—¿Sabes de qué no me has hablado tampoco? —se apoya con la mano en el otro lado de su cadera, mirándole a los ojos sin tocarle aun, acercándose de nuevo, susurrando un poco.

—No te he... Eh? —le mira de arriba a abajo

—No hemos hablado de lo otro que recibiste y que no mandaron mis hijos —vuelve a acercarse un poco más y se mueve haciendo que su túnica se abra un poco.

Germania se sonroja MUCHO desviando la mirada y bufando.

—No tengo idea de que pretendías con ello.

Roma sonríe.

—Mis pretensiones no siempre son asunto tuyo —le da un besito en la mejilla. Germania se separa, poniéndole una mano en el pecho.

—Cómo no va a ser asunto mío si era... —carraspea—, yo.

—¿Y qué tiene eso que ver? —vuelve a sentarse, sonriendo.

—No sé qué intentabas —murmura llevándose la mano con la que le ha empujado al sitio en donde le beso, en un acto reflejo.

—Parecer más tonto de lo que soy —sonríe de lado, burlón—. Eso suele confiar a la gente.

Germania le mira frunciendo el ceño.

—Yo no me he confiado de nada —se talla la mejilla del beso hasta dejársela bastante roja, cual si quisiera borrárselo.

—Y aquí estás, semidesnudo, agotado y desarmado. Tomando de mi cerveza y comiendo de mi comida —susurra y vuelve a acercarse. A Germania le da un escalofrío mirándole de reojo y poniéndose en guardia ante la evidencia. Aprieta los ojos.

—¿Qué pretendes? ¿Apuñalarme mientras... Duermo? ¿Envenenarme?

—Non, non...

El rubio suspira sintiéndole otra vez muy cerca.

—Entonces puede que nos entendamos un poco —replica.

—Oh, eso está por ver —sonrisa de lado, mano en el muslo.

Germania mira la mano en su muslo con su cara de oler pedo acrecentada y esta se mueve subiendo un poco y dibujándole un circulito con un dedo.

—¿Qué es lo que está por ver? —pregunta mirándole de reojo vacilando en si quitarle la mano de ahí o no.

—Si nos... Entendemos —susurra en ese tono que consigue convertir cualquier cosa una metáfora sexual, acercándose.

Germania traga saliva y le mira de reojo, con un escalofrío. Ahora si le pone la mano sobre la que tiene en el muslo. Roma sonríe más moviendo los dedos bajo su mano.

—En esto no nos entendemos —murmura también apretándole un poquito la mano.

—Oh —susurra y entrecierra los ojos sin dejar de sonreír—. Qué pena...

Germania le mira de reojo soltándole la mano, creo que no he comentado que está rojito.

—Es en lo que más me gusta entenderme contigo —se acerca un poco más y vuelve a acariciarle, el rubio parpadea y gruñe un poco, tragando saliva.

—Y-Yo... —carraspea, tragando saliva y quitándole la mano del muslo.

—Tú... —entrecierra los ojos y se le acerca con clara intención de beso.

El rubio levanta las cejas y le mira con bastante pánico, pero sin quitarse del todo, así que acaba con un beso en la comisura de los labios y entrecierra los ojos, empujándole un poco para quitarle de encima y volviendo a llevarse la mano al lugar del beso.

—Creo que necesito un baño —murmura.

—Si te portas bien mañana te llevaré a las termas —se ríe separándose un poco.

—¿Si me porto bien? —levanta las cejas respirando otra vez ahora que se ha separado. Se pasa una mano por el pelo pensando que de verdad aquí hace un calor infernal. Se agacha al frente por su cerveza

—Pues... sí —sonríe y se humedece los labios, dejándole un poco de espacio... entrecierra los ojos un poco al notar que va a por la cerveza, sonriendo más.

Germania se la termina de un sorbo.

—Hace calor aquí, ¿verdad? —se abre la toga dejándosela caer atada del pecho y se pasa una mano por el cuello en el truco máaaaaas viejo que ya era viejo hasta entonces.

Germania le mira de reojo, abre los ojos, levanta las cejas, se sonroja, vacila, se mueve en su lugar, traga saliva y vuelve a verle como si se lo fuera a comer.

—No tanto —debe estar sudando.

—Oh, entonces me ahorraré de pedirte otra cerveza... me extraña siendo que no estás acostumbrado a este clima —le toma del cuello de la toga para bajárselo un poco suavemente.

—No te haré la... grosería de no aceptar tu cerveza. Pídela —murmura intentando que le suelte como SEA (Cual si Roma tuviera que hacer algo más que mover los ojos para que le traigan más).

Roma desvía la mirada un instante hacia la esclava y sonríe con un gesto de asentimiento, mientras, aprovechando que ha roto el contacto visual, le baja aun un poco más la toga, acariciándole pero como si le ignorara.

Germania parpadea porque no era eso lo que esperaba. Gruñe un poquito y se le eriza la piel por donde pasan los dedos de Roma.

—Todo sea por empobrecer el imperio —bromea mirándole otra vez.

—Bien, empobrecelo a gusto —murmura mirándole también—. No que tengas calor —le guiña un ojo y se ríe, capturándole una mano sutilmente

—En efecto, no que tenga calor —se humedece los labios pero frunce el ceño.

—Entonces es una cita. Mañana dejamos a los mocosos aquí para que jueguen y tú —le levanta la mano—. Y yo —la acerca hacia si para que la ponga sobre su torso desnudo y la deja ahí—. Vamos a las termas los dos solos.

Germania abre la boca y mira su mano sobre el pecho del romano.

—¿C-Cita?

—Eso he dicho —le mueve la mano para que le acaricie, bajando suavemente, el rubio se revuelve un poco, cerrando levemente los dedos capturándole un poco del pelillo del pecho.

Roma respira más profundamente y se estremece un poco a lo que el otro entrecierra los ojos preguntándose con claridad "pero qué coño estás haciendo, Germania" y en ese momento se acerca la esclava con la cerveza, así que el romano aprieta la mano del rubio para que no la quite de donde está mientras toma la cerveza con la otra.

Germania se sonroooooooooja sin mirar a la esclava, claro está, pero sintiéndose bastante expuesto.

—A tu salud —brinda el romano levantando el vaso y se lo lleva a los labios bebiendo un poco... y se tira el resto por encima.

—Pero es mía la ce... ooh... —se SONROJA, mirándole con ojos como platos... mueve un poco la mano en su pecho.

Roma se sacude un poco riéndose suavemente para quitarse el exceso de líquido.

—Aun puedes tomártela... —entrecierra los ojos con su sonrisa de lado. Germania le mira a los ojos y entrecierra los ojos.

—¿Qué intentas?

—¿A ti que te parece? —se encoge de hombros.

El rubio parpadea, le mira a los ojos y se le acerca un poco decidiendo que si de esto se trata... él también debe poder jugar. Frunce el ceño acercándosele más aun mirando su pecho bastante reluciente de cerveza.

Roma sonríe más al notar el movimiento de ojos e hincha un poco el pecho sin poder evitarlo. Germania frunce el ceño más aún, ahora decidido (y necio, Germania... NECIO), sacando un poco la lengua y dándole una lamida larga desde arriba del pecho hasta la clavícula

El moreno sonríe echando la cabeza un poco atrás con un "mmm" de satisfacción.

—Cállate, esto es sólo para tomar cerveza.

—Llámalo como quieras, mi amor —responde con los ojos cerrados.

—No me llames mi amor —murmura dándole otra lamida a la que vuelve a ronronear y levanta una mano hundiéndosela en el pelo.

Germania le da un empujón en el brazo para que le suelte la cabeza, lamiéndole una tercera vez.

—Si llego a saber que esto iba a funcionar tan perfectamente te hubieras tomado la anterior así también —se ríe disfrutando la actividad más de lo que Germania quisiera, seguramente.

Germania frunce más el ceño y aun sonrojado, después de la tercera lamida se detiene, ÉL mismo con la respiración medio agitada a pesar de que no lo quisiera. Carraspea. Roma baja la cabeza y le mira.

—¿Qué pasa? ¡No pares!


Germania, por dios, párate un segundo y MIRA lo que estás haciendo!