No puedo creer que encontré a mi príncipe azul.
Capítulo 34
Por Amelia Salazar Smeraldtsuki
Desde luego platicaron de todo el problema con todos los que estaban en la aldea.
Y con un suspiro el ginecólogo principal dijo:
- Tenemos que prepararnos pues dentro de 8 días nacen la mayoría de los bebés.
- ¿Cómo? –dijeron todos sorprendidos
- Es algo raro… pero cuando una mujer que está esperando bebé se lleva un susto fuerte, generalmente los bebés nacen a los ocho días de que se llevaron los sustos… ¿no sé por qué? –dijo el ginecólogo
- ¿Qué hacemos? –preguntaron todos sorprendidos
- No sé si quieran que vengan sus familiares para avisarles –dijo el doctor
- Tenemos otro problema –dijo Santiago
- ¿Cuál problema? –preguntaron algunos
- Pensamos en ampliar el hospital para recibir a todas las mujeres… pero como nunca alguno de nosotros se había enfermado… no pensamos en dividirlo en secciones –dijo Santiago
- ¿Cómo? –dijeron varios sorprendidos
- Jorge está en operación… en donde lo vamos a poner –dijo de nuevo Santiago
- Smeraldtsuki se tiene que quedar con él… se puede decir que es de las que su bebé va a nacer dentro de ocho días, no puede estar al pendiente de Jorge ella sola en su condición –dijo Alan
- Tenemos que construir un cuarto de emergencia para dividir el lugar –dijo Eriol
- Desde luego que no –dijo el Ginecólogo
- ¿Por qué no? –preguntaron varios
- Éste es un hospital que está esperando bebés y tiene que estar perfectamente limpio… no hay enfermedades en la isla… pero si hacemos mezclas de cemento no sabemos qué químicos vamos a tener en el medio ambiente… que los bebés puedan respirar… no nos podemos arriesgar a que los bebés contraigan alguna enfermedad por respirar un medio ambiente con olores raros –dijo el ginecólogo
- Generalmente en los hospitales hay cortinas que se corren para hacer cuartitos y así aislar a las personas –dijo alguien
- Podemos hacer eso –dijo Eriol
- Pero no tenemos de esos "cortineros" hay que pedirlos y no sabemos si nos dé tiempo de ponerlos –dijo Luis
- Yo puedo ayudar con eso –dijo Tomoyo
- ¿Cómo? –preguntaron algunos
- Soy diseñadora de ropa… y cuando vamos a desfiles, muchas veces tenemos que improvisar camerinos para que se puedan cambiar los modelos –dijo Tomoyo
- ¿No son las modelos? –dijo Meiling
- Son modelos… mujeres y hombres… los hombres también se visten… y son más vanidosos que las mujeres –sonrió Tomoyo
- ¿Qué? –dijeron todos los hombres que estaban ahí
- La experiencia habla –dijo sonriendo Sakura
- ¿Cómo? –volvieron a preguntar los hombres
- Yo soy arqueóloga… supe que se iba a derrumbar las piedras… ella es diseñadora de ropa sabe cómo vestirnos a todos, desde luego cómo improvisar muchas cosas –sonrió Sakura
- Está bien ¿cómo piensas improvisar divisiones? –pregunto Eriol
- Con silicón –Contestó Tomoyo
- ¿Con silicón? –preguntaron varios
- Se pueden hacer maravillas con el silicón… pero voy a necesitar que desocupen el hospital mientras ponemos las cortinas… quizás dos días hasta que se elimine todo el olor a silicón –dijo Tomoyo
- Como ahorita solo son dos parejas a las que hay que cuidar, se pueden quedar en mi casa que es la de aquí al lado –dijo el ginecólogo
- O se pueden ir a mi casa que es la de enfrente –dijo Syaoran
- La mía es la del otro lado –dijo Gabriela entrando con Jorge dormido en una camilla
- Y la mía es la de enfrente al lado –dijo Guillermo también empujando la camilla
- ¿Cómo está? –preguntaron todos al verlos entrar
Se veían cansados, pero contentos
- Todo salió bien –contestaron los dos
- Gabriela llevo lo principal de la operación… porque yo solo en mis practicas había operado… pero desde que llegamos aquí, ha sido un fraude… pensé que nunca iba a poder ejercer mis estudios –dijo Guillermo
- ¿Un fraude? –preguntaron algunos
- Nadie se enferma –dijo enojado Guillermo
Todos rieron
- En realidad Jorge no se enfermó… se fracturó –dijo Fermín
- Si… se fracturo –dijeron los doctores
- Por cierto ¿por qué estaban diciendo en donde viven? –preguntó Gabriela
- Es que traen a Jorge dormido, y Mellus está también aquí… deberían de haber dos secciones… hombres y mujeres –dijo Santiago
- Es verdad no había pensado en eso –dijo Guillermo
- Y pensamos en poner cortinas para dividir las camas… aunque por el tiempo pensamos en ponerlas con silicón –dijo Tomoyo
- Por eso estamos diciendo en donde vivimos, para ver en donde se quieren quedar, mientras se quita el olor del silicón –dijo Syaoran
- Mellus que la tengo que vigilar, se puede quedar en mi casa –dijo Rafael el Ginecólogo
- Pues Jorge se puede quedar en cualquiera de nuestras casas –dijo Guillermo
- Pero por el momento necesita pasar la noche aquí –dijo Gabriela
- Hay que checar cómo se despierta… cómo va el suero, si no necesitamos algo de aquí de emergencia, por eso necesita pasar la noche aquí –dijo Gabriela
- No se preocupen, podemos empezar mañana –dijo Tomoyo
- Los dejamos… estamos muy cansados, necesitamos descansar para seguir adelante –dijo Guillermo
- ¿Quién se va a quedar? –pregunto Smeraldtsuki
- Por el momento Irma… mientras margarita y los demás van a descansar… regresamos como en 8 horas, si pasa algo ella sabe que hacer o nos llaman para venir –dijo Gabriela
- Hay que dejarlos descansar, nosotros tenemos que conseguir cortinas o material que vamos a utilizar para mañana –dijo Tomoyo
Así todos se fueron a sus casas a descansar. Bueno de nuestros matrimonios.
Tomoyo junto con Eriol y varias de las otras personas que ayudaban en la isla fueron a buscar las cosas que iban a necesitar, escaleras, telas o cortinas de las casas que no se ocupaban, y varias cosas que fueran a ocupar para estar listos para el otro día, entre más pronto terminaran de hacer esas divisiones aunque con puras cortinas, más rápido estarían preparados para recibir a los nuevos bebés.
Jorge despertó con ascos, por la anestesia que le pusieron y desde luego le dolía la pierna, y se quería quitar el suero, dentro de todo era normal, cuando amaneció y todos regresaron, ayudaron a cambiarse a las otras casas donde vivían los doctores, Mellus con el ginecólogo Rafael y Jorge con la doctora Gabriela, no es que no confiara en su amigo Guillermo… pero la verdad es que no confiaba en su amigo.
Así Tomoyo fue diciendo y enseñando a todos como colocar las cortinas, y se tenían que subir en las escaleras para poder pegarlas bien al techo y no se fueran a caer.
Ya llevaban casi todas las cortinas colocadas, Tomoyo estaba poniendo la última cuando se dio cuenta que le faltaba un cachito para terminar de colocar la cortina y se estiró para pegar ese cachito.
Pero más tardó ella en estirarse, la escalera ladearse y Tomoyo empezó a caer.
Continuará:
Por fin termine, tengo tantas ideas que no sé por dónde seguir.
Espero sus comentarios. Gracias por leer mis otras historias.
Gracias Dios por permitirme seguir escribiendo.
Gracias Dios por todo, y cuidarnos.
3:55 de la tarde del 11 de abril de 2019
Amelia Salazar Smeraldtsuki
