que capturaron… Mick y Richard –dijo Ginny tomando aire –declararon que en Hogwarts habían personas extrañas… venidas desde otro tiempo…
- ¡¿Que?! –Dijo Harry levantándose de golpe del sillón donde estaba sentado –esos malditos hijos de…
- Harry tranquilízate –dijo Ron colocándose de pie junto a su amigo –déjame terminar…
- ¡Hazlo entonces! –dijo Harry perdiendo los estribos.
- La gente del ministerio que esta investigando no le dio crédito a sus palabras, pero el ministro mando a investigar a gente del departamento de misterios –dijo Ron mirando a su amigo –hay inefables en el caso…
- ¡Maldición! –dijo Harry golpeando una mesa que estaba cerca, haciendo que la pata de esta se partiera en mil pedazos y el florero que adornaba a esta, cayera estrepitosamente al suelo.
- ¡Harry! –dijo Hermione llamando a su esposo mientras bajaba las escaleras.
- Ginny ya te lo dijo ¿Verdad? –Pregunto Harry a lo que Hermione asintió mientras Ginny aparecía por su espalda –no terminamos de una cosa, para meternos en otra…
- Debemos ir a Hogwarts ahora mismo –dijo Hermione acercándose a su esposo.
- No, nosotros venimos de allá y alcanzamos a avisarle a Dumbledor de lo que había sucedido y nos pidió que les dijéramos que no fueran hacia allá porque no quería que sospecharan, que él se encargaría de todo –dijo Ron mirando a su amigo y a su esposa.
- Eso es lo que más me preocupa, Dumbledor no se caracteriza por su buen juicio en estas circunstancias –dijo Harry.
- Pero ¿Ustedes pudieron hablar con James y los demás? –Pregunto Hermione a Ginny y a Ron.
- No, ósea estaban ahí cuando hablamos con Dumbledor del tema porque le pedimos que los mandara a llamar, pero no conversamos directamente con ellos, nosotros no fuimos de inmediato para que no nos relacionaran con nada y no tuviéramos problemas con el ministerio –dijo Ginny respondiéndole a su amiga.
- ¿Cómo saber si todo esta bien? –Pregunto Harry agarrándose la cabeza con las dos manos mientras comenzaba a dar vueltas por la habitación.
- Dumbledor nos dijo que él nos avisaría de lo que estaba sucediendo –dijo Ron mirando como su amigo se dejaba caer como plomo nuevamente sobre un sillón.
- Harry, debemos esperar, no podemos hacer nada si nos vamos a meter allá –dijo Hermione intentando calmar a su esposo pero realmente dadas las circunstancias era difícil que alguno de ellos se calmara, habían demasiadas cosas en juego si se llegaba a descubrir la verdad.
Era cerca del medio día en la escuela de Hogwarts y varios de los alumnos se encontraban en clases, la excepción era cierta pelirroja que estaba en su habitación recostada por estricta indicación de la enfermera.
- No puedo creer que tenga que estar encerrada acá, cuando hay un día soleado y hermoso allá afuera –dijo Melinda mirando el bellísimo cielo desde su ventada.
- Aprende a obedecer –dijo Daniel parado en el marco de la puerta.
- Que latero te pones –dijo Melinda lanzándole un cojín que el chico esquivo sin ningún problema.
- Me pongo latero con cierta señorita pelirroja que me quita el sueño y que le encanta hacer lo contrario a lo que uno le dice –dijo Daniel acercándose a Melinda para sentase en la cama.
- Eso no es cierto, yo te hago caso –dijo Melinda cruzándose de brazos como niñita regañada.
- Cuando te conviene –dijo Daniel entre risas mientras colocaba un mechón de cabello tras su oreja.
Melinda lo miró unos segundos antes de bajar la mirada suspirando pesadamente.
- Uy… por lo que parece ese suspiro no es por mi, así que no creo que sea nada bueno –dijo Daniel robándole una sonrisa a la chica quien lo miro antes de volver a bajar la cabeza -¿Qué sucede?
- No sé como decirle a Samy lo de… su padre –dijo Melinda levantando la vista hacia los ojos de su novio.
- ¿Ella no te a preguntado nada? –Pregunto Daniel a lo que Melinda negó con la cabeza.
- No, pero sí sabe que su padre participó de la batalla porque me lo preguntó –dijo Melinda mirando los ojos de su novio que se perdían en el cielo celeste que se apreciaba desde la ventana, detrás de Melinda.
- Esa es una situación difícil, pero debes hacerlo, debes decirle –dijo Daniel volviendo sus ojos a Melinda.
- Lo sé, pero no es algo que se pueda decir tan de repente en una conversación cotidiana…. "oye que linda te vez hoy ¿sabes? Tu papa fue poseído por Voldemort ¿Vamos a desayunar?" –dijo Melinda con sarcasmo que hizo reír a Daniel.
- No, no es lo más apropiado, pero sería gracioso –dijo Daniel ganándose un palmetazo en el hombro por parte de un novia.
- Oye, esto es serio –dijo Melinda mirándolo con preocupación.
- Lo sé, pero no quiero que te atormentes por esto –dijo Daniel tomando su barbilla –no fue tu culpa, ni la de nadie… solo sucedió y ya… además, Samantha sabe perfectamente que su padre se expone a muchísimas cosas estando de ese bando…
- Lo sé, pero te puedo asegurar que no es nada grato enterarte de que tu padre fue poseído por Voldemort –dijo Melinda suspirando con cansancio mientras se enterraba aun más en la cama.
- Mira, nunca va a haber un buen momento para dar esa clase de noticias, pero debes hacerlo cuanto antes porque no sabes las cosas que se vienen y ella debe estar preparada… todos debemos estarlo –dijo Daniel tomando el rostro de su novia para robarle un pequeño beso –Bueno… la verdad es que yo vine porque tengo que darte otra noticia… y lamentablemente no es buena…
- ¿Le sucedió algo a mis madres¿A mis hermanos o a las chicas? –Pregunto Melinda de inmediato con suma preocupación.
- Por ahora no les ha sucedido nada a nadie, pero podría llegar a suceder –dijo Daniel tomando las manos de Melinda entre las suyas –esos idiotas de Mick y Richard testificaron y dieron cuenta de que aquí hay personas traídas desde el pasado.
- ¿Que? No puede ser… ese par de mal nacidos –dijo Melinda mirando hacia el suelo con frustración –pero… ¿Vino gente del ministerio?
- Sí, hay un grupo de inefables investigando el caso –dijo Daniel mientras Melinda cerraba los ojos y negaba con la cabeza –pero tranquilízate, vinieron Ronald Weasley y Ginny Longbotton a dar aviso a Dumbledor y él ya tomo cartas en el asunto…
- Tío Ron y tía Ginny –dijo Melinda no muy convencida de tranquilizarse o no –eso quiere decir que papa y mamá ya lo saben…
- Sí, pero ellos no se han aparecido aquí, Dumbledor les mando a decir que no vinieran para no entorpecer las investigaciones y para no despertar sospechas –dijo Daniel intentando tranquilizar a Melinda.
- ¿Sabes donde están¿Si están bien o no? –Pregunto Melinda con preocupación.
- Sí, Dumbledor los puso en la habitación de los menesteres con varios hechizos de seguridad –dijo Daniel.
- Merlín ¿Por qué nos llueve sobre mojado? –Dijo Melinda recostándose con cansancio sobre los cojines.
- Tranquila, no nos adelantemos a los hechos… es solo una acusación y si no encuentran pruebas nadie saldrá herido –dijo Daniel acariciando la mejilla de su novia.
- Acurrúcame ¿sí? –dijo Melinda haciendo pucheros, cosa que pareció bastante graciosa para Daniel quien, con una sonrisa la colocó sobre su pecho y la rodeó con sus brazos luego de taparse con las mantas y dejar que el sueño los venciera a ambos.
Ya eran pasadas de las cuatro de la tarde y Hermione y Harry estaban sentados en la sala de la mansión Potter mientras Ámbar entraba y salía corriendo tras Canela.
- Dumbledor no a dado señales de vida –dijo Harry golpeando los dedos en el brazo del sillón donde estaba sentado
- Dale tiempo, puede que aun estén haciendo preguntas –dijo Hermione moviendo la pierna nerviosamente.
- Espero que todo salga bien –dijo Harry golpeando los dedos con mayor fuerza aun.
- Todo saldrá bien –dijo Hermione colocándose de pie para ir a sentarse en las piernas de su esposo, siendo recibida con una sonrisa forzada de parte de Harry.
- Ojala –dijo Harry acercándola más a él para que ella lo recibiera en su pecho dejando que su olor lo impregnara y le diera esa tranquilidad que hacia tanto tiempo no podía recibir –extrañaba este exquisito olor…
- Yo había extrañado poder abrazarte –dijo Hermione pasando sus brazos por su cuello para poder besar ese rebelde cabello.
- Oye espera… -dijo Harry de la nada, asustando a Hermione – ¿me vas a decir que no abrazaste a nadie en mi ausencia?
Hermione lo miró sorprendida unos segundos antes de soltarse bruscamente del abrazo de su esposo y salir camino hacia la puerta de la sala.
- Voy a hacer como que nunca escuche tamaña estupidez –dijo Hermione saliendo hecha una furia de la sala dejando a Harry sorprendido, pero con una gran sonrisa en el rostro, a veces su amada esposa podía ser muy, pero muy extraña.
- Hermione… ¡espera! –grito Harry antes de salir corriendo tras ella.
Hermione subió las escaleras hecha una furia. ¿Cómo se atrevía Harry a preguntare tamaña estupidez¿A caso creía que ella había estado con alguien más cuando él no estaba?
- Oye Mione, espera –dijo Harry subiendo las escaleras de dos en dos para poder alcanzarla –no me mal interpretes, amor…
- No digas nada Harry –dijo Hermione entrando a la habitación con intenciones de dar un portazo, pero Harry logro poner el pie antes que esto sucediera, frenando la puerta para poder entrar él también.
- Hermione, no quise decir que… -dijo Harry intentando acercarse, pero Hermione se lo impidió.
- Cállate, ya sé lo que quisiste decir –dijo Hermione intentando contener la rabia que la invadía por el solo hecho de que pudiera tan solo pensar en que ella podía estar con otro en su ausencia - ¡¿Cómo te atreves a pensar tamaña barbaridad?¡
- Yo jamás he pensado que estabas con otro, es solo una… -dijo Harry, pero la furia de Hermione le impidió terminar nuevamente.
- ¡No me digas nada! –Gritó Hermione perdiendo los estribos – ¡es inconcebible que puedas pensar que he estado con otras personas, cuando lo único que quería en esta vida es que volvieras a mi lado!
Harry calló, luego de escuchar esa declaración de su esposa. Hasta ese momento todas las cosas se las había sacado a tirones y jamás había logrado que ella dijera con todas sus letras que realmente estaba desesperada porque él volviera a su lado.
- Mi amor –dijo Harry acercándose a ella para abrazarla, aun ante la negativa que su mujer presento en un comienzo, golpeando su pecho con rabia.
- Déjame –dijo Hermione entre forcejeos, pero Harry la aferro aun más a su cuerpo intentando calmarla y lo logró, luego de unos segundos más de forcejeos, terminando con su esposa recortada en su pecho respirando agitadamente y con los ojos inundados de lágrimas.
- Mi amor, yo no quise decirte eso… jamás pondré en duda tu fidelidad o algo parecido… -dijo Harry separándose un poco de ella para pegar s frente a la de ella –fue solo una entupida pegunta que jamás en la vida volveré a repetir…
- Más te vale –dijo Hermione mirándolo a los ojos para luego secar las lágrimas que tenía en su rostro con las palmas de sus manos.
- Mi vida, mi reina –dijo Harry tomando a Hermione sorpresivamente entre sus brazos para dejarla en la cama recostada –te amor tanto…
Hermione se sonrojo a más no poder al escuchar esas palabras de su esposo. No era que no se las hubiera escuchado antes, era solo que la entonación y la manera de decirlas hacia que todos los vellos de su piel de erizaran a más no poder.
- Es divertido como aun me haces sonrojar con un te amo –dijo Hermione mirándolo a los ojos.
- Eso es lo que mas me gusta de ti, ver como esa hermosa carita tuya se sonroja con solo acercarme –dijo Harry besándola sin apuro pero con mucha pasión, no una pasión arrebatadora y desenfrenada, sino que una pasión calma, fluida, que hacía que su mujer vibrara con el solo rose de sus labios.
Tras unos segundos, ambos se separaron respirando agitadamente
- Oye preciosa –dijo Harry recostándose en el regazo de Hermione para que ella le acariciara el cabello –Tengo carias preguntitas que hacerte…
- Dígame señor ¿Cuáles son sus dudas? –dijo Hermione desordenando el cabello de Hermione.
- ¿Cómo es que Mel y Matt dejaron esa lucha campal que tenían? –dijo Harry mirando a su esposa hacia arriba.
- Mmm… pues resulta que Melinda le dijo toda la verdad a Mathew sobre su naturaleza y… le pidió disculpas por todas las cosas que habían sucedido cuando ellos eran niños –dijo Hermione viendo como Harry se sentaba a su lado en la cama y se quedaba pensativo unos segundos.
- Vaya… -dijo Harry siendo esas las únicas palabras que en esos momentos podían describir lo que estaba escuchando.
- Sí, bastante sorprendente… pero nuestros hijos son lo suficientemente maduros como para pedirse disculpas y poder perdonarse el uno al otro –dijo Hermione tomando la mano de Harry entre las suyas.
- Es un verdadero alivio que ellos se lleven bien… -dijo Harry recostando la cabeza en las almohadas con una sonrisa en el rostro –desde pequeños fueron muy unidos y… por mi culpa terminaron odiándose a muerte…
- No fue tu culpa… -dijo Hermione más como un análisis que como afirmación –fueron un sin fin de circunstancias que llevaron a que ellos no tuvieran buenas relaciones… pero lo importante ahora es que las cosas se arreglaron y que ellos se llevan bien y se apoyan mutuamente…
- Sí, creo que tienes razón –dijo Harry volviendo su mirada nuevamente hacia Hermione con una sonrisa, la cual volvió a desaparecer nuevamente al recordar otra de su dudas –oye, tengo otra duda.
- Jajajaja… a ver… dime –dijo Hermione divertida ante tanta pregunta de su esposo.
- ¿Qué es eso de que Ámbar se comunicaba conmigo? –Pregunto Harry cruzándose de brazos como si estuviera enfadado.
- Ah si es cierto… -dijo Hermione entre risas –esa fue idea de tu ingeniosa hija mayor.
- ¿Melinda? –Pregunto Harry sorprendido.
- Sí –dijo Hermione con una sonrisa mirando como Harry alzaba las cejas para que continuara –Melinda se fue junto con Daniel unos mese a entrenar y…
- ¡¿Que?! –Grito Harry asustando a Hermione, quien no estaba preparada para el grito -¡¿Se fueron ellos dos… solos?!
- Sí, solos –dijo Hermione como si fuera lo más natural del mundo – Harry, no seas exagerado, yo confío totalmente en Melinda y se que no a hacer tonterías… con consecuencias.
- ¿Ósea que si crees que puede hacer tonterías? –Pregunto Harry un poco escéptico.
- Por supuesto, como todos los chicos de su edad, pero con la diferencia que ella no saldrá embarazada antes de tiempo como nos sucedió a nosotros –dijo Hermione con total normalidad.
- No puedo creerlo –dijo Harry cruzándose nuevamente de brazos con el ceño fruncido.
- Harry no exageres, ella debía irse para poder entrenar… -dijo Hermione pero se gran una gran mirada por parte de Harry –como ángel, claro está…
- Sí, pero resulta que quien resulto ser su guardián, también es su novio –dijo Harry mirando a su mujer, que rodaba los ojos con cansancio y negaba con la cabeza.
- Cuando ellos se fueron, no eran novios –dijo Hermione intentando aclararle las cosas pero al parecer fue peor.
- ¿VEZ? Ahí está la prueba… ellos se hicieron novios cuando estaban allá, eso quiere decir que algo sucedió entre ellos –dijo Harry perdiendo los estribos.
- Bueno, si algo sucedió es exclusivamente cosa de ellos… mientras no llegue aquí diciéndome que está embarazada, puedo tener una vida sexual todo lo activa que quiera –dijo Hermione con total naturalidad, haciendo que Harry enfureciera aun más.
- Pues yo no pienso igual y ahora mismo voy a arreglar ese asuntito –dijo Harry colocándose de pie con intensiones de salir, pero la fuerte y segura voz de su esposa lo detuvo.
- No te atrevas a dar ni un paso fuera de esta habitación Harry James Potter Evans –dijo Hermione con seriedad, haciendo que Harry tragara saliva y se devolviera hasta la cama como un niño regañado –ahora me vas a escuchar tú a mi y no quiero interrupciones ¿entendido?
Harry asintió con algo de hastío, pero prefirió no interrumpirla para no tener más problemas.
- Melinda y Mathew ya son mayores de edad, ellos pueden hacer lo que se les venga en gana y nosotros no podemos más que aconsejarlos –dijo Hermione mirando como su esposo esquivaba su mirada notoriamente en desacuerdo con ello –te guste o no, los que en algún momento fueron unos bebes y unos niños, ya no lo son, en especial Melinda… ella te a demostrado con creces que es toda una mujer, hecha y derecha, que puede tomar decisiones por ella misma.
- Pero yo no quiero que les suceda nada, a ninguno –dijo Harry viendo la oportunidad de interrumpirla.
- Lo sé, lo mismo quiero yo, pero debes entender, ellos ya no necesitan unos padres que los regañen y los castiguen, ellos necesitan unos padres que los aconsejen y que no se metan en sus vidas –dijo Hermione haciendo que Harry cediera un poco –yo entiendo que te cuesta entenderlo porque no quieres que ellos pasen lo que tu tuviste que vivir, pero también debes entender que todas las cosas que les hemos inculcado a todos nuestros hijos también son producto de las cosas que nos han sucedido y te puedo asegurar que nuestros hijos están mucho más preparados que nosotros para la vida gracias a nuestros consejos, en especial a los tuyos…
- Yo… no me di cuanta del momento en el que dejaron de ser unos niños –dijo Harry bajando la mirada un poco apenado luego de unos segundos de silencio.
- Si te soy sincera yo tampoco, pero me enorgullece muchísimo ver que a pesar de todo, hemos hecho un buen trabajo con ellos –dijo Hermione levantando el rostro de su esposo, tomándolo por la barbilla –no tengas miedo, estaremos siempre con ellos para apoyarlos, pero ya debemos dejar que vuelen con sus propias alas…
Harry la miró a los ojos unos segundos entendiendo que todas las cosas que le había dicho eran ciertas, pero más que eso era la grata sensación que todo ello le causaba. Habían llegado a un punto culmine de su relación familiar, tanto como pareja, como también en su rol de padres. Ahora sus hijos mayores estaban terminando su etapa no solo escolar, sino también de adolescencia, se estaban transformando en adultos, dando a ellos, como padres, la culminación de una etapa de enseñanza valórica muy importante en la vida de cualquier persona, que dio como resultado dos jóvenes responsables, fieles a sus valores a amistades y dispuestos a entregar lo que sea por lo que ellos consideran correcto.
- Es grato poder terminar esta etapa contigo –dijo Harry sorprendiendo a Hermione –cuando salimos del colegio, muchas veces me pregunte como era que terminaríamos de todo ese enredo de vida en el que nos habíamos metido, teniendo hijos antes de salir de la escuela y asumiendo responsabilidades para las que jamás nadie nos preparo…
- Al parecer salimos airosos –dijo Hermione sonriéndole mientras se acercaba un poco más a él.
Harry acercó su rostro al de ella y pego su frente a la de su esposa.
- Gracias por todas las cosas que me has dado –dijo Harry besando los labios de su esposa.
- No seas tontito… todas las cosas que tenemos son gracias a un esfuerzo mutuo –dijo Hermione devolviéndole el besa –de eso de trata el matrimonio ¿o no?
Harry sonrió para posar sus brazos en la cintura de Hermione y poder abrazarla mejor.
- Creo que nos volvimos a desviar de la conversación –dijo Harry sonriendo divertido.
- Siempre nos sucede lo mismo –dijo Hermione lanzando una risita.
- Pues por primera vez entonces, terminemos con esta conversación –dijo Harry cayendo de lado en la cama.
- Bien, pues resulta que Melinda le dijo a Ámbar que…
Era la hora de la cena y por fin los inefables enviados por el ministerio se retiraban de una ardua labor que había durado prácticamente todo el día.
- ¿Crees que se hayan convencido de algo? –Pregunto Minerva Mcgonagall.
- La verdad es que no creo nada, estas personas son bastante poco predecibles y no se que impresión se llevaron de toda la situación –dijo Dumbledor viendo como los tres inefables abandonaban los terrenos.
- Pero… ¿Fueron solo preguntas? –Pregunto la mujer con bastante nerviosismo.
- Sí, bastantes a decir verdad –dijo Dumbledor girándose para volver a su despacho.
- ¿Los sacaras de esa habitación? –Pregunto Minerva caminando detrás del director.
- Por ahora no creo que sea lo más conveniente –dijo Dumbledor doblando por uno de los pasillos donde los alumnos caminaban hacia el gran comedor.
- Pero no puedes mantenerlos encerrados ahí para siempre –dijo Minerva bastante conmocionada con todo lo sucedido.
- Lo sé, pero mientras en los pasillos haya alumnos no pudo arriesgarme Minerva –dijo Dumbledor deteniéndose de pronto –a lo sumo los dejare salir en las noches para que tomen algo de aire.
- Pues entonces tendremos que alertar a los profesores –dijo Minerva mirando al director.
- Avisaremos a las personas presidas y solo a las que sea necesario, no puedo darme el lujo de arriesgarlos dadas las circunstancias –dijo el hombre volviendo su mancha hacia su despacho –Por favor Minerva, trae a todos los Potter y compañía, necesito hablar con ellos en mi despacho.
- Sí Albus, no te preocupes –dijo Minerva caminando en dirección contraria.
- Realmente me parece impresionante lo chismosos que pueden llegar a ser todos –dijo Samantha entrando a la habitación donde Melinda estaba recostada.
- Era obvio, ahora que Melinda salio de la enfermería todos iban a querer saber que sucedía con ella –dijo Andy entrando tras su amiga para cerrar la puerta con pestillo –por si a caso… nunca se sabe…
- ¿Qué sucedió? –Pregunto Melinda con una sonrisa al ver que los papeles se habían invertido. Ahora Samantha era la descontrolada y Andy la pasiva.
- Todos, pero TODOS nos preguntaban cosas… era… caótico –dijo Samantha dejándose caer sobre la cama.
- No exageres, a mi me pareció divertido decirles tantas tonterías que los aturdas y los asustabas –dijo Andy riéndose al recordar todas las situaciones.
- Al parecer se divirtieron –dijo Melinda cansancio, cosa que fue percibida por sus amigas quienes de inmediato la miraron para ver que era lo que sucedía.
- ¿Sucede algo? –Pregunto Andy de inmediato.
- No, que iba a suceder –dijo Melinda con una falsa sonrisa.
- No intentes engañarnos, te conocemos demasiado –dijo Samantha sentándose al lado de Melinda.
- ¿Vieron algo extraño en la escuela? –Pregunto Melinda a sus dos amigas quienes negaron con la cabeza.
- A parte del afán de todos por preguntar… no, nada –dijo Andy analizando la respuesta.
- Pues resulta que si sucedieron cosas… y bastantes a decir verdad –dijo Melinda mirando a sus amigas quienes la miraban diciendo "Continúa por favor" -¿Quieren saber?
- Por supuesto, habla ya –dijo Andy con desesperación.
- Pues no les diré nada, porque ninguna tuvo la decencia de venir a ver si estaba aburrida o no –dijo Melinda cruzándose de brazos, haciéndose la enfadada.
- Lo sentimos Mel, pero es que con tanta preguntas casi no nos dejaron desayunar –dijo Andy intentando convencer a su amiga, no podía quedarse con la duda si algo había ocurrido.
- Ni el almuerzo y te apesto lo que sea que tampoco la cena –dijo Samantha apoyando a su amiga.
- Esta bien, pero deben traerme un trozo de pastel de chocolate con crema y mermelada de fresa –dijo Melinda intentando no reír.
- Te traeremos la torta entera, pero habla ya –dijo Andy perdiendo lo estribos.
- Bueno –dijo Melinda tomándose su tiempo, aumentando la ansiedad de sus dos amigas –resulta que vinieron un par de inefables a investigar, aquí al castillo.
- ¿Eso es todo? –Pregunto Samantha decepcionada –Yo ya los había visto
- Y ¿Por qué no me dijiste cuando pregunte? –Melinda mirando a Samantha al igual que Andy quien no se había percatado de los visitantes.
- Pues porque venían a hacer lo de siempre, investigar el ataque a Hogwarts y eso… no tiene nada de interesante –dijo Samantha como si fuera obvio.
- Ahí te equivocas –dijo Melinda levantando su dedo acusador –porque ellos no vinieron a investigar eso…
- ¿A que vinieron entonces? –Pregunto Andy, quien ala parecer era la única que no se había enterado de nada.
- Resulta que, los idiotas de Mick y Richard hablaron más de la cuenta –dijo Melinda mirando a sus migas quienes no entendían a que se refería –declararon que habían personas proveniente de oto tiempo aquí en la escuela.
- ¡¿Que?! –gritaron las dos chicas, sumamente sorprendidas.
- ¿Cómo se enteraron ellos? –Pregunto Samantha con preocupación.
- No tengo la más mínima idea, pero resulta que el ministerio se inquietó y mando a esos tres inefables a investigar la situación –dijo Melinda mirando a sus amigas en especial a Andy, quien miraba hacia cualquier parte, con la cara desencajada.
- Esto es muy serio Melinda –dijo Andy sentada al lado de su amiga.
- Lo sé, pero no te preocupes –dijo Melinda intentado calmar a su amiga ya que sabía que le preocupaba muchísimo la situación del Remus de pasado –Dumbledor los puso en un lugar seguro.
- Pero… yo quiero verlos –dijo Andy colocándose de pie.
- Por ahora será imposible, señorita Lupin –dijo Mcgonagall a sus espaldas
- Profesora Mcgonagall –dijo Samantha colocándose de pie -¿Ocurre algo?
- Si, quiero pedirles a las tres que me acompañen, por favor –dijo la mujer con suma seriedad.
- Claro profesora –dijo Melinda colocándose de pie.
Al bajar las escaleras, las tres chicas se toparon con Mathew, David y Thomas, quienes estaban en la sala común esperándolas.
En completo silencio salieron de la torre y fueron hacia el despacho del director, donde ya estaba Daniel esperándolos con una humeante taza de té de limón.
- Profesor –dijo Minerva al entrar seguida de todos los chicos.
- Adelante Minerva –dijo Dumbledor haciendo aparecer a suficientes sillas para todos –siéntense chicos.
- Profesor ¿Qué…? –intentó preguntar Mathew pero el profesor se lo impidió.
- ¿Té de limón? –Pregunto el hombre con suma tranquilidad, mirándolos a todos.
- Yo sí, gracias –dijo Melinda al igual que Thomas y David.
- No, gracias –dijo Mathew y Andy, quienes eran los más desesperados.
- Pus aun así se los dejare, estoy seguro de que después se les apetecerá –dijo Dumbledor apareciendo de todas maneras las tazas ante ellos dos.
Melinda lo miró divertida, hasta podía asegurar de que ese famoso tesito, calmaba los nervios, porque cada vez que iba a lanzar una bomba atómica se los ofrecía.
- Profesor ¿Qué está sucediendo? –Pregunto Mathew, quien no estaba enterado de lo sucedido.
- ¿Dónde está Harry y los demás? –Pregunto Andy de inmediato, llamando la atención de los chicos, en especial, ay que ello no estaban al tanto de nada.
- Ellos están bien, están en la sala de los menesteres y pronto los llevare para que puedan verlos –dijo Dumbledor, saciando la curiosidad de Andy.
- ¿Qué está sucediendo? –Pregunto Mathew con preocupación.
- Vinieron a investigar un grupo de inefables, la posible presencia en el castillo de personas provenientes del pasado –dijo Dumbledor sorprendiendo a los tres chicos.
- ¿Que¿Cómo se enteraron? –Pregunto Thomas dejando su taza a un lado.
- Micky Richard lo declararon cuando fueron interrogados –dijo el director viendo como los tres chicos se enfurecían –y al parecer la gente del ministerio les creyó porque enviaron a esos tres inefables.
- Pero ellos no averiguaron nada ¿verdad? –Pregunto Thomas con algo de temor.
- No, estuvieron haciendo muchas preguntas, pero creo que no saben nada –dijo Dumbledor más para si mismo que para los alumnos –aunque nunca podemos estar seguros, es por eso que los mande llamar, ellos se mantendrán ahí durante el día y quizás, si es seguro, podrán salir por las noches, pero no deben ser vistos o tendremos serios problemas.
- Podríamos darles el mapa del merodeador –dijo Thomas casi gritando por lo asustado que se encontraba.
- Buena idea Thomas –dijo Dumbledor sonriéndole.
- Pero no pueden mantenerlos ahí todo lo que queda de año –dijo Melinda mirando al director.
- No, claramente no, pero aun no descubrimos la forma de llevarlos de vuela a sus respectivos tiempos –dijo Dumbledor mirando a la pelirroja.
- Mi padre podría ayudar –dijo Mathew mirando al director.
- Sí, precisamente voy a ir a hablar con él luego de terminar aquí –dijo Dumbledor recostándose en el sillón donde estaba –lo importante es que ustedes, ahora más que nunca deben ser discretos y no aparecerse por allá ha menos que estén seguros de que no serán descubiertos por nadie.
- Pero ¿No le dirá a los profesores o a Filch? –Pregunto David.
- Si se refiere al celador Filch, no… -dijo Dumbledor sorprendiendo a los chicos –solo estarán informadas las personas estrictamente necesarias.
- Como Snape –dijo Melinda de mala gana.
- Se referirá al profesor Snape –dijo Mcgonagall mirando severamente a Melinda, quien la ignoro por completo.
- Sí, Melinda, también sabrá el profesor Snape –dijo Dumbledor viendo como la pelirroja decía algo por lo bajo –Bien, eso es todo, los mantendré informados de lo que suceda con la investigación, pero espero que no pase a mayores.
- Bien jóvenes, vayan a cenar y luego ala cama –dijo Mcgonagall haciendo que los chicos se despidieran.
- Melinda, espera un momento por favor –dijo Dumbledor, haciendo que la chica se detuviera mientras los demás salían –toma siento por favor.
- ¿Sucede algo profesor? –Pregunto Melinda mirando a Daniel, quien hasta ese momento se había mantenido en completo silencio.
- Los investigadores del ministerio quieren interrogarte –dijo Dumbledor mirando a la pelirroja Potter.
- ¿Por qué? –Pregunto Melinda extrañada.
- Porque fuiste tú, quien logró que Voldemort saliera del cuerpo de Harry, pero lo hiciste con la ayuda de una maldición imperdonable –dijo Dumbledor mirando también a Daniel.
- ¿Quieren sentenciarme por haber ocupado una maldición imperdonable? –Pregunto Melinda con seriedad.
- No lo sabemos Melinda, aunque me encargare de evitar esa interrogación –dijo Dumbledor –por el momento quiero pedirte que no salgas del castillo y trates de que no te van demasiado.
- ¿Por que? –Pregunto Melinda extrañada.
- Porque está es información que llegó junto con los inefables que vinieron a investigar y el profesor dijo que no estabas en condiciones aun para declarar –dijo Daniel mirando a su novia.
- Ósea que tendré que seguir encerrada en esas cuatro paredes –dijo Melinda con cansancio.
- Por el momento sí, aun no sabemos como va eso ni que planes tienen los seguidores de Voldemort –dijo Dumbledor mientras la chica asentía no de muy buena gana –ahora vuelve a la torre, ahí te llevaran la cena.
- ¿Puede ir Daniel conmigo por lo menos? –Pregunto Melinda suplicante.
- Está bien –dijo Dumbledor sonriendo antes de que los dos chicos salieran de su despacho y lo dejaran solo con sus pensamientos y sus grandes, pero grandes, problemas.
Melinda y Daniel se fueron directamente hacia la torre aprovechando que estaban todos cenando en el gran comedor. Al llegar, sus cenas ya estaban ahí por lo que solo se sentaron y disfrutaron de l comida sin ahondar demasiado en los problemas que se habían presentado.
- Y… ¿Cuándo le dirás a Samantha? –Pregunto Daniel mientras Melinda se colocaba el pijama en el baño.
- Creo que hoy, no lo sé, debo ver como se de la situación primero –dijo Melinda amarrándose en cabello con un moño desordenado.
Daniel vio como ella se acercaba a la mesa que tenía al lado y sacaba una poción azul que llamo bastante su atención.
- ¿Te la dio la enfermera? –Pregunto Daniel con algo de curiosidad.
- No, es una poción anticonceptiva –dijo Melinda con total naturalidad, mientras Daniel la miraba con una ceja alzada.
- ¿Desde cuando la tomas? –Pregunto Daniel curioso.
- Desde que tengo 16 –dijo Melinda dándole un trago al frasco.
- Ah… -dijo Daniel mirando como ella l e daba la espalda y tapaba nuevamente el frasco para volver a acercarse y dejarlo en el cajón de su mesa de noche.
- ¿Qué¿Te molesta que la esté tomando? –Pregunto Melinda mirando como el rostro de su novio no parecía muy a gusto con la confesión.
- No, es solo que me hace pensar que quizás… -dijo Daniel, pero no se abrevió a seguir, cosa que le pareció bastante curiosa a Melinda.
- ¿Quizás tenía planeado acostarme con alguien? –Pregunto Melinda divertida al ver lo incomodo que se sentía su novio al pensar en esa posibilidad –No voy a negarte que es cierto, pero no tenía a nadie en especial en mente… solo lo hacía por precaución…
- ¿Precaución? –Pregunto Daniel, un poco molesto por aquella palabra.
- Sí, uno nunca sabe con quien se puede tomar –dijo Melinda mientras se sentaba a su lado y miraba la reacción de su novio ante sus palabras.
- Quizás el hombre de tu vida –dijo Daniel mirando intensamente los verdes ojos de protegida.
Melinda escucho divertida las palabras de Daniel sin quitar su vista de él ni un momento.
- ¿Por qué te molesta tanto? –Pregunto Melinda de pronto haciendo que Daniel levantara las cejas extrañado –vamos, no te hagas que sabes perfectamente a lo que me refiero.
Daniel no estaba muy seguro de responderle esa pregunta a la chica, no porque no tuviera confianza para decirlo, sino porque aun no podía descifrar que era lo que le molestaba realmente.
- Sí te soy sincero, ni yo mismo lo tengo muy claro, es solo que… -dijo Daniel pero Melinda le quito las palabras de la boca.
- Te molesta pensar o imaginarte el hecho de que podría haber estado con otros hombres antes que tú –dijo Melinda mirando a su novio a los ojos con una sonrisa enigmática en el rostro, la cual jamás había utilizado con él.
- Puede ser… sí, puede que sea eso –dijo Daniel analizando las palabras de su novia.
- Me parece extraño que pienses eso si saber perfectamente que tú fuiste la primera persona con la que me acosté –dijo Melinda acercándose un poco a él coquetamente.
- Sí…lo sé -dijo Daniel pensando en que las cosas iban más allá de eso, pero prefería no ahondas más en el tema.
- Jajaja… eres malo para mentir y ocultar cosas –dijo Melinda recostándose en la cama para quedar al revés, con los pies en la cabecera y la cabeza hacia los pies.
- A ¿Qué te refieres? –Pregunto Daniel intrigado.
- Te molesta pensar que más de alguno llegó a la previa, aunque nadie haya concretado más que tú –dijo Melinda sin importar lo vulgar que eso podía sonar.
Daniel la miró sorprendido un momento, pero luego una gran sonrisa se dibujo en su rostro mientras negaba con la cabeza.
- Y si te dijera ¿que eso no es cierto? –Dijo Daniel pasando sus brazos por sobre el cuerpo de su novia para quedar suspendido en el aire, justo sobre ella, con una sonrisa coqueta e insinuante.
- Comprobarías mi teoría de que mientes muy mal –dijo Melinda mordiéndose el labio inferior.
Daniel acentuó aun más la sonrisa en su rostro para inclinarse con intenciones de besar a su novia, pero una mano en sus labios lo detuvo.
- ¿No piensas decirme nada? –Pregunto Melinda borrando la sonrisa en de su rostro, mientras alzaba las cejas.
- ¿Qué quieres que te diga¿Qué confirme tu teoría?... –Pregunto Daniel, divertido ante la actitud de la chica, mientras esta asentía –Pues sí, me molesta profundamente que alguien más que yo se haya atrevido a tocarte… de verdad eso me enfurece muchísimo.
Melinda lanzó una carcajada mientras sonreía y le robaba un beso fugaz a su novio.
- Y ¿Puedo hacer algo para poder aminorar esa rabia? –Pregunto Melinda seductoramente, mientras Daniel comenzaba a bajar un poco más, quedando sobre el cuerpo de ella.
- Déjame borrar esas huellas… –dijo Daniel perdiéndose en el cuello de Melinda, haciendo que varios suspiros y gemidos se escaparan de sus labios.
Los besos fueron bajando hasta los botones de la camiseta de Melinda, los cuales fueron desabrochados para seguir con el camino en el comienzo de sus pechos.
- Daniel… -dijo Melinda entre suspiros mientras sentía las manos de Daniel metiéndose entre lo espalda y la tela de la camiseta, ascendiendo sigilosamente mientras a su paso iban subiendo poco a poco le prenda.
- No creo que sea… -dijo Andy abriendo la puerta repentinamente, haciendo que Melinda y Daniel se separan bruscamente y los miran sorprendidos y avergonzados.
Al fijarse, Melinda notó como Daniel y Samantha contenían la carcajada, mientras Andy había alcanzado a taparle los ojos a Thomas, quien no entendía nada, a diferencia de Mathew que estaba totalmente rojo, pero no sabía si era de furia, por contener la risa o por vergüenza.
- ¡¿Cómo se les ocurre entrar sin tocar la puerta?! –Pregunto Melinda con enfado, abrochándose os botones de la camiseta mientras se la ordenaba un poco.
- Esta también es nuestra habitación, además ¿Cómo íbamos a saber que estaban… "ocupados"? –Pregunto Andy conteniendo la risa, mientras Mathew se acercaba a Melinda asustándola un poco.
- ¿Qué crees que estabas haciendo? –Pregunto Mathew mirando a su hermana severamente.
- ¿No era obvio? –dijo Melinda sentándose con tranquilidad al lado de un colorados Daniel.
- Oye… ¿Tu y…? –intento preguntar Mathew pero Melinda lo detuvo.
- Alto ahí –dijo Melinda haciéndolo callar mientras Thomas miraba confundido a los dos hermanos mayores –lo que yo haga o deje de hacer en mi vida sexual, es cosa mía y no tengo que darle explicaciones a nadie.
- ¿Tu vida sexual? –Pregunto Thomas mirando a su hermana con las cejas alzadas.
- Oye, no le enseñes estas cosas a Thomas –dijo Mathew mirando con enfado a su hermana.
- Mathew, se perfectamente a que se refiere Melinda, no soy un bebe, se perfectamente que estaba a punto de tener relaciones sexuales con su novio de no ser porque nosotros lo interrumpimos, pero ¿Por qué te alarmas? El otro día tu y Andy… -dijo Thomas pero la mano de una colorada Andy lo detuvo.
- OK, no quiero enterarme de tu vida sexual así que cambiemos de tema –dijo Melinda recostándose en el pecho de Daniel quien intentaba aminorar los colores de su rostro, mientras Samantha y Daniel aguantaban las carcajadas como mejor podían pero eran muy poco disimulados y muy exagerados.
- Bien entonces, cuéntanos ¿Qué sucedió realmente en la cámara de los secretos con Voldemort y todo eso? –Pregunto Melinda mordiéndose la lengua por tener tan malas ideas.
- Bueno… -dijo Melinda intentando encontrar alguna forma de esquivar la pregunta, pero no se le ocurría nada.
- Vamos Mel, yo ya les conté mi parte de la historia, ahora te toca a ti –dijo Mathew mirando a su hermana.
- Pues estuvo muy mal, aun están investigando y no podemos… -dijo Melinda intentando evitar el tema pro una nueva arremetida de Andy lo detuvo.
- Vamos Melinda ¿Desde cuando te interesa lo que digan los ineptos del ministerio? –dijo Andy animando a su amiga, pero colocándola a la vez en serios problemas.
- Querías un momento propicio, este es –dijo Daniel en el oído de Melinda, haciendo que esta lo mirara de mala gana.
- Bueno, pero antes quiero que sepan que… si no había hablado de esto antes, es porque no encontraba el momento propicio –dijo Melinda bajando la mirada, un poco nerviosa.
- ¿Tan malo fue? –Pregunto Daniel, extrañado ante la actitud de la pelirroja.
- Para unos más que otros –dijo Melinda mirando a Samantha directamente a los ojos.
- Así que así están las cosas –dijo Harry bebiendo un largo trago de café a su taza mientras escuchaba las palabras de Dumbledor.
- Sí Harry, no es para alarmarse demasiado, pero debemos estar atentos y no descuidarnos –dijo Dumbledor mirando a Melinda que asentía y se tomaba las manos con cierto nerviosismo –otra cosa que necesito pedirte es que… encuentres otro hechizo para devolverlos a sus respectivos tiempos o por lo menos la forma de hacerlo…
Harry miro a su ex director antes de bajar la mirada con cierto cansancio.
- Si supiera o tuviera alguna idea de cómo hacer, créeme que ya lo habría hecho, Albus –dijo Harry con remordimiento.
- Si te soy sincero no esperaba esa respuesta –dijo Dumbledor dejando su taza de café sobre el platillo.
- Albus ¿Tu no has intentado encontrar alguna forma de hacerlo? –Pregunto Hermione recibiendo una respuesta negativa de parte de Dumbledor.
- No, es prácticamente imposible, yo no hice el hechizo y no tengo idea de su procedimiento –dijo Dumbledor mirando a la castaña quien bajó la cabeza con remordimiento.
- Sï tan solo no hubiera usado ese hechizo, ahora no estaríamos en problemas –dijo Hermione con frustración.
- No te culpes Hermione, te aseguro que hay una buena razón para que ellos estén aquí –dijo Dumbledor mirando a la castaña que no se convencía mucho de ello –aun no podemos entenderlo pero te puedo asegurar de que antes que todo esto termine, lo sabremos…
Los tres adultos se miraron las caras intentando encontrar alguna salida a esa complicada situación, sin que nadie saliera demasiado lastimado, porque había algo que ellos debían admitir, nadie estaba libre de salir herido de todo eso.
Todos estaban con las cabezas agachas, analizando las palabras dichas por Melinda hacia solo unos minutos.
- Por eso no querías decir nada ¿Verdad? –dijo Samantha con un semblante serio, pero a la vez, triste.
- Sí, no sabía realmente como decírtelo, sé por experiencia propia, que estas situaciones no son fáciles de sobre llevar –dijo Melinda mirando a su amiga.
- No te preocupes, tú ya sabes que tipo de relación tengo yo con él –dijo Samantha intentando no parecer demasiado afectada.
- Creo que nosotros debemos irnos –dijo Daniel colocándose de pie y haciéndoles señas a los chicos para que hicieran lo mismo, cosa que Samantha agradeció ya que necesitaba hablar con sus amigas a solas.
- Adiós amor, mañana hablamos –dijo David besando la cabeza de Samantha, quien solo asintió a modo de respuesta.
- Cuídate bebe –dijo Mathew a Andy.
- Claro amor –dijo Andy antes que su novio saliera.
- Hablamos mañana –dijo Daniel besando a Melinda, quien cuando este intentaba alejarse susurro.
- Gracias –dijo Melinda cerrándole un ojo.
- De nada –dijo Daniel antes de alejarse y salir de la habitación.
- Nos vemos chicas, que estén bien –dijo Thomas siendo el último en salir, cerrando la puertas tras de él.
Las tres chicas se quedaron en silencio unos minutos. Era difícil saber muy bien que decir o que hacer dadas las circunstancias, pero el llanto en silencio de Samantha les indico que lo más sensato en esa situación no era hablar, sino actuar.
Andy y Melinda se acercaron a la cama de su amiga y simplemente la abrazaron y dejaron que ella se desahogara. Las palabras simplemente sobrabas.
Continuará…
Hola, después de bastante por fin una actualizacion. Debo decir que e estado trabajando horas extras para poder tener este capitulo a tiempo para que ustedes puedan disfrutar y por si no se dieron cuenta, tiene duracion extra larga, asi que espero de todo corazon que les guste.
Estan llegando los momentos finales del ff, aun no está claro si me quedan unos dos o tres capitulos antes del epilogo, pero de que se acaba, se acaba señores y aprovechando esto, antes de que alguien pregunte... no, no abrá continuación de este ff, quedara hasta donde tenga que llegar y punto final ¿Por que? pues porque quiero dedicarme a escribir la segunda parte de "Situaciones Inesperadas" la cual prometi hace muchisimo tiempo atrás, sin contar con otros proyectos de otros ff de animé, que también tengo que seguir.
Bueno, respecto al ff : Por fin nuestros protagonistas amorosos Hermione y Harry, volvieron a estar juntos y de que manera jajajajaja... pero era lo minimo despues de tanta angustia de parte de la pobre Hermione. Melinda y Daniel, pues ahi les aguaron la fiesta jijijiji, pero no se preocupen que alguna culminacion de esto abrá. En fin, los comentarios pueden hacerlos ustedes mismos enviando sus lindos reviews :D. Lo unico que quiero aclarar por ahora, es la razón por la que no aparecio ni el Harry del pasado ni los demás, pues dejenme decirles que les tengo preparada una que uf... pero no dire nada más, espero que me tengas paciencia.
Quiero aprovechr de agradecer los reviews, porque si no se dieron cuenta, pero... PASE LOS 300 REVIEWS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! cosa que me tiene tremendamente contenta...
Muchas gracias a:
Mica-prongs, Feñita, Nimue-Tarrazo, HermioneMoon, Fran ktrin Black,
Magic-twins07, Emily Black, Anna, Hermy Evans, Laura Jane Potter, Bettisg,
Hermy Potter 17 y Julieee.
Bueno señoras y señores, eso es todo por hoy, espero sus comentarios acerca del capitulo y también espero actualizar antes de vovler a clases, que estaría siendo en dos semanas, creo...
Besos enormes a todos y como creo que ya lo dije en otra de mis actualizaciones...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VIVA CHILE!!!!!!!!!!
Se despide su humilde, patriota, alocada, etc... servidora.
.
.)
(.´
( .¸
.¸ )
¸.)´
(.´
°.°´¨)
¸.´¸.°´¨) ¸.°¨)
(¸.´ (¸. .°.·º·.·)
(.·´·.·°´¯°·.·´·.)
¤°.¸¸.·´¯»«´¯ konnyta -granger.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤
