Continuación.

—al menos lo cumplí hermana... Pude hacer que escarcha se compadezca y la trate como su ama... —susurraba con una media sonrisa, hacia la nada— auch... Yukky pega duro jeje... Auch me lo merezco.

Cierro los ojos y me recuesto en unos de los árboles.


Con Yukky.

La joven escarcha caminaba tranquilamente por los senderos del bosque, y de en vez en cuando congelaba los alrededores, para no tener que conversar con la pequeña Rin, aunque viendo esto, parece que se le hacía muy difícil sacarla de encima.

—Yukky-sama... Es increíble las cosas que hace con el hielo—dijo alegre la pequeña.

—hump...—se escuchó de ella, ya que no quería hablar del tema.

—Señorita usted no habla mucho ¿no?—dijo la pequeña mirando como ella apresuraba el paso.

—Ya te respondió la pregunta niña—habló el kappa.

Desde ese momento los jóvenes no se dirigieron ninguna palabra, hasta que oscureció el cielo.

—Acamparemos acá—ordenó el daiyoukai.

El pequeño youkai y la humana Rin, pararon su caminata, pero la dama de hielo hizo caso omiso a la orden.

— ¿Adónde vas?—dijo cortante Sesshomaru.

—Buscaré un lugar donde mi Ama pueda descansar—contestó de la misma manera.

—Pero ¿acá no estamos bien yukky-Sama?—preguntó un poco confundida la pequeña niña.

—No—respondió y se adentró más al bosque.

—Vamos—dijo el youkai peliplata.

Ellos caminaron por uno metros más y se encontraron con una espléndida laguna de aguas cristalinas, también divisaron a Yukky acostada con los ojos cerrados. Pasaron los segundos y su cuerpo empezó a brillar, ahora ya no era la dama de la escarcha, sino, que era la sacerdotisa Kagome.

—Ya volvió—susurró feliz la pequeña Rin.

Ella corrió hacía la miko que se hallaba dormida.

—Descansaremos aquí—ordenó Sesshomaru saltando con elegancia hacía las ramas de un árbol.

Rin se acostó al lado de su madre y Jaken al lado de ah-un. Y así el grupo quedó en silencio.


Pov Kagome.

Siento los rayos de sol topándose con mi rostro, abro mis ojos muy despacio y me encuentro con el paraíso perteneciente a las personalidades.

Me levanto bruscamente del árbol en cual me encontraba descansando.

— ¡Kasai! ¡Mizuko! ¡Amane! ¡Taya!—llamaba con desesperación a las chicas— ¡Manase!... Yukky—dije mirando a la susodicha, que se encontraba al frente mío.

Yukky: que ya has despertado—dijo con serenidad.

—Si... ¿Qué pasó?—pregunto un poco confundida.

Yukky: moriste—me contestó.

Pero con su rostro no me doy cuenta sí está de broma o que.

— ¿cómo~?—cuestione sorprendida.

Yukky: que has muerto.

—estas de broma ¿no?

Yukky: no.

— ¿eh?... Esto no puede ser…

Yukky: hump... Ven...—dijo y dio media vuelta para empezar a caminar.

—Bueno—dije confundida.

Mire a mis alrededores, para divisar al lago y a los árboles que se encontraban vivos. Ahora me doy cuenta que esto significaría que las chicas están bien. Doy una media sonrisa y miro al frente para dar en cuenta que voy hacía la 'sala de reuniones', me preguntó porque le pusieron así, sino es ninguna sala en particular, bueno el lugar está cubierto por unas hierbas, dándole un aspecto cerrado.

Yukky: llegamos.

Me sobre salte y la miro, parece que estaba muy metida en mis pensamientos.

— ¿Para qué me trajiste aquí?— pregunto.

Yukky: debes de entrar si quieres ver a tus amigas otra vez…

Yo asentí y entre al lugar, seguido por la peliceleste, de pronto las piedras empezaron a brillar con intensidad, dando un espacio de calidez y tranquilidad en el lugar.

Ladeó mi rostro y puedo ver a las chicas, pero estas estaban congeladas.

— ¿tú las congelaste?—dije con un suspiro— ¿qué debo de hacer para que despierten?- pregunto mirándola.

Yukky: haz lo que hiciste la primera vez que llegaste a éste lugar.

Asiento y me acercó a la peliazul, ubicó mi mano en sus mejillas y esta empieza a brillar. Me alejo y voy hacía la peliplata, para apoyar ambas manos en sus mejillas, la joven congelada empieza a brillar al igual que le paso Mizu. Voy después hacia Manase y hago lo mismo, repetí esto mismo con Taya y por ultimo me acerque hacia Kasai y copie el mismo movimiento. Las cinco jóvenes se empezaron a descongelarse gracias al brillo que les había ocasionado con mi roce.

Al pasar los segundos estas empiezan a moverse bruscamente, como también sus párpados se mueven de un lado a otro, hasta que se abrieron poco a poco. Los cinco par de ojos me miraban sorprendida.

Amane: Kagome-sama... Esto no puede ser...

Mizuko: ¡Kagome-sama! ¡Esta viva! ¡Que feliz estoy!

Taya: pero no que fuimos congeladas por la loca de cabellos celestes... Emm no me acuerdo su nombre...

Manase: ... Oye Taya mejor cuida tus comentarios frente a la chica de ojos fríos... Te está mirando muy mal…

Continuara…


Esta historia no es nada corta, no estamos ni en la mitad de este libro, así que las cosas se tornaran más oscuras con el paso de los capítulos, esta historia contiene un especial navideño también, pero lo publicare en la fecha ya que esta se está acercando. También el origen de las niñas se está acercando pero como a mí me gusta la información estará escondida entre capítulos. Nos vemos pronto y byebye.