Buenos días a todos aquí estamos un día más con un capítulo más. Quedan muchos capítulos todavía y sé que van a ser capítulos muy complicados pero sé que también van a ser emocionantes…y llenos de sentimientos…espero que a pesar del sufrimiento podáis, disfrutarlo. Ayer estuve releyendo los últimos capítulos y se me hizo un nudo en el estómago a pesar de haberlos escrito yo…a pesar de saber lo que iba a pasar…van a ser tristes por momentos pero por otros serán muy emocionantes por los sentimientos que ambos tienen…solo espero que os guste, que os guste el resultado a pesar del duro camino.
Los personajes no me pertenecen…
Idea de Lizcecilia6CECIFILLION
Capítulo 36
POV MARTHA
Estaba muy preocupada, no podía evitarlo, quería estar a su lado. No en vano era la persona más importante de mi vida, por él lo dejaría todo y a pesar de saber que estaba en buenas manos, mi vena maternal me decía que él me necesitaba allí.
Nunca fui una persona dada al llanto y mucho menos a perder el tiempo en regodearme en mis problemas. Mi carácter siempre me empujo a luchar, a no conformarme con arreglar las cosas. Siempre supe que si luchaba por conseguir algo, ganaría. Por eso ahora me encontraba ahí, frente a una puerta que me quizá me devolviera al pasado, al momento en el que engendre al ser más importante de mi vida. Mi hijo.
Tampoco he sido nunca una persona religiosa, a pesar de mi educación católica, se rezar, conozco las iglesias y de pequeña mi madre me obligaba a cumplir con la doctrina que me enseñaban en el colegio. Pero nunca pensé que una simple oración, arreglara algo. Sin embargo, llevaba unos días recordando esas enseñanzas para pedir por Richard, para suplicar por su cura, o por encontrar al padre y que fuera compatible su medula con él.
También me debatía entre la cordura y el deseo. Mi cordura me ordenaba de forma rotunda estar ahí, frente a esa puerta, en una ciudad lejana de mi lugar de residencia, Nueva York. Y mi deseo, el de madre coraje, que es lo que siempre me he considerado, me ordenaba que volviera a su lado, que fuera a darle la mano para cuidarlo, mecerlo si era necesario en mis brazos para que pudiera estar tranquilo, su madre cuidaría de el con su vida si era preciso. Pero no debía… mi lugar era ese, buscando a su padre para conseguir salvarle la vida a mi descendente. Además, si hacía caso a mi intuición, no podría haberlo dejado en mejores manos. Me basto verlos juntos el día de la boda, para saber que esa mujer era la indicada para estar junto a Rick, porque ella le había devuelto las ganas de vivir, lo veía feliz y con ganas de luchar con todas sus fuerzas, y eso se lo debía a su mujer. Kate era una mujer especial, un ángel que llegó a su vida en un mal momento y en lugar de huir, se quedó junto a él para hacer de esposa, enfermera, amiga. Era la indicada y lo supe nada más verla, esos ojos de esa mujer hablaban muy claro. Quería a mi hijo.
Solo esperaba que por fin encontrar al padre de Rick… esperaba dar con él, luego lo demás sería fácil porque o lo hacía por las buenas o lo haría por las malas, no pensaba consentir que dejara tirado a su hijo, tenía que estar ahí por él ahora, aunque luego volviera a desaparecer de la faz de la tierra.
Llegue a la dirección que me facilitaron los chicos, ya había visitado a otros "James Smith" y había sido en vano, pues es un muy nombre común por aquí. Pero para mí no era un nombre cualquiera, en un lugar cualquiera, yo ese día, en el que le conocí, me enamoré. Una sola noche, me basto para caer rendida a los pies de la mayor farsa de mi vida. Él me engaño, solo fui una noche más en sus noches de soledad.
Cuando supe de mi embarazo, lo busque pero no aparecía nadie. Hasta que un día cuando mi pequeño contaba con tres añitos, lo encontré por casualidad. Yo estaba de gira, no recuerdo ni el lugar, mi hijo me acompañaba siempre y durante el día le llevaba a algún parque, o a pasear. De forma repentina, me pareció ver una silueta conocida que me llamo la atención, me acerque y ahí estaba el, con un niño pequeño, debía tener una edad semblante a Richard. Allí comprendí la verdad.
Cuando lo vi ejerciendo de padre con otro niño, me sentí hundida, derrotada, pero sobre todo, humillada. El también me vio y se acercó a mí, me suplico silencio y me conto lo sucedido.
Una noche en la que tuvo una fuerte discusión con su mujer, se sentía frustrado por no conseguir descendencia… ¡qué ironía! Salió a pasear, se metió en el teatro, igual que podría haberse metido en un café o en un cine. Pero no, fue a ese lugar donde yo representaba con bastante éxito "Pigmalión". Allí me vio y según él, quedó prendado de mi actuación. Al final de la obra, vino a felicitarme al camerino y después de una conversación, dijo sentirse a gusto a mi lado por lo que me invito a cenar. Una cosa llevo a la otra y tonta de mí, caí rendida en sus brazos sin pensar en que pudiera estar casado. A las pocas semanas, su mujer logro quedarse en cinta, por eso no volví a verlo. Desde ese momento, se había dedicado por completo a ese hijo que engendro con su mujer, olvidándose de mí, y de las posibles consecuencias de esa noche.
Tras ese encuentro, no lo volví a ver, ni a saber de él. Recibí un día una citación de un notario para hacerme la entrega de una cantidad bastante abultada de dinero para mi hijo, con la condición de mi total discreción sobre "el tema".
Al principio decidí no aceptar semejante soborno, ¿cómo se atrevía a hacerle eso a su hijo? pero luego pensé que si él no quería conocerlo, quien salía perdiendo, era él, no mi pequeño, que se fuera al cuerno… no le necesitábamos. Guarde ese dinero, lo invertí bien para que mi hijo dispusiese de un buen futuro a su mayoría de edad. Pero mi chico se parecía a mí, era orgulloso y muy digno, por lo que decidió no tocar ese dinero para la universidad, entre unos ahorros míos y su esfuerzo estudio y luego paso con nota los exámenes de la academia de policía y después los de detective. Le gustaba su trabajo, por lo que siguió ganando dinero y aumentando el que le dejo su padre, hasta que decidió invertirlo en la casa de sus sueños.
Y aquí estaba yo ahora, delante de la puerta de ese "hombre" si es que podía llamársele así, para incumplir ese acuerdo, para que hiciera algo por mí, no por su hijo. Salvar aquello que me dio ese día y que perdería si no le donaba su medula.
Levanté el puño para llamar a su puerta, la mano me estaba temblando pero la golpee con fuerza y decisión. Espere rezando para encontrarme con él cara a cara. Tenía tantas ganas de reprocharle todo, pero sabía que este no era el momento, me hijo me necesitaba y tenía que ser lo más rápida posible para volver a su lado.
Cuando la puerta se abrió no podía creerme lo que me encontré. Era una mujer de mi edad con una niña pequeña en brazos. Se veía guapa a pesar de su edad, que podía ser más o menos la misma que la mía.
- Hola ¿puedo ayudarla en algo?
- Si, disculpe las molestias. Busco a James Smith.
- Es mi marido. Pero ahora mismo no está en casa, pero si desea dejarle un mensaje yo puedo… - me decía, pero a la mitad de la frase yo ya no la escuchaba.
- ¿Va a tardar mucho? – pregunte nerviosa, mirando mi reloj.
- No creo, ¿si quiere pasar? – Dijo cediéndome el paso – puede esperarle dentro.
Me lo pensé un poco pero no lo creí oportuno. Me decidí por dejarle un mensaje.
- Puede decirle que Martha Rodgers vino a verle – saque una tarjeta de mi bolso de mano y se la entregue a la señora en cuestión – Y aquí tiene mi número de teléfono, dígale que me llame a la mayor brevedad posible – su cara era de sorpresa, pero más se sorprendió cuando añadí - es urgente.
- Claro, por supuestos, se lo diré, descuide - dijo mirándome con preocupación al verme tan nerviosa.
Me fui de allí decidida. Si mañana por la mañana no me había llamado, volvería y entonces sí que tendría que hablar conmigo aunque fuera lo último que hiciera en su vida.
POV RICK
Estábamos sentados en la habitación cada uno con sus pensamientos. La veía tranquila pero me pareció triste.
- Kate.
- ¿Si? - dijo levantando la cabeza del libro que estaba leyendo.
- Estamos bien ¿verdad?
- Claro - dijo mirándome con cara extrañada.
- Es que… me preocupa que te enfades - dije abatido.
Se levantó sentándose a mi lado, me beso suavemente y se abrazó a mi cuello con una sonrisa en la cara.
- Todo bien, muy bien - dijo sonriendo.
- ¿Sabes? me encanta estar así contigo. No es el mejor lugar, pero tengo mucha imaginación.
- ¿Ah sí? Demuéstramelo – dijo retándome.
- Mira… por ejemplo… cierra los ojos y a ver si lo ves – le dije poniendo mi mano libre sobre sus ojos - Me imagino contigo en un lugar paradisiaco, tumbados en la playa, bajo el sol mientras me besas apasionadamente.
- No está mal… A mí también me encantaría - dijo agarrándome por la cara y besándome con fuerza en los labios.
- ¿Sabes? He pensado en hacer otra lista.
- ¿Ah sí? ¿Ya no te basta casarte conmigo?
- No es eso. Es otro tipo de lista, una lista de lugares donde… -dije subiendo las cejas de forma pícara para que me comprendiera.
- ¿Ah sí? Anda…
- Si.
- No te vale con la playa, la piscina, tu cama, la ducha… - dijo mientras iba enumerando con sus dedos los lugares donde nos habíamos dejado llevar por la pasión.
- Todo eso me encanto, pero son lugares normales… - dije arrugando la nariz - aquí en el hospital tiene que ser…
- Ni te lo imagines - dijo riéndose.
-Tienes que ayudarme con la lista, no puedo hacerla solo.
- Richard Alexander Castle, ni siquiera se te ocurra pedírmelo.
- Vamos – le dije estirando su mano para que se tumbara a mi lado, intentándola convencer.
- Castle - dijo mientras se le escapaba un pequeño gemido.
- Podemos hacerlo rápido.
- Rick, para…- dijo intentando levantarse - cada hora y media vienen a cambiarte la medicación.
- Bueno, creo que no podría durar mucho más que eso - dije haciéndola reír.
- Eres un caso.
- ¡Vamos! dime que tu no lo deseas.
- Claro -dijo poniéndose tímida - pero no pienso hacerlo aquí.
- Eres una aguafiestas.
- Venga… vamos a hacer algo fructífero, deja de pensar en actos impuros.
- Esos son muy puros, lo hago por amor - dije haciéndole cosquillas. Veía como se reía sin poder parar y yo también sonreí porque verla así era lo mejor del mundo para mí.
- Me quedaría así toda mi vida.
- Yo también.
- Te quiero Kate.
- Yo también te quiero Rick. No sabes lo que…no sabes lo importante que eres para mí. El conocerte ha sido... Nunca imagine el amor así.
- ¿No te enamoraste? Nunca antes…
- Chifladuras infantiles, supongo que si debe tener, pero sentir como me siento ahora. No, creo que no.
- Yo creo que tampoco. Aunque una vez creí… pero ahora… ahora sé que no - dije acariciándole suavemente la mejilla - Cuando te conocí me di cuenta que nunca he sentido algo parecido.
- Yo… veras… mis padres se querían, eran una pareja increíble. Pensé que lo suyo era especial, extraordinario. Pensé que eran únicos y que eso no podía existir, ahora me doy cuenta de que estaba equivocada, pensé que conocía el amor verdadero, pero no lo conocía de verdad. Gracias por mostrármelo - dijo besándome.
Nos quedamos un buen rato abrazados hasta que nos quedamos dormidos, uno junto al otro sintiendo nuestras respiraciones tranquilas. Ahora me daba cuenta de que ella también me quería de verdad, ahora sabía que todo esto valió la pena, aunque fuera a terminar tan pronto.
CONTINUARÁ…
En el próximo capítulo veremos si Martha por fin a encontrado al padre de Rick de una vez por todas…esperemos que así sea y que sea compatible ;)
Espero vuestros comentarios y que tengáis un buen día nos vemos el miércoles…
XXOO
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