Mina convenció a Serena para irse a casa antes de que Darien saliera del agua y calmar a Yaten que aún quería golpearlo.
Prometió a Michiru llamarla cuando el trabajo se lo permita.
Darien se fue furioso empapado, no sin antes mirar amenazante a Kaname.
Megumi tuvo que pedir disculpas a su Kaname por lo sucedido.
-No te preocupes tía, Recuerdo mi niñez como la etapa más divertida de mi vida, tal vez estos seis meses la superen si Michiru le cobra a Darien cada travesura que nos hizo -Respondió el seminarista, retirándose a su habitación.
Taiki y Amy se excusaron, marchándose a un destino no revelado.
Seiya fue por su equipaje solo cuando Haruka le prometió no salir de la casa hasta que él regrese.
Vuelta la calma, las mejores amigas platican en el taller de diseño.
-Y lo golpeé con fuerza por engañarme -Haruka explica a Michiru el accidente en Francia.
-¿Cómo quedó?
-Tiene una pierna escayolada y la nariz inflamada con el puente amoratado -La rubia observa insistente a Michiru, estudiando sus cambios de expresión.
-¿Por qué me suplantó para escribir esa absurda carta?
-¿No lo sabes?
-¿Por qué habría de conocer cómo trabaja su mente? -Evade su mirada.
-No lo se, los tres fuimos muy unidos hasta aquella noche en que el patán de tu ex novio te dejó. -Lanza el anzuelo.
Michiru se mueve incómoda.
-Tengo algo para ti. -Avanza rápidamente hacia las perchas ubicadas en un perchero rotatorio. -¿Trajiste algo para irnos de farra?
-Si te soy sincera, no me he bañado desde ayer, o será antier, eso depende de como lo mires. No tengo nada más que mi bolso, en vista de que vine directamente desde el hospital. -Se dirige hacia su hija, que juega con las bufandas -No son juguete, Rukis.
La pequeña, se abraza testaruda a las bufandas.
-Déjala, no las dañará -Extrae un conjunto de gabardina rojo -¿Qué te parece este?
-Hermoso -Indica, viendo los botones. -¿Has vencido tu temor y te conseguiste a alguien para darle tu recurso natural no renovable?
-Debí escogerlo para que no fuera tan desastroso -Saca un vestido con falda corta en corte de pétalos de rosa.
-Quieres decir que no...
-Fue lo más increíble que me ha sucedido en la vida -Confiesa -Pero solo fue una vez.
-¿Conozco al idiota? -Se mantiene vigilando a su hija sin perder detalle de las expresiones de su amiga.
-Luego me propuse seducir a un tipo que resultó ser una de nosotras. -Cambia el tema a un terreno menos complicado. -Es el marido de Jean Paul. -Tuerce el labio de manera graciosa.
Haruka estalla en carcajadas.
-Y dices que soy atrevida y me lanzo al vacío sin paracaídas. Pero tú vas al espacio sin traje ni transbordador.
-Lo se. Fue un error, pero estaba decidida a ver si el tipo era una completa señora.
-¿No ha salido del closet?
-Lo ves y a simple vista crees que es heterosexual. Ningún amaneramiento, su voz es fuerte y masculina. Es el profesor de coreografía de Mina y Serena. -Busca un conjunto negro de cuero.
Haruka recuerda a la ex de Darien.
-Háblame de ella.
-¿De Mina? -Observa analítica a Haruka antes de dirigirse al estante de ropa interior.
-De Serena. ¿Cuántos años tiene que parece una adolescente?
-Está próxima a cumplir veinte años.
-Eso quiere decir que Darien la escogió como su masoquista a los dieciséis...
-Quince y medio -Corrige la diseñadora. -¿Sigues siendo talla cero?
-Por supuesto -Responde vanidosa -¿Cómo pudo enamorar a una niña?
-No a una niña ordinaria. Serena es una de las mejores personas que he tenido el gusto de conocer. Mina me ha contado todos los desplantes que le hizo Darien hasta el día en que ella debutó como actriz y cantante.
Rukis bosteza, restregando sus ojitos.
-¿Qué quieres decir? - Toma a la niña en brazos.
-No lo se. Hay algo que me tiene confundida.
-¿El hijo de mi ex?
-Esa es otra historia, pero no. -Coloca junto a las perchas seleccionadas varios juegos de ropa interior y un conjunto de pijama. Sabe que Haruka odia los camisones. -Aunque no lo creas, Darien parece estar verdaderamente idiotizado y adicto a Serena.
-¿Pero...?
-Con una loca en familia es más que suficiente. El tío Endymion logró enloquecer a tu casi suegra. Estoy segura de que Darien repetirá la hazaña.
-La señora Yoko no está loca, está más cuerda que nosotras juntas. Ella solo es diferente. Y por lo que pude ver en la chiquitita Serena, también es especial sin rayar a la locura.
-¿Cómo lo sabes? -Intenta tomar a Rukis, sin embargo la niña se aprieta de Haruka.
-En mi trabajo debo reconocer a timadores, asesinos que se hacen pasar por dementes para librarse de la justicia. Como abogados, Seiya y yo debemos reconocer cuando nuestros posibles clientes son culpables. -Mece a Rukis -No aceptamos defender clientes soberbios o que a simple vista parecen culpables.
-¿Por qué?
-No queremos ser responsables de dejar en libertad a alguien que cometerá otro delito. -Toma asiento -Te aseguro que Serena puede manejar a nuestro motivo en común a la perfección. Solo que no sabe usar su poder.
-Pero está su hijo...
-¿Cuántos años tiene?
-Dos.
Haruka mueve la cabeza.
-Es un gran problema para nuestro gorila. Pero también veamos el caso. Serena tenía apenas dieci... -Entrecierra los ojos -diecisiete años.
-¿Y...?
-Los hombres viven del y para el sexo, y a la edad de nuestro ex novio, las hormonas saltan como frijoles saltarines. No creo que ella hubiera permitido que Darien la tocara, aprovechándose de su inocencia. Darien pudo hacer lo que hacen la mayoría de los que tienen el cerebro en la cabeza equivocada. Correr a buscar a una mujer que en ese momento estuviera disponible.
-Sarah estaba en su camino. En realidad, me siento responsable porque yo le obsequié la botella de jerez para que superara el despecho en que su ex novio la dejó sumergida. Darlo todo por alguien y ayudarlo con los estudios, para que luego de graduarse la mirara como un gusano indigno, fue mucho para ella que había perdido a su madre un mes antes.
-Eso no la exime de culpa. Tu empleada cometió el error de cobrar venganza a su novio por medio de tu primo, quien no sabe que inventaron los condones. Los engaños tienen consecuencias, y para ellos es ese niño.
Michiru mueve la cabeza, sorprendida.
-Te escucho y no te reconozco.
-Es el milagro que Seiya hizo en mí -Mira con ternura a su hija, sin saber que una pareja está fuera de la puerta escuchando la plática. -No me importa lo que diga el mundo. Yo soy lo que soy ahora por él. No negaré que a veces extraño el tiempo en que no tenía que lavar, planchar y hacer los oficios. Pero no me importa compartir los deberes con Seiya. Sin él y mi Rukis mi vida no tiene sentido.
-¿Cómo lo conociste?
-En la puerta de una discoteca.
-¿También es fiestero?
-Nada de eso. Seiya trabajaba como guardián y me negó el acceso al lugar. Yo estaba vetada por haberle roto la nariz a la hija del dueño. Mi fotografía estaba en la cartelera de personas indeseadas.
-¿Hicieron cortocircuito en ese instante?
Haruka ríe.
-Nada de eso. Supe que era estudiante de derecho y me propuse a perseguirlo, molestarlo y seducirlo. Haroto pensó que era un busca fortunas. Seiya terminó poniendo una orden en mi contra. No podía acercarme a más de quinientos metros de él.
-Pero eres más fuerte que una epidemia -Michiru hipotética.
-Me inscribí nuevamente en la universidad. De esa manera él no podía denunciarme.
-¿Seguiste molestándolo?
La rubia niega en silencio.
-Me gustó estudiar. Había sido una tonta cuando abandoné la carrera. Esta vez tenía deseos de superarme y demostrarle a mis padres que no solo era una zorra sin corazón.
Los visitantes ocultos se mueven incómodos.
-¿Qué pasó después? -Michiru está intrigada.
-Al parecer, a Seiya no le gustó que yo lo ignorara. Eso o de veras quería ayudarme con las materias que no podía superar, además de protegerme del profesor que me acosaba. A Haroto no le pareció y se metió. Lo demás es historia.
-No es historia. Dime en qué momento te diste cuenta de que estabas enamorada.
-Cuando airado me besó porque lo llamé gay. Estaba furiosa porque se había alejado a causa de las amenazas de mi hermano. Mis padres también fueron a su casa a sobornarlo para que se aleara de mí. -Endurece su expresión -No les perdono su humillación. De no tener un yen, ellos serían menos valiosos que Seiya. Me dieron a escoger entre ellos y él.
-Bien, lo llamaste gay, él te besó, ¿Y luego?
-Lo abofeteé y le grité que no quería verlo más. Me dolía que no sintiera nada por mí, cuando yo acababa de descubrir que lo amaba. No le respondía las llamadas. El mes en que él debía presentar sus últimos exámenes, amaneció en la puerta de mi casa, rogándome que lo aceptara. -Suaviza su sonrisa -Que solo tenía su fuerza e inteligencia para trabajar por mí. Me derretí en sus brazos -Se encoge de hombros.
-Ganó el amor.
-Y no me arrepiento de haberme casado con él. Me enseñó a ser persona, a vivir de veras. Me dio una hija hermosa. Pero no es perfecto, tiene como madre a una verdadera bruja.
-Mina casi se agarra por las greñas con ella. La loca se le lanzó y mi amiga que no acepta tonterías, le regresó cada uno de los insultos y golpes. Tu marido se metió entre ellas para que la sangre no llegara al río.
-Se lo merece. La vez que ella me abofeteó llamándome ramera, él no se movió. Creo que le tiene miedo.
-¿Quién no? Hasta yo me asusté -finge escalofríos. Esa mujer...
Haruka recuerda la razón de su viaje.
-¿Haroto y tú fueron novios o amantes?
La pregunta deja muda a Michiru.
-Yo...
La salva de responder, la visita de los padres de Haruka...
.-
Casa Tsukino.
-¡Ya era hora que mostraran su humanidad! -Ikuko está molesta con su hija y Mina.
Serena se encoge.
-Te llamé para avisarte...
-Te dignaste a llamar esta mañana, después de que yo pasara la noche en vela. -Con las manos en jarra indica.
-Lo siento, mamá Ikuko. También soy responsable, debí tener en cuenta de que Serena olvida llamarla.
-¿Saben lo que sufrí anoche pensando que papá y Kenji descubriera al que envía las rosas?
-¿A Darien? -Pregunta tontamente su hija.
-¿Acaso hay alguien más? -La mira irónica -Anoche, él y su madre cenaron en esta casa, por cortesía de papá. No se como pude mantener la compostura, cuando minutos antes de que aparecieran en mi puerta, papá y Kenji pensaban darle cacería por acosador, como llaman a Darien.
-¡Oh, cielos! -Gime Serena.
-Y eso no es todo. Tu padre está que salta de un puente desde que abrió el diario esta mañana. -Observa acusadora a las rubias.-La fotografía tuya con expresión de algo que no quiero mencionar, alteraron sus nervios.
-Eso fue... -Serena está ruborizada -Cuando cantamos en esa fiesta, no pensamos en las consecuencias -Busca su mitón.
-¿Está muy enojado papá Kenji? -Mina pesa la posibilidad de correr a pasar la noche en un hotel.
-Lo estaba hasta que abrió el otro diario y leyó la entrevista que te hicieran, donde afirmas que no tienes novio y el amor de tu vida es tu padre.
Serena rasca su cabeza. Le parece que quien dijo esa tontería fue Micaela. Pero es capaz de adueñarse de las palabras si eso la salvan de un castigo.
-Es cierto, papá es el hombre que ocupa mis pensamientos por ahora. Darien es mi pasado.
Su madre escucha el dolor en su voz.
-¿Aún lo amas?
Serena sube a su alcoba sin responder.
-Creo que él es la mitad de Serena -Mina lamenta.
-Me duele saber que mi hija sufre por amor.
-Lo se. -Se dispone a subir a su alcoba. -Antes de que lo olvide -Gira hacia Ikuko -Esta semana estaremos llegando tarde. Entre las grabaciones y los adelantos de la celebración de su cumpleaños número veinte, Serena estará tan ocupada que no tendrá tiempo de suspirar más que por cansancio. Por ahora nos acostaremos a dormir para estar como una uva en la mañana. -Corre escaleras arriba.
-Solo espero que se porten bien -Ikuko habla al vacío...
.-
Casa Kaioh
Michiru abandonó el taller rápidamente, dejando a Haruka con sus padres.
-¿Qué hacen aquí? -Pregunta inexpresiva.
-Hija... -La mujer rubia de ojos azules observa enternecida a su hija.
-Vinimos por ti.
-Creo que se equivocan. -Expresa mirando fijamente al hombre maduro. -Me llamaste hace días a mi casa para recordarme tu desprecio y lo arrepentido que estabas de ser mi padre.
-Estaba dolido porque no acompañaste a tu hermano. Me embriagué...
-Yo te he echado de menos todos estos años -Su madre pronuncia, con las manos unidas en su pecho.
-Sabías mi número. Y si no, tu dinero podría hacer maravillas para conocer mi paradero.
-Cambié mi testamento después de llamarte a Francia -Su padre da un paso adelante.
-Bien por Haroto. -Comenta, meciendo a su hija que se mueve inquieta en sus brazos -Si me disculpan, esta conversación ha terminado. -Se incorpora.
-No te excluí. Hice que mi abogado incluyera a mi nieta en partes iguales contigo. Haroto continuará teniendo el cincuenta por ciento de mis bienes.
La niña se mueve incómoda en los brazos de su madre, llorando. Haruka analiza la información que acaba de escuchar, sin prestar atención a la mujer que toma a la pequeña de sus brazos y la mece suavemente hasta que Rukis se tranquiliza.
-Nunca te excluimos. -Dice suavemente su madre -Te extrañamos mucho, cada navidad y cumpleaños que pasabas lejos de nosotros, llorábamos por tu ausencia.
-Haroto jamás me dijo nada...
-Le prohibimos decirte como sufríamos. -Su padre toca suavemente su mejilla -Esperamos que abandonaras a tu nuevo capricho y regresaras a casa.
-No abandonaré a mi esposo...
-Ya lo sabemos, y nos hace felices que hayas madurado. Tu esposo es bienvenido a la familia. Prometemos no volver a humillarlo, tampoco nos interpondremos en tu matrimonio. Solo permítenos ver a nuestra nieta -Ruega su madre.
-Los nombraré socios de mi bufete si quieres.
-Seiya no lo aceptará. Trabajamos en París.
-Hablaré con mi yerno. -Su padre ofrece
-Nos sentimos avergonzados por todo lo que hicimos.
-No queremos que nos dejes nuevamente.
Haruka los observa sin poder creer que sean los mismos orgullosos que amaban más su dinero que a sus hijos...
.-
Dos días después
-¿Entonces viven juntas o no? -Mina le pregunta a Yaten.
Almuerzan en el restaurante que queda frente a la emisora.
Serena se ha retrasado. Ese día le tocó grabar en exteriores con Diamante y Malachite. Kaname también la acompaña. Mina espera que regresen para hacerla firmar unos documentos de la fábrica. Quiere estar prevenida en caso de que su padre cumpla la amenaza de despojarla de ella y sus activos.
-Mi hermano nos llamó esta mañana desde la casa de sus suegros. Al parecer hicieron las paces y mi cuñada está nuevamente en su antiguo hogar.
-Pero será mientras se reintegran a sus empleos en Europa.
-No lo se. Mamá fue quien habló con Seiya y está que se desgarra las vestiduras. Portarse mal hace años con la madre de su nieta, le trajo como consecuencia no tener a mi sobrina más en la casa.
-Tu madre está loca y lo sabes. -Mina toma un trozo de piña.
-No saber controlarse no significa que está orate.
-Hablando de gente loca, ¿Qué sabes de Darien?
-Nada. Sigo queriendo patearlo...
-No es la primera vez que me grita ni será tampoco la última que me cobre. -La rubia se encoge de hombros.
-Lo será porque ya tienes quien te defienda. Darien tendrá que respetarte si quiere recibir el mismo trato.
Mina va a responder, cuando Miyake se sienta junto a ellos. Lo acompaña un hombre mayor.
-Aino, ¿Dónde está la mujer de mis sueños?
-Debe estar por llegar, ¿Qué haces fuera de la fábrica?
-Traje esto -Extrae unos documentos de su portafolio -Comienza a firmar para irme tan pronto Serenísima traiga su adorable cuerpecito a este horrible lugar.
Yaten ve especulativo a su jefe inmediato. Al parecer, ese hombre frío y gruñón cayó bajo el hechizo de Serena. Otro más, piensa el peliplateado.
Escucha su voz, con ella viene el primo de Michiru.
-Debiste usar Protector solar, tu piel está muy roja.
-Con la brisa que hacía, la arena se me habría pegado a la piel y entonces sería la mujer de arena. -Llega hasta la mesa -Buenas tardes, tengo tanta hambre que me comería un elefante.
Miyake observa fascinado el vestido veraniego blanco que le llega sobre las rodillas. Las mejillas ruborizadas por el calor, hacen más hermosos sus ojos brillantes.
-Debiste tomar más agua para recuperar...
-Kaname, deja de portarte como papá -Se ubica entre Mina y Yaten.
-No me muevas -Exige Mina, quien toma un bolígrafo y firma donde le ha indicado su asistente.
Serena la ignora.
-Hola muñequito, ¿No deberías estar trabajando?
-Es mi hora de almuerzo -Responde estudiando a Miyake y Kaname. Al parecer, el padrecito parece estar tan embobado por la rubia como el secretario de su novia. El sueño de ser sacerdote se esfumará si sigue saliendo con ella. Y solo han pasado tres días desde que la conociera. -Darien es un tonto -Piensa.
-Necesito que practiques tu firma junto a la mía -Mina le entrega el bolígrafo a Serena.
-¿Para qué? -Sin leer firma donde le indican.
-Hoy estás muy bella. -Susurra seductor Miyake.
-Kaname ya me lo dijo, también Malachite.
A Miyake le molesta su respuesta. Toma el documento firmado y se incorpora. Se lo entrega a su acompañante, que luego de revisarlo, firma y coloca un sello en la parte superior de la primera página y la última.
-Tendrán el documento registrado, mañana temprano. -Hace una reverencia, marchándose.
El asistente va a retirarse, regresando para tomar la mano de Serena y besar su dorso.
El primo de Michiru carraspea irritado.
-Nos vemos, jefa. -Encantador le guiña el ojo.
Serena permanece pasmada. Un minuto después mira confundida a Mina.
-¿Me llamó jefa?
Su amiga extiende la mano.
-Dame un billete -le exige. Serena obedece, entregándole un papel moneda. -Listo.
-¿Qué está listo? -Kaname ocupa el lugar que dejara Miyake.
-Serena acaba de pagarme, le he vendido mi fábrica por diez yenes y es ahora la dueña de mi compañía.
Yaten observa a la rubia sorprendido por la noticia. Mina se ha quedado sin nada...
.-
.-
.-
Feliz Navidad para todas.
