Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Temas fuertes (violencia, violaciones, lenguaje, etc), que pueden fomentar pensamientos negativos a audiencias jóvenes. Se aconseja prudencia. Solo para mayores de 18.


—No tengo nada de qué hablar.

—Oh, pero claro que lo tienes, tienes mucho que explicarme.

El macho desvió la mirada, tentado a refugiarse en la suave curva del cuello de Bella. Lo que sea que Jessica quisiera hablar, no era un buen momento. Aunque por otro lado, estar a solas con su hembra tampoco era buena idea. Se había portado como un animal con ella hacía tan solo unos momentos, si bien era cierto que sus instintos durante la alimentación lo ponían totalmente primitivo, urgiéndolo a marcar a su hembra, la verdad fue que se dejó consumir por aquel frenesí.

Edward respiró profundo, y el aroma a sexo mezclado con la imprimación de ambos le llenó los pulmones, poniéndolo de nuevo imprudentemente duro. Suspirando sacudió la cabeza, no debió volver a beber de su hembra tan pronto, apenas y habían pasado un par de meses y era una humana, su sangre seguramente no se habría regenerado todavía, era bastante imbécil si seguía justificándose en su naturaleza vampírica.

—¿Quiénes son tus padres?, ¿cuál es tu descendencia?, ¿cuántos más hay como tú?

El macho mantuvo la boca cerrada, no le gustaba nada el rumbo que estaban tomando las emociones de Jessica, podía percibir la alegría y la esperanza, el olor fresco le indicaba que incluso comenzaba a admirarlo. A su lado, Bella le dio un apretón a su mano, y cuando la miró, pudo ver en sus ojos la compasión y súplica. Su hembra siempre preocupándose por los demás, él mismo podía dar fe de ello. Y verla ahí, fue un recordatorio de cuán bondadosa era, y cuánto se preocupaba siempre por él y se sintió orgulloso… y en deuda.

—Desconozco el paradero de mis progenitores —balbuceó—. Sé que somos vampiros de raza pura, ya que mis padres eran vampiros de nacimiento, no creados. Actualmente no sé cuántos como yo queden, salvo mi h-hermana.

—¿Y dónde está ella? —El macho apretó la mandíbula hasta hacerla crujir.

—Tanya la tiene en cautiverio —respondió su hembra—. Tenemos que liberarla.

—¿Tenemos? —rugió Edward, mirándola enloquecido mientras la sujetaba con fuerza por los hombros, robándole una exclamación—. Nunca te acercarás a esa hembra, jamás, Bella, júramelo, júramelo por tu vida que ni siquiera lo intentarás.

—De cualquier forma, desconozco su paradero —susurró asustada, el aroma acre inundando el ambiente.

—¿Cautiverio? —Jessica silbó por lo bajo—. Eso es jodido.

El macho mostró los colmillos agresivamente, todo su cuerpo tenso y aún con los efectos del frenesí, lo tenía en un estado por demás arcaico, pero no podía controlarse. Recordar a su hermana metida en esa maldita mazmorra, sufriendo lo impensable... suponiendo, claro, que aún estuviera con vida, sin embargo se obligó a retraer aquellas afiladas dagas, y a liberar a su hembra, antes de atraerla súbitamente contra su pecho.

—Lo siento, ama —susurró acariciándole el cuello con la nariz—. Pero no puedo perderte, no podría vivir en un mundo donde no estuvieras tú. —La humana suspiró, relajando el cuerpo entre sus brazos.

—No me acercaré a ella, lo prometo.

—Es cierto entonces… ¿lo que se dice? —interrumpió la vampira, Bella la miró confusa.

—¿Qué se dice?

—Bueno. —Jessica carraspeó incómoda—. Que tiene a un vampiro esclavo del que se imprimó, un macho de raza pura. Los rumores que escuché, dicen que el exterminio que comenzó Tanya, es porque piensa hacer una nueva generación al lado de ese vampiro para recuperar a la raza, ¿crees que eso sea cierto, Edward?

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Bella no entendía nada, nada en absoluto.

Su mente daba tumbos por todos lados, como si estuviera drogada y le fuera imposible hilar un pensamiento coherente. Todo estaba yendo muy rápido, entre la adrenalina que Edward despedía en ondas, hasta la información que Jessica le estaba proporcionando, se sentía en medio de un cuento de ficción.

—Algo así —murmuró visiblemente incómodo—. Ella quiere que la raza vuelva a ser lo que fue, estuvo furiosa sobre todo cuando los vampiros comenzaron a mezclarse con los humanos y que estos a su vez nos dieran caza, ella siempre pensó que todo eso era un desastre, y sus ideas de poner orden agradaron a otros que pensaban como ella, los del clan Vulturi, particularmente.

—Por eso el exterminio.

—Sí, pero no todos los clanes de raza pura estuvieron de acuerdo. Algunos ya habían tomado vampiras convertidas como compañeras, les resultaba aberrante lo que quería hacer Tanya y entonces hubo una rebelión. La raza se dividió entre quienes apoyaban a los convertidos y los que no, eso, más la intensa lucha contra los humanos, logró que nos extinguiéramos casi por completo. Rosalie y yo fuimos víctimas de ello, nunca supe si mis padres murieron en combate o fueron capturados por los humanos.

—Ya veo —asintió pensativa—. ¿Y dónde estuviste todo este tiempo, por qué solo tu hermana está cautiva?

Edward se estremeció entre sus brazos, antes de inclinarse contra su cabello, aspirando su olor mientras ella le acariciaba la espalda con suavidad, estaba tenso y nervioso, Bella se sentía terrible, quería saber qué decir o hacer para reconfortarlo, pero la verdad es que no sabía.

—En cautiverio, hace poco escapé, que fue cuando… cuando tú me alimentaste la primera vez.

—Vaya… —Elevó sus perfectas cejas rubias en asombro—. ¿Y por qué Tanya los capturó?, ¿formabas parte de la resistencia? —La risa llena de autodesprecio que abandonó los labios del vampiro, le erizó por completo la piel.

—No es tan simple como eso, nunca tuve la opción de poder oponer resistencia, nunca tuve derecho a nada, nunca fui nada.

—¿Eras tú...? —Jessica se llevó las manos a la boca—. Tanya se imprimó de ti.

—Sí —balbuceó estrechando a Bella un poco más entre sus brazos, como si temiera que fueran a arrancarla de su lado.

—Mierda. —Jessica comenzó a pasearse de un lado a otro de forma nerviosa—. Te está buscando, ¿lo sabes?, sus verdugos te están buscando. —Bella se tensó, un sonido estrangulado abandonó sus labios.

—Tenemos que escondernos, Edward. —Y de pronto estaba temblando, perderlo le parecía como si la estuvieran despellejando viva.

—No voy a ocultarme, pronto iré a buscar a mi hermana, mataré a Tanya con mis propias manos.

—Te entiendo. —La vampira se cruzó de brazos con gesto pensativo, antes de mirarlo determinada—. Yo te apoyaré… conozco a unos amigos que viven en las afueras, quizás podamos reunirnos, podemos derrocarla —suspiró—. Sé que es como un sueño, pero en cuanto todos se enteren que ni ella ni los Vulturi son los únicos, que no tenemos por qué seguirnos ocultando, tú podrías manejar el clan completo, Edward, podrías regirnos y protegernos, debido a tu estatus...

—¿Q-Qué? —inquirió Bella.

—No. No podría dirigirlos nunca, Tanya ella… ella es la que gobierna la raza, yo no…yo tan solo... Olvídalo, Jessica, solo sigue tu camino. —Alzó a Bella en brazos con ligereza, robándole un chillido—. Gracias por tu vena.

Y entonces, echó a correr, perdiéndose entre las sombras, avanzando a toda velocidad, lejos de la vampira.


Una disculpa por la tardanza, se me ha complicado escribir debido a mi trabajo, pero aquí estoy de regreso. Gracias por sus comentarios y todo su apoyo!