Sintiéndose en casa.
Capitulo 37: "sobre nuestras cabezas"
Bella's pov:
Ya había pasado un mes desde nuestro plan malévolo, y nunca había sentido una felicidad tan plena como la de ahora.
El sentimiento era tan intimidante que algunas veces me encontraba sumida en mi pasado, intentando recordar el vacío en mi corazón que había desaparecido desde que Edward y los Cullen habían chocado conmigo, acogiéndome como solo ellos hubieran podido hacerlo.
Quedaban 2 meses para terminar el año y los chicos ya planeaban donde viajarían, estaban indecisos entre ir a Bali o Escocia, la forma de la que hablaban y me contaban todo lo que podríamos hacer en cada lugar solo me sorprendió una vez mas de lo unida que estaba ellos. Era parte de su familia, eran mi familia.
Las cosas con Edward no podían ir mejor, no nos dimos cuenta que casi vivíamos juntos en mi hogar, hasta que el movió parte importante de su colección de discos ilimitados a mi sala de estar para enseñármelos, pasábamos noches enteras acurrucados en el sofá comentando los distintos tipos de tonadas y de sus ejecutores. La manera en que me comprendía, en la que estaba tan sincronizado conmigo solo me hacía amarlo cada vez mas.
Me preguntaba cuanto tiempo tomaría para que me pidiera matrimonio, digo, antiguamente nunca vi este lazo como algo más que para someter a la mujer bajo el ala de un hombre poderoso y egoísta, pero ya hace mucho descubrí que deseaba pertenecerle a ese hombre de todas las maneras posibles, hasta por un papel firmado por los dos nombrándonos marido y mujer. Estaba tentada a traer el tema a colación más de una vez durante nuestro tiempo a solas, pero lograba refrenarme a tiempo, quería que el me lo pidiera (por mas que me tentara la idea de ser yo la que le pidiera matrimonio a el) tal vez debía esperar un poco más, así que decidí que si Edward no se plantaba en una rodilla en aproximadamente hasta año nuevo, yo tendría que dar el siguiente paso.
-¿en que piensas?-susurró él a mi lado en clase de biología, dejé de mirar la lluvia de afuera y me giré para verlo con su cabello perfectamente alborotado y sus ojos dorados escudriñándome junto a una sonrisa amorosa, le correspondí una feliz y apoyé mi cabeza en su hombro, el profesor Barnes estaba con su acostumbrado atraso y los estudiantes hablaban animadamente sobre el baile de fin de año.
-en lo feliz que me haces.-musité solo para nosotros evitando los oídos curiosos de Jessica Stanley sentada atrás de nosotros. Me apretó con un brazo y dejó un pequeño beso en la coronilla de mi frente.
-te amo.-sonreí tontamente.
-te amo más.-el rió.
-no vamos a tener esta discusión otra vez.-rodeé los ojos, oh si, nos habíamos puesto a debatir como un par de idiotas sobre quién amaba más a quién, lo que resultó: ambos nos atacamos en medio de su estudio y terminamos haciendo el amor como locos sobre su piano, fue asombroso, pero tuvimos la mala suerte de que Emmett estuvo al tanto de todo, el grandulón sigue llamándonos "Mozart y Beethoven apasionados". Aun así no me arrepentía de nada, ese día había sido excepcional-por favor controla tus pensamientos.-gimió a mi lado con una mueca, le dije un 'lo siento' al momento en que el señor Rauch entraba en el salón, ya no me daba cuenta cuando bajaba mi escudo en su presencia, me resultaba confuso, mi primera reacción fue de impresión, pero había entrado en tal conexión con Edward que no sentía la necesidad de proteger mis pensamientos.
Al terminar la clase salimos tomados de la mano, gracias a Dios la gente se encontraba más indiferente hacia nuestra relación, claro aun seguía ganándome miradas de odio por ser la dueña del ser más perfecto en el establecimiento. Las admiradoras mas fieras de Edward apenas se cruzaban en mi camino, sip, solo digamos que les he mandado unos cuantos gruñidos de advertencia cuando les veo sus intenciones de acercarse a MI hombre. En gimnasia, cuando iba al camarín, todas esas sabandijas celosas se acumulaban al fondo, dejándome un gran espacio a mí y Ángela para cambiarnos, era la única mortal que podía considerar mi amiga en ese lugar.
-esto será interesante.-rió Edward de repente tirando de mi-rápido, te lo perderás.-corrimos a paso normal hasta llegar donde estaban los chicos, me sorprendí al ver a Emmett y Jasper con sus perfectas facciones deformadas en muecas cabreadas, en cambio Rose y Alice chillaban saltando mientras cada una abrazaba un papel.
-das asco tío.-soltó Emm tan pronto nos vio acercándonos.
-estoy terriblemente enfadado contigo.-lo secundó Jazz cruzándose de brazos.
-¡oh Edward!-Alice saltó sobre el plantando muchos besos en su mejilla lo que lo hizo reír, quedé mas confundida cuando vi a Rosalie acercándose y atrapando a Edward en un abrazo firme, este le dio palmaditas en la espalda luciendo un poco agobiado.
-me retracto de todos los insultos, golpes, y escupitajos que te he mandado, esto, ¡es jodidamente increíble!
-¿alguien puede informarme?-me hice notar entre tanto bullicio de los chicos reclamándole a Edward y de los nuevos grititos de las chicas.
-solo les dejé un pequeño regalo en sus casilleros, después de haber contenido a la fiera Denali durante su visita.-me sonrió.
-¿pequeño? estás loco, esto es perfecto.-la sonrisa de Alice era aterradora.
-¿Qué son?-curioseé.
-entradas, entradas muy valiosas.-casi pude imaginar a Rose frotándose las manos.
-nunca olvidaré esto hermano, eres un puto traidor.-lloriqueó Emmett, me pregunté que sería que lo estaban pasando tan mal.
-y… ¿para que son?-hice un movimiento circular con la mano para que continuaran.
-¡ENTRADAS VIP PARA EL CONCIERTO DE JUSTIN TIMBERLAKE EN SEATTLE!
-¡CON PASES PARA IR AL CAMERÍN Y CONOCERLO!-coreó Alice para dar saltitos con Rose aferrada a su brazo, ladeé la cabeza y le entrecerré los ojos a Edward, el solo se encogió de hombros.
-lo adoran, no me preguntes por qué, ese tema es demasiado escalofriante para meterme en sus cabezas.
-joder, ¿y si llevara a Bella a un club de strippers Edward? ¿No te gustaría uh?-el rodó los ojos y puso una mano en el hombro del rubio.
-hermano, acabo de hacerlas feliz, ¿acaso eso no es suficiente?
-¡no mandándolas a donde el Señor Suave con, con ese estilo tan moderno y, sus canciones provocadoras!-exclamó Emmett batiendo los brazos, atrayendo miradas curiosas.
-¡Aww Emmie! Tu eres mi hombre, y yo soy tuya, pero tienes que admitir, que ese humano…-Rosalie negó con la cabeza como si no pudiera entenderlo-sabe como moverse y su voz es de ángel es única.-el suspiró.
-si, lo sé, sus movimientos pélvicos son envidiables.-escondí una risita tras una tos fingida-esta bien, lo acepto.
-íbamos a ir aunque ustedes no estuvieran de acuerdo.-agregó Alice como quien no quiere la cosa.
-enana del demonio.-refunfuñó.
-¿¡qué?!-suspiré mientras los escuchaba discutir y miraba a sus parejas intentando contenerlos. Edward pasó un brazo por mi cintura y resopló divertido por la ridícula pelea.
-ustedes chicos, no se aburren.-mordí mi labio sonriendo y fuimos al gimnasio donde era mi próxima clase, el me dio un beso y se fue a su clase de matemáticas.
Estábamos en la unidad de basquetbol, y hombre como lo disfrutaba, como siempre Ángela estaba en mi equipo, me aseguraba que ninguna de las perras del otro equipo la molestaran por ser mi amiga. Así que cada vez que tenía la pelota, me daba la libertad de usar una pequeñísima parte de mi fuerza para empujarlas haciéndoles caer con un gritito, era la mejor terapia del mundo. El entrenador dio por terminada la clase y como siempre, mi equipo había vencido, las demás debiluchas se fueron cojeando o con dolor de espalda, pero eso lograban por intentar jugar conmigo.
Salí con una gran sonrisa junto a Angie del gimnasio, se despidió de mí con un sincero abrazo y separamos caminos, ella hacia su nuevo novio, y yo hacia el Dios heleno que me esperaba recostado en la pared con una sonrisa maliciosa.
-¿te divertiste hoy preciosa?-asentí animadamente.
-sip, sabes cuanto disfruto hacer deporte.-batí mis pestañas inocentemente.
-claro que sí, mi capitana justiciera.-reí gustando de mi nuevo apodo y fuimos hacia mi auto, mi preciado Mini Cooper estaba vivo y lleno de energía, ya que Rosalie había llegado de sorpresa un día a mi cochera y juntas nos pusimos a trabajar mientras Alice nos preguntaba animosamente sobre que llave usar para que tuercas. Aun me río al recordar los rostros de los chicos cuando volvieron de su expedición de caza, fue una suerte que ya habíamos terminado la reparación, porque, bueno, ellos tuvieron simultáneamente una reacción cavernícola hacia nosotras y la fiesta se acabó para seguirla en privado con nuestros respectivos hombres.
Un gemido lastimero me devolvió al presente.
-deja de espiar mis memorias Cullen.-le advertí con ojos entrecerrados.
-no puedo evitarlo, es como si me gritaras que te tome aquí y ahora.-tragué en seco y lo golpeé en el brazo.
-estamos en un aparcamiento, del instituto mas chismoso y pequeño del mundo, así que…-chasqueé los dedos y prendí el carro por el-arranca señor.-el suspiró y salió hacia su casa.
-aun quedan dos sorpresas más.-comentó cuando estacionó frente a la mansión blanca, salió con aire misterioso y lo seguí hacia el interior.
-¿Esme?-pregunté, el solo sonrió y me atrajo a el por la cintura guiándome hacia el patio trasero, el aire escapó de mis pulmones y lo miré sorprendida-¿qué…?
-ella no es la única con el don para la jardinería.-se vio un poco avergonzado, me volví al ahora Olimpo que había frente a mi, Edward debió recorrer todo el bosque de Forks para encontrar las flores y arbustos de tantos colores que solo podrías ver en exhaustivas expediciones. Había convertido el patio de Esme en un jardín digno de los campos de la Reina de Inglaterra.
-esto es hermoso, va a amarlo.-admití anonadada-¿y, desde cuando eres un artista floral?-le pregunté inquisitivamente con una sonrisa maliciosa, el se revolvió en su lugar y bufó.
-diciéndolo de esa manera me haces ver como un mariquita, amor.-reí y lo besé apoyándome en su pecho.
-es una parte del sensible tú que nunca hubiera sospechado.-pensé en voz alta subiendo las cejas, mi amor tenía las habilidades de Martha Stewart, era divertido y tierno a la vez.
-bueno, tu tienes tus dotes de mecánica fortachona, y yo soy un sensible decorador de jardines.-me carcajeé echando la cabeza hacia atrás y el se unió a mi, éramos la definición de un par muy revuelto.
-no pudiste haberlo puesto en mejores palabras.-el se agachó y me besó profundamente, enredé mis dedos en su cabello parándome de puntitas sin borrar la sonrisa de mi rostro-te amo.
-te amo más.-impuso con aire de suficiencia, le entrecerré los ojos.
-no empieces.-le advertí con un dedo en alto, el se rió y fuimos al sillón de la sala de estar donde me sentó en su regazo, le di un besito en el cuello inocentemente y el se estremeció.
-Bella.-se quejó, hice un puchero.
-lo siento.-Edward negó con la cabeza y alcanzó el control remoto poniendo el canal de películas antiguas.
-esta es la tercera vez.-me advirtió firmemente, pequeños escalofríos me recorrieron, su voz mandona seguía encandilándome, nunca creí que un hombre advirtiéndome casi amenazador podría generar esas reacciones en mi cuerpo, en mi época eso me habría irritado. Pero tenía la seguridad de que si un joven Edward Masen se hubiera presentado en mi puerta como lo habían hecho muchos para pedir mi mano, yo habría exclamado un ¡Si! Que te haría sangrar los tímpanos.
"solo que este vampiro no ha dado indicios de querer casarse contigo" agregó consciencia sentándose en el suelo mientras suspiraba por Marlon Brando en la televisión.
"bueno, llevan 6 meses conociéndose y 5 saliendo, si mis cálculos son correctos una pareja esperaría un año o dos" razón sacó su calculadora y asintió con una sonrisa intelectual a mi lado.
"los vampiros no se guían por esas tontas reglas de la sociedad humana genio" musitó consciencia absorta en la película, razón la pateó haciéndole quejarse.
Mi propio suspiro resignado llamó la atención de Edward.
-¿Qué sucede?-me preguntó preocupado, forcé una sonrisa e intenté no descuidar mi escudo mental.
-nada.-solo me pregunto cuando rayos te plantarás en una rodilla y me pedirás que nos pertenezcamos de una manera más formal.
-Isabella…-oh oh, puso en mudo la televisión ganándose un reclamo de consciencia, me miró directamente a los ojos con esa mirada de"te conozco, escúpelo"-has estado un poco ausente desde hace semanas, algo tiene que estar molestándote.-mordí mi labio y escapé de su mirada intensa-¿Qué es?... ¿soy yo?-lo observé incrédula.
-¡no, no es eso! Nunca he sido tan feliz como ahora.-el miedo desapareció de sus ojos.
-¿entonces? Sabes que puedes confiar en mí.-suspiré y asentí sonriendo quedamente.
-lo sé.-miré mis manos mientras retorcía mis dedos, aquí vamos-bueno, es una tontería en realidad, es solo que me he estado preguntando…-vacilé y el detuvo mis manos con una de las suyas.
-¿si?-me animó lentamente.
-es…es que solo me preguntaba, cuando nosotros-digo cuando tú uhm, vayas a…
-¡ESTAMOS EN CASA!
-¡aleluya!-se me escapó descansando la cabeza en el brazo del sofá, salvada por la impertinencia de Alice.
-¿es necesario gritar?-Edward los miró enfadado por la interrupción habitual de la enana, ella le sacó la lengua.
-sip.-respondió Emmett entrando por la puerta junto a los demás, sonreí aliviada sabiendo que ahora tenía mas tiempo para evitar la curiosidad de Edward. Cuando me volví a verlo convertí mis labios en una línea recta, y me susurró a velocidad vampírica:
-hablaremos mas tarde.-demonios.
-ok.-articulé, nuevamente asustada como venado acorralado.
-¿Dónde esta Esme? Debo mostrarles las entradas, va a flipar.
-apuesto que a ella le encantaría venir con nosotras.-Alice me miró y sus ojos brillaron, estuvo a punto de abrir la boca y la interrumpí.
-no gracias, no es mi estilo de música.-la paré con dos manos, ella resopló y se encogió de hombros.
-tu te lo pierdes.
-a Esme ya le hice su regalo.-Ed apuntó tras suyo y las chicas corrieron hacia el ventanal.
-¡whoa! Es tan hermoso.-musitó Alice con ojos grandes.
-es cierto, vas mejorando Martha.-Rose le palmeó la cabeza, escondí mi risita tras mi mano y Edward me pellizcó en las costillas, me retorcí aun en su regazo soltando una carcajada y el dio un pequeño gruñido, uh oh, alguien estaba con ánimos para jugar.
-¿me estas diciendo que volviste a tus andadas de florista Edwina?-se burló Emmett riendo, se ganó una mirada de odio del cobrizo.
-cállate idiota, que yo recuerde tu también adoptaste ciertos pasatiempos que te tienes guardados.-sonrió malvadamente y Jasper se carcajeó.
-como olvidarlo, ese burdel fue el mas solicitado de Rusia.-miré a Rose quién negaba con la cabeza riéndose y Emmett se petrificó.
-tienes que admitir que eras la chica más popular de ese lugar.-le dijo su esposa.
-¡dijimos que eso no iba a ser mencionado otra vez!-farfulló, estoy segura que siendo humano se hubiera sonrojado. Miré a Jasper.
-¿quiero saberlo?-el sonrió.
-¿quieres tener algo con que chantajear a Emmett?-sonreí y estaba a punto de hablar cuando entró Esme junto a Carlisle, y…
-¿Jake? ¡Hey!-me levanté y fui a saludarlo, el sonrió y a pesar del olor pestilente que tenía lo abracé y me separé al instante.
-hola pulga.
-pulgoso.
-alimaña.
-salvaje.-un carraspeo nos interrumpió y encontré a Edward a mi lado extendiéndole la mano a Jacob.
-hola Jacob, es agradable verte de nuevo.
-eh, si hola.-correspondió el saludo y los miré impresionada, ¿en que momento habían quedado en buenos términos?
Jacob pareció captar mi confusión y me respondió.
-hablamos hace unos meses.-se encogió de hombros.
-el día en que azotaste a Tanya con el suelo, y a mí.-sonreí al recordarlo.
-demonios Bella, ¿peleaste con otra vampira? Siempre me pierdo lo mejor.-Jake hizo un mohín y miró a los otros, levantó una mano a son de saludo-hey.
-hola.-dijeron todos, las chicas lo saludaron más animadamente, él se había ganado su buen trato cuando nos ayudó a ahuyentar a Tanya.
-¿Qué haces aquí?-pregunté curiosa, ahora se encontraba perfectamente vestido con una camiseta manga larga negra y unos vaqueros desgastados con botas leñadoras.
-estaba haciendo guardia y los encontré cazando cerca de donde estaba.-les apuntó metiendo sus manos a los bolsillos traseros, se veía muy relajado para estar rodeado de 8 vampiros.
-y como le debía la invitación de antes, le pedimos que nos acompañara y aceptó.-Esme se veía muy feliz, tal vez por ya no tener que preocuparse de las peleas entre lobos y vampiros. Se giró a Jacob-prepararé una lasaña, ¿te parece bien o quieres otra cosa?-todos escuchamos el rugido que salió del estómago de mi amigo, este sonrió avergonzado.
-lasaña suena excelente Señora Cullen.
-Dios, amaba la lasaña cuando era humana.-negué con la cabeza teniendo recuerdos borrosos de mi casa en La Toscana-podía comerla todos los días.
Nos sentamos en la estancia y la conversación fluyó muy bien para estar entre enemigos naturales. Jasper aprovechó para satisfacer todas sus curiosidades sobre los hombres lobo, y Jacob parecía encantado en responderle, ya que el también nos hacía preguntas sobre los lugares que habíamos visitado cada uno, las cosas que habíamos visto a través del tiempo. Todo eso mientras el olor a queso y salsa de tomate invadía la sala de estar, el olor me trajo recuerdos, que creí estaban muy enterrados en mi memoria de inmortal, pude recordar cuando era niña, y veía a mi madre preparar los ingredientes meticulosamente para la lasaña, cuando hacia las grandes masas y las ponía en una gran bandeja que abarcaba toda la isla de la vieja cocina, para ponerles queso fresco y bañarlas en salsa de tomate con especias.
Estuve ligeramente sorprendida de que los recuerdos sobre ella no me trajeran tristeza, tal vez un poco de añoro, pero me hizo feliz aun tener esa imagen de ella y de mi padre, cuando el volvía entrada la noche, aspiraba hondamente ya que el olor siempre se escapaba del horno de barro, movía su bigote como siempre me había dado gracia, y decía "finalmente a casa con la mia amata famiglia" (finalmente en casa con mi amada familia). Bajé la mirada a mi regazo y una pequeña sonrisa se me escapó, y decidí volver a poner atención.
-así que, ¿supongo que tu debes ser el que guarda más polvo?-Jake preguntó sonriente a Carlisle quién se rió. Yo rodeé los ojos.
-eres tan delicado.-ironicé.
-esta bien Bella, y si Jacob, he vivido 300 años, me tomó eso en encontrar a cada miembro de mi familia, ahora puedo decir que esta completa.-el me miró con una sonrisa, puedo decir que estuve a punto de sollozar al notar que se refería a mi, y le mandé una sonrisa agradecida, me recargué en el pecho de Edward y el dejó un beso en el tope de mi cabeza suspirando feliz.
-vaya-mi amigo abrió los ojos inquietado-eso es uh, debió ser duro.
-lo fue, pero doy por sentado al decir que el tiempo dio sus frutos.-el rubio asintió satisfecho, y con eso me surgió una duda.
-¿Cuántos años tienes Jacob?-el sonrió dejándonos ver sus dientes blancos, parecía de unos 17 como nosotros, pero no estaba segura.
-29.-se encogió de hombros.
-imposible, apenas luces de 20.-Alice ladeó su cabeza.
-bueno, ustedes parecen de 17, y aun así deben tener mínimo unos 80 años ¿no?-todos estábamos confundidos, y Jasper saltó sobresaltándonos a todos.
-¡los licántropos! ¿Cómo es que no me di cuenta?-plantó un palmazo en su frente luciendo iluminado.
-¿Qué es?-preguntó Emm.
-no envejecemos, bueno.-Jacob hizo un ademán con la mano-a menos que no dejemos de transformarnos en lobos, nos estancamos en la edad.
-interesante.-musitó Edward a mi lado.
-espera, y a pesar de tener la opción de vivir una vida normal, ¿eliges ser casi inmortal? ¿Por qué? -Rose estaba atónita. Y para la impresión de todos Jacob se sonrojó, oh si, se volvió del color de las rosas de Esme. Yo ya sabía la razón de su decisión y le sonreí pícaramente.
-uh p-pues yo…-tartamudeó rascándose la nuca avergonzado.
-Jake esta buscando su imprimación, y no quiere dejarse envejecer hasta encontrarla.-contesté por el sonriente, Jacob se volvió mas rojo, sus orejas parecían pétalos.
-¡Aww!-las chicas corearon haciendo que el susodicho se removiera incómodo en su lugar.
-eso es tan romántico.-suspiró Esme entrando en la sala con una gran bandeja en sus manos, la dejó en la mesa y nos miró a todos-traslademos la conversación a la mesa para acompañar a nuestro invitado.-Jacob parecía hipnotizado cuando se sentó en frente de la gran cubierta de queso, debo admitir que lucía genial, pero el olor ya no era apetecible para mi.
-esto es el cielo.-gimió cuando probó el primer bocado haciendo que riéramos.
-gracias querido.-agradeció Esme orgullosa.
-así que… ¿qué buscas en una chica?-mencionó Rose sonriendo malvadamente, Edward rió bajito cuando Jake se atragantó mientras comía.
-y-yo...uh…
-¡vamos! No es como si vayamos a burlarnos, todos tenemos una pareja, eso debería ayudar.-concordó Alice saltando en su asiento. Jacob las miró curioso y se irguió en su puesto.
-vale uh, no lo sé, la imprimación no es algo que busque cosas específicas, es magia después de todo pero uhm.-se aclaró la garganta frunciendo el ceño y se llevó otro pedazo a la boca-tendría que ser alguien sencilla, preferiblemente baja, ¡oh! Y que no le asusten los lobos de 2 metros.-rió amargamente negando con la cabeza.
-¿pero, no es algo mutuo? ¿Eso de la imprimación?-preguntó Edward con simpatía.
-si digo, cuando ella aparezca, de algún lugar del maldito mundo, también sentirá algo, pero tienen la opción de no aceptar este trato silencioso, aunque eso nunca sucede, tendría que tener la peor suerte del mundo si eso llega a sucederme.-se carcajeó.
-lástima que no pueda ver tu futuro.-musitó Alice frustrada.
-nah, está bien, sé que tengo que esperar, tal vez ella aun no nace o yo que sé.-se encogió de hombros quitándole peso al asunto.
-tranquilo tío, al final aparecerá.-Emmett le dio una gran palmada en la espalda-mira a Eddie, Bella llegó tarde, pero llegó, a bajarle los humos al Señor Perfecto.
-voy a matarte.-mi novio se agarró el tabique de la nariz cabreado y pasé mi mano por su espalda riendo.
-tu comenzaste hermano.-sonrió marcando sus hoyuelos en una gran sonrisa, la expresión de Edward cambió repentinamente y me miró con maldad.
-así que amor, en cuanto al pasado oscuro de Emmett como corista rusa…
-¡NO!-el dio un grito ahogado al momento en que se tiraba sobre la mesa para agarrar a Edward de las solapas de su camisa azul, Jacob reaccionó rápidamente y alejó la bandeja de la mesa cuando esta eh, se partió en dos.
Reinó un silencio aterrador, la mirada de Esme fija en lo que era su mesa de roble oscuro.
-uh oh.-susurró Jasper temeroso, miré con pánico a Edward. Esme respiró hondamente y dio dos pasos atrás mientras espiraba, aunque no lo necesitaba parecía buscar las palabras correctas.
-chicos… ¿QUÉ DEMONIOS LES HE DICHO SOBRE JUGAR EN LA MESA?-me sobresalté al igual que Jacob y nos vimos sorprendidos, ver a la matriarca sulfurada como ahora era de locos.
-¡te hice un regalo mami!-dijo Edward rápidamente poniendo la cara de corderito degollado, no pude contener mis carcajadas al ver lo patético que Edward se veía intentando esquivar la ira de su madre adoptiva. Emmett maldijo y Esme cambió su expresión a una curiosa.
-¿regalo?-el asintió efusivamente y se levantó apuntando el ventanal tras suyo, donde desde nuestra posición se veía perfectamente la obra maestra de mi Martha Edwina. Un jadeo entrecortado se le escapó y llevó sus manos a su pecho conmovida-¡Edward, es magnifico! Al terminar la escuela deberíamos abrir una compañía de decoración de jardines, ¡seríamos un éxito!-se volteó a Emmett y lo apuntó con un dedo-quiero una mesa igual para mañana.
-¡demonios!
-ya va esperen, ¿decoras jardines?-preguntó Jacob sonriendo pícaramente, Edward miró a su alrededor y su sonrisa maligna se extendió por su rostro.
-Emmett se vestía de mujer y cantaba para pagarle a Carlisle un auto que destrozó teniendo sexo con Rose.-apuntó, Emmett gritó y todos reímos escandalosamente. El grandulón miró a Jasper que se destornillaba de la risa y entrecerró los ojos.
-¿a si? Pues el rubiecito de ahí casi ataca al mismísimo Walt Disney porque el había confundido a Alice como una de sus hadas del espectáculo.-me agarré del estómago y Jacob golpeó lo que quedaba de la mesa. Jasper gruñó.
-ese hombre era un pervertido.
-aprecia la magia de Disney amor.-le dijo Alice soltando risitas. El rubio bufó y miró a mi amigo especulativo.
-apuesto a que también debes tener alguna historia vergonzosa que compartir.-Jacob borró su sonrisa y luego de pensarlo un momento el color rojo volvió a sus mejillas.
-hace tres años fui uh, stripper por un tiempo.-lo miré con la boca abierta.
-¿me estas tomando el pelo?
-¡wow! ¿Cómo Magic Mike?-Emmett se giró a ella casi como el exorcista.
-¿Cuándo viste esa película?-Rose se encogió de hombros.
-cuando salimos todas juntas de compras.
-¿QUÉ?-ahora el grito fue colectivo. Miré a Edward inocentemente, el articuló la palabra 'castigo' con una mirada ennegrecida y gemí bajito.
-así que Jacob, ¿por qué?- mi voz se tambaleó y me la aclaré.
-me faltaba el dinero, y además de atender el taller mecánico necesitaba ingresos, soy bueno bailando.-explicó.
-hey chicas creo que deberíamos…
-ni se te ocurra.-le advirtió Emm a la enana, ella maldijo y se cruzó de brazos.
-creo que es momento de la última sorpresa, Jacob ¿terminaste?-preguntó Edward, me sorprendí al ver la bandeja vacía, casi brillante.
-seh, estuvo delicioso.-se palmeó el estómago y todos nos paramos.-muchas gracias.
-de nada Jacob, siempre es un placer tener una excusa para usar la cocina.-rió Esme con su humor renovado.
-ven Jake.-lo llamé enrollando mi brazo con el de Edward, los demás nos siguieron afuera.
-¿qué sucede?-preguntó curioso.
-bueno, los dos quisimos hacerte un regalo, ya sabes por todo lo que has hecho por mí, así que…-me paré cerca de su regalo y el se congeló con la mandíbula en el suelo.
-¿q-qué…? Oh tienes que estar tomándome el pelo.
-Bella me obligó a dejarla pagar la mitad.-medio dijo en serio Edward con una sonrisa divertida, miré nerviosa la reacción de Jacob.
-¿te gusta? Si no puedes cambiarlo, no era tan caro así que…
-¡shh! No digas nada, ¡me encanta! Es hermoso.-se acercó unos pasos y se dejó caer de rodillas abrazando el parachoques del Ford Mustang del 69' en color negro, era una pieza de arte que supuse le gustaría-nunca te dejaré ir.-le dijo al automóvil, Edward rió.
-creo que se imprimó de nuestro regalo.-musitó, reí con el feliz de que todos los regalos fueran tan bien recibidos.
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Había sido casi imposible escapar del tema prohibido con Edward, esperaba que hoy entendiera que aun no estaba lista para hacerle saber mis aflicciones matrimoniales invisibles, ¿entienden? Seh, mi humor tampoco estaba para hacer chistes de eso, era muy pronto. Al menos pude distraerlo con todo el asunto de ese castigo que había mencionado ayer, uh sip, estuvimos ocupados toda la noche y parte de la mañana, hasta que tuvimos que prepararnos para el instituto.
Estacioné mi carro al lado del Jeep donde estaban los demás, aún quedaban 20 minutos para entrar a clases. Bajé y saludé a todos, Alice miraba por todos lados calculadoramente, me extrañaba que no estuviera hablando hasta por las orejas como todos los días.
-¿Qué sucede Alice?-pregunté poniéndome a su lado, ella murmuraba en voz baja.
-hoy tengo un buen y mal presentimiento, es como si un halcón blanco y otro negro estuvieran picoteando mi cerebro.-fruncí el ceño.
-¿a qué te refieres?-ella se paralizó mirando al vacío, como muchas veces le había visto tener una visión, la miré atentamente hasta que reaccionó de manera inesperada.
-¡oh por Dios! Bella ¿tienes el numero de Jacob?-la miré confundida.
-si, ¿Qué tiene que ver Jake…?-me cortó zarandeándome.
-llámalo, ¡ahora te digo!-me mandó, saqué mi teléfono de la manera mas humana posible con el caos que era ella ahora.
-¡ya voy! Jesús.-lo marqué rápidamente y al segundo tono contestó.
-¿diga?
-hey Jacob…-el teléfono desapareció de mi mano en un santiamén.
-¡Jacob! Ven de inmediato al instituto, en tu auto nuevo, con ropa decente, ¡rápido!-colgó y me extendió mi celular saltando y aplaudiendo nerviosa.
-¿Qué estas tramando?-pregunté, esto me sonaba de lo más extraño.
-ya verás, esto será muy bueno.-rió ella. Cuando quedaban 10 minutos para entrar el Mustang de vidrios tintados apareció rugiendo al entrar, todos los humanos lo miraron estacionar cerca de nosotros y los murmullos no tardaron en aparecer. Bufé recordando mi primer día.
-acabo de tener un deja vú.-refunfuñé, Edward rió y pasó un brazo por mis hombros.
-no podían dejar de admirar tu belleza.-comentó ganándose un codazo de mi parte, el se encogió riendo con una mueca adolorida. Jacob salió del auto usando una playera gris manga larga con tres botones que tenía desabrochados, vaqueros oscuros y sus botas, se acercó trotando a nosotros y alzó los brazos en una pregunta muda. Vi como las mujeres miraron impresionadas a mi amigo.
-¿por qué estoy aquí?-preguntó el sacudiéndose su cabello negro, Alice lo tomó del brazo y dio unos pasos volteándose hasta la entrada del instituto. Todos esperamos hasta que escuchamos a Alice susurrar "ahí está" justo cuando una chica de unos 17 años se dirigía a su auto viejo, tenía su cabello largo marrón rojizo en una trenza ladeada que le llegaba a su estómago, era delgada y debía ser de mi estatura, era pálida y tenía pecas naranjas por toda la zona de su nariz y mejillas, usaba un suéter azul de mangas tres cuartos y un jean negro ajustado con unos botines café.
Recordaba haberla visto en la cafetería más de una vez, pero nunca capté su nombre, miré la espalda de Alice sin entender nada, luego miré a Edward quién tenía una gran sonrisa.
-te presento a Vanessa Welch.-ella dijo mirándole con seriedad, Jacob tenía la misma expresión que debía tener yo en el rostro. La chica llamada Vanessa debió haber sentido tantas miradas taladrándola y volteó en nuestra dirección, sus ojos verdes nos inspeccionaron intimidada, y cuando se fijó en Jacob, algo sucedió. Algo mágico que los envolvió a ambos cuando se miraron a los ojos, pude ver a Jake con la mirada perdida en esa humana, como si…
-oh por Dios.-musité emocionada comprendiendo todo al fin, Alice lo había hecho, había encontrado la imprimación de Jacob en el instituto, ¿Cómo lo hizo?
La humana se sonrojó pero no apartó su mirada de mi amigo, en cambio el no cerraba la boca, tenía miedo de que volviera a caer de rodillas como ayer y le moví del hombro, sacándolo del hechizo de imprimación.
-¿Qué esperas? ¡Ve!-lo alenté empujándolo, el trastabilló y dudó un poco, pero la miró y sus pies se movieron en su dirección, cuando llegó a su lado todos pudimos escuchar como el carraspeó nervioso.
-hola, soy Jacob.-alargó su mano sonriendo un poco, Vanessa pareció deslumbrada y tomó su mano.
-Vanessa.-contestó tímidamente con voz suave.
-tienes un bonito nombre, ¿puedo llamarte Nessie?-ella rió encantada.
-solo si me dejas llamarte Jake.-ahora el sonrió ampliamente.
-trato.-continuaron hablando y miré a Alice.
-¿Cómo lo hiciste?-pregunté anonadada.
-si, creí que no podías ver el futuro de los lobos.-me apoyó Rose.
-así es, no puedo, pero si puedo ver el futuro de los humanos.
-¿p-pero como…?-Alice rodó los ojos.
-no fue difícil, solo me fijé en todas las chicas del instituto y Vanessa fue la única que al indagar no pude seguir viendo, y tuve una corazonada.-la miré maravillada y la tomé de los hombres besando sus mejillas.
-eres increíble, ¡míralo!-todos volvimos a mirarlos, por alguna razón se reían, aun no soltaban sus manos, eran una monada.
-uh, así que así nos vemos de estúpidos cuando estamos con ustedes.-meditó Emmett ganándose un golpe de parte de las tres.
-¡no arruines el momento!-le reprendimos. La campana sonó avisando que Jacob tenía que irse, los vimos intercambiando números y se despidieron torpemente con otro apretón de manos. Jacob volvió con una sonrisa estúpida y ninguno se sorprendió cuando levantó a Alice del suelo y la giró.
-¡nunca podré agradecerte, gracias, gracias!-cantaba haciéndonos reír, finalmente la dejó en el suelo-es fantástica, ¿Cómo lo…?
-secretos de Cupido.-ella le guiñó un ojo, vimos el aparcamiento vacío y tuvimos que despedirnos de nuestro amigo. Suspiré cuando íbamos al edificio donde estaban los salones de trigonometría e inglés.
-¿fue una buena mañana?-me sonrió mi hombre perfecto tomando mi mano.
-el amor está en el aire.-lo besé cortamente y entramos a nuestros respectivos salones.
El día en si fue maravilloso, a la hora de almuerzo todos nos reunimos en la mesa habitual y Jasper tuvo la idea de jugar con nuestros admiradores. Un chico, Tyler, que le venía rondando a Alice desde que habían llegado a Forks tuvo un ataque de risa en medio de la cafetería, y su desesperación fue tanto, que terminó orinándose los pantalones, me reí a carcajadas con Edward cuando Mike pasó a su lado y se resbaló con su orina cayendo de espaldas, con su bandeja de almuerzo, y su soda voló hasta la mesa de Jessica y Lauren explotando justo en sus narices. Fue impagable el efecto mariposa, Jasper se había ganado mis respetos.
Me había topado con Vanessa cuando fui a dejarle unas cosas a Emmett que había dejado en mi carro, le sonreí y la saludé. Ella pareció sorprendida, pero me correspondió con una sonrisa tímida y me saludó de vuelta. Tenía la sensación que nos llevaríamos excelente, debía acostumbrarse desde ya a lo sobrenatural.
En biología, Edward me mantenía al tanto de lo que las chicas hacían en bioquímica, Alice preparó delicadamente una escena en la que Rose le hablaba a un chico que tenía un flechazo por ella, ella le pedía un lápiz con una sonrisa sexy y el chico se tropezó con el tanque de helio al lado del profesor, haciendo que el profesor Rauch hablara con voz de pito durante toda la clase. Tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para no dejar escapar una risita tras mi mano y Edward me lo hacía más difícil haciéndome cosquillas. Luego las chicas nos mostraron el video, fue mucho peor, mis pulmones siendo humana hubieran explotado.
Luego en el receso, las chicas y yo pasábamos junto al baño de mujeres, cuando una gran bocina de camionero salió del interior, los chicos estaban frente a nosotras y se sostenían de la pared riendo a mandíbula batiente. Muchas chicas salieron sonrojadas furiosamente y casi corrieron por el pasillo evitando las miradas de todos, y ellos nos informaron del experimento de Emmett sobre la perversión femenina, se trataba de un cartel puesto en un cubículo en especial(ahí entraba Edward, quien averiguaba cual humana entraba a ese leyendo su mente) donde había la foto de un modelo de Calvin Klein sin ropa, pero con un papelito pegado en su zona, la trampa era quién levantaba ese papel, activaba la súper bocina, avisándole a todo el mundo que eres una perra pervertida. El ingenio de Emm me sorprendió.
Y por último, la sensualidad extrema de Edward, nos dejó salir temprano. Les juro que la Señora Cope debía tener sueños húmedos con mi novio, cada vez que el se le acercaba podía escuchar su corazón volviéndose loco y podía respirar su sudor, era divertido y veía como a Edward le ponía incómodo, pero solo se necesitaba que el le hablara con su hipnótica voz aterciopelada y tenía en sus manos a cualquier mujer mayor, casada o viuda. No podía culparlas, yo era una de ellas, ¡y mayor que todas!
-hoy fue estupendo, se lucieron chicos.-les alabé cuando entramos en el salón. Jasper hizo una reverencia, Emmett se pulió las uñas en su camisa con una sonrisa de "lo sé, soy asombroso" Edward me guiñó un ojo y las chicas chocaron cinco sonriendo satisfechas.
-lo fue, no me reía así desde hace semanas.-concordó Rose estirándose en el sofá y tomando el control remoto.
-el experimento perversión fue un éxito, debería volver a la universidad para presentarlo como tesis.-meditó Emm acariciando su barbilla pensativo. Me reí de el.
-hey Al, ¿me mandas el video?-ella asintió y se giró a la mesa donde estaba su bolso. Miré a Edward y le enarqué una ceja poniendo las manos en mi cintura-si sigues así a esa pobre mujer le dará un infarto.-el me miró inocentemente.
-estas exagerando cariño.-sonreí escéptica.
-¿quieres apostar?-llamé a Alice tras mío-¿Qué me puedes decir de eso mi sabia vidente?-esperé y no hubo respuesta, me giré y fruncí el ceño al ver la espalda de Alice tiesa, como si la estuvieran tirando de arriba-¿Alice?-me acerqué a ella y puse una mano en su hombro, pero no contestó.
Jasper estuvo en un segundo a su otro lado citando mi acción. Escuché un jadeo y miré a Edward, abrí los ojos preocupada, su cara deformada al semblante más oscuro que le había visto, sus ojos hace unos segundos dorados como el caramelo ahora eran azabaches, y llenos de odio y dolor-¿Edward, que sucede?-pregunté con pánico en mi voz, Emmett y Rose se miraron con preocupación al sentir el tenso silencio que crearon Alice y Edward.
-¡esos malditos…!-rugió Edward rompiendo un jarrón de vidrio, lo tomé del brazo y lo obligué a mirarme ignorando los pedazos de vidrio que chocaron con mi piel.
-¡háblame!-el me miró por primera vez, y me estrujó en sus brazos con un agarre de acero, lo abracé de vuelta sintiendo la angustia de el, y la desesperación me asustó.
-Bella…-miré como pude a Alice aun en los brazos de mi novio, ella estaba más pálida de lo que era y sus ojos estaban titilantes de pena, la insté a hablar con un movimiento de cabeza-es…es Aro.
Jadeé, mi cabeza trabajando a mil. Sentí los brazos de Edward afianzarme con mas fuerza, pero yo estaba a kilómetros de mi cuerpo.
-¿cuando?-pregunté apretando la mandíbula.
-en unos días, acaba de dar la orden a Jane, vendrá junto a Alec, con Dimitri y Félix…para reclutarte.-apreté los ojos, y pasé mis manos temblorosas de ira por mi rostro.
-Ellos no lograran tocarte un pelo, no mientras siga vivo.-me afirmó fervientemente Edward, sujetó mis manos y me miró a los ojos.-pelearemos.
-diablos si.-musitó Emmett flexionando sus grandes músculos.
-¿por qué?-pregunté gimiendo, me aferré a su pecho y me enterré en el hablando ahogadamente-estaba tan feliz, yo…-me desplomé de rodillas con Edward a mi lado, y comencé a llorar sin lágrimas-¿¡POR QUÉ NO ME DEJAN EN PAZ?!-grité con el alma echa pedazos, ¿nunca se terminaría?
-Bella, Bella necesito que te calmes.-miré a Rose arrodillada junto a mi y me sonrió triste-ellos no lograrán lo que quieren, ya lo intentaron ¿cierto?-asentí mirando el suelo-y con tu escudo nada malo sucederá.
-ustedes saldrán heridos.-negué la cabeza.
-no si estas tu.-explayó Alice-si nos proteges no habrá nada que puedan hacer.
-tengo miedo.-admití mirándolos a todos-un solo paso en falso mío les costará la vida.
-confiamos en ti.-Edward puso mi cabello tras mi oreja-ten fe.-lo sopesé duramente y volví a mirarlos, parecieron horas hasta que asentí.
-no perderé otra familia.-afirmé toscamente.
Había empezado lo que más temía, el halcón negro volaba con destino a Forks.
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El año pasado me di cuenta que la vida no es un asco, uno mismo es el asco xD tuve que alejar gente que amaba para que llevaran mejor vida y hoy en día los veo feliz, yo los veo desde un papel mas secundario, pero me relaja. Renuncié a mucho pero me siento mejor, y la escritura nunca será una cosa que vaya a tener que soltar, me había estancado, pero cuando se quiere, se puede. Nunca se rindan.
¿Reviews? Quisiera saber de ustedes, y si pasaron por algo parecido, coméntenlo por favor.
Con amor, y nos leemos en el próximo capitulo.
Megan.
