Aviso, capitulo mature

capitulo 36

Durante la noche veló sin descanso la convalecencia de Mina, quién dormía tranquila a pesar de haber pasado una tarde bastante difícil.

Severus leía uno de sus viejos libros, hojeaba distraído una y otra página, no le preocupaba la seguridad de Armand, el fiel Jumble se encontraba a un lado, y el enano había demostrado ser capaz de matar por ellos, sobre todo por el "pequeño amo" al que literalmente adoraba como hijo propio.

A eso de la una de la madrugada Mina gimió débilmente e intentó levantarse.

— Tranquila— le susurró dulcemente tomándola del hombro —estás agotada y herida—

—¿Armand?— como buena madre quería saber cómo se encontraba su pequeño, aún sobre su mismo estado físico.

—Agotado también— le informó con voz calma Snape —duerme minina— acarició con mucho cuidado el rojo cabello.

—Creo que fue un error darle al niño el núcleo mágico de Albus— susurró mirándolo fijamente desde su almohada —potenciamos sus habilidades—

—Eso lo discutimos mañana princesa— susurró el profesor —si te sientes mejor, voy a dormir un rato— Se levantó de la silla más su mujer lo detuvo de la mano —¿Qué ocurre?—

—Aquí, conmigo… no te vayas— musitó Mina haciéndole espacio en la enorme cama —no quiero dormir sola—

Severus se despojó de la túnica para recostarse aún vestido lo que la hizo soltar un quejidito molesto.

—Señora, en este momento está usted convaleciente, no es recomendable que realice ningún tipo de esfuerzo— le murmuró al oído con un ronroneo que la estremeció, lo que hizo sonreír al pelinegro.

—Sev— lo abrazó acurrucándose en el pecho de su compañero —te necesito— el tono era casi de suplica.

—Minina— le ronroneo en la comisura de los labios antes de darle un delicado y tierno beso —no quiero lastimarte—

—Profesor… estuve a punto de morir, de dejarte para siempre… por favor— gimoteó sumisa abrazándolo con fuerza.

—¿entonces tendremos una velada apasionada?— le gruñó seductor cerca del oído — de ser así, quiero hacer algo un poco diferente—

—dime— gimió la pelirroja cuando le mordió el lóbulo

—Tienes heridas que pueden abrirse al realizar un esfuerzo— siseo saboreando la piel del blanco y estilizado cuello femenino —no vas a mover un solo músculo, me voy a encargar de todo—

En un instante ya se había despojado de sus prendas y se cubría con las cálidas mantas, Mina no dejaba de verlo fijamente.

Severus se recostó al lado de su mujer, mirándola con intensidad, con fuego apasionado brillando en los ojos negros.

—Sigues tan hermosa como la primera vez— susurró besándola mientras que con dedos ágiles le desabotonaba la blusa.

—Cariño han pasado años, y miles de cosas que…— guardó silencio cuando su pareja presionó posesivamente uno de sus pechos con los labios, succionando ansiosamente, la pelirroja dejó escapar un gemido.

—Tu piel sigue fuerte, suave y firme— susurró Snape sin soltar el rígido botón rosado que presionaba con ambos dedos — dulce, tierna, a la vez salvaje y apasionada— siseo mordisqueándola —como esa tarde, en la cama de tu habitación—

—¿Cuándo aún estábamos encadenados?— musitó ella tratando de no moverse, de no abrazarlo para cruzar la blanca espalda con sus uñas.

—si— gimió él rompiendo la blusa —estabas bañada en sangre de acromántulas y unicornios, tan dulce y tierna con tu uniforme, recién liberada de Erzebeth, salvaje y apasionada como recién salida del bosque— gruñó recorriendo el vientre plano con su lengua —el mismo sabor, el mismo aroma— aspiró con fuerza —¡Maldición princesa me vuelves loco!— gimió cuando le arrancó la falda y la ropa interior dejándola totalmente desnuda frente a él.

—Profesor— gimió Mina, trató de moverse pero no se había percatado de que la había atado mágicamente a los postes de la enorme cama.

Snape ya no habló, engolosinado recorría con lengua y dientes la piel suave de su mujer, la hacía retorcerse y gemir pidiendo más, con lujuria dedicó extensos minutos a saborear la empapada entrepierna.

La pelirroja explotó en un instante, años de no sentirse de nuevo amada con tal poder, con tal fuerza la desarmaron de inmediato; agitada intentaba recuperar el aliento, él reía en voz baja, acostado sobre su vientre, mirándola por debajo de los inflamados pechos.

—Creo que me extrañabas elfa— siseo regodeándose, subió despacio por sobre el cuerpo agitado y sudoroso —antes soportabas más mi querido demonio—

—Estas… haciendo… trampa— alcanzó a responder agitada —suéltame y…— no pudo decir más, la calló con un beso apasionado, la sujetó con fuerza por la cintura presionando contra el vientre femenino el falo ansioso por poseerla.

—No te voy a soltar— respondió él mordiéndole el labio con suavidad —cuando eras niña me preguntaba si serías el ángel que me redimiría o el demonio que me llevaría a la perdición— sonrió de lado —creo… señora Snape que es un endemoniado ángel — se arrodillo entre las piernas de su mujer — un ángel demoniaco tal vez— acarició con ternura el pubis y la levantó sujetándola de las caderas —que saca al apasionado esposo o al amante insaciable que tengo escondido— la penetró con fuerza haciéndola gritar al momento en que él soltaba un gemido más parecido a un gruñido animal y comenzó a bombear con extremada violencia sacudiendo la cama con fuerza.

De nuevo flotaron en la deliciosa inconsciencia cálida cuando los envolvió el éxtasis, cuando Severus de nuevo la llenó por completo de su esencia, cuando ella ansiosa buscaba una penetración más intensa, más profunda; sus cuerpos se extrañaban, pero ahora al reencontrarse se convertían en lava ardiente que fundía de nuevo en un solo ser, en una sola alma a quienes las circunstancias habían separado.

Wilhemina sintió sus brazos y piernas menos tensos cuando su pareja se recostó a su lado quitando las ataduras mágicas, abrazándola, de inmediato se acurrucó en él, en ese cálido y tierno abrazo que tantas veces necesitara ya un año atrás.

—Te necesito tanto… no vayas a morir— susurró él besándole la frente —no quiero perderte—

—Haré lo posible por sobrevivir si tú me prometes lo mismo— susurró besándole la mejilla.

Severus se levantó para alcanzar algo que había quedado dentro de su túnica que colgaba descuidadamente de una silla, sacó su varita y entrelazó su brazo con el de la pelirroja.

—Yo… Severus Snape, prometo protegerte, cuidarte y así mismo cuidar y proteger a nuestro hijo— susurró ante la mirada atónita de la chica — juro estar siempre a tu lado, no separarme nunca más de ustedes— Mina ya derramaba lágrimas de alegría — Te juro Mina… matar a Erick, destruir sus ataduras para que seas libre—

—Sev…— susurró con voz ahogada — Te juro siempre estar a tu lado, protegerte y cuidarte así como cuidar y proteger a nuestro hijo, juro estar siempre a tu lado, ayudarte a matar a Erick para destruir lo que nos ata y ser libre… para unirme eternamente a ti—

El dorado lazo se ajustó a ambos brazos, dibujando una tenue marca única señal en la piel de ambos.

Volvieron a abrazarse, acurrucados en la fría habitación, sin lujos ni banquetes… por fin en completa intimidad unieron sus almas, sus vidas en un juramento que ni Tom Riddle con todas sus maldiciones podría romper, porque era un juramento inquebrantable hecho con el corazón.

Comentarios.

Ok si, tampoco me lo esperaba, este fin de capitulo me ha sorprendido tanto como a ustedes, y la verdad me ha encantado!

Capítulos atrás les había platicado que perdí muchos archivos en un lio de la pc, se borraron todos mis avances y estoy escribiendo esto desde cero.

BookJacket gracias por tu review, la verdad me gusta mucho leer que la historia a pesar de ser tan extensa les agrada y que notan el empeño que pongo por mejorar esos detalles que le dan forma y sobre todo, ayudan a la comprensión del capitulo... no es fácil pero ahi vamos, a pasos y tropezones, gracias de nuevo por tus comentarios.

Estoy tardando mucho en actualizar porque desde el año pasado, además que perdí mis archivos estoy en un trabajo enorme para uno de los centros de investigación más importantes de México y estamos literalmente trabajando a marchas forzadas pero ya pude escaparme para dejarles este capi, que espero de corazón les guste.