Capítulo 32: Shiganshina

«No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera».

—Proverbio chino.

Levi miró la cama con el ceño fruncido y se dejó caer en la silla de la pequeña cocina frustrado. Esta era la tercera vez en la semana que la cama estaba vacía y no veía a Harry más que para dar órdenes a todos los capitanes sobre los planes de la nueva misión. Dentro de dos días y tras semanas de organizar el nuevo gobierno, por fin saldrían a realizar la nueva y suicida misión.

Era como estar con un maniquí. Harry estaría allí, respondería sus dudas, pero no diría nada más. Él obedecería sus órdenes, las órdenes de Erwin y Hange, pero no aportaría en mucho. Hace algunas noches la rutina agotadora y densa que llevaban cambió: Harry no apareció a dormir.

Las ojeras debajo de los ojos del otro hombre parecían crecer y no pudo evitar preguntarse a qué se debían, pero preguntarle significaba abrir la caja de pandora y no sabía si estaba preparado para ello, aunque por cómo estaban las cosas entre ambos, Levi sabía que no tendría muchas más opciones.

No le gustaba este tipo de situación.

Desde que Harry le dijo la verdad, desde que él aceptó eso como verdad, desde que el otro le dijo odioso sus sentimientos, él no sabía qué hacer. Una parte de él estaba aterrada del compromiso, de lo que llegaría a ser, la otra estaba aterrada de lo que llegaría a pasar si perdía a Harry.

Ya ni siquiera se preocupaba de que el otro era un ser de otro mundo, de que el otro era otro ser, si no de lo que podía pasarle si la verdad se dabía, de lo que él debería hacer para protegerlo, de las acciones a seguir si Harry tenía que huir.

De lo que él haría si eso pasaba. Eso le aterraba. Sus ojeras no estaban mucho mejor, se quedaba hasta el último minuto esperando a Harry y se dormiría más por cansancio que por querer hacerlo. Cuando despertaba, siempre se encontraba recostado en la cama sin señales del otro hombre y eso lo enojaba, porque significaba que el muy bastardo paraba en la habitación, se tomaba el maldito tiempo de cuidarlo e irse.

Lo abandonaba.

Fue el sonido de la puerta que rompió su tren de pensamientos y pronto vio al producto de sus dolores de cabeza.

—Oh. No sabía que estarías despierto a esta hora. —Siempre le quitaba la vista ahora, ahora siempre era más sumiso, ahora siempre trataría de darle en el gusto.

Lo odiaba. Odiaba a este Harry más manso, con menos carácter, más lejano. Hacía meses que no podía ver los ojos vibrantes de Harry, de ese hermoso color esmeralda que hacían su vientre temblar; hacía meses que no podía sentir la suavidad de sus labios, lo rasposa de sus manos y lo cándido de su cuerpo; ahora todo era trabajo, más trabajo y miradas evasivas.

—Acabo de llegar —era mentira, había estado despierto por horas sin él darse cuenta. Ya eran las cuatro de la mañana y Harry regresaba con la camisa arrugada y sin su equipo de maniobras, eso lo hizo tensarse.

El aspecto desaliñado de Harry lo hizo acordarse de las tardes que pasarían peleando y de cómo terminarían las cosas.

—¿En dónde estabas? —preguntó rudamente.

Ante su pregunta, Harry pausó sus acciones. El hombre se había desvestido y claramente se dirigía a la ducha, lo miró de reojo y trató de seguir su rutina sin prestarle mucha atención.

—Averiguando algo.

—¿Qué? —inquirió de inmediato. Harry pausó su caminar nuevamente y lo miró por primera vez directamente a los ojos.

El hombre pareció vacilar por unos minutos y luego suspiró. Regresó en sus pasos y se dejó caer en la silla frente a él, Levi siguió cada paso sin darle espacio para huir.

—¿Te acuerdas de cuando fuimos a rescatar a Eren? —preguntó más por iniciar la conversación que por ir al grano.

Harry, en un movimiento que ahora se le hacía fluido a Levi, movió sus manos y agrandó ese bolso que siempre llevaba consigo y luego, con su varita, llamó dos cajas.

Dos cajas que eran demasiado similares a la que tenía Levi guardada. Dos cajas que eran idénticas.

—Cuando hice la última revisión al lugar, me di cuenta de que había un bolso en el suelo, allí encontré estas dos cajas con los sueros para transformarse en titanes y las guardé. No sé por qué no te lo dije antes, pero bueno, he estado tratando de averiguar en qué consisten, entre otras cosas.

Levi lo podía ver, el futuro tan claro como nunca. Si la legión u otra persona hubiera encontrado los sueros, lo que Erwin hubiera hecho.

—¿Qué has averiguado? —preguntó más por concentrarse en algo que otra cosa.

Y de allí en más, Harry habló por lo que parecieron horas. Habló de ingredientes, de medidas, de la posibilidad de que hubiera ingredientes de su mundo aquí, de la posibilidad de que hubiera otro tipo de magia en este lugar, porque era imposible que hubiera una mutación genética en tantas personas.

Los ojos esmeraldas de Harry brillaron como nunca, era evidente que se había entretenido en su investigación y por unos segundos pudo observar el por qué Harry y Hange, en un comienzo, se llevaran tan bien.

Ambos eran curiosos y buscaban respuestas, aunque eso incomodara a otras personas. Y luego, lo que tomó por completo a su mente, fue el hecho de que Harry realmente le compartía todo. Lo bueno y lo malo, si Levi le preguntaba algo él se lo respondería, Harry no tenía nada que ocultarle pese a que había guardado silencio en un comienzo.

La sinceridad, honestidad y lealtad de este hombre le llegaban como oleadas de seguridad y vergüenza. Las manos de Harry se movían enfáticas, su voz tomaba un tono más ligero y entusiasmado y pese a que su piel estaba de un pálido enfermizo, sus ojos compensaban cuán enfermizo se veía con muestras de juventud y curiosidad, el cabello le caía desordenado en sus orejas, pronto necesitaría que se lo recortaran, la cicatriz en su frente pasaba casi desapercibida, muy por el contrario de hace años atrás cuando lo había conocido. Verló allí, tan confiado y entregado a él hizo que algo dentro de él se calibrara poco a poco.

Levi se quedó allí sentado escuchándolo hablar, luego lo vio partir cuando él se dio cuenta que Levi no tenía mucho más que decir. Ya eran las seis de la mañana y él no había dormido absolutamente nada y Harry se fue apenas salió de la ducha ya vestido y él lo vio marchar sin decirle nada.

¿Qué demonios estaba haciendo?

• ✧ •

Harry no había hablado de verdad con Levi desde hacía tres días. El hombre, tras preguntarle dónde estaba, había dejado de buscarlo por todas partes y ahora estaba en un estado taciturno que él no reconocía, pese a que quería ir y sacudir al hombre por sus hombros y preguntarle qué demonios es lo que le pasaba, Harry se abstuvo mas por el tiempo que porque realmente quisiera hacerlo.

Mañana por la mañana se marcharían a Shiganshina y solo Merlín sabría qué era lo que encontrarían allí.

Ahora ya era demasiado tarde si consideraba que hablar cuando al otro día salieran de misión era muy estúpido de su parte.

Toda la legión estaba con buenas vibras, la cena de esta noche fue medianamente patrocinada por Harry, la mayoría de los capitanes y líderes de equipo se acercaron a él manifestando su deseo de ayudar a incentivar a los nuevos reclutas, de pagar parte del buffet que Harry traería.

Fue así que él solo les dijo que pagaran lo que quisieran aportar y él les pediría ayuda para traer las cosas. Se sentía orgulloso de dirigirse a ellos como compañeros de equipo, soldados y amigos cuando daban este tipo de señales de cariño y entusiasmo.

En la mesa de capitanes, Harry estaba sentado con Gerda, Akira, Ferdinand y parte de su equipo. Desde la reestructuración, Harry pudo nuevamente formar su equipo como a él se le antojaba y ahora podía contar nuevamente con Gerda y Anyu en su equipo.

Jarek había pasado a estar a cargo de Donatien como compensación por quitarle a Anyu, pero el soldado solo se encogió de hombros y solo regañó a Jarek por ser tan desconfiado, de allí en más nadie habló del tema por el resto de la semana ni de cómo sus excompañeros de escuadrón le hicieron la ley del hielo al pobre hombre.

Sentado en el comedor de la legión, Harry dedicó parte de su tiempo en mirar a sus compañeros y dirigir una y que otra mirada a Eren. No había podido hablar mucho con el otro chico, no que Hange ni Erwin lo permitieran —cada vez que Harry o Eren se encontraban, uno de los dos los mandaría a hacer otra cosa—, por lo cual solo se tenía que contentar con verlo a lo lejos y tratar de no evidenciar su preocupación cada vez que lo hacía.

Harry no podía omitir esa sensación de que algo andaba mal, no desde que Eren comenzó a callarse cada vez más y cuando pausaría su hablar para mirar algo cada vez más lejos. Eso lo hacía recordar a su quinto año y a cómo Luna lo encontraría en el bosque prohibido caminando sin rumbo, cómo ella solo se quedaría allí hasta que Harry por fin habló sobre sus sentimientos encontrados, sobre lo poco adecuado que se sentía, sobre cómo a veces no se sentía como él mismo.

Para Harry, que siempre fue compresivo y observador, sufrir ataques de ira era impropio de él, no tener paciencia era impropio de él (por lo menos desde que comprendió que la ira dentro de sí era Voldemort en su descontrol). Sí, le gustaba que las cosas pasaran rápidamente, que todos actuaran con prontitud y agilidad, pero tampoco era de ese tipo de personas que empujaban a otras para estar listas.

Fue cuando Eren y Jean comenzaron a pelear, nuevamente, que las cosas comenzaron a aligerarse.

Entrada la noche, Harry fue en búsqueda de Levi para verlo semiescondido escuchando la conversación de Mikasa, Armin y Eren. El mayor solo le dirigió una mirada y siguió allí, sin decir nada más y Harry lo acompañó en silencio. A veces, uno tenía que escuchar sueños pueriles para recordar lo que signficaba tener esperanzas en algo.

Llegar a Shiganshina fue un trayecto sin contratiempos, sin bajas y sin pausa. Todos entusiasmados tras la masiva despedida de la gente en Trost, todos deseosos de asegurar la segunda victoria de la humanidad por sobre esta amenaza superior a ellos.

A penas salieron de Trost, todos se cubrieron el rostro con las capuchas y no pararon más que para las pausas obligatorias de los caballos y pronto, la entrada al distrito de Shiganshina se alzaba imponente y rota. Fueron pocos titanes los que fueron encontrados en el camino y ninguno generó mayores problemas.

—En quince minutos debemos ver la salida de Shiganshina —se corrió la voz por los soldados—. Estén atentos y cumplan con su parte.

Todos tenían que usar maniobras no llamativas, todos tenían que simular ser Eren para poder sellar la muralla.

Como una sola unidad, cada soldado cumplió con su cometido, corriendo de un lado a otro, volando por los aires y asegurando la zona para que Eren cumpliera su cometido. Harry miraba por el catalejo a lo lejos de la muralla de Shiganshina, tratando de divisar titanes, personas o algo raro en la escena peculiarmente pacífica.

Todo en Harry gritaba peligro y ataca, ataca.

La luz de la transformación de Eren llamó su atención, lo vio bajar directamente al agujero y sellarlo con su poder titán. Cuando Mikasa subió con Eren entre sus brazos, Hange comenzó a preguntar por antecedentes.

—¿Algún enemigo?

—¡Ninguno visible!

Levi se encontraba a su lado y Harry estaba un poco más alejado, más cercano a Erwin quien fruncía el ceño y miraba la ciudad con una intensidad impresionante.

—¿Qué pasa con el agujero? —preguntó uno de los soldados. Desde abajo, fue Akira quien lanzó una bengala verde de la nada.

La muralla estaba completamente sellada.

—¡Funcionó a la perfección!

El rostro de alivio de Eren no se lo quitaba nadie y Harry suspiró tranquilo. Él sabía perfectamente que si Eren fallaba en esta misión, su vida corría peligro dentro de la milicia porque su utilidad versus el peligro que representaba estaban siempre en un estado de 50/50.

—¡Si todo está bien aquí, nos dirigiremos a la puerta interna para sellarla también!

—¡Mantengan sus rostros cubiertos! —escuchó gritar Harry a Smith.

El mago giró cuando Akira comenzó a subir por las murallas y comenzó el proceso de retirada lo más rápido que se podía.

—Ellos no están atacando —murmuró Harry para sí. Erwin, a su lado, pausó unos minutos su caminata y ambos se quedaron mirando por unos segundos la ciudad. Puede que no confiaran el uno en el otro completamente, pero algo aquí olía raro.

—¡Tengo algo que informar! —la figura agotada de Armin apareció de la nada y ambos hombres miraron al menor—. Encontré un equipo completo de acampar abandonado en el suelo, parecían haber tomado algo parecido al té, pero había tres de ellas. Al parecer, hay más de dos personas en las murallas.

Harry miró a Armin y mordió el interior de su mejilla. Erwin comenzó a analizar la situación en voz alta y Harry volvió a dirigir su mirada al destruido distrito.

—Nuestros enemigos sabían que nos acercábamos por lo menos durante cinco minutos, lo que significa que tenían mucho tiempo para prepararse —hablaba el comandante esta vez dirigiendo su mirada al grupo de sus espaldas, al equipo de Harry.

—Así que tenemos que suponer que ellos tienen exploradores, ¡no! Que hay más enemigos escondidos.

—Pondremos como prioridad su búsqueda —habló el comandante mirando fijamente a Armin—. Arlert, tu cabeza nos ha salvado de situaciones peligrosas muchas veces, ahora necesitamos de tus habilidades más que nunca. Toma tantos hombres como necesites y busca por la zona interior del distrito a nuestros enemigos.

Cuando Smith dio la orden, los soldados de la legión más próximos, parte de su equipo y otro, se acercaron al hombre para escuchar sus órdenes. De reojo, Akira y Anyu lo miraron para asegurarse que estaba bien ser parte de esta misión y Harry asintió lo más lento que pudo.

A veces, hasta a él le sorprendía el grado de confianza y lealtad que tenían sus amigos hacia él.

Pronto, la mayoría de los soldados comenzó a buscar por lo alto y bajo de los alrededores a los enemigos, nada estaba a salvo, hasta que Armin dijo lo impensable: buscar dentro de las murallas. Astuto e inteligente hombre, Harry comenzó su búsqueda de manera sutil, bajó junto su escuadrón y comenzó a golpear la muralla como el resto de la legión.

—¡Aquí! —el resto pasó de un momento a otro, Harry giró su cabeza para ver caer al soldado que había dado el gritó y su corazón se detuvo por un momento al ver la figura de Levi lanzarse sin miramientos al vacío para asesinar al enemigo.

—¡MIERDA! —gritó frustrado el mayor cuando tuvo que volver a subir y Harry volvió a respirar para agruparse en lo alto de la muralla.

—Tomen formación ofensiva —ordenó a su escuadrón mirando a cada uno de los presentes—. Chicos —llamó mirándolos a todos entre angustiado y decidido—, no sé si todos saldremos con vida de aquí, así que… Gracias —les dijo seriamente—, por estar conmigo, por aceptarme, por seguirme.

—¿De qué estás hablando? —lo increpó Gerda—. ¡No des discursos de muerte!

—Ella tiene razón, para de ser tan idiota. Y si pasa lo peor, bueno… Fue un gusto servir con ustedes.

Harry sonrió con el estómago hecho jirones y asintió.

—Ganemos —ordenó poniendo su puño al centro del grupo.

—¿Es esta otra cosa del exterior?

—Sí, se llama espíritu deportivo —gimió Harry frustrado.

—Esto no tiene nada de deportivo. —Masculló Anyu.

—¡Es la intención! ¿Puedes dejar de matar el momento y poner tu maldita mano al centro? —espetó furioso Harry.

—Nadie sabía lo que era antes de hoy —susurró Ferdinand al costado del mago.

—Ustedes apestan, ¿saben?

—Sí, sí, cómo quieras.

• ✧ •

—¿Es eso otro tipo de habilidad titán? —masculló Levi mientras miraba a Reiner en el suelo—, estuve tan cerca, pero no pude matarlo —dijo y en ese preciso momento la luz del cuerpo de Reiner los obnibuló de la nada para dar paso a su figura titán.

—¡Revisen todo a nuestro alrededor! ¡Busquen enemigos y...!

En ese preciso instante, el sonido de múltiples explosiciones se escucharon y, a sus espaldas, se irguieron docenas de titanes junto al titán bestia.

—¡NOS ATACAN! ¡CÚBRANSE! —gritó Erwin lo que provocó que todos se esparcieran por la muralla tratando de ocultarse de la lluvia de rocas que venía en su dirección.

Las piedras cayeron como lluvia, soldados despistados cayeron ante el peso y la desesperación, pero la mayoría de los escuadrones quedaron intactos. Los ojos de Levi se dirigieron de inmediato al escuadrón de Harry que estaba cómodamente encanchado en la parte baja de la muralla, en lo absoluto temerosos de los titanes y él sabía muy bien por qué.

—Erwin —llamó Levi al comandante más por hacer algo que otra cosa—, él vendrá hasta acá —dijo mirando al titán acorazado.

El sonido de los pasos del titán pronto reverberó en el lugar, el titán comenzó a correr hasta llegar a la muralla y la escaló sin ningún tipo de problema, el crujido de rocas ceder ante su peso no lo detuvo ni un poco.

—¡Tropas, eviten atacar al titán acorazado! —ordenó el comandante sin pausa—. ¡No se acerquen a él!

—¡Sí señor!

—Ese titán a cuatro pies es inteligente también —dijo de la nada el rubio comandante.

Levi observó todo tratando de planificar por adelantado, su escuadrón estaba cerca y ninguno estaba dañado o en peligro, lo mismo se podía decir de por lo menos cinco escuadrones más.

El rugido del titán bestia provocó que una estampida de titanes de tres metros corriera en su dirección.

—¡Comandante, el titán acorazado está muy cerca! —informó Armin apresuradamente—. Además, no sabemos dónde está Bertolt.

—Sí, lo sé. —Respondió Erwin y Levi lo observó, realmente obversó esos ojos azules mientras el comandante pensaba, la determinación e inteligencia de este hombre a veces apabullaba a Levi y lo hacía comprender la reticencia de Harry en dejar a la luz su secreto.

No tenía ninguna duda de que Erwin lo utilizaría por completo si eso llegara a suceder y la sola idea de que Harry estuviera la merced psicológica de alguien lo dejaba con un sabor amargo en su boca.

De la nada, el hombre alzó la vista y Levi consideró que ese era el momento adecuado para hablar.

—¿Así que ahora estás listo para hablar? —habló pausadamente y con sarcasmo goteando en cada palabra— ¿O debo hacerme el desayuno?

—¡Escuadrón Dirk y Marlene: vayan y únanrse al escuadrón Klaus en la entrada interna! ¡Protejan nuestros caballos con su vida! —ordenó sin pausa, gritando lo más que podía sus órdenes así todos lo podían escuchar—. ¡Escuadrón Levi y Hange, derroten al titán acorazado!

Las órdenes seguían una tras de otra y pronto, todos estaban preparados para seguir con la suicida misión en la cual estaban siendo parte. Los gritos de los otros soldados no se hicieron de esperar y Levi los vio esparcirse para cumplir con su misión.

Justo cuando él estaba apunto de descender, Erwin lo llamó nuevamente:

—¡Levi, Armin, esperen!

Por incercia, ambos se detuvieron y giraron a ver qué era lo que quería decirles ahora el comandante.

—Sé que les di órdenes a tu escuadrón —comenzó diciendo el rubio, esta vez más bajo y serio—, pero tú te quedarás aquí, Levi.

—¿Quieres que proteja los caballos y no a Eren? —preguntó más para confirmar que por otra cosa.

—Sí, y también para que esperes tu oportunidad y mates a esa cosa —dijo señalando con la mirada al titán bestia. Eres el único a quien puedo pedirle que lo haga.

Las palabras de Erwin causaron una incomodidad y comprensión en Levi como ninguna otra la había hecho, la sinceridad con la cual el rubio lo dijo hizo a Levi pensar en Harry y en cómo, pese a todo, no quería compartir aquel secreto con el rubio, un secreto que podría ayudarlos a derrotar al titán bestia y ganar esta absurda guerra.

—… Entiendo. Lo haré como compensación por no asesinar al niño titán, asesinaré al titán bestia.

No esperó más órdenes, era claro que Erwin le había dicho todo lo que tenía que decir, por lo cual se dejó caer. Levi no se paró a hablar con Hange ni con Harry, el otro hombre estaba empecinado asesinando titanes en el flanco izquierdo y, pese al esfuerzo de su escuadrón, se les iba de las manos la cantidad con la cual ingresaban.

Solo tres titanes dejarían a un escuadrón entero tratando de controlarlo y el vapor que venía por el flanco izquierdo no cesaba, era hora de poner un poco de esta energía reprimida en uso, tanta tensión, ira y angustia se le irían asesinando a un par de bestias comehumanos.

Levi llegó volando al primer escuadrón que tenía problemas con los caballos y asesinó sin miramientos a dos titanes de tres metros sin siquiera respirar agitadamente.

Cuando se paró en el edificio, alzó su voz y dio órdenes a diestra y siniestra.

—¡Muévanse, soldados! ¡No quiero muertes aquí! ¡Se los prohíbo!

—¡Sí, señor!

Cuando los vio escurrirse por las calles, Levi dejó escapar un chistido entre dientes y frunció aún más el ceño.

—Maldita sea —se dijo a sí mismo— qué decepcionante. Los nuevos reclutas mueren tan rápido. Odio a los debiluchos.

Levi se perdió en el momento y el lugar, yendo de un titán a otro, protegiendo a soldados para que pudieran escapar, evitando el lugar de la batalla para que no lo vieran ni atacaran por ser el soldado más fuerte de la legión. No había tiempo para llorar a los caídos ni pensar en cosas personales, este era la última batalla de la legión y había que ganarla.

Los sonidos lejanos de la batalla de Reiner y Eren llegaban a sus oídos, el temblor en los edificios hacía evidente el esfuerzo que estaba poniendo el mocoso para terminar de una vez por todas la lucha y luego, un fuerte estruendo lo hizo pausar en un edificio, silencio y luego un estallido de felicidad.

—¿Eso es...? —no había otra forma de decirlo, era la nueva arma que había creado Hange para asesinar a titanes y al parecer había funcionado.

No fueron muchos minutos, pero luego el grito desesperado de alguien interrumpió sus pensamientos, gritos a lo lejos, pero Levi no podía parar a prestarle atención a discusiones, no cuando tenía titanes que asesinar, claro, hasta que la luz tomó el cielo y no pudo hacer otra cosa más que mirar a ver qué sucedía, pavor recorriendo en sus venas.

El ruido del otro lado de la muralla era terrible, pero Levi sabía que tenía una misión por cumplir, tenía que proteger los caballos y lo que sea que ocurriese al otro lado, en el amplio territorio de María, era responsabilidad de Hange.

Cuando volvió a dirigir su mirada al frente, vio piedras volar cerca de él. Por reflejo, se cubrió el cuerpo y miró anonadado la destrucción, temblando de la sorpresa para luego cubrirse entre edificios.

—¡ATAQUE FRONTAL! ¡CÚBRANSE! —escuchó gritar a Erwin desde lo alto.

—¡Maldita sea! —gritó frustrado Levi—. ¡TODOS...!

No alcanzó a dar las órdenes cuando el siguiente bombardeo ocurrió. Esperó a que hubiera silencio cuando comenzó a buscar al grupo de soldados que estaba protegiendo los caballos.

—¡Todos ustedes tomen los caballos y retírense a la muralla! —ordenó.

—¡Sí señor!

—¡Apúrense y muévanse en encubierto!

El caos hizo que algunos soldados comenzaran a sollozar del estrés y Levi comenzó arrastrarlos conlos demás, tenían que cubrirse o morirían de todas formas y esa fue la situación en la cual lo encontró Erwin.

—¿Cómo están las cosas? —preguntó sin pausa.

—No puede ser peor. La mayoría de las casas de adelante están destruidas, si sigue así, destruirá todo y no seremos capaces de escondernos.

—Erwin —llamó Levi entremedio del griterío de los soldados histéricos, de las piedras chocar con los edificios, del sonido del titán colosal caminar por el otro lado de la muralla y de toda esta loca situación—. ¿Tienes un plan? —preguntó tras saber que ellos podrían ser los únicos sobrevivientes.

¿Dónde estaba Harry?

Era una locura, todo esto era una locura, desde que Erwin comenzó a mover su boca a hablar de compañeros muertos, su sueño, de la mierda de estadística que tenían y de que no podía dormir por la culpa, todo esto era una mierda porque él también no podía dormir, él no sabía si Harry estaba con vida, no había visto a su escuadrón hacia tiempo, Eren estaba colgando en lo alto de la pared sin hacer nada y los pasos del titán colosal se escuchaban a lo lejos acercándose inminentemente a su ubicación y todo para que el rubio estúpido comandante de la legión dijera en voz alta que hirían a una misión suicida, que él asesinaría al titán bestia, que esto era todo o nada.

Levi siquiera había podido hablar con Harry, siquiera habían tenido la oportunidad de verse una vez más y ahora estaba parado enfrente de un titán de quince metros dejando atrás a sus compañeros que estaban siendo asesinados en masa para matar a la bestia peluda.

Uno a uno fueron cayendo, escuchando como una catarsis los gritos de sus subordinados, los gritos aterrados que cubrían Shiganshina y con sus señales en el cuelo cubrían el vapor de los cadáveres de titanes que iba aniquilando uno por uno, sin pausa, sin tomar aliento y sin escupir una palabra de asco por la sangre que lo cubría cálida en su piel y se evaporaba como un recuerdo desagradable en su piel.

Por fin, cuando pudo engancharse la bestia, Levi dejó salir toda la ira y temor acumulados en su cuerpo y giró con la furia a carne viva, con el pavor de perder a los pocos seres queridos que le quedaban en su alma y con la venganza de todos aquellos que habían muerto para traerlo aquí.

Primero el asqueroso brazo, luego sus ojos, las piernas, todo rebanado como si se tratara de mantequilla, pero su odio iba más lejos que nunca.

—Parecía como si lo estuvieras pasando bien —le dijo a la bestia que yacía ante sus pies sin poder hacer nada, completamente derrotada y sin que nadie le ayudara—. Espero que no esté arruinando tu momento —con sus cuchillas rebanó y rebanó hasta que no pudo respirar, escuchando los alaridos de dolor de la bestia bajo él, cómo la carne se abría ante su ira.

Sí, le gustaba ese tipo de alaridos, él tenía que sufrir por lo que había hecho, por los cadáveres en el piso, por las vidas que quitó hace años. Tenía que morir. Fue cuando estaba a punto de sacarlo obligado del cuerpo de titán que el maldito escapó gritando de dolor sin brazos que Levi supo que lo había capturado.

No se detuvo en ningún momento para meterle su cuchilla en la boca, odio a carne viva y con ganas aún de quitarle la piel como si se tratara de una lonja de jamón.

—Tu cuerpo está dañado gravemente después de transformarte en un titán, así que no podrás hacerlo nuevamente. ¿No es cierto? —su voz le sonaba ajena y la sangre lo empapaba por completo, le hizo recordar a esas noches en la ciudad cuando tenía que bañarse tres veces antes de poder dormir porque había asesinado a un bastardo a sangre fría y, como en aquellos días, no estaba en lo más mínimo arrepentido de haber matado al hijo de puta.

Levi no se arrepentiría de matar a este idiota.

El calor del cuerpo del titán no daba tregua y poco a poco comenzó a desmoronarse, pero Levi solo enterró más su cuchilla en el rostro del otro hombre, cortando sin piedad y esperando una respuesta que sabría no llegaría.

Estuvo apunto de asestar el golpe final cuando recordó el peso de la caja en su chaqueta y lo que significaba ganar a otro cambiador en su equipo.

No lo podía matar, no aún. ¿Habría otro sobreviviente? ¿Quién? No importa si está sin una parte de su cuerpo siempre y cuando esté con vida, ¿no es eso lo que había dicho Eren? Tendría que utilizar la inyección para transformarlo. Sus ojos se desviaron al campo donde vio a sus compañeros caídos, ninguno estaba cerca y... Se movió por inercia y, al hacerlo, el titán en cuatro patas agarró al idiota que tenía a su merced, salvándolo de un destino que hasta hace poco tenía asegurado.

—Ey —lo llamó sorprendido y molesto—, ¿dónde vas? Para, no he terminado contigo —fue en ese instante que se dio cuenta cuán cansado estaba, sus músculos no corrían como antes, pero Levi lo tenía en la mira, corrió hacía él como pudo, sabía que parecía un demente, pero él era un hombre con una misión.

—¡TODOS USTEDES, MÁNTENLO! —ordenó el hombre y los titantes corrieron en su dirección.

—Se lo juré —masculló Levi inquieto y enojado consigo mismo—, ¡juré que te mataría! —agregó ananado mientras veía a los titanes caer en su dirección, no le quedaba mucho gas.

El primer titán estiró su mano para atacarlo y Levi se la cortó por inercia, sus pensamientos estaban rotos y no sabía cómo proceder, el bastardo se les iba de las manos y había más de diez titanes atacándolo a la vez y...

—¡¿Qué demonios estás haciendo allí parado?! ¿ES QUE QUIERES MORIR?

Harry, Harry con voz ronca, ojos rojos, sangre por todas partes y esa mirada esmeralda que caía del cielo. Harry estaba vivo.

—¡Pelea! —le ordenó el hombre sin parar de saltar y asesinar a los titanes, sin parar de cortar manos, rebanar cuellos y arriesgando su vida cuando él seguía allí de pie sin hacer nada—, ¡pelea, Levi! ¡VIVE!

Fue cuando le dijo esas palabras llenas de desesperación que Levi reaccionó y comenzó a atacar, ambos como si la vida se les fuera trabajaron en una terrible armonía, un titán detrás de otro, sangre que salpicaba por montones, agotamiento que le hacían temblar las rodillas, aire que no llegaba a sus pulmones y tanta desesperación hasta que eran ellos dos los únicos de pie, sanguinolientos, cansados, temblorosos y aterrados.

Estaban vivos.

• ✧ •

Harry no se lo había dicho a Levi, pero le puso un hechizo rastreador y uno de seguridad, no pudo evitarlo y el mayor no lo notó cuando una noche, Harry sintió terror por la vida del otro hombre. ¿Y qué pasa si justo cuando Harry no estaba cuidándolo, Levi se accidentaba como la otra vez?

Su rodilla aún no se había curado y él lo obligaría a hacerlo una vez que esta misión terminara, pero el problema seguía siendo el mismo: ¿Qué pasaba si Levi estaba en peligro y él no estaba a su lado?

Levi no se podía enojar, porque si él hubiera tenido este poder, Harry estaba seguro que el otro hombre lo hubiese encerrado en una casa, así que con un perdón a futuro y decidido, Harry lanzó los hechizos y oró por lo mejor y Merlín cuánta razón tuvo.

Desde que el titán bestia había lanzado escombros por los cielos, Harry sabía que no todos saldrían intactos, ni siquiera prestó atención a los demás, su varita solo apareció en su mano y se protegió por inercia mientras esperaba los ataques menguar. Gerda estaba cerca de él así que sabía que a ella no le había pasado nada, pero cuando se reagruparon fue cuando se dio cuenta que Anyu cargaba el cuerpo de alguien que conocía muy bien.

—L-lo siento —sollozaba el hombre sin saber qué decir—, y-yo lo vi, pero no pude quitarlo del camino, lo siento, capitán.

Ferdinand no se movía ni un poquito, no si consideraba que parte de su cabeza no estaba y había un hoyo donde antes estaban sus riñones.

Sus ojos ardieron de tristeza y su corazón se infló con ira, su respiración se cortó y Gerda se largó a sollozar histérica mientras se agarraba de su brazo y Anyu dejaba el cuerpo de su amigo, su mejor amigo, en el suelo con mucho cuidado.

—Mierda, ¡MIERDA! —gritó cayendo desde el cielo Akira quien, herido, se lanzó al cuerpo de Ferdinand tratando de pausar la sangre, pero no había caso, el corazón de su subcapitán había dejado de latir y no había nada que él pudiera hacer—. ¡NO TU TAMBIÉN!

Y eso llamó la atención de Harry quien, desesperado, sacó su bengala y la lanzó al cielo en un disparo buscando sobrevivientes. Solo hubo una respuesta de irregular color púrpura que él había dado a su escuadrón y unos minutos más tarde, llegó Pol bañado en sangre y cargando lo que quedaba de Colette.

—La agarró un titán —fue todo lo que dijo cuando la postró al lado de Ferdinand.

Fue en esta situación, cuando estaban sollozando y tratando de calmarse que su varita tembló en su funda y Harry supo que tenía que irse. Levi estaba en peligro, Levi estaba en peligro.

Él no dejaría a Levi morir.

—¡Quéndense aquí y esperen mis órdenes! ¡Protéganse!

Y corrió, corrió lo más lejos que pudo antes de desaparecer e ir donde las coordenadas que aparecieron en su mente le decían todo para ver cómo Levi estaba allí de pie sin hacer nada, él estaba bañado en sangre y completamente quieto, temblaba y a lo lejos Harry pudo ver que no había manera que el otro hiciera algo.

Harry se movió sin siquiera pensarlo, su mente se borró por completo en su desesperación por rescatar a Levi, tenía que moverse, tenía que hacer algo, tenía que actuar. Cuando todo quedó en silencio, cuando no había titán de pie, Harry pudo tomar aliento y dejarse caer de agotamiento y Levi se dejó caer a su lado, apretando su mano entre la suya y temblando. Él no le quiso preguntar que qué es lo que había sucedido, no quiso decir nada, solo se dedicó a familiarizarse nuevamente con el calor de Levi y a parar el temblor y pavor que había dentor de su corazón cuando se dio cuenta que el otro hombre estaba en peligro.

Estuvieron sentados un tiempo, el suficiente para que la sangre desapareciera y Harry por fin tuvo el valor de mirar al más bajo.

—Tenemos que regresar —Levi asintió, pero no se pararon por unos minutos más, sobre todo cuando escucharon los rugidos del otro lado de la muralla. No podían siquiera descansar por unos minutos.

—Yo iré a buscar a mi escuadrón y luego iré a buscar sobrevivientes. ¿Tú? —era evidente que Levi no quería separarse de él, pero por ahora, él era el único con autoridad sobre la legión, siquiera sabían si Hange seguía con vida.

—Iré a buscar a Eren.

—Bien. Te encontraré lo más pronto posible.

Harry no le dijo nada más, no cuando había muchas cosas que hacer, mientras más tiempo se demoraba en irse menos quería hacerlo, así que no le dedicó ni una mirada al otro hombre antes de marcharse y aparecerse en el mismo punto que lo hizo antes, sin importarle si Levi lo veía o no.

Cuando llegó, el único de pie era Anyu, los demás estaban todos sentados y agotados, pero al verlo regresar se levantaron de inmediato para acercarse y asegurarse que él estaba bien.

—Vamos a buscar sobrevivientes —ordenó—, pero al otro lado de la muralla.

—¿Qué haremos con los cuepos? —preguntó ahora la única mujer del escuadrón.

—Los dejaremos aquí por el momento. No podemos acarrearlos, pero no teman, volveremos por ellos sí o sí.

Todos asintieron y Harry miró por última vez los cuerpos de Ferdinand y Colette, destruidos, pálidos y sin vida. Pese al nudo en su garganta y lo difícil que era respirar en esos momentos, Harry siguió caminando dejándolos atrás. Esa fue una de las decisiones más difíciles que había tenido que hacer en mucho tiempo.

Con el equipo de maniobra sobrevolaron los destruidos edificios, había algunos soldados entre los escombros, otros en las calles y algunos sobrevivientes que, temerosos, se escondían entre los edificios.

—Sepárense y den la orden de retirada al interior de Shiganshina —dijo Harry quien seguía avanzando.

Poco a poco se fue quedando sin compañeros, sobre todo cuando cruzaron la muralla y vieron el desastre del otro lado.

De vez en cuando, Akira se acercaría a su sombra y no lo dejaría a menos que se lo ordenara, era evidente que el asiático estaba golpeado por la muerte de Ferdinand, pero Harry no le dijo nada, fue durante el reconocimiento de sobrevivientes que divisó a un grupo de soldados en una de las calles más destruidas.

Su llegada alertó a los soldados presentes que, por reflejo, tomaron armas, pero al verlo bajar suspiraron aliviados y siguieron en lo suyo.

—Hange, ¿este es todo tu escuadrón que sobrevivió? —preguntó apenas la vio. La mujer estaba ante el chico titán rubio, le faltaban sus piernas, los brazos, tenía los ojos vendados y era una terrible visión para la mente agotada de Harry.

—Sí. ¿Los tuyos?

—Dos bajas. Levi está vivo, se fue en busca de Eren.

—Perfecto. ¿Sabes algo de Erwin?

—No, no lo he visto. Estaba en el flanco izquierdo.

—Comprendo, comprendo.

—¿Qué es lo que vas a hacer con él? —preguntó cuando vio cómo la mujer enterraba aún más la espada en la garganta del rubio.

—Matarlo, ¿no es obvio?

—¡E-espere! ¡Comandante Erwin dijo que había que tratar de capturar el poder de los cambiadores de titanes! ¡Le dio el suero a capitán Levi! —gritó uno de los soldados desesperado, tenía el hombro herido y se veía claramente sacudido por todo lo que había sucedido.

—No creo que las condiciones que haya puesto Erwin se cumpliera —respondió Hange sin una pizca de esperanza.

—Si está feliz de dejar las cosas como están, ¿cómo espera que derrotemos a los titanes? ¿Cuándo aprenderemos a medir a nuestros enemigos? —el chico lo dijo con tanta desesperanza que hizo pausar a Hange en su accionar y Harry solo miró ajeno a todo lo que pasaba cómo se desenvolvía la situación, no era su decisión a tomar, aunque ardía de deseos de lanzar unos cuantos hechizos para saber la composición sanguínea del titán cambiador, hechizos que no le había lanzado a Eren por temor a dañarlo o que él se diera cuenta.

—Mikasa —llamó la mujer—, ¿cuánto gas tienes?

—Casi nada, pero tengo el suficiente para ir a ver a Eren.

—Eso es más de lo que tengo yo —susurró la mujer quien en ningún momento pensó en que Harry podía tener más—. Anda a ver si Eren y los demás están bien. Si puedes, obtén más gas y consigue la inyección de Levi, si no puedes hacerlo por algún motivo, da la señal, esa será mi indicio de que tendré que matar a Reiner.

—Hange, yo...

—Esta fue mi decisión, solo me entregaste información.

Harry los vio hablar por un momento y miró cómo Connie cuidaba de Sasha, estaba herida, pero no a gravedad, una pequeña concusión. De reojo, miró como Reiner se regeneraba poco a poco completamente derrotado. Fue en ese momento, cuando estaba pendiente de Reiner que los vio venir a lo lejos.

—Cúbranse —gritó desesperado Harry mientras veía al titán de cuatro patas correr a ellos con toda velocidad. Fue una decisión instantánea de su parte y agarró al mocoso y voló por los aires, el titán lo siguió de inmediato, abajo escuchaba los gritos desesperados de Hange y Harry solo podía correr por los pocos techos que habían esquivando al titán.

Mierda, mierda, mierda, ¡no sabía qué hacer! Él no era tan fuerte como Levi para cargar con el cuerpo, pero el chico ni siquiera estaba poniendo resistencia y, desesperado, Harry lo lanzó por un ventanal de una casa, rogando porque no se curara muy pronto y se giró para enfrentar a la amenaza.

—Jo —dijo el titán en voz entrecortada—, hay un valiente aquí.

Había otra persona con el titán, pero Harry no tenía tiempo para pensar mucho, tenía que liquidarlos, ahuyentarlos, tenía que ganar. Los gritos se escuchaban a lo lejos y Harry estaba solo protegiendo al mocoso quién sabe por qué.

—Vete o no tendré piedad —espetó furioso. El titán siquiera le respondió cuando saltó en su dirección y Harry no dudó, nunca más.

El hombre arriba del titán no tenía brazos y poco podía hacer, así que el único enemigo claro de Harry era el titán de cuatro patas, la sonrisa que se posó en sus labios sabía era tétrica, solo le nacía cuando se dejaba ir. Harry no era el asesino de magos oscuros, el buscador más joven ni un erudito en las artes oscuras porque supiera mover solo su varita.

No, Harry era un mago como pocos, activo en sus pies y sin temor al peligro.

Como si se tratara de papel, Harry rebanó la mano del titán y no se detuvo hasta que llegó hasta el cuello.

—¡VÁMONOS! —ordenó de inmediato el hombre sobre el titán, claramente sorprendido y Harry supo por qué, él no los dejaría escapar si pudiera e intentó asestar otro golpe que los dejara inmóviles, pero el titán saltó del techo y se escabulló por las calles sin siquiera darle tiempo de seguirlos, no porque no pudiera, sino porque el chico titán seguía solo en ese departamento y no había manera en que lo abandonara sin saber qué hacer con él.

—¡CAPITÁN, CAPITÁN! —gritaba desesperado Connie desde el suelo—, ¡CAPITÁN!

—ESTOY BIEN —respondió caminando más tranquilo al edificio donde había arrojado al rubio. Entró por la misma ventana rota pisando vidrios, el cosquilleo de su nariz era irritable producto del polvo acumulado y allí, en el suelo, estaba el mocoso. No se había movido ni un poco y seguía emitiendo vapor—. ¡TENGO AL CHICO TITÁN!

—¡¿L-LO TI-TIENE?!

—Sí, lo tengo —respondió mirando la figura estática del rubio.


Notas

Here we go again! Espero les haya gustado este capítulo, pasaron varias cosas interesantes, ¿no lo creen?

Harry capturó a Reiner, Levi se rompió un poco cuando no pudo matar a Zeke, Harry perdió a dos de sus amigos D: (no les voy a mentir, me dio pena escribir esa escena) y, bueno, ahora solo queda ver las consecuencias de tamaño suceso.

Levi está en sus últimas dudas, su relación con Harry se ha vuelto intolerable, así que pronto tendrá que tomar una decisión.

Muchos me dijeron que Harry se está preparando para irse: sí, es cierto. Está dejando todo listo por si tiene que huir porque esta vez quiere asegurar a las personas que ama y dependen de él. ¿Habrá más magia en el fanfic? No lo sé, tendrán que esperar y verlo ;)

Parte de este fanfic es Harry tratando de esconder su magia, veremos si le funciona o no :P

¡Se me había olvidado decirles! Sibilino tiene 4 extras y una versión PDF para cuando termine de publicarlo aquí. Por si quieren leer los extras :O

-Derwyd