"Compromiso"

Bella Pov

6 meses tiene mi precioso bebé, aun no lo conocía pero sabía que sería hermoso, había crecido dentro de mí un amor maternal que me tenía loca, amaba comprarle cositas y cantarle por las noches, Edward acariciaba mi vientre y le susurraba cosas dulces, era tarde pero últimamente dormíamos hasta muy tarde.

-Hola campeón.-así comenzaba cada que le hablaba y nuestro hijo daba una vuelta completa haciendo notar que estaba ahí y escuchando-Mañana iremos a ver a los papás de tu mami…-sonreí dulcemente seguro mi padre pondría el grito en el cielo y mi madre comenzaría a preparar una habitación para mi peque.-Te diré que estoy bastante asustado…tu abuelo es policía…guarda un arma en su casa...-comencé a reírme sin poder evitarlo, vaya hombre.

-¿Tan asustado estás?-pregunte divertida.

-¡Hey! Tu padre es un hombre temible.-dijo mirándome juguetón, se estiro sobre mi cuerpo y beso mis labios.-Estás preciosa.-dijo acariciando mi vientre.

-Gracias.-dije con una sonrisa.-No estés asustado, jamás dejaría que te hiciera daño, mi bebé necesita un padre y su mamá alguien que le satisfaga sus antojos.-dije con una gran sonrisa.

-Oh ¿Y qué antojos tiene la mamá?-pregunto con una sonrisa provocativa.

-Quiero muchos besos y caricias.-dije con ojos inocentes.

-¿Solo eso?-pregunto besando mi rostro.

-Por el momento sí.-dije mientras él sonreía, comenzó a besarme dulcemente por todo el rostro mientras sus manos acariciaban mis piernas y mi vientre. Sus labios comenzaban a descender por mi cuerpo yo suspire y gemí pero de pronto un antojo apareció en mi mente.-¡Quiero helado!

-¿Qué?-pregunto confundido, sentía a su amigo levantado y esperando la acción pero ahora quería helado.

-Sí, un helado de fresa con chispas de chocolate.-dije emocionada.

-Bella amor, podemos esperar unos minutos…

-No, quiero mi helado ahora, sino no seguiré.-dije con los brazos cruzados, él suspiro y se levanto.

-Bien, pero me debes una larga noche Swan.-dijo divertido mientras salía de la habitación, después de un rato que no llegaba decidí bajar a ver qué pasaba, no lo vi por ningún lado, entonces vi una nota en la barra "No hay chispas ni helado iré por ellos, te amo E." sonreí y deje la nota sobre la barra, abrí una de las gavetas y encontré cajeta así que tome un poco en una cuchara y me lleve el bote conmigo, sentada en el sofá viendo algunas revistas, en ese momento bajo Esme con el cabello alborotado y solo la camisa.

-Oh, lo siento.-dijo al notar que estaba ahí.

-No te preocupes, estoy esperando a Edward, fue por helado.-dije con una gran sonrisa.

-Genial, helado.-dijo sentándose a mi lado.

-¿Cómo les fue con el médico?-pregunte refiriéndome al bebé, me sorprendía bastante que ella y Carlisle fueran a tener otro bebé pero me parecía realmente dulce.

-Pues no fueron las mejores noticias.-dijo un poco cabizbaja.

-¿Qué dijo?-pregunte preocupada.

-Pues es un embarazo de alto riesgo como pensábamos.-dijo con una mueca-Carlisle está muy asustado, quiere que me mude con él para que estemos juntos y…

-¿Tú cómo estás?-pregunte porque por lo que veía seguro estaba preocupada por Carlisle y el bebé y ella se había dejado de lado.

-Muerta de miedo.-dijo con una sonrisa triste.-Amo a este bebé, es nuestro hijo y lo adoro. Pero tengo tanto miedo, dicen que las posibilidades de que el embarazo llegue al final son muy pocas y no solo el bebé corre riesgo también yo y…

-Lo entiendo.-le dije tomando su mano.-Debes estar muy asustada, cuentas con nosotros para cualquier cosa.

-Lo sé, les agradezco que me dejen quedarme aquí, deben querer su privacidad.

-No te preocupes por eso, puedes quedarte con nosotros tanto como quieras.-dije con una sonrisa.

-Amo estar aquí pero creo que le tomaré la palabra a Carlisle, lo necesito cerca ahora más que nunca.-dijo con una sonrisa.

-Seguro él estará feliz de eso.

-Lo sé, pero lo haré sufrir un par de días para que no crea que haré lo que quiera cuando quiera.-dijo con una sonrisa divertida.

-¿Quieres?-le pregunte tendiéndole la cajeta, ella sonrió y asintió.

-Sí, solo iré por una cuchara y un poco de agua ¿Te traigo algo?

-Agua está bien, gracias.-dije, mientras ella iba yo seguí con mi deliciosa cajeta, cuando volvió llevaba galletas oreo.

-Encontré esto.-dijo con una sonrisa.

-¿Viste "Juego de gemelas"? solían comer galletas con cajeta encima.-dije emocionada.

-Sí, realmente me parecía raro pero ahora suena apetitoso.-dijo divertida, comenzamos a comer tranquilamente, paso una hora y Edward no volvía, teníamos un viaje mañana debíamos dormir ¿Qué lo hacía demorarse tanto?

-Tengo sueño.-dije después de un rato.

-Yo igual, creí que era libre y que ya no volvería a pasar por las fases del embarazo.-dijo con una mueca y me reí.

-Yo vivo cada una con alegría, supongo que es porque es mi primer bebé.-dije acariciando a mi niño-Tranquilo campeón, papá ya viene.-le dije acariciando mi vientre.

-Edward era igual de activo, me volvía loca durante las noches, recuerdo que despertaba a Carlisle y le pedía le hablara para que se calmara, aunque en un principio nada más me tocaba y él bebé se agitaba.-dijo divertida.

-Bueno, creo que salió igual a su padre, un niño muy activo.-dije sonriente.

-Debo ir a dormir.-dijo levantándose del sofá.

-Yo también, Edward ya tardo demasiado ya hasta olvide que me iba a traer.-dije pensado, sonreíamos y cada una se fue a su habitación, me acomode en la cama y me quede dormida, una hora más tarde lo sentí en la cama y me gire para que me abrazara.

-Tuve que buscar por toda la ciudad un lugar abierto, nadie tenía helado pero ¿Quién come helado con este frio? Y llego para encontrarte dormida.-dijo un poco enojado, yo me sentí humillada por sus gritos y de la nada comencé a llorar, me sentía culpable, él de inmediato se dio cuenta de su forma de hablarme.-No, no llores, mi amor.-dijo abrazándome.

-Me gritaste.-dije entre sollozos.

-Lo siento, mi niña. Es mi deber como el papá cumplir cada antojo que tú y este pequeño pateador tengan, no volverá a pasar mi amor.-dijo acariciándome la espalda mientras me abrazaba.

-Quiero dormir-dije cuando me calme, él sonrió y asintió.

-Anda hay que dormir, mañana tenemos un largo viaje a Forks.

Dormí tranquilamente después de eso, las hormonas se habían vuelto mis aleadas y enemigas en estos meses, de pronto me ponían feliz, luego estaba llorando y de pronto enojada con todos, era estresante y divertido a veces.

Salimos muy temprano rumbo a Forks, Carlisle se quedaría con Esme y nosotros nos iríamos con mis padres, tomamos un vuelo ya que en mi estado no estaba para pasar 5 horas en un auto, tuvimos que pedir permiso a la doctora y nos dejo solo porque el embarazo iba perfectamente, así que alrededor de las 10 de la mañana estábamos en Forks, llegamos a la casa de mis padres y Edward seguía nervioso.

-Tranquilo, él no te hará nada.-dije con una sonrisa, él hizo una mueca y llevo el equipaje hasta la puerta.

-Espero tengas razón.-dijo nervioso, toque el timbre y mi madre abrió la puerta al verme grito emocionada y luego noto mi vientre haciendo que gritara más fuerte.

-¡Oh por Dios!-grito emocionada, antes de darme cuenta estaba entre sus brazos, Edward solo estaba ahí parado casi tieso.-¡¿Por qué no me dijiste antes?!-pregunto separándose un poco de mí, antes de que pudiera decir otra cosa ella me jalo dentro de la casa.-Pero pasen, rápido, tú papá fue a la tienda pero volverá pronto, estará feliz de verte y bastante sorprendido.-René era bastante parlanchina cuando estaba emocionada.

-Mamá, tranquila.-dije sonriendo, ella suspiro y asintió.

-Claro, claro. Ven quiero que me cuentes todo.-sonreí y Edward dejo las maletas al lado de la puerta para ayudarme a acomodarme en el sofá.

-Gracias.-le dije con una sonrisa, nos sentamos en un sillón y René frente a nosotros.

-Y bien ¿Cómo paso?-pregunto emocionada, negué divertida, así era René-¡No! Espera algo más importante ¿Cuándo? Y ¿Cómo se llama tu novio?-pregunto sonriente.

-Okay, mamá primero cálmate.-dije tomando la mano de Edward, esto sería la parte sencilla, hablar con René. Lo malo sería hablar con Charlie.-Bueno él es Edward, mi novio y papá de mi bebé.-dije sonriente y acariciando mi vientre.-Creo que sabes cómo paso…y pues tengo 6 meses.-dije con una gran sonrisa.

-René traje lo que me pediste…-se escucho la puerta y los pasos de Charlie, sentí a Edward tensarse y tragar en seco, mire por el pasillo donde mi padre apareció con un par de bolsas, agradecí internamente que viniera con ropa normal y sin armas porque si trajera su uniforme puede que a Edward le daría un infarto antes de hablar. Se giro y nos vio ahí, primero sonrió y luego de pronto vio mi vientre.-¿Bella?-pregunto confundido.

-Hola, papá.-dije con una sonrisa, me levante y camine hasta él, dejo las bolsas sobre una mesa que tenían en el pasillo, lo abrace y él correspondió mi abrazo, bueno al menos no estaba molesto, aunque creo que sigue confundido y no ha procesado la idea.

-¿Qué? ¿Cuándo?-pregunto alejándose un poco y viendo mi vientre.

-Es sorprendente, lo sé.-dije divertida por su cara-Tengo 6 meses.-dije sonriendo, él sonrió y me abrazo de vuelta, vaya ¿Dónde está Charlie Swan?

-Creí que no te vería así sino hasta que acabaras la Universidad y estuvieras casada, mi niña.-dijo con una sonrisa-Pero sabes que cuentas con nosotros para lo que sea.

-Lo sé, papá.-dije un poco sentimental, las hormonas aparecían otra vez a hacer de las suyas.

-Pero ¿Por qué no nos dijiste antes?-pregunto aun sorprendido.

-Quería decírselos en persona pero la Universidad no me dejaba venir antes.-dije con una mueca.

-¿Y el padre? ¿Te está cuidando? ¿Se hace cargo?-pregunto serio de pronto, sonreí y asentí. Me gire y extendí mi mano para que Edward se acercara él se levanto y camino hasta mí, se veía serio y seguro de sí aunque podía jurar que tenía miedo.

-Él es Edward Cullen, mi pareja y el padre de mi bebé.-dije con una sonrisa, él enredo su brazo alrededor de mi cintura, y miro a mi padre.

-Un gusto, Señor Swan.-dijo estirando la mano, mi padre lo vio de arriba abajo y tomo su mano.

-Edward.-lo saludo serio-Quisiera decir lo mismo pero tú embarazaste a mi niña y…

-¡Charlie!-lo regaño mi madre que se había puesto a su lado.

-Bien, un gusto.-dijo Charlie mirando mal a René.-¿Te ha cuidado bien, cariño?-pregunto sin soltar a Edward y podía jurar que lo estaba tomando más fuerte de lo que debía.

-Sí, nos cuida muy bien.-dije con una sonrisa.

-Más le vale seguir así porque tengo un arma y…

-¡Charlie!-le volvió a llamar la atención mi madre que lo hizo soltar a Edward para que mi chico pudiera respirar tranquilo de nuevo, comenzamos a caminar hacía la cocina.-Te dije que te comportaras.

-Me estoy comportando, y no miento tengo un arma.-dijo mi padre enfurruñado.

-Que no usaras contra el pobre chico.

-Oh claro que sí, si llega a lastimas a mi niña lo mato.-dijo firme, yo rodé los ojos y sonreí divertida.

-Mamá subiremos a mi habitación, necesito descansar.-dije sonriendo educadamente, ella sonrió y asintió.

-Claro cariño.-Edward sonrió también y fue por las maletas.

-¿Se quedaran juntos?-pregunto Charlie mirando a René.

-Sí.

-Ah no…-me reí mientras iba ayudar a Edward y ellos se quedaron hablando.

-Fue mejor de lo que esperaba.-dije mientras comenzábamos a subir las escaleras.

-Porque a ti no te amenazaron a muerte.-dijo él detrás de mí y me reí bajito.

-No era en serio, él no te haría daño y está feliz con tener un nieto.-dije mientras entrabamos en mi vieja habitación.

-Jamás creí que estaría en la habitación de Isabella Swan.-dijo con una sonrisa tierna mientras dejaba las cosas sobre la cama.

-Jamás creí que tendría a mi Profesor de Literatura en mi habitación.-dije con una sonrisa coqueta, él me abrazo por la cintura pegándome a su cuerpo tanto como día.

-¿Quieres descansar?-pregunto con una sonrisa.

-Sí, quiero dormir todo el día.-dije con una gran sonrisa.

-¿Por qué nos quedaremos aquí? Mi casa está libre y ahí podremos hacer cosas…-dijo con una sonrisa pervertida.

-¿Cosas? ¿Qué cosas?-pregunte provocativa.

-Ya sabes tendríamos una cama más grande.-dijo levantando las cejas divertido.

-Quiero pasar Navidad con mis padres.-dije negando a su invitación.-No es lo mejor del lugar pero…

-Tranquila, cariño. Si quieres quedarte aquí, nos quedaremos aquí.-dijo con una sonrisa y pasando un mechón de mi cabello tras de mi oreja.-Aunque no sé si entraremos en esa cama.-dijo con una sonrisa divertida.

-Estaremos acurrucados.-dije con una sonrisa abrazándolo.

-Te amo, nena.-dijo dándome un dulce beso.

-Te amo, profesor.-dije con una sonrisa divertida.

Nos acostamos como pudimos en mi pequeña cama, él acariciaba mi vientre y yo jugaba con su cabello cobrizo y alborotado.

-¿Cómo te gustaría que se llamara nuestro porotito?-pregunte él me miro y sonrió.

-No lo había pensado, ¿Tú tienes alguna idea?-pregunto mirándome detrás de esas grandes pestañas.

-Pues me gusta el nombre de Anthony o Ethan.-dije con una sonrisa.

-Me gusta Ethan.-dijo mientras seguía abrazándome y acariciando mi vientre.

-¿Entonces será Ethan?-pregunte con una gran sonrisa, era un gran avance encontrar el nombre de nuestro hijo.

-Ethan Cullen Swan.-dijo con una sonrisa confirmando el nombre, sonreí emocionada, seguro sería un bebé hermoso y sin dudado todos lo amarían.

Me quede dormida por un par de horas y luego Edward me despertó para bajar a comer, era hora de la cena, seríamos solo nosotros cuatro, generalmente venía también la familia Black pero con lo que paso con Jake mi madre creía que no era lo mejor.

Tuvimos una cena tranquila, mi madre me pregunto sobre mi embarazo y también me dio un par de consejos para los malestares matutinos, luego de la cena mis padres se fueron a dormir y mientras Edward y yo nos quedamos viendo una película en la sala.

-Amor hay algo que he querido hacer desde hace un tiempo.-dijo poniendo pausa a la película, yo lo mire confundida, él se levanto y saco una cajita de su pantalón.

-¿Qué haces?-pregunte sorprendida mientras él se arrodillaba frente a mí.

-Isabella Swan, cuando te conocí yo no creía en el amor, creía que eso era para ingenuos y de pronto tú apareciste, con esos grande ojos chocolate y esos sonrojos tiernos, esa sensualidad que desprendías aun siendo un niña...-mis ojos estaban llenos de lágrimas y lo miraba completamente enternecida-Te convertiste en mi todo, llenabas mi corazón y mi alma de nuevo, una sensación completamente nueva, jamás creí que encontraría al amor de mi vida en un salón de clases con una chica 10 años menor que yo pero agradezco a quien sea que me trajo aquí que haya sido así. Ahora tendremos un bebé y eso me hace aun más feliz, y lo único que puedo pedir para esta Navidad es que aceptes ser mi esposa.-abrió la cajita dejándome ver un precioso diamante en tonos rosas, pero más que nada lo que podía ver eran sus ojos que brillaban y esperaban una respuesta.

-Oh por Dios, ¡Sí! ¡Claro que quiero ser tu esposa!-dije con una sonrisa y soltando unas lágrimas mientras él colocaba el anillo en mi dedo.

-Te amo.-dijo levantándose y besando mis labios de forma dulce y tierna, estaba completamente feliz, era el momento más perfecto que podría deseas.

-Te amo.-dije cuando nos separamos y lo abrace con fuerza, él y nuestro hijo eran todo para mí.

Mi madre se puso más que feliz por el compromiso y mi padre bueno él se alegraba por mí, pero al mismo tiempo odiaba a Edward porque "Quería robarle a su niña" me reí cuando lo dijo pero me parecía adorable, el año nuevo lo pasaríamos con los padres de Edward así que teníamos que volver a L.A

-Prométeme que cuando el bebé este por nacer me llamarás.-dijo mi madre con un par de lágrimas, sonreí y la abrace.

-Claro que sí.-dije acariciando su espalda, ella y Charlie eran tan diferentes y al mismo tiempo encajaban perfectamente, ella es dulce y tierna mientras mi padre es tan serio y poco sentimental, eran como piezas de rompecabezas que encajaban.

Después me gire para ver a Charlie mientras Edward se despedía de mi mamá.

-Cuídate, mi niña.-dijo con una sonrisa.

-Lo haré.-dije antes de abrazarlo.

-Y si ese hombre te hace daño me llamas y voy y le parto la cara.-dijo tomando mis manos, sonreí y asentí.

-Claro, papá.-vi a Edward que sonreía con mi madre y los ojos de ella brillaban emocionados, algo le había dicho y obviamente le puso feliz. Se giro y me sonrió.

-¿Lista?-pregunto acercándose y pasando su brazo por mi cintura, sonreí y asentí, el taxi nos esperaba.

-Sí.-les sonreí y a mis padres y mis ojos se llenaron de lágrimas, malditas hormonas.-Los amo.-dije antes de darles un abrazo a cada uno y luego despedirme, debía hacerlo sino no me iría nunca.

De camino al aeropuerto, Edward me abrazaba y acariciaba mi vientre, había sido una hermosa Navidad, le agradecía haberme acompañado y haberla hecho tan especial, cada que veía el precioso diamante en mi mano solo podía sonreír, era más que una joya, era una promesa de "Para Siempre" y amaba eso, pasamos afuera de la escuela y una sonrisa se instalo en mi rostro y me gire a mirarlo él también me sonrió y dejo un beso en mis labios.

-Te amo.-dijo bajito sonreí y me acurruque más en su pecho.

-Te amo.

Durante el vuelo me la pase durmiendo, era lo mejor porque las nauseas se habrían hecho presentes de no ser así, al llegar Rosalie y Emmett nos esperaban, ellos habían pasado Navidad con Esme y Carlisle y pasarían fin de año con los padres de Rose, así que de aquí nos llevaríamos el carro y ellos se irían.

Nos dimos unos cuantos abrazos y Rosalie pego el grito en el cielo al ver el diamante en mi mano, Emmett también nos felicito y mi amiga dijo que quería todos los detalles cuando volviera, ellos se fueron y nosotros también.

-¿Cómo crees que siga Esme con todo lo del embarazo?-él junto con Emmett se habían divertido haciéndole bromas a Carlisle sobre desmayarse en el hospital y sobre que a su edad todavía tenía "Potencia" para embarazar a la dulce Esme. Al principio les pareció divertido aunque también estaban preocupados por Esme, Edward sabía el riesgo que tenía un embarazo a la edad de su madre y eso lo ponía ansioso.

-Espero que este más tranquila, no es bueno para ella ni para el bebé que esté tan estresada.-dijo con una mueca. Los doctores le explicaron todo a Esme y Carlisle, incluso les dieron la opción de un aborto pues si el embarazo seguía no solo el bebé correría peligro, pero Esme jamás haría eso.

-Antes de irnos estaba muy asustada.-dije preocupada por ella, la conocía muy poco pero me parecía una mujer sumamente dulce y agradable, me había ayudado en las últimas semanas de clases con el apartamento, yo tenía que estar en la escuela casi todo el día entre los exámenes finales y las presentaciones y Edward había tenido que estar en el hospital para cubrir unas cuantas horas extras para poder irnos en Navidad y estar libre hasta Año Nuevo, así que Esme había estado en el apartamento y solía hacer de comer y limpiar un poco y se lo agradecía mucho pues yo llegaba muy cansada de la escuela.

-¿Puedo decirte algo?-pregunto mirando al frente, lo mire confundida, nunca me preguntaba si podía hacerlo.

-Claro.-dije como si fuera obvio.

-Cuando nos lo dijo por un minuto también pensé en proponerle que abortara.-mi cara de sorpresa fue evidente y él me miro y negó rápidamente.-No es lo que crees, es solo que…sé que un embarazo a su edad es muy peligroso, de solo pensar que ella no lo logre…-ahora entendía mejor las cosas, tenía miedo por Esme, después de todo era su madre, tal vez yo habría sentido lo mismo, tome su mano acariciando sus dedos.

-Esme es una mujer fuerte, sé que ella lo lograra.-dije dándole fuerzas.

-Lo único que me detuvo de pedirle aquello fue pensar en ti y en nuestro hijo.-dijo mirándome mientras se detenía en un alto, le sonreí.

-¿Qué pensaste?-pregunte.

-En que sentiría si a nosotros nos pidieran abortar a nuestro hijo.-dijo serio y a mí me recorrió un escalofrío.-Jamás lo aceptaría, sé que si estuvieras en peligro estaría muerto de miedo pero no puedo ni pensar en matar a nuestro hijo cuando hay una posibilidad de que ambos lo logren.

-Yo tampoco podría si quiera pensar en el aborto, amo a nuestro hijo y es todo lo que está en mi mente desde el momento en que nos dijeron que venía, él y tú son mi todo si me hicieran dejar a alguno no sé qué haría.-él tomo mi mano con fuerza.

-Nunca tendras que separarte de nosotros, te amamos.-sonreí, él era mi fuerza, sin él no sé si podría con todo esto.-Lo único que me pone mal sobre mi mamá es que antes de eso había estado tan feliz, se le veía tan emocionada cada que mi padre la invitaba a salir o solo se sentaban a charlar por horas, y ahora solo puedo ver miedo en sus ojos aunque me muestre una sonrisa.

-Debe ser muy difícil para ella.

Alice Pov

Por fin había salido de aquel lugar, al principio cuando entre me sentía muerta de rabia, quería salir y buscar a Isabella para acabar con ella pero mientras estuve dentro escuche historias tan horribles, mujeres que habían cometido peores cosas que yo y que ni siquiera se arrepentían y entonces me di cuenta que no quería terminar así, no quería pasar toda mi vida en una cárcel sin visitas de mi familia, me hizo reflexionar las cosas y me hizo darme cuenta de que quería cambiar, quería volver a lo que era antes.

Así que al salir busque a la única persona que deseaba ver más que nada, él me había robado el corazón de a poco, sus sonrisas y encantos eran lo que me hacía sonreír mientras estaba en aquel horrible lugar, necesitaba que me abrazara tan fuerte que sintiera que jamás me dejaría ir, necesitaba un beso que borrara el pasado y luego dormir durante horas con él pegándome a su pecho de forma posesiva.

Con mi tarjeta de crédito rente un auto para ir a buscarlo, me sorprendió que mis padres no hubieran cancelado las tarjetas, mientras iba de camino llevaba una canción a todo volumen, mi cabello había crecido un poco en estos meses, y se movía con el viento, esto era lo hermoso de L.A hacía un clima maravilloso para ser invierno, me fije en mi ropa y me di cuenta que si quería que él me amara de nuevo no podía simplemente llegar así vestida como un vago, pase a una plaza y compre un par de conjuntos de ropa, y unos zapatos nuevos, también unos lentes oscuros.

Me cambie en los baños de la plaza y tire la ropa que llevaba de todas maneras ya no era de temporada, volví al hermoso auto que había rentado y volví al camino, en unas horas sería fin de año y no había otro con quien quisiera pasar esas fechas que él, iba a máxima velocidad, solo quería llegar y sentirlo junto a mí de nuevo.

Después de dos horas de viaje por fin estuve ahí, por primera vez no iba como una maldita diva a verlo, no iba con cosas costosas, bueno tal vez el auto pero no es mío del todo, baje a paso firme y entre a aquel lugar donde nos vimos por primera vez, pero lo vi abrazado a una chica y sentí como si el aire abandonara mi cuerpo, ¿Lo había perdido también a él?

Cerré mis ojos con fuerza, no solo me dolía verlo con otra, también que la hubiera llevado a ese lugar que yo creía nuestro, maldita la hora en que decidí volver, maldito el momento en que él se metió bajo mi piel, quería correr e iniciar en otro lugar, olvidar y dejar todo atrás, debía hacerlo por mí, así que regrese hasta mi auto, estaba por subirme e irme tan lejos como pudiera, lo último que quería era que él me viera llorar pero antes de subir esa voz me detuvo.

-¿Te vas de nuevo, muñeca?-mi corazón se detuvo y todas mis fuerzas se fueron, no lo había escuchado llamarme así desde hacía tanto tiempo, aun recordaba que me llamaba "Muñeca" porque era tan fría y hermosa como una muñeca de porcelana, ahora ese apodo no sabía si me dolía o me alegraba, al menos él lo recordaba.

Me gire y quedamos frente a frente, puse mi mejor cara de "Chica rica y creída" lo último que deseaba era que me viera destruida como estaba, él dio un par de pasos para quedar frente a mí, cerro la puerta del auto y me dejo entre su cuerpo y el coche, trague en seco, tenerlo tan cerca nunca fue bueno para mí.

-No pienso dejarte ir…-dijo con voz ronca, su cuerpo era tan marcado y él era tan alto, era un hombre simplemente sexy y guapo, pero más que nada era el hombre que vivía en mi corazón, todo junto era un tanto embriagador.-No me pongas esa cara que sabes que yo no me la creo.-ahí todo se fue al diablo, él me conocía, él sabía manejar mis locos estados de humor y él era lo único que necesitaba pero no podía tener.

Antes de darme cuenta me beso, sus labios se apoderaron de mi boca y yo deje que hiciera lo que quisiera, después de todo yo deseaba aquel beso incluso más que él, mordió mi labio inferior, siempre hacía eso, de una forma extraña lo amaba, mis manos seguían colgando a mis costados mientras él bajo sus manos a lo largo de mi cuerpo, tomo mis muñecas y llevo hasta su cuello donde me aferre con fuerza y él sonrió mientras volvía besarme y sus manos se enredaban en mi cintura, podía acabarse ahora mismo el mundo y yo no me daría cuenta.

-Eres mía, muñequita.-dijo mirando mis ojos y sí era suya completamente.


Aquí el siguiente capítulo, como hoy ya se me hizo muy muy tarde al menos en mi país, subiré el resto mañana todos o al menos los que alcance, si no termino subiré algún adelanto al grupo por siquieren pasarse por ahí ;)

Ahora como los subiré todos seguidos, decidí que cada 20 RR subiré otro así para no ponerme como medidas de tiempo pues todas somos de lugares distintos y no podemos tener los mismos horarios :3

Espero les haya gustado el capítulo y dejen sus RR :3