Siento haber tardado tanto para publicar, pero entre fiestas y fiestas ya saben XDXDXDXD. Aquí la continuación! Sé que pueden estar un poco confundido pero tengan paciencia todo tiene lógica y un porque! Que disfruten! ;)
Capítulo 35:
Era de noche, una clara y despejada, con una brisa veraniega. Típico tiempo de los Bosques del Norte. Zuleica recorría los enormes pasillos del palacio bajo un manto con una enorme capucha, dirigiéndose a los apartados y misteriosos aposentos de la bruja.
Al llegar, encontró la puerta entreabierta y una luz emergía de la sala. La joven miró a todos lados, comprobando no haber sido seguida y entró. Cerró la puerta tras de sí y se quitó el manto que la cubría, dejando al descubierto una nueva Zuleica, una transformada y cambiada por los años: su pelo antaño corto, ahora era largo hasta la espalda, bien cuidado y sedoso, aunque seguía teniendo aquel flequillo de lado que cubría parte de uno de sus grandes ojos color ámbar claro, resaltados, casi siempre ahora, por un delineador negro alrededor, que junto a sus largas pestañas le daba un aire enigmático y sensual.
Su ovalada cara, ahora tenía rasgos más punzantes y delicados, con una tez impecable. Su cuerpo ahora era más estilizado y esbelto, sus pechos habían aumentado considerablemente y sus caderas se habían redondeado, aunque seguía siendo tan delgada como antes.
Dado su estatus y poder, ahora caminaba erguida y con la espalda recta, realizando siempre movimientos delicados y ligueros, propios de una emperatriz, pero no solo su físico había cambiado: la Novotney ahora era más sabia y tranquila, más callada y meditativa, también más guerrera y despiadada.
Aunque en la intimidad, perdía aquella máscara de perfección absoluta y volvía a ser aquella misma Zuleica que su marido conoció. Apenas contaba con veintitrés años, pero sus preciosos y luminosos ojos reflejaban haber vivido y visto mucho.
Sí, definitivamente se había convertido, no solo ante los ojos de su marido, en la mujer más hermosa del Imperio
-Toma asiento- le pidió la bruja
-Qué es lo que requiere mi presencia a estas horas de la noche?- preguntó con un tono autoritario, que con el tiempo, había terminado por adquirir de Noíl- si es para hablar otra vez del destino de Aminta, ya he dicho que lo respeto y así será: se convertirá en la siguiente sacerdotisa del Imperio, siempre y cuando se la permita desposarse y…
-Si contrae matrimonio perderá la intensidad de sus poderes, para ser lo que ha de ser tiene que ser pura y casta. No…
-No la privaré del amor- la interrumpió tajantemente
-No era ese el tema a tratar hoy- dijo la anciana tras un largo silencio en que sus ojos estaban fijos los unos a los otros desafiantes- he tenido un visión- añadió al ver que Zuleica no contestaba- sobre Alex
-Qué?- exclamó enseguida, adquiriendo un semblante de preocupación. Ella ni ningún habitante de los Bosques sabían lo sucedido con Alex a lo largo de esos años. Él no les había visitado ni una sola vez y se rumoreaba, en los territorios vecinos que los Originales habían acabado con él, pero ella no lo creía, no quería creerlo. Había estado ahí cuando había acabado con Michael sin ningún esfuerzo. Entonces, quién era capaz de matarlo? Aunque no podía evitar que una parte de ella pensara que…- está bien, verdad? Los rumores sobre su…-no era capaz, siquiera, de decirlo. Tragó saliva
La bruja no contestó, simplemente leyó en la mirada de la emperatriz tal preocupación que demostraba claramente que aún seguía teniendo sentimientos hacia el híbrido. Unos muy fuertes. Se frotó las manos y las extendió hacia ella
-Dame tus manos- le ordenó. La Novotney frunció el ceño, desconfiada. No terminaba de entender por qué? Pero parecía que aquella sacerdotisa, jamás había aprobado su matrimonio con el jefe del clan
-Por qué?
-Porque has de verlo para entender lo que quiero pedirte- le dijo con total serenidad. Zuleica tragó saliva y lenta y nerviosamente puso las manos sobre las de la anciana
En cuanto sus palmas estuvieron en contacto, la Novotney sintió una especie de electricidad que recorría su cuerpo. Dolía. Emitió un pequeño grito e intentó apartar las manos, pero la bruja la agarró con fuerza.
Entonces, la muchacha sintió que comenzaba a alejarse de su cuerpo, sintió un vació repentino, como si estuviera moviéndose, pero su cuerpo no. Emitió otro grito al sentir otro pase de corriente y vio su cuerpo caer inconsciente.
Vio su cuerpo caer inconsciente? Qué estaba ocurriendo?
Miró a la bruja, pero ésta permanecía con los ojos cerrados y parecía concentrada, emitiendo una especie de entonación que ella no era capaz de escuchar. En realidad ya no escuchaba nada, siquiera el latido de su corazón. Un miedo petrificante comenzó a invadirla y todo se volvió blanco.
Zuleica se encontraba en un claro de unos bosques. Miró a todos lados, un poco confundida y mareada, sentía haber realizado un viaje que había terminado con su energía. Entonces, escuchó unos ruidos de pelea no muy lejos de ella. Se acercó, un poco escondida entre la maleza y pudo ver una escena que la dejó realmente confundida:
Aquello parecía un ritual. Había una piedra encima de una especie de altar en la que se encontraba Alex, tumbado y aparentemente inconsciente. A su lado estaban tres mujeres. Miró un poco más allá y pudo reconocer a la madre de Alex, a su padre y el tío que permanecían agarrados por varias otras personas. Eran muchas. Volvió a posar sus ojos en el altar y vio cómo Anastasia tomó un cuchillo de plata y la alzó a los aires, recitando una especie de cántico, los cielos se volvieron grisáceos y un rayo cayó cerca de ellos. Un viento demoledor cernía ahora sobre ellos, pero ninguno parecía preocuparse por ello. Al fin, la bruja cesó su entonación y le pasó el cuchillo a Esther.
-Contemplad todos, el fin de una raza!- dijo solemnemente, enseñando le cuchillo ante todos, luego posó sus ojos expresamente en Elena y emitió una ladeada y malvada sonrisa. Nadie dijo nada
Esther se aproximó al cuerpo inmóvil del híbrido y sin pensarlo dos veces, introdujo fuertemente y con todas sus ganas el cuchillo en el corazón del muchacho. Éste siquiera pudo emitir un grito de dolor.
-No!- gritó la Novotney a todo pulmón.
Sin siquiera darse cuenta, se encontraba corriendo hacia el altar, con los ojos húmedos de lágrimas. Se puso de rodillas ante el inerte cuerpo de Alex y viendo su piel palidecer y unas venas oscuras surcar su cuerpo
Su mano cayó por fuera del altar de piedra sin movimiento alguno. Zuleica intentó agarrar su mano, pero se dio cuenta de que no podía, entonces cayó en la cuenta de que nadie había dicho nada de su intromisión. La lluvia comenzó. Escuchó a Elena gritar
Miró a las tres mujeres que estaban a pocos centímetros de ella y parecían no verla, luego miró a aquellos que permanecían unos escalones más bajos que ella. Tampoco la veían.
Qué es lo que estaba ocurriendo?
Pero en ese momento no tenía la cabeza para pensar: estaba desconsolada. Los rumores eran verdad y Alex había muerto, en manos de los Originales. Miró a las tres mujeres que permanecían de pies y luego volvió a posar sus ojos en Alex, con la vista borrosa por las lágrimas. Todo estaba sucediendo tan deprisa…
Comenzó a llorar desconsoladamente, entonces vio la mano de Alex emitir un pequeño movimiento. Dio un pequeño brinco del susto y se limpió las lágrimas. La mano de Alexandre volvió a moverse y las venas de su cuerpo comenzaron a remitir. Zuleica le miró estupefacta a la vez que una pequeña sonrisa aparecía en la comisura de sus labios. No había muerto!
Pero entonces, una de las mujeres que permanecían en el altar, pareció ver lo mismo que había visto ella y apresuradamente cargó con el cuerpo de Alex y se lo llevaron
A dónde?
Zuleica intentó seguirles, pero sintió como si una fuerza no la permitía salir de aquella escena. Miró hacia abajo
Elena cayó al suelo, incapaz de realizar cualquier movimiento, miraba a todas partes boquiabierta, con las lágrimas sin caer en sus ojos, aun incapaz de creer lo que había sucedido, empapándose con el agua de la lluvia. A los pocos minutos de permanecer inmóvil, rompió en un estridente y desgarrador chillido. Comenzó a llorar desconsoladamente
-No llores, no está muerto, ve a por ellos! Date prisa!- gritaba Zuleica, pero parecía inútil, no podían escucharla
Stefan permaneció en estado de shock durante unos largos minutos, luego miró en dirección a Elena, que permanecía de rodillas en el suelo llorando, se acercó a ella y se sentó en el suelo, abrazándola y acunándola.
La vampiresa alzó un segundo la vista, mirando hacia el oscurecido cielo desde el que caían infinitas gotas de agua, al igual que de sus ojos, y miró a Stefan que también tenía los ojos llorosos, luego miró hacia donde se supone que debería de estar Damon, pero éste había desaparecido. Stefan no dijo nada, no había palabra alguna para aliviar el dolor
La Novotney se llevó a las manos a la cabeza, apartando el pelo de su cara. Ni siquiera la lluvia la estaba mojando. Se mordió el labio impotente.
Qué podía hacer?
Entonces sintió un dolor desgarrador, como si estuvieran tirando brutalmente de ella. Emitió un fuerte grito y todo comenzaba a volverse blanco de nuevo
-No, no, no, no!- gritó, pero no pudo hacer nada
La Novotney abrió repentinamente los ojos, con la respiración entrecortada y un agudo dolor generalizado en todo el cuerpo. En cuanto encajó dónde estaba, se encontró con la serena mirada de la bruja
-Qué ha sido eso? Por qué me has sacado? Tengo que hacer algo, devuélveme!- le ordenó sobre exaltada
-No puedes, lo que has visto, es algo que ocurrió hace cinco años- contestó serenamente
-Qué?Pero si todo era tan…- se interrumpió recobrando la compostura- dónde está Alex ahora?
-Eso es precisamente lo que queremos averiguar. Has de partir inmediatamente hacia Mystic Falls, donde encontrarás a su madre…
-En todos estos años ella no se ha enterado de que Alex sigue vivo?- le interrumpió algo confundida, todavía intentaba cuadrar toda aquella información
-No, pero lo hará cuando tú se lo digas y juntas busquéis a Alex
-Pero cómo sé que aún sigue vivo…yo vi cómo le…
-El híbrido perfecto no puede morir, por eso, le han encadenado y vosotros tenéis que encontrarle y liberarle- Se hizo un pequeño silencio
-Por qué me enseñas todo esto a mí?
-Porque le quieres, tanto como él a ti. Tú eres la única ahora con esta información. A ti es de salvarlo y traerlo de vuelta al lugar al que pertenece
-Que es…?
-Aquí- contestó tajantemente. Se hizo otro silencio- has de partir inmediatamente, la bruja con la que cuentan es muy poderosa y no tardará demasiado en darse cuenta de lo que he descubierto
-Cuánto tiempo tengo?
-Siete meses, quizás un poco más, pero no es una tarea fácil. Los Originales le han escondido bien durante estos años
Zuleica caminó pensativamente por los pasillos del palacio, sin siquiera haberse vuelto a poner el manto. Tenía la cabeza en otro sitio y los pensamientos dispersos. Sin darse cuenta, se encontró en la puerta de su habitación.
Entró y vislumbró a Noíl durmiendo en la enorme cama, bocabajo, con el pecho descubierto. Apenas había cambiado desde que le conoció. Ahora volvía a tener el pelo un poco más corto, aunque siempre revuelto y cayendo sobre su frente y a veces se dejaba una pequeña barba de dos días. Era imposible ser más guapo.
Sabía que el aspecto que su marido tenía en ese momento no volvería a cambiar hasta dentro de mucho tiempo y se alegraba, ya que los Novotney desde los veinticinco años, envejecían a una lentitud exasperante.
Se acercó a la cama y se tumbó a su lado. Todavía eran las dos de la mañana y tenía unas horas más antes de irse. Noíl al sentirla a su lado, abrió lentamente los ojos
-Dónde estabas?- preguntó en un susurro
-Tomando el aire, nada importante- mintió intentando dibujar la mejor de sus sonrisas, pero sentía que las lágrimas acudían a ella
Era conocedora de que su misión era peligrosa y tal vez no volvería jamás, pero tenía que realizarla y no se lo podía decir a nadie, siquiera a Noíl, a quien le contaba todo, pues sabía que él se lo impediría y querría ir personalmente
-Qué te ocurre?- preguntó frotándose los ojos y frunciendo el ceño. Aun con la oscuridad y su adormecimiento podía sentir que algo ocurría. La conocía demasiado bien
-Nada, que te quiero, te quiero mucho- contestó mientras las lágrimas desbordaban y su voz se quebraba
-Eh, eh, no llores. Ven aquí- le dijo suavemente abriendo sus grandes brazos para acunarla. Zuleica fue de buena gana, enterrando su cara en el pecho del muchacho- yo también te quiero- añadió secándola las lágrimas de los ojos
Zuleica sintió su corazón acelerarse, había tanta dulzura en él, en sus palabras, en su abrazo, en su caricia quitándole las lágrimas…Alzó la cabeza y le besó. El beso fue cada vez más intenso y terminaron haciendo el amor, luego Noíl volvió a quedarse dormido y Zuleica estuvo observándole hasta que llegó su hora de marcharse, gravando en su ser absolutamente todo de él. Salió sigilosamente de la cama, cogió lo imprescindible y se dirigió a otra habitación que ella conocía bien
Abrió la puerta y acomodó sus ojos a la poca luz. Vislumbró las dos camas en las que había dos pequeñas siluetas durmiendo.
Respiró profundamente, sin poder evitar dibujar una pequeña sonrisa. Se acercó a la cama más cercena y con la pequeña luz que había en la mesilla, pudo ver la cara de su hija durmiendo. Con la respiración serena y relajada. Tomó las mantas y la arropó.
Aminta contaba con solo cinco años, pero su destino ya estaba decidido. La Novotney sabía que no podría hacer mucho al respeto, pero sí podía cambiar una cosa y era dejarla la posibilidad de casarse y tener hijos alguna vez.
Era una niña realmente hermosa y se convertiría en una excelente mujer, de eso no había duda. No pensaba privarla de amor y felicidad, de tener un esposo al que quería profundamente y unos hijos.
Le apartó el pelo de la cara y le dio un cálido beso en la frente, justo encima de una mancha de nacimiento que tenía escondida con la oscura cabellera. La mancha tenía una forma de manzana, solo ella sabía que esa mancha también la tenía otra persona: Alex, pero ese era un secreto del que no hacía falta hablar, pues sin duda alguna, Aminta era hija de Noíl, la habría heredado de su abuelo, Yuma.
-Volveré lo más pronto posible- le susurró, pero ésta no le escuchó- te quiero
Zuleica volvió a erguirse y se dirigió a la otra cama que había, en ella reposaba un niño, su hijo pequeño y el heredero: Kinich. Tenía las mejillas rosadas y uno mofletes encantadores.
Dios, era el niño más guapo que había visto en su vida. Tanto como su padre, se dijo y como si el niño le hubiese escuchado, emitió una sonrisa en sueños, destacando sus pequeños hoyuelos, heredados por su padre. Una sonrisa arrebatadora. Zuleica suspiró. Apenas tenía cuatro años pero era tan listo…
-Cuida de papá, de acuerdo?- le susurró apartando su revuelto pelo de la frente y le dio un tierno beso- te quiero
Salió del cuarto respirando hondo. Miró a todos lados, se volvió a poner su manto junto a la capucha, puso sobre el hombro su pequeña mochila y se encaminó hacia la salida, encaminándose hacia su peligrosísima misión
Noíl despertó poco más tarde del amanecer, constatando que estaba solo en la cama, pero no hizo mucho caso, ya que era día en que Zuleica visitaba a su familia a las afueras, así que simplemente pensó que había decidido salir un poco antes.
Mientras se duchaba, estuvo acordándose del estado en el que se encontraba hacía apenas unas horas.
Por qué estaría llorando?
Noíl estaba total y absolutamente feliz, sentía su vida plena: apenas con veintiséis años, ya tenía una familia a la que adoraba, un Imperio ya casi terminado y unas tierras tan amplias que su padre jamás imaginó tener. Sin contar que su gran temor, los Originales, ya habían sido derrotados, por Alex.
Esa era la parte que le inquietaba, se rumoreaba que Alex había muerto. Aunque él no le daba demasiada credibilidad, era algo que le afectaba. Sabía que su mujer estaba al corriente de aquellos rumores, aunque no hubieran hablado de ello.
Tenía pensado ir a Mystic Falls y hacer una visita a su hermano, aunque no sabía si llevar a su familia, ya que tal vez eso reavivaba los sentimientos de su mujer. No, confiaba en ella y sabía que ella le quería. Ella era suya tanto como él suyo, incluso se habían casado y fruto de su amor habían nacido sus hijos, desde luego ya no había vuelta de hoja y el tema Alex estaba zanjado. Sí, llevaría a su familia con él, pero cuando los niños fueran un poco más mayores.
Pasó el día sin pena ni gloria, realizando todos los exasperantes y agotadores trabajos que estaba obligado a realizar. Su mejor momento era la hora de comer cuando se encontraba con sus hijos y tras esto tenían unas horas para jugar. Echó de menos a su mujer, ella nunca se perdía ese momento.
Llegó el atardecer y Zuleica no aparecía, no tenía noticia de ella ni porqué estaba tardando tanto. Cenó con sus hijos, mintiéndoles que su mujer había decidido quedarse un poco más con su abuela, aunque él comenzaba a inquietarse realmente.
Recordó las lágrimas de la noche anterior. Justo después de cenar, se dirigió personalmente en su busca y no la encontró con su familia. La preocupación fue creciendo.
Después de buscarla por todos los rincones del palacio y con la preocupación dominándole, se dirigió a los aposentos de la bruja, para pedirla un hechizo de localización
-Toma asiento, tenemos que hablar- le había dicho la anciana
El primer día, desde su rechazo, Stefan había abandonado la ciudad y se había alimentado de cuantos más mejor, aunque ya estuviera saciado. Con una crueldad característica de un destripador, dejándose llevar por su rabia
Era ya el cuarto día desde aquella fatídica mañana y Stefan sabía que Damon y Elena también habían abandonado Mystic Falls, aunque desconocía su actual paradero y de momento eso le hacía bien. Pensaba estúpidamente que así sería más fácil
Ahora se encontraba tumbado en la cama del cuarto de alguna de sus bellísimas víctimas. El pálido e inerte rostro de una mujer rubia, permanecía junto a él, con aquellos oscuros ojos vidriosos carentes de vida y el perpetuo rostro de súplica por su vida. Una súplica que no sirvió en absoluto.
Stefan permaneció largos minutos observándola, viendo en ella el mismo terror que había visto en Elena tantísimas veces desde que su parte oscura había despertado. Cerró los ojos y respiró profundamente unas cuantas veces antes de volver a abrirlos. Salió de la cama y se vistió conocedor ahora de un dato que había dejado escapar
Elena le temía como lo que era, verdad? Ella misma se lo había dicho y era eso lo que la había empujado a los brazos de su hermano, pero y si él volvía a ser el Stefan de quien ella se enamoró? Aquel que se alimentaba de animales y cumplía todos sus deseos? Una parte de él aborrecía ser aquella persona, sintiéndose enjaulado y aburrido, sintiendo una máscara constante sobre él. Pero, por Elena? Todo era poco.
Hacía ya un par de días que Zuleica había dejado atrás sus tierras, le costaba encontrar el camino ya que nunca había estado en la ciudad, así que se dejaba guiar por su intuición y eso la ralentizaba mucho. Según sus cálculos, en un día más estaría en Mystic Falls.
La noche anterior, había sido la última de luna llena y ella, había tenido que enfrentarse a algunos desertores de las tierras vecinas a las suyas, había tenido suerte de estar transformada, ya que así era mucho más fuerte.
Pero ahora, era de noche y estaba ella sola, sin más defensa que una pequeña daga y sus propias manos. Permanecía delante de una hoguera y vigilando constantemente, sabía que esos terrenos eran peligrosos y debía de salir de ellos cuanto antes
-Vaya, vaya, mira lo que tenemos aquí!- escuchó a sus espaldas. Hablaban su misma lengua, pero con un acento muy distinto al que se hablaba en los Bosques
Zuleica se dio repentinamente la vuelta y se puso en pie. El hombre se cruzó de brazos y la miró de arriba abajo, no iba solo, sino con dos personas más. Todos hombres lobos, por supuesto, pero no podían transformarse y ella se alegró de ello.
-Identificaros!- les ordenó la Novotney, irguiéndose y adaptando una actitud autoritaria y tranquila, intentado ocultar su miedo
-La conozco- dijo uno- es la mujer del emperador Novotney, se llama…
-Zuleica- le interrumpió la mujer
-Qué suerte la nuestra topándonos con una emperatriz, nada menos!- exclamó irónicamente el primero, luego dio unos pasos hacia ella
-Yo que tú no avanzaba más- le advirtió la muchacha, alzando una ceja amenazantemente. Éste paró y esbozó una amplia sonrisa
-Dicen que es la mujer más bella del mundo- dijo el segundo. El tercero permanecía callado y con los brazos cruzados
-La suerte se duplica!- exclamó el primero de nuevo- me permitiríais contemplar vuestra majestuosa belleza más de cerca, alteza?- preguntó haciendo una reverencia
-No- contestó tajantemente, pero el chico dio otro paso más hacia ella- cuales son vuestras tierras?- preguntó la chica al ver que seguía acercándose.
Al escuchar su pregunta, el primero esbozó una carcajada y a ella se sumaron tímidamente la de sus compañeros. Zuleica tragó saliva
-Querría decir: cuales ERAN nuestras tierras, alteza!- le corrigió
-Poco importa, qué es lo que queréis?- comenzaba a ponerse realmente nerviosa, el chico cada vez estaba más cerca, ahora incluso podía verle un poco alumbrado por la fogata
-Su marido- prosiguió ignorándola- arrasó con nuestros pueblos, destrozando miles de años de tradición y llevándose con él a nuestras mujeres y niños.
-Tal vez ahora estén mejor- le interrumpió. Él dio otro pasó, sin perder aquella estúpida y fea sonrisa de la cara y la volvió a observar de arriba abajo
-Ahora que lo pienso, hace mucho tiempo que no veo a ninguna mujer, de cerca- Zuleica pudo ver, horrorizada, las intenciones del muchacho. Tragó saliva. Decidió cambiar de estrategia
-Deseáis uniros a mi cena?- preguntó amablemente, mirando hacia atrás donde se encontraban los otros dos- seguramente estéis hambrientos: tengo pan, queso, agua…
-Definitivamente tenían razón- le interrumpió el primero- sois una mujer muy hermosa
- Y es usted muy amable, señor…?- contestó forzando una sonrisa
-Yaxkin- se presentó dando otro paso hacia delante
-Señor Yaxkin- repitió la chica- qué desea para cenar?- volvió a preguntar forzando otra sonrisa
-A usted- admitió dando unas cuantas zancadas largas. Ahora estaba a pocos centímetros de ella
Zuleica reprimió un grito y por un segundo contuvo la respiración. El terror se apoderó de ella y se quedó en blanco. Yaxkin era grande, más de dos metros y con una panza enorme. Era fuerte, muy fuerte y ella pudo comprobarlo cuando la agarró de los brazos. Se acercó más a ella y la besó a la fuerza. Apestaba a alcohol.
La Novotney forcejeó y logró soltarse de sus brazos, dando unos pasos hacia atrás. Miró disimuladamente hacia un lado y vio relucir su pequeña daga. Él también la había visto. Se volvieron a mirar y en un abrir y cerrar de ojos, la muchacha rodó en el suelo, mientras Yaxkin corría en busca de la daga. Ella llegó antes y la cogió, volviendo a ponerse en pie y blandiéndola con destreza y adquiriendo una posición defensiva
-Lárgate ahora o te mataré con mis propias manos!- le amenazó con total seriedad. Éste esbozó una carcajada
-Habéis escuchado lo que me ha dicho esta pequeña zorra?- se burló dirigiéndose a sus compañeros. Éstos le dieron la razón y rieron, pero aún se mantenían a distancia- me da a mí que vas a ser difícil de conseguir, pero una vez te tenga en mis manos…- se interrumpió solo cerrando los ojos y mordiéndose el labio, imaginándola
Zuleica no pudo aguantar más y decidió atacar antes de esperar a ser atacada. Blandió su pequeño cuchillo y se abalanzó sobre él pillándole por sorpresa y clavándoselo en el brazo.
-Maldita!- gruñó éste llevándose una mano a la zona herida mientras su cara enrojecía de la furia. Había logrado enfadarlo, pero la Novotney no se amedrentó, con la respiración entrecortada, volvió al ataque esbozando un pequeño grito.
Éste la agarró al vuelo y con un golpe en las muñecas hizo que el cuchillo callera al suelo, no muy lejos. Él la abofeteó y Zuleica le propinó un fuerte puñetazo en la cara, que hizo que la soltara, luego buscó su arma con la mirada.
No tardó en encontrarlo y se dirigió hacia él, pero justo cuando lo iba a coger, el hombre tiró de su melena, arrancando en ella un grito de dolor. La alzó y luego la tiró dolorosamente al suelo, al lado de la fogata. Aprovechando que la chica se lamentaba de su dolor, Yaxkin se desabrochó rápido los pantalones y antes de que ella pudiera reaccionar, él se encontraba encima de ella, aplastándola con su enorme panza.
Zuleica sentía que ya no podía respirar. Yaxkin comenzó a besarla en el cuello, dejando su asquerosa baba al paso. Zuleica forcejeaba por salir de ahí mientras gritaba a todo pulmón, pero él la tenía inmovilizada.
Cuando llegó a sus pechos, algo se apoderó de ella y perdió la noción de absolutamente todo, solo había furia ya en ella. Primero se quedó quieta unos segundo y éste viendo que ya no oponía resistencia, la abrió las piernas y bajó la guardia.
Entonces ella, le rodeó con las piernas, éste se excitó aún más, creyendo que se estaba sometiendo. Ella lo aprovechó haciendo un giro de muñecas y liberándose. Cogió una rama ardiente que hacia parte del fuego y con ella le quemó un ojo.
Éste gritó soltándola y maldiciendo. Ella se puso en pie y le dio una cruel patada en la nariz. El individuo cayó boca arriba, gruñendo y sangrando por la nariz, retorciéndose de dolor, pero Zuleica ya no era ella: se puso a horcajadas sobre él y comenzó a darle puñetazos en la cara con frialdad. Uno tras otro.
No sabría decir cuánto tiempo estuvo pegándole, hasta que sintió unas manos agarrándole por la cintura y retirándola. Ella al principió luchó, pero enseguida se dio cuenta de quién era y éste la abrazó.
-Estas bien?- preguntó él con toda dulzura, haciendo que ella volviera en sí
-Yo…yo…-balbuceó, no podía siquiera hablar, entonces Noíl la abrazó y ella comenzó a llorar. En ese momento, fue cuando sintió arder sus nudillos y se dio cuenta que sangraban.
Tras unos reconfortantes minutos, se apartó un poco y miró a Noíl, que permanecía mirando el cadáver con el ceño fruncido y el semblante muy serio, ella siguió su mirada y quedó horrorizada: estaba completamente desfigurado y lleno de sangre. Era su primera víctima.
Miró un poco más allá y vio los dos compañeros yacer muertos en el suelo: Noíl había acabado con ellos, pero cuándo había llegado él ahí?
Noíl escondió los cadáveres bajo unos matorrales y volvió a juntarse con Zuleica, que aún permanecía en estado de shock, llena de sangre, despeinada y dolorida. El jefe del clan quedó pasmado al ver a la persona que ella había matado, la manera tan brutal con la que había acabado con él…pero intentó no demostrarlo.
-Cómo te encuentras?- le preguntó extendiéndola un poco de agua en un bol. La hoguera ya casi se había apagado y quedaba poco para el amanecer. Ella no contestó, simplemente miraba al frente con la mirada perdida- hay un río no muy lejos de aquí, cuando amanezca podremos ir a lavarnos y…
-Qué haces aquí?- le interrumpió casi en un susurro, aún seguía sin mirarlo
-Sé lo de la visión, Zuleica- le dijo tras un silencio. Zuleica cogió una bocanada de aire. La naturaleza invadió sus pulmones
-Siento mucho no habértelo contado- comenzó alzando la cabeza para mirarle a los ojos- de verdad, pero tenía que darme prisa, tenía que ir a contárselo a Elena y decirle que está vivo, no podía…
-Entiendo- le interrumpió- pero esto es muy peligroso, Zuleica. Mira lo que ha pasado. Me lo tenías que haber dicho, habría mandado soldados o habría ido yo…
-Eso es precisamente lo que quería impedir. Eres el jefe, Noíl, no puedes simplemente irte…
-Ah, y tú sí?- comenzó alterado- sabes cómo me he sentido este par de días mientras te buscaba pensando que te había sucedido lo peor? Tienes acaso la menor idea de…- se interrumpió pasándose una mano por su despeinado pelo. Luego le dio una patada a un tronco maldiciendo por lo bajo- qué habría pasado si no llego a estar aquí, ahm?- Zuleica no contestó
-Sé defenderme sola
-Ya lo he visto!- dijo señalando un charco de sangre donde antes estaba aquella víctima- no pensé que eras capaz de…
-Él iba a violarme!- exclamó enseguida poniéndose en pie
-Lo sé, lo sé- dijo volviéndose a mirarla y bajando el tono- Sé lo fuerte y lo dura que eres, pero había otras dos personas ahí y tú sola no habrías podido con ellos. Habrían terminado por inmovilizarte y…- se interrumpió y agitó la cabeza quitándose aquellas ideas de la cabeza. Hubo un momento de silencio en el que él daba vueltas de un lado para otro pensando y ella le seguía con la mirada- está bien, haremos lo siguiente: tú vuelves a casa
-Qué? No!- protestó- esta misión es mía
-Esto no es discutible, Zuleica- hizo una pausa en la que sus miradas se cruzaron desafiantes-tienes hijos, por dios!
-Pero Alex…
-Iré yo- le interrumpió
-Ah, y para ti no es peligrosa la misión verdad? Tú no tienes hijos, no?- protestó ella algo mosqueada
-Zuleica…- le dijo con dulzura, acercándose a ella, posando sus manos sobre la mejilla de la joven y haciendo chocar sus frentes- es que no lo entiendes? No podría soportar perderte. Esto es muy arriesgado, tienes una familia que te espera…
-Pero, y tú?- le interrumpió utilizando el mismo tono, la verdad es que con él tan cerca sus defensas bajaban y sabía que terminaría cediendo. Noíl tragó saliva, ahora susurraba
-Yo he sido entrenado para luchar toda mi vida. Sé que no será fácil, pero te prometo que le encontraré y volveré con él y quedará maravillado con los niños, tanto que no querrá separarse de ellos jamás, como nos pasa a ti y a mí- dijo haciendo que ambos sonrieran por un minuto, pero volvieron a la seriedad y Noíl se mojó los labios antes de proseguir- No sé cuánto tiempo llevará esto, tampoco sé lo que me espera ahí, pero tengo que hacer esto, se trata de ti, de tu vida, algo tan valioso para mí que…-se interrumpió, la voz comenzaba a traicionarle. Carraspeó- además él es mi hermano...me entiendes?- Zuleica asintió con la cabeza, sintiendo sus ojos llorosos- dime, por favor, que volverás a casa y cuidarás de esos pequeños hasta que yo vuelva- La muchacha volvió a asentir- te…te prometo que…- pero no terminó sus palabras ya que Zuleica le besó inesperadamente
Al amanecer, fueron al río a darse un baño. Mientras ésta estaba ya en el agua y él se desvestía, vio algo entre la vestimenta de la muchacha. Lo cogió, era una carta: Para Alexandre Salvatore ponía. Noíl frunció el ceño y la volvió a dejar donde estaba, desde luego que le preguntaría acerca de eso antes de separarse, mientras tanto…
No, no estaban en Mystic Falls, ni había rastro de ellos. Noíl decidió partir en su busca a las ciudades cercanas, pero tampoco estaban, no pensaba rendirse, esto era demasiado importante como para dejarlo estar y volver sin más, además, se lo había prometido a Zuleica
Flashback:
Ambos permanecían desnudos el uno junto al otro, acababan de dar rienda suelta a su pasión, tal vez por última vez. Zuleica se incorporó sentándose, intentando alcanzar su ropa y Noíl pudo ver los moratones que ésta tenía en la espalda y las heridas de sus nudillos. Sintió rabia e impotencia, desde luego que si no le llega a matar ella, él lo habría hecho. Pasó suavemente sus dedos por las zonas doloridas de la espalda y ésta se estremeció
-Ten- le dijo extendiéndole la carta y sacándole de su frustración. Éste volvió a leer lo que ponía en la portada y frunció el ceño- es para Alex
-Eso ya lo veo- dijo algo mosqueado, bien que sabía que Zuleica estaba con él, no podía impedirse sentir celos. La estuvo observando por unos instantes- qué pone?
-No te lo diré- contestó tajantemente- solo quiero que se lo des, pero has de prometerme que no lo leerás, bajo ninguna circunstancia- le dijo. Éste la miró desconfiado, luego volvió a poner sus ojos en la carta
-Resúmemelo al menos
-No- dijo dándole un beso en la mejilla- no es de tu incumbencia- añadió dulcemente, dándole otro en el cuello- son cosas entre él y yo.
Noíl se dejó llevar por un segundo, pero enseguida volvió en sí y la apartó un poco-Enserio no me lo dirás ni me lo dejarás leer?
-Sí
-Entonces no se lo llevaré- dijo cruzándose de brazos
-A no?- le retó ésta acercándose. Le dio un beso tan apasionado que por unos segundos Noíl olvidó dónde estaba- si no se lo llevas…-comenzó ella con un tono más meloso- nunca, nunca más volveré a besarte, ni tampoco volverás a tener este cuerpo entre tus manos…
-Es una amenaza?- preguntó enarcando una ceja
-mmm…tómalo como quieras!- contestó alejándose de él y alcanzando su ropa
-Está bien!- se rindió tras un resoplido. Ella emitió una de sus encantadoras carcajadas- eres una vil manipuladora!- la acusó atrayéndola a sí
-Juego con lo que tengo…-dijo ésta encogiéndose de hombros. Luego ambos rieron y Noíl la volvió a besar
El jefe del clan sacó del bolsillo la carta doblada, realmente tenía tantas ganas de leerla…pero no! Se lo había prometido y él era un hombre de palabra, más aun si está en juego no volver a besarla o tocarla jamás. Rió para sus adentros, recordando cómo le había manipulado. Volvió a meter la carta en el bolsillo y prosiguió su camino por los bosques, pues en ellos se movía más rápido
Penélope estaba nerviosa, no le gustaban las acampadas, nunca le habían gustado y mucho menos ahora que estaba teniendo un mal presentimiento. Miró a todos lados, pero no vio absolutamente nada. Se pasó una mano por el cuello, como hacía siempre que estaba nerviosa.
-Qué hay?- dijo Will sentándose a su lado- lo estás pasando bien?
-Aham- asintió ella dibujando una falsa sonrisa. Dios, lo que le faltaba: Will intentando ligar con ella. Se hizo el silencio, en el que ella intentaba parecer ocupada en su lata vacía de cerveza, sentía la mirada del chico encima de ella constantemente. Hasta que no pudo más y se giró para enfrentarlo- y tú?- preguntó fingiendo interés
-Yo lo paso muy bien-contestó con una cordial sonrisa- siempre que tú estés al lado- añadió intentando un tono seductor. Penélope se esforzó por no dejar los ojos en blanco. Resopló- estás preciosa esta tarde, ya te lo había dicho?
-Sí- contestó inmediatamente-"unas mil veces"- se dijo. Se hizo otro silencio, este más incómodo que el anterior, Penélope deseaba salir ya de ahí!
-Penélope, yo…-comenzó acariciándola la cara
-Uf! Qué calor!- le interrumpió abanicándose con la mano- este verano ha venido fuerte, ahm? Esto me recuerda que he dejado la cerveza en el coche. Dios, cómo he podido olvidarlo, porque…qué sería de esto sin alcohol?-comenzó a hablar sin parar mientras éste intentaba interrumpirla para hablar él- quien quiere una cerveza?- gritó al grupo de alrededor de seis personas que bailaban con la música a todo volumen. Éstos contestaron con un grito casi al unísono- no ves? Todo el mundo tiene sed, tú también tienes sed? Voy a por las cervezas- se apresuró a ponerse de pies y encaminarse hacia su coche
-Penélope!- escuchó que el chico le llamaba. Apretó los puños y se giró fingiendo una sonrisa- quieres que te acompañe?
-No, no!- contestó inmediatamente- está bien- y prosiguió rápido su camino antes de que éste la siguiera. Antes de desaparecer entre los árboles giró la cabeza hacia su izquierda y vio a Bianca fulminándola con la mirada, pero ésta intentó ignorarla y siguió andando
Bianca era su mejor amiga desde…bueno, desde siempre y ahora iban juntas a la universidad. Bianca siempre era la juerguista y la loca, intentando siempre emparejarla con cualquier chico mínimamente guapo. No es que Will fuese feo, pero, había que reconocer que Bianca había bajado el listón. Decía que tenía que perder esa virginidad ya, pero qué había de malo en que lo fuera? No es que quisiera seguir siéndolo toda su vida o creyera en el príncipe azul, pero, esperaba a la persona adecuada, mientras tanto, se centraba al completo en sus estudios. Era eso tan raro?
Tenía veinticuatro años y era su último año en la carrera de pre medicina. Era increíble cómo la gente le miraba cuando decía lo que estudiaba, pues pensaban que era la típica rubia de ojos azules, guapa y tonta, pero ella no lo era y hasta ahora lo estaba demostrando y con creces.
Su media era de matrícula y si sus padres hubieran estado vivos, estaba segura que estarían completamente orgullosos de ella, como lo estaba su abuela. Llevaba viviendo con su abuela desde los dieciséis años, que fue cuando sus padres fallecieron en un accidente de avión.
Eso la marcó, pero ella hizo las cosas al revés: en lugar de revelarse y pensar que la vida era un asco, ella se responsabilizó de todo, lo llevó todo bajo control y se metió de lleno en sus estudios. Ahí decidió ser médica, pero no lo confirmó hasta que a su abuela la diagnosticaron alzhéimer, poco después de que ingresara en la facultad y dejara de vivir con ella
Penélope resopló, esta vez no sabía cómo librarse de Will, desde luego a lo largo de los años había reclutado un arsenal de pretextos e historias, pero estaba cansada de todo ello, además Will parecía buen chico. Lo tenía decidido, volvería y le diría la verdad. Total, qué era lo peor que podía pasar?
Unos ruidos la sacaron de sus pensamientos, mientras sacaba la cerveza del coche. Volvió a escuchar unos gritos y ésta vez reconoció la voz: era Bianca!
Dejó todo, absolutamente todo y salió corriendo en dirección a los ruidos, cuando llegó encontró un hombre dejándola caer al suelo sin piedad. Bianca sangraba mucho del cuello y el hombre parecía… haberse alimentado de ella? Sin pensarlo siquiera y reparar en que había otro hombre más, salió corriendo en dirección a su amiga
-Penélope…- le susurró ésta con esfuerzo. La sangre salía a borbotones, la habían desgarrado el cuello!
Aplicar lo aprendido ahora resultaba muy difícil, tenía la mente en blanco y su amiga la miraba fijamente, con los ojos llorosos y un semblante atemorizado. Puso rápidamente la mano sobre el cuello, sintiendo mancharse con aquella cálida sangre, pero no pudo presionar mucho, ya que sintió que la cogían fuertemente del brazo
Miró hacia aquella persona, que tenía la boca llena de sangre, los ojos negros y llenos de venas y unos feroces colmillos. Penélope gritó horrorizada. Qué era eso? Se supone que los vampiros solo salían en libros y películas!
Ese hombre se aproximó a ella, mientras ésta gritaba e intentaba zafarse sin éxito. Penélope sintió sus colmillos en su cuello, pero enseguida algo hizo apartarle de ella y soltarla, mientras emitía un grito de dolor.
Su atacante cayó y ella quedó paralizada y por fin vio a su salvador. Dios mío, esos ojos! Tenía los ojos color ámbar, oscuros, intensos, tan intensos que…Su pelo estaba alborotado, era oscuro y caía sobre su frente, sus labios carnosos y rosados y su mentón tan pronunciado y masculino. Era alto, bastante alto y musculoso, madre mía, si podía notar sus musculoso a través incluso de la camiseta! Con este sí que no le importaría perder su…
-Estás bien?- preguntó el chico mirándola directamente a los ojos, sacándola de su ensimismamiento. Ella asintió despacio, sin poder decir nada.
Entonces volvió a la realidad y giró hacia Bianca, que seguía sangrando. Volvió a poner sus manos sobre la herida, pero sus ojos estaban pendientes de la pelea, pues había otro hombre y éste atacó a su salvador.
Entonces reparó en que todos sus compañeros yacían muertos en el suelo, dios mío, eso era un mar de sangre! Sacó del bolsillo su móvil y marcó a la ambulancia, mientras con la otra mano seguía presionando.
-Te…tengo frío…- susurró Bianca entrecerrando sus ojos
-No, no, no! Mírame, mírame!- le exigió, haciendo que volviera a abrir los ojos- todo saldrá bien, de acuerdo? Saldremos de esta- volvió a posar sus ojos en la pelea y vio cómo el otro hombre le clavaba una rama en el pecho a su salvador. Penélope se alarmó y quiso ir en su ayuda, pero la mano de Bianca se lo impidió
-No te vayas…por favor…- le susurró. Ésta asintió, luego volvió a mirar la pelea y ésta había terminado. Su héroe había ganado, pero estaba mal herido
-Se encuentra bien, señor?- le preguntó. Éste la miró y se incorporó, llevándose una mano a la zona herida. Giró y comenzó a andar en dirección contraria, tambaleándose- no se vaya, he…he llamado a la ambulancia, tienen que ver esa herida!- pero éste no le hacía caso- puede morir si se va así!- se perdió entre la espesura del bosque
Entonces, la rubia escuchó las sirenas de la ambulancia y la policía. Miró a su amiga y comenzó a hablarla para que no perdiera la consciencia. Volvió a mirar por donde se había ido, pero éste ya no estaba.
Noíl caminó y caminó alejándose lo más posible de aquel lugar, hasta que sintió que las fuerzas le faltaban y cayó desplomado al suelo, apoyando la espalda en un árbol. Por qué siempre terminaba en situaciones similares? No podía creer que fuera a morir así, asesinado por una simple herida hecha por unos chupasangres de tres al cuarto que se creían invencibles y que algunos pensaban que por llevar un anillo que les permitía estar al sol.
Respiró hondo. Dolía. Seguramente le había perforado un pulmón. Porqué habría ido a defender a aquellos humanos? No eran asunto suyo! Entonces recordó
Flashback:
-Toma asiento, tenemos que hablar- le dijo la bruja
-Qué ocurre? Sabes dónde está Zuleica?- preguntó preocupado, pero obedeciendo. La bruja asintió
-La he mandado a una misión
-Qué misión?- preguntó. La bruja no contestó- Qué misión!- repitió alzando el tono
-La de liberar a Alex
-Alex?- preguntó frunciendo el ceño
-Los Originales le intentaron matar tras lo sucedido en la noche de La Pelea, pero no pudieron y le han capturado
-Pero…qué tiene que ver eso con mi mujer?
-Ella es la única capaz de traerle de vuelta
-Cómo dices? Me lo podrías haber dicho a mí! Es mi hermano!
-Porque él y ella son uno. Ella es su verdadero amor y él el de ella. Zuleica es la única persona capaz de devolverlo a los Bosques, a su hogar
-Que ella es qué?- preguntó alterado, levantándose de la silla- algo tiene que estar mal- dijo, pero la bruja negó con la cabeza- no lo entiendes, algo tiene que estar mal! Ella es uno CONMIGO! Yo soy el amor de su vida y no Alex! Tú…tu misma me lo dijiste!- la bruja volvió a negar
-Yo te dije que era la elegida…para darte tu heredero, no que fuera el amor de tu vida. No es ella, sino Penélope Holland
-Penélope qué?- Noíl emitió algo parecido a una risa. Dio un puñetazo contra un mueble y maldijo por lo bajo. Tras unos minutos dando vueltas por la habitación, resoplando, maldiciendo y negando con la cabeza, se volvió a sentar al lado de la bruja- dime- comenzó intentando guardar la compostura- cómo se supone que tenía que ser la historia?
-No la tenías que haber ido a ver, como te dije precisamente que no hicieras. Tenías que haber esperado hasta su momento para conocerla, entonces ella ya habría conocido a Alex y él ya habría vuelto a la ciudad, tú la dirías que es ella la elegida y tendríais al heredero, pero tú no tendrías que enamorarte de ella, ni ella de ti. Alex no aguantaría mucho tiempo alejado de ella y terminaría por volver
Noíl volvió a emitir aquella fría e irreconocible risa, pasó las manos sobre su cara, intentando asimilar toda aquella información. Resopló varias veces antes de hablar- o sea que enamorarme fue mi error?- y volvió a emitir esa escalofriante risa
-En efecto- contestó la anciana con total serenidad- no tenías que estar con ella…esto está mal
-Y por eso la envías a la muerte?- preguntó volviendo a alzar el tono, completamente serio
-Eso no es cierto, yo no he hecho tal cosa
-Ah no? Qué crees que sucederá? Por dios! ella no ha salido nunca de los Bosques, no sabe los caminos y ahora tenemos muchos enemigos ahí fuera…y si tuviera la suerte de llegar con vida…los originales acabarían con ella! Ese sí que era su destino, vieja?
-No, no le pasará nada
-Por supuesto que no! Porque ahora mismo voy a por ella!
-No, no lo harás, Noíl!- dijo la anciana poniéndose en pie
-Cómo? Piensas acaso que me quedaré de brazos cruzados mientras envías al amor de mi vida- dijo dando énfasis a aquellas últimas palabras- a una muerte casi segura?- negó con la cabeza y comenzó a andar en dirección a la salida de la habitación
-Si vas, morirás!
-Mejor yo que ella- contestó mirándola fijamente a los ojos
-No puedes abandonar esto, no puedes abandonar a tu gente! Eres el jefe del clan!
-Todo esto?- dijo extendiendo las manos- no tiene sentido si no está ella a mi lado
-Y tus hijos?- preguntó justo antes de que éste saliera de la estancia, haciendo que se volviera para mirarla- les dejarías sin padre? Tú bien sabes lo que es crecer sin padres. Acaso les harías pasar por eso? Serías capaz de…- pero se interrumpió al ver los ojos llenos de furia del hombre, sabía que por atreverse a decir esas palabras podían mandarla matar, pero Noíl nunca lo haría, no a ella.
-Volveré, juro que volveré!- afirmó con firmeza
-Pero tu destino…-el tono de la bruja cambió, ahora parecía una súplica
-Mi destino lo marco yo!- dijo haciendo que la bruja soltara su mano- total, no lo burlé ya una vez?- añadió en un tono irónico.
Abrió la puerta y justo antes de salir dedicó otra mirada a la anciana, que ahora tenía los ojos llorosos. La miró fijamente y le hizo una pequeña reverencia de despedida. Si alguna vez estuvo cerca de tener una madre, sin duda esa era ella.
Antes de marchar, al salir el sol, dejó órdenes indicadas sobre la gestoría del Imperio, recogió previsiones y por último fue a ver a sus hijos
-Papá, dónde está mamá?- preguntó Aminta, que estaba sentada sobre su cama. Al lado estaba Noíl y sobre el regazo de éste permanecía Kinich
-Mamá está de viaje, pero no os preocupéis- dijo enseguida, al notar el cruce de miradas entre los hermanos- volverá enseguida, yo mismo iré a buscarla
-A dónde ha ido?- preguntó Kinich
Noíl resopló- a ayudar a vuestro tío Alex. Ella y él siempre fueron grandes amigos y ahora él necesita la ayuda de mamá
-Entonces, por qué vas tú también?- preguntó la mayor
Noíl volvió a resoplar- porque…porque el tío vive muy lejos y el camino es muy largo y peligroso, así que voy a ayudarla
-Pero mamá no necesita ayuda, ella es fuerte!- protestó Kinich. Noíl emitió una carcajada y le alborotó el pelo
-Sí, sí…mamá es fuerte y muy valiente, pero puede encontrarse con personas más fuertes que ella. Por mucho que uno sea fuerte, siempre hay alguien más fuerte
-Menos contigo. No hay nadie más fuerte que tú, papa!- dijo Kinich con una sonrisa y el jefe del clan volvió a reír
-Me temo que el tío Alex es muuucho más fuerte que yo- admitió y empezó a hacerle cosquillas al chico
-Si es tan fuerte, por qué necesita ayuda?- preguntó Aminta que había estado bastante callada
-Bueno…porque por muy fuerte que sea la gente, siempre necesitan ayuda de alguien más. Por ejemplo, yo necesito ayuda de vuestra madre muchas veces- admitió casi en un susurro y luego puso un dedo en la boca mandando callar- pero no se lo digáis a nadie o sino ya no me tomarán en serio- bromeó y rieron todos
-Cuándo conoceremos al tío?- preguntó la pequeña
-Sí, eso, cuando?- inquirió Kinich
-No lo sé, la verdad, pero espero que sea pronto- se hizo un pequeño silencio- bueno, he de irme, portaos bien, de acuerdo? Y tú- dijo dirigiéndose a Kinich- cuando vuelva no quiero enterarme que has perdido un solo entrenamiento, de acuerdo?
-Jo!- protestó el muchacho- prefiero estar leyendo y aprendiendo sobre la historia de nuestras tierras!- Noíl emitió otra carcajada y sacudió la cabeza
-Y tú, muchachita, quiero verte pegada a la abuela, de acuerdo? Tienes mucho que aprender de ella
-Papá, por qué la llamas abuela? Solo es la sacerdotisa!
-Porque ya os dije que yo no conocí a mi madre y ella siempre ha cuidado de mí como si lo fuera
-Pero nunca la llamas mamá, ni siquiera te hemos visto dándole un abrazo
-Ya, bueno, nuestra relación es muy peculiar…- se hizo otro silencio en el que Noíl recordó su conversación de la noche anterior- bueno, tengo que irme ya- hubo protestas de los niños. Les dijo que les quería y repartió besos y abrazos a borbotones
Noíl respiró con dificultad. Cada vez era más difícil. Sacó la nota de su bolsillo y pasó unos minutos decidiendo se tenía que abrirla o no, pero una ráfaga de viento decidió por él llevándose la carta. Él intentó alcanzarla, pero las piernas ya no le respondían y perdió la consciencia en cuestión de segundos
Stefan andaba por los bosques, buscando algún animal del que alimentarse. Ahora le eran insípidos, pero ya había comenzado con su dieta "vegetariana" y no se echaría atrás ahora. Un papel doblado llegó a su cara abofeteándole. Él la cogió entre las manos y la leyó.
Para Alexandre? De Zuleica? Qué hacía esa nota por ahí?
Entonces comenzó a fijarse en los alrededores y escuchó un latido débil de corazón, se acercó y vio a Noíl inconsciente. Tubo ganas de dejarlo ahí morir, pero tras leer la carta, escuchar los ruidos de policía, ambulancia…y de verle herido, se apiadó de él y decidió llevarle con él. Total, no tenía con qué entretenerse y desocupar su cabeza de Elena.
Además, qué hacía él tan lejos de su hogar?
