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Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.

(Gilbert Keith Chesterton)

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Capítulo 36,

¿Llegamos?

(POV Marco-Seborga 2p)

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El grupo penetro las calles de Venecia, un conjunto variopinto de estrechas veredas que llevaban a la vena principal de Venecia: sus canales. Respirando el aire que nos rodeaba note cuan melancólica lucía la ciudad y ese toque de romanticismo que Luciano siempre presume. Tuvimos que ir despacio por el tráfico, lentos pero seguros los guie hasta mi casa...o sería más preciso decir la casa de Luciano.

- Es una excelente propiedad – les comente más animado, estábamos muy tensos desde la charla "sobrenatural" – allí hay habitaciones frescas y tres baños con ducha, aunque no esté Luciano podremos al menos cenar algo antes de hablar con nuestros jefes para que reprendan a los locos que nos persiguieron.

Era un plan sencillo, recogeríamos dinero en casa de Luciano y esperaríamos allí hasta hablar con las embajadas, la belleza del plan nos satisfizo a todos por lo que avanzamos directo hasta la casa, era el final de una mala aventura…o debería de serlo.

Apenas giramos en una esquina encontramos la casa de mi hermano, una patrulla vigilaba la entrada y había una cinta amarilla policiaca delimitando la escena.

- ¡Que rayos paso! – se me escapo de los labios (no suelo ser grosero) y todos se preguntaron lo mismo.

Sin pensar en las posibles consecuencias baje del vehículo y me acerque a los policías.

- ¿Qué paso aquí? – les pregunte con mi marcado acento de Seborga a uno de ellos y acto seguido me identifique como familiar del propietario.

El oficial se desperezo del asiento en que descansaba y saliendo del vehículo me pregunto:

- ¿No se lo dijo su hermano?, alguien allano la casa y destruyo propiedad privada – mi mandíbula cayo hasta el suelo.

- ¿Encontraron a mi hermano? – no lo podía creer, no es que no fuera grave que allanaran la casa pero lo principal era que él estaba a salvo.

- En realidad él fue el que nos llamó a nosotros, pero el capitán de la policía le explicara mejor los detalles.

El policía nos indicó donde estaba la jefatura y olvidando que viajábamos en un vehículo robado nos dirigimos hasta allí, François fue el primero en reparar en ello.

- Escondan el vehículo – nos indicó muy serio.

- No creo que eso importe, ya paso todo lo malo – le conteste desde el asiento trasero, Colette insistía de manera posesiva en sentarse junto al francés, el mismo que la ignoraba.

- No debemos tomar riesgos – me indico con las cejas juntas François – no voy a tener problemas con la administración de ningún vecino.

Aceptando que tenía un buen punto me apee del vehículo, la estación de policía estaba a una calle; nadie me acompaño. Al principio y sin saber porque me intimido un poco el edificio, veníamos precisamente huyendo de la justicia y ahora íbamos y nos metíamos voluntariamente a la boca del lobo, tal vez en el fondo no era buena idea.

- Busco al capitán de la estación - le explique a la recepcionista, una señora de unos cuarenta que parecía cansada de la larga jornada.

- ¿Nombre?

- Salvatore Vargas Romanesi - recite conciso esperando que el nombre fuera lo suficientemente conocido como para no dar explicaciones.

- Mire, tiene que llenar la forma rosa y luego la verde, después debe esperar su turno en la fila - me callo la boca la mujer y yo casi me fui de espaldas.

Tras llenar pacientemente las formas, espere un rato a que me recibieran temiendo que los chicos del auto se preocuparan.

- Niño - me sorprendió Hans, el holandés, se había bajado a buscarme luego de mi prolongada tardanza.

- Tengo que esperar a que me den el turno - le informe nervioso, aun recordaba las ideas de Hans sobre nuestra situación y me ponían los pelos de punta.

- ¿Crees que estoy loco? - me pregunto Hans, yo esquive su mirada.

El numero de mi ficha al fin aparecía en el tablero, era tiempo de obtener respuestas.

- Señor Vargas – me recibió el capitán de policía, parecía cansado y poco interesado en la visita.

- Me informaron que alguien allano la casa de mi hermano – fue lo primero que salió de mis labios.

El capitán me miro sardónico.

- ¿Dígame una cosa, usted y sus hermanos gozan con las bromas baratas?, porque yo me creo lo del allanamiento y no permitiré que se me reprenda solo porque usted y su familia sean influyentes.

La expresión en mi boca debió ser épica porque recuerdo haberme quedado a cuadros. Hans levanto una ceja y le clavo una dura mirada.

- No entiendo, sus oficiales me acaban de decir que alguien entro en la casa de mi hermano – el capitán puso los ojos en blanco.

- ¿Ahora me va a decir que no sabía al respecto?, salió en las noticias y eso que fue una falsa alarma.

- Yo, no sé de qué me está hablando – balbuce algo tenso, ¿hacia cuanto tiempo que Luciano estaba re-aparecido? ¿Cuántas noches pase sufriendo sin sentido?

- ¿Usted es unido a sus hermanos? – era una pregunta extraña, mis hombros se acalambraron.

- Escuche, no sé qué este pasando – saque fuerzas de flaqueza - y francamente me estoy preocupando. Lo único que quiero saber es como están mis hermanos.

- Seguramente sobornando al fiscal que lleva el caso, parecían muy altaneros cuando les recrimine su broma; el "terrón"* ese casi me pega.

La sorpresa me impedía indignarme por el apodo peyorativo hacia Flavio, en otra ocasión le habría contestado unas cuantas palabrotas, pero en ese momento solo sabía que Flavio y Luciano estaban vivos.

- Óigame bien, no me interesa nada de la condenada casa – le clave la mirada - y no sé qué este pasando entre usted y mis hermanos, pero necesito ubicarlos y usted tiene...no, DEBE ayudarme.

El policía me reto con la mirada, furioso. Hans puso una mano en mi hombro y se paro firme, si acaso me atacaban seriamos dos contra uno.

- Claro que si, eres uno más de ellos - me sermoneo el policía controlándose - solo te advierto que no me rendiré sin dar pelea.

Nos quedamos callados, la amenaza se asentó y yo carraspee. Evitando alentar su molestia le dije que pediría la información al mismo fiscal y salí de la oficina. Jamás había estado en la jefatura de policía Veneciana por lo que era incapaz de notar alguna diferencia, tampoco estaba seguro de creer en otros mundos, mas algo que si sabia es que había encontrado a mis hermanos.

Costo encontrarlo y mucho más persuadirlo, pero al final el fiscal me dio el número y dirección donde encontrarlos, por fin la cacería había terminado…

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Continuara…

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*Pobre capitán de policía, termino regañado por las correrías de los 2p.

* En Venecia las calles principales son canales, casi nadie usa auto.

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SalyKon: Hola amiga, me alegro que te guste el nombre de España, también a mi me gusta. Es el nombre que le asignaron en algunos fanart y yo lo retome. Te agradezco que las recomendaciones a tus amigas *-*, ojala les guste la historia. ¿Te gustaron Flavio y Luciano? n_n eso me anima, me preocupaba no saber manejar bien a los 2p. Me ayudaría mucho además si me dieras algún consejo con los otros personajes que creas que necesitan una pulidita como con 2p España. En los fanarts lo describen como algo amargado (contrario al Antonio que conocemos) yo trate de ponerlo también un poco mas maduro, como un hombre que a recorrido mucho camino y que ve las cosas con mucha seriedad.

Abisag Freiheit: Gracias, espero que hallas pasado también una buena temporada de diciembre, ¿te salió el monito en la rosca? Sobre lo del fic, ciertamente Andrés es muy serio ¿verdad? Él es quien pone el sentido común en ese particular grupito, por que ni Luciano esta tan lucido. Sobre el perro, concuerdo, debería ganarse una medalla cuando termine la aventura porque es el que mejor se a portado. Y claro que viene Antonio al rescate, no puede dejar a su Lovino solo en semejante crisis; sobre lo que comentas, yo diria que Antonio no es nada tonto sino mas bien un tipo optimista...y muy apegado a los churros azucarados. En cuanto a los otros equipos, si ya se están metiendo en problemas justo en este momento, por ejemplo Roland y Gilen allanaron una casa, Francois y su equipo robaron 2 autos y el equipo de los chavales 2p (Canada 2p y compañía) pues ya veras en su momento. Si, para volver necesitaran algo de ayuda pero mejor no te doy spoilers.

MoChI-oOkAmI: Si, le fue difícil a Luciano, ahora imagínate cuando se encuentren. Flavio es un amor aunque si un poquito dramático, la culpa la tiene el excesivo tiempo que pasa en las pasarelas de Milán, o eso es lo que dice Luciano. El perro es la estrella principal de la historia ¿verdad? y si, su dueño le saca provecho a sus habilidades. Se me ocurrió que incluso podrían pedirle al perro que les ayude a sacar dinero actuando en publico si es que el grupo de atolondrados se queda sin efectivo. Gilen en su faceta Gilbert jaja, si se le salió lo atrevido; este viaje lo esta sacando de sus casillas. Lo de dejar de escribir no esta oficialmente decidido, pero te agradezco mucho la ayuda que me ofreces, por supuesto que la tomare en cuenta si se llega a ocupar...espero no te importe. =D