CAPITULO TREINTA Y SEIS:
"La venganza es vivir en el pasado, imponiéndolo ferozmente en el presente"
La ancestral y gigantesca habitación se hallaba iluminada por diferentes antorchas, al final del recinto se encontraba un gran altar ceremonial adornando con diferente símbolos y runas, ilustrando principalmente en el muro la imagen de la Trifuerza. En el centro del presidio estaba un antiguo pedestal, representado por la imagen de la diosa de la sabiduría.
El sonido de los tacones y de los pasos de la pitonisa acompañada por el héroe y la princesa llenaban con su eco el maravilloso y tranquilo lugar. El caballero y la princesa podían sentir como sus auras y las piezas que contenían respondían ante el antiguo recinto, y la presencia magiaca que este contenía.
- Sin temor alteza, os prometo que nada malo le sucederá. – expresó la silbina guiando con cuidado a la aristócrata hasta el altar.
- Habías dicho que este lugar fué sellado tras la muerte de una de las antiguas monarcas, ¿cómo puedes acervar que Zelda se encontrara bien?. – cuestionó el caballero preocupado por la seguridad de su dama.
- Porque a diferencia de épocas anteriores, esta vez la princesa no usara su fuerza vital para canalizar el poder de la trifuerza, yo asistiré parte del proceso, así como el poder del arpa nos permitirá potencializar y acceder al poder de la trifuerza. – explicó con paciencia la pitonisa, mientras ayudaba a la soberana a subir los escalones y acercarse al pedestal.
- ¿Que es lo que tengo que hacer y de que servirá esto exactamente?. – preguntó preocupada e insegura la monarca mientras apretaba el instrumento musical contra su pecho al sentir como su esencia empezaba a reaccionar ante la presencia de aquel lugar.
- Tranquila alteza, este lugar fue creado por los antiguos incluida mi segunda reencarnación, para proteger el reino y resguardar el castillo. El poder de la trifuerza es mucho más grande de lo que algunos piensan, va mas allá de solo conceder deseos… incluso separados los fragmentos posen suficiente fuerza mágica para crear o destruir, fue en base a ello, que se creo este pedestal, el cual esta formado con las mismas piedras que cuidan la espada maestra y el reino sagrado. Su trabajo alteza será cargar esta base de energía, la cual activara el hechizo sobre el que esta forjado, generando así una ola que se expandirá por todo el reino. – respondió la docta maga ante la inquita mirada de la monarca y el serio semblante del caballero.
- ¿Pero que lograra con ello, acaso al utilizar Zelda la energía de la trifuerza no pone en riesgo su vida?. - volvió a interpelar el guerrero elegido por las diosas.
- El poder del fragmento de la trifuerza es tan fuerte que cualquier ser o criatura maligna será eliminado inmediatamente, así mismo la fuerza sagrada revitalizara la tierra, ya que Hyrule esta unido íntimamente con la trifuerza, revitalizando a nuestros aliados y si se hace correctamente destruyendo las tropas invasoras… En efecto la vida de la monarca peligraría si ella sola manejara tal poder, pero por eso usaremos la ayuda de su esencia interna, despertaremos el poder de la diosa Hylia que duerme dentro de cada una de sus reencarnaciones, canalizado a través del instrumento de la misma energía del fragmento, evitando de esta manera perjudicar la energía vital de la princesa. – esclareció la hechicera con paciencia y tranquilidad, queriendo disipar la duda y la ansiedad del guerrero y la regente.
La doncella contempló en silencio las palabras de la pitonisa, sabía bien que lo que estaban a punto de hacer sería en realidad muy arriesgado, que si no lograba hacer la invocación correctamente su vida podría ser consumida en instantes al utilizar el poder del fragmento. Pero también conocía las condiciones en las que se encontraban, incluso ahora mientras ellos estaba tranquilamente discutiendo este tema, Auru, Rusl, Lana y los demás estaban luchando por sus vidas en una feroz guerra, sin olvidar la presencia del oscuro canciller que solo deseaba su destrucción.
Aceptando su destino y retomando nuevamente su decisión, la soberana pidió a la silvina que continuara con sus instrucciones. Sabiendo que la vida de sus amigos y del reino dependían principalmente de ella en ese instante; intentando ocultar su nerviosismo, la princesa le dedicó una dulce sonrisa a su amado, antes de iniciar con el ritual.
Link solo podía observar sintiéndose impotente como su adorada respiraba profundamente y comenzaba con sus delicadas y suaves puntas de sus dedos a tocar cada una de las cuerdas de la bella lira. El majestoso sonido de las notas, empezó a llenar el recinto, mientras la princesa bajo la guía de la maga, entonaba la canción que representaba a la familia real.
Ante el llamado de la presencia de la monarca, el circulo de runas empezó a brillar creando un pequeño estanque de cristalinas luces, que se movían con el ritmo y el tiempo de la música que entonaba la regente. Sabiendo que pronto llegaría el momento, la silvina empezó canalizar su magia uniendo su aura a la del hechizo, haciendo que un resplandor entre dorado y ocre comenzara a cubrir a la doncella.
La princesa sintiendo como parte de su ser era despertada por aquellas notas, cerró sus parpados, mientras su mente se despejaba y sus manos comenzaban a replicar una diferente y antigua melodía, una tan poderosa que se decía que con la ocarina del tiempo y aquella canción se podría cambiar viajar o alterar el espacio y momento.
Cya sabiendo que había logrado su cometido y pronto se despertaría el alma dormida de la diosa, bajo su hechizo dejando que la doncella continuara sola con su invocación; pero su felicidad fue destruida en aquel momento al sentir como una oscura presencia se materializaba en el recito. Angustiada y enojada la poderosa pitonisa convocó su poder atacando al imperceptible enemigo que los observaba.
Ante la extraña actitud de la silvina, el caballero desenvaino su espada y preparo su oscudo al ver como una oscura sombra, que había sido afectada por el ataque de la maga comenzaba a materializarse, parandose a una notable distancia del guerrero y de la pitonisa, se encontraba la figura real del enemigo.
- Veo que no has perdido tus habilidades, Protectora de la trifuerza. – Pronunció con orgullo y superioridad la criatura mientras clavaba sus rojizas pupilas sobre la maga.
- Por fin apareces para dar la cara, aunque debe ser difícil para ti no poder hacerlo, al seguir sellado bajo la espada de las cuatro animas. – replicó mordaz la maga sin apartar su vista del enemigo.
- Eso esta por cambiar, y todo será gracias ti. – replicó el ente materializando a su vez, su apariencia.
Link quien había permanecido en silencio solo contemplaba con odio y determinación a la figura que estaba parado frente a el, las oscuras sombras y neblinas habían desaparecido por completo mostrando la imagen de un Hyliano esbelto, más alto que el de estatura vestido con elegantes ropajes morados y botas carmesí, portando sobre su cabeza una extraña y larga corona dorada que parecía haber sido formado con los fragmentos de las sombras que había usado la princesa del crepúsculo.
Ante las mordaces palabras de su enemigo, Cya encontró la verdad que existían en ellas. Si el hechicero estaba presente quería decir que su plan había sido frustrado, buscando por un instante su conexión con su reencarnación, pitonisa sintió un alivio llenar su cuerpo al saber que su aprendiz aún se encontraba con vida. Conociendo las verdaderas intenciones de aquel ser, el maga sabía que debían proteger a la princesa ya que sería la única forma de derrotar aquel enemigo.
- No permitiré que le pongas una mano encima a la princesa, Vaati, tu venganza y tus planeas terminaran aquí mismo.- replicó la silvina pronunciando en voz alta y fuerte el nombre del hechicero del viento.
- Y quien piensa detenerme, tu y el inútil caballero, recuerdas lo que le paso al héroe del tiempo… No pudiste salvarlo y ahora crees remediar tu culpa, enfrentándote a mí nuevamente. – contestó el antiguo enemigo.
- Antes no podía intervenir, pero esta vez te destruiré, y me asegurare que quedes sellado sin salida para siempre… ya que no importa cuan poderoso crees que seas en este momento, no eres mas que un vil eco de tu verdadero ser. – expresó con superioridad la maga, creando en su manos una esfera de magia.
- Maldita bruja, te haré callar tus palabras. – replicó el poderoso nigromante, lanzando un fuerte hechizo contra la silvina.
Sabiendo que no tendría tiempo de repelerlo con su magia y no deseando poner en riesgo la princesa quien seguía sumergida bajo el trance la invocación, la pitonisa solo apretó sus dientes preparando su cuerpo para el impacto. Mas para sorpresa del enemigo y la maga, Link, usando el poder de la espada sagrada, golpeó con el filo de su acero la esfera del conjuro devolviéndolo contra el oscuro ser.
Sorprendido por el rápido actuar del guerrero de la pieza del valor, el terrible mago fue colisionado por su mismo encantamiento, siendo lanzado contra la pared perdiendo por un instante su forma física.
Agradecida la silvina volteó a ver al caballero comunicando con su mirada su gratitud, mientras ambos continuaban haciendo una impenetrable defensa ante el enemigo.
- Había olvidado por un momento, la estúpida presencia del héroe, pero este error no volverá suceder… porque no mejor subimos este juego de nivel y lo hacemos más entretenido. – comentó la siniestra voz de Vaati al ser envuelto nuevamente por sus sombras.
La oscura niebla se unió al cuerpo del mago, cambiando por completo su forma física, hasta crear una inmensa masa, de la cual con un terrible rugido mostrando sus filosos dientes y el fuerte agitar de su musculosa cola, apareció la presencia de un gigantesco lagarto de descomunales proporciones. Posando sus frías y gigantes pupilas rojas sobre el guerrero elegido por las diosas, mientras que su bífida lengua detectaba la adrenalina que corría por las venas de su contrincante. Alzando su larga y poderos cabeza, moviendo sus pesada e impenetrable piel de escamas, la criatura dejo salir un infernal gritó la tiempo que disfrutaba como su nueva apariencia afectaba al caballero.
- No te trae viejos recuerdos querida Cya, creo que fué con esta misma imagen con la que maté a tu amado héroe la última vez. – Expresó con malicia el nigromante.
- Cállate maldito. – gritó molesta y cayendo en el juego mental del ente.
- Puedo recordarlo con perfecta claridad, como el valiente guerrero intento destruir y ocultar mi corona o debería decir la fusión de sombras, como tienden a llamarle en este tiempo… fué una lástima, luchó valientemente, para morir una horrible y agonizante muerte bajo mi veneno en aquel abandonado bosque, que condeno para siempre su alma; La triste ironía de fallecer donde había nacido – continuó narrando el enorme Komodo creando la tortura psicológica que deseaba sobre la pitonisa.
- Eres un desgraciado, maldito bastardo, te haré paga por cada una de tus palabras. – replicó completamente enfurecida la silvina, aparentando con fuerza su báculo.
- Contrólate Cya, no caigas en su juego… Sin tu ayuda, Zelda, no podrá terminar la invocación. – comandó el caballero deteniendo el avance de la hechicera, intentándola hacerla entrar en razón con sus palabras.
Aparentando su dientes y escuchando la verdad en la palabras del héroe, la pitonisa observó con detenimiento al guerrero del valor, sintiéndose avergonzada de su actuar, la docta hechicera retomó su compostura volviendo a prepara su conjuro para proteger a la soberana.
- Link, yo cuidare de la princesa, solo necesitamos detenerlo hasta que la invocación se cumpla… Cuento contigo héroe de la luz. – comandó la silvina con seriedad.
Ante las palabras de la pitonisa el caballero de la trifuerza apretó con firmeza la empuñadura de su espada, sabía que no poseía el poder suficiente de derrotar aquel ser según la maga, pero no permitiría un simple tecnicismo lo detuviera, había confrontado cosas peores, enemigos más fuertes y siempre había salido victorioso. Esta vez no luchaba por salvar el reino, ni para ayudar a otros, lo hacía por su amada y el futuro que deseaba tener a lado de ella.
Sabiendo que su plan para mover a la maga había sido frustrado, el oscuro varáno cambio su estrategia cargando su cuerpo con energía y lanzándose contra el guerrero iniciando el combate. Ante la inminente embestida de la criatura, el caballero cubrió se resguardo con su escudo; haciendo uso de su fuerza y resistencia, el héroe podía sentir como sus articulaciones resistían el golpe de la criatura contra el metal de protección que lo resguardaba. Acostumbrado a soportar las arremetidas de las cabras y los Gorons. Link apretó sus dientes, manteniendo su equilibro y plantando su peso completo contra el liso suelo.
Indignado ante la resistencia del paladín contra su ataque, el dragón de komodo uso una de sus patas para intentar apresar el escudo del caballero. Ante la agresión física de la criatura, sintiendo el terrible tirón como las afilas y curvilíneas uñas de la criatura rasguñando su brazo derecho, el héroe levantó su espada y con un fuerte movimiento clavó la filosa hoja de su acero en el húmero de la criatura haciendo que lo liberara y retrocediera.
Mostrando su afilada dentadura, el enrome reptil, volvió arremeter contra el héroe. Su colosal y musculosa cola golpeaba al paladín, mientras que con sus poderosas mandíbulas trataba de atrapar al caballero dispuesto a destrozarlo. Link confrontaba la enorme criatura bloqueando cada uno de los ataques de la articulada extremidad, teniendo cuidado de no ser apresado por aquella mortal y venenosa mandíbula, el caballero valoraba sus opciones. Sabiendo que si solo usaba su escudo y acero para defenderse, la derrota sería inminente, el guerrero elegido por los diosas, formuló un rápido y estratégico plan, algo fuera de su convencional forma de confrontar a su enemigos, pero que estaba seguro que le funcionaría para obtener la ventaja sobre la criatura.
Anticipando el ataque del lagarto, el caballero bloqueó el golpe con su escudo, aventando hacia lo alto la articulación mientras envainaba su espada y sacaba de su alforja el clawshot.
Esquivando con un ágil movimiento las fuertes quijadas de la criatura que sonaban en el aire, el guerrero impulsó su cuerpo para rodar por el suelo, al tiempo que activaba el mecanismo, atrapando con la garra de su arma una de las patas traseras de la criatura. Haciendo uso de su completa de su destreza, esquivando las garras de su enemigo el caballero se deslizó debajo de la criatura, sacando de su alforja el segundo clawshot activando el arma y apresando con su zarpa la otra extremidad del sauro.
Conociendo que solo tendría un oportunidad para llevar acabo su plan, el guerrero se preparo mentalmente para la hazaña que iba a desarrollar. Determinado a destruir aquel reptil, el héroe elegido por la diosa del valor, se incorporó rápidamente mientras pisaba las cadenas de sus armas con una de sus botas. Sabiendo que la velocidad sería su única aliada en ese instante, activo el mecanismo de su arma y liberado su brazo izquierdo de su guante, desenvaino su espada aprisionando los enlaces con su acero.
Sintiendo como su equilibrio era destruido por el actuar de las zarpas y las enredadas cadenas en sus articulaciones, el varáno dejo salir un terrible rugido al tiempo que su cuerpo caía de lado estrepitosamente, dejando su vulnerable abdomen al descubierto. Sin perder lo que podía ser su única oportunidad para destruir a la criatura, el héroe liberó su espada y haciendo uso de una de sus más poderosos ataques, embistió a indefenso y confundido réptil.
A pocos centímetros de que la espada maestra se incrustara sobre la criatura de sangre fría, el caballero fué agredido por la punta de la musculosa cola del Komodo. Aturdido Link intentó incorporase, ignorando el terrible dolor que cubría su cuerpo; sintiendo como su caja torácica se quejaban con cada inspiración de sus pulmones, estaba seguro de que aquel impacto debía de haber fracturado algunas de sus costillas.
Liberando su poderoso cuerpo del amarre que había sido sometido, el enorme reptil se acercó a su presa moviendo vigorosamente su pesado cuerpo, abriendo sus enormes fauces dispuesto a terminar con la vida del legendario salvador. Sintiendo la amenaza de la criatura sobre él y como la magia de su espada se activaba ante su voluntad de luchar por su vida, el paladín haciendo acopio completo de su fuerza y valor, acometió en un movimiento preciso su acero ante las inminentes mandíbulas que lo cubrían listo para devorarlo.
La filosa espada maestra atravesó con determinación el delicado paladar de la criatura, evitando que el varáno pudiera engullir y morder a su presa. Aprovechando el momento de vulnerabilidad del enorme reptil, Link movió su cuerpo saliendo del peligro de los afilados dientes, para asestar otro estoque contra el glóbulo ocular de la criatura de sangre fría.
Doliente de las terribles heridas que le había proporcionado el guerrero, el enorme lagarto se alejaba moviendo bruscamente su cabeza, dejando salir por su garganta terribles alaridos. Agradecido por el pequeño momento de respiro, el caballero restablecía sus fuerzas y analizaba con cuidado a su enemigo, que se retorcía ante el daño infligido.
Cya trataba de mantener su concentración sobre la soberana, ayudándola a completar con su energía la invocación. Ante el estridente chillido del monstruo la maga no puedo evitar posar su vista sobre el héroe quién, se notaba casando y lesionado de la confrontación con el saurio. Intentado dar un poco de alivio al guerreo, la silvina cambio la dirección de su hechizo invocando nuevos poderes ante su conjuro.
Sintiendo como una cálida presencia lo envolvía, el guerrero notaba como el silbante sonido de su respirar se detenía, al tiempo que desaprecia la terrible sensación de opresión en su pecho, recuperándolo lentamente de su vitalidad. Reconociendo el aura de la hechicera el paladín posó su vista sobre la maga, intentado trasmitir su agradecimiento, pero para su absoluta sorpresa, solo pudo observar como el enorme reptil con su articulada cola golpeaba la pitonisa aventándola, quedando desprotegida su adorada a merced de la criatura.
Ante el temor y la terrible amenaza del Komodo contra la princesa, el caballero levanto su espada intentado canalizar la magia de su empuñadura en un desesperado movimiento para defender a su amada. Respondiendo ante la petición de su amo, el legendario acero resplandeciendo su hoja, liberando una fuerte onda, que asesto contra la criatura.
Desconcertada Cya se restableció preocupada por la seguridad de la soberna, notando para su absoluta sorpresa, como el anima de la espada maestra se materializaba defendiendo a la monarca y aventando al reptil con su ataque.
Link no podía creer lo que esta viendo, al ser testigo de aquella extraña pero familiar figura que estaba delante de el. Aún brillando con una ligero resplandor dorado, se encontraba la silueta de una mujer sin rostro, sus brazos y manos cubiertos por un túnica de color azul morado, vestidas con unos mayones negros. Sin duda era Fi, el ánima de la espada destructora del mal, quien hacía una perfecta barrera protegiendo a la regente del terrible varáno.
- Link ella es Fi, el alma de la espada maestra… Confía en ella, con su apoyo y ayuda destruirás a Vaati. – Gritó la pitonisa con ansiedad ante la reacción del guerrero.
Aún sosteniendo en su mano la empuñadura de su fiel arma, el caballero de la trifuerza contemplaba al ser que tenía delante, un extraño sentimiento de nostalgia se apoderó de el por un minuto al probar en su mente el nombre del ánima de su aceró; Aun en silencio y reunidos una vez más se encontraba héroe y el alma de la espada sagrada.
Haciendo aun lado los sentimientos que empezaban a despertar dentro él, el paladín, con renovada determinación apretó el asa de su hierro. Fi compartiendo las emociones de su maestro canalizando su voluntad, movió su elegante y grácil cuerpo lista para confrontar a la terrible criatura.
El hechicero quien seguía en su herida forma de reptil observaba atento a la nueva criatura, mientras notaba con su especial vista la fuerte aura que emanaba de la ánima. Sintiendo como la satisfacción llenaba su mente y su cuerpo, el Komodo no puedo evitar esbozar una macabra mueca mostrando su afilada dentadura. Sintiendo como el poder de la soberana pronto alcanzaría su pico, y se reflejaría la invocación donde se uniría el alma de la diosa con la energía del fragmento de la trifuerza de la sabiduría. El enorme reptil preparó su cuerpo listo para el ataque final.
Unidos en mente y voluntad, el guerreo y el espíritu de su espada arremetieron contra la terrible criatura. Fundiendo de nuevo su ser con su forma física, Fi creo que un brillo oro sobre la hoja de la espada haciendo alumbrar el trianguló superior del emblema de la trifuerza que estaba gravado en ella. El temible Dragón de Komodo volvió a tacar al caballero usando su garras y fauces, bloqueando los golpes de las filosas garfas del sauro, Link asestó varios espadazos sobre el cuello del oscuro reptil, hiriendo las escamas mas débiles y suaves de la dura piel del varáno. Quien en respuesta utilizó su ágil y móvil cola para golpear al guerrero aventándolo y haciéndolo perder su protección de metal.
Desechando el dolor que cubría su cuerpo, el caballero se incorporó rápidamente esquivando las terribles mandíbulas del lagarto, volviendo a agredir al quelonio con precisas y severas estocadas. Herido ambos, el héroe y el hechicero se contemplaban con severidad sabiendo que el siguiente ataque sería el último y el decisivo.
Dispuestos a dar su vida el mago, arremetió con toda su fuerza cargando su cuerpo de energía, mientras abría su poderosa boca canalizando en ella su mejor conjuro. Confiando en el poder de su espada, el héroe elegido por las diosas contraatacó sin temor alguno.
El mundo parecía moverse en cámara lenta, al tiempo que el peligroso conjuro era disipado por Fi, que se había materializado segundos antes de que la energía tocara a su amo. Mientras el renovado y imbatible filo de la hoja de la espada sagrada atravesaba el paladar de la criatura hasta empalar por completo el cráneo del lagarto.
Sabiendo que su derrota sería inminente, pero habiendo cometido su propósito el enorme reptil cerró sus ojos, mientras la satisfacción cubría su cuerpo, al saber que le había sido útil a su amo y haber engañado por completo a sus enemigos.
Desconcertada por las últimas acciones del Komodo y como este empezaba a desvanecerse, distraída por completo la silvina evitó notar la presencia del real del hechicero que se materializaba atrás de la monarca, al tiempo que el alma de la diosa y el poder del fragmento se vinculaban. Vaati, quien había estado oculto y esperando aquella oportunidad para hacerse del espíritu de la diosa y su poder para destruir el sello que lo aprisionaba, no puedo evitar mostrar una malvada sonrisa, mientras que aprezaba con sus frías y largas manos el cuello de la princesa.
Aterrados y completamente desconcertados, el caballero y la silvina solo pudieron observar como el verdadero mago tomaba captiva a la doncella. Sintiendo como su corazón moría y su alma era destrozada, Link contemplaba como el oscuro nigromante bajaba una de sus manos hasta el pecho de la doncella, haciendo un extraño conjuro y extrayendo la energía dorada que representaba el alma de su amada. Complacido la haber completado sus malvados planes, el brujo de los vientos, reía maliciosamente al tiempo que liberaba el pálido e inmóvil cuerpo de la princesa.
Notas de autor: Por fin se ha revelado el tan esperado villano, agardesco nuevamente a todos los que me han acomñado hasta ahora en esta historia. Espero que la sigan disfrutando tanto como yo lo hago al escrbirla y no vemos en la próxima actualización y ya casi el final de esta historia.
