N/A: hola a todos, bueno capitulo corto, con la continuación que pidieron, gracias a todos los que leen, por favor dejen comentarios, quiero saber sus opiniones y si les gusta la historia. disfruten de la lectura.
Ana se removió en la cama y al hacerlo sintió un peso en su estomago, abrió los ojos y se encontró con el brazo de Christian sobre ella, y más abajo sus piernas enredadas en la de él, sonrió ante la vista, él respiraba tranquila y pausadamente, su semblante era pacifico, miró su cuerpo y vio que estaba desnuda, se habían quedado dormidos en el round 12 más o menos, exhaustos de tanta actividad que no se volvieron a duchar ni vestir, y aunque no era experimentada en el sexo, sabía que Christian tenía más potencia que cualquier otro hombre que sus amigas le hayan contado.
Se liberó como pudo de él y se escurrió hasta sentarse en el borde de la cama, por la ventana se colaba el sol, tomó una sabana, se envolvió con ella y caminó hasta el balcón. Escala era mucho más alto que su edificio, y Christian al estar en el pent-house tenía una vista envidiable, abrió un poco la puerta, pero la cerró inmediatamente cuando una brisa helada entro, miró un buen rato ese maravilloso panorama y luego se dirigió al baño.
Christian giró y estiró el brazo, cuando no sintió nada a su lado se despertó, levanto la cabeza y vio que estaba en su habitación solo, se levantó de la cama y se dirigió al baño.
-¿Ana? – golpeo la puerta.
-Ya salgo – dijo ella desde el otro lado, se aseó un poco ya que no pudo bañarse, se lavo la cara y decidió utilizar un poco de enjuague bucal antes de salir, cuando abrió la puerta se encontró con una vista más alucinante que la de la ventana, Christian, desnudo, recostado por el marco, despeinado con una sonrisa ladina, cuando él la vio abrió sus brazos y sin dudar ella se dirigió ahí.
-Buenos días – dijo, recostó su cabeza por su pecho y movió su nariz aspirando su aroma, él se tensó un momento, lo que hizo que ella se percatara – lo siento – dijo y trató de moverse, pero él afirmó el agarre.
-No te muevas, me gusta sentirte – dijo y la abrazó con más fuerza y puso su cabeza en su cuello, y Ana se dejo, demasiado feliz para discutir - ¿Qué tal dormiste?.
-Como un tronco, dadas las actividades de anoche – dijo estirándose.
-¿Y cómo te sientes hoy, estás adolorida? – preguntó acariciando su brazo.
-Mmm, un poco, ¿Por qué la pregunta?
Christian sonrió y empezó a besar su cuello –estaba pensando que podríamos empezar el round 13, o empezamos de 0.
Ana rió y lo empujo por los brazos – Wow, quieto ahí tigre… ¿qué tal primero el desayuno para recuperar fuerzas?
-Bueno, pero luego no te dejó salir de esta habitación hasta que no puedas caminar. – le dio un beso sonoro y una palmada en la nalga y entró al baño.
Ana caminó hasta la cama y empezó a mirar por todos lados, no encontró su maleta por más que buscaba, decidió que le preguntaría a Christian, pero en vista de que quería preparar el desayuno necesitaba ponerse algo, hacia un costado vio una cómoda y decidió investigar, en el primer cajón había ropa interior, y en el segundo medias, en el tercero camisetas y en el ultimo pantalones, miro las prendas y se decidió por un bóxer blanco y una camiseta blanca en cuello v, la camiseta no era tan grande por lo que le quedaba bien. Dejó la sabana en la cama y se dirigió afuera, en pasillo era largo y habían muchas puertas, pero estaba segura que ninguna de ellas era la cocina, bajó las escaleras y llegó al gran salón, la vista era mucho mejor ahora que anoche y que la primera noche que había venido, las luces iluminaban todo dejando entrever la sobria decoración, cerca de uno de los ventanales estaba un piano negro grande, seguro que Christian sabía tocar, se dirigió casi hacia el fondo del salón y tanteando encontró una puerta que era la cocina, aunque llamarla así era un sacrilegio.
Estaba totalmente equipada con los mejores electrodomésticos e inmaculada, parecía salida de una revista, Ana caminó hasta el refrigerador y no le sorprendió que estuviera lleno de todo lo que se podría desear, Gail evidentemente estaba preparada para todo, miró el contenido y se decidió por tocinos, salchichas, huevos y frutas, jugo y café, después de todo necesitaría fuerzas.
Estaba batiendo unos huevos mientras se cocinaban las salchichas y el tocino cuando dos manos fuertes la tomaron de la cintura.
-¿Qué tienes puesto? – dijo besando su cuello y masajeando sus pechos
-Es que no encontré mi bolsón – dijo pegando más su cuerpo al de Christian, como pudo dejó el bol en la mesada.
-Estoy pensando seriamente en esconderlo todo el fin de semana, te ves fantástica en mis bóxers – le dio la vuelta y la besó con fuerza.
-El desayuno – dijo entre besos, mientras enredaba una pierna en su cadera.
-No importa – dijo y la agarró de la cabeza y profundizó el beso, a partir de ahí ya no les importó nada, segundos después se estaban besando desenfrenadamente sobre una mesita sin ropa, él se puso un preservativo y la penetro con fuerza.
-Siii – dijo él casi en un susurro, estaba demasiado excitado que no podía hablar, Ana se atajaba de la mesa poniendo sus manos sobre su cabeza, y abría sus piernas lo más que podía para recibirlo mejor.
-Estoy a…- dijo Ana cuando una voz la interrumpió.
-Christian cariño, ¿Dónde estás? – Christian paró en seco, y la mano de Ana fue a su boca
-Mierda, mierda, mierda – dijo él en un susurro y saliendo abruptamente, como pudo se saco el preservativo y ayudo a Ana a levantarse, está ya estaba totalmente roja de la vergüenza.
-¡Mi Ropa! – dijo mirando frenéticamente por todos lados, luego divisó la remera tras la barra de desayuno y se dirigió hacía ahí, Christian como pudo se puso el pantalón de pijamas, todavía tenía en la mano el preservativo usado cuando la puerta de la cocina se abrió, Ana se agacho tras la mesada rezando que no se percataran de su presencia.
-Aquí estas cariño, me sorprendió que Taylor no me recibiera. – dijo Grace acercándose para besar a su hijo, Mía entro tras ella, Christian todavía respiraba con dificultad, la mano que tenía el profiláctico fue derecho a su espalda.
-Mamá, que sorpresa, hola Mía, le di el día libre a Taylor – Grace lo miró escéptica – no pensaba salir del departamento el fin de semana – dijo mirando a su madre, a su hermana y hacia donde Ana estaba oculta, cuando miró nuevamente hacia su madre en la esquina su ojo percibió algo, cerca de la puerta del refrigerador distinguió el bóxer tirado.
- Discúlpame por llegar así de improvisto, pero hace más de dos semanas que no nos vemos, y tú hermana también te extrañaba.
-Claro, no hay problema, que tal si pasamos a la sala – dijo señalando la puerta.
-¿Que es ese olor? – dijo Mía mirando a todos lados.
-Yo no huelo nada – dijo Christian y empujo a su mamá – vamos a la sala.
-Christian por favor, se huele tocino – Mía se dirigió al horno que estaba al otro lado de donde estaba escondida Ana, pero que la hacía más visible, Ana se corrió un poco más tratando de esconderse lo más que podía, no había podido ponerse la remera, por lo que estaba completamente desnuda.
Mía abrió la puerta del horno y vio que habían salchichas y tocinos, a punto de quemarse, cerró la perilla y miró a Christian inquisitivamente.
-¿Dónde está Gail?
-En su día libre, seguro con Taylor, ¿porque no nos vamos al salón?, creo que estaremos más cómodos, tomó del brazo a su madre para guiarla, pero ella no se movio.
-¿Tú estabas preparando el desayuno?
-¿Qué hay de malo en ello? – preguntó levantando una ceja, Mía rio.
-Christian por favor, tú no sabes ni prender la máquina de hacer café, ¿Qué pasa aquí? – Mía miró a todos lados y cuando vio el bol y dos tasas en la mesada abrió mucho los ojos – Oh Dios Mío, ¿estás engañando a Ana? – dijo con espanto, llevándose la mano a la boca.
Christian rodó los ojos, ahora sabía el motivo de la visita inesperada.
-Hijo, ¿es cierto? – preguntó Grace con un poco de rabia.
Ana se tapaba la cara mortificada, esto no podía ir peor.
-No mamá, no sé de qué hablan – Christian trato de desviar el tema – yo creo que me lo podrían explicar mejor en otro lugar. – intento nuevamente que su madre saliera.
-Christian tu actitud es muy rara – dijo Grace consternada – aparte, es evidente que no preparaste el desayuno y si Gail no está…. – no pudo terminar, se sentía muy perturbada pensando en lo que Mía dijo.
-Christian por favor, no somos tontas, es evidente que alguien está contigo – dijo Mía molesta señalando las tasas y el horno.
-Ana era la que estaba preparando el desayuno – dijo rodando los ojos y con molestia.
-¿Y donde esta ella si eso es cierto? – dijo Mía cruzando los brazos indignada.
-Eh…tuvo que ir – se rasco la cabeza -…fue a cambiarse – terminó incierto
-Ok, vamos a esperarla – dijo Mía
-Está bien, por favor esperémosla en la sala – dijo empujando nuevamente a su madre.
-Podemos esperarla aquí – dijo Mía sentándose en una butaca.
-MIA, EN EL SALON, AHORA – dijo Christian levantando la voz y señalando la puerta.
Ella salió ofuscada y detrás Grace, que todavía no entendía muy bien que pasaba, Christian espero que salieran tiró el preservativo en la basura y rodeo la barra
-Oh Mi Dios, Oh Mi Dios, Oh mi Dios – decía Ana casi en un susurro, con las manos tapando su cara, todavía en el piso.
-Bebe, tranquilízate
-¡Como quieres que me tranquilice! – dijo casi gritando – ¡están esperando verme, y no puedo salir de aquí!
-Escúchame – dijo tomándola de los brazos y levantándola – la puerta que está ahí – señalo una puerta al costado – lleva a los pasillos que conducen a las habitaciones del personal, sigue derecho y encontraras una escalera, súbela y luego gira a la derecha, abre la primera puerta que encuentres y terminaras en el piso de arriba, muy cerca de mi habitación, tu bolsón esta en el closet.
-Ok – Ana se giró para ir a donde le indico pero Christian le atajó el brazo - ¿Queee?
-Podrías ponerte ropa por favor, no quiero que te encuentres a Taylor desnuda – gruño.
Ana se miró y se sonrojo al pensar en encontrarse con Taylor, rápidamente se puso la camiseta, mientras Christian le pasaba el bóxer, se lo puso y salió volando hacia la puerta, justo a tiempo, porque Mía nuevamente entró a la cocina.
-¿Qué haces? – dijo mirando por todos lados – te estamos esperando – y volvió a salir, él suspiro y se dirigió a la sala.
Cuando llegó se sentó en el sillón que estaba frente a su madre y hermana.
-Ahora me van a decir el verdadero motivo de su visita – dijo en un tono frio.
-No sé a qué te refieres Christian – dijo Mía, mirando sus uñas.
Él se sobo la cara con la mano – No estoy paciente Mía, ¿vieron las fotos de la cena?
-Sí y el artículo donde mencionaba que la chica que había cazado a Christian Grey era Anastasia Steel y era su novia.
-¿Cómo supieron su nombre y que era mi novia?, no hablamos con nadie de la prensa – preguntó sorprendido
-Alguien en la cena, escucho su nombre y que tú la presentaste como tu novia, ¿entonces es cierto hijo? – dijo Grace con esperanza en la voz.
Christian miró a su madre y vio la cara de ilusionada que tenia, y suspiro, más tarde se encargaría de saber quien le dio el dato a la prensa.
-Sí, mamá.
-Oh, tesoro, eso es maravilloso, sabía que Ana era perfecta para ti.
-Mamá, te recuerdo que por poco no querías emparejar a Ana conmigo – dijo Mía rodando los ojos, más sonriente.
-¿Qué cosa? – dijo Christian medio irritado, pero Grace movió la mano como para restar importancia, en ese momento bajo Ana, todavía un poco sonrojada, sonrió cuando vio a Grace.
-Buenos días Grace – dijo y se acercó a darle un abrazó, Grace se levantó y la envolvió en sus brazos y la tuvo por varios segundos, estaba muy emocionada, se separó, la miro a los ojos y sonrió.
-Buenos días Ana, que bueno verte – Mía también se levanto y la abrazó con fuerza y le susurro.
-No solo socias, si no también parientes – Ana rio
-Por favor disculpen por venir tan de sorpresa, es que queríamos ver a Christian. – dijo en modo de explicación
- Oh, por favor conmigo no se tienen que preocupar, por mí está bien, aparte yo también soy invitada. – y con eso miró a Christian y le hizo un gesto con la mirada, este rodo los ojos y contesto.
-Claro, por mi también – dijo monótonamente
-Que sincero hermanito – dijo Mía con humor.
Ana que ya percibía la molestia de Christian decidió alivianar el ambiente ¿Ya desayunaron?, estaba preparando algo para comer…
-No te preocupes querida, no queremos interrumpir los planes que puedan tener, aparte solo estábamos de paso, y para recordarle a Christian la cena de mañana. – dijo Grace a modo de disculpa.
-No se diga más, ha sido un placer verlas y nos veremos mañana en la noche – dijo Christian levantándose.
-¡Christian! – lo reprendió Ana, este le hizo un gesto de "ellos lo dijeron no yo" y Mía rio, parecían una pareja de casados.
-No te preocupes Ana, igual no nos podemos quedar, pero te espero mañana a la noche para cenar en la casa, supongo que iras con Christian.
Ana miró un segundo a Christian quien le dio un leve asentimiento – Ahí estaré Grace, gracias por la invitación.
Ana y Christian acompañaron a Grace y Mía a la puerta y se despidieron, cuando el ascensor bajo, Ana se recostó por la pared.
-Uff, eso estuvo cerca – Christian se acercó hasta ella y la tomo de la cadera.
-¿Y dónde nos quedamos Srta. Steel? – dijo con voz seductora
-Ah no, actividades que involucren desnudez, ya no fuera de la habitación – dijo tratando de separarse, pero el agarre fue mayor.
-Puedo ser muy convincente – dijo pasando su nariz por su cuello y repartiendo pequeños besos, Ana sentía la piel de gallina en su cuerpo.
-Lo sé, pero todavía no desayunamos y aparte me debes un tour por el departamento.
Christian se tensó, lo primero que vino a su mente fue su cuarto de juegos.
-¿Sucede algo? – dijo Ana notando el cambio, él le beso la nariz
-No, vamos a desayunar – y la estiró de la mano.
Compartieron la comida, que como Mía había dicho estuvo a punto de quemarse, después de desayunar él se había cambiado y puesto unos jeans y una camiseta negra, Ana se quedo con la ropa que tenía cuando vinieron Grace y Mía un leggins y una camiseta, Christian tomó de la mano a Ana y la guio por el departamento, le fue mostrando cada una de las habitaciones, cuando llegaron a la biblioteca él le dijo que podía utilizarla cuando quisiera, le mostro la sala de televisión, su estudio, los lavaderos etc, luego subieron y le mostro las habitaciones de arriba, la mayoría eran de huéspedes, y fue abriendo y mostrando cada una de ellas hasta que estuvo frente a la puerta que tanto le preocupaba.
-¿Y ahí qué hay? – dijo Ana acercándose a la puerta y probándola, la misma estaba cerrada – esta con llave – dijo y miró a Christian.
El se pasó la mano por el pelo, "esta es tu oportunidad Grey, díselo" pensó, pero al verla ahí mirándolo sonriente, se negó a hacerlo, sabía que era peor seguir ocultando quien era realmente él, pero no se hacía a la idea de perder a Ana, la tomó de la mano y la estiró.
-Nada importante, es un deposito, Gail lo llavea para evitar que se vea el desorden – Ana lo miró extrañado, no conocía mucho a Gail, pero por la forma en que mantenía la casa y la cocina, no la imagino como alguien desordenada.
-¿Qué quieres hacer? – le preguntó cuando estuvieron abajo
-No sé, ¿tienes algo en mente? – preguntó ella sentándose en el sillón, el sonrió ladinamente.
-Lo que yo tengo en mente no involucra ropa – dijo seductoramente, en eso sonó su celular, lo revisó y su cara cambio a sería – pero lastimosamente tendrá que esperar, Ros me acaba de enviar un correo, hay algo en la oficina que necesita mi atención, ¿te molesta si trabajo un poco?, te prometo que no tardaré – Ana se levantó y planto un beso en sus labios.
-Claro que no, ve a conquistar el mundo, yo voy a llamar a mi papá y a Kate,
Christian le dio un beso y se dirigió a su estudio, Ana llamó a su padre, le preguntó cómo estaba, y luego de hablar de varias cosas, Ana tomó valor y suspiro.
-Papá tengo que decirte algo.
-¿Me vas a explicar quién es el joven que sale contigo en el periódico? – ella trago.
-¿Así que ya viste la foto? – Christian le había comentado el motivo real de la visita de su madre y lo que había salido publicado.
-Sí, esta mañana temprano, solo que quería que tú lo mencionaras primero.
-Su nombre es Christian y estamos saliendo – terminó sentándose en una silla cerca de la ventana.
-¿Y…?
-Y…eso….
-¿Y tu estas bien?
-Si papá
-¿Te trata bien, te cuida?
Ana sonrió – Si papá.
-Entonces no se diga más, pero quiero conocerlo.
-Ok papá… - Ana volteo porque escucho el ping del elevador, Christian no le había dicho que vendría nadie, tal vez sería Elliot – papá te tengo que dejar ¿está bien?
-Ok princesa, hablamos mañana,
-Ok, te quiero papá.
-Igual, chau
Y la línea quedó en silencio, Ana caminó casi hasta la puerta cuando esta se abrió de golpe y unos ojos azules la miraban con odio y desdén.
