Naruto 38: Descanso. Abrid bien los ojos.
Al final, esa mañana, tras ir a presentar a Lady Tsunade y demás jefes encargados de sacar información y semejantes, esta me dio la mañana libre tras haberme negado a ser curada la herida del costado con su poder y tras haberme curado el resto de heridas.
"Esta chica y su idea de recordatorios…" Murmuró Tsunade cuando me hube ido mientras manoseaba los documentos oficiales y confidenciales que le había devuelto al darle el informe detallado de lo pasado esa noche omitiendo la parte de mi intento de fuga y la decisión que había tomado.
Cuando salí de allí, mis hombres y mujeres me estaban esperando en la puerta.
"Habíamos oído que te habías ido." Me dijo Cuervo.
"Si pretendías ir de caza al menos podrías habernos avisado." Afirmó Zarza.
"Sí, necesitamos acción pronto." Afirmó Crisantemo.
"Estaba… huyendo…" Dijo Liss suavemente bajo su capucha.
"Venga ya." Dijo Rosa. "Es Belladona, ella no huye de nada."
"La verdad es que no era exactamente huir." Dije yo. "Me costó mucho decidir qué hacer…"
"Y al final…" Dijo Acero.
"Me quedaré aquí, no sé hasta cuando." Afirmé. "Por ahora al menos hasta que acabe la guerra."
Entonces reparamos que Kakashi estaba allí también y nos callamos.
"Bueno, nosotros ya nos íbamos." Dijo Cuervo. "Aprovecha esta mañana para descansar¿oyes?"
"Eh ¿qué hay entre esos dos?" Oí que preguntaban Oro y Rosa casi a la vez mientras se alejaban todos calle abajo.
"¿Me esperabas?" Le pregunté a Kakashi cuando estuvimos a la par.
"Sí, me preocupaba que Tsunade hubiese descubierto por qué estabas fuera." Me dijo.
"Bueno, no lo ha hecho." Dije yo. "Supongo que estaba más interesada en saber lo que pudiese decirle sobre el robo de anoche que por suerte conseguí pillar."
"Una casualidad." Me dijo.
"Pues sí." Afirmé. "Pero enviaron a un tipo de mi edad, un poco más joven que yo, la verdad. Tuvo mala suerte, supongo. No creo que esperase encontrarse a nadie en el puente. Siento haberte asustado…"
"Al final has vuelto, así que supongo que no importa tanto…" Me dijo. "¿Tienes la mañana libre?"
"Sí, pero la verdad es que pensaba descansar un poco…" Dije. "Anoche no pegué ojo, y encima he perdido demasiada energía comiéndome la cabeza y peleando con aquél tipo…"
"Entonces supongo que querrás que te lleve a la posada." Me dijo un poco alicaído.
"Pensaba… bueno, suponía que no te importaría que me aprovechase un poco más de tu hospitalidad." Dije yo un poco cortada. "Pero si no quieres, me iré a la posada y dormiré en cualquiera de los cuartos de las flores."
"Espera." Me dijo cogiéndome de la mano y haciéndome parar mientras me miraba a los ojos. "¿De verdad vendrás a mi casa?"
"Sí." Dije yo afirmando suavemente. "Creo que… creo que es hora de que yo ponga un poco más de mi parte."
"Pensé… pensé que habías huido de mí…" Me dijo mientras nos acercábamos al supermercado para ir a coger más comida.
"Bueno… es una historia muy larga." Dije yo. "Pero en resumen… creo que voy a poner más de mi parte. Me va a costar… pero supongo que valdrá la pena." Afirmé cogiendo una bolsa. "Esto… ¿te importa si pasamos primero por mi antigua casa? No puedo seguir durmiendo con tu camisa."
"¿Y por qué no?" Me dijo.
"Porque es una ropa que ya no te puedes poner." Afirmé yo. "Tengo que tener algo de dormir, si no de mi juventud de mi madre."
"Como quieras." Me dijo. "Pero si quieres mi opinión, prefiero lo de que duermas con mi camisa."
"Siento habértela devuelto sin lavar…"
"Te sonará tonto, pero me he pasado un buen rato oliéndola para intentar sentirte cerca después de buscarte por todos lados… Me he asustado mucho cuando vi la flor y la pluma… como hace tiempo con otros chicos…"
Eso me llegó muy dentro, podría haber dicho también que me hizo daño, pero no, esa sensación que me habría alejado, esta vez fue hasta placentera.
Era la primera vez que me sentía de esa forma… querida de esa forma, echada de menos con tanta vehemencia, con el temor de no volver a verme nunca…
Mientras cargábamos las bolsas de la compra, levanté mi mano a su mejilla enmascarada y le hice una caricia suave pasando mi pulgar por la parte desnuda de esta con el borde de los labios ligeramente curvada hacia arriba en una sonrisa un poco rara de alguien que no sabe cómo hacerlo.
"Siento haberte preocupado sin necesidad…" Murmuré. "Creo que no me permitiré olvidar esto."
Entonces él se paró en seco y yo continué unos metros más antes de volverme y verle buscando algo en mí antes de volver a caminar.
Cuando llegamos a lo que quedaba de la antigua casa de mi familia, yo dejé la bolsa a Kakashi y entré entre las ruinas para ir a buscar en mi armario ropa suficiente para comenzar una vida en aquél piso de soltero.
Y Kakashi esperó fuera pacientemente, suspirando por fin tranquilo desde hacía horas de incertidumbre, dolor, duda, tristeza… ¿Cómo había llegado hasta el punto de sentirse así por alguien¿Cuándo había llegado a ese punto con respecto a sus sentimientos hacia Hachi?
Cuando volví a salir de allí, él estaba en la puerta esperando.
"Solo he cogido otro conjunto de ropa limpia, uno para ir como una mujer para cuando todo esto acabe y un pijama, bueno una cosa que creo que puedo usar como pijama."
"Está bien." Me dijo. "Has acabado rápido." Dijo como si fuese curioso.
"Bueno, tampoco hay mucho donde elegir." Dije yo. "Cualquier día comenzará la guerra, y en guerra no hay gran cosa que hacer… Son uniformes y ropa cómoda, hay que estar preparados para cualquier cosa."
Ahí se hizo un poco de silencio.
"Cuando acabe la guerra, me aseguraré de que puedas vestir como una mujer, si quieres claro." Afirmó Kakashi. "Al menos a mí me haría ilusión verte así otra vez…"
"No sé cómo ni cuando va a acabar esta guerra." Afirmé yo mientras llegábamos a su casa cargados de las bolsas de comida y mi ropa. "Pero cuando lo haga, prometo ponerme un vestido para ti. Y entonces te invitaré a ir a cenar al mejor restaurante de la ciudad."
"¿No debería ser al revés?" Me dijo entrando tras de mí tras abrirme la puerta. "Debería ser yo el que te dijese eso."
"Te chinchas, me he adelantado yo." Le dije sacándole la lengua tras quitarme la venda de la cara para volver a intentar ponérmela y que él me parase.
"No te preocupes por cubrirte eso mientras estemos los dos." Me dijo bajándose la suya al cuello también. "No me parece que tengas que ocultar nada."
Entonces solté la venda en mi cuello y seguí con lo mío. Siempre había tenido media cara cubierta tras recibir las cicatrices ahí, me sentía más segura escondiéndome tras ese trozo de tejido. Aún así, sabia que tenía que acostumbrarme a ello, total, ya me había visto sin la media mascara mientras dormíamos.
"Estás tensa." Me dijo mientras metía mi ropa en su armario.
"Me cuesta mostrarme sin máscara a la luz del día." Afirmé yo.
"Bueno, yo tampoco llevo máscara." Me dijo. "Estamos en las mismas."
"Tú no tienes marcas que cubrir con la máscara, la llevas de adorno." Le dije mirando abajo mientras acababa de colgar la ropa en las perchas que me había dejado en su armario. "Las odio…"
"Te diría cómo borrarlas, pero eso solo serviría para nada." Me dijo él despatarrándose en la silla.
"Podía habérmelas quitado aquella vez en el templo del mono, como la mayoría, pero no lo hice." Dije yo. "Ni yo misma sé por qué."
"Porque son parte de ti, como lo son las que te hiciste para recordarte a ti misma la última vez que lloraste."
"No sé cómo o cuándo te enteraste de eso, pero preferiría que no se supiese." Afirmé.
"No te preocupes, pero no pienso decir a nadie que la chica que me ha robado el sueño, el hambre y todo se dedica a hacerse heridas cada vez que comete un error grande en su escala de valores." Afirmó levantándose y abrazándome desde atrás a la altura del pecho y la cintura haciéndome soltar un respingo debido a la reciente herida de mi abdomen.
"¿Estás bien?" Dijo mirándome a la cara.
"Sí, sí…" Asentí yo. "Pero no me aprietes tanto, por favor." Añadí yo soltándome y girándome hacia él. "Por cierto, ahora que estoy aquí podría preparar algo de comer para luego."
"Claro, lo que quieras." Afirmó él. "Pensaba hacerte dormir y luego cuando nos despertásemos salir los dos a comprar un poco de ramen o asado o algo. Pero si prefieres cocinar…"
"Como prefieras." Dije yo encogiéndome de hombros. "Lo decía por ahorrar algo de dinero."
"Entonces… propongo dormir y luego cuando despertemos cocinar algo." Me dijo. "Lo siento por ti, pero necesitas descansar. Además, igual que a ti no te gusta que te inviten hombres, a mí no me gusta que una mujer cocine siempre para mí. El primero que se levante cocina."
"Hecho." Dije chocándole la mano. "Dame unos minutos para cambiarme y enseguida estoy contigo."
"Vale, voy metiendo todo en su sitio." Dijo él.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"Esto está comenzando a preocuparme." Dijo Acero jugando con su arma aburrido mientras estaban sentados en la muralla sobre la puerta vigilando. "Fénix está demasiado rara últimamente."
"Estamos en la aldea donde nació y creció." Dijo Loto. "Por muy fría que sea, no deja de ser un lugar importante para ella."
"¿Y ese tío de pelo blanco?" Preguntó Oro. "Es muy raro que confíe tanto en él."
"Supongo que el nombre de Kakashi no os suena de nada." Dijo Cuervo.
"Ese hombre murió¿no?" Dijo Orquídea. "Al menos eso dijo ella."
"Y por lo que sé eso es lo que pensaba, hasta volver aquí." Dijo Cuervo. "Ya sabéis lo que significa eso."
"¡Lo mataré!" Dijo Zarza tirando su daga a un árbol. "¡Si se atreve a quitarnos a nuestra Belladona juro que le mataré!"
"Tranquilízate." Le dijo Crisantemo. "Ya conocéis a nuestra Crisantemo, no va dejarnos de lado. No por un hombre."
En cambio Liss, miraba al frente ajena a todo lo que se estaba discutiendo. Ella podía saber qué ocurriría de antemano, nunca le había fallado su ojo interno… en cambio, esa mañana, no había visto que Belladona fuese a huir del pueblo, ni que fuese a volver. Era la primera vez que no sabía qué iba a pasar, que no podía verlo…
"Eh, Liss." Le dijo de pronto Crisantemo. "Tú puedes ver el futuro, dinos qué pasará."
"Lo siento…" Dijo ella suavemente. "Es la primera vez que no puedo ver algo… No sé que pasará a ciencia cierta… A veces veo a ella huyendo y volviendo al tiempo que la conocimos… Otro la veo aquí… A veces la veo incluso con un par de niños…"
"Ella no puede tener hijos." Dijeron varios a la vez.
Ante eso Liss tan solo se encogió de hombros.
"No puedo ser de ayuda…" Dijo suavemente. "Es la primera vez que no puedo decir qué pasará…"
"¿No puedes o no quieres?" Le preguntó Oro para que Mandrágora le cogiese del cuello.
"Mandrágora… suéltale…" Le dijo Liss. "No, no puedo ver nada. Es… demasiado caótico y… mensajes contrarios…"
Cuando las cosas se tranquilizaron un poco, Cuervo se le acercó un poco para susurrarle algo.
"Liss… tranquila." Le susurró él. "Nuestra chica es demasiado caótica. Seguro que es la única que cambia tan rápidamente de destino con frecuencia…"
"Ya lo sabía…" Le dijo ella. "El futuro se puede cambiar… pero cuesta hacerlo… ella es la única que me cuesta predecirle… su futuro."
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Al final me había quedado dormida en la cama de Kakashi, mientras él acababa de dejar todo en su sitio y preparar un poco algunas cosas para lo que parecía ser una convivencia que iba a durar un buen rato.
Cuando vino a decirme que había movido mi toalla de encima de un taburete plegada al cajón donde tenía las suyas, me vio dormida.
"Vaya…" Dijo frotándose la nuca. "Sí que estaba cansada… En fin, primero acabaré de redactar el informe de cambio de domicilio de esta para hacerlo oficial y luego ya me acostaré…"
Cuando se metió, yo ni siquiera reaccioné, ni siquiera cuando me rodeó con sus brazos y me besó la frente con ternura y cuidado.
Cuando se topó con los restos de las heridas que había recibido que gracias a Tsunade no eran más que arañazos ya, me miró también los que solían estar ocultos por la venda.
"Que lastima… con lo bonita que es y que tenga que cubrirse más de media cara…" Pensó en silencio. "Desde luego, ha madurado mucho desde que no la veo… aceptar estas cicatrices y las que iba enseñando en el gemelo y el pecho ha tenido que ser duro para ella…"
Dormirse él también mientras yo al final me acurrucaba contra él como buscando su calor como si fuese una niña pequeña, le costó más bien poco. Su último pensamiento volvió a ser para mí.
"Es increíble… ¿en serio va a intentar poner de su parte para que lo nuestro funcione?" Pensó. "Al menos ahora parece confiar en mí… no estaba alerta mientras dormía como otras veces. Tiene que costarle mucho el hacer eso…"
Estuvimos un montón de rato durmiendo, y al final, él despertó antes que yo.
"No me lo puedo creer…" Murmuró aún abrazándome mientras yo me abrazaba acurrucada contra él como si fuese una niña de nuevo y estuviese durmiendo con un enorme osito de peluche. "Me he despertado yo antes que ella. ¡Está durmiendo más que yo por primera vez en la vida!"
Y es que desde siempre, en las mismas condiciones, yo dormía menos que él, me acostaba más tarde y me levantaba más temprano para entrenar mientras él remoloneaba.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Estaba durmiendo todavía cuando percibí un olor delicioso llenando mi nariz. Eso me hizo despertar y darme cuenta de dónde estaba. En casa de Kakashi, en la única cama que había en ese lugar.
Aún medio dormida, miré alrededor buscando la fuente de ese olor y al no verla me levanté y fui a la cocina a buscarla.
"Comida de encargo." Dije al ver cómo Kakashi ponía dos boles en la mesa con los palillos de comer. "Al final te has salido con la tuya."
"Buenas tardes." Me dijo él sonriendo. "Pensaba presentártelo como cocinado por mí, pero veo que me has pillado antes."
"Te has dejado los envases en la encimera." Afirmé señalándolos y yendo al frigorífico para coger un poco de vegetales para hacer una ensalada.
"Y tú también, al final vas a cocinar algo de comida." Me dijo mientras cogía un cuchillo y troceaba la verdura para ponerla deprisa en un bol grande todo junto y en silencio. "¿Ensalada?"
"Necesitamos recobrar un poco de energía, el ramen caliente y la ensalada fresca son perfectos para ello." Afirmé yo. "¿Prefieres otra cosa?"
"No, es una comida perfecta, pero para tu información, son las cuatro y media de la tarde." Me dijo pasándome el aliño de ensaladas.
"¿Vamos a algún lugar luego?" Le pregunté.
"A mí me toca vigilancia esta noche." Me contó.
"Talvez me pase si no puedo dormir." Le dije. "Así os doy un poco de conversación."
"Como quieras." Me dijo.
"Por cierto, hoy tengo que ir a cenar con mis chicas y chicos." Le dije. "Iremos al asador de nuevo, por si te apetece pasarte."
"Ya veremos." Me dijo.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"Sakura ¿querrás venir a cenar con nosotros?" Le dijo Naruto al verla en la calle mientras él iba con Shikamaru, Choji, Kiba, Shino y Lee.
"También van a venir Hinata, Temari y Ino." Le dijo Shikamaru.
"Ah, lo siento, tengo que vigilar." Les dijo ella sonriendo. "Con Sasuke, Neji y Ten ten; pensaba que Choji también tenía que vigilar esta noche."
"Me han relegado." Dijo él. "Van a mandar a dos de los soldados extranjeros, así que me han quitado a mí de la lista."
"¡Ah!" Dijo Ino entonces andando hacia atrás. "¡Que miedo!. ¡Son demasiado siniestros!. ¡La Hokage tenía que estar loca para admitir ayuda de esa gente!"
Entonces se chocó contra algo y el resto se quedaron blancos.
"Eh, ten más cuidado por dónde andas." Le dijo Zarza.
"¿Estás bien?" Le preguntó una chica de ropas amarillas anaranjadas y gesto apacible y voz suave como tímida.
"No te habrás hecho daño con la coraza de Zarza ¿verdad chiquilla?" Le dijo Oro.
"Es evidente que no." Le contestó su hermana Rosa.
"Así que siniestros…" Dijo Acero levantándole por la mano en alto.
"Eh, Acero." Le dijo Cuervo. "Cuidadito con lo que haces, aún es una cría. Fénix te matará si le haces algo."
"Ten más cuidado con cómo andas." Le dijo Acero apartándole del camino y dejándola en el suelo con suavidad. "Si sigues chocándote con la gente acabarás por hacerte daño."
"S… Sí…" Dijo ella.
"Eh, mover el culo." Les dijo la que parecía la líder de las chicas, Crisantemo. "Nos estará esperando ya en el asador."
"Sí, jefa." Dijeron todos para seguir su camino charlando.
"Que raros son…" Dijo Shikamaru. "¿Estás bien Ino?"
"Sí, sí." Le dijo ella. "¿Se habrían atrevido a hacerme algo de verdad?"
"Hachiko-sensei cree que no." Dijo Sakura. "Por algún motivo confía en ellos ciegamente."
"Al parecer, ellos le obedecen a cualquier cosa que les mande." Afirmó Shikamaru.
"Entonces o nos fiamos también de ellos..." Dijo Naruto mirándolos irse como asesinos a sueldo que eran.
"O comenzamos a desconfiar también de ella." Sentenció Neji.
"No nos ha dado motivos para desconfiar de ella." Dijo Sakura.
"Cierto, por mucho que nunca sepamos por dónde va a salir... ella nunca ha hecho nada que nos ponga en verdadero peligro." Afirmó Shikamaru.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"Así que eso ha pasado con la niñata esa." Dijo Acero.
"Son crías." Les dije yo. "Para ellas no hay explicación a cómo sois. No saben nada de vosotros, y por eso no pueden entender que seáis así…"
"Pero eso no les impide temernos." Dijo Oro. "Eso estuvo fuera de lugar."
"Ya estamos acostumbrados a eso." Afirmó Crisantemo. "A mí ya ni me importa que me tengan miedo y no se atrevan a acercarse a mí."
"A mí no me gusta que me tengan miedo…" Dijo Margarita triste.
"Por el amor de dios…" Le dijo Zarza. "¿Ya te has olvidado lo que te hicieron en tu villa? Si no te hubiésemos encontrado hubieses muerto."
"Puedo entender a Margarita." Dije yo. "Hay dos formas de reaccionar a lo que os ha pasado a vosotros… una es como ella, otra como el trío de flores asesinas. No podemos culpar a nadie por reaccionar de ninguna de las dos."
"A ver, a los que piensen como Margarita, recordad qué nos hicieron." Dijo Zarza enfadada. "En ningún lugar nos van a recibir con los brazos abiertos; somos temidos, somos odiados… somos asesinos, ahora vivimos para nosotros mismos. Ya solo nos tenemos a nosotros mismos." Añadió mirándome especialmente a mí.
"Ya, cierto." Afirmé mirándola desafiante. "Pero también nos tenemos al resto de nosotros. Somos como una pequeña familia."
"¿Y entonces por qué te comportas como una vulgar niña con todos esos hombres?" Me preguntó Zarza.
"Zarza ¿necesitas que te recordemos la jerarquía?" Le dijo Cuervo.
"No, déjala que lo diga." Dijo Crisantemo. "Porque creo que todos nos preguntamos lo mismo."
"Son viejos conocidos." Dije yo. "Por algún motivo… bueno, me recibieron como si no hubiese pasado nada."
"Creo que aquí hay algo más de lo que dices." Afirmó Orquídea. "Porque hemos visto contacto más cercano que un simple saludo."
"Si te refieres a que permito que me rodéen con un brazo, te repito que son viejos conocidos." Dije yo. "En cierto modo... me hace sentir bien que los que lo hacen lo hagan."
"Nunca, y repito, nunca nos has dicho que eso fuese a pasar si volvías." Dijo Crisantemo.
"No lo sabía." Afirmé yo. "De hecho, he tenido... problemas para volver a encajar aquí. Demasiado cambio en ese tiempo fuera..."
"Entonces vuelve con nosotros." Dijo Oro.
"Me encantaría, pero por ahora no puedo." Afirmé yo. "Ahora mismo empezará a llover combates, y esta vez no creo que manden a un novato solo."
"Va a ser divertido volver a tener que luchar contra esos idiotas." Dijo Zarza sonriendo diabólicamente mientras jugaba con un trozo de asado trinchado en su cuchillo antes de comerselo. "Los mísmos idiotas que nos causaron nuestros traumas en el pasado."
"Salvo la aldea de Margarita." Dije yo. "Su aldea es aliada de Konoha. ¿Crees que podrás pelear a su lado?" Le pregunté yo. "Si lo prefieres podemos encontrar la forma de que no tengas que..."
"No." Dijo sacudiendo la cabeza con cara de susto-tristeza. "Pelearé a su lado si es necesario..."
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"Así que al final no fue nada." Le dijo Asuma a Kakashi tras encontrarse en el bar donde habían ido todos a reunirse para echar un bocado antes de ir a vigilar. "Tanto ruido para que al final resultase que persiguiese a un criminal."
"Por cierto, creo que estaba enfadada cuando regresó." Le dijo Kurenai "¿Por qué?"
"Ni idea." Afirmó Kakashi. "La verdad es que no me fijé en que estuviése enfadada."
"Creo que el ladrón intentó llevarse algo suyo." Afirmó Jiraiya apareciendo de la nada. "Un vaso de sake, por favor."
"¿No se supone que los hermitaños no debéis beber?" Le preguntó Kakashi. "Además, qué es eso de que intentaron robarle algo."
"Uno, yo soy más mayor que tú y bebo lo que me da la gana porque mi primer mandamiento es vivir la vida plenamente; y dos, ese tipo se llevaba algo de ella, el qué no lo sé." Afirmó tomándo un trago de sake.
"Bueno, sea lo que fuese seguro que lo apreciaba porque se enfadó." Dijo Kurenai. "No hay que ser un lumbreras para saber que era algo que le importaba mucho."
"Y yo sé cómo saber qué era..." Dijo Kakashi mirando al frente y pensando.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"Bueno, entonces según la información que conseguiste cuando volvíste, atacarán mañana." Dijo Plata.
"Entre mañana y pasado." Dije. "Pero ahora tengo mis dudas..."
"Si le has matado a su ojeador posíblemente ahora mísmo sepan que tienes esa información." Afirmó Plata.
"No estoy muy segura de que ellos piensen como nosotros." Dije yo. "Pero sí, es exactamente lo que creo; tened los ojos abiertos."
"Esta noche tenemos turno Rosa y yo." Me dijo Oro. "Así que por ahora vamos a tener que tener los ojos bien abiertos de todos modos."
"Bien, ya sabéis qué hacer si pasa algo..." Les dije yo.
"¿Otra vez vas a ir a casa de esa amiga tuya?" Me dijo Cuervo.
"Sí." Afirmé. "Y esta vez, creo que tendré que llevarme unas cosas a un lugar más seguro. Anoche el tipo que se coló se llevó unos cuadernos en sucio de cuando tenía unos trece años, tenía anotada información de todos los compañeros míos que ahora son jounin de alto grado y diversos oficios más..."
"Vaya, suerte que no se lo llevaron." Afirmó Acero. "Con eso nosotros hacíamos maravillas."
"Cualquiera con dos dedos de frente haría verdaderas maravillas con eso." Dijo Crisantemo. "Si se sabe usar."
"Y me temo que quien lo mandó robar no pensaba mirarlo por amor al arte de la recopilación de datos de una niñata..." Afirmé yo. "Con esos datos, incluso si eran de una niña de 13 años como tenía cuando los escribí... Habrían tenido todos los puntos fuertes y débiles de todos los jounin de edades hasta cuatro años menores que yo."
"Habría sido terrible que lo hubiésen robado." Me dijo Cuervo.
"Hubiése sido un terrible contratiempo." Dije yo. "Pero no contáis con algo más."
"No estarás sugiriendo en serio a los críos." Dijo Plata cuando nos cruzamos con Naruto e Hinata saliendo de un local riéndo.
"No hay datos de los jounin más jovenes y sus compañeros. Estoy recopilando esa información poco a poco ahora." Dije yo. "He trabajado con cinco de ellos, cinco de ellos me ayudaron a capturar a Cuervo cuando vino aquí a buscar pistas sobre mí... no son lo mejor, pero son buenos. Y tampoco hay datos sobre vosotros." Añadí antes de separarnos en la puerta de la taberna donde solían ir otros amigos cuando acababan el turno y donde esperaba encontrar a los del turno de noche. "Con eso ya tendríamos suficiente..."
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Al final, cuando entré a la taberna tras haberme despedido de mis amigos de Shidoshi (Ciudad de Muerte), encontré con que allí estaban el hermitaño con Kakashi mano a mano con una botella de Sake; de Asuma, Kurenai o el resto ni rastro.
"Buenas noches, caballeros." Les dije situándome a sus espaldas. "¿Puedo sentarme por aquí?"
La verdad, no me sorprendió lo más mínimo ver a ambos juntos, bebiendo.
"Claro." Dijo Jiraiya. "Sientate aquí, a mi lado." Añadió sonriendo como un borracho pervertido.
"Creo que si no te importa, me sentaré entre ambos." Afirmé sentándome allí. "Creo que los modales decían que con dos hombres, la mujer se situa en medio, o algo así."
"Más o menos." Dijo Kakashi. "Creo que este hermitaño ha bebido ya más de la cuenta." Añadió quitándole la botella.
"Oye, oye." Se quejó Jiraiya intentando recuperar la botella. "Ya soy suficiente mayorcito como para saber que no estoy borracho."
"No, pero con otro par de copas te da la llorona." Dije yo reparando en que estaba ahora con los ojos vizco en mi escote. "Por cierto, mi ojos están más arriba." Afirmé cogiéndole la barbilla para que me mirase a los ojos. "Te nos estas volviendo un viejo verde."
"No os metáis conmigo." Dijo un poco molesto fingido. "Soy más mayor que vosotros, y disfruto la vida más que vosotros."
"Ya, claro." Dije yo cogiéndo la botella y sirviéndome un vaso de ella. "Convendría mantenernos sobrios, mañana hay ya riesgo de pelea; y Kakashi tiene que hacer guardia esta noche."
"Estaba intentando calentarme un poco, fuera hace un poco de frío." Me dijo. "Es una pena que no viniéses antes; Gai, Asuma y Kurenai estuvieron aquí."
"Ya, lo siento; estaba cenando con los soldados de Shidoshi (Villa de la Muerte). Comentando planes y todo eso." Les conté. "La verdad es que hemos tenido algún problemilla de percepción y les he tenido que dibujar ciertos límites."
"Déjame adivinar." Me pidió Kakashi. "Han intentado desmembrar un poco a alguien."
"No, ya les dejé claro que aquí no hacemos eso." Le dije yo un poco molesta. "Pero creo que ni ellos ni yo compartimos la visión del Hokage acerca del problema."
La verdad es que me daba igual que Jiraiya se enterase, llevaba una encima ya que seguramente al día siguiente no recordase nada de eso, tal vez ni que me había visto siquiera.
"No obstante, haremos lo que se nos mande." Dije yo. "Aún así, les he pedido que mantuviésen los ojos abiertos, por si las moscas."
"Bueno, supongo que no podías haber hecho otra cosa." Dijo Kakashi acabando su copa y pagando su parte con intención clara de irse ya. "Al menos eso está dentro de las órdenes que tenemos todos. ¿Me cobras? Tengo que irme ya."
"Si me esperas un poco te acompaño." Le dije yo apurando mi copa de un trago. "Ponme una botella más de licor lagarto y me cobras. Jiraiya, nada de más alcohol o te tendrán que llevar a tu casa o la posada con una camilla."
"Shee, shee.." Dijo él bocalizando pobremente.
"Vaya, no sabía que te gustase eso." Me dijo Kakashi mientras el jefe me ponía una botella pequeña con un lagarto dentro en licor y salíamos tras pagar.
"¿Qué puedo decir? Me mantiene caliente, como has dicho, hace un poco de fresco ahora." Afirmé bromeando. "No te preocupes, la comparto con los que estéis en la garita."
"En realida, a mí solo me toca estar de apoyo." Me dijo. "Los vigilantes son Genma y Anko."
"Bien, una chica." Dije sonriendo. "Era... ¿la morena de pelo pincho en el cogote hacia arriba de la fiesta de la villa?"
"Veo que sigues siendo buena fisonomista." Me dijo. "No fallas ni una."
"Bueno." Dije sonrojándome un poco ante ese cumplido. "Sabes que me gusta conocer a todo el mundo, jeje."
