Capitulo XXXVI
La torre de porcelana
Sasuke pasaba tiempo de caridad con su hijo y esposa antes de partir a la batalla definitiva.
Contemplaba a Kalyan atentamente, no podía negar que a sus ojos era el niño mas hermoso. Era el balance perfecto entre la casa Haruno y Uchiha.
Sakura alegaba el hecho de que el pequeño tenia mayor parecido con su padre, solo bastaba con verlp de reojo, todo lo había heredado del Uchiha a excepcion de sus lindos ojos; El cabello , la mirada pesada que solo Sasuke poseía, la sangre Uchiha predominaba en el.
—No puedes dudar que es tu hijo. — Dijo la peli-rosa, cruzando los brazos y recargando su cuerpo contra el tronco de un árbol. —
—Tu tampoco puedes hesitar, definitivamente es tu hijo. — Kalyan jugaba con los pequeños corderos que divagaban por el jardín. Escuchar su risa era la melodía más dulce y complaciente para oídos de sus padres, verlo sonreír era mejor que apreciar un paisaje. — Tiene cierto parecido…—
—Por supuesto que no. — Tomo asiento a lado de su galante caballero aun sin apartar la vista de la pequeño principe. — Cuando la veo…es como ver tu reflejo. — Atisbo la temple del azabache. Lo miraba con suma dulzura o incluso más que eso…un profundo amor. —
—Heredo tu frente. — Sasuke viro sus irises negros hacia la faz de su linda esposa, quien, intentaba ocultar la parte mencionada, el pelinegro no pudo evitar sonreír levemente. Amaba a su familia, aunque no lo demostrase de la forma adecuada, pero el cariño que sentía por Sakura y por Sarada podía superar las barreras.
La afonía reino entre ellos. A pesar de toda la dicha y la alegría del momento, tanto Sakura como Sasuke estaban conscientes que aquello era un suspiro que pasaría rápidamente, y cuando menos lo pensaran, el regresaría a la batalla y ella estaría sumida en su antigua compañera llamada angustia.
—Sasuke…— Susurro a duras penas. —
— ¡Papá!— Prorrumpió Kalyan, dejando caer todo su peso en el regazo de su padre, quien lo recibiría gustoso. —
—Hablaremos de esto después…Sakura. — El, intentaba rehuir el tema, conocía perfectamente esa mirada llena de preocupación y sabía que, antes de partir, debía mantener una larga charla con Sakura.
—Está bien. — Asevero. Dispuesta a continuar con la diversión…aunque tuviese que aparentar.
—X—
Caminaban a las orillas del rio, contemplado el precioso atardecer adornando el cielo con una gama de diversos colores, anunciando la llegada de la noche, preparando a las personas para otro hermoso panorama.
—Sasuke…— Sakura meditaba constantemente si lo correcto era informarle sobre el embarazo, tenía en cuenta los pros y contras, para ser sincera, solo encontraría situaciones que la pondrían en desventaja. — ¿Cuándo partirás?— El azabache freno en seco frente al rio, contemplando como el sol comenzaba a ocultarse. —
—Mañana a primera hora. — Recito sin voltear a verla. Debía conservar la calma, no se mostraría vulnerable con la peli-rosa. —
—Sasuke…yo…quiero ir contigo. — Ella tomo la fuerza necesaria para emitir sus intenciones. No dejaría al azabache solo en aquella disputa, menos cuando Kaguya planteaba una situación susceptible. —
—No. — Replico zafio. — Ni siquiera lo pienses, Sakura. — Esta vez dio media vuelta para contemplar el temple contraído de la peli-rosa. Al ver esa mirada desafiante posada sobre él, recordó los primeros días como marido y mujer, siempre lo veía de esa forma, hasta el momento en que los sentimientos fueron mutuos, desplazando esa mirada pendenciera por una llena de ternura.— He puesto tu vida en peligro…no solo una vez, sino demasiadas.—
—No puedes mantenerme en una torre. — Dijo con voz firme. — Sasuke, no es solo tu guerra, también es mía. —
—Sakura, tú no puedes comprenderlo. — Paso ambas manos por su cabello en forma de frustración. — Si Kaguya te tiene cerca hará todo lo posible por terminar contigo...no soy tan fuerte para perderte, no lo soy. — Sakura se mantuvo estática, asombrada por la confesión del azabache. — Tengo miedo y tú lo sabes. Prefiero resguardarte en una torre a extraviarte para siempre. —
— ¿Y qué pasa con mis sentimientos? ¿Acaso no son importantes para ti? ¿Crees que no comparto ese miedo contigo?— Las preguntas comenzaron a bombardearlo, lo que se suponía sería una charla amena se transformó en una disputa.— Cada noche intento dormir tranquilamente…pero siempre apareces tú en mi mente, no puedo hacerlo…no sé si vives, si mueres, si estas sano o herido… ¡Esas dudas me carcomen hasta la cien cada maldita noche!— Sasuke extendió el brazo con la mera intención de palpar la piel suave y nívea de Sakura.— ¡No!—
— ¡Entiéndelo Sakura!— Dijo molesto, alzando la voz, sin importarle ser escuchado a lo lejos. — ¿Qué pasara si ambos morimos? ¿Quieres dejar a Sarada completamente sola? ¡¿Acaso no piensas en el bienestar de nuestro hijo?!—
— ¡Por supuesto que lo hago! ¡No tienes ningún derecho a poner en duda mi papel como madre! ¡Yo misma me he encargado de criarla cuando tu marchas frente a la vanguardia, arriesgando tu vida!—
—Sakura no te atrevas a decirlo. — Mascullo suplicante. — ¡¿Y qué hago yo?! ¡Crees que todo esto lo hago por amor a las pugnas! ¡No, Sakura! ¡Tú bien sabes que no tuve otra opción! ¡Y si mi destino es morir en el campo de batalla, lo aceptare sin titubear!—
— ¡Bien!— Las lágrimas resbalaron por las mejillas de la peli-rosa, dejando un rastro húmedo sobre estas. Realizaba un esfuerzo sobrehumano para reprimirlas, pero era sumamente imposible cuando estas ya habían echo acto de presencia. — He criado a nuestro hijo sola…no será diferente si tu partes para siempre. — Ambos trataban de disolver cada palabra. Necesitaban acompasarse a sus sentimientos, obviamente, después de retener tantos problemas llegaría el momento en el que se desbordarían como un rio sin cause. —
—Partiré mañana a primera hora. — Aviso nuevamente, desviando sus ojos hacia otro punto que no fuese la peli-rosa. —
—Siempre supe en mi corazón que nunca he podido hacer nada por ti…siempre me he preocupado por ti más de lo que te imaginas. Cada noche me reprocho a mí misma…si tan solo hubiese sido capaz de tomar todo tu dolor lo hubiera hecho con gusto, solo para consolarte. Pero aquí estamos de nuevo…y lo único que puedo hacer es sentarme a llorar. — Sus piernas comenzar a fallarle, temblaban como un terremoto, intentaba disimular que nada malo sucedía, intentaba mantener esa postura fría y desalmada.— Pero Sasuke…si alguna vez tuve un lugar dentro de tu corazón, por muy pequeño que este sea…entonces…¡por favor te lo pido! ¡No te marches! ¡Te prometo que si permanecemos juntos, todo volverá a ser como antes! ¡Yo te amo!—El azabache freno en seco, lentamente viro el rostro hacia ella con atisbos de tristeza. —
—Realmente eres una maldita molestia. — Emprendió marcha hasta la peli-rosa, rodeo su cintura con ambos brazos, abrazándola fuertemente, como si fuera la última vez. Al alejarse, inicio un beso tierno, rozando la suave piel que conformaban sus labios, que castamente se acercaba reconociendo su aliento, probando el sabor de su respiración, tomaba todo el tiempo del mundo para recorrer su boca milímetro a milímetro.
El beso seguido seria uno explorador y provocativo, uno que se apropió de sus labios como si fueran suyos, los saboreaba, los acaricio hasta hacerla estremecer entre sus brazos. Rompieron el momento a duras penas, calmando sus respiraciones agitadas, contemplándose el uno al otro con esas miradas de amor que solo ellos podían otorgarse.
—Prométeme que te quedaras aquí…prométemelo. — Alcanzo su rostro con ambas manos, obligando a sus fanales esmeraldas sostener los suyos. —
—No puedo hacerlo, Sasuke. — Era imposible decirle lo que sus oídos deseaban escuchar, él sabía que nunca podría enjaularla, porque aquello le quitaría esa belleza. — Pero hare todo lo posible, esperare a que regreses a mi…a tu hijo…a tu hogar, porque nunca lo has hecho. Aun sigues deambulando. Quiero que me jures que vas a regresar. — Ordeno. —
—Sakura…—
— ¡Júralo!—
—Nunca tuviste nada que ver con mis pecados. Te buscare cuando regrese…— Coloco el dedo índice y anular sobre su frente, esbozó una sonrisa cálida, solo para ella y nadie más, para que la conservase en su memoria por siempre.— Gracias…por todo.—
— ¿Por qué hablas como si fuese la última vez que lo hagamos?— Cuestiono Sakura, mientras su corazón se hacía pedazos. —
—Regresemos al castillo. Quiero despedirme de Sarada antes de marcharme. — Con esa oración lo único que logro fue aumentar la angustia en Sakura, deseaba alejarla de todos sus pecados, y si de esa forma lo alcanzaba…no tenía otra opción.
—X—
—Prométeme que regresaras sano y salvo, Naruto. — El rubio aun sostenía a su hija, la cosas más grande y hermosa en su vida. —
—Lo prometo, Hinata. — Entrego a la pequeña a su madre y de forma fugaz deposito un beso en los labios de la aludida.
—Cuida de mamá. — Dijo Sasuke a Kalyan, revolviendo con una mano sus mechones azabaches, arrancándole una sonrisa al pequeño pelinegro. —Los veré cuando regrese. — Susurro inseguro. Realmente desconocía si podría cumplir esa promesa.
—Te amo, Sasuke. — Replico Sakura.
—Y yo a ti. — Al otro lado podía verse un ejército aguardando por las órdenes de los reyes, quienes aún seguían despidiéndose de su familia. Sasuke sabía que el que estaba acostumbrado a viajar estaba obligado a partir…tal vez ese significado tomaría un sentido literal.
—Sasuke. — Llamo el rubio montando en su caballo, luciendo su reluciente armadura dorada. —
—Adiós. — Mascullo el azabache, subió a su valiente corcel y sin mirar atrás cabalgo hasta la salida, dejando que Sakura viera partir el amor de su vida.
—Adiós…— Susurro, oteando como la cama y su cabello se mecían acompasados con el viento.
—X—
Yacía sentada frente a la ventana, con la mirada clavada hacia la nada. Las horas parecían eternas, la espera era insoportable. Intentaba disipar sus pensamientos, pero el trabajo en la ciudad estaba finalizado, por lo que, sus pensamientos se tornaban como su peor enemigo.
—Mamá. — Sintió los leves tirones de Kalyan, por inercia, viro la mirada hacia su hermoso hijo, quien sostenía con firmeza un sobre. —
—Veamos que dice…mi dulce principe. — Alzo con agilidad al susodicho, colocándolo en su regazo. Sus dedos estaban temblorosos por el nerviosismo, lo cual, dificultaba una tarea sencilla.
Se deshizo de los dobleces, dejando entrever la fina caligrafía del pelinegro plasmada sobre el papel.
"Querido Kalyan…cuando leas esto…yo ya no estaré contigo.
Te debo una enorme disculpa ya que no llegare a verte crecer tanto como me gustaría. No culpes a otras personas o al mundo por esto. Con el paso del tiempo comprenderás que la vida está llena de golpes, alegrías, y tristezas.
Desearía que no tuvieras que sufrir tanto como lo haces ahora…Desearía que muchas cosas fuesen diferentes, pero no lo son.
La mayoría de padres he hijos tienen décadas para charlar sentado…o leer algún cuento antes de ir a dormir…No tendré esos momentos contigo…no podre enseñarte a cabalgar, utilizar un arco.
Pero mientras tengo tiempo de escribir esta carta, voy a otorgarte unos consejos…espero y estos te reconforten y que tengas una vida larga, plena y feliz.
Nada es más importante que la familia…entiéndelo bien…nada, ellos estarán ahí contigo por siempre. Trata a las personas como te gustaría que te tratasen. Se amable y bondadoso con la gente. Haz muchos amigos…ellos te otorgaran momentos inolvidables.
Se bueno con tu madre, de vez en cuanto discutirán, sobre todo cuando seas una adolescente. Recuerda que te adora y quiere lo mejor para ti. Abraza fuertemente a tu madre cuando este triste, y ayúdense mutuamente cuando afronten con los momentos malos. Ella tendrá que tomar decisiones difíciles por ti. Por eso…trátala bien, amala.
Se caritativo…cree en ti mismo.
Como ya lo había mencionado antes desearía que muchas cosas fuesen diferentes…pero si me diesen la oportunidad de elegir cualquier cosa en el mundo, elegiría a tu madre una vez más sin pensarlo, porque sin ella no sería el hombre que soy ahora, no habría compartido un sinfín de momentos tanto buenos como malos…no habría conocido el amor y por ultimo…no habría experimentado la dicha de tenerte.
Gracias por ser tú, Kalyan. Por hacerme el mayor de los cumplidos de todos los tiempos al llamarme papá. Tenerte como hijp ha sido el honor de mi vida.
Disfruta de tu vida, no la desperdicies. Yo estaré esperando por ustedes pacientemente.
Todo mi amor será para siempre, para ti, mi pequeño, y para mamá.
Con cariño…tu padre"
Resguardo la carta una vez más al finalizar con la lectura. Dejo a Kalyan en el suelo y guardo el sobre en una cajita de madera, donde mantenía las cosas más importantes de su vida.
No podía imaginar una vida sin Sasuke, ni siquiera quería hacerlo. Aunque sus pensamientos fuesen egoístas, lo quería a su lado, viviendo una vida plena y feliz, dándole la oportunidad de ver a sus hijos crecer sanos y fuertes. Una vida sin el…no sería llamada vida.
Emprendió paso hacia el armario, hizo las puertas a un lado, movió los vestidos hacia un lado, dejando al descubierto una reluciente armadura. Coloco un vestido ligero de color rojo con apertura desde la cadera, dejando entrever sus piernas. Puso unas botas por arriba de la rodilla y sobre la prenda roja monto la parte superior de la coraza de plata, la cual, protegía desde el pecho hasta la cadera, resguardan dando desde los hombros hasta el codo. El maderamente caía en forma de faldilla, sus antebrazos estaban cubiertos con protectores.
Coloco el cintillo alrededor de la cadera, donde enfundo su espada. Alcanzo el arco y carcaj, colgándolos sobre sus hombros.
Los intentos de Sasuke por resguardarla eran inútiles. No se quedaría sentada, al contrario, entraría en acción de forma peculiar.
—Mamá ¿A dónde vas?— Pregunto Kalyan, desconcertado por la vestimenta de su hermosa madre. —
—Traeré de regreso a tu padre. — Declaro. Cambio su posición a cuclillas, abrazo con todas sus fuerzas al pequeño y deposito un beso sobre su frente. — Pórtate bien, mi dulce principe. Regresare antes de que puedas decir pastel de moras. —
—Pastel de moras. — replico con inocencia, arrebatándole una sonrisa a Sakura.
—No tan rápido, mi niño. — Sakura alcanzo un pedazo de papel y tinta, escribió lo más rápido posible, dejando una nueva carta a lado de Kalyan, el cual, volvió abrazarlo con fuerza, prometía regresar con Sasuke.
…
Ocultaba la armadura bajo una amplia capa, lo importante era pasar desapercibida. Conociendo al Uchiha y a Naruto, ambos jóvenes habrían restringido cualquier flujo de entrada y salida en el castillo, sobre todo si se trataba de sus esposas.
—Mi señora. — Interrumpió un guardia de aspecto fiero, cabello negro y cejas pobladas. — Me temo que no puedo dejarla salir, órdenes del rey. —
—No planeaba salir. — Sonrió cálidamente. — Solo merodeaba por los alrededores del castillo. Estar encerrada durante toda la mañana es…atenuante. — Dio media vuelta, dejando en el suelo tres contenedores esféricos. Camino lentamente por el mismo sendero que la había dirigido ahí, alejándose lo suficiente para no verse afectada por los somníferos preparados.
Aquella puerta era la menos transitada y para su suerte, los establos no estaban muy lejos de ahí.
Al cerciorarse que el guardia "dormía" forzosamente, apresuro el paso, adentrándose en las caballerizas y montando el primer caballo que estaba a su alcance.
El corcel galopaba rápidamente, Sakura lo llevaba a sus extremos, exigiéndole más velocidad. Debía llegar a la montaña lo antes posible. Comenzaba a sentir un ligero ardor en los muslos, a causa de la fricción y los golpes ocasionados con el trote.
Descendió del caballo rápidamente y sin más preámbulos se adentró en la cueva del dragón. Busco desesperadamente la silla de montar, amoldada a la perfección para la bestia. Siempre fue una mujer precavida y esa acción no pasaba desapercibida, tenía todo fríamente calculado y posicionado al alcance para no demorarse.
El dragón desaprendía la silueta, respondiendo de forma no muy grata, lanzando un rugido gutural, esperando ahuyentar al intruso.
—Tranquilo. — Espeto Sakura apaciblemente. — Soy yo, Sakura. — Aproximo sus manos, acariciando la cabeza de este mientras la bestia la miraba fijamente. — Es hora de partir. — Aviso. El dragón, siguió el paso de la peli-rosa. La imponente acémila alcanzaba los setenta metros de altura, extendió las hermosas alas, al tiempo que Sakura –con dificultad-colocaba la silla.
Satisfecha con el trabajo, dedico una mirada nostálgica hacia el palacio de Thadica, resplandeciendo en el horizonte.
Sakura monto al dragón, oteo el mapa y halo las riendas con un poco de fuerza.
—En marcha. — Hablo con voz firme. Por última vez, el dragón rugió, emprendiendo vuelo. Ella, se sostuvo, temerosa al caer, estrujo los ojos con fuerza, rogando porque esa sensación desapareciera rápidamente. Al sentir el fino movimiento y el aire chocar en su rostro, abrió los ojos lentamente.
Todo lucia tan diminuto desde esa altura, el dragón dedico una mirada de reojo a la peli-rosa, quien parecía encantada con el bello panorama. Tal vez…una última aventura antes de perderlo todo.
—X—
— ¡Sakura se ha ido!— Exclamo Ino, adentrándose precipitadamente a los aposentos de la reina Hinata, sosteniendo con fuerza la carta, donde la aludida mencionaba su partida hacia el campo de batalla.
— ¿Cómo es eso posible?— Ino se aproximó con rapidez, dejando el trozo de papel sobre las manos de la ojo-perla. —
—Ni siquiera yo lo sé. Todas las puertas tienen vigilancia y nadie noto su partida. — Hinata arrugo el trozo de papel, nuevamente la zozobra se posicionaba en su pecho. —
—Dice que…regresara sana y salva. Con Naruto, Sai y Sasuke. — Mascullo. — Nos pide cuidemos de Sarada en su ausencia…—
— ¿Qué es lo que haremos?— Sakura dejaba a la deriva una gran incertidumbre, partir de forma precipitada, sin decir nada era algo descabellado. Ino conocía bien a la chica, ella no realizaba nada sin antes meditarlo, de cualquier forma sus opciones a veces parecían impulsivas. Por alguna extraña razón, sentía que regresaría con bien, podría apostarlo.
—Nada…cumpliremos sus deseos y aguardaremos por su regreso. — Mascullo Hinata, resignada. — Rezaremos a los dioses…—
—X—
Los soldados estaban reunidos, formando enormes filas, compuestas por un centenar de hombres que darían su vida en esa última batalla, lucharían hombro a hombro, como hermanos, para detener el mal común que los asechaba; Kaguya.
Tanta muerte y destrucción ¿Qué podía hacerse en contra de tal odio irracional? Todo lo realizado seria por los pueblos unidos.
A la cabeza de los ejércitos podrían apreciarse sus líderes, engalanados con vistosas armaduras, sosteniendo con firmeza sus armas, aguardando con temor las decisiones del destino.
—Son demasiados. — Susurro Gaara, contemplando al ejército enemigo. — Nos superan en número. —
—Los números no importaran, mientras nos apeguemos a las tácticas, todo saldrá bien. — Replico Naruto. Con temblando las temples desbordantes de miedo.— Cada uno de ellos teme por su vida.— Dijo a Sasuke, dirigió sus ojos azules hacia las manos del azabache, notando que no difería con aquellos sentimientos, tomaba con fuerza las riendas, tensaba la mandíbula y sus orbes ónix se perdían a lo lejos. Espoleo, rompiendo la formación premeditada. Debía darle ánimos a los hombres que, valerosamente, habían seguido ahí, los cuales, abandonaron a sus familias y las comodidades de un hogar para luchar valientemente contra el mal, necesitaba alentarlos para luchar de esa forma una última vez. — ¡Hermanos!— Exclamo, alzando el tono de su voz, pasando por el frente, demostrando la valentía perdida. — ¡Hemos pasado por mucho en estos años, dolor, sufrimiento...! —grito. — ¡Pero hemos venido a luchar como hombres libres! ¡Podemos salir del infierno juntos, yo no puedo hacerlo solo! ¡En este día nos despedimos de la opresión con miedo esto llego a su fin!—Tomo su espada. — ¡Lo que hacemos en la vida tendrá un gran impacto en la eternidad!— El discurso aumento el ánimo de los hombres, podía escucharse como chocaban el escudo contra su coraza, gritaban de manera imponente. El rubio regreso a su lugar, con una sonrisa dibujada en los labios.
—Es lo más coherente que te he escuchado decir en todo este tiempo. — Replico el pelinegro, colocándose el yelmo. —
— ¿Por nuestras casas?— Pregunto Naruto, oteando de reojo al azabache. —
—Por la libertad. — Espeto Sasuke. — Por ustedes. — Susurro, aguardando que su familia escuchara su voz.
Notaron el aproximamiento de un soldado enemigo, izando una bandera blanca en son de paz.
Todos lo miraban con desconcierto, Kaguya no se rendiría fácilmente, mucho menos cuando un enorme ejercito la asediaba. Era como entrar a las fauces del lobo.
—Tal vez han venido a rendirse. — Dijo Naruto, oteando el acercamiento del hombre. —
—No. Es demasiado orgullosa para rendirse. — Agrego el Uchiha. — ¡Bajen las armas!— Exclamo Sasuke. — ¡Ahora!—
—Una opción bastante sensata, muchacho. Traigo un mensaje, de su alteza Otsutsuki Kaguya. — Las miradas desconfiadas no tardaron en manifestarse, al igual que los cuchicheos y supuestas hipótesis sobre el contenido del mensaje. — "Yo, Otsutsuki Kaguya, Gran reina de Monde, conquistadora y princesa del antiguo mundo. Con el fin de aplazar el sometimiento del ejército, comandado por Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto, me permito invitar cordialmente a los antes mencionados a la sala principal del castillo para mantener una negociación justa para ambos bandos. De no cumplir con mi palabra…el pago será la rendición total". — Los chicos se dedicaron miradas llenas de complicidad, al parecer aceptarían la oferta.
—Es demasiado precipitado. Sin ustedes dos, una gran parte del ejército terminara a la deriva. — Gaara tenía razón, sin dos personas que lideraran las campañas la ventaja se posicionaría para el ejército de Kaguya. —
—Veamos qué es lo que quiere Kaguya…— Dijo Sasuke, inseguro. Naruto sabía que el azabache estaba maquinando un plan complejo. Kaguya les colocaba una gran oportunidad en bandeja de plata. —
—Sasuke, es suicidio. — Interpelo Naruto, bloqueando el paso del azabache. —
—Naruto… ¿Puedes ver esa fortaleza?— Señalo con el dedo índice el enorme castillo de piedra negra. — Si Kaguya se mantiene detrás de las murallas, lo único que nos depara es una muerte dolorosa. — Sasuke tenía razón, entre la fortificación y su posición, lo que quedaba era arena, agua salada y nada de alimentos. — Aquella discusión se vio interrumpida. El sol vespertino se vio cubierto por una enorme sobra. Algunos creían que se trataba de una nube, pero esa idea se disipo al ver a la bestia alada sobrevolando la bahía como un ave carroñera. El dragón creyó necesario rugir, hacia acto de presencia con una elegancia singular.
Por inercia, los soldados rompieron filas, abriendo el espacio suficiente para el aterrizaje del dragón. Al tocar el suelo, la tierra se levantó, provocando una espesa nube de polvo, impidiéndole a la mayoría tener un panorama claro.
— ¿Un dragón? ¡Cielos!— Exclamo el rubio. Desconocía la silueta que decencia con gracia. Podía tratarse de Kaguya –y si sus sospechas eran acertadas, literalmente estarían fritos, o mejor dicho, asados- Sasuke entrecerró los ojos para enfocar la mirada en la silueta desconocida que jineteaba al dragón, cuando la nube de humo logro disiparse, el pelinegro quedo inmóvil.— ¿Sakura?— Cuestiono Naruto. Rápidamente reconoció el hermoso temple de la peli-rosa. — ¡Sakura!— Repitió, esta vez afirmando.
Sasuke apeo del equino. Oteaba con cautela a la hermosa joven aproximándose a él, contemplo de pies a cabeza, corroborando que su esposa no era una doncella común, al contrario, aun luciendo una armadura conservaba esos aires de elegancia.
—Maldición. — Dijo chasqueando la lengua. — Mierda, Sakura…Te dije que te quedaras en el castillo ¿Por qué siempre te empeñas a desobedecer mis órdenes?— No alzaría la voz, evitaría atraer la atención a asuntos que no concernían a los demás. —
—No soy tu súbdita. — Una sonrisa altanera se dibujó en los labios de la mencionada. — Soy tu reina ¿ya lo olvidaste?— Evidentemente sus planes por retenerla fallaron una vez más. —
—Princesa. — Recito el mensajero ante la llegada de Sakura. —
—Reina. — Corrigió abruptamente. — Reina Sakura. —
—Mis disculpas, mi señora. No quisiera apresurar a los reyes con su respuesta pero, su majestad, no es una mujer que le guste aguardar. —
—Andando Naruto. — Sakura miro con reproche a los dos chicos, le parecía abordo que después de su gran entrada continuaran menospreciando sus habilidades, así que, nuevamente los detuvo.
—Alto. — Ordeno, deteniendo todas las acciones. — Yo iré con ustedes. —
—Ni pensarlo. — Replico Sasuke rápidamente. — Con que te quedes aquí por un momento es suficiente. — Si las miradas tuviesen un filo sic, la dupla estaría gravemente herida. —
— ¡Proporcionen un caballo a la reina Sakura!— Exclamo Naruto, aguardando por el transporte que agilizaría el tramo que recorrerían. El valiente mercenario llamado C, ofreció su corcel, un gesto que Sakura agradeció con una tenue sonrisa. —
— ¡En marcha!— Grito la peli-rosa. Extenuado, no tuvo otra opción más que asentir la locura de que Sakura los acompañase al castillo. Todos los ahí presentes, rezaban por que los reyes salieran con vida.
—X—
Al pasar por la zanja estrecha, distintos sonidos se mezclaban, los audibles eran algunos improperios, amenazas o comentarios de mal gusto lanzados hacia la traída de reyes, remarcaban el posible hecho de que sus cabezas estarían clavadas en una pica antes del amanecer.
Con dignidad, ignoraron bramidos, pasando de largo con la cabeza en alto, resaltando la falta de miedo.
Al adentrarse en la habitación del trono, sus dudas sobre el toque tétrico del palacio se disiparon. Imaginaron algo cercano a un relato de terror, donde todo estaba oscuro, apenas iluminado por la tenue llamada de las velas, retratos excéntricos colgados de las paredes y un sinfín de estrafalarios objetos. Obviamente nada de eso era real. Lo que si atraía la atención, era el enorme trono de color negro, en este, podían apreciarse diversos detalles, entre estos, dragones.
Sobre aquella silla –que la mayoría de los hombres codiciaba- Yacía una hermosa mujer, embelesada con un vestido negro, con diversos detalles en la parte superior de la prenda. En sus dedos llevaba anillos, de diversos tamaña nos y colores, en su cabeza se posaba una corona de hierro y de esta se desprendían algunas tiras que caían por su rostro, dejando al descubierto la parte esencial de este.
—Bien…bien. — Recito con voz fuerte, provocando un eco en la habitación. — ¿Qué tenemos por aquí?— Desde ese punto podía atisbar a la perfección cada rostro. Sus ojos aperlados se posicionaron en primer lugar sobre ambos jóvenes "Hagoromo…Hamura" fue lo primero que llego a su mente, el recuerdo de sus hijos, los cuales, sin remordimiento alguno la despojaron de todos sus derechos, dejándola como una mujer desdichada. "Indra…Asura" Era evidente que la rencarnación de sus hijos y sus nietos. Después, oteo a la peli-rosa, recordando el rostro de la rosa esmeralda, la mujer que detono los problemas entre Indra, Asura y su padre. — Uchiha Sasuke. — Menciono. — Uzumaki Naruto…y Haruno Sakura ¿o debería llamarte Uchiha Sakura?— Confundidos, se miraron mutuamente, desconociendo hacia donde se dirigía Kaguya con tanto verborrea. — Debo admitir que han sido un dolor de cabeza estos últimos dos años, también que subestime el alcance de su poder. —
— ¿Creíste que nunca podríamos terminar contigo?— Interrumpió Naruto, contemplando a Kaguya con una mirada detonante de odio. — Realmente nos subestimaste. —
—Y aun lo creo, no pueden terminar conmigo. Arrodíllense ante mí y juro vivirán…no de la misma forma, pero vivirán. —
— ¡Eso nunca pasara! ¡Estas acabada y lo sabes!— Sasuke y Sakura se limitaban a escuchar la disputa verbal. Seria precipitado intentar atacarla.
—Me encanta su debilidad…piensan que no la tienen, la ocultan entre las armaduras, pero en su interior siempre han estado temerosos ¿no es así?— Se puso de pie. Bajo por los peldaños grácilmente, aproximándose con lentitud hacia los chicos. — Al final de cuentas, no son tan diferentes a mí. El sufrimiento siempre ha sido inminente en nuestras almas. — Coloco una mano bajo sus barbillas, atisbando con atención cada rasgo que conformaba su temple.
—No puedo moverme. — Informo Sasuke. —
—Tampoco yo ¿Qué es lo que está pasando? — Al mirarlos fijamente, el recuerdo de sus hijos apareció en su mente, una remembranza fresca como la brisa matutina. Se quedaron aún más anonadados al ver como las lágrimas descendían por su rostro.
—X—
—Una triada. Lamentablemente…tu destino siempre será el mismo. Cambiará cuando esos jóvenes lleguen. Tómalo como un ciclo…pero cuando ellos aparezcan, ese curso llegara a su fin. — Kaguya escuchaba con atención a la hechicera. Poco a poco su poder se debilitaba. Sus intentos por ocultarlo marchaban a la perfección. Después de la muerte de sus hijos, se mantuvo escondida, atenta ante los movimientos que realizaban las grandes naciones sobre el tablero de juegos. Necesitaba fortalecerse para continuar con su plan; Regresar al mundo que ella misma había creado. —
— ¿Sabes quiénes son?— Estrujo la falda del vestido. Aparentaba no sentirse temerosa ante la profecía. —
—Aún no han nacido. — Informo. — Uno de ellos nacerá entre la unión del rayo y el viento. La joven, Uzumaki Kushina y el príncipe de Thadica, Namikaze Minato. — El tiempo aun alcanzaba. Ambos todavía eran unos niños, adquiriría todo lo necesario antes de que ese día llegara. — El otro proviene de un gran clan, tú lo conoces muy bien…Pertenecerá a la casa Uchiha. —
—Los Uchiha continúan en disputas contra los Senju. Al paso que van, veo muy lejano el día en que ese mocoso llegue a la tierra, no si terminan matándose unos a otros. —
—Kaguya. — Dijo la anciana con voz siniestra. — ¿Alguna vez falle en mis predicciones?— La princesa negó. — Yo misma te dije que llegarías a ser reina…—
—Y también vaticinaste el día de mi caída. —
—Cuida tus palabras…Nunca te ha gustado que el destino te tome por sorpresa y tampoco ha sido de tu agrado lo que este te depara. — Kaguya se mantuvo en silencio, clavando la mirada en la lejanía. — ¿Prosigo o prefieres ignorar la identidad del tercer integrante?— Ella no respondió. — Como usted ordene, mi señora. —
El paso de los años transcurrió. Como ente inmortal, ella permanecía igual, esperando por el momento perfecto para salir al ataque. Durante ese lapso de tiempo, diversas naciones emergieron, sometiéndose a atenuantes tratados de paz.
Los Uzumaki y Namikaze, afianzaron su alianza con un matrimonio crucial, el de Kushina de la casa Uzumaki y Minato de la casa Namikaze. La joven, por su apellido de gran poder, poseía lazos con la casa Senju, la cual, estaba instalada en Defsey, donde Senju Tsunade era la pretendiente principal al trono.
Por otro lado yacían los Hyuga, instalados en la enorme y rica ciudad de Vlada. Lugar de origen de tal casa.
Y por último, pero no por eso menos importantes, se encontraban los Uchiha. Los cuales, dominaban un vasto ejemplar de tierras, las que conformaban su reino llamado Salitrium.
Una parte de las profecías empezaba a cumplirse, pero eso no lograba doblegarla o quebrantarla. Al contrario, le causaba una gran emoción.
—El primer heredero de los Uchiha ha nacido. — Informo la vidente, la cual, continuaba con ese don que tanto apreciaba Kaguya. — Uchiha Itachi. — Replico. — El destino está en constante cambio, mi señora. —
— ¿Puedes ver algo diferente?— Cuestiono esperanzada. —
—Consonancias de suma importancia, las cuales no puede dejar pasar desapercibidas. Las profetizadas por mi bisabuela ya se han cumplido, pero los dioses me han otorgado el poder de ver aquellas que se efectuaran dentro de algunos años. — El tiempo tomaba un papel fundamental en la obra. —
— ¿De cuáles alianzas me estás hablando?—
—Aleaciones de gran poder. Usted sabe de esto, la mayoría de ellas se realizan para sacar ventaja por parte de ambas familias. — Kaguya asintió. — No puedo verlo con suma claridad, pero una de ellas creara una concordia entre los Uzumaki-Namikaze de Thadica y Los Hyuga de Defsey. —
— ¡Eso es imposible!— Dijo, casi lanzando fuego por la boca, como tal dragón. — Los Hyuga siempre han alejado a sus herederos de otras casas…Los matrimonios se perpetúan entre familiares de la primera y segunda rama, para conservar la pureza de la sangre. —
—Está a punto de cambiar. — Replico la joven. — No me culpes a mí…culpa a los dioses, ellos juegan con el mundo a su placer. — Espeto la joven. — ¿Quiere que prosiga con la profecía?— A duras penas, asintió. — La rencarnación de la diosa esmeralda está a punto de llegar…esta predestinada a la casa Uchiha. Al final de cuentas…su hado es regresar con Indra. —
—La prostituta de mi nieto no merece reencarnar. Debería estar sufriendo en el eterno Domain. Se empeñó en manchar la historia de mi casa ¡La cual me empeñe en construir!— Odiaba firmemente a esa mujer del mismo modo que odiaba a su nieto y al maldito de su padre. —
—De ellos defenderán "tempestad" y "Fuerza"— Maldecía a esos malditos seres que descendían de ella. Esas personas no quedaron satisfechas hasta dejarla en la ruina y olvido. Desgraciados, sin ella…no estarían en ese mundo. —
—Me encargare de irrumpir con esas uniones, antes de que todo esto llegue a cumplirse. — Susurro. — Tu misma lo has dicho…El destino está en constante cambio.
Del mismo modo, años después, nacieron Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke, solo unos cuantos meses marcaban la diferencia de edades, al parecer, sus madres –de forma inconsciente- habían optado por engendrar a tales "demonios" –como los llama Kaguya- con un lapso de tiempo no tan abismal. Lo que, por desgracia, ejercía presión sobre la mujer.
Y durante ese día, como si por una vez los dioses respondiesen a sus suplicas, un hombre llego.
—Uchiha Madara. — Se presentó con cordialidad, conservando ese respeto, elegancia y seriedad que lo representaban. Por su importante apellido, pudo deducir que el hombre formaba parte importante del clan. Algunas historias habían llegado a sus oídos, aquellas donde relataban las disputas mantenidas contra los Senju. —
— ¿Por qué estás aquí?— Cuestiono. No confiaba plenamente en él. Debía saber las razones que lo orillaban a buscarla con tal precipitación. —
—Sus objetivos no difieren mucho con los míos. — Madara sostenía firmemente la mirada de la antigua reina, un acto que logro sorprenderla, el, era uno de los pocos hombres que se atrevían a mirarla a los ojos. — Estoy al tanto en que usted desea apartar a ciertas casas del camino y debo confesar que su idea sobre establecer un antiguo régimen…parece bastante tentadora. —
— ¿Cómo sabes todo eso?— El interrogatorio continuaba, ella misma se aseguraba que los asuntos de estado no salieran de su cabeza, obviamente estaba equivocada, una vez más se dejó llevar por la ingenuidad. —
—Las paredes hablan, mi señora. Los secretos valen más que el oro. — Recito con voz grave. — Ofrezco mi espada y sus servicios…a cambio de regresarme lo que me pertenece. —
—Ya comenzaba a extrañar eso de los hombres…siempre quieren algo a cambio, aun si su trabajo ha sido mínimo. Últimamente obtienen riquezas, poder, placer con una simple unión, antes, eso se ganaba con esfuerzo. — Una sonrisa torcida se dibujó en los labios del pelinegro. — ¿Y qué es lo que te pertenece?— Pregunto. —
—Salitrium. — Mascullo en tono siniestro. — Nuestras historias son parecidas. Me encargue de darles la gloria y ellos mismos me pisotearon…Ahora, quiero recuperarlo, no importa si eso implica la destrucción entera de mi propia casa. — Encontró la determinación en sus palabras, algo que por muy extraño que fuera, logro encantarla. —
—Bien…— Afirmo. — Pero antes deberás hacer algo por mí. — Madara sonrió satisfecho. Había logrado su cometido, endulzando las palabras para los oídos de Kaguya. — Deshazte de la casa Uzumaki…—
Sus deseos fueron órdenes. Una fatídica noche de otoño, la familia real fue asediada, terminando con la vida de los dos grandes pilares de esta casa.
Todos alrededor, lamentaron tan desgarrador hecho, y se preguntaban ¿Dónde había terminado su heredero? Su paradero era desconocido.
Inicialmente culparon a los Uchiha de tales atrocidades. Los rumores sobre iniciar una guerra comenzaban a reafirmarse, posicionándolos como los principales enemigos. Para eso, el tiempo había hecho de las suyas una vez más. Uchiha Itachi era un adolescente prodigio. A sus cortos quince años de vida, había participado en diversos torneos, saliendo victorioso de ellos, sumándole a esto, su gran intelecto, alimentado por distintos autores de la época. Era el partido perfecto.
Como futuro heredero de Salitrium, el joven debía conseguir a una futura esposa, que llenara los estatutos implementados para ser la "reina". La mujer "ideal" debía ocupar un lugar en la sumisión y obediencia, inteligente, culta, hermosa.
No tardaron en surgir un sinfín de partidos. Pero la ganadora fue una hermosa niña Es casina, de nombre, Haruno Sakura. Ella cumplía con los requerimientos; Inteligente; sus conocimientos se basaban en literatura, matemática y medicina. Culta; Hablaba alrededor de cuatro idiomas, entre ellos, si lengua natal y la lengua común con fluidez. Tocaba el piano como un prodigio, así como el arpa.
La unión perfecta recaía entre ellos.
—Él es a quien debo temer…— Declaro. — Encárgate de Uchiha Itachi. — Y pensando que de esa forma se terminarían sus males, Itachi Uchiha termino gravemente herido en la batalla y gracias a su enfermedad, las defensas del rey no tardaron en agotarse…hasta terminar con su vida.
Así la unión predicha, nunca se llevaría a cabo. Pero al mismo tiempo que se terminaba un infortunio, otro aparecía…
El príncipe heredero, Uzumaki Naruto, ocupo el cargo de regente a la corta edad de doce años. Teniendo el apoyo de dos tutores: Jiraiya e Iruka.
Los días se transformaban en semanas, las semanas en meses y los meses en años. Cegada por la confianza, Kaguya creyó que todas esas profecías que rondaban por su cabeza no llegarían a cumplirse.
Por fortuna…todas tomaban fuerza.
Noticias sobre el matrimonio de Naruto Uzumaki y Hinata Hyuga llegaron hasta los rincones más inhóspitos del reino. Todos charlaban sobre esa poderosa alianza.
Meses después se llevó acabo la de Uchiha Sasuke y Haruno Sakura, la antigua prometida de Uchiha Itachi. La casa de los chicos parecía estar empeñada con la Haruno, por lo que, no desperdiciarían la alianza. Los Uchiha tenían un hijo –heredero al trono- y los Haruno una hija, así que, unieron sus reinos.
Esto provoco terror en Kaguya. Mentía muy bien, se engañaba a si misma con ilusiones absurdas. Tal vez era su castigo por dudar de las profecías…tal vez su final estaba cerca.
Al cabo de unos meses, la guerra se desato, llevándose a cabo feroces batallas, la mayoría de ellas resultando victoriosas para Naruto y Sasuke. Durante esos meses, "tempestad" y "fuerza" nacieron.
Hizo todo lo que estuvo en sus manos para derrotarlos, pero esos jóvenes parecían tener más fuerza y voluntad que una cucaracha. Nunca se doblegaban, nunca se rompían. Encontraban la manera para seguir adelante…para finalizar con su vida.
—x—
Soltó los cuellos de ambos chicos. Ambos sabían la historia de aquella diosa y todo lo que había hecho para sacarlos del camino.
— ¡Tu! ¡Tú mataste a mis padres!— Suspiro Naruto, poniéndose de pie con dificultad. — ¡Tu! ¡Maldita bastarda! ¡Hiciste de mi vida un completo infierno!—
—Yo con gusto puedo llevarte hacia ellos. — Recito, lanzando una carcajada gutural después. — Los tres se han encargado de hacer de mi vida un tormento. Ahora, es mi turno. — Con suma rapidez, tomo a Sakura en un momento de distracción, estrujándola con fuerza y sosteniendo la mirada. —
El azabache intento terminar con el agarre, se puso de pie, recomponiendo la respiración. Corrió tan rápido como sus piernas le permitieron, hasta que su paso se vio obstruido por dos guardias, quienes lo sujetaban firmemente, al igual que Naruto.
—Primero me encargare de ella. Observen con cuidado…así podrán darse una idea de lo que les depara. — La diosa alcanzo nuevamente la mirada de la peli-rosa.
Escuchaba persona llorando, veía héroes muriendo…la sangre secándose, sentía aquella tensión en aumento. Las voces en su cabeza eran demasiadas, le mostraban las cosas que harían, estaban ahí para torturarla.
Lanzo un alarido plagado de dolor, podría apostar que este se habría escuchado a lo lejos. Sasuke comenzaba a desesperarse, el ver sufrir a Sakura nunca fue algo que le agradase, todo lo contrario. Trato de moverse, pero esos dos hombres lo sujetaban con fuerza y para aplacar la furia del león, le propinaron una fuerte patada en el estómago.
Los gritos aumentaban, noto como las lágrimas comenzaban a emanar de sus ojos sin intromisión.
— ¡Suéltala!— Grito el azabache. — ¡Maldita sea!— Kaguya sonrió satisfecha, con un solo movimiento transgredió dos mentes. Dejo caer a Sakura, causando un eco sonoro al impactarse su cuerpo contra el suelo. — ¡Sakura!— Impreco al mismo tiempo que trataba de liberarse de sus captores. — Atisbo el cuerpo tembloroso de la peli-rosa y los esfuerzos que ella realizaba para recuperar la respiración, lo cual, parecía verse truncado por las lágrimas.
—Tienen dos opciones. — Hablo nuevamente la reina. — Arrodíllense ante mí…o sufrirán las consecuencias de sus actos. — Miro de reojo a la joven que aún seguía tendida en el suelo. — Diles que es lo que has visto…Sakura. — Ella, alzo sus fanales esmeraldas, contemplando a la dama con un atisbo de furia, cerro las manos hasta formar un puño, con dificultad comenzó a ponerse de pie, nada impediría que ella cumpliera su objetivo.
—He visto muerte…—Recito. — He visto…lo que tú has querido que yo viera. Solo la destrucción… y algo que nunca va a suceder… Esas voces en mi cabeza me han ensayado las cosas que hare…y las cosas que voy a hacer contigo. — Poso su mano entorno a la empuñadura de la espalda. —
— ¡Sakura no tienes que hacerlo!— Naruto se encontraba en la misma situación que Sasuke. Ambos subestimaron el poder que tenía Kaguya, pero de inmediato comprendieron que todo lo instalado en sus cabezas se trataba de una mera ilusión y nada más. —
—Veo caer a la oscuridad…siento la justicia arrastrándose. — Kaguya dio media vuelta, encarando nuevamente a esa joven llamada "la desafiante". — Ahora di que es lo que has visto tú…Kaguya. — Una sonrisa altanera se plasmó en el temple imperturbable de la diosa. Con elegancia, se dirigió hacia los jóvenes, tomándolos nuevamente por el mentón, mirándolos fijamente. Sakura trataba de moverse, pero algo extraño le imposibilitaba continuar, su cuerpo estaba petrificado.
—He visto su muerte tan clara como el agua. — Mascullo. — El odio…Hagoromo…Hamura…ambos me pertenecen. —
De ahora en adelante cada segundo era vital. Sakura debía idear alguna estrategia para rescatar a Naruto y Sasuke de las garras de Kaguya. Cualquier acción podría parecer irreflexiva… ambos chicos debían salir ilesos de la agresión.
Corrió rápidamente, tan sigilosa como una sombra, impactándose contra el cuerpo de la mujer, obligándole a interrumpir el agarre con los jóvenes, los cuales terminaron tendidos en el suelo nuevamente.
Sakura alcanzo su espada y llevo el filo de la hoja hasta el cuello blanquecino de la mujer, atisbándola con rencor, volvió a inquirir con la pregunta antes formulada.
—Di lo que has visto. — Ordeno con voz tan fuerte como el mismo acero. — Tu caída es inevitable, el ciclo está por llegar a su fin. —
Continuara
¡He regresado y con un capitulo para compensar la demora! ¿Qué les ha parecido? ¡Ha sido el capítulo más extenso del fic hasta el momento! Nuestros protagonistas han reunido a un ejército…tienen a un dragón y por ultimo…están cerca de Kaguya.
Por cierto, durante estos días, he tomado el tiempo necesario para corregir errores gramaticales y ortográficos que se encontraban a lo largo del fic. Sobre los cambios de personajes...retorne a los originales, ya que, el cambio anterior, causo disgusto en los lectores, por lo que Kalyan y Harumi volveran a la trama...al igual que los personajes que ya tenia planeados desde el inicio del fic. Por lo tanto, para su comodiad y gusto, Kalyan y Harumi regresaron ñ.ñ Sus deseos son ordenes.
Oficialmente solo quedan cuatro capítulos para ponerle punto final a esta historia…lo cual me entristece un poco y a la vez me alegra. Ha sido difícil adentrarme en el mundo de la fantasía y ligar otros géneros como el romance y drama a este.
Debo agradecerles por acompañarme en esta travesía durante todo este tiempo, no sé cómo compensarles el constante apoyo (Lo digo por todos los que siguen esta historia) ¡Mil gracias!
Pero dejare las cursilerías para el final…ahora nos adentramos en un término en particular que utilice en este apartado; El eterno Domain.
Hablando de muerte y reencarnaciones, el eterno Domain es lo equivalente al infierno (En distintas religiones)
En el siguiente texto podrán encontrar la respuesta a sus reviews (Los cuales, como ya lo he mencionado en reiteradas ocasiones, son importantes para mí)
Agness-celty¡Hola! Wow ¡Es genial que lograras ponerte al tanto! Sé que, algunos capítulos se volvieron repetitivos o en cierta forma tediosa, pero que los catalogues como emocionantes me alegra demasiado :D Pues…bienvenida oficialmente al lado oscuro, espero este capítulo también haya sido de tu agrado :3 Bueno, intento no salirme de la rienda original en tanto a sus personalidades. Sé que Sakura tuvo su etapa de fangirl, pero eso no fue un obstáculo para transformarse en una mujer fuerte (Atendiendo toda la extensión de la palabra) No quería desplazarla a un segundo plano, al contrario, quería explotar todas sus capacidades y habilidades ñ.ñ He tomado diversos aspectos de la historia original para adaptarlos a este fic n.n jajaja sobre el SasoSaku…creo que también hubo un ligero ItaSaku cx ¡Saludos Agness! ¡Gracias por leer y comentar! ¡Un fuerte abrazo!
carlita-chan uchiha¡Jajaja bastante extraño! ¡Espero haber llenado esas expectativas de ver a Sakura hacer una entrada épica al campo de batalla! Aún falta verla dirigir el ejército y luchar…lo menos que quería hacer con Sakura era plasmarla como la doncella en apuros… tome el lema de "Esta princesa puede salvarse sola" No te preocupes Carlita, te entiendo a la perfección, paso por lo mismo durante los parciales y cada cierre de semestre, intenta descansar más que los capítulos estarán aquí durante mucho tiempo ñ.ñ ¡No, al contrario! ¡Mil gracias a ti por comentar! ¡Saludos, suerte y un fuerte abrazo! ¡Más sasugalletas para ti!
MedelDianna ¡Muchísimas gracias *—*! Pronto sabrás como finaliza esta historia, aún faltan cuatro capítulos para terminarla c: ¡Saludos!
AkimeMaxwell Bueno…¿Qué puedo decirte? La historia necesitaba unos toques dramáticos en la recta final ¡Gracias por leer y comentar Akime! ¡Saludos y un fuerte abrazo!
Elaine Haruno de Uchiha Creo que en este capítulo he revelado una parte del por qué Kaguya siente tanto odio hacia ellos, una parte de la verdad se desvelado. ¡Saludos Elaine!
Jazsmith ¡Hola! n.n/ ¡Wow! ¡Hare todo por continuarlo lo antes posible! C: ¡Sus deseos son ordenes, solo pidan que a su servidora no se le vaya la inspiración! Jaja ¡Muchísimas gracias por los cumplidos! ¡Gracias por todo Jazsmith! ¡Por supuesto que va a pelear! ¡Pateara los traseros de unos cuantos enemigos! ¡Gracias por leer y comentar! ¡Saludos y un fuerte abrazo!
Nekatniss Deseaba darles una sorpresa ñ.ñ y para avanzar rápidamente…dos capítulos era la opción ideal. ¡Muchísimas gracias mí estimada Nekatniss! Aún existen algunas cosas que debo corregir en la escritura ñ.ñ pero con personas como tú, que nos impulsan a seguir adelante, el trabajo se vuelve sencillo ñ.ñ ¡A mí me encanta leer tus reviews! ¡Y gracias a ti por leer y comentar! ¡Saludos! ¡Un fuerte abrazo!
setsuna17 como siempre, es un placer leerte por aquí ñ.ñ ¡Ojala este capítulo no te haya decepcionado! Saludos.
Sin más, esto es todo por hoy. Intentare no demorar demasiado con la siguiente actualización, pero tomando en cuenta lo extenso que quiero y estoy haciendo estos capítulos, tal vez llegue a actualizar ligeramente tarde.
¡Ojala este capítulo haya sido de su agrado como los anteriores y no sea una excepción! ¡Como siempre! ¡Gracias por su constante apoyo! ¡Espero tengan una linda semana! ¡Saludos, un fuerte abrazo y muchos besitos! ¡Los quiero! ¡Cuídense! ¡Y nos leemos hasta la próxima!
