Capitulo 36

Gabriel miraba fijamente a su hermano menor. Hace tres días, éste les contó de la visita del ángel y sus palabras sobre el milagro que podrían necesitar. Fue por eso, que luego de discutirlo por más de dos horas, tanto Sam como Castiel decidieron ir a Elwood, aún con el riesgo de que fuera una trampa y el bromista no tuvo más opción que aceptar.

-¿Qué se supone que esperamos?- preguntó el arcángel.

-No lo sé- respondió el moreno- Pero aquí ocurrirá algo.

-Les dije que Gadriel mentía- afirmó serio- Seguramente es una trampa y Metraton aparecerá en cualquier momento para matarnos.

-Nos ayudaría bastante si fueras un poquito más positivo- pidió Sam suspirando- Quizás esta sea la oportunidad que estamos esperando.

-Por favor, Sammy, ese idiota nos traicionó y ya oíste lo que dijo, la próxima vez que nos encontremos, seremos enemigos, seguramente a estado espiándonos todo este tiempo.

-¿Y entonces por qué me dio la gracia?- preguntó Castiel serio- Si fuera una trampa, no se tomaría esa molestia.

-Quizás lo hizo para confundirnos.

-Por favor, Gabe- volvió a pedir su pareja- Si no estás de acuerdo con esto, bien, no te obligaremos a creer pero por favor, no nos coloques más nerviosos de lo que estamos.

-Ok Sammy… me quedaré callado.

-Gracias, Gabe…

El arcángel observó a su alrededor suspirando. No sé creía las palabras de Gadriel y estaba seguro que algo tramaba. Todo indicaba que desde un comienzo, estuvo trabajando con Metraton, aún cuando fingió su alianza con Lucifer. Volvió a enfocarse en los dos menores que lucían bastante ansiosos y abrazó a su pareja por la espalda.

-Gabe.

-¿Crees que fue buena idea dejar a Dean solo en la mazmorra?

-Esperemos que sí- respondió serio- Está atado y aún si consigue salir, la siguiente puerta está cerrada.

-Mmm, quizás debemos volver ahora, pronto anochecerá.

-Aún no- respondió Castiel serio- Algo ocurrirá aquí.

-¿Y si Gadriel mentía? Ya nos demostró que no es de fiar.

-Basta- pidió el moreno- Si quieres irte puedes hacerlo, nadie te obligó a venir.

-Claro que tuve que venir, ustedes ni siquiera se pararon a pensar en las consecuencias y si esto es una trampa, se necesitará toda la ayuda posible para salir.

-No quiero que peleen- intervino Sam- Ya basta, esperaremos una hora más y si no ocurre algo, entonces nos iremos.

-Pero Sam

-Lo siento, Cas pero Gabe tiene razón, tampoco creo que sea buena idea dejar a Dean tanto tiempo solo en el bunker.

-Bien…

El bromista permaneció abrazando a su pareja y cuando se cumplió la hora, les dijo que regresaran al bunker. El ángel menor se cruzó de brazos, dando a entender que no se movería de ahí y Gabriel lo tomó por el brazo.

-Ya es suficiente, Cas, nada va a ocurrir aquí, así que regresaremos.

-No.

-¿Acaso no te interesa estar con Dean? Él te necesita más que nunca.

-¡Claro que me importa! Y es por eso que estoy aquí, voy a aferrarme a cada oportunidad que tenga para salvarlo.

-Cas…

-Tú no puedes entenderlo, a ti nunca te ha importado nada ni nadie.

-Eres un idiota, Cas, quizás antes no lo hubiera entendido pero ahora sí- replicó enfadado- Los tengo a ustedes y aunque no lo creas, yo quiero ayudar a Dean tanto como tú.

-Gabriel…- el moreno desvió la mirada- Lo siento…- suspiró- Tienes razón… nada ocurrirá… es mejor que regresemos al bunker y busquemos otra manera de ayudar a Dean.

Los tres se digirieron al impala cuando un ruido los hizo voltear y se quedaron mirando fijamente la silueta que apareció frente a ellos. Gabriel se frotó los ojos sin creer de quien se trataba

-¿Miguel?- éste asintió despacio.

-Gabriel, pensé que estabas muerto.

-Ya sabes que no soy fácil de sacar del camino- hizo una pequeña pausa- Así que tú eres el milagro que esperábamos, ya quisiera saber cómo Gadriel supo que estarías aquí.

-¿Gadriel? ¿Ese sujeto está aquí?- preguntó frunciendo el ceño.

-Han pasado muchas cosas desde que te fuiste a la jaula con Lucifer- dijo Sam- Te las contaremos todas pero tenemos que regresar al bunker, no es seguro hablar aquí.

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Castiel escuchaba en silencio como Sam le contaba todo lo ocurrido al arcángel desde que lo encerraron en la jaula. También incluyo la reciente muerte de Lucifer y lo de la marca sangrienta.

-¿Metraton los expulsó a todos?

-Sí, nuestros hermanos vagan por la tierra sin rumbo- respondió Gabriel serio- Algunos han formado pequeñas facciones que buscan tomar el control y someter a los demás… Ese sujeto quiere volverse el nuevo Dios y los ángeles que no acepten… los está matando.

-¿Por qué no lo han matado aún?

-Se ha ocultado muy bien de nosotros y sin nuestra gracia, no podemos hacer mucho- respondió el bromista- Por eso necesitamos tu ayuda, tenemos que restaurar el cielo para devolver a los ángeles.

El moreno miró fijamente a su hermano mayor para esperar su respuesta, deseando que decidiera ayudarlos con su pequeña cruzada. El arcángel no había perdido sus alas ni su gracia y eso aumentaría sus posibilidades de derrotar al escriba.

-Realmente necesitamos tu ayuda, Miguel- pidió Sam observándolo.

-Mataré a Metraton pero no necesito su ayuda para hacerlo- respondió firmemente.

-Espera, espera- lo detuvo Castiel serio- Parece que no entiendes la gravedad de todo este asunto, Metraton no es alguien que conseguirás derrotar con fuerza bruta, él está tres pasos delante de nosotros y si queremos derrotarlo, tenemos que unir fuerzas.

-¿Unir fuerzas? ¿Eso te dices cada vez que cometes un error? Porque como lo entiendo, nuevamente eres el causante de todo- lo miró amenazante.

-Esto no se trata de nosotros- replicó el ángel menor- Es cierto, Metraton me engañó pero en vez de estar quejándome como tú, yo sí quiero hacer algo al respecto y si es que tenemos una oportunidad, es trabajando todos juntos, ¿O ya olvidas que esa fue la forma en que te enviamos a la jaula?

-Ya basta- el bromista se interpuso entre ellos- No es momento para peleas tontas. Escucha Miguel, sé que esto te molesta tanto como a mí pero Cas tiene razón, solo hay una forma de detener a Metraton y es trabajando todos juntos para conseguirlo.

-Gabriel.

-Lo sé, no te hace ninguna gracia y lo entiendo pero sé que quieres regresar a nuestros hermanos al lugar donde pertenecen tanto como nosotros- el mayor asintió- ¿Entonces…?

-Bien, ¿Tienen algún plan? ¿Saben dónde está?

-En estamos- respondió el bromista suspirando.

Castiel observó a su hermano mayor fijamente. Era muy obvio para él que los ayudaría de mala gana pero al menos era algo. En ese momento recordó el asunto que tenía su atención: Dean.

-Miguel- éste lo miró- ¿Qué sabes respecto a la marca de Caín? ¿Sabes si existe una forma de quitarla?

-Déjame adivinar, tu querido humano está en problemas de nuevo ¿Verdad?- el menor asintió despacio- Solo Lucifer podría quitarla pero ustedes dijeron que está muerto.

-Tiene que haber otra manera- agregó Sam- Por favor Miguel, no sé que le hizo ese sujeto pero ahora está más incontrolable que nunca, es como si todos fueran sus enemigos, tuvimos que dejarlo encadenado para que no lastimara a alguien.

-¿Dónde lo tienen?

Los cuatro fueron hasta la mazmorra y Sam abrió la puerta para indicarle al arcángel que entrara. Castiel lo siguió de cerca y se encontró con la mirada fija de Dean, que le provocó estremecerse. Esas esmeraldas lucían muy vacías y la única ocasión en que brillaban, eran cuando tomaba la primera espada o intentaba atacar a alguien. Realmente parecía disfrutarlo.

-¿Qué fue lo que le hizo Lucifer para que quedara así?

-Tocó la marca, está brilló un poco y después de que lo matamos, Dean comenzó a actuar así.

-Mmm- el mayor se acercó para tomar la muñeca derecha del rubio y le subió la chaqueta, mirando la marca- Realmente eres un idiota si aceptaste la marca de Caín.

-¿Puedes quitarla?- preguntó el moreno.

-No es solo la marca, Castiel, aún si hubiera una forma de quitarla, no tiene alma y eso no es algo que podrás remediar.

-Si puedo hacerlo- respondió serio- Pero primero necesito quitarle esa marca.

-Piensas poseerlo ¿Verdad?- preguntó con una pequeña sonrisa- Así que entregarás todo lo que eres para salvarlo de su propia insensatez. ¿Aún no lo entiendes, Castiel? Eso no ocurrirá, porque aún si consiguieras quitar la marca, ¿De verdad piensas que ese humano te dejaría poseerlo?
-¿Qué?

-Necesitamos el consentimiento del recipiente antes de poseerlo y eso es lo que no ocurrirá aquí.

-Pero… Yo tengo que salvarlo… tengo que ayudarlo.

-Solo hay una manera en que puedes ayudarlo, Castiel y es que lo libres de su sufrimiento y lo mates porque de lo contrario, él lo hará con ustedes.