EL BEBÉ DE HELGA

Original: Helga's baby

Por: KatherineHowardRose

Traducción: Tsubasaglz

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Nota traductora: Un excelente fanfic que su idioma original se encuentra en Inglés. La autora KatherineHowardRose me dio el permiso para poder traducir su trabajo, y espero poder hacer una buena traducción de sus Fics. Hey Arnold no me pertenece ni mucho menos y el Fic original (Helga's Baby) es de la autora KatherineHowardRose. Yo solo estoy haciendo labor de traducción =D Espero lo disfruten.

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Primero que nada perdón por la tardanza, he tenido muchos cambios en mi vida estas últimas semanas, y no he tenido ni un momento libre para sentarme a traducir hasta hoy. Espero les gusten estos capítulos y prometo no desaparecerme, ¡Qué bonito se siente recibir comentarios tan lindos de su parte! =D

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CAPITULO 36

Helga miró hacia la ventana y Arnold se pasó la mano por el cabello. Stella le puso una mano en el hombro de Miles. "¿Por qué no pasamos por una taza de café primero?"

"Miles sonrió. "Entonces está bien."

Manejaron hasta la pequeña cafetería y Miles se estacionó en un callejón. Cuando Arnold ayudó a Helga a salir del Packard, colores brillantes pasaron ante sus ojos y se tambaleó.

"¡Helga!" Arnold la atrapó y la puso derecha "¿Qué pasa?"

Ella respiró profundamente y negó con la cabeza. "Estoy bien, solo me sentí un poco mareada."

"Vamos a conseguirte algo de agua." Stella asintió hacia la cafetería.

Arnold y Helga se sentaron mientras Stella y Miles ordenaban por ellos. Le temblaban las manos a Helga, las mantuvo bajo la mesa en su regazo esperando que Arnold no lo notara.

"Wow, no puedo creerlo…" Sonrió, encogiéndose de hombros. "Se siente tan real ahora…"

Helga asintió. Sintió a Osito de Goma patear, haciéndola jadear.

Él giró su cara. "¿Pasa algo malo?"

"Oh, nada…" se sobó el vientre. "Osito de Goma solo me está pateando." Suspiró. "Probablemente este molesta porque no ha comido nada en todo el día."

Él se palmeó la frente. "¡Oh mi Dios! ¡Soy un idiota!" Saltó de su silla. "¡Espera aquí!"

Helga lo miró correr hacia sus padres que aún estaban en el mostrador. Ella recargó su codo sobre la mesa y comenzó a trazar el granulado de la madera.

Arnold se levantó sobre las puntas de los pies. "¡Helga aún no ha comido hoy!" anunció cuando estaban por ordenar.

Stella se quejó. "¡Arnold! ¿Cómo la dejaste que hiciera eso?"

"¡Lo siento!" gruñó. "Necesitamos conseguirle algo."

Miles miró hacia el menú. "Bueno, todo se ve realmente rico aquí. ¿Sabes que le gustaría?"

Arnold observó el mostrador. "Todo tiene mucha azúcar…"

"¿Qué tal esto?" Miles apunto hacia un croissant.

Stella negó con la cabeza. "Helga necesita algo más sano para comer que eso…"

"Ella puede comer algo saludable luego," Miles suspiró, "por ahora solo necesitamos que coma algo."

Stella se cruzó de brazos mientras Miles hacia la orden. "Bueno, mientras estemos de compras vamos a buscar comida real para que Helga coma."

Arnold se sentó de nuevo en la mesa. Helga estaba ocupada mensajeando en su celular, no levantó la mirada. "¿Y que fue todo eso, cabeza de balón?"

"Te vamos a conseguir un bocadillo. Mamá dijo que te conseguiremos un desayuno real mientras estemos de compras." Arnold miró sus dedos tipear en su teléfono. "¿Con quién hablas?"

"Phoebe."

Arnold se encogió de hombros. "¿Y porque no le llamas realmente?"

Ella suspiró. "Porque tengo dolor de cabeza, no puedo soportar a Phoebe gritando a todo pulmón por ahora."

Stella y Miles se sentaron en la mesa con una charola con tazas y el croissant de Helga. Helga abandono su teléfono y atacó su comida. Le gruñía el estómago.

"Helga, no puedes saltarte las comidas y luego comer comida chatarra." Suspiró Stella. "Es malo para el bebé."

"Lo sé…" murmuró Helga. Miró hacia la mesa. "Hey, ¿Dónde está mi café?"

Arnold le pasó una botella de agua. "Ya tomaste hoy una taza de café."

Helga gruñó y se bebió el agua. Se sentía mejor ahora que tenía algo en el estómago. Observó a Arnold beber su café e hizo un puchero.

Él suspiro. "No, Helga."

"¿Solo un sorbito?" dijo sacando un poco su labio inferior.

Arnold rodó los ojos. "No, Helga."

Ella se aclaró la garganta, se recargo en su silla y se cruzó de brazos. Su vientre gruño de nuevo y suspiró.

"Estaba pensando que podríamos empezar en "Peas in a Pod', y luego desayunar en Bistro al lado." Stella buscaba lugares en su teléfono. "¿Cómo suena eso?"

Helga se encogió de hombros. "Bien por mí."

"¿Qué tiendas quieres ir, Arnold?" Miles le pregunto mientras alejaba su taza vacía de café.

"Yo… uh… no lo había pensado." Arnold paso una mano por su cabello. ¿Qué quiero para Navidad? Miró hacia Helga, quien aún estaba haciendo pucheros hacia su café. Me gustaría el nuevo juego del que Gerald estuvo hablando… pero… Sus ojos cayeron sobre el vientre protuberante de Helga. Parece algo estúpido ahora…

"Podemos ver alrededor. No tienes que decidir justo ahora." Stella guardó su teléfono. "¿Están listos para irnos?"

Helga puso la botella de agua en su bolsa y se cerró el abrigo. "Listo."

Miles llevó las tazas vacías al mostrador. Salieron de la cafetería, grandes copos de nieve estaban cayendo. Arnold mantuvo a Helga cerca, preocupado de que pudiera resbalar en algún charco fresco. La tienda de ropa estaba a unas cuantas cuadras, decidieron manejar en lugar de caminar por seguridad de Helga. Se estacionaron en un pequeño lote en frente y entraron a la tienda.

Maniquíes con grandes vientres mostraban ropa de maternidad, y había estantes llenos de ropa de bebé. Helga se sobó el brazo, todo se veía como lo que usaría una mujer mayor. Una mujer salió detrás del mostrador y los saludo.

Se acercó a Stella. "¡Hola! ¿En qué puedo ayudarlos?"

"Estamos aquí para comprar ropa para nuestra… chica." Gesticuló hacia Helga. Aún estaban atorados en el titulo con el que deberían llamar a Helga.

El rostro de la mujer decayó cuando vio a Helga jugar con sus pies y mirar hacia todos lados. "Oh… um… esto no es realmente… ella es algo joven…"

Stella levantó una ceja. "¿Disculpe?" miró hacia la mujer. "¿Qué intenta decir exactamente?"

"Yo solo…" la mujer se encogió, "Esto es para madres…"

"¡Bien, niños.!" Miles tomó a Stella por el brazo. "¡Vámonos!"

Arnold se encogió mientras su madre reprendía a la encargada de la tienda al momento que Miles la sacaba afuera.

Stella negó con la cabeza. "¡Como se atreve esa mujer! ¡Qué nervios!"

"Lo sé, cariño." Miles le acarició el brazo. "Solo vamos a otro lugar."

Arnold le apretó la mano a Helga. "¿Estas bien?" le murmuró.

Helga miró hacia otro lado. 'Esto es para madres' La voz de la encargada de la tienda sonaba en su cabeza. Suspiró. "Vámonos…"

Subieron al auto y encendieron la calefacción. Miles y Stella buscaron en su teléfono por una nueva tienda. Arnold puso su brazo alrededor de Helga.

"Supongo que mi familia hace más fácil olvidar como se siente la mayoría de la gente sobre esta clase de cosas…" le murmuró.

Helga asintió. Sintió a Osito de Goma moverse en su estómago, haciéndola sonreír. Pueden pesar lo que sea que quieran. No son mi familia… Miró hacia Arnold, su rostro dibujado con preocupación. Lo abrazo. Puedo soportar lo que sea, mientras te tenga a ti, ¡mi amor!

Arnold la abrazó de regreso. Saltaron cuando Miles habló. "Okay, ¡Encontramos un nuevo lugar! . Los reviews dicen que es 'de moda' así que esperemos sea mejor."

Manejaron hacia la ciudad, grandes nombres de tiendas salían en el horizonte. Helga sintió crecer un malestar en su estómago. Estas tiendas se ven realmente caras….

Una vez que estacionaron el carro, caminaron por la banqueta hasta una tienda llamada 'Nifty Baby'. La ropa en los maniquíes se veía linda, y las chicas de la tienda estaban en sus 20s. Una de ellas se acercó con una cálida sonrisa en su rostro.

"Hola, bienvenidos a 'Nifty Baby'. ¿Quién es la Señorita afortunada?"

Stella paso a Helga frente a ella. "Es ella. Estamos de compras de navidad para ella."

La vendedora sonrió. "Bien, ¡hola hermosa! ¿Qué tanto tienes?"

"C-Cerca de c-cinco meses." Helga escondió sus manos en los bolsillos de su abrigo.

"Si gustas seguirme, te mostrare alguna ropa genial y confortable." Comenzó a caminar hacia una sección donde los maniquís eran mucho más grandes que los del frente.

Helga la siguió, los Shortmans siguiéndola de cerca. Señales estaban puestas en cada uno de los ganchos, en rangos entre los seis y nueve meses. La chica giró y apunto al perchero de seis meses.

"¡aquí estamos! Y todas las etiquetas con puntos rojos están en 40 por ciento de descuento por la temporada." Regreso hacia el mostrador. "Soy Hannah, ¡llámenme si me necesitan!"

Stella comenzó a buscar entre el perchero. Helga nerviosamente tomo algo de ropa, se sorprendió cuando Stella se quedó sin aliento al sostener un vestido. Se lo pasó a Helga.

"¡Oh! ¡Esto no sería encantador para navidad!" Helga bajó la mirada, era un vestido rosa con cuello y puños blancos. Stella le sonrió. "¿Te gusta, cariño?"

"S-sí." Helga lo tomó y lo miró. "¿Me lo puedo probar?"

Stella le sonrió. "Vamos a buscar algunos otras cosas primero."

Miles se sentó en una silla y espero. Arnold paseaba por la tienda mirando ropa. Había estantes y pequeños percheros con ropa de bebé. Encontró una pequeña camiseta rosa con letras brillantes que decían 'La princesa de Papá". Sonrió y empezó a escoger más ropa para niña. Miles levantó la mirada y vio a Arnold con los brazos llenos de pequeña ropa rosa. Sonrió y se acercó.

"¿Qué tienes allí?"

Arnold se sobresaltó, su cara estaba roja. "Yo… uh…"

Miles tomó un mameluco rosa. "Yo también me divertí un montón escogiendo ropa para ti…" se giró hacia Arnold y le puso la mano en el hombro. "Tu madre y yo estamos muy orgullosos de ti por tomar esto tan seriamente y apoyar a Helga."

Arnold asintió. " Así que…" se rió entre dientes. "Creo que he encontrado lo que quiero para Navidad."

"Creo que es una gran elección, hijo." Le extendió sus manos. "Vamos a ver que tienes ahí."

Le pasó la pila de color rosa. Miles miró la ropa una a una y comenzó a sumar el precio.

Stella y Helga estaban en los vestidores, Stella estaba esperando fuera de la cabina en una silla. Helga se quitó la ropa y se miró en los 3 espejos, su estómago se veía gigante en el reflejo. Suspiró.

"¿Está todo bien, cariño?"

Helga asintió. "Ajá." Se puso el primer vestido, el rosa. Le quedaba mucho mejor que sus vestidos existentes, pero se dio cuenta que era porque estaba hecho para un vientre embarazado. Abrió la puerta.

Stella junto sus manos en un plauso. "¡Eso se ve muy bien en ti!"

"¿Crees eso?" Helga se giró y camino hacia los enormes espejos. Dio una pequeña vuelta y soltó una risita. Regresó y cerró la puerta, quitándose el vestido. Habían elegido varios atuendos, y Helga estaba segura de que si le quedaban los querría todos. Comenzaba a ponerse un par de jeans cuando Osito de Goma la pateo fuerte. Helga abrió rápidamente la puerta.

"Um… ¿puedes preguntar si tienen un baño?"

Ella levantó la mirada. "¿Estas bien, Helga?"

Las mejillas de Helga le quemaban. "A-Aja…"

"Quédate aquí." Se levantó para encontrar a alguna de las vendedoras.

Cuando Stella regresó, Helga se había puesto su blusa y se había puesto propiamente los jeans. Alguien toco la puerta, cuando la abrieron, se encontraron con la cara de Hannah.

"El baño esta justo por aquí." Le hizo un gesto a Helga para que la siguiera hacia una pequeña puerta que estaba a un lado de los grandes cristales. "Y no te preocupes, no necesitas una llave o algo, así que puedes entrar siempre que lo necesites."

Stella espero pacientemente a que Helga usara el inodoro. Cuando Helga salió, estaba temblando de nuevo.

"Um… ¿Puedo hablar contigo?"

"Por supuesto," Stella siguió a Helga de nuevo hacia los vestidores, "¿De qué quieres hablar?"

Helga gesticuló hacia Stella para que se acercara. "Yo… bueno, hoy fue… grande…"

Stella se sentó en la pequeña banca. "Si lo fue."

"Y bueno…" Helga se inclinó hacia el espejo. "Me di cuenta que pronto será una persona real…" bajó su mirada y puso sus manos en su estómago. "Y… yo… estoy algo…"

"Está bien estar insegura sobre las cosas." Stella le tomó la mano a Helga. "Yo estaba asustada también."

Helga levantó la mirada. "¿Tu.. Tú lo estuviste?"

Ella asintió. "Oh sí. Tu eres afortunada, tendrás a tu bebé en un hospital real con todo el cuidado que necesites." Soltó una risita. "Yo tuve a Arnold en medio de la jungla." Agitó la cabeza. "¡No es el lugar más cómodo!"

"Duele… ¿verdad?" Los ojos de Helga se clavaron en el piso.

"No te voy a mentir, si, si duele." Stella le apretó la mano. "Es una de las cosas más difíciles que tendrás que hacer. Y antes de que termine estoy segura de que querrás golpear a Arnold." Dijo con una risita. "Pero está bien. Yo misma estuve a punto de estrangular a Miles."

Helga la miró de reojo. "Así que no hay manera fácil de hacer esto… ¿o sí?"

Stella negó con la cabeza. "Me temo que no. Pero cuando tu bebé esté en tus brazos, te olvidarás de todo."

"Gracias." Helga sonrió.

"¿Quieres que me vaya para que te pruebes el resto?" Stella se levantó.

Helga agitó la mano. "¡Nah! Está bien…"

Arnold y Miles estaban sentados en un par de sillas por los zapatos de bebé cuando Stella y Helga salieron del vestidor. Helga estaba vistiendo uno de sus nuevos atuendos, un par de jeans con una blusa rosa clara con bordes rosados oscuro. Estaba cargando su antigua ropa, y Stella cargaba el resto de la ropa y las etiquetas de su atuendo. Los dejó sobre el mostrador.

"Ella quiere llevarse eso puesto." Stella les paso las etiquetas.

La chica vendedora sonrió hacia ellos. "Te vez súper linda."

Helga se sonrojó. Arnold se acercó hacia ella, cargando una bolsa grande llena de papel brillante rosa que decía 'Nifty Baby' en él. Le sonrió. "¡Si lo diré yo! ¡Te vez muy bien, Helga!"

Ella apunto hacia la bolsa. "¿Qué hay allí?"

Arnold alejó la bolsa de ella. "Lo sabrás cuando lo abras para Navidad." Sonrió.

Helga lo observó. ¿Arnold gastó su dinero para Navidad en mí y el bebé? "¿Pero qué pasa con Skull Crusher 3?"

Él se encogió de hombros. "Solo lo jugaré con Gerald. Nada del otro mundo."

Stella le pasó a Helga las bolsas. Se dio cuenta de la bolsa que Arnold estaba cargando. "Arnold, ¿compraste cosas para el bebé?"

Miles asintió. "Aja, yo le ayude a escoger algunas también."

"Oh ¡Ustedes dos!" Stella abrazó a Arnold y besó a Miles en la mejilla. "¡Vamos por algo de comer!"

"¡Podría comerme un caballo!" Anunció Helga mientras salían de la tienda.

Arnold sonrió hacia ella. "¿O un alce?"

Ella lo aventó juguetonamente y pusieron las bolsas en la cajuela del Packard. Había una tienda donde vendían sándwiches a unas cuantas cuadras de la tienda de bebés. Era pequeña, pero rica. Helga se quitó el abrigó y observó el menú. Podía oler la sopa caliente y el queso derretido. Su estómago gruñó y Osito de Goma la pateó de nuevo.

"Ow…" Helga murmuró mientras se sobaba el vientre.

Arnold puso sus manos sobre las de ella. "¿Estas bien?"

Ella asintió. "Osito de Goma se está impacientando."

Todos ordenaron y Helga corrió al baño nuevamente. Cuando regresó, los Shortmans ya habían encontrado una mesa, Arnold la llamó con la mano. Se sentó junto a él.

"La comida debería estar pronto." Arnold le tomó la mano. "¿Te estas divirtiendo?"

Helga asintió. Miles se recargó sobre su silla. "¿Saben a dónde iremos después?" Se giró hacia Stella. "Quiero comprar algunas cosas para el cuarto del bebé."

Stella asintió. "Bueno, la vieja cuna de Arnold esta aun en el ático, podemos volverla a pintar."

"Bueno, necesitaremos algo más que eso." Rió Miles.

"Es solo que no quiero que se dejen llevar." Stella negó con la cabeza. "El lugar no es tan grande."

Miles asintió. "Lo sé, por eso quiero convertir la habitación vacía en una habitación para bebé llena."

"¿Quieres decir en la que el Sr. Smith solía vivir?" preguntó Arnold.

"Uh huh," Miles asintió.

Arnold sonrió. "¿Podemos comenzar a pintarla y todo eso?"

"Seguro, podemos pasar a la ferretería camino a casa."

Helga miró la discusión sobre que muebles comprar y artículos para reparar la habitación. Esto realmente está pasando… El entusiasmo de Arnold la hizo sonreír. Aun no puedo creer que Arnold quiera ser papá. Casi se ve demasiado bueno para ser verdad.