Cuando fue la última publicación? Agosto del 2013?! De verdad?! Un año con 7 meses... shit!
SORRYYYYYY! Ya saben cuales son mis excusas asi que para qué darles un discurso y disfruten de la actualización.
Y ahora que me doy cuenta...
Esta cerca, cerca del fin.
DISCLAIMER: Bleach y sus personajes no me pertenece. Ni tampoco los de Princess Lover. Lo que me pertenece es July y la historia.
Capitulo 37: La Boda.
Esa misma noche, en el castillo Halzerink, se está celebrando una fiesta de felicitación por la boda de Teppei y Silvia, que será mañana a primera hora.
Los invitados, que eran personas con dinero (ya sea por sus negocios empresariales o herencia de la nobleza), no paraban de comentar lo emocionados que estaban por el evento y de la amabilidad de los reyes en prestar el castillo para que se casen allí.
Charlotte parece ser la única persona que no está feliz pero tiene suerte de tener a sus amigas para soportarlo y que nadie note lo mal que se siente o sería bastante humillante. Viste un vestido color perla que inicia por debajo de los brazos, la falda le llega por las rodillas y encima lleva un lazo rojo real que cuelga encima del hombro derecho que un símbolo de su posición como la princesa. Tacones también de color escarlata. De accesorios su corona y aros y un collar hechos de rubíes.
Como Hinamori siempre se recoge el pelo, las criadas decidieron soltárselo y se lo adornan con un cintillo azul con zafiros incrustados. Se emocionó tanto de usar un accesorio tan carísimo que no se contuvo en sacarse una foto con el celular. Le prestaron un vestido color azul, el mismo tono del cintillo, con el cuello de tortuga, sin mangas, escotado en la mitad de la espalda y le roza los tobillos. Usa zapatos terraplén bajos de color negro.
El vestido de Rukia es color violeta, con las mangas hasta los codos, escote circular y con el largo por arriba de las rodillas. Zapatos blancos con los tacos altos para ganar altura. Con las perlas genuinas que recogió bajo el agua, le hicieron un juego completo de aros, collar y una pulsera. Las criadas le pusieron extensiones para que su pelo quede más largo y les sea más fácil hacerle una trenza y enrollárselo como un tomate. Le colocaron una caracola en el pelo como adorno.
Las criadas que quedaron con Orihime se emocionaron mucho por trabajar con ella y su hermoso y poco peculiar anaranjado cabello. Le quitaron las horquillas y le ondularon el pelo. También le dejaron mechones cortos rosándole las mejillas. Con tantos sucesos, Orihime no se percibió de lo mucho que su pelo creció desde el viaje a Rukongai. Su vestido es de color plateado, apegado a su silueta desde el escote a los tobillos, con mangas cortas y un estampado de un pez hecho con líneas blancas, que empieza por debajo de los pechos y termina a mitad de la falda. Zapatos blancos con tacones a nivel medio para no adelantar a Rukia.
July no para de sacar fotos con su cámara. Varias se las ha enviado hasta ahora a Hichigo para molestarlo con lo que se está perdiendo por no aceptar ir. A diferencia de las otras, optó por usar un enterito porque lo encontró bastante atractivo y están de moda. De color negro, sin mangas, los pantalones holgados, profundo y delgado escote en V y tiras cruzadas en la espalda, revelando piel en donde no puede tapar. Su pelo recién rizado cae por su hombro derecho. Zapatos del mismo color.
—De nuevo gracias por la ropa. — Dijo Hinamori.
—Es lo mínimo que puedo hacer luego de pedirles que vengan conmigo como apoyo.
—Sigo pensando que es cruel de su parte querer su boda en tu casa. — Se queja Rukia viendo a Silvia con ojos asesinos. — Es como echártelo en cara la muy…
—Rukia. — Orihime la calla y mira su alrededor. — Ten cuidado, te pueden oír.
—No me importa.
—Pero no debemos meter en problemas a Charlotte. — Dijo July.
—Está bien, pero sigo pensando que es una… bueno, ya saben.
—Gracias por tu opinión. — Dijeron las demás al mismo tiempo.
Charlotte iba a extrañarlas mucho. Le había gustado un montón la vida que obtuvo en Karakura siendo la prima de Orihime. Claro que tuvo que andar encubierta pero el haber experimentado una vida normal fue excelente. Capta al abuelo de Teppei conversando con Silvia, de seguro por lo bueno que es tenerla en la familia. Y ve luego a Teppei dándole las gracias a su criada Yuu por un vaso de ponche. Quiere a Silvia como a una hermana y ama tanto a Teppei que su corazón le duele. Sabe que ellos harán muy feliz al otro. Sabe que perdió la apuesta. Sabe que debe ser feliz por ellos…
¿Por qué es tan difícil entonces?
—Voy a salir un momento a tomar aire. Nunca me han gustado estas fiestas, me agobian con tanta formalidad por ser la princesa.
—¿Te acompaño? — Se ofrece Orihime.
—No quiero arruinarles su primera experiencia en una fiesta social.
—No te alejes tanto o tus padres creerán que te escapaste de nuevo. — Bromea July.
Y para ser sincera, eso es lo que la princesa más desea en estos momentos.
—Trataré. Y se encamina a las puertas de vidrio que van al jardín.
—Aun no se siente bien. — Murmura Hinamori.
—Obvio, el amor de su vida se va a casar con su mejor amiga. — Rukia mira el techo como si plegara por paciencia. — Si fuera por mí, en vez de estar llorando, lo secuestraria y lo encerraría hasta que admita que es mío.
—¿Por qué no sigues tu propio ejemplo?
—Ya lo hizo y se murió de vergüenza saber que Mashiro es la prima de Renji. — Orihime les hace recuerdo con una sonrisa burlona.
—Pero le falto la parte del beso y sexo. — Finaliza July con la broma.
—Callen. — Enojada.
Sus amigas responden riéndose.
Charlotte se sienta en el grueso borde de una fuente con la estatua de Poseidón en el centro con su leal tridente en mano.
Suspira. Esto no está saliendo como planeaba. Se supone que iba a soportarlo y desear lo mejor para ellos.
Más patética no puede ser.
—¿Charlotte?
—¿Silvia? — No puede creer que la rubia la haya seguido en vez de quedarse con Teppei.
—¿Puedo…? — Haciendo referencia al espacio a su lado para sentarse.
—Cl-claro.
Se sienta a su lado en silencio. Charlotte puede apostar que su mejor amiga está incómoda en estos momentos. Pensándolo bien, está es la primera vez que están solas luego de mucho tiempo. ¿Qué se supone que debe decir?
—Estuve preocupada cuando desapareciste. — Silvia rompe el silencio. — Y culpable también.
Pensando en ello, solo ha recibido reprimendas de Seika y Teppei, pero no de ella. Bueno, no han tenido la oportunidad de hablar como se debe desde antes de escaparse.
—No tienes la culpa Silvia, yo tenía que irme para estar contigo. Necesitaba…
—Basta. — Silvia se pone furiosa con ella pero trata de mantener la calma. — No creas que con disculparte se soluciona todo.
La princesa acepta el regaño igual que una niña. Echaba de menos aquel tono de mamá sermoneando y castigando de su amiga. Le hace olvidar la realidad.
—Perdón, pero solo puedo decir que lo siento.
—La única que debería disculparse soy yo.
Eso fue raro.
—¿Por qué? Tú conseguiste ganar. Teppei te eligió a ti, no a mí. Y prometimos que su decisión no afectaría nuestra amistad.
—No me refiero a eso. — Hay algo sospechoso en su voz. ¿Será un secreto? — Sino con pedir que la boda sea aquí.
Y la realidad regresa con un golpe en el estómago.
—¿Por qué… por qué lo hiciste?
Un grito de niña las interrumpe. La hermana menor de Silvia la anda buscando.
Hitsugaya está nervioso y no es por su posible muerte.
Observa el tiempo pasar sin pestañear mientras su pie derecho se mueve inquieto. Quedan solo cinco minutos para que todo cambie y los siente como los más eternos.
Todo se define en dos opciones: convertirse en Aqua o morir.
Por Hinamori, debe conseguirlo.
Tocan el timbre y el sonido retumba por el departamento igual que el inicio de un ritual. Se levanta del sofá y no titubea en abrir a pesar de los nervios.
Al otro lado de la puerta está su colega de trabajo y tía de Ichigo, Kuukaku. La acompaña Zangetsu y Ganju (de seguro éste último para borrarle la memoria en caso que fracase sin la necesidad de morir). Los tres vestían de color azul oscuro y con estilo militar. Capta que Zangetsu lleva algo valioso oculto en un cofre.
—Bien, estas vestido tal como te dijimos. — Celebra Kuukaku al verlo en pijama: pantalones y camisa roja. — ¿Quitaste las mantas de tu cama?
—Sí, pero sigo sin entender el por qué de todo esto.
—Ya lo sabrás, ahora sé un buen niño y ve a acostarte. — Canturrea.
Otra vez lo están tratando como a un niño… ¡Y en su propia casa! Ya está pensando seriamente cometer homicidio pero ahora los necesita… así que para después.
Camina a su dormitorio con cautela. Puede que sea su casa pero con esos tres allí, cualquier cosa puede pasar. Y no cree equivocarse con Zangetsu pisándole los talones.
El hombre mayor no dice nada hasta que el marino se sienta en la cama.
—Esto es lo que va a pasar: vas a ingerir la sangre del primer miembro de Aqua. — Saca del cofre un frasco de cristal con un líquido rojo claro. Aquella cosa puede pasar desapercibida como un perfume caro. — Aquel hombre fue un humilde pescador enamorado de una sirena. Poseidón lo eligió a él y a su descendencia para ser parte de este grupo que tiene el deber de proteger las sirenas para que la desgracia no se repita. Los siguientes miembros que se iban uniendo al pescador fueron también elegidos por el dios del mar. Mayormente eran hombres que también se enamoraron o se convirtieron en padres de una niña que en realidad era una de las sirenas que fueron asesinadas reencarnadas. Actualmente pocos son elegidos por Poseidón o personas piden ser de Aqua. Estos últimos tienen un camino diferente.
—Los que lo piden deben beber sangre igual que un vampiro.
—La sangre del fundador es la más valiosa para nosotros. También lo es la de los otros hombres de la época mitológica que fueron bendecidos por Poseidón. La sangre nos ayuda a nosotros elegir a un nuevo miembro. Pero hay un mayor riesgo. Si es nuestro dios del mar quien elige es porque sabe que ese humano tiene el gen que se necesita para soportar el poder que se le obsequia. Nosotros no lo vemos, por lo que podemos elegir a cualquiera, lo tenga o no. Y cuando no lo tiene (que es la mayoría de las veces), el cuerpo no soporta la sangre, ni el poder, y se muere. De los fracasos, solo un dos por ciento ha escapado de la muerte pero el cero punto cinco por ciento de ellos no sufre una parálisis cerebral y les borramos la memoria para que olviden sobre nuestro mundo y tengan una vida corriente.
—Entonces mis opciones son morir, tener parálisis cerebral, que me borren la memoria o conseguir ser parte de Aqua.
—¿Estás listo?
Hitsugaya asiente.
Zangetsu le ordena tenderse y que abra la boca. Abre la tapa del frasco y con cuidado le ingiere una gota de sangre.
Apenas la sangre entra a su cuerpo, Hitsugaya grita de dolor. Trata de agarrarse de algo para resistir pero nada a su alcance es suficiente. Afuera del cuarto, Kuukaku y Ganju escuchan indiferentes y están más preocupados en cerrar los gritos en el departamento solamente o llamaran la atención de los vecinos, todo el edificio y quizás el vecindario completo. Toushirou siente frío y calor al mismo tiempo. Jura estar viendo a un hombre que sostiene un tridente y le ofrece la mano libre. Quiere agarrarla, pero el dolor es tan insoportable que apenas puede respirar.
—¿Qué? — Susurra Zangetsu asombrado.
Lo que tiene frente a sus ojos no cumple ninguna de las posibilidades.
Los ojos de Hitsugaya son ahora dorados y sus dientes se transformaron en colmillos. El dormitorio está con la temperatura bajo cero y las manos del chico están pasando por una mutación.
—¡Kuukaku! — La llama bastante alarmado.
La mujer no tarda en llegar y queda estática por el show que no presta atención al frío.
—¿Qué significa esto? — Ganju, detrás de su hermana, tampoco cree en lo que ve. Ni siquiera sabe lo que pasa.
De la boca de Hitsugaya escapa un rugido animal que retumba el cuarto y los muebles tiemblan que en un temblor.
—El capitán Hitsugaya no es humano.
Y Halzerink amanece con la llegada de la boda.
Orihime, Rukia, Hinamori y July están sentadas juntas en un balcón para ellas solas a la derecha de la iglesia del castillo, por lo que pueden ver la ceremonia sin cabeza tapándole y a Charlotte en primera fila.
Charlotte está sentada con sus padres en el grupo de la novia. Su cara refleja el semblante de una princesa pero por dentro está anhelando escapar y no regresar en cien años.
De seguro sus amigas notan como evita ver a Teppei por miedo a sus actos pero le es difícil no aguantarse una hojeada rápida a lo apuesto que se ve de smoking. También percibe lo nervioso y asustado que está y no puede evitar sonreír. Teppei se ve tan tierno que dan ganas de abrazarlo.
El chico desvía su vista a Charlotte y los dos se pierden. La princesa no sabe cómo interpretar el lenguaje visual del chico. Quizás se siente perdido por los nervios, así que le sonríe para darle apoyo. Teppei responde mirando otro lado bastante arrepentido y eso la extraña. ¿Se equivoco de interpretación?
La música ceremonial se presenta y todos dirigen su atención a la novia.
Silvia está bellísima con su vestido. De color perla, inicia po debajo de los brazos, con la falda más larga que ella y un broche brillante bajo el seno derecho que agarra la tela para darle a la tela forma y acentuarle más la cintura. Le soltaron el pelo y cubierto en un velo. El rostro anda descubierto y se ve los colgantes de diamantes.
Se ve tan hermosa que Charlotte quiere llorar de felicidad. Ojala la madre de su mejor amiga estuviese viva para verla. Le da un discreto saludo con la mano y Silvia le sonríe forzosamente. También anda nerviosa al parecer.
—Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para ser testigos de esta unión entre Arima Teppei y Silvia Van Hossen. — El obispo empieza su discurso viendo a las novios con orgullo pero sin notar que Silvia no lo mira a él, su mente está enfocada en mantenerse concentrada para cumplir su objetivo final. — Si uno de los presentes no está de acuerdo con esta unión, que hable ahora o calle para siempre.
Orihime y las otras miran de inmediato a la pelirrosa. Charlotte contempla a los novios con miedo. Ahora es cuando se da cuenta que ya no hay marcha atrás y va a perder al hombre que ama. Solo pasaron tres segundos pero han sido los más tortuosos de su vida. Abre los labios con la garganta atorada.
—Yo me opongo. — Y se hizo el silencio.
Todas las personas de la iglesia se quedan atónicos y observando a la responsable.
—¿Silvia? — Murmura su padre sorprendido.
—¿Silvia? —Repite Teppei. — ¿Por qué?
—Cuando me elegiste fui feliz. Creí que me amabas como yo a ti… pero te vi otra vez con Charlotte y desperté de mi sueño… recordé que tú amas a Charlotte, no a mí. — Se quita el anillo de compromiso. — Por eso pedí que la boda fuese aquí, esperaba que durante los preparativos, anduvieras con ella y te dieras cuenta de la realidad. Pero no contaba que Charlotte se fuera o que tú fueras terco. — Toma su mano para devolverle el anillo. Silvia está llorando porque ahora es su turno de dejar ir al hombre que ama. — Eres terco al perjurar que Charlotte no te ama o no puede estar contigo por la política al ser ella una princesa… pero te equivocas Teppei. Charlotte te ama como a nadie en este mundo y ella ha estado llorando todo este tiempo por dentro porque creía que no podía tenerte.
Charlotte no puede respirar, siente como si su corazón cortándole las vías respiratorias con cada latido fuerte. Estaba conmovida. Y no es la única. Orihime y Hinamori lloraban conmovidas por aquel amor, lealtad y amistad de esos tres. Rukia admitió que no es una mala persona como creyó. July anda concentrada en no perder detalles con su cámara.
—Charlotte. — Como puede por las lágrimas, ve a Silvia queriendo saber qué le dirá. — Desde el inicio ganaste la promesa de las Aguas Termales.
No lo contiene más y Charlotte se pone a llorar, liberando toda la carga acumulada en sus hombros desde el anuncio oficial de la boda. Y esta vez no le importa lo que piense sus padres o la gente presente.
Se pone de pie y a pesar de sus lágrimas, el hipo y que de seguro su maquillaje está arruinado, se enfrenta a Teppei lo más digna posible.
—Te amo Teppei… ¡Te amo! — Chilla con las mejillas rojas por decirlo en un lugar público pero trata de mantenerse serena. — Más que a mi vida. Y quiero estar contigo sin importarme declinar a la corona para conseguirlo.
Teppei se encuentra mudo al comienzo. Procesaba las palabras de Silvia y cuando Charlotte le obsequia su declaración, recuerda las palabras de Hichigo Kurosaki de haber sido un idiota. Y tuvo la razón. Lastimó a dos personas importantes para él por sus débiles (y cobardes) decisiones.
—Charlotte, yo… — Refleja dolor y ruega también por perdón. —, cometí un error y no te merezco, pero… tú eres muy importante para mí. También te amo. — Confiesa al fin los sentimientos que guardaba por creer que hacía lo correcto.
La princesa vuelve a llorar, pero está vez de felicidad.
—Teppei… — Murmura con la respiración entrecortada a causa de las lágrimas.
Sonríe y corre a sus brazos.
Hoy ha llegado un sobre a la residencia Kurosaki.
Yuzu lo recoge mientras el agua se está calentando para el café. Lo peculiar es que está destinado para sus hermanos, su padre y sus tíos. No es común.
—¡Papá! — Corre a la cocina para encontrarlo con su vestimenta de siempre: pantalones y camisa estrafalaria. Está vez de caras de gatos. Está con las manos en el suelo y los pies bien derechos en el cielo mientras hace flexiones. — Papá, llegó una carta rara. Está dirigida para ti, mis hermanos y los tíos.
—¿Oh? Eso es raro… ¿Quién lo envía?
—Umm… tiene un nombre raro… Kurot y algo.
Isshin se pone serio.
De un salto vuelve a estar en el suelo con los pies y toma la carta sin pedirlo. Abre el sobre y encuentra cinco invitaciones para un paseo en un crucero de Mayuri.
—Nunca encontrarás a Yuzuhira.
Szayel, sentado frente a una de las computadoras de Mayuri, detiene su misión al escuchar la voz del científico. Hace girar la silla y pilla a Mayuri en el marco de la puerta. Él luce bastante divertido que Szayel esté enojado y desesperado.
—¿Debo recordarte una vez más Szayel tu posición? — Szayel no le responde. — Tú eres mi esclavo y harás lo que te diga si no quieres que mate a Yuzuhira.
Szayel reacciona de forma agresiva. De pie, pesca el teclado y lo usa como bate para golpear el computador y los dos objetos terminan hecho trizas en el suelo. Mayuri no parece molesto ni preocupado, solo le menciona que tendrá que limpiar e ir al pueblo a comprar un nuevo computador.
—No vas a ganar. — Jura sin preocuparse en arreglar su pelo o los lentes que se le cayeron. Solo se concentra en la ira que siente por aquel hombre. — Te aseguró que sacaré a Yuzuhira de aquí y disfrutaré destruir tu laboratorio con tus sesos.
—Hasta entonces, prepárame el té y arregla las habitaciones. — Da media vuelta y se va alejando. — Pronto tendremos invitados importantes.
