Ok, antes de que lean, me gustaría dejar en claro algo:

A pesar de que, hace muchos años, yo estaba también en el "tren del mame" en el que me molestaba u odiaba a ciertos personajes, creo que ya he crecido mucho como fanática y he aprendido a ver los pro y los contra de TODOS los personajes. Especialmente, en Naruto, todos los personajes que son "malos" tienen una triste historia de trasfondo que explica el porqué de sus deseos o de su personalidad, ¿cierto? A menos de que sean de relleno total lol.

En fin, iré al grano: me está SUPER trastornando que mis lectores quieran tomar un bando en este fic, y no lo digo solo por esta plataforma—ya que también estoy subiendo esta historia a wattpad—, sino en general. Chicos, en Eternally NADIE tiene la razón, todos han cometido errores de los que tienen que responsabilizarse. Entre Sakura y Sasuke, NINGUNO es un santo, y el motivo por el que a Sasuke se le recriminan más las cosas es porque el señor está acostumbrado a vivir en un mundo donde se le perdona, a pesar de que él no fuera capaz de perdonarse a sí mismo. ESO es algo que yo quise plasmar, una historia en la que Sasuke no se merezca el perdón, donde Sakura no quiera dárselo aunque no pueda evitarlo, donde todos tengan que actuar distinto a lo acostumbrado. Sakura no está cometiendo un crimen, tampoco. Para mí, que soy fanática de la pareja desde hace años, es MUY importante que se vea este aspecto, pues queramos admitirlo o no, Sakura fue víctima de un amor tóxico que solo le hizo daño a ella hasta que Sasuke decidió que sí la amaba. Me gusta ver a Sakura empoderada, independiente, que puede más que su amor, casi tanto como me gusta verla desbordando de amor por Sasuke. Ella se merece ser una mujer fuerte antes que ser quien adora a Sasuke. Ella se merece recriminarle a su esposo los pecados que cometió como hombre, marido y padre, pero también es parte de un castigo que Sakura se auto-inflige. Les pido, de favor, que no le deseen algo malo a ninguno de los personajes, porque los estoy haciendo lo más humanamente posible: aprendiendo y avanzando.

Gracias por leer mi pequeña queja, que iba a hacerla mucho más larga, a decir verdad, pero me contuve. Por cierto: ya decidí quién será mi "villano", y no será un personaje oficial, no va a tener tanta influencia ni presencia como uno se imaginaría—si acaso un capítulo o dos—, y tampoco será un personaje verdaderamente malo. No estoy fomentando ningún tipo de odio, así como tampoco planeo meter a una ex novia de Sasuke para propiciar celos ni nada por el estilo. La relación de estos dos va a ser madura y complicada a partir de este punto—aunque creo que siempre fue complicada, la parte madura no estoy muy segura lol—, así que todos sus pleitos se centrarán en los actos de ambos. Espero que sigan Eternally hasta su final, que cada vez veo más lejos su final, lo siento (?)


Sakura estaba acorralada. Incluso si ella entendía los sentimientos de Naruto, la sensación de culpa no se desvanecía de su cuerpo. Él estaba tan serio mientras conducía, que Sakura simplemente no podía interrumpir los pensamientos del rubio. Le parecía que él calculaba muy seriamente lo que quería decirle, aunque no daba indicio de hablar al respecto. En realidad, ella sabía que él estaba haciendo eso, pues también la pelirrosa intentaba buscar las palabras para explicarle la situación: Sasuke no tenía toda la culpa de lo que sucedió. Mientras más lo consideraba, más claro le parecía a ella. Pero, ahora, Naruto estaba en un estado de rencor que no se le podía recriminar. Al igual que ella, él había perdido a sus hijos a causa de este capricho, sin mencionar que Hinata claramente no sabía nada… él mismo se lo había dicho a Sasuke y Karin, ¿cierto? Como fuera, no quería que su mejor amigo tuviera rencores, hacia ninguno de ellos dos. Es decir, la única persona lo suficientemente terca para no atreverse a desistir con Sasuke era él. Naruto había heredado la voluntad del Sabio de los Seis Caminos, era un amigo fiel, se había ganado ser el Séptimo Hokage pero, lo más importante, él siempre había sido una persona que lucha por la felicidad de los demás y, de la nada, todo se había arrebatado de sus manos. Así, el pensar al respecto estaba haciendo que el semblante de Sakura se endureciera en un gesto de dolor, algo muy parecido a la cara que su mejor amigo tenía cuando fue a buscar al Raikage para pedirle que tuviera piedad con Sasuke, mientras ella buscaba al pelinegro para terminar con su vida. Sentía que estaban jugando ese mismo juego, pero sus papeles se habían invertido.

—Sakura-chan —la aludida se sorprendió un poco, pues estaba tan concentrada en aquellos malos pensamientos que se olvidó de que estaban juntos—, si sigues apretando así el entrecejo se te va a quedar marcado.

—¡Ah! —exclamó, antes de llevarse las manos al rostro y estirarse un poco la piel. Naruto se rio quedito por aquel gesto desesperado.

—No has cambiado nada. Y, lo más importante: sigues siendo una chica —dijo, entre risas, a lo que ella frunció los labios. Pero, apenas lo hizo, se arrepintió y corrigió su gesto, porque eso también podría ocasionar marcas—. Siempre pensé que las mujeres se preocupaban por nimiedades. Por ejemplo, tú solías cuidar mucho de tu aspecto cuando éramos chicos. Recuerdo que una vez fui de sorpresa a verte y tenías toda la cara cubierta por una cosa verde. Teníamos quince años.

—Era una mascarilla —respondió, para encogerse de hombros—. Las chicas pensamos mucho en mantenernos jóvenes y lucir hermosas, ¿sabes?

—Lo sé. Tú tenías el cabello más bonito —sonrió—. Sé bien que había una especie de competencia porque ustedes se enteraron de que a Sasuke le gustaban las chicas de cabello largo. Ino y tú se lo dejaron crecer mucho tiempo, pero debo admitir que ella jamás fue capaz de vencerte con eso, y dudo que pudiera hacerlo. Es decir, estaba en desventaja tan solo por el color de cabello.

—Ino también tenía una hermosa cabellera. Vaya, sí que fuimos unas mocosas superficiales…

—Eso no te detuvo de cortarte el cabello en el bosque de la muerte —los ojos de Sakura se arrastraron hasta él, que mantenía su atención en el camino—. Me sorprendí mucho cuando te vi tan maltratada, y tu cabello estaba regado en el suelo. Recuerdo que nos sentíamos terrible por no protegerte cuando nos necesitabas. Cuando salimos de ahí, Kakashi-sensei nos regañó.

—Dijo que yo era la única "Sakura" que ustedes tenían…

—Ah, ¿lo sabías? —alzó sus cejas, un poco sorprendido—. Se suponía que era un secreto, no queríamos decírtelo porque pensábamos que te haría sentir mal. Eso es lo que dijo Kakashi-sensei: "no se lo digan a Sakura, ella podrá ser solo una chica, pero es muy determinada y eso seguro la pondría en una situación difícil para su corazón".

—Sasuke me contó que se los dijo, pero no mencionó nada de que fuera un secreto. De cualquier forma, él tenía razón. Más adelante fui por ayuda con mi maestra.

—Tú y Sasuke en serio hablan mucho, ¿eh?

—Naruto, con respecto a Sasuke…

—Llegamos —dijo él, mientras se detenía frente al edificio de Sakura. De algún modo ella sabía que, si se bajaba del auto, esa conversación podría perderse—. Ve a dormir, Sakura-chan.

—…

—¿Sakura-chan?

—Naruto —la mano derecha de Sakura fue hasta el hombro del rubio, así que él la miró a los ojos, con ese gesto serio en su rostro—, sube conmigo.

Capítulo Treintaisiete: Lo que perdimos

En la sala de la familia Uzumaki, Sakura había estado sentada por un rato. En el suelo, dos pequeños estaban jugando con unas figuras de madera, con las que intentaban construir algo. Por otro lado, Hinata había estado en la cocina, preparando algo de comer. Pasaron un par de minutos, mientras los ojos verdes admiraban con encanto a los dos pequeños niños que apenas y hablaban, antes de que el cuerpo de Naruto se acomodara con extremo cuidado a su lado, pues llevaba en sus brazos a una nena pelinegra de casi un año de edad. Himawari se había quedado dormida después de ser paseada por toda la casa en los brazos de su padre, apretaba sus manitas sobre la camisa de Naruto y suspiraba, un logro mucho más complicado de alcanzar de lo que una persona sin hijos se podría llegar a imaginar. Mientras tanto, Sakura había estado supervisando que Boruto y Sarada no terminaran peleando otra vez. Por algún motivo, y a pesar de que ellos habían estado juntos desde que Sakura volvió a Konoha con su hija, esos dos simplemente no podían llevarse del todo bien, no importando que eran tan pequeños. Es cierto que tenían sus momentos, a veces se quedaban dormidos muy cerca el uno del otro, pero definitivamente su relación era del tipo tóxica. La idea de que se quisieran de forma obstinada le hacía reír.

—Ellos no han peleado en un rato —admiró, Naruto, mientras finalmente descansaba.

—Creo que eso es porque cada uno tiene suficientes piezas. En cuanto a la estructura de uno de los dos le falte algo, te prometo que veremos a estos dos llorando —suspiró, la pelirrosa—. De cierto modo, encuentro adorable que ellos peleen tanto.

—¿Te gusta ver que se jalen el cabello hasta llorar? Eres una sádica, Sakura-chan.

—No me refiero a eso —se rio—. Es solo que… basta mirarlos para darse cuenta: son igual a la forma en que eran tú y Sasuke-kun. Los momentos en los que ustedes no estaban compitiendo, peleaban. Al verlos, uno pensaba que se odiaban profundamente, pero tenían momentos brillantes en los que hacían excelente equipo, como aquella vez que fuimos al país de las olas. Ustedes se vieron increíbles cuando usaron el clon de sombra shuriken.

—Oh, no recordaba eso —admiró—. Es cierto que estuvimos peleando mucho en ese viaje, Sasuke se burló de mí, también. En esa pelea hicimos buen equipo, y luego, cuando entrenamos en el bosque, fue una competencia para nosotros…

—Aunque yo los hice pedazos —se encogió de hombros, a lo que el rubio le miró con un poco de fastidio en su semblante—. Me pregunto si ellos, algún día, tendrán a su propia Sakura…

—Es más probable que tengan a su propio Sai.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Porque es imposible que haya dos como Sakura-chan —dijo, con una torpe sonrisa enorme que surcaba todo su rostro.

[…]

Naruto tenía las manos en sus bolsillos y estaba de pie, en la sala del apartamento de Sakura, mientras ella había pasado a la cocina. No se interesó por cambiar su ropa por algo propio y solo buscó unas cervezas, pues llegaron a la conclusión de que era muy tarde para tomar café. Quizá Naruto no debía manejar después de unos tragos, pero una cerveza no hacía gran diferencia, ¿cierto? Es por eso que, cuando Sakura volvió con ambas cervezas en la mano, él la tomó tranquilamente y le dio un sorbo superficial. Ella le sonrió y volvió a la cocina a buscar algo que pudieran comer, tomando unas frituras que puso en un plato y las sirvió para el rubio. Naruto se mantuvo en un silencio que era inusual, considerando cuán hiperactivo era en realidad. Sakura siempre había pensado que esa faceta de Naruto era un poco difícil de ver…

—Supe que ibas a pedirle matrimonio a Hinata —Sakura rompió el hielo con unas palabras muy crudas, pero Naruto no se mostró sorprendido. En lugar de eso, él jugó con la botella de cristal que tenía en las manos.

—Sí —dijo, distraído—. Iba a pedírselo en año nuevo.

—Pero no lo hiciste —murmuró, ella—. ¿Eso fue porque recordaste todo en la fiesta de navidad? Quiero decir… ¿eso influenció en que no lo hicieras?

—No sabía qué estaba pasando —suspiró—. El viejo pervertido… es decir, mi padrino estaba en el pueblo en esos días. Llegó a casa poco después de que yo lo hice y se dio cuenta de inmediato, así que me lo explicó todo. Fue de mucha ayuda tener información de alguien que lo sabía todo con tanta claridad, y lo hice de inmediato. Aunque él no habló de ustedes.

—Pensé que estabas molesto porque habías pasado mucho tiempo desesperado, sin saberlo.

—Entendí, entonces, que Sasuke solo podía estar loco por ti si había recobrado la memoria —se encogió de hombros—. Me tomó un poco de tiempo darme cuenta de que tú también lo sabías.

—Lamento no haberme dado cuenta en ese entonces, Naruto. Me habría gustado ser yo misma quien te aclarara las cosas —bajó la mirada—. ¿Sabes? Yo era una niña cuando recuperé mis recuerdos, y pasó mucho tiempo antes de que alguien estuviera en el mismo barco que yo.

—¿Quién fue la primera persona, Sakura?

—Supongo que fue Itachi —el rubio la miró con sorpresa, mientras ella le sonreía con un deje de resignación—. No había visto nunca a ninguno de los sannin. Itachi se presentó cuando mi madre murió, y creo que ese día fue en el que él recordó todo. Claro, tomó tiempo para darme cuenta de que él era tan bueno como para cuidarme así solo porque sabía que yo soy su cuñada.

—Lo habrías sido —Sakura alzó una ceja—. Digo que tú no eres su cuñada, ahora… lo habrías sido, en nuestra otra vida, si él estuviera con vida cuando tú te casaste con Sasuke.

—… Sí —así que, él en serio estaba molesto—. Aunque, si vuelvo a casarme con Sasuke, entonces él definitivamente será mi cuñado —alzó la mirada, fingiendo distracción—. Ya que eres tú, Naruto, debo poder decirte esto libremente y poder esperar que no estés molesto conmigo por eso: yo no podría dejar de amar a Sasuke-kun, aunque lo intentara.

—Ah… lo llamaste "Sasuke-kun".

—Solo lo he dicho un par de veces desde que estamos en este mundo, y él casi nunca lo ha escuchado, así que se ha vuelto algo así como un sueño para él, ¿sabes? Está loco por escucharme decirlo, así que me lo ha pedido antes. Aunque ahora parece ser un motivo de amenaza.

—Eso es porque, cuando lo llamas de esa forma, todos sabemos que tú le estás diciendo "te amo" entre líneas, Sakura-chan —ella se sonrojó, pero intentó ocultarlo—. Ah, es justo eso lo que me asusta de ti en este mundo, ¿sabes? Actúas como si no te importara, pero en cuanto él no te ve tú vuelves a convertirte en la Sakura-chan que siempre fuiste. Me aterra pensar que tú, en verdad, vas a caer en sus engaños.

—Naruto, ¿no es demasiado? —ella inclinó la cabeza, preocupada—. Es decir, ¿"sus engaños"? Es como si… estuvieras siendo muy severo.

—Claro, eso es un secreto —bufó, mirando por el rabillo del ojo—. Sakura-chan, al principio estaba un poco incómodo al pensar que Sasuke había hecho esto, pero podía sobrellevarlo cuando consideraba que era porque él no pudo tolerar perderte. Es decir, tu muerte fue un golpe para todos en Konoha, ¿sabes? Nadie pudo llenar tus zapatos. Siempre supe que no había dos como tú.

—Pero esa no es justificación para lo que él hizo —asintió, como si acordara, como si estuviera diciendo lo que él pensaba—. Sasuke fue caprichoso, completamente egoísta, y estoy segura de que hirió a muchos con sus actos, incluida nuestra hija.

—Sarada no volvió a ser la misma —murmuró—. Sakura-chan, mereces saber que Sarada tuvo un momento muy oscuro después de eso, al punto en el que todos pensamos que ella jamás volvería a ser una persona feliz, pero pudo superarlo, aunque siempre quedó algo dañado en su ser —él le dio un trago a su bebida, aunque esta vez de forma profunda, como quien busca valor—. También, quiero que sepas que Sasuke no ha dejado de ser ese tipo de persona.

—Creo que él está aprendiendo de sus errores, Naruto. Estamos trabajando juntos en solucionarlo.

—Te equivocas —el ceño de Sakura se apretó, con un poco de confusión, mientras esperaba una explicación de parte de su amigo—. Sasuke no ha cambiado, y nunca lo hará. Es por eso que decidí decírtelo, a pesar de que yo no tenía planeado hacerlo.

[…]

Tras el nacimiento de Sarada, Sasuke se convenció a sí mismo de que debía sacar a sus dos chicas de la guarida de Orochimaru a la brevedad. Aunque Karin se mostró renuente, Sakura insistió en que podía andar tranquilamente al cabo de una semana de su parto. Por supuesto, eso no detuvo a la pelirroja de arrastrar al nuevo papá para darle un sermón sobre cuánto debía cuidar de Sakura durante este nuevo viaje, y que debían transcurrir distancias cortas para que no se sobre-esforzara, ya que era un cuerpo que debía acostumbrarse a la ausencia de casi diez kilogramos. Toda la información medio traumática que el Uchiha recibió con el tópico del tema femenino hizo que él decidiera ser el medio de transporte de su recién nacida a partir de ahora, así que su esposa tuvo que hacerle una cangurera que le permitiría cargar a su nena junto al pecho. De alguna forma, parecía que ella estaba mucho más cómoda de ese modo que siendo cargada en los brazos, así que resultaba perfecto para ambos. De ese modo, habían podido emprender su viaje, aunque seguramente pasarían varias semanas antes de que llegaran a Konoha, pues Sasuke estaba tan traumatizado por las cosas que Karin le contó, que prefería tardarse una eternidad en llegar antes que exigirle más al cuerpo de Sakura. Así, eventualmente, pasaron diez días desde que dejaron la guarida y, mientras caminaban, ellos se habían encontrado a un grupo de comerciantes. Por lo que ellos entendieron, esas personas tenían algún tipo de bazar ambulante y, aunque los Uchiha usaban su ropa ninja, esas personas nunca adivinaron que ellos eran shinobi. Eso había facilitado que se sintieran cómodos viajando juntos.

—Así que, ¿es su primer bebé? —aunque Sarada pasaba la mayor parte del tiempo oculta bajo la capa de Sasuke, ahora estaba tan despierta que era imposible ocultarla de una de las mujeres que iba en la caravana.

—Sí, es nuestra única hija —al notar que Sasuke no parecía dispuesto a responder, Sakura lo hizo por él—. Apenas va a cumplir veinte días de haber nacido.

—¡Oh! Vaya, vaya, querida… ¿estás viajando en ese estado? —admiró, la mujer que parecía ser algo mayor—. Ustedes sí que deben tener prisa por llegar a su destino. Es decir, de verte andar con tanta tranquilidad, no me imaginaría que solo han pasado veinte días desde que diste a luz a semejante ternura. Además, tu figura se recupera rápidamente, ¿cierto?

—Bueno, estoy usando una faja para ayudar con el proceso post-parto —le explicó, ante lo que la mujer asintió con aprobación—, y no me canso fácilmente. Me permite moverme, cargar de la bebé cuando lo necesito, y no me obstaculiza alimentarla.

—Además, pone todo en su sitio para la recuperación, ¿cierto?

—¡Cierto! —exclamó ella, con emoción. Mientras tanto, para Sasuke, nada de lo que ellas estaban diciendo tenía sentido. De repente, ellas habían empezado a hablar en un idioma distinto. Pero, en todo caso, el moreno no parecía muy satisfecho con la conversación que suscitaba detrás de él.

—Aunque, estoy un poco sorprendida: ustedes son tan jóvenes y ya tienen a su primera hijita.

—Ah, ni lo mencione, me da un poco de vergüenza —admitió, la pelirrosa, mientras un ligero sonrojo le cubría las mejillas.

—Y tu esposo es muy atractivo.

—Oh, lo sé —murmuró, entre risitas orgullosas—. Me costó trabajo, pero logré hacer que él me escogiera como su mujer. Estoy muy orgullosa de poder decirlo, así que ahora vamos de regreso a nuestra villa para contarle a todos.

—Linda, si a ti te costó trabajo, entonces ninguna otra chica tenía oportunidad. Mírate: si no fuera porque estás casada, te pediría que salieras con uno de mis hijos.

—Sakura —la voz de Sasuke las interrumpió, a ellas que se estaban sintiendo muy cómodas la una con la otra. Sakura se olvidó completamente de que se sentía avergonzada y halagada por las palabras de la mujer, así que alzó la mirada de inmediato—. Despídete, tomaremos un descanso por aquí.

—Oh, ¿Sarada está inquieta? —admiró, para adelantarse a su lado—. Ella se ve muy bien, aunque ya casi es la hora de su comida…

—Es mejor que nos instalemos para que comamos nosotros también —señaló, aunque no había dejado de caminar. Sus palabras habían ocasionado que la mujer que caminaba junto a ellos se apartara, hasta encontrarse con el líder del grupo—. Aquí estaría bien, supongo.

—De acuerdo.

—Nosotros también haremos una pausa —cuando la señora volvió, le dijo a eso a Sakura de inmediato, mientras todos empezaban a buscar un espacio junto al camino. Eso solo ocasionó que Sasuke frunciera el entrecejo, deteniéndose—. Es mejor viajar con un grupo grande de personas, así se sentirán más seguros —murmuró, solo para Sakura, así que ella le sonrió con ternura.

—Muchas gracias —dijo, antes de acercarse a su esposo—. Sasuke-kun, compré unas manzanas antes. Sé que no te gusta la cáscara, así que puedo pelarlas para ti.

—Quizá deberíamos descansar más tarde —contestó él, mientras miraba que todos comenzaban a buscar dónde descansar.

—¿De qué estás hablando? La señora hizo que toda la caravana se detuviera para seguir viajando juntos, no podemos solo irnos —afirmó, mirándole tranquilamente hacia arriba—. Además, debes estar cansado de cargar a Sarada. Déjamela un rato, ¿sí?

—Está bien, debemos continuar —sin embargo, ningún capricho de Sasuke iba a tener control sobre el llanto de la bebé que se desató entre sus brazos.

—Oh, pensé que, ya que había comido tanto antes, ella podría aguantar un rato más —se quejó, Sakura—. Debes tener hambre, mi pequeña Sarada… está bien, Sasuke-kun. Tengo que alimentarla, así que voy a tomarla, ¿de acuerdo?

—No —sin embargo, él se mostraba especialmente obstinado hoy—. Debe poder seguir un poco.

—Claro que no, Sasuke-kun… los bebés deben comer cuando lloran.

—No quiero que la alimentes aquí —contestó, serio, mientras la miraba con recelo. Sin embargo, el rostro de Sakura parecía ansioso por tener a la niña.

—Cariño, por favor, hablamos de lactancia.

—Hay demasiada gente.

—¿Qué importa? Solo deja que le de comer y…

—No quiero que te vean.

—Sasuke-kun, yo… oh, no —era demasiado tarde: Sakura apretó su gesto y sus manos, antes de que su pecho comenzara a mojarse desde sus senos. Ella había empezado a lactar a causa del llanto de su bebé y, ahora, estaba avergonzada, sin mencionar que sucia.

—¿Sakura? ¿Estás bien?

—Solo… dame a la bebé, ¿quieres? —ah, estaba enojada. Pero, desde que Sakura se embarazó, su enojo se reflejaba con un mohín y ojos llorosos frente a terceros. Ella sabía bien cómo hacerlo sentir culpable, aunque probablemente no fuera algo que pudiera controlar, considerando las hormonas.

—Ven aquí —su mano derecha tomó su capa negra y la abrió, mientras rodeaba a la pelirrosa y la acercaba a su cuerpo—. Acerca el otro extremo a mi mano, ¿quieres? —básicamente, estaba haciendo una tienda humana para las dos—. De esta forma, podrás alimentar a Sarada sin que esas personas te vean, ¿cierto? Ya que hayas terminado podrás cambiarte, también.

—… ¿estás celoso de que ellos me vean amamantando a nuestra hija? —preguntó, mientras sus manos subían a abrir su ropa, desde el pecho.

—No quiero que te vean y ya —contestó, aunque su mirada había bajado a encontrarse con la piel blanca que poco a poco era descubierta—, porque eres mi esposa, Sakura. Ya sea para alimentar a nuestra hija, para vestirte o porque estés sonriendo —la miró, mientras ella tomaba a la pequeña y la pegaba a su pecho—, no quiero que ellos te vean y se enteren de que quieren tenerte.

[…]

Habían pasado diez días, pero Sasuke no sabía nada de ella. Al volver a casa aquella noche, la mochila de Naruto estaba en la sala mientras que él había recibido la nota de Sakura. De cualquier forma, no hubo rastro de ninguno de ellos, hasta que más tarde el rubio apareció. Durante el lapso en el que solo él y Karin seguían en el departamento, Sasuke intentó enviarle mensajes a Sakura, pero ella nunca los contestó. Incluso se esforzó por llamarla una vez que el rubio volvió, pero ella nunca contestó y el pelinegro terminó por preocuparse. La buena noticia era que el día siguiente era lunes, así que él la vería cuando les llevara el desayuno, ¿cierto? Excepto porque no fue así: Karin le llamó muy temprano a Sasuke para avisarle que había recibido un mensaje de Sakura, donde ella le informaba que se iban a tomar toda la semana del laboratorio, así que podrían descansar. Por supuesto, eso no iba a cesar los esfuerzos del moreno, quien esperó tener un informe completo de parte de Karin, pero solo supo que Sakura tampoco había asistido a clases y, bueno, se estaba volviendo completamente loco. Si no hubiese sido porque la pelirrosa tuvo la decencia de responderle a alguien más que estaba ocupada con unos asuntos, él jamás se habría calmado. Pero, lo peor de esa situación era, sin lugar a dudas, no saber qué estaba sucediendo.

De esa forma, ahora estaban a ocho días de que fuera 14 de marzo. Sasuke ya sabía qué era lo que quería darle a Sakura por el día blanco, pero ni siquiera había tenido tiempo para eso en los últimos días. No podía concentrarse y, aunque era fuera de lo ordinario, sus notas en la universidad estaban empeorando. Itachi tuvo que ir y reñirlo para que recobrara el sentido cuando Karin lo convenció, pero él no daba signos de mejoría. Estaba tan preocupado al no poder comunicarse con Sakura que apenas y dormía. Sus amigos lo habían visto, así que estaban preocupados otra vez. Sin embargo, esa tarde, cuando Karin estaba descansando antes de entrar a su última clase, la figura de Sakura Haruno atravesó el patio de la facultad de medicina, mientras ella se dirigía al estacionamiento. La pelirroja tomó su teléfono y le envió un mensaje a Sasuke Uchiha, donde le decía que ella estaba saliendo y que probablemente se dirigía a su casa. Por fortuna para el pelinegro, él ya había salido de su última clase y seguía en la universidad. Sasuke tomó el auto para entonces manejar sin reparo hasta el edificio de Sakura, al cual entró corriendo antes de buscar la puerta de la pelirrosa. Presionó el timbre al menos tres veces antes de recibir una respuesta.

—¡Ahora voy! —era ella. Sus pasos sonaron sobre el suelo, aproximándose, y ella abrió la puerta para ver quién la molestaba, pero no pudo verlo del todo bien antes de sentir sus brazos alrededor de su cuerpo.

—Maldición —susurró, Sasuke—. Estaba tan preocupado… no contestabas mis mensajes ni mis llamadas, pensé que te había pasado algo.

—¿Sasuke?

—¿Qué es lo que pasó? —preguntó, mientras la soltaba, aunque ahora sostenía sus hombros—. Yo incluso vine a buscarte, pero no estabas. Mi hermano me dijo que estabas bien, que le habías respondido un correo, pero no te comunicaste con ninguno de los demás. ¿Dónde estaba?

—Eso no es de tu incumbencia —respondió, para quitarse de encima las manos del moreno—. No tenía planeado quedarme mucho tiempo, así que deberías irte.

—¿Qué? —oh, oh. El entrecejo de Sasuke se había fruncido tan rápido que uno se asustaría, mientras su expresión se mostraba incrédula. Sakura rodó los ojos antes de retroceder, dándole la espalda, así que él entró detrás de ella mientras dejaba que la puerta se cerrara sola—. ¿Acaso no me escuchaste? No soy el único que estaba preocupado, Sakura.

—Claro, apuesto a que todos se morían de la preocupación —respondió, cínica, mientras entraba a su habitación. El Uchiha no se atrevió a seguirla hasta allá.

—¡Claro que sí! —exclamó, molesto—. Ni siquiera tuviste la decencia de decirle a Ino qué estabas haciendo. Es más: ¡no le contestaste a nadie el teléfono! ¿Qué se supone que debíamos pensar todos nosotros?

—Itachi sabía que estaba bien —dijo, desde su cuarto.

—¡Él no tenía ni idea de dónde estabas! ¡Nadie lo sabe!

—Naruto lo sabe —la rotunda respuesta de Sakura hizo que él diera un respingo, mientras su semblante confundido mostraba sorpresa—. Así que él cumplió su promesa y no te lo dijo —se burló, mientras salía de la habitación con una mochila—. Estuve trabajando.

—¿Trabajando? —alzó una ceja—. Karin dijo que el laboratorio estaba cerrado… además, ¿por qué Naruto conocía tu paradero y nosotros no?

—Porque Naruto se lo ganó.

—¿De qué estás hablando?

—Como sea, Sasuke —agitó su mano, restándole importancia—. No tengo tiempo que perder, así que deja los reclamos de una vez. Tampoco es que tú tengas derecho a reclamarme algo a mí.

—¿Qué es lo que sucedió?

—Nada. ¿Qué pudo haber sucedido? —dijo, mientras intentaba volver a su habitación, pero la mano de Sasuke en su muñeca no iba a permitírselo.

—Sakura —él la atrajo de regreso, para mirarla al rostro—. La última vez que nos vimos, tú y yo nos besamos con tanta intensidad que… yo lo sé: si no hubiese sido por Karin, no tengo idea de cómo habría terminado eso —las mejillas de Sakura se hicieron de cierto rubor al recordar aquello, como si pudiera volver a sentir las manos de Sasuke en su piel—. ¿Es por eso que estás molesta?

—¿Bromeas? —pero su semblante cambió drásticamente con aquello último—. Ni siquiera tengo ganas de contestar a esa pregunta tan estúpida. ¿Puedes soltarme?

—Si no fue eso, entonces dímelo, Sakura.

—Sasuke, no sé si lo recuerdas, pero yo en verdad tengo un trabajo importante con uno de los doctores más influyentes del país —dijo, con exasperación—, sin mencionar que ya te di una paliza una vez, así que me sueltas o repetimos lo que sucedió en el cumple años de Naruto.

—¿Qué te hace tan difícil darme una explicación? —contestó, aunque la estaba soltando. No tenía intenciones de retenerla contra su voluntad.

—Que no quiero darte una explicación.

—¿Sobre Naruto o sobre tu paradero, Sakura?

—Sobre ninguna de las dos cosas.

—Y, ¿qué planeas hacer? —oh, dios. Los dos estaban levantando la voz, poco a poco—. ¿Vas a volver a irte sin decirle a nadie dónde diablos estás? ¿Nos vas a mantener con este misterio? ¿Intentas causarnos algún tipo de daño? No puedes ser tan egoísta…

—¡EGOÍSTA! —gritó, incrédula. Ella estaba de camino a su habitación, pero se volvió en su sitio para caminar hacia él con violencia—. ¡¿Yo soy egoísta?! ¡Mira quién lo dice!

—¡Ah, ¿me estás diciendo egoísta a mí?!

—¡Claro que sí! —el dedo índice de Sakura se enterró en el pecho de Sasuke, señalándolo de forma acusadora—. ¡Eres un egoísta! —lo picó—, ¡un obstinado! —lo volvió a hacer—, ¡idiota, celoso, manipulador, codependiente! —y lo hizo cada vez que mencionaba un nuevo adjetivo para atacarlo con sus palabras, y su dedo—. Pero, por encima de todo, ¡eres un maldito genio, Sasuke Uchiha! ¡Y ME VISTE LA CARA DE ESTÚPIDA CON TANTA FACILIDAD!

—¡Basta! —él tomó sus dos manos, para evitar que continuara haciéndole daño físico—. ¿Qué es lo que te pasa, Sakura?

—¡Estoy harta de ti! —le gritó, mientras forcejeaba con sus brazos—. ¡No quiero volver a verte, aunque eso signifique que perdamos esta lucha! ¡No quiero tener nada que ver con un hombre como tú, que no es capaz de valorarme o amarme de forma sana! ¡No quiero que me toques, ni que me mires! ¡Quiero que te alejes!

—¡Detente! ¡Para! —sus manos terminaron en sus brazos, apretándolos con cuidado para sacudirla en un intento de hacerla recapacitar—. ¿Cómo puedes decir todas esas cosas?

—… No lo sé, Sasuke —los labios de Sakura se apretaban, aunque estaban temblando. Además, sus ojos se habían llenado de lágrimas en un instante—, ¿cómo pudiste hacer una apuesta por mi amor? ¿cómo pudieron todos aceptarlo y fingir que yo no estaba siendo el objeto de estudio de todos ustedes? —oh, rayos. Ella estaba llorando—. ¿Cómo es que, aun con todo lo que hemos pasado juntos, tú solo puedes verme como un objeto?

—Sakura, no —ella lo sabía, y Sasuke estaba asustado de su descubrimiento.

—En serio, Sasuke… ¿en algún momento tú me amaste de forma honesta? —esa pregunta había sido un severo golpe para él—, ¿o es que solo he sido tu deporte favorito? —ahora estaban cerca, de nuevo, pero no de la forma en la que él quería que lo estuvieran.

—No digas esas cosas…

—Nunca fui lo suficientemente buena para ti, ¿cierto? —sus dedos, frágiles y femeninos, al final habían apretado su camisa—. ¿Por qué nada puede satisfacerte?

—Estás equivocada, no es así como son las cosas.

—Oh, entonces, ¿no hiciste una apuesta contra Ino, Sasuke? —maldición—. ¿No le dijiste que ibas a lograr que yo admitiera que te amo, frente a todos, en seis meses? De lo contrario, te rendirías, ¿cierto? Eso fue lo que tú dijiste…

—¿Quién te dijo eso? ¿Fue Naruto?

—Es lo único que te importa, ¿cierto? Saber quién te arruinó tu juego favorito —ella lo soltó en un solo movimiento—. No importa ya, Sasuke. Estoy cansada de ser tu juguete. Estoy muy cansada de ser la mujer que te espera, te persigue o te ruega por amor… ya ha sido suficiente.

—Por favor, escucha lo que tengo que decirte.

—Es suficiente —suspiró, mientras bajaba su mirada, aunque Sasuke seguía sosteniéndola por los brazos firmeza. Sentía que ella se desmoronaría si él la soltaba—. Se acabó, Sasuke. Sin importar lo que hayamos tenido, tú y yo… ya hemos terminado.

[Continuara…]