No sé si lo notaron, pero yo tuve un par de problemas de "continuidad mental" por eso, en el índice de capítulos salen números distintos de los que se ven acá en lo que "está escrito", nunca entendí bien por qué pasó eso, pero asumo que la autora "rearmó" la historia, y corrigió algunos capis y les cambió numeración y a otros no y así se produjo un enredo. Realmente no es de importancia, pero a mí me produjo… confusión y me llevó a que, en el capítulo anterior dije que quedaban cinco capítulos, pues ahora digo que no, como lo habrán notado. Este es el último, lo que quedan son unos extras, unas escenas que quedaron en la compu de la autora mientras escribía eso, a quienes escriben lo sabrán, suele pasar que escribimos y nos van saliendo cosas de más. Si mal no recuerdo son tres, las traduciré de todas maneras, son interesantes. Pero lo dejaré para unos días más… se los digo para que no esperen una gran cosa. Los uniré los tres en un solo cap.
Bueno, la historia original y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia de el fic y los acontecimientos y diálogos aquí presentados pertenecen a TaylorJeanJn. Me limito a traducir.
Capítulo 36:
El regreso de Jacob.
No estaba muy segura de qué fue lo que me despertó. Pudo ser el gentil golpecito proveniente de EJ, porque mis sueños llenos de asuntos relacionados con los Vulturis no eran muy agradables, o que no había tomado ni un sorbo de sangre desde que me había dormido. Basada en mi vacío en el estómago, supuse que mi ausencia de sangre era la mejor opción.
Me llevó un minuto, pero me di cuenta que había dos voces femeninas en la habitación. Pude escuchar perfectamente a Rosalie y la otra sonaba como si perteneciera a Alice. Gradualmente abrí los ojos, ajustándolos a la luz. Di una mirada alrededor e inmediatamente note que faltaba algo. Edward no estaba. Eso era raro.
Alice fue la primera en notar que estaba despierta. "Hola" saludó con una pequeña sonrisa. Por la forma en que me miraba tan preocupada, supuse que ya había sido informada de los últimos eventos que se había perdido mientras estaba de cacería con el resto de la familia.
Le sonreí de vuelta, emocionada porque los Cullen no habían tenido problemas con la manada, como habían estado preocupados. Especialmente cuando, después de lo de Leah, la hostilidad de Rosalie estaba en su punto máximo. Si algo hubiese pasado, no creí poder hacer algo para que ella no le arrancara la cabeza al próximo no-miembro de la familia que entrara a la casa. Probablemente Seth.
"¿Dónde está Edward?" pregunté, mirando alrededor para ver si sólo lo había pasado por alto. Al pensar aquello, casi me reí fuerte. Probablemente no era posible que un humano mirara y pasara de Edward sin notarlo.
Rosalie indicó la sala donde había desaparecido Jake, "En el garaje," murmuró con una mueca, arrugando la nariz. Espera, conocía esa mirada. Era la que ella guardaba para un miembro de la manada. Sin notar, -o posiblemente ignorando- mi confusión, ella comentó, "No creí que despertarías hasta un par de horas. Me pareció como si estabas bien dormida."
Asentí. "Lo sé. Estaba bastante cansada después de… todo. Es solo que hace bastante que no tomo algo, así que no puedo dormir mucho más."
Rose inmediatamente me tendió mi copa, diciendo muy presumida, "La llené mientras dormías, supuse que él pronto querría más."
"Bueno, supongo que estás en lo correcto." Respondí, sin la necesidad de preguntar a qué se refería con "él". Sólo con el tono de adoración de su voz era bastante obvio.
Mientras tomaba un sorbo, la cara de Rosalie se iluminó, probablemente en respuesta a lo que había dicho. Cualquier pensamiento o necesidad que predijera de EJ, la hacía sonreír. Supuse que se sentía orgullosa porque lograba entenderlo tan bien como sólo su madre podría hacerlo. No estaba muy segura de ello, pero no iba a decir nada. No necesitaba otra discusión con Rose acerca del nacimiento de EJ, ya habíamos dejado atrás todo eso de la frialdad, tensión, peleas hacía bastante tiempo y yo no sería quien trajera todo eso de vuelta. Una vez era más que suficiente.
Sentí una pequeña ráfaga mientras escuchaba la puerta del garaje abrirse. . Edward se apresuró a la habitación, sentándose en el suelo junto a mí, para que no tuviera que sentarme yo. Algo que merecía ser protestado, pero realmente me dolía el trasero estar sentada cuando mi estómago era tan grande. Me hacía doler la espalda.
"Bella, amor, creí que estabas durmiendo. Lo lamento, no debí marcharme." Dijo, disculpándose sinceramente.
Fruncí el ceño, sintiéndome culpable porque él se sintiera mal de alejarse de mi un par de minutos. No había nada de malo en ello. "No te preocupes. Estaba sedienta… por eso desperate. Es bueno que Carlisle traiga más. El niño va a necesitarla cuando esté fuera."
"Cierto. Es un buen punto." Acordó Edward.
"Me pregunto si querrá algo más," murmuré, las mismas antiguas preguntas se alzaban otra vez. Tenía un montón de preguntas, con pocas respuestas. Edward me había dicho que Jasper y Emmett estaban casi siempre arriba buscando información, pero no creí que serviría de mucho. Era algo bastante decepcionante porque todos sabíamos que esto no era precisamente algo común. Seguro, había leyendas y mitos, pero no eran fuentes confiables.
"Supongo que encontraremos algo."
"Al fin," dijo Alice, haciéndome mirar lejos de Edward y girarme hacia la puerta del garaje para ver a Jake caminar hacia nosotros. Sonreí, una acción refleja. Entonces, recordé por qué se había marchado. La voz de Leah hizo eco en mi cabeza, como si ahora estuviera justo junto a mí. "¿Si quiera te haces una idea de lo mal que lo pasa cada día por ti?"
¿Honestamente? No estaba muy segura si lo hacía. Sabía que era una horrible amiga que causaba más problemas que otra cosa, pero nunca había visto a Jake derrumbarse como lo había hecho. ¿Estaba así cuando no estaba junto a mí? Bueno, si así era, no podía culparlo. No creo que alguien pudiera. Sentí un Nuevo sollozo subir por mi garganta, los bordes de mis ojos comenzaron a picar. Ese sentimiento también era bastante familiar.
"Hola, Bells. ¿qué tal estás?" preguntó como si nada, viendo la mirada en mi rostro e interpretándola correctamente.
"Estoy bien," respondí, mirándolo cuidadosamente. La pregunta en realidad era, cómo estaba él, pero sabía que si le preguntaba, iba a mentirme. Sabía que conseguiría más fijándome en las pistas que me daba inconscientemente.
"¿Gran día, eh? Un montón de novedades." Comenzó Jake, falsamente alegre.
"No tienes que hacer esto, Jacob." Dije categóricamente.
"No sé de qué hablas." Respondió, aún tratando de sonar bien. Dio un par de zancadas y se sentó en un brazo del sofá.
Le fruncí el ceño. Obviamente él sabía de qué estaba hablando. Su completa actuación de "Salí a dar un plácido y relajante paseo. No tiene nada que ver contigo" no era lo que buscaba. Creo que me habría gustado más que comenzara a despotricar como lo había hecho Leah. Se había ganado ese derecho hacía mucho tiempo.
"Lo sie…" comencé, sabiendo que él me cortaría en seco. No lo iba a hacer fácil quedándose quieto escuchando mis disculpas. De ninguna manera.
Y estaba en lo correcto, fue creativo y me cerró de una vez los labios con sus dedos, en lugar de intentar convencerme de no sentirme culpable. Probablemente era lo mejor. Aun así, levanté una mano para quitar la suya, murmurando su nombre.
Jacob sacudió la cabeza. "Podrás hablar cuando no seas estúpida."
Si no me sintiera enferma por la culpa, probablemente habría sonreído. O al menos puesto mala cara. Lo que fuera. En lugar de eso, solo me las arreglé para murmurar, "Bien, no diré nada." Debió creerme, porque después de dudar por un segundo, alejó su mano. Sin darle la oportunidad de decir o hacer algo para detenerme, terminé, "¡Lo siento!" y esa sonrisa con la que había estado luchando por fin logró salir. Mi sonrisa se agrandó cuando vi que ponía los ojos en blanco y me sonreía de vuelta.
Nos quedamos en silencio, tan abruptamente que parecía que había algo de molestia en el aire. Pude sentir las miras de Jacob y Edward n sobre mí, aunque hice lo mejor por ignorarles. Estaba acostumbrada a estar bajo escrutinio.
Después de unos segundos más sin decir palabra, me giré hacia Jacob y pregunté, "Entonces… ¿cómo estuvo tu día?" Jake debió pincharme los labios otra vez, si solo se me permitiera hablar "cuando no fuera estúpida" si ese no era un movimiento estúpido, incluso para mí, no sé lo que fue. De todas las maneras de romper el silencio…
"Genial. Conduje por ahí. Fui a dar a un parquet." Respondió tranquilamente.
"Suena bien." Basado en como había estado antes, había una gran probabilidad que no haya sido precisamente "bueno". De todas maneras, era relativamente una conversación normal. Una de las que, me parecía, habían estado ausentes entre Jake y yo últimamente.
"seguro, seguro."
Era obvio que pronto notaría cuánta sangre había bebido. "¿Rose?" pedí, casi ruborizándome.
Rosalie comenzó a reír, comprendiendo lo que pedía. "¿Otra vez?" preguntó, caminando hacia mí.
"Creo que he bebido litros en la última hora." Dije. Había bebido ya antes de quedarme dormida y luego y mi copa ya había sido rellenada. Rose no respondió, pero se preparó para alzarme, hice una mueca.
"¿Puedo caminar? Mis piernas están tan rígidas." Pregunté. Caminar podía ser algo distinto y no sólo dolor, pero estirar las piernas me sonaba muy bien como para dejarlo pasar.
"¿estás segura?" preguntó Edward con la duda clara en sus ojos.
"Rose me atrapará si mis piernas fallan. Lo que podría pasar ya que no veo mis pies." Dije, mirando hacia mi estómago. Cielos, podía caminar con mis propios pies fácilmente, de todas maneras, fueran visibles o no. Era sólo cuestión de suerte.
Rose se puso junto a mí, poniendo sus fuertes manos en mis hombros, asegurándose de tomarme bien incluso antes que me pusiera de pie. Estiré los brazos, estaban casi tan rígidos como mis piernas.
"Se siente bien, pero estoy enorme." Miré abajo otra vez. Aun no me acostumbraba al peso extra. Pero este pronto se iría. "Un día más. Todo bien entonces." Di un paso tentative hacia adelante, alejando mi peso del sofá sin pensarlo. Un segundo después mi copa calló, ensangrentando todo el sofá. "oh, no…"
Me lancé tan rápido como pude, intentando deshacer el daño. Eso sin duda iba a manchar.
Entonces, justo dentro de mí, algo se… desgarró. Gemí débilmente, incapaz de decir una palabra. Rápidamente ya no podía ver o escuchar. No podía hablar ni pensar. El dolor. Eso era todo. Horror. Agonía. Angustia. No tuve tiempo siquiera de sentir miedo.
El tiempo parecía pasar de una manera surrealista. Podía haber gritado. Realmente no lo podría decir, ni me importaba.
Y entonces, todo desapareció.
FIN
Bueno, ha sido un gusto "trabajar para ustedes" Espero que nos sigamos leyendo en algún lugar, espero retomar mis fanfics. *acá es cuando me llega un tomate a la cara y se escucha un "seguro" lleno de sarcasmo proveniente de algún lugar…*
