Ninguno de los personajes mencionados me pertenecen, salvo los que no conocen... los demás son propiedad de J. K. Rowling.
Capítulo XXXIV
Hacía tiempo que Hermione no le dirigía la palabra a Sirius. Era tan igual a Ron que no podía entenderlo, ¿cómo era que había gente tan posesiva en la vida? Se preguntaba. Pero eso a ella no le importaba, solo debía hacer lo que había venido a hacer: salvar a los merodeadores y a esas muchachas.
La fiesta de Navidad estaba cerca y Hermione no hacía caso a todas a aquellas personas que le preguntaban si quería ir con alguno de ellos.
-No hay caso, Guin deberías aceptar alguna de esas proposiciones ¿no crees? – Le dijo Lily a la chica en la biblioteca luego de haber hablado con un Hufflepuff de séptimo muy mono, jugador de Quidditch.
-Para cazador de Quidditch ya lo tengo a Sirius. No me interesa ningún otro jugador más que... – Pero se dio cuenta que iba a hablar de más así que se calló y siguió leyendo su libro como si nada. Sin embargo Lily no le sacaba la mirada de encima. – ¿Se puede saber porque me miras?
-estoy esperando a que me respondas.
-¿qué cosa?
-Lo que estabas por decir, no terminaste.
-Ya lo se. – Dijo indiferente.
-Ahh. – Pero no le había bajado la mirada.
-¿Y ahora?
-Que termines de hablar ¿quieres?
-No voy a decirte nada
-Vamos ¿quien es él? ¿lo conozco?
-No, no lo conoces... – Lily sonrió satisfecha.
-Al menos es un avance. Y ahora entiendo porque ese despecho con Sirius
-¿desde cuando le dices Sirius?
-Desde que... que se yo.
-Ahhh.
-Dime algo ¿es de Bauxbauton?
-¿quién?
-Pues ese jugador que te tiene loquita.
-No, no es de Bauxbauton.
-¿De Hogwarts?
-Lily, tienes opciones... o te quedas con lo que ya sabes y me cayo la boca o te miento y te quedas sin saber cual es la verdad...
-Tu no sabes mentir.
-Puedo asegurarte que he aprendido bastante.
-Está bien. Me rindo. Cambiando de tema ¿vendrás con nosotras a Hogsmade?
-No lo sé. No estoy realmente de humor para hacerlo.
-Pues de esa forma te quitas el mal humor y quien te dice te encuentras con cierto jugador de Quidditch pro el que estás loquita.
-YA! – Medio gritó Hermione haciendo que la poca gente que estaba allí se diera vuelta y que madame Pince le chitara desde su escritorio. – Lo siento – Susurró ella. – Me encantaría que dejaras de divulgar por el camino que estoy enamorada de.... ¡Diablos! – Dijo antes de cerrar el libro y salir de biblioteca, seguida por las miradas de todos los presentes.
-Guin, espera. – Lily salió corriendo tras la chica y ninguna se había dado cuenta que alguien había estado escuchando la conversación.
-Así que Guin está enamorada de un jugador de Quidditch. Y es de Hogwarts. Estoy seguro que a Sirius le interesará mucho esta información. – Dijo un pequeño niño que parecía de cuarto. Con su nariz puntiaguda y su característica cara de rata.
-Permiso abuelo. – anunció Guin al entrar a la oficina luego de recibir el "adelante" acostumbrado pro el director.
-Guin ¿qué te trae por aquí?
-Bueno, solo vine a decirte que no me quedaré para navidad en el colegio. Iré con mamá y papá.
-¿Algún motivo en especial?
-Solo trabajo abuelo... tu sabes.
-Está bien. Pero solo quiero que te cuides porque.... – Pero Dumbledore no tuvo tiempo de terminar de hablar porque la chica se desvaneció en frente de él. – Guinibege – Gritaba el director al ver el cuerpo de su nieta tirado en el suelo inmóvil
Hermione caminaba por el pasillo. No sabía porque pero sentía que debía llegar lo antes posible a la entrada del castillo. Se ajustaba la capa que llevaba encima. "debo llegar más rápido. Es importante" decía para ella misma mientras intentaba alcanzar la puerta que estaba justo antes de los terrenos. Se estremecía a cada ruido que escuchaba, aquellos ataques no le gustaban para nada. Le hacían recordar cosas que quería olvidad, como el día en la sección de misterios en el ministerio.
Finalmente llegó hasta la puerta, colocó sus manos en la madera para empujarla... pero cuando finalmente salió a la luz del día, a los terrenos una luz verde que había pasado justo enfrente de ella la segó y seguido a esa luz escuchó un gritó y alguien que la llama. Se escuchaba distante. Como si proviniera desde el terreno y la batalla.
-Guinibege, Guinibege –Pero entonces sentía que no era a ella específicamente a quien llamaban.
Su cuerpo comenzó a sentirse cansado y muy pesado. De pronto se cayó al suelo y antes se desmayarse vio a alguien en frente de ella que aparentemente le extendía la mano. Llevaba una túnica negra y su capucha le tapaba el rostro pero algo le hizo intentar levantar la mano para que aquel desconocido la ayudara. Justo en el instante en que iba a tomarle la mano. Se desmayó.
Hermione comenzó a abrir los ojos lentamente. Se encontraba en la enfermería. Rápidamente intentó mirar hacia los costados par ver si había algún herido por la batalla. Fue entonces que Albus Dumbledore se acercó a ella con el semblante muy preocupado.
-Hija ¿está bien? – le preguntó acercándose y sentándose en la cabecera de la cama
-Abuelo. ¿como están todos? ¿lograron atraparlos?
-¿A quien?
-Como a quien. Pues a los que atacaron el colegio.
-Guinibege, nadie atacó el colegio. Lo has soñado.
-No puede ser. Estaba desmayada en la enfermería. Los chicos estaban conmigo y de pronto sentimos que había como un ataque. No lo pensé dos veces y bajé a ver... cuando abrí la puerta una luz verde me cegó y vi a alguien que me tendía la mano.
-¿quién?
-No l osé. No le pude ver el rostro, pero me extendía la mano. Era extraño, porque sentía que estaba bien que debía acercarme a esa persona.
-Guin, eso no pasó. Fue un...
-Una premonición.
-¿cómo?
-No hay otra opción.
-¿Tienes premoniciones?
-Si abuelo
-Eso quiere decir... – La mirada del director se iluminó con picardía y gracia.
-¡Abuelo! – Le dijo la chica roja de la vergüenza.
-Pero es verdad ¿o me equivoco?
-No, no te equivocas... pero no le digas a nadie.
-No hija. Nadie sabrá tu... pequeño secreto
-Gracias, creo... pero ¿qué hago en la enfermería?
-Te desmayaste en mi despacho ¿Estás bien?
-Si. Estoy bien.
-¿Y que es eso que decía de la premonición?
-Pues ya te he dicho l oque recuerdo. No se muy bien. Era como borroso
-¿son todas así ¿
-No siempre... por lo general son muy claras.... quizá quiera decir...
-Que aún no sucede. Que tal vez falte para eso.
-Es posible. Porque solo llevaba una capa y el camisón y no sentía frío y los terrenos no tenían escarcha y mucho menos nieve.
-Ya lo vez. Solo debes esperar a que sucede y ya. Por ahora descansa. No quiero que te suceda nada malo... otra vez.
-Soy muy fuerte abuelo.
-Guin. Poppy ha descubierto algo en tu sistema. Algo que te hace un poco más débil de lo que deberías ser.
-es un hechizo crónica ¿verdad?
-¿Lo sabes?
-Claro que si. Lo tengo desde quinto. Lo recibí en la sección de misterios
-¿En el ministerio?
-Aja
-¿Y que hacías allí? – Hermione bajó la mirada.
-Ver como una de las personas más importantes moría y sin poder hacer nada para detenerlo. – Hermione dejó escapar una silenciosa lágrima por su mejilla
-Aveces la mejor forma de sentirse bien, es llorando hija. Que nadie te impida llorar ¿Está claro?
-Si. Es solo que... hace tiempo que no lo hacía. He debido hacerme fuerte pro la gente que me rodeaba... por Harry.
-Ser fuerte no implica no llorar.
-si abuelo.
-Descansa ahora de verdad. Mañana hablaremos sobre tu ida a Grecia.
-Si. Hasta luego. – Hermione se acomodó para dormir y el director del colegio se retiró de la enfermería. Hermione se incorporó nuevamente en la cama y miró su anillo y susurró – Como te extraño amor. Necesito tenerte cerca. – Pero Hermione no se dio cuenta que alguien la estaba viendo y escuchando por segunda vez en el día.
-Sabía que algo tenía ese anillo Moony.
-Pero Prongs ¿qué piensas de eso? No debes sacar conclusiones precipitadas. Sabes lo que sucede cuando lo haces
-Si, tienes razón la última vez que lo hice un amigo terminó de novio y aún ahora lo está. Creo que debería dejar de hacerle caso a mis instintos
-Eso es diferente – Susurró Remus colorado.
-Sabes perfectamente que no lo es. Es exactamente el mismo caso. Pero en vez de ser tu y Kate son Guinibege y Sirius.
-Pero escuchaste lo que dijo Peter. Guinibege tiene un enamorado en Hogwarts.
-Si, jugador de Quidditch ¿me pregunto quien puede ser?
-Hay unos treinta jugadores de Quidditch en el colegio.
-Si, pero Guin no se da con los treinta. Es solo cuestión de seguir mi instinto y sacar conclusiones apresuradas como tu le dices. Estoy seguro que Guinibege esconde algo desde que volvió de Bauxbauton.
James caminaba de un lado a otro de la sala común, esperaba a que todos lso más chicos se fueran ya a dormir, y si no lo hacían de inmediato los amenazaría en quitarles cien puntos a cada uno de ellos.
-¿se puede saber que es lo que trama Prongs, Moony? – Preguntó Sirius mirando a su mejor amigo como intentaba hacer un hoyo en el piso de la sala común.
-Al parecer tenemos reunión. – Dijo la voz femenina desde las escaleras.
-¿Quién falta? – Preguntó James al ver como Lily y Susan eran las últimas en bajar
-Peter está castigado con McGongall y falta también Guin. – Dijo Nick viendo a cada uno de los presentes. –Por los demás estamos todos.
-Genial. Creo que no hará falta esperar a Peter de todos modos se aburriría y se iría a dormir.
-¿Puedes decirnos el porque de esta "reunión urgente" – Interrogó Lily sentada en brazo del sillón en donde James se había sentado luego de la explicación de Nick.
-Les explicaré esto lo bastante rápido. A decir verdad esperaba hacerlo solo con los Merodeadores...
-Potter tus secretos oscuros no nos interesan – Las cuatro chicas presentes se rieron y tanto Nick como Remus se contuvieron simulando una tos.
-¿Listo? Genial. Bueno, como iba diciendo... quise guardar esta INFORMACI"N para los merodeadores pero se que les incumbe a todos así que aquí estamos.
-¿Podrías ser más específico James?
-¿Quieren que sea más específico? Bien.. Guinibege nos esconde algo y se que es algo que nos confiere a todos y estoy dispuesto a averiguarlo...
-¿cómo es que estás tan seguro de eso James? – Preguntó Remus sentado en un sillón de una persona con Kate sobre su regazo
-Tu has escuchado bien la conversación con su abuelo.
-¿Desde cuando escuchas tú conversaciones que no te corresponden Potter? – Medio gritó Lily mirándole a los ojos. – no me quiero imaginar de las conversaciones que has espiado....
-eso no es el punto ahora.
-Es verdad, Guin nos está escondiendo algo... y eso hay que averiguarlo.
-tu estás así, porque ella te dejó y quieres encontrar algo que te haga ver como una persona luego de ese bochornoso espectáculo en el comedor. – Saltó susan muy enfadada, con los diente apretados.
-Eso a ti no te incumbe....
-Escuchen bien Merodeadores. Guinibege es nuestra amiga, y no vamos hacer nada que pueda perjudicarla porque... – Pero Sam fue interrumpida por James.
-¿Han visto el anillo que lleva en su mano izquierda? – Dijo enojado pero con clama.
-¿Qué anillo? – Preguntaron las cuatro chicas a la vez.
-Uno muy bonito de oro, de bodas – Dijo resaltando la última frase.
-¿qué diablos te has tomado? ¿entiendes las palabras que estás usando?
-Es verdad James. Estás diciendo que Guin está casada. Eso es una locura
-No lo es Nick. Yo también vi el anillo. Puedo asegurarles que era de casamiento.
-Bien. Veo que no m creen. Entonces ¿por qué no se fijan en su mano izquierda? Mañana a esta misma hora en la torre de astronomía. Allí, los presentes, veremos que hacer para descubrirla.
-James, recuerda que estás hablando de Guinibege. No queremos tampoco que se termine nuestra amistad con ella.
-Además es muy posible que el "secreto" que ella tiene pueda que no quiera decírnoslo. No puedes obligarla.
-Como quieran. De todos modos, mañana a las diez yo estaré en la torre de astronomía. Si a las diez y cuarto veo que soy el único, pues allá ustedes. Tienen hasta las diez y cuarto para aparecer, luego, ya no interesa.
A la mañana siguiente, inconscientemente, todos aquellos que participaron de la reunión se las ingeniaban para verle la mano izquierda a Hermione. Habían aceptado que la chica se estaba comportando de manera muy extraña pero ninguno, a la vez, quería darle la razón a James. Y mucho menos la s chicas.
-Guin es mi mejor amiga. No puedo hacerle esto. – Decía Lily a sus compañeras en el cuarto.
-¿dónde está ahora?
-En la biblioteca.
-No l ose chicas. Es cierto lo que dijeron James y Remsie.
-Ya lo sabemos Kate. Pero es que...
-Lily, entendemos que no quieras aceptarlo. Pero muy obvio que ella nos esconde algo. Siempre nos esquiva, está mintiendo a diestra y siniestra.
-¿Y eso es motivo de espionaje?
-¿Qué piensan hacer esta noche? – No lo se.
-Me voy a entrenar. Nos vemos para la cena ¿bien?
-Si, suerte Sam. – Samantha tomó su escoba y se encaminó al campo de Quidditch.
-Yo también me voy. Quedé con Remus.
-Si, tu cuenta monedas en frente de los pobre. – Le gritó Susan en medio de una carcajada antes de que Kate saliera del cuarto.
-Ahora tenemos que hablar tu y yo. – Le dijo Lily a su amiga.
-¿sobre?
-Sabes bien sobre que.
-Oh no Lils vamos.
-Vamos nada. ¿qué es lo que sientes por Sirius Black?
-¿Nada?
-Claro y yo soy Cleopatra.
-Cleo ¿quién?
-Olvídalo. Sabes bien que no puedes mentirme a mi. A la gran Lily.
-¿Ya no usas tu apellido?
-No. Prefiero ser Lily, en su defecto Lily hija de Perséphone.
-Nunca vas a cambiar.
-Hablando de cambiar, ¿qué haremos para la próxima sesión?
-¿tienes alguna idea?
-Nop. Guin es la de la mejore ideas.
-Bueno, peor creo que estará excluida pero un tiempo.
-Espera...
-¿Qué?
-¿Has notado que Guin no nos preguntó nada acerca de la sesión de este mes?
-Es verdad. Ella se pasa semanas preparando algo. Y está por lo general muy ansiosa.
-Creo que debo aceptar que James tienen razón.
James estaba sentado en suelo de la torre de astronomía. Comía unos cuantos chocolates que le había robado a su buen amigo Remus. Miró el reloj y vio que las agujas marcaban las diez y diez.
-No vendrán. Entonces Guinibege Dumbledore esto es entre nosotros. – Pero la puerta se abrió dejando ver una sombra y haciendo que James se pusiera de pie al instante. Sorprendido realmente.
