Saludos, hoy por la mañana tuve un accidente que me mandó a la cama por ser horribles y largos meses y me dejó sin bicicleta, la neta ni ganas tenía de actualizar pero tenía un compromiso con los lectores, sin embargo ya no quiero escribir y esté será el último capítulo que suba, espero me entiendan.


Dragon Ball H.S

Final

(Capítulo 34)

La emoción rondaba como un zopilote a la carne en descomposición tirada en el suelo por el ambiente. Los corazones de todos los presentes saltaban incontrolables en los pechos de todas las personas que esperaban con impaciencia a que los dos peleadores más fuertes de aquel torneo salieran a la plataforma para regalar un espectáculo simplemente asombroso.

Después de la semifinal, decidieron dar un descanso de quince minutos para que el participante Son Gohan recuperara un poco de sus energías y diera el máximo en su último combate, así la cosa no estaría tan dispareja y después, si Son Gohan perdiera, no podría alegar que estaba cansado por su duelo anterior y que Muthen Roshi había tenido más tiempo para descansar.

A pesar de que la alegría sobre el lugar era general, había una persona que estaba muchísimo más emocionada que cualquier otra en toda la isla, él había estado esperando un momento como aquel, para sentir la vibración de los golpes tan tremendos que aquellos dos competidores se darían el uno al otro y que no dejarían de propinar trancazos hasta que uno de ellos perdiera la batalla.

Sus ojos brillaban debajo de lo oscuro de sus gafas y miraba impaciente su reloj, midiendo segundo a segundo, los 3 minutos que faltaban para que se cumpliera el plazo que había dado para que los dos participantes, que en esos momentos se encontraban dentro del gimnasio, descansaran y después salieran a pelear con todas sus fuerzas. No podía esperar. Y pensaba en llamarlos de una maldita vez para ver algo de la buena acción que aquel par de ancianos le haría sentir por todo el cuerpo.

Había pensado en llamarlos ya, después de todo, nadie reclamaría por ello, sin embargo, una parte más seria de su cabeza, le indicó que eso no sería nada profesional y que además, si Son Gohan no descansaba bien, no podría dar el máximo de sus fuerzas y la pelea sería bastante aburrida. Por lo que decidió esperar un poco más, después de todo, dos minutos pararían en poco tiempo.

Detrás del réferi, Gokú miraba al lugar por el que dentro de poco saldría su abuelito para demostrarle a todo el mundo lo fuerte que era. Después del réferi, Gokú era la persona más emocionada del lugar, pues era su increíble abuelito quien se disputaría el premio del primer lujar contra aquel otro anciano calvo del que todo mundo hablaba refiriéndose a él como "El maestro de las artes marciales".

Con un pie sobre la barda que lo separaba de aquel campo mágico de batalla, Gokú aguardaba a la aparición magistral de su abuelo para que el combate final comenzara. En esos momentos, ya no le importaba que su abuelito ganara, lo único que quería ahora, era que su abuelito le enseñara a hacer aquella técnica de luz tan sorprendente con la que había derrotado a su contrincante anterior. El chorro de luz se había visto tan genial, que Gokú ya no veía la hora de regresar a casa y comenzar a entrenar para aprender a hacer aquel destello tan padre.

Y faltaba tan sólo un minuto para que la batalla final comenzara.

- ¿Por qué demonios se tardan tanto? –Se quejó la niña de cabellos azules que se encontraba a un lado de Gokú con los brazos cruzados y una expresión de fastidio en el rostro-. Me estoy asando en este lugar, que comiencen a pelear ya¡me quiero bañar!

- Debes de ser paciente, mi abuelito peleo con todas sus fuerzas hace poco y necesita descansar un momento –opinó el pequeño de la cola de mono.

- No me importa, yo pague para ver a los peleadores luchando –se quejó Bulma-, no para mirar una plataforma vacía.

- Disculpa –se giró hacia ellos el réferi- la entrada era gratis, si pagaste a alguien por entrar, deberías denunciarlo en este instante.

- ¡YA LO SÉ! –Se quejó la chica-. Era tan sólo un decir, por supuesto que no le pagué a nadie para entrar, no soy tan estúpida.

"Que niña tan gritona", pensó el réferi alejándose lentamente de la pareja extraña que eran Gokú y Bulma. Un niño con cola y una niña de pelos azules, las cosas que se ven hoy en día.

- Disculpa –lo llamó un hombre con una máscara anti-gas puesta sobre el rostro. El hombrecillo vestía con un esmoquin ajustado y sus manos eran dos pinzas robóticas-. Creo que ya es hora de que comience la pelea.

"Y hablando de gente extraña" pensó el réferi.

- ¡Perdonen por hacerlos esperar querido público! –Bramó de pronto el réferi con voz estruendosa. A los lejos, una bandada de aves levantó el vuelo hacia un cielo azul carente de nubes, en el que el Sol resplandecía con todo su poder, calcinando uno que otro cerebro debajo de él-. Es hora de que comience la gran final de este Vigésimo torneo de Artes Marciales.

Las personas del lugar lanzaron sus manos hacia arriba como si elevaran una oración conjunta a Kami-Sama, quien los observaba desde las alturas, más allá de las nubes que no había en el cielo, más allá de lo más alto que el hombre haya llegado alguna vez con sus aves robóticas. Una brisa gratificante refrescó los rostros de los cientos de espectadores que había alrededor de la plataforma, desprendiendo los sombreros de algunos cuantos y arrebatando los coloridos globos de dos niños que protestaron ante esto con el llanto más fuerte que encontraron en sus resecas gargantas.

- ¡¡Que los participantes salgan a la plataforma!! –Hizo callar el réferi a los niños llorando y a los que preguntaban por sus sombreros. Todos los ojos del lugar estaban dirigidos únicamente a la entrada que daba paso del gimnasio a la plataforma. Ningunos de esos cientos de ojos parpadeaba, el sudor corría por las frentes de algunos cuantos y los latidos se aceleraban lentamente por la emoción.

Pasaron unos segundos eternos en los que el silencio fue el único en desfilar sobre la plataforma. Gokú trago saliva. Bulma volvió a respiras después de increíbles 5 minutos de no hacerlo. El réferi sujetó con mayor fuerza su micrófono y esperó.

El rumor de la gente preguntándose qué sucedía y por qué los participantes no salían, le indicaron al silencio que se largara a otra parte. Nadie comprendía lo que pasaba¿acaso era que los participantes se habían largado sin disputarse el primer lugar?

- No… no entiendo lo que pasa –explicaba el réferi- por favor, participantes Son Gohan y Muthen Roshi, salgan a la plataforma –y esperó.

El rumor de los asistentes rehacía cada vez más y más alto hasta que este reconvirtió en gritos de protesta por la falta de participantes.

- ¿En donde está mi abuelito? –Preguntó un Gokú preocupado a la chica de a lado.

- ¿Y cómo esperas que yo lo sepa? –Respondió ella de mala gana.

- Oiga señor –dirigiéndose al réferi-¿Dónde está mi abuelito?

- No lo sé –responde el réferi- pero voy a averiguarlo.

Valientemente se sube a la plataforma y habla con los asistentes.

- Por favor esperen un momento, iré a ver que es lo que sucede con los participantes y los haré venir a que peleen –promete al ahora enfurecido público, algunos inconformes comienzan a arrojar lo que tienen en las manos, objetos nada peligrosos como basuritas, bolas de papel, hasta objetos que sí resultan peligrosos como botellas, latas vacías y hasta un bebe.

- Por favor, no arrojen objetos tan pesados a la plataforma –pide el réferi al devolver al pequeño.

Rápidamente ingresó corriendo al gimnasio de la parte de atrás y su piel se puso completamente blanca ante la escena frente a sus gafas oscuras. El gimnasio estaba completamente desierto. Lo atravesó a grandes zancadas con el pulso terriblemente acelerado, si los participantes no aparecían ¿qué demonios iba a hacer entonces? Allá afuera había cientos de gentes esperando por ver la final del torneo de artes marciales. ¿Se habrán dado a la fuga? No, no tenían razón por la cual hacerlo… al menos Muthen Roshi no, era comprensible que Son Gohan quisiera deshacerse de su pequeño nieto coludo… pero eso no era razón suficiente para abandonar el torneo¡y mucho menos en la final!

Réferi salió por la puerta trasera del gimnasio y miró en todas direcciones; el lugar estaba desierto. Sus piernas reaccionaron ante esto amenazándolo con enviarlo de cara al suelo, el sudor empapó su frente. Estaba en problemas, quizá ahora él también debía de huir para evitar un linchamiento masivo, sí, eso es lo que haría en ese momento, él no pagaría por la cobardía de los demás. Decidido, echó a correr a la derecha, tendría que rodear a toda la gente alrededor de la plataforma, y si alguien lo veía…

Mejor no pensar en eso¿para qué quiere uno pensamientos tan desagradables de sus miembros arrancados con mucho dolor por una legión de fanáticos de los golpes? Saltaría una de las bardas, sí, así, nadie lo pescaría antes de estar muy pero que muy lejos de ahí y a salvo.

Corrió a una de las bardas que lo separaba de la libertad como un condenado a muerte y entonces escuchó voces detrás de él, lo habían atrapado, ahora ya no podría escapar y escuchaba dentro de su mente el terrorífico sonido que hacían sus extremidades al desprenderse del tronco de su cuerpo debido a la furia desatada de os inconformes. Se giró lentamente para mirar a los dos últimos participantes platicar animadamente con una linda señorita que los miraba con desconfianza. Son Gohan a un lado, Muthen Roshi, sangrando por la nariz, del otro lado de la joven.

- ¡Hey ustedes dos! –Gritó sobresaltando a los ancianos- ¿Qué es lo que están haciendo?

Ambos ancianos se miraron el uno al otro, desconcertados, después a la chica, al réferi y terminar por mirarse de frente a ellos mismos. Con una señal Son Gohan indicó a Muthen Roshi que sangraba por la nariz.

- Nada –respondió Son Gohan- esperamos a que nos llamen para comenzar con la final.

- ¡Sí eso es! –Agregó Muthen Roshi-. Pero esta linda señorita nos ha pedido nuestro autógrafo y decidimos acompañarla hasta su casa para que nadie le hiciera daño.

- No pueden hacer eso, los espectadores están esperando por ustedes para que comience la batalla -hizo saber el réferi.

- ¿No pueden esperar hasta que regresemos? –Preguntó Roshi mirando a la chica frente a él.

- ¡Por supuesto que no! –Contestó el réferi dolido.

- Bueno, por lo menos –añadió Son Gohan con el rostro serio- danos un besito –pidió a la chica estirando sus labios como un pez.

- Sí, anda no seas tímida –estuvo de acuerdo Roshi haciendo lo mismo que Son Gohan.

- ¡No por Dios aléjense de mí! –Chilló la joven y golpeó con fuerza a ambos ancianos para salir corriendo.

"Y sigo topándome con gente bastante extraña" pensó con pesar el réferi.

-¿Lo vez?, por tu culpa se ha marchado –recriminó Roshi a Son Gohan.

- ¿Mi culpa?, si fue usted quien la asustó –se defendió él.

- Por favor señores, ambos tuvieron la culpa¿podríamos ir a la plataforma para que peleen? –pidió el réferi de forma cancina.

- Ese joven tiene razón, deberíamos resolver nuestras diferencias sobre la plataforma –comentó Roshi.

- Esta bien, si así lo quieres viejo cascarrabias –concedió Son Gohan andando hacía la plataforma.

- ¿Qué dijiste? Debes de respetarme¿cuántas veces te lo he dicho?

- ¿Por qué me pasan estas cosas a mí? –Se preguntó el réferi cabizbajo y andando detrás de los ancianos que seguían discutiendo.

- Disculpen por la tardanza, lo que pasó es que nuestros mejores peleadores se encontraban… -la mirada fulminante de ambos ancianos sobre el réferi lo hicieron callar repentinamente, sí, quizá decir en qué situación los encontró no era del interés del público, así que mejor no decirlo-. ¡Que comience la final del vigésimo torneo de artes marciales! –Gritó como si nada y las miradas se apartaron de él.

- Ahora verás, viejo engreído.

- ¿Me llamaste viejo?

Los viejecitos tomaron sus posiciones, listos para quebrarse uno o dos huesos. La miradas clavadas en el oponente, tomando detalle de todos los movimientos, que en esos momentos eran simplemente inexistentes. Sus respiraciones eran casi nulas. Los cientos de ojos estaban clavados en los dos viejos sobre la plataforma. La emoción de la espera por aquel último combate había llenado los corazones de todos los presentes que ahora bombeaban con la violencia que provocaba la adrenalina.

Un leve soplo de viento alborotó el poblado bigote de Roshi y… la ropa de Son Gohan. Gokú estaba ahora con los dos pies sobre la barda, acuclillado sin parpadear, mirando ahora a Roshi, ahora a su abuelito, esperando por ver el primer movimiento de alguno de ellos. Bulma había adoptado ahora una expresión de suma preocupación que ni ella misma podría describir, ni siquiera estaba conciente de que estaba fuertemente aferrada a la barda frente a ella.

El réferi, pensaba en lo asqueroso del acto que se encontraban realizando aquellos dos viejos pervertidos con aquella chica detrás del gimnasio. ¿Cómo se atrevían siquiera a molestarla? Vaya par de viejos desagradables. Pero bueno, afortunadamente los encontró antes de que pudieran hacerle un daño mayor a la pobre señorita, se alegraba de verdad, que ella los haya golpeado y había que ver si lo había hecho con bastante fuerza, pues en sus rostros, aun tenían la marca roja y palpitante de la mano extendida de aquella chica. "Se lo merecen" opinó el réferi En su mente.

- ¡Dale con todo abuelito! –Gritó de pronto Gokú rompiendo el mágico hechizo silencioso que se había apoderado del lugar nuevamente. Son Gohan giró el cuello para mirar a su nieto y volver a saludarlo con la mano al aire. Simplemente no pudo evitarlo, si escuchaba la voz de su nieto llamándolo, tenía que voltear a verlo y hacerle saber que lo había escuchado, pero en aquella ocasión, no debió de hacerlo.

- ¡Ahora! –Se dijo Roshi en un susurro cuando Son Gohan levantaba la mano mirando a su nieto, después de derrotarlo, agradecería al enano coludo por el favor. Rápidamente Roshi se colocó a un lado de Son Gohan, cuando este se dio cuenta de la cercana presencia de su oponente, era demasiado tarde para reaccionar. El costado de la mano abierta de Roshi golpeó con mucha fuerza la parte posterior del viejo y arrugado cuello de Son Gohan. La luz del mundo abandonó los ojos del anciano abuelo de Gokú. Sus piernas perdieron su dureza y Son Gohan cayó al suelo.

- Eso te pasa por distraerte, viejo –dijo Roshi mirando el cuerpo inmóvil de su oponente- te lo agradezco –dijo a Gokú, quien miraba atónito a su abuelito derribado, no podía creerlo, ayudó a su oponente y por su culpa, su abuelito había perdido la batalla muy rápido, sin oponer mucha resistencia y en menos de una hoja del capítulo.

Continuará…

04/12/07

«-(H.S )-»™


Feliz Día de los Santos inocentes hahaha