La tarde antes del banquete, Viktor pasó tanto tiempo como le fue permitido de pie frente al espejo, tratando de darse valor, mas fracasando a fin de cuentas.
Desesperado por concertarse en lo que fuese salvo su propio dolor, se dio con la sorpresa de que el que pensó era un simple espectador en realidad se trataba del patinador japonés que había quedado en último lugar.
"Luce como si lo hubieran traído a la fuerza."
Un clic sonó en el interior de su cabeza.
Si era capaz de animar a aquel colega, entonces buscaría sin falta el significado del resto de su marca al volver a casa, sin falta.
Nada habría podido prepararlo para lo que vivió horas más tarde.
Viéndose rodeado de patrocinadores, fanaticos y otros patinadores, Viktor perdió de vista al japonés, maldiciendo en su fuero interno y fingiendo sonrisas a temas de los que era completamente ajeno.
No fue sino hasta que la música cambió radicalmente que Viktor se vio libre y, el sonido de una risotada seguido por un gruñido que conocía bien lo llevó a acercarse al centro de la pista, en donde Yuri miraba con rabia hacia un bastante borracho nipón.
"¡Voy a destrozarte, cerdo!" Ladró Yuri y el japonés rio más fuerte.
"¡Esa es la actitud, gato!"
Conteniendo pésimamente mal la risa, Viktor puso toda su atención en el duelo de baile, acercándose cada vez más y más, celular en mano, demasiado entretenido como para pensar en su reputación ni nada más que aquella situación absurda y lo bien que se sentía.
El asiático destrozó a Yuri sin siquiera sudar y después arrastró a Christophe, ¡a Chris! a un duelo de nada más y nada menos que de pool dance.
La memoria de Viktor se encontró disminuyendo cada vez más, videos sobre todo. Como patinador estaba orgulloso de su cuerpo pero, ¡maldición! Ya conocía la bien trabajará musculatura de su mejor amigo, mas fue como si la viera por primera vez al lado de la del japonés. ¡Qué bien se movían juntos! ¿Se conocerían de antes? Viktor apostaba por ello. ¿Y si le pedía a Chris que los presentara? Tener un contacto oriundo del mismo lugar de su alma gemela probablemente le haría las cosas más fáciles...
"¡Tú!" La burbuja azul de Viktor se rompió con un dedo apuntando en su dirección, el platinado parpadeó y se encontró con unos ojos oscuros demasiado cerca y brillando con decisión, "baila conmigo."
El inglés era pésimo pero Viktor comprendió.
El japonés lo retaba con la mirada y había vuelto a vestirse en algún momento.
"Claro" sonrió Viktor y siguió al nipón de regreso a la pista de baile.
Se divirtió como nunca. Sobre todo cuando el chico fingió ser un toro y él hizo las veces de torero. El contacto se hizo inevitable y debía admitir que el nipón era muy bueno guiando. ¡Y tenía fuerza! Viktor era delgado pero su musculatura jugaba en contra, sin embargo el asiático no mostró ningún problema a la hora de sostenerlo en el tango.
Rieron juntos y, en algún momento, el chico volvió a perder los pantalones. Entonces se le volvió a acercar y le habló en japonés, Viktor solo dando con la palabra onsen y enarcando las cejas cuando sintió el cuerpo ajeno recargarse de él, abrazándolo por el cuello.
"Be my coach, Viktor!" había clamado y, tras procesarlo, el pecho de Viktor se llenó de una cálida sensación que se reflejó en su mirada clara. Azul brillando y sus mejillas enrojeciendo.
El hombre con el que el japonés había llegado apareció en ese momento, y Viktor aceptó sus disculpas, con la condición de que le entregará las llaves de la habitación del muchacho porque él se encargaría de llevarlo.
"¿Estás seguro?" Preguntó el hombre, indeciso.
"Totalmente." Aseguró Viktor.
Llámenme tonta pero apenas me di cuenta de que, salvo por el "Be my coach" cuando Yuuri ebrio en el banquete le habla a Viktor sobre su casa en Japón y las aguas termales, se lo dijo todo en japonés. XD
Es todo, gracias por leer~
