36. UN ALMA Y UNA RESPONSABILIDAD FUTURA Y ETERNA
Integra y Ángelus seguían en la clínica, petrificadas como estatuas y con la boca abierta de asombro; Integra estaba embarazada de Alucard, no se lo acababan de creer. El doctor no sabía quién era el padre aún, pero no se sorprendía del asombro de ambas mujeres. Saliendo de su trance, Integra parpadeó un par de veces y miró de nuevo al doctor.
- ¿Esta… seguro de eso Doctor? ¿Lo a comprobado? - pregunto ella insistente.
- Tres veces, no hay ningún error Lady Integra, tendrá un bebe. - aseguro él con seguridad.
- Madre mía… increíble… - dijo Ángelus asombrada aún pero sonriendo poco a poco.
Las dos no podían creerlo todavía, Integra tendría un hijo de Alucard que era un vampiro como Ángelus, pero eso a Integra no la asusto en absoluto, lo que le preocupaba era la reacción de su Majestad el rey y los Miembros de la Mesa Redonda.
- Como bien sabe Lady Integra, tengo que comunicar esto a su Majestad para que lo sepa y hable con él personalmente. - recordó el doctor con seriedad.
- Pues supuesto, hágalo doctor, no hay problema. - acepto Integra sin mirarlo.
- Bueno, ahora si me esperan un momento, pediré hora para otro día, cuando el embarazo este avanzado. - informó el doctor.
Diciendo eso, el doctor se puso en pie, rodeó su mesa blanca y se marcho de la sala, dejando a las dos solas un rato. En el momento en que él salio, Ángelus se inclinó hacia Integra confusa, mirándola fijamente desde abajo.
- ¿Esta segura de que quiere eso? - pregunto ella. - Piense que ese bebe podría ser…
- Lo se… estoy nerviosa por ver como reaccionará su majestad, pero espero que sepa aceptarlo, cuando sepa quién es el padre…
- ¿Cómo puede estar segura de eso?
- Los hijos de la reina, no los conozco en persona, pero tengo fe en que serán como ella… y tu estarás hay para verlo ¿verdad?
- ¿Usted quiere que vaya?
- Claro, con tu padre también, sois mi familia, como el pequeño que esta en camino.
Al decir eso, Integra bajo la mirada hacia su vientre y puso las dos manos sobre el con ternura mostrando una sonrisa de amor y felicidad. Ángelus también sonrió, ya que, ese bebe sería su hermanastro, sería hijo o hija de su padre. El doctor no tardó en volver y traer el papel con la cita ya pedida para ella, les dio la mano a las dos por haber venido y se retiran para volver a casa.
Mientras, Integra pensaba en como darle la noticia a Alucard, y eso la tenía nerviosa e impaciente por ver que cara pondría. Aún era de día, por lo que pensó que estaría durmiendo, y eso la desanimo un poco, Ángelus al verla así, adivino enseguida por qué estaba de esa forma, por lo que pensó en animarla un poco.
- Lady Integra, ¿Qué le parece celebrar la noticia por la ciudad hasta que anochezca? - propuso ella animada.
- ¿Celebrarlo por la ciudad dices? - pregunto Integra sorprendida de esa oferta.
- ¡Si!, ya que mi padre y los demás estarán durmiendo hasta el anochecer, podríamos aprovechar y dar un paseo y tomar algo las dos solas, para despejarnos un poco y celebrarlo ¿Qué le parece? - propuso ella animada e insistente.
- No se Ángelus… la gente al verme con estas ropas quizás… - se escuso ella avergonzada de la idea.
- No pasa nada, algunos llaman mas o menos la atención por su vestimenta, pero cada uno va como le gusta ir, - explicó ella, quitándole la vergüenza a Integra. - oh vamos por favor… seguro que la gente esta acostumbrada a ver personas vestidas así.
Integra no pudo resistir la mirada inocente e insistente de Ángelus, disimulando suplica. Finalmente, viéndose acorralada por ello, le pidió a Charlie que las dejará en el centro de Londres, que fuera a buscarlas en cuando lo llamarán. Ángelus lo celebro con un gesto de triunfo, haciendo reír a Integra un poco. No tardaron en llegar al centro, las dos mujeres bajaron del coche, y este se fue enseguida antes de que hubiera mucho trafico en la ciudad.
Integra se sintió algo avergonzada ante tanta gente, algunos mirándola curiosos, pero Ángelus la distrajo de ello, cogiéndola del brazo para hacerla caminar hacia una cafetería cerca de allí, donde al parecer hacia muy buen té ingles y café de buena calidad. Ángelus no podía tomar nada de eso por qué no notaría ningún sabor, pero eso no significaba que no pudiera tomar algo para disimilar que le gustaba.
- ¿Por qué has insistido en que estemos aquí? - pregunto Integra de repente, mientras esperaban lo pedido. - Se de sobras que no podéis sentir el gusto de las comidas y bebidas humanas.
- No quería que estuvieras ocupada con el trabajo en un momento como este, cuando debes celebrar la noticia de tu vida. - contestó Ángelus con muecas de molestia. - Que no tenga gusto no significa que no podamos tomar nada, podemos imaginarlo al menos.
-Ya veo. - entendió Integra. - ju, no estoy muy segura de que sea una celebración…
Eso dejo a Ángelus desconcertada, y la miró fijamente, viendo en el rostro de la rubia cierta duda y preocupación. Iba a decirle algo, pero llegó el camarero y espero a que se fuera para hacerlo.
- ¿y eso? - pregunto, espero un segundo, viendo que ella no cambiaba de parecer. - No me diga que…
- ¡No, no, no! ¡No me arrepiento de que sea de él, lo juro! - exclamó ella enseguida con las manos. - Es solo que…
- Su majestad el rey ¿verdad? - adivinó Ángelus, encogiendo los hombros y apoyándose sobre la espalda de la silla. - Creía que confiaba en que lo entendería.
- Empiezo a tener dudas, pero deseo que lo acepte, quiero tener este bebe, algo me dice que será único. - dijo Integra preocupada y algo asustada.
- Yo también lo creo, Integra…
- ¿eh?
- ¿Qué ocurre? - pregunto Ángelus al ver la cara de ella.
- Es la primera vez que me llamas por mi nombre de pila solamente. - dijo Integra curiosa.
- ¿Le molesta que lo haga?
- No, solo que creo que empiezas a verme de otra manera, y no como tu ama o algo así…
- Desde que esta con mi padre la veo como una cuñada o una hermana mayor, mas que una ama, solo que la llamo así por respeto como todos los demás. - contestó Ángelus con naturalidad. - Pero… me gustaría veros casados, antes de tener ese hijo…
- Te entiendo… pero sabes tan bien como yo que eso es imposible, yo soy humana y él… bueno, nadie lo vería bien eso, sería como un grandioso pecado…
- Pero tu decidiste hacerle caso a tu corazón, como te pidió la reina en su lecho de muerte, y hay tienes el fruto de ello. - dijo Ángelus, señalándola a ella, a su vientre.
Integra al ver su vientre, automáticamente volvió a poner las manos sobre el, acariciándolo con ternura como imaginando como será en unos meses. Ángelus vio la felicidad de Integra por eso, y deseaba con todas sus fuerzas que no pasará nada que la pusiera en peligro a ella ni a su bebe, pero también deseaba que ella y su padre, pudieran estar juntos pero sin que fuera un secreto ni pecado, entonces le vino una idea.
- Espere aquí que ahora vengo. - pidió ella poniéndose rápidamente de pie.
Antes de que Integra pudiera decirle algo, ella se fue corriendo. Mientras esperaba se tomaba su café expreso y leyendo el periódico de ese día, leyendo la parte de noticias ocurridas en Londres y otros lugares, un cuarto de hora después Ángelus volvió, con una sonrisa dibujada en la cara y con una pequeña bolsa de papel en mano, dejándolo a su lado de la silla.
- Uy, esa sonrisa… - vio Integra, esa sonrisa le daba mala espina, pero no de mala forma. - ¿Qué has ido a hacer?
- ¿Quieres que se lo enseñe ya? - pregunto Ángelus impaciente y sonriente.
- Me estas poniendo nerviosa, enséñamelo ya. - exigió Integra.
Con una risita, Ángelus puso la bolsita sobre la mesa, de ella sacó una cajita de color azul marino con una cinta blanca como si fuera un regalo. Integra miró primero el regalo frente suyo, sujeto por las manos de Ángelus, y luego miró a la vampira con extrañes.
- ¿Y esto? - pregunto.
- ¿Qué cree que es sino? Un regalo de felicitación por el embarazo, - contestó Ángelus con humor y una sonrisa amigable. - acéptelo por favor. - pidió ella.
Integra miró de nuevo el paquetito, parpadeando un par de veces. Entonces, acepto el regalo en sus manos, deshizo la cinta y abrió la tapa de la cajita, tirando hacia arriba, dentro de ella, vio algo que no se esperaba recibir.
En la cajita había un colgante de color plata, pero sin ser de plata a simple vista. La forma era de corazón, bastante grande para poder incluso una foto o dos dentro de el. Integra impresionada lo saco de la caja y lo observó completamente asombrada y sorprendida, lo miró por fuera y por dentro, viendo que se podía abrir, entonces descubrió que podía poner incluso cuatro fotos en el.
- ¡Es precioso! - exclamó Integra asombrada.
Ángelus pudo ver la cara de asombro y felicidad de Integra, alegrándose de ello. Dejó que la rubia mirara encantada el obsequió con calma y tranquilidad. Enseguida Integra dejo el colgante en la caja, mirando confusa a Ángelus, pero también agradecida por el detalle.
- Yo… no se que decirte Ángelus… esto es… - decía tartamuda Integra.
- Ya que no pueden tener puesto ningún anillo de compromiso, pensé que esto si lo podrías tener los dos, pero después decidí que lo tendríamos los cuatro. - dijo Ángelus con naturalidad pero con algo de vacilación adolescente.
- Es lo mas maravilloso que has pensado Ángelus, muchas gracias.
Al ver el rostro de agradecimiento y felicidad en Integra, Ángelus se sonrojo un poco avergonzada, y por eso se giró para disimular, pero Integra se dio cuanta y lo entendió.
- N-No hace falta que me lo agradezca, solo quise echar una mano…
- Con esto… empiezo a pensar que me ves… como a una madre, a pesar de que parecemos hermanas de poca diferencia de edad. - dedujo Integra con malicia pero divertida.
Ante eso Ángelus quiso decir algo y se giro a ella, pero supo que no tenía palabras para ello y se rindió, dando a entender que Integra acepto de lleno en el blanco.
- Ahora entiendo otro de los motivos por el cual Alucard quiso convertir a Mina Harker en su esposa… quiso que tuvieras una madre, al igual que cuando eras humana ¿verdad?
- En cierto modo si, ¿esta enfadada con él por lo que hizo entonces? - pregunto Ángelus.
- Reconozco que cuando pensaba en eso que él hizo, me daba rabia, haciéndome ver que debía tener cuidado con él, por que podría intentar lo mismo conmigo, pero luego supe que en verdad la amaba, y veo que también pensó en ti entonces.
- Debería estar enfadada conmigo en vez de con él. - indicó Ángelus.
- ¿y eso?
- Yo le insistí en que fuera a Londres a buscarla, viendo lo contento que estaba al ver la viva imagen de… - se cortó en seco viendo que hablaba de mas.
- ¿eh? - exclamó Integra al oírla y ver que se callaba de golpe. - ¿Pasa algo? ¿Qué dices de que era la viva imagen?
- Déjelo, que importa ahora jeje. - dijo Ángelus con una expresión pasiva. - Pero si debo confesarle que a veces me parezco demasiado a esa Mina.
- ¿Ah si?
- Cuando lo tengo mojado y algo rizado si, y no lo entendí hasta que me lo dijo él mismo.
- Vaya…
Ángelus suspiro tranquila al ver que Integra no insistía en lo que dijo a medias, no le parecía correcto hablar de aquello si su padre no le contó nada sobre ello, y dudaba mucho de que sus familiares supieran del parecido de Mina Harker con la princesa que estuvo con su padre en su vida humana; Elizabetha, solo lo sabía una persona aparté de ella, la persona que era la viva imagen de esa princesa, Mina Harker, pero ahora estaba muerta por lo que ella era la única que sabía de ese secreto, y lo mantendría hasta que su padre le dijera lo contrario o él mismo lo contará.
Las dos estuvieron hablando un rato mas mientras iba pasando un poco el tiempo. A medida que le decía mas cosas, Integra iba conociéndola mas y mejor, viéndola mas humana que vampiresa, confiando mas en ella como amiga y hermana de su futuro hijo. Ambas estaban a gusto hablando, pero enseguida que vieron que empezaba a oscurecer, decidieron irse a casa.
- Es curioso… - comentó Integra al ponerse en pie.
- ¿El qué?
- Hablando contigo, es como hablar con una amiga de toda la vida, incluso con una hermana que nunca tuve, no pareces una vampira con esto. - dijo Integra con sinceridad.
- ¿De verdad lo cree? Puedo parecer muchas cosas que a lo mejor no son.
- ¿Por qué dices eso?
Ángelus no contestó eso, y aquello dejo confusa y preocupada a Integra. Tiempo después, Charlie llegó a recogerlas cuando Integra le llamó, y durante el viaje, Ángelus estuvo callada y deprimida, y eso preocupo mas a Integra, pero quiso esperar a estar a solas con ella para hablarlo. Una hora después, llegaron a la mansión, y el sol se oculto en ese momento.
Como ensañado, Ángelus fue quien salio primero para ayudar a Integra a salir, después Charlie fue a guardar el auto en el aparcamiento privado junto a la mansión. Al entrar, una sirvienta le pregunto a Integra si deseaba que se le hiciera la cena, y Integra afirmo eso con formalidad. Mientras, Ángelus se mantuvo al lado de Integra en todo momento y callada, con la mirada baja y pensativa, pero también deprimida.
- Seguro que Alucard esta ya despierto… - comentó Integra, llamando la atención de Ángelus y girarse a ella.
- Sí…
- Vamos a mi recamara a esperarlo. - animo Integra, acelerando un poco la marcha.
- ¿Quiere que vaya yo también? ¿No quiere privacidad con él para hablar?
- No en absoluto, quiero darle la noticia a Alucard, además, quisiera que estuvieras allí por si me acobardo por la vergüenza. - pidió Integra. - Y también quiero practicar contigo un poco mas después.
- Esta bien, lo que usted diga. - acató Ángelus con una pequeña sonrisa amigable, pero sin dejar del todo esa mirada deprimida.
Integra estaba segura de que Ángelus estaba así por la charla que tuvo antes, sobretodo por lo último, que no parecía una vampiresa y que se estaba a gusto con ella, como una humana normal y corriente. Una vez en la habitación, Integra fue al baño para asearse y ponerse cómoda, Ángelus la esperó en la habitación, sentada en el borde de la cama, con la mirada baja y pensativa.
En el mismo momento en que Integra salía del baño cambiada y relajada, aparecía Alucard de entras las sombras de la habitación a espaldas de Ángelus. Integra sonrió al verlo, y eso hizo saber a Ángelus que él estaba allí y se puso en pie de cara a él también.
- Buenas noches, Alucard. - saludo Integra con una sonrisa alegre.
- Buenas noches padre. - saludo también Ángelus, disimulando naturalidad.
- Buenas noches chicas. - saludo él, mirándola a las dos. Entonces vio algo extraño en las dos, y eso le preocupo un poco. - ¿Ha pasado algo en clinicó?
- Pues… la verdad es que si. - afirmó Integra sonrojada y avergonzada.
- ¿Qué cosa? ¿Es grave? - pregunto él preocupado al oír eso, pensando que era algo malo.
- N-No, nada que te deba preocupar querido. - aseguro ella rápidamente, negando con la cabeza.
- ¿Entonces qué pasa? Decidme. - pidió él confuso y nervioso.
Integra no supo como empezar, e iba poniéndose muy nerviosa y roja como nunca, pero con una palmada de parte de Ángelus sobre su hombro dándole animo, cogió y sacó aire para prepararse, entonces, dio unos pasos hasta estar frente a Alucard, alzando la cabeza para verlo a los ojos. Alucard estaba inquieto ante tanto silencio, pero supo aguantar la respuesta de su ama y amada.
- Alucard… yo… quiero decirte que estoy… estoy…
- ¿Integra?
Ella se quedo muda a media confesión y bajo la mirada sonrojada, entonces, Ángelus tuvo que intervenir como le pidió ella antes. Alucard la vio acercarse, entonces, sin decirle palabra aún, le cogió una de las manos, y la puso sobre el vientre de Integra, dejándolo confuso al principio. Entonces, él pudo sentir algo, en el cuerpo de Integra, pudo sentir y oír un segundo corazón, muy bajo pero latiendo. Eso lo dejo callado y con los ojos como platos.
- Esto es…
- Sí, ella esta embarazada padre, de un hijo tuyo. - afirmó Ángelus.
- Estoy embarazada de ti Alucard… de varias semanas… - dijo Integra, con una mirada sonrojada y a punto de llorar de alegría.
- Mi hijo…
Él no acababa de creerlo, pero sentía en su mano pegada al vientre de ella la prueba de ello que estaban diciendo, y Integra soltó lagrimas de felicidad al ver la reacción de Alucard, que era de sorpresa y asombro, pero en el fondo también de felicidad y alegría. Ángelus vio a los dos felices, y ella también lo estuvo, pero no le parecía adecuado estar presente en ese momento, por lo que decidió retirarse para dejarlos solos.
- ¿Ángelus, a donde vas? - pregunto Integra al verla marcharse.
- Voy a dejarlos solos un rato, luego vuelvo si quieres Integra. Te lo prometo. - juro Ángelus, girando la cabeza hacia ella.
- Si crees que molestas ahora estas equivocada, te lo aseguro. - dijo Integra, acercándose a ella para cogerla de la mano. - Además, quiero decir otra cosas, - se giro a Alucard. - a los dos.
Los dos vampiros miraron a la rubia curiosos, y la siguieron hasta el otro lado de la cama, donde ella se sentó en el borde, y ellos dos cogieron las dos sillas de allí para ponerlas frente a ella y sentarse, con los codos apoyados sobre las rodillas impacientes.
- ¿y bien? ¿Qué es esa cosa que quieres decirnos Integra? - pregunto Alucard.
- Es una cosa que lo pensé de camino hacia aquí, por si algún día me pasará algo. - empezó ella cabizbaja.
- ¿Por qué habría de pasarle algo ahora? - pregunto Ángelus.
- Solo lo hago por seguridad, soy humana, ya lo sabéis. - corrigió Integra, alzando la mirada con un suspiró profundo. - Ángelus… - llamó ella, y la vampira se puso tensa al oír el modo en el que la rubia la llamo. - Quisiera pedirte algo muy importante para mi, y seguro que para tu padre.
- ¿eh? ¿Qué cosa? - pregunto ella parpadeando extrañada.
- Quisiera que… fueras mi hija y hermana de mi hijo. - pidió ella. - y si llegará a pasarme algo, a mi o a los dos… - dijo señalando también a Alucard. - que fueras la tutora legal hasta que fuera mayor de edad, y que lo cuidarás siempre como su guardiana y caza-vampiros poderoso como lo es tu padre ahora.
- Integra… - dijo Alucard sorprendido.
Ángelus no pudo decir nada de lo asombrada y sorprendida que estaba, no sabia como reaccionar ante ello. Integra le mostró una sonrisa amigable y sincera, segura de lo que hacía, y Alucard no sabia que decirle, pero estaba contento de ver que ellas dos se tenían total confianza como para ello. Ángelus seguía petrificada, y poco a poco empezó a temblar, y eso preocupo a la pareja, sobretodo a Integra que cambio su cara.
- ¿Ángelus, estas bien? ¿Te parece bien lo que te propongo? - pregunto ella, poniendo una mano sobre el hombro de ella.
- Yo… - la voz le temblaba, y giró la cabeza confusa. - tengo que irme, lo siento.
- ¿Qué?
- Tengo que irme… - se puso en pie y camino con rapidez hacia la salida.
- Espera Ángelus, un momento… - pidió Integra confusa, poniéndose también en pie, con el brazo hacia ella.
- Integra… - llamó Alucard, deteniéndola por el hombro. - déjala.
- Pero…
- Necesita tiempo para pensarlo, ya sabes que le ha pasado muchas cosas y esto la ha cogido de sorpresa, deja que lo piense un poco.
Con eso, Integra dejo de insistir y dejo que Ángelus se fuera, cerrando la puerta sin mirarlos, y yendo al sótano corriendo. Mientras, Alucard le pidió a Integra con un gesto que se tumbará en la cama para descansar por esa noche, y ella lo hizo, pero aún estaba preocupada por la reacción de Ángelus ante la propuesta de ser la tutora y hermana de su hijo.
- No debí proponérselo así de repente, debí esperar un poco. - se culpo Integra apenada.
- No te culpes, seguro que ha ella le hace ilusión, pero… seguramente lo que la hizo dudar fue aquello… - dedujo Alucard con seguridad en la voz.
Integra entendió a que se refería su amado vampiro al momento, él hablaba de su hermano menor y la condesa que esta con él, además, de la tercera vampira que estaba con ellos, persiguiendo a Ángelus sin tregua, y aún se desconocía el motivo de esa persecución. Integra entendió que ella tuviera miedo de que por su culpa les pasará algo a ella y su futuro hijo por confiarle tal responsabilidad, y le daba miedo las consecuencias de ello.
- ¿Estás seguro de verdad? - pregunto Alucard. - ¿Estas en verdad… embarazada de mi hijo?
Integra lo miró, viendo la cara que él ponía, sorprendido y asombrado. Ella no dijo nada con palabras, lo que hizo, fue coger una de las manos del vampiro y la puso sobre su vientre otra vez, con la suya sobre ella.
- Completamente… - aseguro ella. - Es nuestro hijo Alucard.
Alucard aún no podía creer, tendría un verdadero hijo, sangre de su sangre, a pesar de ser un vampiro y ella una humana, pudo dar vida dentro de ella, algo que se creía imposible, pero nunca probado. Él no quito la mano de hay, queriendo seguir sintiendo a su futuro hijo o hija, aún era pronto para saber eso.
- Tarde o temprano el rey me llamará por esto. - anunció ella en voz baja. - El medicó tenía que seguir el protocolo.
Alucard puso mala cara por eso, el pensar que el rey a lo mejor no lo aceptaría y ella tuviera que abortar. Integra adivino que estaba pensando, y con los dedos bajo la barbilla de él, lo obligó a mirarle.
- No te preocupes, tengo fe en que todo saldrá bien, confía en mi. - pidió ella con un rostro angelical.
Alucard vio que ella estaba tranquila a pesar de todo, y él al verlo así, se calmó y la abrazó con suavidad y ternura, sin aplastar su vientre. Integra tenía la cabeza apoyada sobre el hombro de él, y le correspondió el abrazó por detrás de ellos. Él la abrazaba por la espalda y una mano sobre la cabeza de ella.
- Ojala tengas razón y no pase nada que te haga sufrir Integra… no lo soportaría, verte sufrir a ti de nuevo o a Ángelus otra vez. - confesó él, con tristeza y pesar en la voz.
- Alucard…
Integra podía sentir el miedo de él a través del abrazó, y estuvieron un rato así, dejando que ese abrazó lo calmará aunque fuera un poco.
En esos momentos, Ángelus entró en su habitación subterránea, cerró de un golpe la puerta y se echo sobre la cama bocabajo, ocultando así su cara en la almohada con las manos a los lados encogidos cerrados con fuerza, agarrando así la almohada entre los dedos. Sentía como si su corazón no-muerto volviera a latir, y con mucha fuerza por los nervios que sentía en ese instante.
Ella, ser la hermanastra del hijo de Integra, que era también de su padre, y además ser su futura tutora legal y guardiana caza-vampiros por si a Integra le pasaba algo a ella y a Alucard, aún no podía creérselo. Una parte de ella se sentía halagada y feliz de ello, agradecida sobretodo, pero… la otra parte se sentía aterrada y asustada, de lo que pudiera para a causa de ello. Estuvo a punto de aceptar, cuando recordó lo que pasaba ahora con el enemigo; el enemigo que tenía intención de capturarla para algo que no conocía aún, pero tampoco tenía interés en saberlo ahora.
Su tío Radu Drakul el Apuesto; Elizabeth Bathory La Condesa Sangrienta; y una tercera perseguidora que ella aún no conocía… Gina Drakul, su desconocida prima hermana, que tenía en su poder el anillo que su padre le dio hace años y que prometió no perder por nada. Esos tres vampiros mas unos cuantos secuaces creados ahora que están en Londres, entre ellos las tres hermanas amantes de su padre, sabían que ella estaba en esa organización con su padre, y estaba asustada por ello, pero se sentía segura gracias a que estaba de nuevo con su padre allí en esa mansión con todos los de Hellsing.
Su padre le puso en el cuello, donde él la mordió, su marca de magia negra para protegerla, haciendo que nadie la tocará si ella no quería, además, tenía muchos amigos allí: Yasmina; sus tres sirvientes, Sirius, Lucius y Marcus; Seras Victoria, el capitán Pip, ella empezaba a llevarse bien con todos ellos menos con Seras que no acababa de convencerla aún, pero no quería que se involucrarán en su problema y resultaran heridos o algo peor. Ahora, estaba el asunto que Integra le propuso, y eso era otra cosa que añadir a la lista, no sabia que hacer.
- "¿Qué debo hacer? No se si aceptar la petición de Integra, podría ponerla en peligro, a ella y al bebe." - pensaba ella dubitativa.
- Tienes razón querida mía. - dijo una voz similar a la suya en su mente.
Ángelus al oírla se incorporó con las manos sobre la cama, sobresaltada por haber oído de nuevo la voz de su otra yo, maliciosa y calculadora.
- ¿Por qué deberías aceptar? Ese bebe no será tu verdadero hermano, solo de padre, además, eres un peligro para todos. - dijo la voz con malicia e ironía.
- "Basta, ¿por qué me dices eso?" - le pregunto Ángelus mentalmente, poniendo las manos sobre sus oídos, sin querer escuchar aquello. - "¿Quién eres en verdad? Siempre he querido saberlo y nunca me lo has dicho."
- Ya sabes las respuestas a esas preguntas querida… - aseguro la voz. - Yo soy la autentica Ángelus Drakul, La princesa No-Muerta, tu eres Ángela Tarner, la parte humana que sigue en el cuerpo. - se autonombró. - Y lo que dije antes es la verdad, eres peligrosa, ahora solo por los enemigos que tienes, pero tarde o temprano mostrarás tu verdadero ser… a mi.
- "¡¿Qué? ¿Qué estas diciendo?"
- Lo que pasará alguna noche, ¿y sabes qué? A tus fans les encantará que cambies de bando, ser como tu padre, despiadada, sanguinaria, seductora, malvada… eso les dará placer…
- "¡Te equivocas! ¡Yo nunca seré así!"
- Aún no… pero te aseguro que lo serás algún día… de hecho, estuviste a punto de serlo aquella vez.
- "¿Aquella vez? ¿Qué quieres decir?"
- Recuerda aquella noche… la primera vez que tomaste sangre… y no me refiero a la de tu padre claro esta.
Ángelus no la entendió, pero enseguida supo de que estaba hablando, de James, la noche en que ella se convirtió en vampira y James junto a su padre y dos hombres mas fueron a buscarla, ella al saber la verdad sobre la muerte de su familia, mató a James y a su padre ella misma, sin dudar. Ese recuerdo hizo que Ángelus empezará a temblar, dejando de sujetar su cabeza para abrazarse a si misma, sin dejar de temblar de miedo y terror.
- Así es… lo mataste por venganza y sed de sangre, eso hizo que estuvieras a punto de perder tu alma humana, para dejarme paso a mi… - dijo la vampira con perversidad, como si le susurrará al oído. - Misteriosamente no paso, y yo me quede encerrada dentro de ti.
- "¿Por qué no sales por ti misma?"
- Necesito que desaparezcas para ello estúpida, o que tu alma salga de este cuerpo inmortal, que no debería estar. Por eso pensé que, viendo que estabas destrozada por lo que te paso con Radu la segunda vez, cuando te violó, pensé que… acostándote con tu padre, la perderías, pero fue un error, que se le puede hacer.
- "Tu lo planeaste, para que así salieras y fueras con él ¿verdad?"
- No te pongas así querida, te habría echo un favor.
- "¿Un favor?"
- Sí… necesitabas que alguien te diera placer, por eso pensé que estarías bien con tu tío, en vez de con tu padre, pero mira, cuando vio que estabas mal con solo pensar que deberías obedecer la voluntad de tu tío, él accedió ha hacerte suya para que eso no pasará y sufrieras, que tierno.
- "¡Cállate! ¡Yo no soy así!"
- ¡Si lo eres, en el fondo de tu ser! Cuando no tengas alma por alguna razón, yo estaré hay para ocupar tu lugar, y ser como una princesa no-muerta debería ser, tu solo tendrás que mirar.
- "No dejaré que eso pase ¿me oyes? ¡No dejaré que eso pase!" - juro Ángelus con firmeza.
Con eso, la voz dejo de hablar, y Ángelus creyó que ya estaba hecho pero, de repente, tuvo imágenes extrañas en su mente. Todas con cuerpos muertos y sangre por todas partes, y entre el montón de cuerpos destrozados y descuartizados… estaba ella, con sangre en la ropa y rostro, como viéndose en un espejo, tenía sangre en la boca, sonriendo con maldad y perversidad.
Ángelus suplicaba que dejará de ver eso, agitando la cabeza de un lado a otro, pero era inútil. Lo peor de todo, era que estaba con ellos, con Elizabeth y Radu provocando esa masacre sanguinaria con sus secuaces y los siervos de ella que estaban a su mando. Al ver tanto horror, cerró los ojos con fuerza y se encogió en un rincón de la cama, a las sombras.
- "Por favor, basta ya. ¡Deja de mostrarme esto!" - exigía ella.
- Por mucho que niegues esto, lo serás tarde o temprano, te lo aseguro, Ángelus Drakul. - dijo de nuevo la voz en su cabeza.
- "¡Sal de mi cabeza!"
- Ya no puedo, tu me invocaste, ahora estoy en tu mente siempre, te he dado consejos y te he apoyado, eres un poco desagradecida ¿sabes? Eso hará que seas igual de temida por todos, tanto humanos y vampiros, como otras criaturas del mundo. Que ganas tengo de que eso pase, jujuju ¿tu no?.
- "¡CÁLLATE!"
En ese momento, entre las sombras, sin que ella lo viera, Alucard apareció en su habitación, sin saber que estaba pasando en la mente de ella. Él vio que estaba arrinconada en una esquina sobre la cama en la sombra, preocupado fue hacia ella.
- Ángelus, ¿Ya estas mas calmada? - pregunto él mientras se acercaba.
Al oírlo, ella alzó con lentitud la cabeza, sin dejar de estar tensa por las imágenes de su mente. Entonces, sin motivo alguno, se abalanzó sobre su padre, dejándolo confuso, lo tiró al suelo con ella encima, y al instante puso las manos sobre el cuello de él, como queriendo estrangularlo pero sin hacer fuerza, solo sujetándolo en esa posición, jadeando con el pecho agitado y mirándolo a los ojos.
Alucard no entendía nada, pero no se resistió ni nada, viendo que ella estaba con en trance, sin ni siquiera mirarlo a él, Alucard lo único que hizo fue dejarse hacer y cerrar los ojos calmado. Ángelus seguía jadeando pero mostrando un rostro de odio y miedo, pero al verlo de esa forma, sin resistirse o defenderse, la hizo volver a la realidad, viendo lo que estaba haciendo, pero sin moverse de la posición aún asombrada y horrorizada.
- Pa… dre… - tartamudeó ella aterrada por lo que estaba haciendo.
- ¿Estas bien? - pregunto él con calma y sin moverse.
- ¿Por qué… te dejas hacer? ¿Por qué no te defiendes?
- Lo mismo que tu… te dejaste morder con felicidad por mi una vez, cuando te dije que no lo hicieras. Además, no estabas haciendo fuerza en las manos, por eso se que no tenías intención de hacerme nada. - contestó él abriendo los ojos, mirándola sería y sentimentalmente.
- Eso… no es una respuesta. - aseguro ella aún temblando un poco.
- ju, lo se… al igual tu, puedes hacer lo que quieras conmigo. - dijo él con una sonrisa en bajo.
- ¿Por qué soy… la hija del rey no-muerto? Ja… eso no es cierto, "su majestad". ¡Tu verdadero hijo es ese que esta en el vientre de Integra! Yo solo soy una sustituta de ello, una farsante con buena mano para actuar. - dijo ella con ironía.
Al decir eso, ella lo soltó y se quito de encima de él, dejando que se pusiera en pie. Entonces, ella camino de espaldas a él hasta estar frente a la cama, abrazándose a si misma.
- ¿Por qué dices eso? - pregunto él, arreglándose las ropas.
- Es la verdad, si fuera tu hija, no sería tan insegura y asustadiza. - dijo ella de espaldas. - La verdadera Ángelus debería ser como tu, decidida y despiadada, como toda vampiresa debería ser. Sí… no soy Ángelus Drakul, sigo siendo Ángela Valirius, aquella humana destrozada por la muerte de sus padre y el coma de su hermana pequeña que empeoró. - dijo con ironía y naturalidad en la voz pero con la mirada perdida. - Ella tiene razón…
- ¿Ella, quién?
- La autentica Ángelus, tu verdadera hija y heredera… yo solo soy un estorbo con alma, cuando un vampiro debería haberlo perdido al convertirse.
Alucard no entendía el por qué ella decía esas cosas tan de repente y sin sentido. Entendía que estuviera asustada y confusa con todo lo que pasaba, pero eso era demasiado. Queriendo respuestas, Alucard se acercó a ella con pasos grandes, cuando estuvo detrás de ella, la cogió por los hombros para obligarla a girarse él, eso la asusto un poco, pero luego sonrió con ironía.
- ¿Se puede saber que te pasa? ¿Por qué estas así? ¿Por qué? - exigió él, agitándola un poco por los hombros con fuerza.
- ¡Por qué nunca debí ser así! - exclamó ella, intentando liberarse. - ¡Debí haber perdido mi alma cuando asesine a James por haberme engañado, por haber matado al hombre que amaba con todo mi ser! - dijo, señalándose a si misma con la mano abierta encima del pecho, con una sonrisa decidida y irónica, como burlándose de si misma.
- ¡Ángelus, cálmate, tienes que calmarte! - pidió él, cogiéndola ahora por las muñecas.
- ¡No, suéltame! ¡Estoy harta de tu compasión! - exclamo ella molesta, agitando la cabeza a un lado a otro con los ojos cerrados, queriendo soltarse.
Eso fue lo que derramo el vaso para la paciencia de Alucard, entonces estando algo enfadado, la tiró sobre la cama de lado, y al instante se puso sobre ella, cogiéndola de las muñecas para aprisionarlas en cada lado de Ángelus, está siguió moviéndose para liberarse pero sin fuerte. Alucard la sujeto con fuerza las muñecas para que no huyera de él, entonces, se inclinó poco a poco hacia ella.
- ¡No debiste elegirme como tu hija, mira como soy por culpa de tener alma! Deberías…
Alucard la calló dándole un beso en los labios impidiendo así que hablará. La tensión de ella cambio a excitación y asombro, poniéndose roja en las mejillas y dejando de resistirse. A causa del placer que él también empezaba a sentir, arrastró los brazos hacia arriba, estirándolos un poco por encima de la cabeza de ella que tenía los ojos cerrados por la vergüenza y la excitación que sentía en todo el cuerpo. Al final, Alucard apoyaba todo su peso sobre ella, soltándole las muñecas que no las movió para nada, dejándose llevar por él ahora. Después de un rato, él dejó de besarla alzando un poco la cabeza viéndola sonrojada y excitada por todo. Pudo notar que ella tenía el pecho agitado a pesar de no latirle el corazón, entonces apartando el pelo del cuello de ella y el cuello de la camisa, donde estaba su marca, se fue inclinando sobre el, hasta clavar los colmillos con suavidad.
- ¡ugh! Ah… - exclamó ella al sentir la mordida en el cuello, relajándose después. - P-Padre…
Al sentir los colmillos en su cuello y la sangre deslizarse por su piel, Ángelus echo la cabeza hacia atrás estirando así el cuello un poco, aún así disfruto de aquello como siempre pasaba entre ellos. Lo que ambos no sabían, era que eran de nuevo observados por Sirius, que fue a la habitación por los gritos de dentro, la puerta estaba un poco abierta, y él curioso se asomo, viéndolo todo. Él sabia que ya no podía hacer nada con Ángelus, pero aún así le seguía dando rabia ver como la trataba su padre de esa manera. Hacía tiempo que aceptaba el hecho de que entre él y Ángelus no habría nada ya, ahora quizás estaría con su amiga y hermana licántropa Yasmina, pero tampoco se hacía ilusiones aún. Para Sirius esa escena era suficiente, harto se fue de allí sin hacer ruido, pero era imposible para Alucard no oírle, pero no dijo nada y continuó con lo suyo con placer y satisfacción.
Alucard pudo notar y sentir que Ángelus estaba mas relajada y calmada, y cuando él estuvo saciado dejó de beber su sangre y se separó de ella, pero sin quitarse de encima de ella, aprisionando las piernas de ella con las suyas. Él la miró, viendo que estaba un poco débil pero calmada, ella se volvió poco a poco a él, aún sonrojada, mientras se veía como la mordedura se cerraba y desaparecía rápidamente. Ángelus pudo ver como su padre se relamía los labios sin dejar de mirarla fijamente.
- Mi sabor es diferente al de los demás… - comentó ella algo adormecida por la perdida.
- Sí… ¿Qué te ocurre Ángelus? Cuéntamelo. - pidió él preocupado. - No puedes estar así solamente por todo lo ocurrido, debe ser algo mas.
- No lo se padre, no lo se… creo que empiezo a estar insegura de mi misma, en lo que puedo ser o hacer. - contestó ella dolida y asustada, con los ojos irritados a punto de llorar.
- ¿Qué quieres decir con eso? - pregunto Alucard confuso.
- Debí perder mi alma cuando mate a James padre, ser como debería ser una vampira Nosferatu, sin dudas o remordimientos, pero no, tengo alma, pareciendo humana cuando hace mas de dos siglos que deje de serlo. Soy casi igual de poderosa que tu, a pesar de no tener tantos años como tu, pero nadie lo diría viendo como soy ahora. - hizo una pausa.
En ese momento que dejo de hablar, Alucard dejo que ella se incorpora un poco hasta sentarse frente a él, apoyada en la pared con la almohada en la espalda. Alucard pudo ver en el rostro de su hija que algo había pasado en ella mientras estuvo sola en la habitación, algo que le hizo ver todo claro o algo así, que la hizo cambiar un poco su actitud. Ella siguió hablando sin levantar la vista.
- Tanto siendo humana como vampira, han querido poseerme por algo, y por culpa de eso han muerto personas que quería o me han traicionado, violándome y humillándome. Ahora, mi otro yo, la autentica Ángelus Drakul, la princesa no-muerta, esta en mi contra, queriendo expulsar mi alma para salir y hacer cosas que yo nunca desearía hacer.
- Ángelus…
- Soy un peligro padre, tanto para todos los de Hellsing, como para ti incluso. - confesó ella con seguridad, alzando la vista hacia él. - Tengo miedo de que Lady Integra me confíe a su hijo y le pase algo horrible por mi culpa, con tantos enemigos que tengo, por el simple hecho de ser tu hija, o por algo mas que desconozco. - dijo eso último, con una risa baja y con ironía en la voz.
Ella dejo de hablar, quedando callada y con la mirada perdida y baja, entonces, sobresaltándola, Alucard puso la mano sobre el rostro de ella, haciendo que alzará la cara hacia él, viendo que la miraba preocupado pero sonriendo para animarla.
- ¿Por qué dices esas cosas, Ángelus? - pregunto él. - Se que estas asustada por tal responsabilidad que te pide Integra, pero no tienes que aceptar ahora si no estas preparada, tomate tu tiempo para aclarar las ideas ¿de acuerdo?.
- Padre…
- Te conozco mas de lo que crees, tus secretos, tus miedos, tus dudas… como tu me conoces mejor que nadie, incluso mejor que Integra o esas tres rameras que estaban con nosotros antes. Y si tienes enemigos que te desean por algún motivo que no conoces, es por que debes de ser demasiado peligrosa para ellos, que creen que deben controlarte, pero se equivocan del todo.
Ángelus no sabia que decir antes esas palabras de su padre, que parecían tener sentido para ella. Viendo que había conseguido tranquilizarla y ayudarla, él quitó la mano de su rostro, y la traslado al centro del pecho de ella, donde estaba su corazón muerto. Ella se sonrojo al sentir la mano hay, pero no dejo de mirarlo a los ojos.
- Una vampira… con alma humana. Una inmortal con pensamientos y deseos mortales… - comentó Alucard irónico en su voz. - Tu eres… hermosa y única, hija mía, no lo olvides nunca, piensa… que nadie puede controlarte y derrotarte si te lo propones de verdad.
- ¿Por qué estas tan seguro de eso padre?
- Ya te lo he dicho, por qué te conozco muy bien hija, incluso toda tu vida humana, mucho antes de conocerte, como si siempre te hubiera conocido, y tu igual al beber mi sangre incontables veces. Tengo confianza en ti, como tu en mi, así que deja de tener miedo a lo que te pase, y enfréntalo ¿si?
- Padre…
Alucard cuando acabó de hablar, puso su frente pegada a la de ella, con los ojos cerrados, y ella también los cerró sonrojada pero tranquila, sintiendo las palabras de su padre, dándole fuerzas.
- No eres un peligro Ángelus, ni para mi ni para nadie, no estas sola ¿lo sabes verdad?
Ángelus no dijo nada, solo mostró una sonrisa de afirmación. Con eso, ella se puso en pie, y seguida por su padre, llegaron en un momento a la habitación de Integra, que al verla se puso en pie apenada y culpables.
- Ángelus… quería que supiera que… - empezó Integra dolida y triste.
- Lo he decidido Integra. - interrumpió Ángelus, eso hizo alzar el rostro a Integra, confusa. - Acepto.
- ¿Qué?
- Acepto ser su hija adoptiva, ser la hermana de su hijo o hija, y ser su futura tutora si hiciera falta. - dijo Ángelus decidida.
- Ángelus…
- Padre… - llamó ella, girándose a él a su espalda de cabeza. - Quiero pedirte un favor.
- ¿Cuál?
- Que este caso, el que están involucrados Radu y Elizabeth, me lo dejes a mi. - pidió ella con decisión y madurez. - Ya va siendo hora de acabar con esto de una vez, ya basta de tener miedo de ellos y enfrentarlos de una vez, si quieren poseerme, tendrá que esforzarse mas para conseguir lo que quieren.
Esas palabras sorprendieron a Integra y Alucard, aunque él sonrió satisfecho, viendo que su hija al fin era toda una princesa vampira. Ángelus estaba segura de su decisión, ya no volvería a tener miedo de nada, sería cruel y despiadada si hiciera falta, pero también compasiva y amigable con aquellos que lo merecieran. Era la hija del Conde Drácula, futura reina de los no-muertos, debía dejar de sentirse débil y vulnerable, y lo haría a partir de ahora.
En esos momentos en la ciudad, se celebraba una fiesta pública en uno de los locales mas famosos y caros de la ciudad, donde se servían sobretodo mujeres jóvenes para los clientes habituales y apuntados al club, pero ese motivo solo asistían hombre a la fiesta, y las mujeres eran las bailarinas y camareras de esa noche especial. En esa fiesta había chicas de todo tipo, raza y país, se podía elegir a gusto, todos estaban encantados con esa fiesta. Una de las bailarinas que estaba bailando en ese momento sobre una plataforma con una barra en medio para cogerse y bailar haciendo posturas sexuales y atrevidas, era inglesa de pelo rubio casi platino, se mostraba algo aburrida por qué no pasaba nada interesante para ella en esa fiesta, simplemente estaba bailando para complacer a los pervertidos que estaban alrededor de la escena ofreciéndole dinero para que lo aceptará y los guardará en su ropa interior, ella pocas veces los cogía, por que de hacerlo siempre tendría que bailar mejor para ellos y complacerlos de otra manera. Estaba por retirarse de la plataforma cuando sus ojos se fijaron en un hombre que estaba sentado en una silla mirándola fijamente con una sonrisa seductora que la atrajo bastante, ese hombre de negro parecía un pez gordo por lo elegante y atractivo que era, y no parecía como esos pervertidos pegados a la plataforma metálica, por eso ella lo miró un poco mientras seguía bailando sujeta a la barra vertical. Viendo que le estaba mirando también, el hombre le indicó con el dedo que se acercará, ya que había mucha música alta allí y era imposible que le oyera desde hay, ella curiosa e interesada en él se bajo de allí y con atracción y paso elegante con los tacones que llevaba se fue hacía él dejando plantados a los espectadores.
- Buenas noches caballero. - saludo ella con encanto y una sonrisa coqueta. - ¿Desea que le haga compañía?
- Por supuesto señorita, siéntese por favor. - pidió él elegantemente señalando una silla a su lado.
La pareja no tardó en conocerse un poco y decidieron pasar a lo que deseaban hacer, ella sobretodo con ese misterioso hombre rumano bello. Después, ambos ya estaban en una habitación privada para aquellos que han elegido a una bailarina y desean enrollarse con ella en su habitación privada. Era una habitación de color rojo intenso acompañado por una luz multicolor de poca luminosidad. Ambos estaban ya sobre la doble cama de color blanco debido a que solo llevaba sabanas. Ann ya estaba medio desnuda, él solamente se quito la parte de arriba dejando su pecho musculoso y bien formado a la vista de ella, asombrada de la figura del rumano. Quién empezó él juego fue él con una sonrisa en los labios excitando a la chica, bajo hasta las piernas de ella donde con cuidado y delicadeza quito la prenda de ella para después abrir sus piernas, ella estaba nerviosa y sonrojada al saber que iba hacer él.
- ¿Es tu primera vez quizás? - pregunto él al verla tan roja y nerviosa.
- Hace poco que estoy en este ofició, pero puedo asegurarle de que puedo ser muy complacerte. - dijo ella intentando animarlo para hacerlo.
- Tranquila, no me desagradas por ser virgen, todo lo contrario amor. - dijo él convencido de sus palabras. - No te preocupes, seré gentil contigo.
Entonces, sin decir nada mas, él puso su rostro entre las piernas de ella y hizo que la chica echará la cabeza hacía atrás al sentir placer hay abajo, agarrándose a la almohada con fuerza mientras gemía un poco complacida y excitada. Él sujetaba las piernas de ella con los brazos, ocultando por completo su rostro mientras lamía ese intimo lugar con suma destreza y placer. Después de un rato, ella sintió algo mas intenso hay abajo que él hizo, no supo que, pero era algo increíble y placentero como nunca sintió.
- Ohhh si… no se que esta haciendo pero no pare ahora… ahhh… - pidió ella encantada y drogada de placer.
Él con gusto así lo hizo, y siguió mordiéndola muy cerca de su miembro y bebiendo su pura sangre virgen, sin que ella se diera cuenta de nada. Él disfrutaba con esa sangre mientras le iba quitando la vida por momentos mientras ella gemía sonrojada de placer inimaginable, hasta que al final la dejo seca y muerta sobre la cama medio desnuda, después la tapó un poco con la sabana blanca que no tardó en ponerse rojo. Él desapareció de allí al instante sin pasar por la puerta.
CONTINUARÁ...
