Cap. 37 Asesinatos y verdades por revelar

El condestable se reunió con Vermont. El documento que necesitaban para comenzar a develar las mentiras o "verdades" en relación con la herencia maldita de los van Garret estaba ya en su poder…sólo era cuestión de revisarlo a la luz de las ciencias.

- ¿Está preparado para ver lo que sea?- preguntó Vermont al condestable Crane.

- Todo- dijo Ichabod- lo que sea con tal de demostrar de una vez por todas quién es responsable en esa situación…la vida de mi familia completa está en juego y no voy a arriesgarme más sin saber en qué terreno estoy pisando.

Vermont notó un fuego viejo que ardía en los ojos del condestable. Esa faz serena y taciturna pareció iluminarse de pronto…parecía como si varios años se le hubieran venido encima al condestable, pero en lugar de verse más anciano se notase que la edad le sentaba demasiado bien. El conde hizo la observación:

- Ichabod…está usted muy cambiado.

- Conde Vermont…la vida de mi madre también está en peligro.

- Sí…algo me dijo el joven Masfat…

- No es sólo por lo que hizo van Garret…ella misma cometió un gran error y tengo que librarla de eso…aunque no sé cómo.

- Ya habrá tiempo, condestable Crane, sólo es cuestión de tiempo…concentrémonos en esta información que es vital para todos, para su libertad y para liberar la memoria de mi amigo y la de quien fuera el amor de su vida…y que ahora lo es todo para mí.

Vermont asintió. El ver al condestable luchando por su familia le daban ánimos para continuar y demostrar su inocencia y ayudar a que el nombre de su amigo se viera libre de sospechas infundadas.

Desplegaron el documento cuando de pronto llegó un carruaje que les informaba sobre las exequias del reverendo en turno.

- Tendremos que dejar esto para después- dijo el conde Vermont.

- Llevemos el documento con nosotros…es necesario que no pase a otras manos…- observó Ichabod.

- Lo sé- dijo Vermont- pero hay que ser cautelosos…¿de qué habrá muerto el reverendo…si estaba tan sando?

Ambos se miraron con cierto recelo…esto era algo realmente extraño.

En tanto Katrina también se preparaba junto con Mandalay para ir a las exequias del reverendo. Van Garret lo había permitido considerando que era un hombre respetable en Sleepy Hollow a pesar del tiempo que llevaba en el lugar. Pero ya gozaba del aprecio y consideración de los parroquianos.

Jelly la acompañaría. Katrina se sentía más tranquila. Jelly observó mientras llevaba una taza de té a Katrina y ayudaba a ésta a cambiar a Mandalay:

- Tal vez…esté el condestable en las exequias.

Katrina no pudo reprimir varias lágrimas…el sólo hecho de escuchar nombrar el nombre de su esposo la hacía sentir triste y melancólica.

- ¡Cómo quisiera que esto terminara de una vez por todas, Jelly!- observó Katrina- quiero volver a mi casa, junto a él…con nuestro hijo y con la madre de Ichabod…esto es peor que una maldita pesadilla…una pesadilla que parece no tener final…

Pero Jelly tenía la esperanza de que pronto las cosas cambiaran de rumbo…era necesario que las mentiras y asesinatos sucedidos recientemente en Sleepy Hollow no quedaran impunes, por el contrario, había que hacer pagar a los verdaderos responsables de las masacres…o al verdadero y Unico responsable…fuera natural o sobrenatural…

Salieron ambos carruajes en dirección a la casa del reverendo. El del conde Vermont llegó primero junto con Ichabod y entraron a la sala donde hablarían sobre las bondades del reverendo. Poco rato después llegó Van Garret junto con Masfat, Katrina y Mandalay, junto con Jelly.

Van Garret se reunió con viejos conocidos mientras Katrina y Jelly permanecían juntas. En cuanto Ichabod vio a Katrina cerca sintió que su corazón latía apresuradamente…Vermont tuvo que detenerlo para que no fuera raudo a abrazarla frente a todos.

- Condestable- dijo Vermont- yo lo entiendo, pero es mejor que no se precipite…ya habrá tiempo.

- Lo dudo, señor conde…creo que lo que menos tenemos ahora es tiempo…- aseguró Ichabod.

Katrina y Jelly se sentaron en un lugar preferencial. Van Garret estaba sentado en otra ala de la iglesia con otros amigos suyos.

- ¿Está aquí Katrina van Tassel?- preguntó el nombre.

- Sí…¿por qué?

- Porque no veo al condestable…-dijo aquel joven.

- Pues…por ahí debe estar…de hecho…creo que tuvo que salir de viaje y me la encomendó…por eso vino conmigo.

El hombre no dudó de las palabras de Van Garret…después de todo siempre había sido su amigo…parecía no tener idea de lo que realmente ocurría.

Ichabod se escondió detrás de una cortina mientras escuchaba las palabras amables que se decían sobre el reverendo. De pronto el niño hizo un movimiento hacia donde él estaba, el pequeño lo reconoció.

Katrina trató de calmarlo y se volvió hacia donde estaba el pequeño y preguntó:

- ¿Qué pasa, bebé? ¿Qué viste?

Katrina avanzó con cuidado hacia la cortina y encontró a Ichabod que le indicaba que guardara silencio. El condestable Crane la tomó de la cintura y clavando su mirada aguileña le dio un beso apasionado.

Katrina apenas pudo sostener a Mandalay y dejó que el condestable la estrechara entre sus brazos.

- Katry…te extraño demasiado…ya no puedo vivir así..

- Lo sé…yo tampoco…ya no puedo estar así, viviendo a la fuerza con ese hombre…

Ichabod se armó de valor y dijo.

- Hoy mismo te sacaré de esa casa…te lo juro por mi madre…

En eso escucharon ruidos y tuvieron que separarse.

Pasó un rato. Ichabod y el conde estaban separados uno del otro para no despertar sospechas. Cuando salían Ichabod llevó a Katrina hacia el otro carruaje y a Jelly hacia el de van Garret. Se cubrieron ambas con un chal del mismo color. Van Garret creyó que se trataba de Katrina. El niño iba con ella, así que no había ninguna duda.

Sin embargo, Masfat se encargó de llevarse al niño rápidamente hacia la casa del condestable. Katrina bajó del carruaje y se encontró en su casa. Lloró entre los brazos del condestable. Jelly estaba con van Garret quien al darse cuenta que había sido burlado, juró que esta vez sería implacable…pero su presa ya no estaba dentro de su jaula.