Capítulo 35
Eran las ocho de la mañana cuando abrí con cuidado la puerta del apartamento. Yamato iba a mi lado, adormilado y cansado. Quizá la noche anterior me había excedido un poco, por lo que debía sentirse agotado y adolorido, pero no protestó demasiado cuando lo desperté para que se duchara. Se había quejado un poco cuando se sentó en la cama, pero su rostro sonrojado me causó un poco de gracia, ya que se sentía avergonzado por lo que habíamos hecho.
-¿De dónde sacaste éste departamento?
Comenzó a remover todo a su alrededor, maravillado por la tecnología que tenía, además de que era de dos pisos.
-Necesitaba espacio –sonreí con condescendencia.
-Será muy grande cuando nuestros hijos ya no vivan contigo.
Sonreí con algo de gracia, acariciando su brazo derecho para voltearlo hacia mí y tomar su mentón. Él me miró con sorpresa y con el rostro sonrojado cuando nuestros alientos chocaron.
-No tanto, si mi novio vive conmigo.
Justo cuando íbamos a besarnos los pasos rápidos de alguien bajando las escaleras nos sorprendió a ambos.
-¡Mamá!
Mi hijo se abalanzó a los brazos de Yamato, el cual no se lo esperaba y cayó de sentón al piso. Se quejó de dolor, algo que me alarmó, sobre todo cuando se puso blanco como la nieve, quizá debido al peso que mi hijo ejercía sobre él.
Levanté del cuello de la camisa a mi hijo, separándolo de Yama, mientras protestaba por el trato que le daba.
-Ten cuidado, Yamato no tolera tener a nadie sobre él.
Taichi comprendió inmediatamente la razón, así que se disculpó mientras ayudaba a Yama a levantarse del piso.
-Lo siento, mamá –mi hijo hizo un puchero-, pero me dio mucho gusto verte.
-Sí, está bien, Taichi –Yamato se sacudió la ropa y después recibió el abrazo de mi hijo-. ¿Cómo has estado?
-Muy bien después de que habláramos la otra vez. Les dije a todos mis compañeros que mi mamá vendría a visitarnos, porque dijeron que tenía una sonrisa de idiota que no podía con ella.
-Taichi, ya te lo he dicho –Yamato sudó una gotita, separándose de mi hijo-, no vayas diciendo que soy tu madre.
-Pero lo eres –mi hijo hizo un puchero-, eres mi mamá.
Reí un poco, ganándome una mirada de enfado de Yama.
-La gente no tomará divertido ese adjetivo que me has puesto –dijo Yamato, tratando de que mi hijo entendiera el meollo del asunto.
-Pero no te puedo decir papá –mi hijo negó con la cabeza-, mi papá es él –me señaló y yo sonreí con condescendencia.
-¿Entonces yo soy…? –se señaló a sí mismo.
-Mi mamá –mi hijo sonrió con tanta felicidad que me hizo soltar una carcajada, hasta que aquel rubio estúpido me dio un puñetazo en el estómago que me dobló de dolor y me sofocó.
-Puedes decirme…
-¿Mamá?
Mi hijo preguntó tan contento que Yama ya no pudo decir nada en contra.
-Olvídalo –se dio por vencido-, dime como quieras, sólo no me digas así en la calle, puedes causar disgusto a las demás personas.
-Sí, mamá.
Él dejó escapar un suspiro, sabía que el boquifloja de mi hijo no podría controlarse, así que me miró con algo de desconsuelo.
-Por cierto, ¿y Natsu? –preguntó Yamato.
-Oh, Natsu se fue con mis abuelitos Hiroaki y Natsuko; dijo que no iban a llegar ustedes y que no podía quedarse aquí.
Yamato me volteó a ver, como imaginando que le había pedido que se fuera con ellos, mientras yo sonreía con condescendencia, ya que sí habían ocurrido así las cosas.
Después de aquello, Yama se puso un delantal y comenzó a cocinar, mientras mi hijo platicaba animadamente con él sobre la escuela y lo bien que le estaba yendo. Yo encendí el televisor, repasando los canales en búsqueda de algo interesante, hasta que vi la imagen de mi cuñado. Parecía una entrevista y él llevaba en sus manos un libro. Entrecerré los ojos y subí el volumen.
-El final no es lo que esperábamos –dijo la conductora del programa.
-Sí, lo sé –dijo él-, pero así fueron las cosas, no puedo cambiarlas.
-¿Es verdad que posterior a ésta historia hay otra? Muchos esperan saber qué pasó en esa ocasión con los Digimons que causaron tantos destrozos en Odaiba y en Tokio.
Me quedé de una pieza, sintiéndome algo culpable por no haber creído en mí y en mis amigos esa vez, pensé que ellos no podrían proteger a mis seres queridos, que yo no podría hacerlo tampoco; además, había ocurrido antes de que esos malditos bastardos violaran a Yamato y el evocar esos recuerdos también era doloroso para mí.
-Sí la hay, pero no cambia el final del segundo libro –Takeru sonrió con condescendencia-, aunque sí cambia el final de algunos de nosotros ahora.
-Es que… -la conductora, que era una bella mujer de mediana edad, de cabellos castaño claro y ojos violetas, entrecerró los ojos-… todos esperábamos que Taichi y Sora se casaran.
Al escuchar eso, Yama y mi hijo voltearon hacia la sala de estar.
-Lo sé, pero no fue así –mi cuñado sudó una gotita-, Sora se casó con mi hermano, aunque ahora…
Todos parecían muy atentos a sus palabras, así que Takeru se veía un poco indeciso de decir aquello. Sentí que mi corazón se detuvo por unos instantes.
-… bueno, no es algo que yo deba platicar tan a la ligera, pero ellas me dieron su consentimiento, así que puedo decirlo, Sora se divorció de mi hermano y ahora vive con su actual pareja, Mimi Tachikawa.
Abrí los labios con sorpresa, mientras un gran revuelo se escuchó en el estudio de grabación.
-No puede ser… -dijo la conductora-… ¿y qué pasó con tu hermano entonces?
Me petrifiqué.
-Si lo dices te mato, maldito bastardo –dije en voz alta.
Takeru se removió inquieto.
-Como dice mi libro, mi hermano ahorita está trabajando para la NASA, en Estados Unidos.
-Entonces es muy inteligente –dijo ella y Takeru sonrió con condescendencia.
-Lo es, aunque el más inteligente siempre fue Koushirou, incluso desde joven trabajó para empresas internacionales.
-Es cierto –dijo la conductora-, ¿y qué pasó con él?
-Pues como lo digo en mi libro, él se casó, pero se divorció al poco tiempo después y tiene una hija.
-¿Y no se ha vuelto a casar? –preguntó ella, muy interesada.
-Bueno… -dejó escapar un suspiro-… esto ya es conocido por todos, así que lo diré… él se casó nuevamente… con Joe Kido, quien ahora es médico neurocirujano.
Nuevamente hubo revuelo en el estudio.
-¿Pero qué no dijo que Joe Kido se casó y tuvo un hijo? –preguntó la conductora, aunque se veía demasiado ansiosa, demasiado feliz.
-Pues sí, pero su esposa falleció en un accidente de tráfico.
-Bueno, ahora la pregunta de oro –dijo la conductora-; de Taichi Yagami sólo escribió que se casó y tuvo un hijo, pero nunca se explica qué hace ahora o con quién se casó, como en el caso de los demás digielegidos.
Takeru se quedó de una pieza y después sudó copiosamente.
-Bueno, me encantaría comentarlo, pero mi cuñado me habló hace unos días y me amenazó de muerte si decía algo. No le agradó para nada que publicara la historia del Digimundo.
-¿Pero por qué? –preguntó la conductora, demasiado afligida, para mi gusto- Al principio todos supusimos que era otra tanta de las historias de ciencia ficción que ha escrito, pero cuando comenzaron a aparecer en la red las fotografías de algunos Digimons y otras historias referentes a ellos, no pudimos más que maravillarnos. Usted como escritor ha tenido muchos libros como "best seller" (mejor vendidos) y ahora, con la publicación del primer libro de Digimon y del segundo libro de Digimon, su fama se ha vuelto internacional; sin embargo, del que usted ha hecho protagonista del primer libro, que es uno de los favoritos, no ha dicho nada en su libro.
-Es que, como ya dije –Takeru trató de justificarse-, mi cuñado me pidió que por favor no dijera nada, de hecho no me atreví por lo mismo, porque sabía que no me lo perdonaría y ya le debo algunas, como para hacer que se enoje más conmigo.
La conductora hizo un puchero, ella no estaba muy convencida.
-Sé que la pareja favorita de todos en el primer libro eran Sora y Taichi, pero en el segundo libro Sora se hace novia de mi hermano, y eso no lo puedo cambiar, porque escribí lo que realmente sucedió.
-Pero… -la conductora hizo un mohín-… ¿no se suponía que Yamato tenía el emblema de la amistad? ¿Cómo le pudo quitar la mujer que amaba a su mejor amigo?
Yo sonreí con condescendencia y Yama rio un poco.
-Obviamente yo no le quité a la mujer que amaba, porque él me amaba a mí –dijo tan serio, que mi hijo sudó una gotita y yo negué con la cabeza, divertido por su comentario.
Takeru sonrió con incomodidad.
-Bueno, nosotros siempre pensamos que lo hacía para sacarle celos a Tai, pero Sora me dijo que no era así, que Taichi amaba realmente a otra persona, pero nunca se había atrevido a decirlo.
Abrí los labios, recordando que Natsu me había dicho que Sora escuchó la plática que sostuve en aquella ocasión con Agumon.
-¿Entonces de todos modos ellos dos no…?
-No, Taichi amaba demasiado a… -Takeru cerró inmediatamente los labios, la conductora chistó, puesto que casi suelta la sopa.
-¿A quién? –dijo ella, muy interesada.
-Lo siento, de verdad no estoy autorizado a contar lo de él, dijo que me iba a demandar si lo hacía.
Yamato se sentó a mi lado y después me miró.
-¿Lo hiciste?
-Yo no le dije nada –me defendí-, seguro que lo dice para que no lo hostiguen más.
Takeru sonrió categóricamente; se veía que deseaba que dejaran de preguntarle.
-Hemos recibido varios mensajes de nuestros televidentes –dijo la conductora, mirando una tableta-. Éste es de un universitario que se llama Meisuke Takashi y dice que uno de sus compañeros de la facultad de medicina se llama Taichi Yagami y dijo que su papá es "ese Taichi Yagami".
Al escuchar aquello volteé a ver a mi hijo con ojos acusadores y éste sonrió con condescendencia.
-Dice que el papá de ese chico es Magistrado del Tribunal Superior de Tokio.
Takeru sudó una gotita y después volteó a ver a la cámara.
-Que conste que yo no abrí la boca, fue mi sobrino.
Sabía que esas palabras estaban dirigidas a mi persona; por lo que, cuando vi que mi hijo intentó escabullirse sin que me diera cuenta, lo detuve de la camiseta que vestía y él sudó en frío.
-Además… -dijo la conductora-… también dice que su compañero es novio de Natsu Ishida, hija de Yamato Ishida.
Se escucharon los murmullos de los que se encontraban en el estudio de grabación.
-Tenemos también un mensaje de Aya Mikasa, quien dice ser amiga de Natsu Ishida; ella comenta que Natsu vive en la casa de su novio, con el padre de éste y que al padre de su novio le dice "papá" –la conductora hizo un pequeño silencio-. Eso quiere decir que ella le dice "papá" a Taichi Yagami.
Takeru se dio un golpe en la frente con la palma abierta y después la bajó por su rostro; se veía un poco irritado.
-Bue… bueno… Taichi y Yamato siguen siendo buenos amigos y mi hermano, al separarse de Sora, continuó con su trabajo en América, pero Natsu no se quiso ir con él y Taichi se ofreció a cuidarla. Mi sobrina le tiene gran aprecio por esto a mi cuñado.
De repente me sentí cansado. Todo eso ya no me daba buena espina. Mi hijo intentaba zafarse de mi agarre, pero no lo conseguía.
-Takashi, el compañero del hijo de Taichi Yagami, dice que la madre de su amigo falleció cuando era un bebé, pero que éste había dicho que su mamá regresaría para las vacaciones de invierno, desde Estados Unidos de América.
Agarré con mayor fuerza la camiseta de mi hijo. En la televisión, Takeru ya tenía el rostro cansado, no sabía cómo continuar con el interrogatorio.
-¿No que su madre estaba muerta? –la conductora sonrió macabramente- ¿Además no suena extraño que su madre estaba en América, al igual que Yamato Ishida?
-Sólo es una coincidencia –mi cuñado parecía querer huir de ahí.
-¿En qué trabaja la madre de Tai, el hijo de Taichi Yagami?
Takeru se quedó en silencio.
-¿Entonces Taichi Yagami y Yamato Ishida viven juntos? –preguntó la conductora y yo sentí que todo estaba perdido.
Los gritos de las chicas del estudio me hicieron entrecerrar los ojos.
-No –dijo Takeru, ganándose el enfado de las chicas que gritaron-, mi hermano está trabajando en América, no vive con mi cuñado.
La conductora hizo un mohín.
-¿Entonces la madre de su sobrino, el hijo de Taichi Yagami, es la segunda esposa de éste?
-Taichi no se ha vuelto a casar –Takeru ya comenzaba a ceder a la presión.
-Takashi, el compañero de Taichi, nos ha vuelto a escribir y dice que a quien le dice "mamá" su compañero realmente es un hombre, el padre de Natsu Ishida.
Takeru cerró los ojos y yo solté a mi hijo. Él se dio la vuelta, mirándome con algo de pena.
-Lo siento, es que estaba tan feliz que se me salió decirlo, no pensé que te fuera a causar…
Mi celular sonó, estaba perdido, no, más que perdido, estaba frito.
Nuestra relación se había hecho pública de la peor manera. Sabía que si continuaba al lado de Yamato eso pasaría, pero nunca habría imaginado que todo el país se enteraría.
Traté de convencerme a mí mismo que no estaba nervioso mientras esperaba que la sesión extraordinaria de la Corte Suprema de Justicia me llamara. Era la primera vez que un funcionario de mi rango "salía del clóset" de esa manera tan poco "ortodoxa". Sabía que perdería mi empleo, echaría a la basura todos mis años de servicio, perdería mi credibilidad y, por ser un ejemplo para la nación, seguramente me suspenderían la licencia por lo menos un año.
Levanté el rostro cuando escuché el sonido de unos tacones, era Shino. Ella me miró con dolor y después me señaló la puerta de la sala de donde venía.
-Fuiste fiscal, ¿no? Defiéndete.
Me levanté de mi asiento y la miré con inseguridad, antes de caminar a la sala.
Me sentí de pronto como un acusado sin defensa y sin alguien que quisiera defenderme, frente a un montón de abogados súper expertos, de la clase de tiburones que sólo un ricachón podría pagar.
-Señor Yagami… -habló uno de los Magistrados, mirándome con frialdad-… debido a la "popularidad" que ha tenido su caso frente a los medios de comunicación, hemos decidido dejarle defenderse de éste malentendido.
Malentendido… ¿acaso pensaba que iba a negar mi relación con Yamato?
-Usted, al ser un alto funcionario dentro de las esferas jurídicas de la nación, sabe que debe guardar siempre compostura, seriedad, ser un ejemplo de moral, de profesionalismo; usted estaba consciente de ello, ¿no es verdad?
-Sí –contesté lo más fríamente posible, pero la verdad estaba sudando de las manos por el nerviosismo.
-Entonces le preguntaré esto por primera vez, ¿es verdad que usted guarda una relación sentimental con un hombre?
Tomé aire, no tenía escapatoria, no quería negar mis sentimientos, aunque para los demás fueran malos, a mí no me lo parecía. El amar a una persona y ser correspondido debería ser el mejor sentimiento de todos, no algo que debía esconderse.
-Es verdad.
Mi superior Kudo negó con la cabeza.
-¿Sabe usted los cargos que esto conlleva? –me preguntó y yo asentí- ¿Tiene algo que decir a su favor?
Me aclaré la garganta y después di media vuelta, dirigiéndome a todos los presentes.
-¿Qué tiene de malo amar a alguien? No estamos haciendo daño a nadie, ambos somos solteros. Nuestros hijos conocen nuestra relación. Pensé que el amar a alguien y ser correspondido debía ser suficiente para ser feliz. Nunca imaginé que una sala de abogados reprimidos y con falsa moral me diría lo que tengo que hacer. Kobayashi –me dirigí a uno de los presentes-, no me digas que tú eres muy sano, te acusaron de estupro (cuando un hombre/mujer mayor engatusa con falsas promesas de casarse a un/una adolescente, para sostener relaciones sexuales) hace cinco años, pero como eras embajador en aquel país el gobierno sólo te cambió a otra embajada.
El aludido sudó en frío cuando varios de ahí le miraron.
-O usted, Katou –me dirigí entonces a una de las Magistradas de la Corte-, quien sostiene una relación amorosa con su hijastro, con el cual comete adulterio.
Aquella mujer se mostró ofendida, pero tenía el rostro sonrojado por la vergüenza de verse expuesta.
-Y yo, que soy correspondido por mi pareja y, que como ya se han dado cuenta, no le hago daño a nadie, ahora soy recriminado por amar a una persona de mi mismo sexo. He tratado de ser lo más justo y ético posible durante toda mi carrera; he ayudado a quienes no tenían dinero, sin recibir nada más que su gratitud y bendiciones, porque me enseñaron en la facultad que debía devolver un poco de lo que se me había brindado. Y si quieren continuo señalando lo que ha hecho cada uno de ustedes, porque realmente tienen cola que les pisen.
-Ya entendimos, Yagami –el Magistrado presidente de la Corte habló, por lo que voltee a verlo-; pasaremos por alto éste incidente, sólo ten cuidado de no hacer muy pública su relación que, aunque ya se aceptan las parejas del mismo sexo en la Capital del país, lo cierto es que ésta es la primera ocasión en la que un funcionario de tu categoría ha manifestado sostener una relación con una persona de su mismo sexo. Que tengas bonitas vacaciones.
Asentí y me di media vuelta para salir de ahí. Al cerrar la puerta tras de mí, suspiré con alivio; sentía las piernas de gelatina. Shino me miró y después sonrió.
-Te aprendiste todo de memoria –dijo con asombro.
-Gracias por la información, Shino, te debo la vida.
Ella rio, acomodándome la corbata.
-Él tiene suerte de que lo ames tanto; pudiste haber dicho que no era cierta su relación.
Sonreí, acariciando los cabellos de mi mejor amiga.
-Ya no voy a negar mis sentimientos, mucho menos si Yamato no lo hace. Me ha costado tanto construir nuestra relación, no quiero perderla o negar que lo amo. Muchos años me negué a mí mismo que lo amaba y, cuando por fin le mostré mis sentimientos nos tuvimos que separar. Han sido tantos años de sufrimiento y lo amo tanto que si él ya no estuviera conmigo no tendría una verdadera razón para vivir. Sé que mi hijo me necesita, pero una vida sin Yamato carecería de sentido.
-Eres demasiado emotivo –ambos comenzamos a caminar y Shino negó con la cabeza-. Demasiado entregado a su relación.
-Ojalá algún día sientas lo mismo que yo estoy sintiendo en éste momento –sonreí con mucha felicidad.
-¿Lo quieres aunque no te puedas acostar con él? –ella elevó la ceja derecha y, quizá sonreí de alguna manera extraña, porque ella entrecerró los ojos- ¿Ya lo hicieron?
-No me gusta contar mi vida sexual a nadie, pero sí, aunque aún me falta construir un poco más de confianza.
Shino soltó una risotada y después me dio fuertes palmadas en la espalda.
-Eh, pillín, ¿quién lo hubiera dicho? No pensé que su relación hubiera avanzado tan rápido.
Entrecerré los ojos.
-Pues ni tan rápido como yo quisiera.
La risa de ella cesó y después con estrellas en los ojos me sonrió como el gato de Cheshire.
-Cuéntame todo con lujo de detalles.
-Shino, eres una pervertida, leer tanto yaoi te va a carcomer el cerebro.
-Cuéntamelo, bastardo –Shino cerró el puño derecho y me amenazó con él-, me debes la vida.
Dejé escapar un suspiro.
-El club de fans de la pareja de Taichi y Yamato se volverán locas. De hecho su pareja es llamada "Taito".
-¿Club de fans? –parpadeé.
-Sí, una de las parejas favoritas es la de Taichi y Yamato y, ahora, al hacerse pública su relación, todos se han vuelto locos. Es como el sueño hecho realidad de cualquier fan del yaoi –ella soltó varios grititos, mientras sostenía con felicidad sus mejillas y brincaba, como si fuera una niña a la que le han regalado su dulce o postre favorito-. Aunque te seré honesta, también me gustaba la pareja de Taichi y Sora.
Cubrí mi rostro con la mano derecha y negué con la cabeza, el remedio me había salido más caro que la enfermedad.
Nota de la autora: XD No creo que para esos años sea tan tabú el tema de la homosexualidad, pero como los funcionarios deben tener cierta ética y moral, pues el tema de la relación de ambos no iba a ser tan bien visto a ojos de los demás, según yo (Nah, la verdad quería hacerlos sufrir… mwahahahaha XD). Ya salí de vacaciones, muchas gracias a todos los que me desearon un feliz descanso, lo malo es que ya mero regreso a trabajar ToT Bueno, no se puede tener todo en la vida u.u
