Nota del autor:
El 18 de febrero de 2013 se inicia la cuarta etapa de los diálogos[1], que ocupará el mismo lapso de días de las anteriores (11 días).
Durante los últimos días se han desarrollado los operativos de liberación de varios retenidos. Con un relativo retraso, a causa de un extraño incidente con los medios de comunicación (extrañamente TELESUR frecuentemente tiene la primicia de las liberaciones), el 15 de febrero pasado se desarrolló la liberación de los dos policías secuestrados por el frente sexto en la zona rural de Palmira. Y precisamente, horas más tarde el ELN liberó a 5 de los 6 contratistas plagiados en los montes de María, y entre ellos a los dos peruanos; con posteridad, el sábado 16 la guerrilla liberó en una zona montañosa de Nariño al último soldado que tenía en su poder las FARC. Hasta este momento se desconoce el destino del ingeniero canadiense, y así mismo de los dos turistas alemanes retenidos por el ELN, por lo que se extrañó que solo permitiesen la liberación de los dos ingenieros peruanos.
Así mismo, en ese orden de ideas la revista SEMANA ha develado una serie de imágenes de Iván Márquez con una Harley Davison modelo 1958 (una belleza de moto en todo sentido), cual motero vulgar con chaqueta (o chamarra) de cuero, lentes color negro conduciendo imponente por las calles de Caracas. Solo puedo decir esto: siento un enorme, gigantesco, monumental ASCO al ver a Márquez haciendo alarde de su "poder", andando de forma campante por las calles con su flamante moto, como si nada, mientras tiene a cuestas un lindo prontuario acá en Colombia. Las imágenes dicen más que las palabras, y en especial estas imágenes "tan lindas" de nuestro "honorable negociador subversivo", el cual pretende enmascarar su repugnante ideal enfermo y destructivo, en el dogmatismo de la repetitiva e insoportable dialéctica marxista.
No siendo más, les pido que disfruten de la lectura.
Capítulo 35: por la fuerza o por la farsa.
(porque a veces, la guerra no parece tener fin)
La Habana, el 17 de febrero de 2013 por la tarde.
El regreso a casa de Carlos era una rutina más a la que Juan Pablo se había acostumbrado. Y ya el cubano parecía tener listas de antemano las correspondientes habitaciones para todos ellos, solo que en esta ocasión se había tomado la libertad de preparar solo tres habitaciones, de las cuales solo es compartida.
Lukas se había quedado ya bastante tiempo en La Habana, y a pesar de que en su propia casa le requerían, él había optado por seguir en la ciudad caribeña durante el receso, primero para poder dar un manejo más efectivo a la andanada de proposiciones y además de eso intentar hacer un manejo de los medios de prensa europeos que estaban en ese momento en Cuba, y segundo, por el sencillo hecho que un viaje de ida y vuelta de cinco días La Habana-Oslo-La Habana no valía la pena en un momento tan delicado como ese.
Todos al final estaban cansados, regresando de nuevo al diario ajetreo rutinario de ir y venir al palacio de convenciones, e intentar conseguir darle termino al primer punto de la agenda, pero con las nuevas dieciocho proposiciones hechas por los negociadores de la guerrilla, que nada tenían que ver con las proposiciones hechas en Hůrdal al inicio de la oficialización de las negociaciones.
Ya al día siguiente, tendrían que iniciar los diálogos de la cuarta ronda.
La mañana del 18 de febrero, en el palacio de Convenciones…
Habían llegado en medio de un ambiente naturalmente menos tenso que en días anteriores. Los negociadores del gobierno y la guerrilla ya habían arribado al palacio, mucho más temprano que de costumbre.
Aun así, los periodistas rápidamente se abalanzaron sobre José, debido a que se había conocido la noticia del regreso del presidente Chávez a Caracas. Era evidente en momentos como ese que la nueva y cada vez más confusa información desorientaba aún más al venezolano en medio de aquellos chismes y rumores. Y también estaba el hecho de que varios periodistas preguntaban insistentemente sobre la situación de los hermanos Breuer, y el ingeniero Jernoc Wobert.
En momentos como ese, Juan sentía los kilos, las toneladas de presión que se cernían sobre él en ese instante que parecía eterno.
Hicieron entonces ingreso a la sala de conferencias, en donde evidentemente se aprestarían a dar inicio a la nueva ronda. Iniciaba en ese momento el cuarto round de las negociaciones, desde que se dieron a conocer a la opinión pública, y round número seis desde el inicio de las conversaciones exploratorias.
—el objetivo principal de esta nueva ronda de diálogos está en buscar un consenso para poder definir este primer punto que concierne al desarrollo agrícola sostenible —dijo el jefe negociador del gobierno— y así poder seguir con el próximo punto de la agenda ya propuesta.
Iniciaron entonces la ronda, con las acostumbradas nuevas proposiciones en cuanto al ya de por sí polémico tema de los "territorios campesinos", aunque de nuevo la guerrilla insiste nuevamente en el tema de Simón Trinidad, el cual aún permanece preso en una cárcel de los estados unidos.
Las discusiones prosiguen. El tema más espinoso naturalmente es el de las 9'000.000 de hectáreas que serían concedidas para las nuevas entidades territoriales que la guerrilla pretende conformar. El sistema, similar al Koljoz soviético, y lejanamente parecido a los Kibutz israelíes era un proyecto político de colectivización agraria muy a la usanza socialista.
—los territorios campesinos serían entidades enteramente autónomas en donde el campesinado podrá decidir sobre cómo pueden repartir sus recursos, como administrar justicia, como manejar su propio destino —intervino Márquez— serán independientes en todo sentido.
—esto es un enorme disparate, ¿no lo entienden? —espetó Colombia— la proposición de nuevas entidades territoriales en un momento como este es demasiado disparatada.
Silencio. Evidentemente se notaba la tensión insalvable, la nueva ronda que empezaba en ese día debía de definir el punto primero. No podían seguir dándole más largas a los otros cuatro, y aun peor, añadir otras dieciocho proposiciones nuevas y completamente desproporcionadas en todo sentido.
La confusión era evidente en todo sentido.
—como segundo punto, solicitamos e insistimos en un cese al fuego bilateral….
—se ha repetido mil y un veces que no habrá cese al fuego, sino hasta que la mesa de diálogos consiga un acuerdo. —dijo Colombia serio.
Ese era uno de los puntos en donde había mayor persistencia de la guerrilla, desde el inicio mismo de las negociaciones. Agregado a la insistente persistencia en que Simón Trinidad se integrase a los diálogos, era una de las principales trincheras de batallas de los negociadores de la guerrilla, que a diestra y siniestra proclamaban a viva voz la perentoria necesidad de un cese de hostilidades.
—la nueva proposición del cese de hostilidades es diferente a las anteriores —dijo entonces Tanja Nieljmeier— lo que proponemos en esta ocasión es la intermediación de veedores de la comunidad internacional, para que hagan verificación de la tregua.
Juan Pablo estaba ya harto, desesperado e irritado de forma exponencialmente cruda. La persistencia de los negociadores de la guerrilla en insistir en un cese total de las hostilidades era un despropósito en si enorme, las condiciones estaban ya propuestas desde el inicio de las negociaciones, sabía bien que un cese de las hostilidades en ese momento era demasiado peligroso, casi un arma de doble filo.
Prosiguieron con las discusiones. Juan sacó un documento, y lo pasó al jefe negociador de la guerrilla. Respiró profundo, cerró los ojos intentando no pensar en nada. Separó su mente de su cuerpo, transportándose mentalmente a un lugar distinto, a un lindo paisaje de montaña para evitar entrar en una nueva crisis.
—Como ustedes saben, en una de mis anteriores presentaciones definimos la extensión total de las tierras que han sido expropiadas de forma violenta por las diferentes fuerzas armadas ilegales, pero me gustaría adentrarme un poco más en las extensiones de terreno que han sido despojadas por las FARC durante todo el tiempo que ha transcurrido de conflicto.
Márquez lo miró de forma despectiva.
—de las 834.000 Hectáreas que han sido expropiadas por la guerrilla, casi 135.000 pertenecían enteramente al "Mono Jojoy", las cuales estaban ubicadas en su mayor parte en el departamento del Caquetá.
—todo esto es una necedad enorme.
—¿Necedad?—inquirió Colombia con sarcasmo— existen las pruebas.
Prosiguió con la presentación. El proyector mostraba entonces el mapa, marcando varias extensiones en rojo. Márquez aun lo miraba de forma acentuadamente despectiva.
—no debería manchar de ese modo la memoria de nuestro compañero de armas, señor Botero —dijo entonces el jefe negociador de la guerrilla— todo esto es una enorme infamia.
—¿Infamia? —prosiguió Colombia— infamia la que usted ha , Jojoy, Tirofijo, Reyes y los hermanitos Castaño son los verdaderos infames. Todos ustedes me dan asco, tanto asco que si por mi fuera, le metería un hermoso balazo en esa tonta cabecita pseudocomunista.
Los dos se confrontaron. Los ojos oscuros de Márquez, escondidos detrás de los lentes de marco grueso miraban a la nación de forma incrédula, fría y despectiva. Los de Colombia, de un encendido verde esmeralda miraban al jefe negociador con esa inmensa y enorme rabia de años y años de guerra.
Se contuvo, y se aprestó a seguir.
—como venía diciendo, aparte de las 135.000 hectáreas descubiertas en el Caquetá, las unidades de restitución han hecho hallazgos muy interesantes en el departamento del Meta, en especial en cercanías a Acacías. Una hacienda de 25.000 hectáreas fue puesta en extinción de dominio, después de haberse descubierto que los propietarios eran testaferros del frente 53…. ¿prosigo?
Todos estaban callados.
—las unidades de restitución están haciendo un enorme esfuerzo para devolverle a todos los que han perdido su herencia a punta de bayoneta… y evidentemente…
—lo que hacen esas unidades de restitución es perpetuar la desigualdad, entregándole a los grandes terratenientes extensiones de tierra con toda la impunidad del caso, y legalizando sus atroces latrocinios.—cortó Marcos Calarcá de forma tajante— usted mismo es un ladrón señor Botero, un vulgar ladrón que solo sirve a los intereses de la hambrienta y codiciosa burguesía que siempre ha oprimido al pueblo en pos de sus egoístas y destructivos intereses.
Lukas había oído la intervención de Calarcá. A pesar del patente estoicismo, era evidente que ese dardo iba de forma directa a Juan, era una provocación demasiado cruda que no servía de nada para atemperar los diálogos.
—señores… les suplico que dejen de lado la retórica barata y se pongan a hablar de lo que realmente atañe en este momento. —dijo entonces la representación del reino noruego.
—Lukas tiene razón —dijo el Cubano— lo menos que merece el compañero Juan es respeto.
Los negociadores de la guerrilla miraron de forma sorprendida a la representación de la república cubana. Carlos estaba ya de por sí incomodo por toda la andanada retórica que expresaba Márquez siempre. Estaba acostumbrado, la manejaba a la perfección, pero a veces el uso de esa dialéctica era desgastante.
—y evidentemente hemos hecho varios descubrimientos muy interesantes en la información que hemos logrado recabar. —posteriormente agregó— La mayoría de las víctimas han sido principalmente campesinos de extracción muy humilde, con extensiones de terreno inferiores a las 2 hectáreas.
Declararon entonces receso, todos se retiraron de la sala de conferencias.
Durante el receso…
Estaban en el mismo jardín interior del palacio de convenciones, justo sobre el árbol de mangos en el que Juan casi se mata por un mango maduro. Colombia se sentó en una de las bancas del jardín, respirando cansado y agotado después de la primer jornada de receso de la mañana.
Sus preocupaciones eran evidentes en ese momento, tenía que pensar en cómo poder proseguir con todo lo que se le venía adelante. Las operaciones militares proseguían con el mismo monótono ritmo de siempre, también estaba el preocupante asunto del ingeniero Wobert y los hermanos Otto y Gunther Breuer.
Era difícil en ese instante enfrentar entonces a Ludwig y a Matthew, decirles que sería demasiado difícil en ese instante tener que decirles que todo se dificultaría con el paso de los días. La situación empeoraba si se consideraba que uno de los Breuer estaba seriamente enfermo, agregado a los rumores que rondaban sobre su traslado hacia la casa de su hermano… era una encrucijada demasiado difícil en ese momento.
José se había tenido que retirarse rápidamente debido a que le habían informado sobre el repentino traslado del presidente Chávez hacia Venezuela. Tendría que enfrentar a la prensa, intentar responder a los cuestionamientos de la prensa sobre las condiciones médicas de su mandatario. Algo difícil en ese momento, dado que José mismo desconocía gran parte de la información sobre el real estado de salud de su mandatario.
No podía interferir con eso. No sería bien visto.
Lukas estaba merodeando un rato, mirando la estructura. También intentaba reflexionar en ese instante como poder manejar en ese momento las negociaciones, la confusión dialéctica, los eternos contrapunteos de las dos partes, la dilación del primer punto de la agenda, que ya ocupaba cuatro rondas completas, y que en ese instante no podía extenderse más allá de una quinta, las críticas aceradas al proceso no solo dentro de Colombia, sino en el extranjero, los cuestionamientos de la ultraderecha europea que estaba opuesta a su mediación.
Eran un reto demasiado difícil para el nórdico, las rondas parecían desgastar con una acelerada lentitud el proceso, no parecían advertirse los avances.
Y con el paso de los días, el noruego sentía que el proceso había entrado a una etapa de estancamiento.
—Hallo —dijo escuetamente el nórdico.
—hola Luke —respondió el colombiano cansadamente
—¿puedo sentarme?
—adelante, no tengo problema.
Se sentó al lado del colombiano, el cual tenía en su mano un sándwich de pollo comprado en la cafetería, y un frasco de avena. Ese era su almuerzo, por así decirlo.
—creí que sería sencillo —dijo Lukas— pero con cada día que pasa, dudo que tenga éxito.
—siento lo mismo—respondió Juan Pablo— a pesar de que no es lo mismo de hace ya 14 años, pareciera que estoy condenado a repetir todos mis errores.
Analizando fríamente la situación, el proceso no tenía tanta credibilidad en el interior de la población colombiana, comparado a los evidentes "espaldarazos" de algunos gobiernos como el de Correa y el de Evo Morales. Por alguna razón, desde los hechos de Sucumbíos, no podía confiar personalmente en el jefe del ecuatoriano, y en el peor de los casos, no sabía que pensar de Octavio y su superior. Su relación con él no era tan cercana, ni tan fría: se llevaba bajo principios básicos de cordialidad y cooperación mutua, pero aun así no rayaba en la desconfianza o el desprecio mutuo como lo era su tormentosa y conflictiva relación con Rodrigo Montalván[2].
—¿no has considerado en dejar todo esto, y regresarte a tu casa, Luke? —inquirió el colombiano al noruego—sé que hay gente que te espera.
Y en eso Juan tenía razón. Pero el compromiso de Lukas Bönndevik para con este proceso iba más allá de todo alcance; no era una mediación más, era un compromiso que se había hecho a sí mismo para poder aliviar el sufrimiento de alguien a quien había empezado a admirar por su valentía y sus ganas tercas de seguir adelante.
—sabes que no. —le respondió el nórdico de forma escueta— no es mi deber, pero quiero ayudarte.
Y dicho esto, el noruego sonrió tristemente.
—solo te pido una cosa: no te dejes manipular, ellos siempre buscan la forma de hacerme ver como un despiadado monstruo.—le advirtió el colombiano.
Rodó los ojos, sabía de lo que Juan era capaz en medio de un acceso de ira.
—no es mi primera vez —le dijo el noruego suavemente— a mi han recurrido gran parte de los africanos, los balcánicos… en fin. Todo esto es una rutina para mí.
Dicho esto se echó a reír. Una risa sutil, como el gorjeo de unas palomas en desbandada.
En medio de todo, tenía que admitir que la mediación del noruego había servido de mucho para poder entablar un puente entre ambas partes, no estaba de parte de ninguno de los dos lados, generando confianza entre ambas partes. Aun así, Márquez había intentado entablar un acercamiento hacia Noruega, lo cual francamente fue un fracaso en todo sentido. Lukas prácticamente sentía una enorme repugnancia y asco por el jefe negociador de la guerrilla, por lo que pretendía no dirigirle la palabra en ningún sentido. Una de las tantas nefastas secuelas de Utøya y los atentados cometidos por Breivik habían sido una manifiesta hostilidad hacia el terrorismo como un arma política, y sentía entonces que con cada lectura, con cada documento leído, confirmaba una de sus sospechas: las cosas no eran como realmente las contaba la guerrilla entre los acólitos de los partidos de extrema izquierda que de una forma u otra hacían colaboración de forma abierta con la guerrilla.
—tenemos que regresar. —le dijo el nórdico.
Si, tendrían que regresar. Y a pesar de todo, sentía que todo ese proceso se empezaba a convertir en una farsa demasiado evidente, y extrañamente la nación escandinava se sentía como un títere manipulado al antojo de ambos cuerpos negociadores.
Y la sola idea, le empezaba a parecer repugnante.
[1] Cuarta etapa de los diálogos oficiales, y sexta de todo el proceso. Dos de las seis rondas han sido en secreto.
[2] Quiero hacer una aclaración: las malas relaciones entre Colombia y Nicaragua se deben no solo al fallo sobre San Andrés; sino también a varios incidentes políticos de diferente tipo. Cabe destacar que en 2011 un corresponsal colombiano había sido arrestado de forma arbitraria, acusado de espionaje, y hasta el son de hoy no se sabe nada de él. Otro caso ha sido el de la colaboración del Frente Sandinista de Liberación Nacional con las guerrillas colombianas, lo cual no ha estado exonerado de cierta polémica. También está el hecho principal de las políticas de desestimulo a la importación de productos colombianos a suelos nicaragüenses, los cuales se cargan con un arancel extra llamado "impuesto patriótico", cosa curiosa, solo graba a productos de origen colombiano. Y también está una marcada propaganda xenófoba contra todo lo que provenga de Colombia, agudizada en especial durante el gobierno de Ortega.
