48
Irene bajó corriendo, asustadísima. Se encontró a Sirius en el suelo, sangrando. Draco forcejeaba para liberarse. El policía, aun apuntando con la pistola a Sirius, que no se movia, y al ver que Irene bajaba, también la apuntó a ella que, sin pensárselo, sacó la varita rápidamente y le echo un hechizo inmovilizador. Los otros cinco presente se quedaron de piedra, pero Irene los inmovilizó también. Luego se dirigió a Sirius, que sangraba exageradamente.
-Por favor, quitame las esposas, se un hechizo que parará la hemorragia.- le dijo Draco. Irene corrió hacia el policía y le quitó las llaves y abrió las esposas de Draco. El chico, con un simple movimiento, hizo que Sirius dejara de sangrar. Irene se sentó a su lado, sin saber que pasaría. La mujer del retrado de Tonks y Remus apareció y al ver la escena desapareció. Momentos después media boda irrumpió en el salón. Irene lloraba. Los del ministerio llegaron poco después y se llevaron a Sirius a San Mungo y prefirieron que Irene se quedara en la casa.
-Hola, me llamo Jack Bear y soy del Ministerio de Magia-se presentó el hombre a Irene. Esta había parado de llorar pero estaba intranquila y quería ver a Sirius.- Usted ha hecho magia delante de muggles o mejor dicho, a muggles, que como sabrá es delito.
-¡Esos hombres, en concreto el policía, ha disparado a mi novio, y me iba a disparar a mi! ¿Qué querías que hiciera?-exclamó Irene. Draco estaba a su lado y la abrazaba.
-Informar al ministerio.-contestó el hombre.
-¡Y eso hice! Pero las lechuzas no son muy rapidas y yo que se….- Irene no quería hablar.- ¿Cuándo podré irme?
-Conteste a mis preguntas y…
-¡Pero quiero irme ahora! ¿Es que no se da cuenta? ¡Pregunteme otro dia!- Irene parecía que le quería pegar al hombre. Este no insistió y dijo:
-Ya recibirá una carta nuestra. Adiós.- Y con cara de pocos amigos, se desapareció.
-Vente a San Mungo, acompañame-le pidió Irene a Draco. Este no quería, pero acepto pues no quería dejar a la chica sola. Ambos desaparecieron y aparecieron segundos después en el hospital de magos. Pregunto por la sala y fue corriendo. Lo que se encontró la dejó atónita. No habría pasado ni media hora desde el suceso cuando se encontró con Sirius en la cama, con una revista y rellenando un crucigrama.
-¡Irene!-exclamó el hombre al ver a la chica- Estoy perfectamente. No he sentido nada. Solo he perdido un poquito de sangre…
-¡Me has asustado mucho!-exclamó la chica besándole y sentándose a su lado.- Sabes, creo que va a haber problemas con el ministerio. ¡Si solo faltan 4 meses para poder hacer magia fuera de la escuela! Espero que Dumbledore me ayude.
-Lo hará.- le consoló Sirius- A Harry le paso lo mismo y creo que habrá justicia.
-Eso espero…-dijo Irene y suspiró. Sirius se pudo ir del Hospital al dia siguiente.
Por la tarde, a Irene le llegó una carta del ministerio.
-Dicen que tengo que ir allí a firmar unos papeles y ya está. Parece que se lo han planteado y no tengo que ir a una vista ni nada.- le comento Irene a Sirius mientras veian la televisión muggle.
-Menos mal…-dijo Sirius y cambió de canal.- No hay nada interesante en este aparato…- Volvió a cambiar de canal.
-Sirius… ayer pasé mucho miedo.- dijo Irene mientras le cogía de la mano.
-Yo también, pero no te preocupes. Ya he muerto una vez, no creo que lo haga hasta dentro de mucho.- Irene sonrió.
-Por favor, Sirius…-le pidió Irene a su novio.- No traigas mas a Snape a casa…
-¿Por qué?-se extrañó mucho el hombre.
-No quiero… no hay una explicación exacta.
-Nosotros nos reconciliamos para darte el gusto y ahora…-se quejó Sirius mientras movia la cabeza de un lado para otro.- Encima…-dijo bajando la voz- tiene que quedarse aquí Draco.
-¡Oh, por Dios! Tenemos que ayudar a ese chico. Esta solo…
-¡No somos monjas de la caridad!-exclamó Sirius.
-Que sabrás tu de monjas…- Sirius no contestó y apagó la tele.
