You and I
«Bonjour», leía el texto que llegó desde un número desconocido al teléfono de la latina. Como era lógico, ella no contestó.
«Bonjour, belle», le siguió quince minutos después.
Para esto, Tori y había fruncido el ceño e inspeccionaba el número del cual recibía estos mensajes. No tenía idea de quién podría ser, no lo reconocía y no lo tenía guardado.
«Vous regardez très beau aujourd'hui».
Leyó el texto varias veces antes de girar ojos de un lado al otro del salón de clases. ¿Acaso la persona que le escribía lo hacía desde allí mismo? Tenía que ser, de lo contrario, quién podría decirle que se veía linda ese día, si no había entrado en contacto con ella y era la primera clase del día.
«Vous êtes toujours belle».
Una sonrisa tímida se le marcó el momento que leyó ese último mensaje: "Siempre te ves hermosa". Aunque trató de disimularla cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo e intentó volver a prestar atención a su clase.
Los mensajes se detuvieron por varias horas. Es más, durante todo el día se preguntó quien se los había enviado y porque se habían detenido tal como iniciaron, de la nada. Los leyó, los releyó y se arrepintió el no haber contestado preguntando de quien venían. Cuando, de repente, recibió otro más.
«Ici, la nuit est claire et je peux voir les étoiles. Que diriez-vous là-bas?»
¿Quién era esta persona que le escribía y por qué le comentaba sobre lo claro de la noche y las estrellas?
Sin pensarlo demasiado sintió instinto de levantarse de su cama —donde contemplaba la pantalla de su celular—, y se acercó a la ventana. El cielo estaba tan despejado que se veían todas las luces de la ciudad brillar intensamente en el contraste con ese negro azulado, y arriba, muy arriba, cientos de estrellas.
Tori volvió a ver la pantalla de su teléfono e imagino que lo más seguro era que —quien escribía estos mensajes—, estaba contemplando ese mismo paisaje esperando una respuesta de su alguien especial. Este pobre ser humano estaba equivocado de número, porque quién le enviaría a ella tantos halagos y mensajes. Definitivamente, no sería ninguno de sus conocidos allí.
Por un momento se sintió triste, quería que esos textos fuesen para ella, por una vez en tanto tiempo, quería sentirse especial, deseada, querida. Pero la idea de estar impidiendo que el debido destinatario recibiera estas notas tan bonitas, la convenció de escribir una respuesta informando al remitente de su error. Justo cuando estaba por presionar la tecla de enviar, otro mensaje llegó:
«Quizá prefieres que te hable en español».
La latina se quedó inmóvil. ¿Qué podía responder a algo así? Aquel texto confirmaba que los mensajes iban dirigidos a ella, mas no tenía idea de quien podía ser esta persona.
Muy pocas personas le vinieron a la mente y, de la misma manera, se esfumaron. Algunos eran amigos con parejas que de cuando en cuando le tiraban alguna mirada coqueta, pero ninguno se atrevería a algo así. Otros eran simples conocidos que ni siquiera le prestaban la atención suficiente como para acercarse de esa manera. Además de que estaba segura de que no tenían su número de celular, el cual era prácticamente un secreto de estado.
Y entonces alguien llegó a su mente: "¿Emille?"
Buscó el contacto que ella misma había grabado en su teléfono, mas los números no coincidían, ni siquiera se parecían. No podía ser un error de digitación.
¿Pero si no era ella, quién?
Tori comenzó a escribir una respuesta con la obvia pregunta, sin embargo, antes de poder enviarla su teléfono volvió a sonar.
«He esperado tanto tiempo por un cielo despejado, por ver las estrellas… y soñarte en ellas».
"Maldita sea", pensó la morena. "¡¿Quién es?!"
Meditó por varios segundos antes de enviar su pregunta. ¿Sería una buena idea hacerlo? De una u otra forma, sentía que si lo hacía arruinaría el momento, porque a quién le gusta que le pongan un alto con un: No tengo idea de quién eres, identifícate. Aunque la pregunta iba más del estilo de: Perdón, pero ¿puedes decirme quién eres?
«Hoy, finalmente puedo decir que me encanta el cielo de París».
Quizá ustedes no lo hayan sentido nunca, quizá sí. Me refiero a ese pequeño instante en que todo en tu cuerpo se despierta con un presentimiento que te paraliza por completo, que te recorre por la piel y te la eriza, porque algo adentro de tí te grita que tú sabes algo que la lógica creería imposible.
"¡Jade!", pensó. "No, no es Jade", se negó.
No podía ser ella, ¿cómo? La gótica estaba en Estados Unidos, estudiando su carrera, seguramente saliendo con muchas chicas nuevas, aunque ya no había recibido noticias de su amigo Beck o los comentarios rebuscados de Cat. No tenía idea de en qué se hallaba, pero era imposible, ¿no?
"No, no puede ser ella", volvió a negarse. "No es ella", finalmente se convenció.
Su cuerpo calmó ese golpe de emoción que sintió y, aunque seguía sin identificar a quien le escribía decidió responder:
«Yo podría decir lo mismo, es una linda noche. Más que nada, es la única en la que he podido ver más allá de tres o cuatro cuadras. Odio la neblina de esta ciudad en el invierno».
La cara de la gótica al recibir el mensaje fue de total éxito y felicidad. Tal vez hasta un poco de miedo porque esperaba que lo que siguiera a ese mensaje fuera un: ¿Quién eres? Y ella no estaba del todo segura de querer decírselo inmediatamente. Mucho menos entrar a la discusión de por qué no le había comentado que estaba viviendo en París todo ese tiempo.
«La ciudad de ve linda. Alcanzo a ver hasta la Torre Eiffel», envió la latina sin mucha demora. Esto solo quería decir que le interesaba continuar con la correspondencia.
Jade volvió a respirar y, mirando el paisaje nuevamente, se percató que ella no podía decir lo mismo. Aunque ambas estaban en la misma ciudad, debían estar lejos la una de la otra.
«Nunca he estado en la Torre Eiffel», escribió Tori, sin saber qué esperar de respuesta. Aún no recibía ninguna después de contestar, pero eso cambió de inmediato.
«¿Por qué no? Es de las primeras cosas que un extranjero hace al llegar a París».
«Suele ser así, pero creo que es un lugar muy especial para ir sin…», entonces Tori dejó de escribir y borró el mensaje. «Iré un día, supongo».
Jade quería contestarle que quisiera ir con ella pronto, más que eso, pero no lo hizo. Su plan no contemplaba un camino rápido y su intención con estos mensajes era iniciar un contacto seguro, ir lento, entender y sentir si ambas estaban todavía conectadas por el mismo sentimiento o las cosas habían cambiado al punto de no regreso. Y es que, lo quisiera admitir o no, Jade sentía pánico de enfrentarla y ser rechazada, de darse cuanta de que Emille se equivocaba, de que quizá Tori siempre mantuvo la idea de que su relación no tenía sentido.
Ella, simplemente, no se sentía lo suficientemente fuerte para afrontar otra negativa.
«Extraño el cielo de California», escribió la latina. «Extraño… tantas cosas».
Este mensaje se leyó nostálgico, hasta triste. Lo que la hizo pensar en todo lo que su compañera de apartamento le había comentado con respecto a su encuentro con Tori. La latina no se encontraba bien de ánimo y lo mejor sería si ambas hablaban de una vez.
«Si quieres puedes contarme cuáles», envió la gótica, arrepintiéndose al segundo.
¿Había sido muy directa la proposición?
Tal vez, es decir, ¿por qué le contaría algo personal Tori a un perfecto desconocido?
«No quisiera aburrirte», recibió como respuesta.
«Jamás lo harías».
«Si es así… Quizá lo que más extraño es el olor de la playa, el sonido de las olas mientras me mecía en una hamaca al frente del mar. Extraño mi bikini naranja».
"El famoso bikini", pensó Jade sonriendo. Una de las tantas causas de sus discusiones, una de sus más grandes obsesiones y lo que terminó en esa confesión de querer quitárselo.
«¿Qué tan naranja era?», preguntó Jade fingiendo demencia.
«Tanto que mi ex me prohibió ponérmelo».
«¿Era muy celoso?», preguntó Jade haciéndose la estúpida. Quería ver si Tori la corregía en su género.
«Era bastante celosa», escribió, pero antes de enviarlo, sintió miedo y lo borró. Si confesaba, a quien fuese que estaba del otro lado, que le gustaban las chicas ¿dejaría de escribirle?
Volvió a poner los dedos sobre el teclado y se corrigió:
«Lo era, bastante».
Jade no pensó que había sido una respuesta rebuscada, aunque se había percatado de que Tori había re-escrito el mensaje al ver como desaparecían los puntos suspensivos y volvían a aparecer unos segundos después.
«Solo una persona insegura es celosa», respondió Jade. Hasta ella pensó que había sido un tanto hipócrita con su mensaje. Sabía que era extremadamente celosa y se negaba a admitir que era insegura, pero quería ver qué le contestaría la latina al respecto.
«No era una persona insegura, tan solo… digamos que algo posesiva».
«Mucho peor».
«A veces lo era, a veces no».
«Eso me parece estúpido, si me permites decirlo. O es malo o es bueno».
«Antes, habría dicho lo mismo. Es más, solía enfurecerme con la simple idea de que me tratara como si fuese de su propiedad. Ahora, la verdad es que extraño sus celos, extraño su atención, extraño… la extraño a ella», finalmente Tori lo aclaró, además de aceptar que la tenía muy presente y que era una de las tantas cosas que extrañaba. «Espero que no te moleste que mi ex sea una chica», envió Tori unos segundos después.
Esta respuesta confundió a Jade. Por supuesto que no le molestaba, era ella de quien hablaban. Y si lo había preguntado era más por juego, no para contrariarla.
«¿Por qué lo haría?»
«A mucha gente en este país le molesta la homosexualidad».
«¿En París? ¿Ciudad europea del primer mundo? ¿Hablas en serio?», preguntó la gótica creyendo que se trataba de una broma.
«Pues sí, en París», confirmó Tori.
«Vamos, no lo creo».
«Si no me hubiese pasado a mí, pensaría igual que tú. Que es imposible que gente en una sociedad tan avanzada sea tan prejuiciosa. Sobretodo en mi carrera. Digo, alguien que estudia arte debería tener la mente mucho más abierta y evitar juzgar, mucho menos dar sus opiniones como regla de moralidad».
«¿Estás hablándome en serio?» Jade no lo podía creer. Ella había sido muy abierta al respecto de su sexualidad y no había encontrado a nadie que le pusiera un pero.
«Pues sí. Empezando por mi familia. Es horrible. Nunca me había sentido tan vulnerable, ¿sabes?»
Jade no supo que contestar a eso. Se suponía que la familia de Tori la aceptaba sin peros. Es decir, ellas nunca tuvieron un solo problema. Pero claro, ella ya no vivía con sus padres, vivía con su tía.
«¿Son muy homofóbicos?»
«Mi tía dice que no lo es. Me lo ha repetido cada vez que el tema sale a flote por algún reclamo y eso es lo que más me molesta. Que todo lo que hago es una excusa para irme a buscar mujeres. Que si quiero salir con mis compañeros, me queda mirando como si le hubiese dicho que me voy a buscar una prostituta o algo. O si hago un trabajo con una compañera de la universidad, piensa que estoy yéndome de orgía con un grupo de lesbianas».
«¿Y que hay de tus padres?», preguntó Jade, aunque la cuestión iba más dirigida a un: ¿por qué no le han dicho que no tiene derecho a meterse?
«Ellos no lo son, nunca tuvieron mucho problema con mi sexualidad. Pero después de todo, mis padres son liberales, mi tía no. Ella es conservadora al extremo y todo su círculo social. Y adivina quienes son mis maestros, pues sus amigos».
"Que asco", pensó Jade.
«Jamás debí habérselo contado, pero un día me encontró llorando porque mi ex estaba muy mal y yo entré en pánico. Odiaba París, aunque tenía apenas unos meses de vivir aquí, y quería volver a casa. Se lo mencioné, le dije que quería verla, arreglar las cosas y ella lo tomó muy mal. En ese momento no me dijo nada, pero un par de días después me arregló una cita con el hijo de unos amigos suyos».
«¡¿Te buscó pareja?!», preguntó Jade, sintiendo su cara arder. Su ceño se frunció con molestia y sintió de golpe esos celos de los que habían hablado hace unos minutos.
«Adrien no es un mal chico, es… buena onda, supongo. Tan solo no es mi tipo».
«¿Salieron?»
«Un par de veces».
«¿Y pasó algo entre ustedes?»
Tori comenzó a sentirse algo incómoda de contestar esas preguntas. Por un momento pensó que venían como reclamo, después, simplemente se preguntó si no estaba compartiendo demasiado con alguien que no conocía.
«Olvídalo», escribió Jade al ver que la latina dejó de responder. «Son tus cosas personales».
Y sí, lo eran, pero extrañamente Tori sentía una confianza que no se podía explicar.
«¿Qué tal si antes de seguirte respondiendo, me cuentas algo sobre ti?»
«¿Sabes? Hemos chateado por más de una hora y hasta el momento no me preguntas quién soy», envió Jade, sabiendo que se exponía exactamente a eso. Pero más curiosidad le daba el porqué.
Tori pensó mucho que responder, porque ni ella misma conocía la razón.
«Quizá es porque me recuerdas a alguien y… no sé, no quisiera romper… ¿la ilusión?»
La contestación no fue del todo positiva, es más, de haber sido otra persona, se habría sentido como un puñal. Pero Jade imaginó de inmediato que de quién hablaba era ella. Solo le faltaba confirmarlo.
«¿Te refieres a tu ex?»
«Sí, me refiero a Jade».
La gótica sintió una paz enorme, un alivio de entender que sí, Emille no se equivocaba. Tori la tenía presente, tan presente que la proyectaba en todo momento, lugar y persona. Tanto como ella.
«Lo siento si diciendo esto te molesto. No debe ser agradable que, a quien escribes, esté pensando en alguien más mientras te responde».
«No me molesta. Supongo que es un halago. Ella es importante para ti, ¿no? Debe ser alguien genial».
«¿Ves? Ella es muy como tú… Al menos en tus respuestas», rió Tori al contestar.
«Aún así, es extraño. ¿No quieres saber quién soy?», Jade insistió sabiendo que se vería en aprietos si Tori se lo pedía. Eso no era parte del plan.
«Ahora no», contestó la latina. «Quizá en unos días si quieres seguir escribiéndome».
Jade aceptó con una cara feliz. Eso le daba el tiempo que necesitaba y le permitía seguir hablando con su chica. ¿Qué más podía pedir?
«Entonces, ¿me cuentas algo de ti?»
Nota:
Ahhh, parece chiste ya. Empiezo a escribir el final y resulta que no lo alcanzo a terminar a tiempo. Así que bueno, me sugirieron que lo mande hasta donde lo tengo en una actualización y aquí está una parte. Ya no voy a prometer más finales. Se terminará cuando pueda escribir "FIN". Mientras tanto, nos vemos en el próximo capítulo.
La canción del capítulo de hoy es: You and I de RHODES.
Guest: Hey, que bueno que te sientas mejor. Espero que tu día haya cambiado para bien. Gracias por los buenos deseos y te deseo un lindo día. Mucha suerte.
Guest: Gracias también por los buenos deseos. Me alegra que te haya gustado el capítulo y te deseo una linda noche y semana. Suerte.
VBJTDEPT: Ejem… ¡perdón! Parece cuento chino. Ya hasta me siento culpable de que el final llegue tan lento. Pero bueno, así se va dando. Gracias por leer y por las palabras. Mucha suerte y una linda semana.
Dios17: Perdón, la verda es que yo quería que fuera otro fic diario pero mis tiempos se salieron de control. Creo que para la próxima historia la terminaré primero y luego solo publico. Así tienen los capítulos asegurados y yo no me estreso con los tiempos. Gracias a tí y espero que tengas una linda noche. Suerte en todo.
Marilinn: Jade definitivamente es hermosa, de verdad ¿cómo no amarla? Esa escena de Emille también me causó risa, es como ay, pero por que tan mal y luego… ah, era por mí, bueno, olvídalo XD. Me alegra que te haya gustado el capítulo. Gracias por las palabras y espero que tengas una linda semana. Mucha suerte.
erivip7: Sabes? Yo también amo a Emille. La imagino así muy dulce y buena onda. Tengo cosas pensadas para su personaje en el futuro (sí, después del final), y me emociono. Ya estoy bien de salud, por suerte, aunque este parece el año de las cosas malas e inesperadas. Al menos con mi novia nos hemos visto bastante este año y las cosas van más que mejor. Gracias por las palabras y mucha suerte en todo, que tengas una linda semana.
RitsuTainaka 2106: Muchas gracias por leer y perdón por hacerlos esperar. Al final, el final, no llegó, pero espero que te guste este capítulo. Gracias por tus palabras y espero que tengas una linda noche. Mucha suerte en todo.
Dra.K-Doof: Perdón por dejarte los pelos de punta, pero que bueno que te guste, me alegra mucho leer eso. Gracias por las palabras y espero no demorar con el siguiente capítulo. Mucha suerte y que tengas una linda semana.
Gracias a todos los que en estas últimas semanas le han dado favorito y seguir a la historia. Les agradezco mucho siempre y les deseo lo mejor. Hasta la próxima.
