Hola de nuevo!

Me encantan, me encantan un chorro sus comentarios, siiiii yo también lloro de saber que esta historia ya llegó a su fin. Pero bueno... a lo que sigue.

Aquí estamos con el regalito que les comenté. Este epílogo trata de algunos puntos que quedaron pendientes. Veamos cuáles son.


Había pasado mes y medio desde que Carlisle me había convertido. El cambio que había sufrido mi cuerpo fue extraordinario, la fuerza, rapidez y el refinamiento de mis facciones, hacían que fuera una nueva Esme, sobre todo los ojos, los cuales ahora eran de un naranja brillante. Carlisle me dijo que posteriormente serían de color dorado, como los de él y Edward.

Nos mudamos a Londres, una ciudad muy lluviosa. Ellos se podían mover con mucha facilidad gracias a ese clima. Yo todavía no estaba lista para interactuar con la gente, la sed que tenía no me lo permitía. Me entretenía un poco con las llamadas que tenía con Katherine y Anthony, siempre era yo la que hablaba, ya que costaba una fortuna hablar de un continente a otro.

Ese día corríamos por el bosque tomados de la mano, Edward siempre iba delante de nosotros. Yo era un poco más rápida que él, pero mantenía la misma velocidad que Carlisle para estar a su lado.

-Iré hacia el este. Los veré en unos minutos. – Edward hizo un ademán de despedida y se alejó.

-Cuídate. – No podía evitarlo. Me preocupaba por él cada vez que nos despedíamos.

Nosotros seguimos derecho; poco a poco comenzó a llover, Carlisle hizo una ademán para señalarme un gran árbol. Nos acercamos y permanecimos debajo de él. Miraba la lluvia a través de mis nuevos ojos, veía las gotas de agua, plantas y animales sin ningún problema. Estaba inmersa en todo eso cuando Carlisle me abrazó por detrás. Puso un brazo alrededor de mi cuello y el otro en mi cintura, me atrajo hacia él, no puse resistencia, sólo sonreí. Sentí que me besó en el cabello. Desde que me había convertido, siempre había querido besarlo pero no me atrevía y él tampoco lo había intentado. Comencé a debatir si era el momento o no, de tanto pensarlo, había tomado una decisión. Tomé una gran bocanada de aire y me deshice de su abrazo.

-Creo… que llegó el momento. – Volteé lentamente y los miré a los ojos.

Los nervios aparecieron y probablemente si otro hubiera sido el caso, tal vez estaría completamente roja de la cara.

-El momento? – Carlisle me miraba totalmente extrañado.

-Sí, el momento para esto. – Atraje su rostro hacia el mío, me levanté con la punta de los pies para alcanzarlo.

La lluvia y todo lo que estaba alrededor de nosotros, desapareció cuando toqué sus labios. No había probado algo tan suave e increíblemente delicioso más que en el sueño aquel cuando estaba en el hospital y quería agradecerle por todo, porque había sido un sueño o no? Eso me confundió un poco y me separé de él.

-Es extraño… pero hace mucho tuve un sueño donde nos besábamos y tus labios sabían igual que ahora. – Acaricié su rostro.

El sonrió avergonzado.

-No fue un sueño.

Lo mire desconcertada.

– Realmente sucedió, aunque sólo duró un instante.

La vergüenza me embargó, así que desvié la mirada.

-No tienes por qué avergonzarte, fue algo maravilloso. – Sonrió ampliamente.

Lo miré fijamente y le sonreí, me acerqué nuevamente a él y volví a besarlo. Me colgué de su cuello con ambos brazos y él me atrajo más hacia su cuerpo, parecía que nos fusionaríamos en cualquier momento. Disfruté cada parte de sus labios y su lengua, si así eran labios, no me imaginaba todo lo demás. No nos percatamos del tiempo que había transcurrido, pero quería saber si le había gustado tanto como a mí.

-Soy una tonta. – Desvié la mirada un momento y después le di un beso rápido. – Por haber desperdiciado… - Lo besé nuevamente. – el tiempo. – Le di otro beso.

-El tonto he sido yo, no te imaginas lo que has hecho. Acabas de hacer mi sueño realidad. – Me acarició el rostro, yo lo miré extrañada. – Mi sueño anhelado era poder besar tus labios de esta manera, ya que en esa ocasión… - Se refirió al beso en el hospital. – No tuve la oportunidad de disfrutarlo tanto como ahora. – Recorrió mis labios con su dedo pulgar.

-Carlisle… - Me preparé para besarlo.

-Creo que de ahora en adelante, no desperdiciaremos el tiempo.

Sonreí y se acercó.

Mi pregunta había sido contestada sin querer.

Estábamos a milímetros de besarnos cuando lo sentí. Se me hizo agua la boca, tanto, que abrí los ojos como platos y salí disparada hacia donde provenía el aroma. Corrí desesperadamente, ese aroma me estaba enloqueciendo. De repente, me embistieron. Caí al suelo y algo se puso sobre mí que no me permitía levantarme, estaba desesperada, golpeaba una y otra vez lo que estaba encima de mí.

-Esme tranquilízate!

Reconocí la voz, era Edward.

-Déjame ir Edward! – Le daba de patadas y manotazos.

-Debemos alejarnos lo más pronto posible.

Esa era la voz de Carlisle, mi instinto era más fuerte que yo, así que continué atacando a Edward.

Carlisle maniobró con Edward para que ambos me sostuvieran. No me importó golpearlos, quería beber esa sangre tan dulce que el aroma podía sentirse en el aire.

Me llevaron a rastras, chillaba del dolor que me producía el alejarme de ese aroma. Durante el camino continué resistiéndome pero al llegar a casa ya estaba más tranquila. Analizaba todo lo que acababa de suceder; me sentía terrible por haberlos agredido.

-No te preocupes, estamos bien. – Edward me había leído la mente, ese don suyo, aún me parecía extraño y sorprendente.

-Te llevaré a tu habitación. – Carlisle me tomó entre sus brazos, yo no dije nada.

Subimos a la habitación, entramos y se sentó en la cama, se recargó en la cabecera, todavía me tenía en sus brazos.

-Por favor Carlisle, perdóname! – Lo abracé por el cuello, lloraba sin lágrimas, sentía tanta vergüenza y dolor.

-Estamos bien Esme.

Se escuchaba tranquilo, acarició mi espalda con ambos manos.

– No te preocupes por lo que pasó. – Me susurró al oído.

Me separé para verlo a los ojos.

-Pero te lastimé y a Edward también. No pude detenerme ante el olor de la sangre humana, mi…

Puso su dedo índice en mis labios para callarme.

-Es normal la reacción que tuviste, Edward y yo pasamos por lo mismo. Con mucho entrenamiento, podrás controlarte, ya lo verás. – Levantó mi barbilla y me dio un beso dulce.

Me sentí un poco mejor. Lo abracé por el cuello aferrándome a él.

-Te amo Carlisle.

-Yo también te amo Esme. – Me atrajo más hacia él y continuó acariciando mi espalda. – Quieres saber cómo nos sucedió a Edward y a mí?

No entendía su pregunta, lo miré extrañada.

– Quieres saber lo que sucedió cuando olimos la sangre humana Edward y yo?

Asentí con la cabeza.

Nos volvimos a acomodar en la cama, ambos nos acostamos de lado, viéndonos frente a frente. Tenía recargada mi cabeza en una almohada y él sobre su brazo. De esa manera, nos pasamos toda la madrugada, yo escuchando y él narrando su historia y la de Edward. Eso fue lo que ocurrió el día de nuestro primer beso oficial.

Un mes más tarde…

Me aburría en casa, ya deseaba ver a Edward y Carlisle. Iríamos a cazar los tres, aunque casi siempre Edward nos dejaba solos, tal vez porque leía nuestras mentes y quería darnos algo de privacidad. Ese don grandioso que tenía, nos había ayudado mucho aunque también era algo vergonzoso para él y para nosotros, ya que no podíamos reservarnos nada.

Escuché el auto llegar, Carlisle estaba cerrando la puerta de su lado cuando ya estaba ahí.

-Carlisle! - Lo abracé con fuerza, parecía que quería fundirme con él.

-Esme... amor...

Lo solté un poco, olvidaba que la fuerza no la controlaba del todo bien.

- Gracias. - Tomó mi rostro y me besó dulcemente.

Recordé que Edward estaba ahí así que lo saludé.

-Hola Edward. - Sonreí avergonzada y encogí los brazos.

-No te preocupes. - Sonrió de buena gana. - Estás lista para ir a cazar?

-Estoy lista desde hace mucho. Hoy siento que será diferente, tal vez tenga suerte y encontremos venados.

Había descubierto que los venados eran mis favoritos.

-Bien, entonces escoge a dónde quieres ir. - Carlisle me acarició el rostro.

-Al Norte, ahí fue donde los vimos la última vez.

-Yo iré al Sur. - Edward nos guiñó el ojo.

Si hubiera podido, me hubiera sonrojado, creo que Carlisle sintió lo mismo.

- He visto pumas por ahí. Nos veremos más tarde.

-Espera. - En un movimiento rápido, ya estaba enfrente de él. - Cuídate por favor. - Le di un beso en la mejilla y lo abracé.

Él también me abrazó.

-Sí querida hermanita. - Me pellizcó la mejilla suavemente y desapareció.

Ahí en Londres, me hacía pasar por la hermana de Edward y él jugaba mucho con eso, al parecer le agradaba tanto como a mí.

Carlisle me tomó de la mano y salimos corriendo. Fuimos al norte, encontramos alces y unos cuantos osos, mi sed aún era grande así que decidimos continuar más al norte, ahora íbamos cada quien por su lado. Siguiendo el rastro de un venado joven, llegué hasta un lago grande, podía ver la luna y el cielo despejado en él, la hierba olía fresca y las flores también, no tenía mucho tiempo que había llovido por ahí.

Divisé al venado bebiendo al otro lado de la orilla. Entré al agua sigilosamente, traté de pasar desapercibida, nadé hasta acercarme, se dio cuenta que algo no estaba bien, miró hacia todas partes, no encontró nada así que siguió bebiendo. Fue en ese momento que salté sobre él.

Carlisle llegó unos minutos más tarde. Había terminado con el venado y me lavaba la cara.

-Estás empapada, estás bien? - Se acercó preocupado.

-Estoy bien, estaba del otro lado y no me importó mojarme un poco. - Miré el venado y después a él. - Encontraste algo? Has tardado mucho. - Me burlé de él.

-Sí, una pequeña liebre que apareció justo por donde pasaba tu rastro. - Me dio la mano para ponerme de pie.

-No te parece hermoso? - Caminé hacia la orilla del lago. - Es tan tranquilo y la vista es excelente.

Él se acercó por atrás y me abrazó. Me dio un beso en el pelo.

- Deberíamos buscar una casa con una vista igual o parecida. - Abracé sus brazos.

Él besó mi oreja, sentí cosquillas y reí, después besó mi cuello, me ericé, descubrió mi hombro derecho y también lo besó, luego el otro; bajó el cierre del vestido y desabrochó el sostén, ambos cayeron al suelo. Me di vuelta y lo miré fijamente, ambos queríamos lo mismo. Lo besé y me deshice de su saco, desabotoné su camisa mientras me acariciaba y besaba, así seguimos hasta que quedamos sin ropa.

Hicimos el amor hasta el amanecer, al fin había podido sentirlo en su totalidad, cada centímetro de su piel había estado en contacto con la mía, el sentirlo dentro de mí había sido una experiencia única, el fusionarme con él era lo que faltaba para sentirlo mío, completamente mío. Parecía que había sido creado exclusivamente para mí y yo esperaba que fuera igual para él.

Descansábamos sobre la hierba, hacia círculos con mi dedo índice sobre su pecho, no hablábamos, yo estaba concentrada en lo que había sucedido, lo recordaba una y otra vez.

-Debemos irnos Esme. - Tomó mi barbilla y me besó. - Edward quizás ya esté en casa además, ya está amaneciendo. - Se levantó y comenzó a abotonar su camisa.

-Espera. - Me puse frente a él y lo miré con ojos suplicantes. - Aún tengo sed. - Me acurruqué en su pecho.

-Quizás podamos conseguir algo en el camino, como una liebre. - Se separó y besó mi nariz.

-No me refería a eso, aún tengo sed... tengo sed de ti y no creo que pueda saciarme algún día. - Lo miré desesperante, quería que pudiera leer a través de mis ojos.

Realmente quería más.

-Esme... - Me atrajo con fuerza hacia él y me besó apasionadamente.

Volvimos a hacer el amor sin importar que fuera de día.

Esa fue nuestra primera vez y las siguientes ocasiones, fueron iguales o mejores, todas eran dulces, apasionadas y salvajes.


Aireeee, aireeeeee (Anahis agitando las manos hacia la cara) estoy acalorada y sonrojada jajajajajaaja

Qué les pareció? A mi me encantóoooooooooooo

Nos resultaron algo penosos los dos jejeje tanto esperar para besarse y para... n/n bueno, ustedes ya saben jajajajaja

Ahora sí, este es el final de esta historia. Ahora toca el turno a Carlisle contarnos esta historia y saber todo lo que Esme no estuvo enterada. Nos estamos viendo en "Nuestra historia versión Carlisle"

Mil, mil y un millón de gracias por su reviews, nunca ls olvidaré!