CAPÍTULO 33: CERRANDO CICLOS

El día de la presentación final de mi investigación, había llegado y estaba en la sala de reuniones, sudando frío. Desesperado, traté de secarme mi mano sudorosa en el pantalón de mi traje, pero era inútil, me pasé la otra mano por mi cabello, aunque se sintió extraño, Bella me había sugerido que le aplicara un poco de gel para que no se viera tan despeinado, argumentando que así me daría un aspecto más serio. Sabía que su intención había sido buena, pero ahora me arrepentía de haberle hecho caso, sentía mi cabello demasiado artificial, sumado a la corbata que traía puesta, sentía que me estaba ahogando y eso me ponía más nervioso.

Ya es hora- dijo mi jefe, mientras veíamos entrar a la sala al Comité. Suspiré, cerré los ojos un momento y me dediqué a repasar lo que yo tendría que exponer. El tiempo pasó relativamente rápido y una hora después, estaba con mi equipo, ahora ex-equipo, celebrando el fin de todo el proceso en un bar cercano a la Universidad.

-¿Qué harás ahora?-me preguntó Phillip, el astrofísico del grupo.

- Me tomaré unas vacaciones y luego volveré a Londres, me ofrecieron un puesto en el King's College.

-Volverás a tu almamater- comentó mi jefe.

- Y a mi ciudad natal- agregué.

-¿Extrañarás Nueva York?-preguntó Phillip.

- Sí, viví mucho tiempo aquí, pero extraño más Londres y será bueno volver a casa- respondí casi monótonamente, no era la primera vez que me preguntaban eso y esa era mi respuesta estándar.

- Te entiendo- dijo Stephen, un colega- yo soy de Texas y extraño a mi familia, pero al menos estoy en mi país.

- Debe ser difícil estar en un país que no es el tuyo- agregó Phillip, pero antes que tuviera que responde, sonó mi celular y después de disculparme por tener que ausentarme un momento, salí hacia la calle a contestar, el ruido dentro del bar dificultaba oír.

-¿Aló?

- ¡Hola!¿Cómo te fue?– me saludó Bella al otro lado del teléfono.

- Muy bien.

-¡Sabía que lo lograrías! ¡Eres demasiado inteligente para fracasar!- rió y yo solté una risa nerviosa- ¿Cuándo celebraremos tu éxito?

- Eh…-titubeé- no sé… cuando quieras…

- Entonces que sea hoy, prepararé una cena especial, te espero a las ocho- me ordenó.

- Son las cinco de la tarde, Bella, ¿qué haré mientras tanto?- pregunté aturdido.

- Puedes ser sociable y quedarte con tus colegas hasta esa hora o vagar por las calles de Nueva York, pero no puedes estar aquí antes de las ocho- dijo Bella con tono firme.

- Bella… -gemí y ella rió.

- Adiós, Edward- y me colgó antes que tuviera tiempo de reclamarle.

- Genial- murmuré entre dientes.

Intenté ser lo más social que pude, como cuando iba a las reuniones sociales de mis padres y gracias a eso, logré pasar otra hora más en el bar. A eso de las seis y quince, decidimos retirarnos de ahí y después de despedirnos, decidí volver a la Universidad para llevarme mis cosas, sabía que podía hacerlo en el plazo de una semana, pero aún faltaba hora y media para que pudiera llegar a casa y no me animaba la idea de vagar por las calles de Nueva York.

A las ocho en punto, entré a mi departamento y un delicioso olor a comida inundó mi nariz, apenas alcancé a dejar la caja con mis cosas en el suelo y cerrar la puerta cuando Bella se tiró encima de mí, causando que mi espalda chocara con la puerta.

-¡Felicitaciones!- exclamó después de darme un efusivo beso.

- Gracias por el recibimiento- reí.

- Hace tanto tiempo que no te oía reír- me sonrió Bella- menos mal que ya terminaste de tu investigación, estabas insoportable estas semanas.

- Lo siento- puse mi mejor expresión de arrepentimiento- prometo recompensarte después de la cena- le guiñé un ojo.

-¡Edward!- Bella se sonrojó y soltó una risita.

-¿Qué pasa?- sonreí torcidamente.

- Me gusta esta actitud- dijo con ojos brillantes.

- Estoy feliz, ya estoy libre de mi investigación, no más estrés y estoy contigo, no puedo pedir más que eso- le sonreí y ella me besó apasionadamente, le correspondí gustoso, pero luego me separé- Bella, ya tendrás tiempo de besarme todo lo quieras y en todos los lugares que quieras- le guiñé de nuevo el ojo y reí, ella sólo se sonrojó más- pero no queremos que la cena se enfríe, ¿cierto?

- Por supuesto que no- murmuró ella, más recuperada y caminó hacia la cocina- por cierto, Edward… -dijo mientras servía los platos.

- Me gusta tu nueva actitud- me sonrió y yo le devolví la sonrisa. Todo estaba bien.

El resto del tiempo en Nueva York, fue sin duda, uno de los mejores de toda mi vida, mi relación con Bella se desarrollaba de manera tranquila y alegre, aunque habíamos visto a los chicos, era como si viviéramos en una burbuja. Pero el viaje a Forks para visitar al padre de Bella, la rompió.

Cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Port Angeles, mi estómago se retorció ligeramente, quizás si el padre de Bella no fuese Jefe de la Policía y no portara un arma cargada, estaría calmado.

- Relájate, Edward, todo saldrá bien- me dijo Bella, tomándome de la mano, mientras bajábamos del avión. "Sí, claro, todo saldrá bien cuando le diga a un policía, que acabo de conocer, que quiero casarme con su única hija" pensé irónicamente- Mi padre es un buen hombre- fruncí mis labios en una línea y caminé con Bella hacia donde debía estar esperándonos su padre. Fue fácilmente reconocible con su traje de policía, Bella me soltó la mano y se acercó para abrazarlo, mientras yo los miraba parado ahí sin saber qué hacer, hasta que Bella, habló:

- Papá, este es Edward, mi novio.

- Edward Masen- me presenté, acercándome más a él para estrecharle la mano.

- Charlie Swan, pero puedes y debes decirme Jefe Swan- respondió estrechando mi mano con más fuerza de lo que la cortesía dictaba e ignorando la reprimenda de "¡Papá, sé amable!" por parte de Bella.

- Sí, señor… digo Jefe Swan.

- Mejor, vamos al auto- dijo Bella. Cuando llegamos a la patrulla de policía, Charlie insistió en que Bella fuera como copiloto, pero ella se negó diciendo que yo no podía ir solo atrás como si fuera un criminal y se fue conmigo en el asiento trasero. El viaje a Forks se hizo soportable, hablamos muy poco, sólo los temas típicos como el clima y cómo estuvo el viaje desde Nueva York.

Al llegar a la casa del Jefe Swan, Charlie subió las cosas de Bella a su habitación y las mías permanecieron en la sala.

- Sígueme, para que dejes tus cosas en mi cuarto- me indicó Bella y nos dirigimos escaleras arriba. Cuando estábamos entrando a su pieza, Charlie estaba parado en el pasillo, con los brazos cruzados:

- Bells, ¿puedo hablar contigo un momento?

- Claro, papá- le respondió y luego se dirigió a mí: estaré contigo en un momento- guiñó el ojo y se fue con Charlie, mientras yo entraba al cuarto. Dejé mi maleta en el suelo y mi mochila sobre una silla, me dediqué a mirar el lugar hasta que sentí unos pasos que se acercaban.

- He vuelto- me sonrió Bella y me besó, luego se separó y se mordió el labio- sé que mis cama no es muy grande, pero creo que podemos dormir los dos.

- ¿En serio? ¿Tu padre qué opina de esto? Pensé que me haría dormir en el sofá.

- No estaba de acuerdo, pero tuve que explicarle que vivimos juntos, somos novios y que hemos hecho más cosas además de besarnos- rió- después no quiso seguir escuchando y se fue- volvió a reír.

- Pobre de él…

- Pero no hablemos de él… -susurró y metió sus dedos entre mi cabello para comenzar a besarme de nuevo. Le devolví el beso, con reticencia, no podía estar tranquilo sabiendo que su padre, el Jefe de Policía, podía entrar en cualquier momento y que si nos veía podía desenfundar su arma y… - ¡Edward!

- ¿Qué?-pregunté.

- Estás distante…

- Estoy nervioso –la corregí- a tu padre no le debo estar cayendo muy bien en estos momentos y tiene un arma lista para usar…

- No seas exagerado- rió Bella- Charlie no matará al novio de su única hija.

- Eso significa que…

- Que mientras seas mi novio, estás a salvo.

- Eso es chantaje- afirmé.

- Lo sé, ¿y qué?

- Nada- sonreí- me gusta este tipo de chantaje- le di un corto beso en los labios- Me estoy volviendo loco por tu culpa, Bella Swan, no es normal que a alguien le guste ser chantajeado.

- No te estás volviendo loco, Edward, puedes confiar en mi palabra, estudio psiquiatría.

- Pero tus sentimientos por mí, nublan tu juicio en este caso.

- Edward…

- ¿Qué?

- Cállate y bésame- tiró de mi camisa y me atrajo hacia ella. No tuve fuerzas para resistirme, además no valía la pena, ir en contra de Bella, era como ir en contra de la fuerza de gravedad.

Durante la estadía en Forks, Charlie y yo, apenas habíamos cruzado un par de palabras y Bella, temiendo que nos lleváramos bien, había insistido en que saliéramos a caminar por los alrededores mientras ella preparaba la cena de despedida, ya que mañana volvíamos a Nueva York. Me hubiese negado, pero no había tenido oportunidad de estar a solas con Charlie y pedirle su consentimiento para casarme con Bella, siendo realista, tampoco me había esforzado mucho en eso, el arma cargada que siempre portaba Charlie era un elemento altamente disuasorio. Así que ahora, estaba caminando con Charlie por la orilla del bosque que estaba ubicado detrás de la casa. Ninguno de los dos, dijo una palabra durante el paseo, así que estábamos sumidos en un tenso silencio, hasta que Charlie lo rompió:

- Reneé ha hablado maravillas de ti- no supe qué decir, así que esperé que siguiera hablando- llamó para advertirme que te tratara bien porque no podía espantar el novio perfecto de mi hija- más silencio.

- Ella es una mujer muy amable, pero creo que está exagerando en lo que a mí respecta.

- Eso mismo pensé- refunfuñó.

- Pero a pesar de mi imperfección, Bella me quiere- me auto-consolé.

- Y tú la quieres a ella- afirmó Charlie.

- Más que eso, yo… la amo.

- Tú la amas, ella te ama, ambos se aman y quieren casarse para estar unidos por el resto de sus vidas, yo pensaba igual cuando conocí a Reneé, pero…- resopló.

- Mis padres también pensaban así y lo siguen haciendo, después de casi 28 años de matrimonio.

- Bien por ellos, supongo- se encogió de hombros.

- Sí… verá, Jefe Swan, yo me preguntaba si usted me haría el honor de concederme…

- ¡Oh, diablos!- exclamó Charlie, dejando de caminar y mirándome fijamente- quieres casarte con Bella, ¿cierto?- asentí con la cabeza, ligeramente aturdido por su actitud- Reneé tenía razón, qué horror, ahora cuando hable con ella, me dirá "te lo dije, Charlie"- sacudió la cabeza y comenzó a caminar de un lugar a otro. Después de un tiempo que me pareció razonable, hablé:

- Jefe Swan... –lo miré serio- volveré a preguntarle, ¿me haría el honor de concederme la mano de su hija?- Charlie me miró durante unos minutos, que se me hicieron eternos, aunque sabía que era sólo percepción mía porque el tiempo seguía avanzando a la misma velocidad, hasta que finalmente respondió un escueto, pero claro: "Sí"- sonreí y me acerqué a él, para estrecharle la mano:

- Gracias.

- Sí, sí, sólo hazla feliz- dijo mientras estrechábamos manos.

- Lo haré.

De vuelta en Nueva York, todo volvió a ser como antes de ir a Forks, con Bella nos hundimos en nuestra propia burbuja de felicidad, aunque yo no podía sacar de mi mente cómo iba a pedirle a Bella que se casara conmigo. Primero pensé que mis propias neuronas bastarían, pero después de un tiempo, noté que ellas parecían no cooperar y decidí tomar medidas desesperadas.

Aprovechando que Alice había decidido ir de compras y arrastrar a Rose y Bella con ella, invité a los chicos al departamento. Y ahora, estaba parado en la sala mientras ellos me miraban expectantes sentados en el sofá.

- Como nadie habla, aprovecharé para hacer un anuncio, Rose está embarazada- soltó Emmett.

- ¡¿Qué?- exclamó Jasper parándose de su asiento en un segundo.

- Rose está embarazada- repetí.

- Sí, escuché- gruñó Jasper.

- ¿Entonces por qué preguntas qué?- preguntó Emmett- Felicítenme.

- Felicitaciones, Emmett- le dije, dándole un golpe en la espalda.

- Tú también- le dijo a Jasper.

- Dejaste embarazada a mi hermana, no puedo alejar la imagen mental de cómo lo concibieron- Jasper tembló ligeramente y Emmett rió.

- Te pasarías de ingenuo si pensaras que en las noches sólo vemos televisión- le dijo con una sonrisa pícara.

- Demasiada información- siseó Jasper y cerró los ojos.

- Mientras mi cuñado se recupera, ¿puedes decirnos qué diablos te ocurre, Edward?- preguntó Emmett- pensé que nos invitaste a jugar videojuegos, pero no veo la consola conectada.

- Somos tus amigos y queremos ayudarte, así que habla- continuó Jasper, ya más tranquilo y sentado nuevamente en el sofá. Emmett parecía impaciente porque hablara, así que me gritó: ¡Habla de una maldita vez!

- Bien- suspiré resignado- le pediré a Bella que se case conmigo.

- ¡Genial!

- ¡Felicitaciones!

- Gracias- respondí- el problema es que no sé cómo hacerlo. Tengo el anillo de compromiso y el consentimiento de su padre, pero no sé cómo…

- Por fin hay algo que no sabes hacer, gracias quien quiera que esté en el cielo- dijo Emmett mirando hacia arriba.

- Emmett, no te burles, esto es serio- lo reprendió Jasper.

- Lo siento- se disculpó- yo creo que debes hacerlo de una forma original, salir del cliché de llevarla a un restaurante, que llegue un violinista en determinado momento, tú arrodillarte frente a la chica y decirle: "¿Quieres casarte conmigo?"-Jasper lo golpeó en el brazo- Lo siento, pero debes admitir que eso es cliché, aunque con Alice haya funcionado.

- ¿Y qué sugieres?- preguntó Jasper- ¿hacerlo como tú lo hiciste?

- ¿Qué tiene de malo? Me salió del corazón- se encogió de hombros.

- ¿Te salió del corazón?- me burlé- Emmy se ablandó.

- ¡Cállate, Masen! Además, Rose aceptó.

- Sí, mi hermana apreció el esfuerzo que hiciste, pero es una propuesta tan estúpida- dijo Jasper rodando los ojos- quién va caminando por la calle y le dice a su novia: "ese edificio lo construí yo, y siempre he pensado que ha sido mi mejor obra, hasta que te conocí… Rose, ¿quieres casarte conmigo y construir una vida junto a mí?"

- Es patético- reí.

- Más patético eres tú, que no saber qué hacer- se defendió Emmett.

- Basta- interrumpió Jasper- no podemos perder tiempo, pensemos en alguna forma Edwardiana de propuesta.

- ¿Edwardiana?-pregunté.

- No pensemos, que Google piense por nosotros- dijo Emmett y se acercó al PC, seguido de Jasper.

- Aquí hay una buena: "Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza…"

- ¡Basura!- interrumpió Emmett- eso es demasiada cursilería para decir algo tan simple, ¿después qué sigue? ¿Definirá el canto de los pájaros y el sonido del agua de los ríos? Tiene que ser algo menos elaborado que eso. Bella se aburrirá con tanta palabrería y cuando le digas si quiere casarse contigo estará distraída pensando en las estrellitas y luces de colores.

- ¿Y esta? "Prometo amarte para siempre, todos los días de mi vida. ¿Quieres casarte conmigo?"- sugirió Jasper.

- Sí, esa está mejor…- comenté.

- Mucho mejor- me apoyó Emmett.

- Pero no tiene el sello Edward- señaló Jasper.

- Si fuera por Edward, él diría: "Bella, te amo, cásate conmigo"- los dos rieron.

- No diría eso- fruncí el ceño.

- Esta es chistosa- rió Emmett, ignorando mi comentario- "No sé qué has hecho de mí, sin ti no puedo vivir, si conmigo te quieres casar, sólo sí debes decir"

- Suena como el segundo desafío del Torneo de los Tres Magos de Harry Potter- opinó Jasper.

- ¿Ese es el torneo en que Harry es el cuarto mago, pero le siguen llamando de los Tres Magos?

- Sí- respondí.

- Y muere ese chico de mejillas muy sonrojadas- siguió Emmett.

- No puedo creer que te fijes en ese tipo de cosas- dijo Jasper sacudiendo la cabeza- podría esperarlo de Rose, pero no de ti.

- Insisto, Emmy se ablandó.

- ¡Cállate!- me gritó- ¡O no te ayudaremos!

- Hasta ahora no me han ayudado- me quejé.

- Es que es difícil, tienes que decirle algo que tú sientas, sólo así te saldrá bien, si te decimos qué decir, sonará tan falso que Bella no se lo creerá, pensará que estás bromeando y se molestará- razonó Jasper

- Exacto- lo apoyó Emmett.

- Gracias por nada- bufé molesto y me senté en el sillón frente a ellos- ¿Qué voy a hacer?- les pregunté, pasándome una mano por mi cabello- He pensado muchas formas de hacerlo, pero ninguna me convence- les dije, mientras movía mi pierna derecha producto de un tic nervioso.

- Primero que todo, tranquilízate- me aconsejó Jasper.

- Y deja de mover esa pierna, me estás poniendo nervioso- me ordenó Emmett.

- Sólo disfruta tus momentos con Bella y cuando te sientas listo… las palabras saldrán solas.

- ¿Cómo sabré cuando estoy listo?

- Simplemente lo sabes- respondió Emmett.

- Esto es terrible- tiré de mis cabellos, en un intento de calmar mi furia. Antes que tuvieran tiempo de decir algo, la puerta del departamento se abrió y entraron las chicas.

- ¿Y esas caras?- preguntó Alice, quien traía las manos llenas de bolsas, Rosalie traía una cantidad más pequeña y Bella, sólo tenía bolsas en una mano. Sonreí. Ella no era maniática de las compras como las otras dos.

- Cosas de hombres- respondió Emmett y Rosalie enarcó una ceja.

- De acuerdo… -mumuró Bella, cerrando la puerta.

- Bueno, nuestras cosas de mujeres nos dejaron cansadas, así que levanta tu trasero y vámonos- le ordenó Rosalie a Emmett.

- Sí, Rose.

- Te lo dije, Emmy se ablandó- le susurré a Jasper y ambos nos reímos.

- Adiós chicas- se despidió Rose con un beso en la mejilla a cada una, me acerqué a ella para felicitarla por su embarazo y luego miró a Jasper, quien sólo le dijo "felicitaciones, Rose" con una expresión extraña, ella lo abrazó, le dijo algo al oído y Jasper sonrió.

- Jazzy se ablandó- se burló Emmett, pero Jasper lo miró furioso.

- Vámonos Emmett- dijo Rosalie. El nos dio una palmada, no tan suave, en el hombro, luego se acercó donde las chicas para despedirse de ellas y marcharse a su casa.

- Creo que es hora de que también nos vayamos- comentó Jasper, viendo su reloj- adiós, Edward- se despidió, estrechándome la mano- sólo tranquilízate y ya verás que todo saldrá bien.

- Gracias, Jasper- le respondí con una sonrisa y caminé con él hacia la puerta.

- Adiós, Edward- me dijo Alice y le entregó las bolsas a Jasper, para darme un beso en la mejilla.

- Adiós, Alice- después de colocarle llave a la puerta, Bella se tiró sobre mí y comenzó a besarme. Últimamente, esto se estaba convirtiendo en un comportamiento habitual de ella, pero no me molestaba, así que…

- Estoy cansada, vamos a la cama- me dijo Bella mientras me besaba.

- No pareces cansada- le contesté, cuando se apartó de mí unos segundos para respirar.

- Para lo que quiero hacer contigo, nunca- no pude evitar reír.

- ¿Desde cuándo eres tan osada?

- Desde que tú empezaste a actuar de esa forma condenadamente sexy conmigo

- ¿Condenadamente sexy?

- Sí, sonrisa torcida, guiños de ojo, pasar tu mano por ese precioso y sedoso cabello que tienes… nadie puede ser naturalmente tan sexy, así que debes hacerlo a consciencia.

- ¿A consciencia?- fruncí el ceño y volví a reír- ¿Crees que ando pendiente de cómo lucir sexy? ¡Vamos, Bella, no seas ridícula!

- Peor aún, eres naturalmente sexy.

- Bella basta… -suspiré.

- Tienes razón, vamos- me tomó de la mano y me arrastró hacia la habitación. Fue imposible no sonreír, esta noche sería muy buena.

Era martes 13 de septiembre y Bella cumplía 21 años, su mayoría de edad, así que estábamos todos reunidos en el departamento, celebrándola. Pensé que Bella invitaría a algunas personas de su facultad, pero me dijo que prefería que estuvieran los mismos de siempre. Por lo tanto, estaban Alice, Jasper, Emmett y Rosalie, además de nosotros.

- ¡Pide tres deseos, Bella!- exclamó Alice, mientras Bella cerraba los ojos para apagar las velas del pastel que yo sostenía y que sentía que se me resbalaría de las manos en cualquier minuto, sólo pensar lo que le pediría esta noche, me hacía sudar frío.

- ¡No necesitas pedir a Edward desnudo y amarrado a tu cama! ¡Eso puedo hacerlo yo! ¡No desperdicies un deseo! –gritó Emmett, Bella sonrió y apagó sus velas- ¿Qué pediste?

- No puede decirlo, sino no se cumplen- le respondió Rosalie- te lo he repetido miles de veces.

- Lo sé, pero aún espero que llegue el día en que le pregunte a alguien que no sepa que no tiene que decirlos- rió Emmett- ¿Dónde está mi trozo de pastel?- exigió, Alice le pasó un plato ya servido para que comiera y dejara de hablar.

-¿Qué te regaló Edward?- oí que Alice le preguntó a Bella y vi cómo ella le mostraba la pulsera que tenía amarrada a su muñeca. Había mandado a hacer una pulsera que hiciera juego con el anillo de compromiso de mi madre, sólo que Bella aún no sabía eso.

-¿Es diamante auténtico?- me preguntó Jasper, mirando desde lejos la pulsera de Bella.

- Sí- Jasper silbó.

- Te debe haber costado carísimo.

- Un poco, pero vale la pena- contesté en tono seco. Mi nerviosismo aumentaba exponencialmente con el correr de los minutos.

-¿Hoy es el día?-me preguntó Jasper en un tono muy bajo y yo sólo asentí con la cabeza- éxito con eso, le diré a Alice que nos vayamos a casa para que se queden solos.

- Gracias- suspiré aliviado. Vi cómo Jasper le decía algo a Alice, ella le hacía un mohín, mientras él le seguía hablando, hasta que finalmente sonrió y se puso de pie. Rosalie, pareció haber captado algo del ambiente y repentinamente dijo que era hora de retirarse, Emmett se resistió, pero después de darle todo lo que quedaba del pastel para que se lo llevara, se fue tranquilo.

El aire del departamento se sentía más denso, pero parecía que sólo yo lo notaba, Bella parecía relajada llevando las cosas sucias a la cocina, le dije que dejara eso allí, que luego yo terminaba de limpiar y que aprovecháramos lo que quedaba del día de su cumpleaños.

Me senté en el sofá y Bella me siguió, se apoyó contra mí y murmuró:

- Fue un bonito cumpleaños, gracias- se acercó y me besó.

- No hay problema- sonreí tenso.

- ¿Qué ocurre, Edward? – me preguntó Bella, observándome atentamente.

- Verás, Bella… - me pasé una mano por mi cabello- no sé decir esto de una manera romántica, carezco de esa faceta, no venía en mi ADN- me deshice del agarre de Bella y me puse de pie- así que te lo diré tal cual lo pienso… durante mucho tiempo creí que era un neutrón y que la gente que me rodeaba eran electrones, estaban cerca, pero nunca llegaban a estar dentro de mí, nunca los sentía cercanos. Pero te conocí a ti, que eres como un protón y me das estabilidad… - comencé a caminar por la sala nerviosamente, Bella seguía atenta todo lo que decía- no sé cómo decirlo –me pasé de nuevo la mano por mi cabello y lo tiré ligeramente- es como si yo fuese un planeta perdido en la galaxia que de pronto se encontró con el sol y éste lo atrajo, tú eres el sol de mi galaxia, iluminas mi día y eres el centro de mi propio universo, todo lo que hago tiene que ver contigo, todo lo que pienso tiene que ver contigo, el otro día alguien me hablaba del efecto Doppler y yo sólo pensaba en que si todas las personas fueran sonidos, el tuyo lo sentiría más fuerte que el de los demás, porque estás más cerca de mí –reí- soy patético, lo admito, también admito que te amo, Bella y que sin ti, sin mi Universo, no podría existir y si existiese, sería un desempleado porque no tendría qué investigar- solté una risa ansiosa, de pronto, la caja que estaba dentro de mi bolsillo se hizo cada vez más pesada mientras me acercaba hacia donde estaba Bella. Había llegado el momento- Isabella Marie Swan- me arrodillé frente a ella, saqué la caja de mi bolsillo, abriéndola frente a sus ojos y mostrándole el anillo Masen en su máximo esplendor- ¿quieres casarte conmigo?

- ¡Sí, Edward, quiero casarme contigo!-exclamó Bella llorando y se lanzó hacia mí, causando que ambos cayéramos sobre la alfombra. Ella soltó una risita- Ahora vas a ser mío.

- Ya soy tuyo, Bella- rodé los ojos.

- Pero seré feliz cuando lleves un anillo en tu anular izquierdo que muestre que estás ocupado y que nadie puede mirarte- sonrió.

- Hablando de anillos… no me dejaste ponerte el tuyo, ha pertenecido a mi familia durante años y si pudiera hablar, te diría que está indignado por el desaire que le hiciste- le dije, observando que la caja con el anillo estaba tiraba en el piso, pero lo suficientemente cerca para alcanzarla. Tomé el anillo y lo deslicé en el dedo anular de la mano derecha de Bella- encaja perfectamente.

- Presumido- se burló.

- Ahora todos sabrán que te vas a casar y tendrán que dejar de mirarte- sonreí.

- Sólo dejarán de mirarme cuando tenga un anillo en este dedo- señaló el dedo anular de su mano izquierda.

- Entonces eso será lo antes posible.

- ¿En serio?- enarcó una ceja- ¿tienes ya una fecha?

- 11 de noviembre- respondí de inmediato.

- Edward… - Bella rodó los ojos.

- Es una fecha perfectamente válida. ¿Tienes algo en contra de ese día?

- No, es sólo que es demasiado pronto.

- Pronto es un concepto demasiado subjetivo, así que no es un buen argumento. Quizás… debería reformular mi pregunta anterior, Bella, ¿quieres casarte conmigo el 11 de noviembre?

- ¿Para el año nuevo nerd?- preguntó sorprendida, pero algo en mi expresión la hizo ceder- De acuerdo, pero sólo porque es 11 del 11 del 11, suma 33 y para ti ese número es importante- me dijo.

- Oh.

- ¿Qué?

- Pensé que lo hacías porque me amabas- dije con decepción.

- Por supuesto que te amo, por eso acepté casarme contigo y además, el día que tú quieres.

- Gracias- le sonreí- llamaré a Kate- esperé que Bella se levantara, para hacer lo mismo, buscar mi teléfono y llamar a mi prima.

- Hola Eddie, ¿cómo estás?-me saludó.

- Excelente, Bella aceptó casarse conmigo y queremos que sea el 11 de noviembre, así que tienes hasta esa fecha para organizarlo- le informé.

- Pe- pe- pero…

- Gracias, Katie. Adiós- le colgué.

- Eso fue…-empezó a decir Bella.

- Preciso- terminé por ella- pero no hablemos de Kate, ella verá cómo organiza todo, es su problema- reí- ahora tengo mejores cosas que hacer- le dije, tomándola en brazos y conduciéndola a la habitación.

- ¿Estás practicando desde ya?- me preguntó con sus brazos rodeando mi cuello.

- Sí- le sonreí y la deposité en la cama.

- ¿Podemos practicar toda la luna de miel para que salga perfecta? La perfección hace al maestro- preguntó Bella, guiñándome un ojo, yo sólo reí- eso es un sí, ven aquí, Edward Masen, nos espera una larga noche- tiró de mi camisa para atraerme hacia ella y luego comenzó a besarme, pero me separé.

- Bella…-susurré- te amo.

- Lo sé, pero nunca me canso de oírlo- me sonrió- y yo también te amo.

Mientras nos besábamos, me sentía agradecido de todos mis amigos, que hicieron que conociera a Bella, nos convirtiéramos en compañeros de departamento, luego novios y finalmente en compañeros para toda la vida. Y también del universo, porque si los astros no se hubieran alineado en una órbita determinada, nada de esto habría sido posible.

FIN


Hola!

Esta historia ha llegado a su fin, ¿qué les pareció la propuesta de Edward?

Espero sus reviews (:

Gracias por leer y nos vemos en el epílogo (;