Quinn Berry-Fabray

Ese era el nombre que portaba desde meses atrás, pero lo que significaba ser una Berry iba más allá de un apellido reconocido que había que cuidar, al menos eso era para Rachel.

La familia Berry era conocida en la cuidad por ser creadora de abogados capaces de ganarle a cualquier oponente bueno o malo, eran controladores, impositivos, elitistas y sobre todo pretensiosos, pero ella era diferente en todo sentido, y no lo digo basándome en lo que el término "diferente" significaba para todas las personas, tenía códigos inquebrantables, pero a la vez tenía una gran facilidad de entendimiento, y una mente tan abierta que era sorprendentemente increíble.

Pero claro, no todas sus diferencias eran dignas de admirarse, también era soberbia, egoísta, prepotente, y sobre todo era una insensible ante las adversidades ajenas, o al menos eso mostraba a primera vista, su mirada era fría e inescrupulosa, nadie era capaz de sostenerle la mirada sin terminar sintiendo en su interior un vacío que terminaba por acabar con cualquier rezago de valentía que hubiera en ellos.

Esa era Rachel Berry, pero tarde comprendí que aquella imagen que daba era consecuencia de una vida difícil, llena de rencores, dolor y sufrimiento, y digo tarde porque lo comprendí mucho tiempo después de conocerla.

El código predominante en su vida, era la familia, pero como dato curioso estaba el hecho de que no tenía contacto alguno con su familia de sangre, ella misma se había creado una familia completamente diferente a la suya y ese código fue el primero que me costó aprender puesto que los Fabray estaban, al igual que los Berry repletos de prejuicios tontos y buscaban siempre que la sociedad hablara de ellos de una manera buena, pero yo no, supongo que el hecho de que me hubiera criado una persona del servicio cómo a ella lo habían hecho ayudo a que mi criterio fuera más amplio, lo que provoco que entre mi familia y yo existiera una pelea eterna por lo que debía o no hacer, así que crecí sin un sentido tan agudo por dicha institución.

Santana López.

Hermana de Rachel, aquella hermana mayor que termina defendiéndote de todo el mundo a pesar de no necesitarlo, esa era Santana, también era ella la encargada de hacer entrar en razón a Rachel las pocas ocasiones en que las cosas se salían de su control.

Brittany Pierce.

Quien fungía como la hermana menor de Rachel, y como la pareja de Santana, aunque esa era una relación tan extraña que era casi imperceptible que tuvieran algo.

Britt como la llamaba todo el mundo tenía la virtud de la inocencia, no era tonta, simplemente se empeñaba en encontrar lo bueno a todas las situaciones por malas que parecieran.

Maribel López

Era la madre biológica de Santana, pero había pasado con Rachel toda su etapa de dolor y sufrimiento, por lo que era considerada como su madre también.

Lexy Bradley

Por mucho que me doliera admitirlo, Lexy era parte de su vida y por sobre todas las cosas de su familia, era como aquella prima con la que congenias en todo aspecto, ellas tenían los mismo valores, pensamientos, aspiraciones y sueños, cosas por las que era imposible siquiera pensar en mantenerlas separadas.

Esa era la familia de Rachel, una loca familia, todas diferentes, pero con la misma mentalidad, nunca cambiarían la una por la otra, pero no por falta de ganas sino porque todas se respetaban tanto que sabían que eran únicas y eso era lo que las unía.

Cuando hablaba de las múltiples virtudes y defectos de Rachel no dejaba de pensar en la más grande de todas y eso abarcaba defectos y virtudes, esa que hacía que cualquiera que la conociera se preguntara si existían los sentimientos en ella o si todo lo hacía con la finalidad de ganar algo, lo que fuera que le sirviera.

Ella podía perdonar y olvidar cualquier cosa, quienes formaban parte de su grupo personal de amigos y su rara familia podían poner las manos al fuego por defender aquello como una virtud, pero para mí y el mundo era su más grande defecto, y gracias a eso era conocida como Berry bitch, sin sentimientos y sin darle importancia a nada a su alrededor, nosotros veíamos eso como una señal de prepotencia, como si pensara que era mejor que todos.

Después de darme cuenta de que estaba perdidamente enamorada de Rachel me di cuenta también de que dentro de mí la posesión que sentía hacia ella se hacía a cada segundo más y más fuerte, pero a pesar de ella confesarme su amor seguía tratándome de manera indiferente, como si no tuviera ningún interés en demostrar al mundo que estaba enamorada de mí.

Lo qué me llevo a entregar mi cuerpo a otra persona, y aunque es muy cobarde de mi parte culparla a ella completamente de mis actos, ver como nuestra vida no encajaba y soportar que su ex, tuviera todo a su favor no me hizo pensar con claridad.

-¿Santana puedo hablar contigo?- le pregunte antes de que caminaran más.

-No eres mi tipo- me dijo tomando de su café.

-Tu tampoco, pero podemos hablar- le respondí con poca paciencia.

-¿Te importa?- le pregunto a Rachel como pidiéndole permiso.

-Para nada- dijo ella sin mirarme y camino con las demás personas.

Caminamos rumbo a la cafetería, donde había hablado con Lexy y nos sentamos en la mesa más alejada de las personas, sinceramente tenía la seguridad de que Santana me gritaría tanto que terminaría asustando a todos.

-Rápido que no me quede aquí toda la noche para hablar contigo- me dijo apenas nos sentamos.

-Engañe a Rachel- le dije casi en un susurro.

-Repíteme eso- me pidió sin gritarme pero escuche su molestia.

-Engañe a Rachel- le repetí ya con más voz.

-Te gritaría, pelearía contigo e incluso te pegaría, pero si Rachel no ha hecho nada, no seré yo quien lo haga- me dijo después de un momento en el que la vi suspirar varias veces.

-No entiendo, ¿a qué te refieres con eso de que si no ha hecho nada?- le pregunte con el ceño fruncido.

-Rachel siempre ha tenido la fortuna o la mala suerte de que se entera de todo lo que está a su alrededor, así que es un hecho que sabe de tu aventura- me aseguro de manera fría.

-Tal vez no lo sepa- le dije todavía sin creer que Rachel era consiente de mi infidelidad.

-Quinn, supo dónde encontrarte exactamente, no hay duda de que sabe incluso cuántas veces lo hiciste- me aseguro con una sonrisa que me dio miedo.

-No me dijo nada- me dije más a mí que a ella.

-Ni te lo dirá, así es ella- me dijo un poco más relajada.

-La engañe y ella no dijo nada- seguía hablando conmigo misma.

-Sinceramente eres muy tonta, Rachel nunca va a dejarte, y no solo por conservar una familia sino porque te quiere, y te quiere tanto que va a dejar pasar este incidente y cualquier otro- me dijo haciendo que saliera de mis cavilaciones.

-Yo también la quiero- le dije y mucho- le asegure viéndola a los ojos.

-Qué bueno, ahora una última cosa- me advirtió -cómo vuelvas a siquiera mirar a alguna otra persona que no sea Rachel, el mundo no te alcanzará para esconderte de mí- me dijo de manera intimidante y se levantó con la misma actitud.

Era esa la Santana que describí, aquella que cuidaba de su familia con su propia vida.

Me levante inmediatamente después de ella y subimos a ver a la recién nacida, debía saber si lo que me aseguraba Santana de que Rachel sabía de mi infidelidad era cierto, y de no ser así, tendría que decírselo y pronto.

La encontré viendo a la niña a través del vidrio y me fue inevitable abrazarla, necesitaba inmensamente sentirla contra mí, me pegue a su cuerpo y pareció no molestarle, por lo que me atreví a abrazarla, compartimos algunos comentarios sobre tener hijos y parecía estar todo bien hasta que el idiota de Jesse rompió el momento con un estúpido comentario que me hizo querer romperle la cara de un golpe, pero Rachel me detuvo inmediatamente dándome a la seguridad de que sabía perfectamente lo que había pasado con Finn.

Después de ese momento completamente incómodo terminamos yéndonos cada quien a nuestras casas y sinceramente lo hice con la intensión de llegar y hablar con Rachel, pero al llegar lo único que hizo fue ver a Beth quien estaba a cargo de Britt y no volvió a la recamara, se quedó a dormir con Beth.

Al día siguiente la volví a buscar pero volvió a decirme que no era el momento, pero no aguante más la presión que sentía sobre mi misma y perdí el control, termine por pelear con ellas, pero como siempre me gano con su indiferencia y sus buenos modales, me pidió que arreglara a Beth para que saliéramos a comer, pero yo no fui, solo la mande a ella.

Paso toda la tarde y ellas no volvían, comenzaba a preocuparme cuando me recordé que Beth con Rachel no se arriesgaría a nada y siempre iban bien cuidadas por su seguridad.

Cuando llegaron discutí con Rachel por unos minutos y termine dándome por vencida y me fui a acostar con Beth.

Al día siguiente era la cena de fin de año y me puse en mi mejor pose de esposa digna de la gran Rachel Berry, aunque a los pocos minutos de convivencia con las personas de su trabajo asegure mi postura de que nunca sería como ellos.

En la fiesta también se encontraba Jake y Finn al que sinceramente no puse atención, estaba más interesada en ver a qué hora aparecería Lexy, en un momento determinado de la noche estaba tan harta de todas sonrisas falsas a mi alrededor que tuve que salir casi corriendo de ahí, entre al baño que me había indicado Rachel y abrí la llave esperando que el agua en mi nuca me ayudara a despejarme.

Pasaron algunos minutos en los que trate de relajarme mientras me miraba al espejo haya que oí la voz de Rachel llamándome desde el otro lado de la puerta, no tarde en salir, pero justo cuando estaba por hacerlo sentí cómo Rachel me llevaba nuevamente al interior del baño nuevamente.

Podría relatar con lujo de detalles lo que hicimos en ese baño, pero creo que es suficiente con decir que fue la primera vez que me sentí tan de ella que supe que no podría estar con alguien que no fuera ella aunque quisiera y el escuchar de sus labios que me amaba fue de las cosas más importantes y lindas que me hubieran pasado en toda la vida.

Salimos del baño tomadas de la mano y por lo menos de mi parte me sentía como un pavorreal orgullosa de ir de la mano de una mujer como Rachel, pero no todo podía ser felicidad, al menos no para, mi, después de todo tenía que pagar de alguna manera el error que cometí.

Finn de pronto se apareció frente a nosotros con intensión de hablar conmigo, pero a pesar de que le dije y le aclare que no tenía intención de volver con él, se aferró tanto que termino besándome enfrente de Rachel, no fue un beso que correspondiera pero está por demás decir que sus fuerzas eran por mucho superiores a las mías por lo que me fue imposible separarme de él. Rachel sin embargo le dio un golpe tan fuerte y acertado que le abrió el labio de un solo golpe, busque el su cara algún signo de dolor, pero sólo vi determinación y enojo, aunque cuando me fijé en su mano vi que la tenía completamente roja por el impacto y la abría y cerraba rápidamente, lo que me hizo saber que si se había lastimado, me acerque a ella y tome su mano, lo último que pretendía era que terminaran a golpes.

La culpa me llegó más fuerte que cuando me desperté desnuda en la cama de Finn y es que lo menos que se merecía Rachel, por muy fría que se comportara conmigo, era que la persona con la que la había engañado lo gritará enfrente de sus compañeros de trabajo y mucho menos semejante espectáculo.

De pronto me vi sola con Rachel en el jardín y con ella preocupándose por mí. Cuando Santana hablo conmigo acerca de que Rachel no me reclamaría nunca mis actitudes no entendí porque, pero en el momento en que me pregunto si quería a Finn y le respondí que no, en su mirada pude ver hasta cierto punto alegría y alivio, a Rachel simplemente le importaba que la quisiera sólo a ella, y no le importaba si mi cuerpo había estado en manos ajenas de las de ella, solo le interesaba que mi corazón le perteneciera a ella.

Ese fue el inicio de año más importante y feliz de mi vida, tenía ahora una familia que cuidar y lo único que tenía en mente era que no repetiría los errores que mi padre cometió conmigo.

Regresamos al loft y mientras Rachel acostaba a Beth me dispuse a buscar una manera de poder comunicarme con Rachel sin que todas nuestras diferencias terminaran por hacer que discutiéramos, y lo hice, apague todas las luces de la planta baja y me dispuse a esperarla en la terraza, a los pocos minutos la escuche llamarme y agradecí que siguiera mi juego y se dejará guiar sólo por el sonido de mi voz sin pender las luces.

Cuando llegó hasta mi estuvimos hablando y aunque no fue mucho tiempo ni tampoco nos dijimos muchas cosas me sentí feliz de saber que en el momento que yo lo quisiera Rachel se abriría para mi sin ningún problema.

Después de nuestra charla decidimos que era hora de dormir, era bastante tarde y teníamos una hija que acababa con nuestras energías.

Ese día comprendí porque la familia para Rachel era lo más importante, nunca volvió a tocar el tema de Finn para nada, ni aun estando molesta o enojada conmigo, a partir de ese día cuide a todas las integrantes de su familia cómo mía incluyendo a Lexy, aunque he de admitir que con ella me tarde un poco más.

-Quinn te buscan- me aviso mi secretaria desde la puerta de mi oficina.
-Aun no tengo el trabajo listo, puedes decirles que yo se los llevo después- le pedí sin no siquiera mirarla.

-Que yo sepa no te he encargado ningún trabajo- escuche una voz familiar.

Levante la mirada y encontré a Lexy con su perfecta sonrisa frente a mí.

-¿Qué haces aquí?- le pregunte levantándome de mi lugar.

-Vine a hablar contigo- me dijo sentándose frente a mi sin ser invitada, lo que hizo que desconcertó a mi secretaria -traerme una taza de café- le pidió a mi secretaria de manera grosera.

-Bradley empieza con lo que querías decirme- le dije haciendo una seña a mi secretaria para que saliera de la oficina.

-Rachel tiene mucha presión- me dijo entrando en el tema.

-También yo- le dije sin entender el tema.

-Eso mismo pensé yo, por eso estoy aquí- me dijo levantándose de su lugar y caminando por toda la oficina.

-No te entiendo, perdón- la seguí con la mirada.

-Rachel trabajará hasta tarde- me aviso mientras revisaba algunas de las cámaras que tenía sobre un mueble.

-¿Y eso cómo lo sabes tú?- le pregunte poniéndome a su lado.

-La conozco, y sé que cuando está muy presionada lo único que hace es trabajar hasta que sus ojos se cierren solos- me informó viéndome a los ojos.

-Lleva días llegando tarde, ni siquiera ve a Beth despierta- le explique dándole la razón.

-Mañana es sábado y todos en el edificio de Rachel llegan después de las 8- me dijo con una sonrisa que no entendí.

-Y eso es importante porque...- deje la frase incompleta para que me explicará la razón de su sonrisa.

-Tienes todas las horas de la noche para poder pasar tiempo a solas con Rachel, la conozco tanto, que sé que cuando llega en las noches te saluda escuálidamente y después se pasa la noche entera en la recamara de Beth- me explico la rutina de Rachel tal y como era.

-¿Cómo sabes eso?- le pregunte un poco molesta por el hecho de que supiera tantas cosas de nuestra intimidad.

-Viví con ellas por mucho tiempo, que no se te olvide- me respondió de manera más fría.

-Sigo sin saber que pretendes- le dije sin querer entrar en una discusión con ella.

-Ve a su oficina, hazle el amor toda la noche y después podrán contra todo el mundo- me dijo de manera seria y fuerte.

-¿Ahorita mismo?- le pregunte un poco confundida.

-No Quinn ubícate, en la noche- me explico con obviedad.

-¿Llego y le digo que le voy a hacer el amor?- seguía sin entender nada.

-No Quinn, en la noche, saldrás de aquí a las 7, porque yo iré por Beth al colegio, llegaras a tu casa le pedirás a Beth que arregle una maleta, después la llevaras a la casa de Maribel, quien por cierto estará esperándoles, después tomaras un taxi e iras al despacho de Rachel, donde el guardia te entregará una bolsa con cosas que seguro necesitarás y después le harás el amor, ¿entendiste?- me explico con sarcasmo.

-Entendí- fue lo único que pude decirle después de aquella basta explicación.

-Bien pues yo me voy, espero no verte pronto- me dijo saliendo de mi oficina sin más.

Me quede por unos minutos en la misma posición pensando en todo lo que me había dicho y me fue inevitable pensar también en el porqué de su actitud, que ganaba ella al darme aquel consejo.

Me quede pensando en eso por bastante tiempo, hasta que llego mi secretaria a recordarme que había que seguir con el trabajo y si quería seguir con el plan que había trazado Lexy tenía que apresurarme.

Cuando llegue al loft todo estaba tal y como Lexy lo había dicho, le pedí a Beth que arreglara un poco de su ropa en una maleta para que se quedara con Maribel, pero como siempre terminamos peleando.

Beth era un tema en el que simplemente no tocaba, y no porque no quisiera, sino porque siempre terminaba peleando con ella y Rachel, y al final de cuentas Beth siempre ganaba.

Esa noche la pase junto a Rachel en su oficina y por la mañana al verla durmiendo junto a mí, sabiendo que debajo de la cobija que había preparado Lexy para nosotros estaba completamente desnuda y dispuesta a hacer el amor conmigo siempre que se lo pidiera, estaba tan concentrada que odien el momento en el que mi teléfono comenzó a vibrar avisándome de una llamada entrante, conteste rápidamente con la intensión de que Rachel no se despertara.

-Bueno- dije susurrando.

-Solo para avisarte que están por abrir el edificio- escuche la voz de Lexy detrás de la línea.

-Gracias, estoy en eso- le dije sin entrar en detalles.

-Cuídala- me dijo justo antes de colgar.

Sonreí involuntariamente y deje el teléfono sobre el escritorio, estaba feliz y nada me haría cambiar lo que restaba sintiendo en ese momento.

De camino a la casa de Maribel platique con Rachel sobre lo ocurrido con Beth, pero cómo era de esperase sólo me dijo que hablaría con ella. Al llegar a la casa desayunamos con todas las integrantes de la familia López y al terminar todas comenzaron un interrogatorio sobre quien se haría cargo de la limpieza de la nueva casa, cosa que quería hacer yo, pero todas incluyendo a Beth se opusieron y aunque Rachel se puso de mi lado, igualmente me sentí un tanto presionada por la situación y sin que les dijera nada pensé en la única persona que confiaba para ayudarme con mi casa y mi familia.

-Bueno- me contestaron del otro lado de la línea.

-Hola nana- salude de manera alegre.

-Hola niña, es un verdadero gusto escuchar tu voz- me dijo de igual manera.

-Igualmente, y aunque me apena decirlo necesito tu ayuda- le pedí mientras tomaba asiento en el sillón de mi recamara.

-Lo que quieras, sabes que siempre estaré ahí para ti- me respondió con alegría.

-Necesito a alguien para que me ayude con la casa- le dije tranquilamente.

-¿Quieres que te ayude a buscar a gente responsable?- me pregunto un poco confundida.

-No, quiero que seas tú quien me ayude- le dije rápidamente.

-Pero yo ya no estoy en edad de llevar una casa- me dijo con pena en su voz.

-No pienso discutir contigo por eso, de hecho mande un auto por ti, te espero- y colgué sin darle tiempo de que se negara.

Comencé a sacar mis cosas y las de Beth de los cajones y las puse sobre las camas correspondientes, solo cargaríamos con nuestras ropas y objetos personales.

Mi nana no tardó en llegar y nos pusimos a recoger las cosas que teníamos más a la mano, y a pesar de que en un principio se negó a aceptar el trabajo termino diciéndome que primero le preguntaríamos a Rachel, aunque creo que tenía la esperanza de que Rachel no estuviera de acuerdo con su contratación, pero Rachel accedió inmediatamente, comenzaba a darme cuenta de que en realidad estaba dispuesta a apoyarme en cualquier decisión que tomara, aunque no contaba con que Beth se opusiera tanto al hecho de que ni nana fuera la persona que nos ayudara en la casa.

-¿Puedo pasar?- pregunte justo después tocar la puerta de la recamara de Beth.

-Si quieres- fue lo único que escuche y fue bastante silenciosa.

-¿Cuándo dejaremos de pelear?- le pregunte un poco cansada de nuestra situación.

-No me gusta que entren a mi casa sin que yo sepa- me respondió sin prestar atención a mi pregunta anterior.

-Estuviste de acuerdo en que necesitamos ayuda en la nueva casa- le dije sabiendo por donde iba su reclamo.

-Si claro, pero pudiste haberme dicho- me reclamaba sin darme tregua.

-Beth, Rachel no quiere vernos pelear, la nana me cuido a mí y tu mamá, así que nos conoció bastante bien- le dije tratando de que entendiera.

-Solo lo hago porque no quiero que Rachel me trate feo- al parecer esa era su debilidad, que Rachel le hablara fuerte.

-Entonces tratemos de estar bien- le dije caminando hacia la puerta.

-Solo por hoy- me dijo de manera seria y salió de la recamara sin mirar atrás.

Esa noche no volvimos a discutir por ningún motivo, pero tampoco se separó de Rachel en ningún momento.

-Buenos días, la señorita Quinn Fabray- llego una hermosa chica a mi oficina.

-Soy yo, ¿en qué puedo ayudarla?- le pregunte levantándome de mi lugar.

-Mi nombre es Jaqueline Mallet, me envío Kurt por una sesión de fotos que tu harías- me dijo sonriendo mientras tomaba mi mano entre la suya.

-Claro, pero podría ser en la tarde, es que estoy por salir y no creo poder terminar- le dije con un poco de pena.

-Sí, no hay problema, ¿te espero o me vas a dar una cita?- me pregunto mientras me sonreía ampliamente.

-Qué te parece si nos vemos después de las 5- le dije después de revisar mi agenda.

-Quinn, llamaron del colegio, todas las cosas ya están ahí, pero Rachel esta atorada en la corte- me aviso de forma apresurada mi secretaria por el interfon.

-Ya termine, voy para allá- le conteste rápidamente.

-¿Tienes una hermana?- me pregunto Jaqueline como si nada mientras yo tomaba mis cosas para salir de ahí.

-No, es mi hija- le dije mientras abría la puerta para que saliéramos de ahí.

-No te creo, eres súper joven para tener hijos- me dijo sorprendida mientras caminábamos hacia el estacionamiento.

-Es una larga historia, pero si tengo una hija y hoy es si cumpleaños, así que si quiero seguir viva tengo que llegar- le explique mientras entraba en pánico porque mi auto estaba encerrado entre otros 2.

-¿Quieres que te lleve?- se ofreció al ver mi predicamento.

-Te lo agradecería inmensamente- le dije mientras caminaba a su auto.

-Vamos entonces- me dijo quitando la alarma de su auto.

En el camino platicamos de todo un poco, e incluso la vi coquetear conmigo en más de una ocasión, pero le aclare perfectamente que estaba casada y que no tenía mi la más mínima intensión de engañar a mi mujer, cosa que pareció no importarle, pero igual se portó a la altura de la situación y ser limito a llevarme al colegio de Beth.

Esa tarde la pasamos juntas y vi que la única cosa que nos hacía pelear siempre era querer tener la atención de Rachel, ya que ese día estuvo pegada a mí de manera muy cariñosa y me presentó con todos sus amigos cómo su mamá Quinn.

Al día siguiente Rachel encontró la manera de enmendar el error de no haber ido a la fiesta de Beth llegándola con regalos extravagantes como un carrito de golf y un dije de oro que a simple vista se veía que era bastante caro.

Llego por fin el día de la fiesta y era todo un alboroto, Santana peleaba con los acomodadores del escenario, los meseros estaban todos revueltos, Beth estaba intranquila pensando en sus problemas amistosos y aún con eso Rachel estaba que desbordaba paz y tranquilidad, era increíble esa mujer, sentada en una silla de jardín viendo cómo todo a su alrededor colapsaba, me acerque a ella y me senté a su lado para poder entender que le causaba tanta tranquilidad, y lo vi, después de todo el tiempo que compartimos, las cosas que vivimos y los errores cometidos, entendí el punto de llevar con orgullo el apellido Berry.

Todo lo que Rachel hacia siempre tenía como propósito el bienestar de todas las integrantes de su familia, y a pesar de no ser demostrativa con ninguna todas sabían que si necesitaban algo podían contar con ella, para todo, porque incluso con Beth a quien amaba inmensamente era fría, algunas veces demasiado para el gusto de todas las demás, pero nunca se metieron en la relación de ellas 2.

Mi familia siempre pensó que con el hecho de darte buena educación y ninguna carencia era suficiente para hacerte saber que te querían, porto las cosas nunca funcionaron así, al menos no para mí, tal vez ahí fue donde mi dependencia porque me demostrarán cariño de manera más específica que no fuera solo tomarnos de las manos, pero con Rachel las cosas simplemente no funcionarían así y estar ahí sentada junto a ella me hizo ver que no importaba lo que pareciera ella estaba tan enamorada de mi como yo de ella.


Siento la tardanza, espero les guste, y si dije que era el final, pero estaba muy largo así que lo dividi