Me quedó bastante largo este capitulo... Ok sí, esta es una de las tantas sorpresas. Y se vienen más, quizás entiendan y comiencen sus sospechas cone l final de este capitulo.

¡Lamento la demora! Pero aquí esta finalmente, un nuevo capitulo.


Capitulo 34: Tyler.

Los entrenamientos eran cada vez más exigentes en las cheerios, o quizás era él el que se estaba poniendo menos animoso y le parecía que la exigencia era demasiada.

Habían pasado dos semanas desde que él y Blaine ya no eran novios, ni amigos, ni nada. Solo eran dos personas en distintas partes del país-eso esperaba Kurt- que no tenían la más mínima comunicación.

Kurt esperaba y ansiaba una respuesta a sus preguntas, una pista para saber dónde estaba, pero nada; no había rastro alguno de su persona, y el castaño sabía que si no estuviera ese peluche de parecido a Margareth Thatcher en su escritorio, o si no viera a Pavarotti cada día en esa pequeña cajita, que Blaine le parecería un sueño que alguna vez existió.

¿Dónde estas?

Esa pregunta era la última que se hacía antes de dormir, y la primera al despertar. Y odiaba el hecho de que fuera su primer y único novio, porque si hubiera tenido otra relación en el pasado sabría cómo afrontar un rompimiento.

Pero no era así.

-¿No comió nada hoy tampoco verdad?.- susurró Santana, haciendo saltar a Rachel que miraba a Kurt desde la puerta del comedor, en dónde se podía apreciar directamente al castaño poniéndose de pie y botando todo el contenido de la bandeja al basurero, saliendo por la otra puerta. Santana asumió que se dirigía al campo de fútbol.

-Nada…- aseguró la joven volteándose cuando ya no visualizó más al chico.- Esto está demasiado mal.- farfulló pasando su cabello tras su oreja.- Y el problema es que no sé qué hacer; le ofrecí que se uniera al club Glee, pero no quiere.

-Es obvio que no querrá.- farfulló rodando los ojos.- Todo le recuerda a Blaine, es mejor…observarlo un poco más.

La morena suspiró angustiada y asintió un par de veces mirando el suelo.


La música de la última coreografía ensayada sonaba a gran volumen en el campo de fútbol. Era tal el espectáculo que la mayor parte de los futbolistas miraron al chico que repetía los pasos sin parar.

Los entrenamientos para las cheerios habían comenzando hace una hora, que era exactamente el tiempo que Kurt llevaba ejecutando cada movimiento, alejado del grupo de las porristas. Fue una petición de Sue, porque su desempeño la estaba "desalentado."

Santana llevaba ahí la hora completa observándolo desde el grupo de chicas cada vez que podía sin que la entrenadora le regañara. Ignoraba cada mirada reprobatoria y cada comentario que le hacían al chico hablando entre los futbolistas, porque la preocupación no la dejaba escuchar nada más que sus pensamientos.

Veía a Kurt bailar, hacer las maniobras casi brutalmente ejecutadas, como si quisiera liberar rabia y furia por cada poro de su piel cada vez que extendía los dedos y los brazos. Mantenía sus ojos azules cerrados a ciertos ratos, como si quisiera borrar lo que estaba pasando por su mente en ese instante; y la morena rogaba por saber siquiera algún fragmento de ellos.

Desde que ocurrió lo de Blaine y desde que habían descubierto los moretones y hematomas sobre la piel de Kurt, había asistido al hospital donde trabajaba su papá y un médico especializado le había realizado las curaciones pertinentes 2 veces por semana.

Ella también sabía que Kurt no le había dicho nada al Sr. Hummel sobre estas visitas, y por ahora, solo por ahora, lo aceptaría, puesto que no podía obligarlo a simplemente soltar una noticia de tamaña magnitud a la hora del almuerzo como si fuera tan normal.

La mente de Santana divagaba más y más en sus preocupaciones mientras extendía sus brazos hacía el cielo en la cima de la pirámide; fue entonces cuando lo escuchó.

-¡Porcelana!

Su mirada se dirigió al costado izquierdo desde su punto de vista, del campo de fútbol. Sue estaba gritando a Kurt desde uno de los lados, pero el chico parecía no reaccionar a nada a su alrededor, mantenía los ojos cerrados, demasiado apretados, y una mueca de desagrado. La morena temió lo peor.

-¡Britt!.- exclamó desde arriba y se dejó caer de espalda, siendo sostenida por la rubia bajo exclamaciones de sorpresa y terror al creer que se golpearía contra el suelo.

La rubia también se había percatado del hecho.

-Mi unicornio esta en peligro.- susurró temblorosa mirando al otro lado del campo, y Santana corrió, apresurando el paso asustada.

-¡Si no escuchas a tu entrenadora ahora mismo..!.- alcanzó a escuchar cuando la mujer le gritaba por el megáfono en vano, ya que Kurt seguía repitiendo la coreografía con fuerza en cada golpe, en cada paso, en el movimiento de su cabeza. Santana sabía que cada vez que doblaba su espalda o que golpeaba sus rodillas contra el suelo, su cuerpo entero se remecía en dolor por las heridas que debían estar guardando reposo; veía el dolor físico mezclado con algo a lo que ella no podía llegar en la mente de su amigo. Estuvo a punto de flaquear y llorar por no saber qué hacer para poder ayudarlo, así que respiró profundo no dejándose vencer en sus preocupaciones, debía hacerlo por Blaine.

Cuídalo por mi.

-Kurt.- habló con voz temblorosa al lado de la entrenadora, que la miró alzando una ceja sin entender.- Ya basta…

Pero el joven siguió, golpeando sus rodillas nuevamente contra el césped en un gemido casi inaudible, alzando sus brazos, estirando cada vertebra de su espalda y lastimando su piel en cada movimiento. Fue cuando soltó un jadeo de dolor, que la joven se rindió al poder controlarse y mantenerse calmada.

-¡YA BASTA KURT!.- exclamó apretando las manos en puños.

El joven abrió los ojos de pronto, cayendo al piso y doblando su tobillo en el proceso, terminando por tomarlo con ambas manos en un pequeño grito y comenzando a soltar lágrimas en desaprobación. Porque todo era demasiado injusto, ¿¡Quién sabía dónde estaba Blaine!? ¿¡Por qué lo había abandonado!? ¿¡Ya no lo quería a su lado!? ¿¡Se aburrió de él!?

¡Santana no sabía, ni Sue, ni Brittany, ni las cheerios, ni los futbolistas, que la mitad de su corazón se había ido con él!

"Estas fuera del equipo."

4 palabras que servían para dejarlo como un simple blanco más fácil que antes, frente a los acosadores.


Los días pasaron y Kurt no quería ir más a la escuela.

Fingió estar enfermo una semana, y funcionó bastante bien considerando el hecho que el constante estrés al que estaba sometido le daba dolores de cabeza, y lo hacía verse físicamente más cansado de lo que su estado anímico ya lo ponía.

Fue esa semana en la que observó por la ventana del living, sentado en el sillón, mirando hacia fuera con su rostro apoyado en su mano, acariciando a Pavarotti que descansaba en su regazo mientras su papá estaba en el trabajo; que solo faltaban dos semanas más para el otoño.

Quizá muchos pensarían que exageraba, pero todo era un complemento. Ya no estaba en las cheerios, tuvo que devolver el uniforme, y recibir empujones, y lanzadas al basurero, slushies… no quería seguir yendo a un lugar donde lo trataban así. Además, la persona que hacía sus días más alegres y duraderos se había ido. Se sentía solo a pesar de estar rodeado de Santana, Brittany y Rachel que le llamaban en ocasiones, pero le daban su espacio y lo agradecía.

Todo se desmoronó y no se dio cuenta de ello.

A veces lloraba mirando hacia un punto perdido, preguntándose si alguna vez podría volver a sonreír sin mostrar una torpe mueca.


Un joven con el cabello lleno de gel en un perfecto y pulcro peinado, una corbata bien posicionada, la camisa dentro del pantalón y la chaqueta de Dalton abrochada sobre ésta; caminaba a pasos lentos por el pasillo de la academia, robando y captando cada una de las miradas. Algunos se atrevieron a preguntar, "¿Quién es?", puesto que no podían reconocer a este Blaine Anderson totalmente renovado.

Y todo era por el resultado de una conversación realizada semanas atrás.

-Creo que debes cambiar tu aspecto.

Blaine levantó la vista de su libro de historia, para encontrarse con Jeff que afirmaba su mochila colgando de uno de sus hombros.

-¿A qué te refieres con eso?.- preguntó Blaine, sonando amenazadoramente para cualquiera, pero el rubio ya se estaba acostumbrando a sus formas de reaccionar.

-A que si vas a pertenecer a los Warblers, creo que es necesario que mantengas el orden en tu uniforme.

-Pero ya me aceptaron.

-Sí, lo hicieron.- admitió alzándose de hombros, dando una mirada al cielo, para luego correr la silla que estaba frente a él y sentarse.- Pero es "legendario", ha pasado de generación en generación y lo que destaca es la perfecta coordinación de voces, movimientos y lo pulcro de sus uniformes. ¿Nunca te has hecho un cambio de look?

Blaine alzó una ceja y volvió a bajar la vista su libro. No quería aceptar que sí lo había pensado y que… bueno, le gustaba esto de los ensayos y las presentaciones sorpresas. Le gustaba aprender canciones y tonos, le agradaba tocar el piano una hora o un poco más cuando terminaban. Le gustaba distraer su cabeza de lo que realmente le preocupaba, y arriesgarse a perder eso… era dejarse caer.

-¿Qué se supone que tengo que cambiar?.- preguntó a regañadientes, y logró ver una enorme sonrisa que mostraba los dientes en el joven frente a él.

-Primero.- anunció alzando uno de sus dedos lanzando una revista de su mochila y golpeando la mesa con rudeza.- El uniforme.- anunció mostrando un catálogo con dibujos hechos a manos de personas con las extremidades exageradamente alargadas, como los bosquejos de moda, con el uniforme puesto. Blaine frunció el ceño temeroso y cambió la hoja para ver la misma imagen desde otro ángulo.- Debes arreglar la corbata, la camisa, la chaqueta, los pantalones…

-¿Por qué se preocupan tanto por un uniforme?.- susurró más para él.

-Para la imagen.- le aclaró Jeff escuchando de todas formas.- Esta más que claro que el coro es como la imagen a seguir de cada estudiante y debemos mostrarnos de tal forma.

-¿Lo hacen por alguna clase de obligación?.- cuestionó cerrando la revista.

-A decir verdad no.- dijo Jeff sacando otra revista tras otra golpeándolas contra la mesa.- Me gusta el hecho de pertenecer a los Warblers, así que si ese es un "requisito" lo haré.- agregó alzándose de hombros.- Es como la escuela, debes tener buenas notas para avanzar al siguiente año y ya está.

Blaine asintió lentamente, observando ahora los 5 catálogos de tinturas para el cabello con incredulidad.

-¿Debo teñirme el cabello?.- preguntó al captar la indirecta.

-Síp.- dijo abriendo el primero.- Es decir…creo que con que vuelvas a tu color natural es suficiente. ¿Cuál era?.- preguntó mirando repentinamente los rizos de Blaine, buscando el color entre todo el verde.

-Negro.- farfulló jugando con sus manos.

Y fue así como la tarde transcurrió en esperar a la salida de Jeff, aprovechando a que era sábado, para comprar las tinturas para el cabello.

Blaine lo pensó y cuestionó cada cinco minutos si quería esto, si quería darle en el gusto a su papá en eso de que la academia podía hacerlo destacar, volverlo más ordenado y responsable, pero… ¿Qué sacaba si no? ¿Qué pasaba si solo se conformaba con ser lo contrario, solo por "llevar lo contrario"?

Se había dado cuenta que en ocasiones debía hacer lo que él consideraba correcto, así que cuando se vio en el espejo luego de que Jeff lo peinara meticulosamente y le cortara el cabello bajo constantes gritos y regaños por parte del moreno que no quería que le dejara alguna parte calva; que recordó a su antiguo ser. Era como ver al Blaine de hace un año, al chico que era un excelente estudiante y tímido, porque no sabía si lo que sentía era correcto. Era recordar cada cosa del pasado y volver a retomarlas para convertirse nuevamente en la persona que era en ese entonces.

Incrédulamente se fijó en que sonreía cuando se vio en el espejo como la persona que verdaderamente era. Se sintió feliz de estar reencontrándose, y deseaba, anhelabaque Kurt pudiese verlo.

Pero no era así.


Kurt decidió gastar todo el tiempo que le ocupaban los ensayos cuando pertenecía a las porristas, en el Lima Bean.

Al comienzo se preguntó si era clase de tortura masoquista, pero sabía que si seguía esquivando el problema, de alguna u otra forma llegaría hasta él algún recuerdo. Con solo estar en su habitación todo gritaba Blaine, con estar en la escuela, con revisar las fotos de su celular, así que…tenía que aceptar, erróneamente, que manipular la herida podía ayudar a sanarla.

Esa tarde pidió un café, se sentó fuera del local, en una de las bancas vacías, debido a que el constante viento hacia que la gente prefiriera quedarse en sus casas. Kurt se calentó las manos con el vaso por el mayor tiempo posible, con los ojos entrecerrados y sin sonrisa alguna al igual que la mayoría del tiempo.

-¿Podría sentarme aquí?

-¡Blaine!.- exclamó Kurt mirando al joven sorprendido.- ¿Qué haces aquí? ¿No que los ensayos se habían alargado?

-Me escapé.- soltó encogiéndose de hombros y ensanchando una sonrisa que enseñaba todos sus blancos dientes.- ¿No me das un poco de tu café?

-Puedo comprarte uno.- sugirió Kurt dejando el vaso a su lado, sacando la billetera para poder revisar la cantidad de dinero que tenía. Pero al alzar la vista nuevamente, observó a Blaine bebiendo tranquilamente de su café.-¡Oye!

-Shhh.- susurró colocando un dedo sobre sus propios labios, pasando delicadamente su lengua contra ellos, sintiendo el sabor del chocolate mezclado al café.

-Blaine…- farfulló Kurt haciendo un puchero.- ¿Por qué siempre haces lo mismo?

-Me gusta sentir el sabor familiar de tu pedido y no el mismo de siempre con el mio.- declaró alzándose de hombros, haciendo a Kurt sonrojar. El momento se volvió más intimo cuando Blaine rió levemente y tocó la punta de su nariz.- Me gusta cuando pones esa cara.

El castaño se quedó en silencio, aumentando el color rojo de sus mejillas, sintiendo injusto que el joven frente a él se saliera con la suya.

-Algún día saldrá al revés.- gruñó enfadado.- Y me vengaré.

Blaine negó con la cabeza sonriendo suavemente y devolviendo el vaso un poco más liviano que antes. Se puso de pie, haciendo chocar sus frentes mientras acunaba su cara y depositaba besos de mariposa sobre sus mejillas, su nariz; haciendo que Kurt se riera a regañadientes, sabiendo que no podía enojarse con él, y percatándose que nuevamente se salía con la suya. Eran esos momentos en que se sentía demasiado afortunado.

-Ya vuelvo.- susurró sonriendo y encaminándose a abrir la puerta del Lima Bean.

-¡Blaine!

El joven se volteó a encarar al joven con curiosidad, con la puerta a medio abrir.

-Yo…- murmuró sin poder articular palabra alguna, soltando torpes balbuceos.- Yo… te quiero.

El moreno sonrió maravillado, haciendo que sus ojos se achicaran, irradiando felicidad en cada facción del rostro.

-Yo más.

-¿Podría sentarme aquí?

Kurt alzó la vista esperanzado, creyendo que se encontraría con esos mismos ojos mieles que lo hacían una de las personas más felices pisando la tierra, pero en vez de eso, se topó con un par grises y algo verdosos. Un joven un poco más mayor que él, rubio, de piel clara, vestido con un chaleco de cuello redondo verde, unos jeans oscuros, una larga chaqueta beige que llegaba hasta sus rodillas; estaba frente a él con un café en sus manos. Su rostro presentaba curiosidad por la espera de una respuesta; se veía bastante amable según Kurt.

Asintió lentamente, tratando de no demostrar decepción mientras suspiraba mirando sus pies.

-Lo siento, ¿Estabas esperando a alguien?

El castaño tragó un sorbo de café para pasar el nudo en su garganta.

-No.- susurró suavemente.- No realmente.

-Oh…- opinó el chico asintiendo quietamente.- Creo que hace demasiado frío.- tiritó soltando el aliento, formando vapor en el aire.- Entonces…si no estas esperando a nadie… ¿Puedo hacerte compañía?

Kurt se sintió algo desconcertado por el interés, pero asintió levemente mirándolo de reojo.

-¿Vienes aquí a menudo?.- preguntó el chico, haciendo que su cabello cambiara de lugar en un movimiento de cabeza. Era un completo desorden/ordenado.

-La mayoría de las veces.- confesó en murmullos, haciendo plática con un extraño.- Para salir antes de que las prácticas comiencen.

"Para salir antes de que esos futbolistas me atrapen"

-¿Qué practicas?, ¿Basquetball?, ¿Tennis?

-Era..- corrigió con una sonrisa triste.- Era un animador…- murmuró temeroso.

Esperaba que el joven se disculpara y se marchara tratando de verse educado, no esperaba mucha aceptación ni interés la verdad, la mayoría de las veces le dijo a Burt que no le dijera a sus colegas que era parte de las porristas, ¿Qué clase de padre se podría alegrar de que su único hijo varón era animador?. Pero él lo hacía de todas formas, con esa sonrisa de orgullo en la cara.

-¡Yo igual lo era en mi instituto!.- exclamó el joven, sacándolo de sus pensamientos.- Luché por años para ser el capitán, pero nunca pude.

¿Qué?

-¿Hablas en serio?.- preguntó Kurt incrédulo.

-Claro que sí, pero nunca me dieron el puesto.- recalcó haciendo un puchero, sorbiendo un trago de su café.- Preferían a una chica que a un chico gay.

Kurt casi se quemó con el líquido que tocaba sus labios en ese instante.

-No entiendo qué tiene de malo, además nunca tuve novio como para que dijeran esas cosas sobre mi, a decir verdad ni idea cómo se enteraron. ¿Y tú tienes novia?.- continuó sorbiendo su café, viéndose muy relajado y como si todo lo que hubiera dicho era normal. ¿Qué clase de persona le comunicaba eso a alguien que conoció hace menos de 5 minutos?

Le tomó unos minutos a Kurt poder superar esa cantidad de información que obtuvo de repente, respiró profundo sonriendo triste y de lado con los ojos entrecerrados, porque por mucho que doliera y que su mente haya cambiado esa palabra automáticamente a "novio", el que se le vino a la mente fue "él".

-Creo que estoy pasando por el mismo proceso que tuviste.- decidió decir al ver que el chico a su lado también estaba siendo sincero con él.

El chico ladeó la cabeza mirándolo con algo de intriga.

-Soy Tyler.-dijo el joven mostrándole la mano a Kurt.

El castaño pestañeó unas cuantas veces demás, hasta estrecharle la mano, cálida por el vaso del líquido oscuro y humeante que estuvo sosteniendo.

-Kurt.- dijo luego de dos asentimientos de manos para luego soltarlas.

-Un gusto Kurt.- dijo el chico sonriéndole.

-El gusto es mío.- susurró por cortesía, tomando otro sorbo de su café.- No quiero que suene grosero, pero… ¿Qué edad tienes?.- preguntó cruzando sus piernas poniéndose en dirección al chico.

-Oh, tranquilo. Tengo 21.- dijo sonriendo.- ¿Y tú?

-17.

-Pronto te graduarás.- dedujo alzando las cejas.

-Sí…- murmuró asintiendo para sí mismo.- Pronto… iré a Nueva York, quizás entre a la universidad y con algo de suerte podré…-se detuvo al sentir la mirada de Tyler sobre él, y se sonrojó medio escondiéndose entre sus hombros.-Creo que, no era necesario decir eso.- agregó avergonzado.

-No, por favor continúa.- le alentó ensanchando la sonrisa.- Es interesante oírte hablar tan decidido.

-¿Decidido?.- preguntó Kurt dudoso de sí había escuchado bien, ladeando un poco la cabeza.

El joven asintió muchas veces con entusiasmo.

-Sí, yo a esa edad no tenía idea de qué estudiar o qué hacer con mi vida si te soy sincero.- admitió colocando una mano en su pecho y alzando una ceja como si se viera a sí mismo a esa edad frente a él.

-¿Y ahora qué estudias?.

-Estoy en mi segundo año de medicina.

-¿Medicina?... Eso es muy complicado.- dijo Kurt probando un poco más de su café ya más tibio.

-No tanto si te gusta lo que estudias.- dijo el chico sonriéndole con sinceridad.

Y pudo notar como se formaban arruguitas en las esquinas de sus ojos, y sus pupilas cambiaban a un color un tanto más claro, brillantes y sumergidos en un pensamiento.

Kurt asintió entendiéndolo. Porque él sabía que si tenía que pasar toda la noche aprendiéndose un guión o ensayando una canción, lo haría sin aburrirse. Y feliz.

-No parece que tuvieras 21.- dijo Kurt cambiando el tema.

-¡Cuánto te lo agradezco!, todos me dicen que soy un anciano aburrido.- dijo riendo rascándose la nuca.

-No eres aburrido, de hecho eres mucho más amable que los chicos de mi escuela.- afirmó rápidamente, pero se mordió la lengua al instante. ¿Qué estas haciendo Kurt?

-Nah, deben de tratarte como a un príncipe, porque pareces uno.

Algo afilado traspasó su corazón.

El vago recuerdo de una niña en una de las tiendas del centro comercial, un peluche de un perrito de grandes ojos, "él" bromeando y diciéndole príncipe...

-¿Dije algo malo?.- preguntó el chico colocando una mano en el hombro de Kurt. El castaño se sobresaltó, no por susto, sino por dolor. Malditos hematomas y malditos recuerdos, decía en su mente, ahorrándole las lágrimas.- Disculpa.- dijo Tyler al ver la reacción de Kurt, quitando su mano de inmediato como si el joven quemara.

-Lo siento, es que... En la última práctica que alcancé a tener, hicimos una pirámide y una chica se cayó en mi hombro, quedé algo lesionado, es todo.

-Ah...ya veo.- respondió el joven asintiendo y mirando al piso.

-Lamento incomodarte.- dijo Kurt acariciando su propia antemano con el vaso en una de ellas.- Haz sido muy amable, Tyler. Debo irme.

Kurt se puso de pie, ordenándose el cabello un poco. El otro chico se puso de pie haciendo que su chaqueta ondeara en el momento, Kurt pudo notar que era más alto que él.

-Espero verte de nuevo.- dijo sonriendo, estrechando la mano de Kurt.

El castaño asintió e hizo la típica y casi común mueca que ahora poseía. Le dio la espalda y se marchó a su Navigator. Sólo logró darse cuenta cuando se sentó en su auto, y sacó sus llaves para encender el motor, que no había pensado en Blaine hasta que el chico por accidente le había llamado príncipe.


Kurt se limpió las botas contra el tapiz frente a la entrada de la casa, sacó las llaves y justo en el momento en que iba a introducirlas, se topó cara a cara con Carole Hudson.

-Oh, Kurt.- dijo arreglándose el cabello.- Creo que es mejor que no entres aún.

-¿Qué pasa?.- preguntó Kurt extrañándose.- ¿Le pasó algo a mi papá?.- preguntó dando dos grandes zancadas al frente, casi logrando pasar al lado de Carole, pero siendo frenado por ella.

-No Kurt, no le pasó nada grave, es solo que-

-¡KURT!

El joven se encogió de hombros algo asustado del repentino grito, fue cuando vio a su padre acercarse con la cara algo alterada y lo tomó de los hombros que los nervios se pusieron de punta en cada fibra.

-¡Se acabó!.- exclamó cerrando los ojos.- ¡Ya no quiero que te quedes en cualquier parte hasta la hora que sea en este estado!

Carole suspiró cuando la mirada de Kurt se posó en ella.

-Me contó sobre cómo haz estado actuando desde que…pasó todo.- dijo refiriéndose a su rompimiento.- Y dije que es posible que esto te esta afectando más de lo que él cree. Y lo sé.- le frenó cuando la boca del joven se abrió para contrarrestarla.- Sé que no debí inmiscuirme, pero…también estoy preocupada por ti.- dijo tomándole las manos.

Kurt se quedó en silencio y entrecerrando sus ojos, tratando de alguna forma inhumana que no se llenaran de lágrimas. Le molestaba ser una carga frente a todos, puesto que… era un problema simple, ¿Las parejas terminan todos los días o no? ¿Por qué a él tenía que afectarle más que al resto?

Colocó lentamente sus manos al collar que descansaba en la parte inferior de su cuello, bajo la bufanda, sobre la camisa…

-Quiero entrar a mi habitación.- dijo en voz baja y sin mirar a nadie. Y Burt sabía que había sido demasiado directo y que no lo había pensado mucho al comunicar sus pensamientos.- Quiero entrar y descansar. Solo.- le comunicó a su papá con los dientes apretados.

Burt vio a su hijo tan indefenso como antes. Como cuando lo sacaba de sus anteriores colegios y se veía como un pequeño niño asustado de las demás personas, pero él sabía que ellos le habían dañado y recuperar la confianza en los demás es difícil. Todas esas veces había dejado que esto pasara, que Kurt se alejara de él unos días, que no estuviera en la casa, o que se encerrara en su habitación poniendo su reproductor de música a gran volumen con la puerta cerrada.

Pero esta vez no podía dejar que eso se repitiera.

-Lo siento, pero tenemos que hablar.

Kurt cerró sus ojos casi con dolor, pero no podía hacer más, si no lo hacía ahora…sería después, y ese después podía estar demasiado lejos y en un estado en el que él podría estar peor. Se deslizó por la habitación, escuchando cómo Carole cerraba la puerta, sintiendo como si hubiera un parlante a gran volumen en ambos oídos cuando arrastró los pies por la alfombra, cuando se sentó en el sillón y cuando sentía el bombeo de su corazón contra sus oídos.

-Quiero que me dejes terminar todo lo que quiero decir, ¿Bien?.- preguntó delante de él, con gesto decidido y serio, sentando en la pequeña mesita de café mirándolo a los ojos.

El joven asintió sin poder mirarlo a los ojos. Burt susurró un pequeño "bien" y se dispuso a ordenar su mente lo mejor posible.

-Kurt.- comenzó con dificultad.- Sabes que siempre quiero lo mejor para ti, que nos hemos tenido el uno al otro desde que tú naciste, al igual que lo estaba Elizabeth.

El castaño respiró profundamente con los ojos cerrados, no sabía a dónde llegaría esta conversación, y si podría aguantar las lágrimas.

-Que hasta tú haz estado para mi, que nuestra relación se afianzó bastante por una mala causa.- agregó refiriéndose a su ataque al corazón.- Pero que gracias a ti he mejorado…

-¿A qué quieres llegar con esto?.- soltó Kurt manteniendo los ojos entrecerrados, con rebosantes lágrimas que se afirmaban con furia a sus ojos.

-Te dije que no me interrumpieras.- sonrió tranquilamente, y el castaño volvió la vista a sus rodillas.

-Así que, solo quiero decir, que tal como tú me ayudaste, me toca devolver el favor.

-¿Qué quieres decir?.- preguntó alzando la vista con el ceño fruncido.

Un sobre se hizo notar ante sus ojos al momento en que había realizado la pregunta. Lo tomó luego de dudar unos momentos, y sacó la hoja que contenía, leyendo rápidamente.

Era un contrato.

-¿Planeas que trabaje contigo en el taller?.- preguntó incrédulo, releyendo cada línea.

-Quiero que trabajes allí.- confirmó mostrando sus palmas.- Necesitas distraerte y salir de aquí.

-Salgo-

-Sales a tomar café Kurt, tal cuál lo hacías con…-

-Por favor.- dijo frenándolo con sus manos, no dispuesto a oír su nombre otra vez, no ahora que tantas emociones estaban luchando por aflorar.- No…

Burt suspiró sacándose la gorra y pasando una mano nerviosa sobre su calva. Kurt abrió los ojos enormemente al ver que se ponía de rodillas frente a él y le daba un abrazo apretado, lo estrechaba contra su pecho en una calidez paternal.

-Papá tus rodillas…- susurró con la voz amortiguada y temblorosa, sintiendo que la cara comenzaba a mojársele, sin poder aguantar más y entendiendo que esta era una especie de súplica.

-Te quiero Kurt.- dijo en su oído.- Y quiero que me dejes ayudarte yo ahora.

El joven se separó de sus brazos, limpiando las lágrimas que le habían mojado las mejillas antes de que pudiera ver algo. Miró el contrato una vez más y luego a Burt que lucía preocupado. Percatándose a la vez que Carole le miraba desde el marco a la entrada de la habitación con una sonrisa suave.

Estaba arrastrando a todos en esto, también a sus amigas, y si lo mejor era tener que aceptar…

Lo haría.


-Wow…- soltaron los Warblers en conjunto cuando vieron a Blaine entrar al salón de coros.

-Increíble.- opinó Wes obligándose a cerrar la boca por la repentina e inesperada sorpresa.

-Bien hecho, Jeff.- susurró Nick al joven rubio que ahora tenía puestas ambas manos en su cadera e inflaba el pecho orgulloso del resultado.

-¿Podrían dejar de mirarme?.- preguntó Blaine bastante a la defensiva, logrando que el resto del grupo se dispersara y fuera a tomar asiento antes de que la reunión comenzara.

-Sabía que volverías, Blainie.

-Sebastian no tengo tiempo para tus ironías, comentarios sarcásticos, algún chisme…- dijo el moreno sacándose la mochila y dejándola al lado de uno de los sillones.

-Nunca tienes tiempo para mi.- contestó el chico en un puchero falso.- Eres un tramposo, pero solo te perdonaré porque te extrañaba.

Blaine alzó la vista sin mover un centímetro su cabeza, viendo al joven de ojos verdes sonriendo suavemente y sin burla alguna. No supo qué agregar a eso, y por suerte el inicio del ensayo fue su salvación.

-¡Warblers, acérquense!.- dijo Wes haciendo sonar un mazo sobre una pequeña superficie de madera.

La mayoría de los chicos se quedó en silencio, y Blaine se quedó de pie al lado de Sebastian, quien había tomado asiento.

-Bueno como sabrán las Nacionales se acercan a pasos agigantados.- comenzó a explicar apuntando con una luz roja de láser a una pizarra a su lado, de la cual colgaba un calendario de los meses faltantes y marcada con destacador la fecha a la que esperaban.- Tenemos algunas propuestas para las canciones, pero hay algo que nos aqueja actualmente y de lo cual todos estamos más que enterados…si no lo solucionamos….

-¿No es excitante?.- susurró una voz al lado de Blaine mientras Wes continuaba con su discurso; se sobresaltó al ver a Jeff y Nick a su lado con una sonrisa de oreja a oreja.- Vamos a escoger a un nuevo líder.

-¿Líder?.- repitió Blaine con el ceño fruncido uniéndose de pronto a la conversación. Sebastian ladeó levemente la cabeza con algo de interés.

-Sí, solo espero que los que postulen sean buenos realmente.- contestó Nick rodando los ojos y mirando de reojo a Sebastian, quién ya había abandonado el hilo de la conversación a ese entonces.

-…así que por ello, Warblers. Me gustaría que escucharan nuestras propuestas para elegir al nuevo "capitán" de este coro, para así poder tener una mejor organización como les explicaba hace un instante. Thad, por favor.

El mencionado se acercó con una libreta con cientos de anotaciones, se dispuso a leer 5 nombres entre los cuales se notaron enormemente la aprobación o desaprobación de los jóvenes presentes. La votación sería a mano alzada.

-Un desastre.- se escuchó a decir Nick golpeándose el rostro.- Esto es un completo desastre, siempre proponen a los mismo y todos sabemos que no nos sirven esas voces. ¿Wes no habló contigo?

-Sabes que a mi no me pregunta nada relacionado a esto.- dijo Jeff con el ceño fruncido al no aprobar ninguno de los nombrados recientemente.- Creo que perderemos las Nacionales…

Repentinamente, entremedio de tanto barullo y murmuraciones, Sebastian se puso de pie en medio del salón, se arregló la chaqueta alisando las arrugas y aclaró su garganta sin lograr captar la atención de nadie.

-Propongo a Blaine Anderson.

El salón se quedó en silencio, y todas las miradas se dirigieron a Blaine que miraba con terror a Sebastian, como si lo que acabara de decir fuera la peor noticia del mundo entero.

-¿Siquiera me preguntaste?.- farfulló enfadado, pero el ojiverde lo ignoró sonriéndole.

-Blaine sabe lo que es cantar, y puede hacerlo mientras baila como todos aquí presentes. Es muy esforzado y trabajador, cuando le proponen algo es decidido y puede lograrlo organizadamente; sé que no conocen sus cualidades, pero es un puede llegar a ser un gran líder si le dan la oportunidad.

Wes se quedó un tanto sorprendido por las palabras del joven, puesto que nunca lo había escuchado decir algo más que una broma pesada o algún sarcasmo. Y no fue el único que quedó con la misma sensación.

-No pueden…no deben…- balbuceaba Blaine incrédulo, negando nervioso con la cabeza.

-Te necesitamos.- recapacitó Jeff apartándose unos centímetros de Nick.- Necesitamos lo que tú posees.- le dijo recordando la forma improvisada y rápida en que Blaine había repartido su castigo hace tiempo atrás y todo había resultado exitoso.- Si queremos llegar a las Nacionales, dependemos de tu ayuda.

-Tienes talento…- susurró Nick a regañadientes, sin mirarlo directamente.- Y además…los Warblers esperamos por un barítono hace…mucho.

Blaine se quedó en silencio quedando perplejo. ¿Por qué decían todas esas cosas de él?

-¿Quién este a favor de Blaine Anderson como nuevo líder y capitán de los Warblers?.- preguntó Sebastian alzando su manos con una sonrisa complacida.

Poco a poco manos fueron alzándose, todos recordaban el video en el que Blaine había "audicionado" de alguna forma, y la presentación de Dark Side que había realizado al unirse al coro no era para olvidar con facilidad. Necesitaban a alguien que pudiera tener ese espíritu, y lo contagiara al resto. Fue cosa de segundos, que todas las manos estaban alzadas, y la mayoría sonreían más que complacidos de tener la oportunidad de votar por él.

-Esta decidido de forma unánime.- declaró Wes con una gran sonrisa.- ¿Qué dices Blaine? ¿Aceptas?

Y nuevamente, gracias a Sebastian, Blaine había mostrado otra suave, temblorosa y dudosa sonrisa de aceptación.


La rutina comenzó al día siguiente, luego de visitar el hospital para unas curaciones. Burt insistió hasta que Kurt cedió a aceptar una paga por el trabajo, en partes el dinero le servía para poder pagar al médico que Santana le había ayudado a conseguir.

Estaba en el taller mecánico, se había puesto uno de los overoles azules, dejando notar la camiseta que llevaba debajo; sus manos manchadas con grasa habían logrado ensuciarle el rostro. Era un desastre, pero funcionaba. Se sentía extraño disfrutar la suciedad de los autos, pero a pesar de eso…esto había logrado el objetivo de "distraerlo."

-Papá creo que encontré la falla.- dijo Kurt conectando una de las mangueras en una revisión a los automoviles.- Era tan simple, sólo esta desconectado el carburador.

Desde pequeño, Kurt asistía en ocasiones al taller de su papá, para dejarle algo de comida, para ir a visitarlo, hasta teniendo la edad actual iba a contarle algún problema; gracias a todas esas visitas se había enterado de cómo arreglar un auto y los problemas más comunes.

-Bien.- dijo Burt acercándose y dándole una palmada en la espalda.- Creo que me olvidé de lo más básico del mundo.- agregó en una pequeña risa.

-¿Estas bien?, ¿No haz comido cosas chatarras, verdad?.- preguntó Kurt con los ojos entrecerrados, preocupado a que tuviera que ver algún malestar físico.

-Aunque odie la comida de conejo que me das desde el infarto, no, no he comido cosas chatarras, hijo.- dijo Burt sonriendo ligeramente a Kurt.

Kurt suspiró un tanto aliviado. El teléfono comenzó a sonar desde la pequeña mesa de recepción.

-Oh, erm... Encárgate de esto un momento.- dijo apuntando el auto y caminando para poder contestar.

Kurt cerró el auto causando un estruendo y levantando algo de polvo en el proceso; se limpió las manos en el overol para luego ir al asiento del conductor, sacar el freno de mano y empujar el auto un poco más adentro estacionándolo en un rincón.

El sonido de una bocina, seguido por muchos golpes metálicos de latas, de pequeñas explosiones más el grito de alguien, se hacía oír desde la calle estruendosamente.

Kurt salió afuera del taller con el ceño fruncido en extrañeza rápidamente, creyendo que era alguna especie de pelea o algo por el estilo; solo encontrándose con un auto echando humo por doquier.

Una tapa de una de las ruedas se deslizó rodando hasta caer frente a sus pies, agregando más sonido a tamaña orquesta.

-Qué diabl-

-¡VA A EXPLOTAR, VA A EXPLOTAR!.- gritó un chico saliendo de él con las manos en la cabeza.- ¡No sé qué le pasó, pero…! ¡OH DIOS MÍO!.- exclamó tapándose la cabeza asustado.

El auto pareció botar todo el humo que podía para luego parar y apagarse, inclinándose contra las ruedas como si se hubiera desinflado de pronto, pero gracias a ello, se detuvo el desastre.

Kurt tosió un poco esparciendo el mundo con sus manos tratando de visualizar algo a medida que se acercaba. Era un auto no tan moderno, amarillo y debido-supuso- a todo el movimiento lucía algo viejo y sucio.

-¡Díganme que pueden ayudarme!.- decía el chico, apareciendo dentro de tanto humo.- Lo compré hace una semana y lo único que hace es casi desarmarse cuando avanzo y eso que al salir de mi casa todo estaba en perfecto orden, pero entonces cuando iba camino a...¿Kurt?.- dijo el chico cuando el humo en el aire se había esparcido en su mayoría.

Kurt esforzó su vista entre tanto humo, ¿Conocía a algún cliente del taller?, eso no era posible porque…

Un momento.

-¿Tyler...?

-¡Wow!, para qué tu sueño sea New York creo que esto es algo confuso.- confesó mirando de arriba a abajo la ropa de Kurt.- Bastante confuso en realidad.

Kurt negó con la cabeza incrédulo.

- Y tú para ser doctor, esperaba tuvieses un auto más caro.- atacó de vuelta, medio en broma medio en serio.

-Vamos, sólo soy un estudiante.- dijo viendo su desastrosa pertenencia.- Y ok, sí, esta cosa se cae a pedazos.- asumió dándole una patada al parachoques causando que se remeciera y cayera al piso.

Suspiró sonriendo apenado.

-Dicho y hecho.- dijo Kurt acercándose al auto cuando ya no había rastro de humo alguno.-O eres muy inocente, o de verdad eres fácil de estafar.

-Creo que soy ambas.- dijo Tyler rascando su nuca.- No sabía que trabajabas aquí.

-Este taller es de mi papá. Me dejó ayudarlo por un tiempo.- dijo Kurt abriendo la puerta para poder empezar a empujar el auto dentro del lugar. Tyler se puso detrás de Kurt empujándolo desde otro ángulo.

Kurt abrió el capó del auto, viendo el real desastre que tenía.

-¿Es muy horrible?.- dijo Tyler viendo la cara de Kurt.

-Como el peor diagnóstico de tu vida.- dijo afirmando la tapa con un fierro. La bomba de agua estaba desactivada, la batería se veía vieja, probablemente no estaba cargada y estaba seguro de que se freiría un huevo de lo más bien sobre el motor.

-La banda de transmisión esta rota.- sentenció Kurt.- Es algo común, muy pocos las revisan.- le explicó luego de revisar todo lo visible a simple vista.

-Eso fue como tener un flashback y vivir en Dr. House por 5 minutos.- susurró mirando a Kurt.

-Claro, claro.- farfulló acostándose en el suelo, metiéndose bajo el auto.

-¿Qué haces? .- preguntó Tyler poniéndose en cuclillas y dando una mirada curiosa. -Tengo que revisar la banda.

-¿Para qué?

Kurt lo miró alzando una ceja.

-A ver…si te lo pongo más fácil es cuando hay un tumor que hace fallar cierta parte del organismo, debes localizarlo y sacarlo antes de que siga dañando esa zona, ¿Me explico?.- preguntó tratando de recordar sus clases de biología.

Tyler rió de buena gana poniéndose de pie.

-Más que claro.

Kurt en partes no entendía por qué bromeaba con Tyler como sí fueran viejos amigos, sólo lo había visto una vez y bueno, su estado de ánimo estaba igual que en aquel entonces, sólo la típica mueca que parecía sonrisa, los ojos cansados y los cientos de suspiros. Agradecía la idea de su papá al dejarlo trabajar aquí.

-¿Hijo?

-Hola papá.- saludó Kurt debajo del auto con la vista en donde revisaba.

-Pero qué desastre...

-Soy el dueño del desastre.- dijo Tyler estirando la mano para saludar.

Burt se la estrechó algo divertido por el comentario.

-Soy Burt.

-Tyler.

-¿Qué tiene el auto, Kurt?.- preguntó Burt mirando todo.

-Sospecho que la banda de transmisión esta rota.- dijo por fin encontrándola.- Síp, esta rota.

-Yo la cambio tómate un descanso.- dijo tocando el pie de Kurt.

-Pero papá...- dijo saliendo desde debajo del auto.

-Ya sé, le diré a uno de los otros mecánicos que lo haga.

-Bien.- dijo Kurt dándole un beso en la mejilla.- Creo que tu auto tendrá como para un mes.

Tyler puso las manos en la cabeza.

-¿¡Qué!?

-Claro que no.- dijo Kurt haciendo un gesto de la mano.- Pero estará aquí hasta arreglar todo lo que murió gracias a esa banda.

-Ooh...- susurró algo dudoso de estar entendiendo bien o no.

-Hasta que saquen el tumor.- resopló Kurt haciendo su mejor esfuerzo.- y arreglen la…-

-Ya entendí.- dijo desordenándole el pelo.

Kurt sabía que solo una persona era capaz de desordenarle el cabello sin hacerle enfadar. Y en esto caso, no era él quién lo hacía.

-¡No toques mi pelo!.- gritó lanzando la mano de Tyler lejos, procediendo a quitar los mechones que cayeron sobre su frente.

Tyler se puso a reír en el instante mismo en que lo vio manchándose el rostro con grasa. Sacó el paño que colgaba del bolsillo de Kurt. Lo mojó en una llave que había cerca.

-¿Qué estas hacien-

Pero Kurt se quedó callado cuando Tyler tomó su mentón, y pasó el paño húmedo limpiando la mancha de la frente.

Sintió sus mejillas arder rápidamente, hace tanto que no tenía una cercanía así con alguien. Aunque sonara algo vergonzoso… extrañaba un poco la sensación.

Burt observó la escena desde el auto.

-Ya está.- dijo el chico luego de limpiar todo su rostro.

-Gracias.- murmuró quitándole el paño y dejándolo en una de las mesas.

-¿Ustedes de conocían de antes?.- preguntó Burt, apoyándose en el auto.

-Si.- dijo Tyler sonriendo.

Kurt no sabía qué pensar del entusiasmo que Tyler despilfarraba en cada fibra y acción, nunca había conocido a alguien tan optimista.

El teléfono volvió a sonar interrumpiendo la conversación.

-Yo voy.- declaró Kurt estirando su cuerpo por el mesón, hasta alcanzar el auricular.- ¿Hummel. Tires & Lubes, diga?

Tyler se quedó callado un momento al escuchar el nombre. Fue cuando Kurt colgó y le explicó a su papá que traerían los neumáticos que habían encargado hace dos días, mañana; que salió corriendo afuera.

-Qué le pasa...- murmuró el ojiazul, saliendo tras él.

Afuera Tyler miraba el cartel del taller, leyendo y releyendo con rapidez.

-Kurt…¿Tu apellido es Hummel?

-Sí...

-¿O sea que tu padre es Burt...Hummel?

-Sí...- contestó dudoso de lo que pasaría exactamente después de afirmarlo.

-OH DIOS MÍO.- gritó corriendo dentro de nuevo. Estrechando frenéticamente la mano a su padre.

-¡SEÑOR NO SABE CUÁNTO LO ADMIRO!.- gritaba Tyler como un niño pequeño en Disneyworld, bajo la mirada desconcertada de ambos Hummels.

-Vaya, es un honor...-decía Burt apenado.

-¡EL HONOR ES TODO MÍO!.- exclamó soltando su mano, con las mejillas muy rojas y una amplia sonrisa.- ¡Usted ha propuesto muchas leyes y posibles reglamentos a las minorías sexuales, creí que no tendría esperanza de siquiera poder casarme en mi país, pero gracias a usted aún mantengo la fe!.- explicaba sin respirar un segundo.- Gracias de verdad, solo espero que pueda salir airoso de esto y lo consiga.

-Vaya…gracias.- contestó Burt, y Kurt le miraba con orgullo. Sí, ese era su padre luchando por él y por ambos en todos los medios posibles.

-Volveré mañana para ver los percances y lo que debo pagar por el auto.- le dijo Tyler a Kurt antes de irse en un auto prestado por el taller para que pudiera llegar a su destino.- ¿Te veré por aquí?

-Es probable.- contestó calculando los horarios de clases con el taller.

-Eso espero.- agregó el joven sonriendo ampliamente y despidiéndose con un solo movimiento con la mano y poniendo en marcha el automóvil.

Kurt no sabía por qué Tyler quería volver tan pronto si debía retirarlo en aproximadamente una semana.


Lima Bean estaba bastante deshabitado por el clima. Pero eso no impedía que Sebastian Smythe siguiera viniendo a tomar un café en una mesa apartada, mirando hacia fuera con despreocupación.

Pero ése día fue bastante peculiar.

-Soy Brittany S. Pierce.

El joven alzó la vista hasta encontrarse con la joven rubia usando el traje de porristas, reemplazando la falda por un pantalón y una chaqueta roja; mostrándole la palma, con el dedo índice y medio pegado, para luego separarlos del anular y meñique en un saludo vulcano.

-¿Tú y tu novia tienen algún complot contra mi o…?.- preguntó empequeñeciendo los ojos y ladeando la cabeza.

-Tana no tiene nada que ver aquí.- dijo la joven sentándose frente a él.- Quiero hablar contigo.

-¿Disculpa?.- cuestionó en un tono amenazador.

-¿Te gustaría asistir a mi show Fondue for two?


Fondue for two (Hey!)
Fondue for two (Yes!)
That's some hot dish!
Fondue for two!

Ok, espero no demorarme en actualizar tanto como ahora, pero deben saber que si no actualizo, no es porque vaya abandonar la historia. La mayoría de la culpa la tiene el colegio (como siempre ejem) Así que no se preocupen o les saldrán arrugas.

Lamento si hay errores gramaticales y/o semántica, pero este capitulo escribí 4 veces. (Sí, 4) No me decidía como desarrollar las ideas... ¿Les gusta Tyler?

Veo nuevamente que llegaron nuevos lectores, ¡Bienvenidos a las locuras que escribo!

¡Éxito en sus pruebas, trabajos, estudios y toodo lo que deban hacer esta semana!

Los ama con todo su corazón:

~Carolice