Capítulo 34

La tensión en la manada era grande, habían atacado a la pareja del beta, ella parecía estar bien pero Gin quería romperle todos los huesos del cuerpo a quien se había atrevido a hacerle algo a Rangiku, además, Byakuya había regresado con otras noticias nada agradable.

Los centinelas teníamos que estar en constante alerta y las rondas en el perímetro de la manada tenían que ser más continuas y con más hombres, debíamos estar lo más alerta y preparado posible para un ataque. La manada completa parecía estar en un estado de emergencia, se mantenían en sus hogares o con un grupo de personas, al parecer sin darnos cuenta había iniciado una guerra.

Alcé la vista hacia el cielo, aún era de día, habían pasado casi 24 horas desde el ataque y yo tenía 48 horas sin dormir, empezaba a sentir el cansancio. Tal vez ya era hora de volver, Gin había tenido razón, no aguantaría tantos turnos. Pero había querido tener mi mente ocupada para no pensar en aquella chica que había salvado. La maldita parecía haberme hechizado, no la podía sacar de mi mente y realmente sentía una necesidad enfermiza de verla, tenía una vaga idea de lo que podía ser todo esto que estaba experimentando pero no estaba seguro si era posible, y no quería preguntarle a Byakuya o a Gin, esto….esto realmente era confuso.

Gruñí al darme cuenta hacia donde iban mis pensamientos, ni en mi forma de lobo podía dejar de pensar en ella, y eso que era cuando menos razonamiento tenía. Di una última vuelta a mi perímetro, ya debía estar por llegar Kira para sustituir mi puesto, realmente ya estaba empezándome a pegar las horas sin dormir, sentía los parpados pesados y el cansancio.

De repente, detecté un olor peculiar que me hizo correr como enloquecido hacia esa dirección, era un sutil aroma azufre, no era para nada parecido al que había atacado a Rangiku, y a diferencia de aquel, este lo reconocía. Era ella. Seguí el rastro hasta un lugar donde los árboles se hacían más frondosos y tupidos, creando así un lugar con mucha sombra, estaba por atardecer por lo que ese debía ser el único lugar donde ella podía aparecer por el momento.

Se encontraba entre las sombras que proyectaba los árboles, su rostro más agraciado que antes ya que no presentaba esos rasguños que había tenido cuando la encontré, observé su pierna donde había tenido la herida que no estaba curando con rapidez, ya no llevaba la venda. Parecía estar bien, no iba a negar que gran parte de mis pensamientos era por eso, ella había estado aún en proceso de recuperación cuando se fue, y sin saber el motivo, realmente me preocupaba, había querido justificarlo ya que la había salvado pero sabía que el motivo era más profundo que simplemente eso. Tuve que tener todo el autocontrol del mundo para no preguntarle a Byakuya por ella cuando regresó de Karakura, no quería que luego me preguntaran algo que no sabría responder.

—Viniste…—susurró sonriendo, parecía haber estado esperándome, se acercó con cuidado a mí, permanecí quieto dándole muestra que no había peligro de hacerlo—. Realmente es interesante tu forma lobo, es algo increíble de observar.

Se terminó de acercar y para mi sorpresa, acarició el pelaje en mi cabeza, era algo que no esperaba que hiciera, no me alejé y permití la acción, cerré los ojos y me incliné un poco hacia ella, no iba a negar que su tacto se sentía bien y mi instinto lobo parecía estar traicionándome. Ella pareció en ese momento darse cuenta de lo que hacía y alejó su mano, me molestó la acción, pero traté de no demostrarlo.

—Pero en este momento necesito que cambies, quiero hablar contigo —dijo con seguridad.

Yo la rodeé estudiando su petición, a pesar de haberla ayudado y ser aliada de Grimmjow, no podía simplemente confiar en ella, seguía siendo un demonio, mi mente de guerrero no me dejaba olvidar ese hecho aunque mi lobo parecía querer ignorarlo. Ella soltó una carcajada al ver que no hacia lo que me pedía.

—Eres precavido, eso me gusta. Aunque creo que si quisiera hacer daño no estuviera del lado de Grimmjow, no hubiera salido herida por una información que ni siquiera era mi misión y mucho menos hubiera permitido que tú me ayudaras, aunque claro este último hecho es debatible, porque realmente me estaba muriendo cuando me encontraste —comentó.

Aquel ultimo comentario era cierto, pero solo recordar la posibilidad de que ella no hubiera sobrevivido, que yo no la hubiera encontrado a tiempo, me hacía apretar mis incisivo y querer desgarrar a la persona que la había atacado. Fue tan sorpresivo el pensamiento que por unos segundos quedé en blanco tratando de entender lo que ocurría conmigo. Finalmente, acepté que la mejor manera de descubrir lo que me pasaba era hablando con ella. Cambié con rapidez.

—¿Qué es lo que quieres hablar conmigo? —dije de manera brusca, me molestaba el hecho de no saber que me pasaba con ella. Tatsuki sonrió por mi comentario, parecía que nada en mi actitud la hacía retroceder o asustarte, tenía nervios de acero.

—Mucho mejor, tengo una gran curiosidad por algo…

Para mi sorpresa, terminó de acortar la distancia que nos separaba, rodeó con sus brazos mi cuello y me besó con tanta hambre y deseo, había sido en una fracción de tiempo que no pude ni siquiera retroceder, si lo hubiera deseado. Sus labios se sintieron demasiado bien que no tardé en corresponder, tomé su cintura con una de mis manos y la presioné más hacia mí. El beso era demandante, ella sabía lo que hacía pero yo tampoco me quede atrás, saboreé su boca mientras luchaba por el dominio de ese besó. Mordí su labio inferior logrando de esa manera que abriera un poco más su boca y yo pudiera explorarla a gusto, realmente era adictiva, no tenía suficiente de ella pero el aire empezaba a faltar.

Nos separamos, ambos con las respiraciones agitada, Tatsuki tenía los labios enrojecidos pero una sonrisa adornaba su rostro, parecía haber logrado lo que se había propuesto. Yo no me sentía de la misma manera, me había dejado llevar por mi instinto, y de pasó aun deseaba más de sus labios.

Estaba realmente empezando a creer que ella tenía la habilidad de hechizarme, sentía que cada minuto la deseaba más, tenía el vago conocimiento de que cada demonio tenía un poder, pero había visto como ella incendiaba el edificio del Seireitei, tenía dominio del fuego, no sabía si podían poseer otra habilidad. Ella debía tenerla, porque yo realmente estaba fuera de mí por su culpa.

—No he podido dejar de pensar en ti, y veo que yo no te soy tan indiferente —comentó con tanta naturalidad, que por un momento pensé que se burlaba de mí, pero ella solo me veía. Hablaba con seriedad, entonces, no era el único experimentando este deseo.

—Dices eso con demasiada facilidad —Ella se encogió de hombros.

—Para que ocultarlo, esa es la razón por la que en este momento estoy aquí, para que darle vueltas

—¿Cuál es tu punto?

—Quiero saber si tu también lo estas experimentando, y algo me dice que si es así —La sonrisa no abandonaba su rostro, parecía disfrutar el tenerme atrapado, no quería ceder pero ella tenía razón.

—Eres de armas tomar, muy directa al hablar

—Tus eres un guerrero, yo también lo soy. A pesar de cómo me encontraste, realmente no soy una damisela en peligro, ni siquiera me catalogo como damisela. Mi naturaleza me hace ser independiente y sí, soy directa, yo tomó lo que quiero y desecho lo que no me gusta, así de simple —Sus ojos oscuros adquirieron un brillo rojizo que me demostraba su verdadera naturaleza, y extrañamente, me gustaba—. No sé si a ti te ocurre lo mismo que a mí, pero te digo desde este momento, yo no soy tímida ni dócil, y sé lo que quiero. Y en este momento, yo te quiero a ti

No tardó ni un segundo en volver a rodearme con sus brazos e intérnanos en un beso demandante y hasta desenfrenado, el deseo que sentía por ella era demasiado grande y ella parecía estar sintiendo lo mismo. Volví a saborear su boca mientras ella recorría mi espalda y hombros, yo la presioné más a mí. Quería tenerla, quería hacerla mía, nunca me había sentido tan deseoso de tomar a alguien.

La hice dar un salto y rodear con sus piernas mi torso, trastabillé con ella hasta apoyarla en uno de los árboles, no quería soltarla. Dejé su boca para hacer un recorrido a su cuello, su olor, su olor extrañamente me atraía, quería marcarla, quería morderla y que llevara mi marca, pero controlé mi instinto, deslicé mi lengua por su cuello y ella dejó salir un suave gemido, condenadamente sensual y provocativo, se empujó más hacia mí. Si seguía de esa manera, no me iba a controlar y realmente la iba a morder.

—Te deseo —susurró en mi oído, ella definitivamente sabía cómo tenerme en sus manos.

No tardé en recorrer con mis manos cada curva de su cuerpo, quería tomarla, de impedimento solo estaba la ropa que ella llevaba, quería arrancársela y hacerla mía. Estaba perdiendo mis sentidos y sentía que cada segundo mi lobo tomaba más control de mí. Algo en ella estaba despertando todo mis sentidos, mi raciocinio estaba pendiendo de un hilo y estaba seguro que no sería capaz de mantenerlo más.

—Hazlo

No tardé en tomarle la palabra, me deshicé primero de su camisa, dejando su piel a la vista, no tardé de bajar de su cuello a su pecho, ella enterró sus dedos en mi cabello y me empujó más hacia ella. Sonreí, estaba mostrando la primera señal de perder el control, soplé un poco de aire en uno de sus pechos haciéndola gemir, luego finalmente lo saboreé, jugué con él hasta que ella parecía deshacerse contra el árbol. La superficie debía estar lastimándola pero ella parecía no prestarle atención. Protestó al alejarme un poco, pero no dijo nada cuando la llevé hasta el suelo, podía estar al borde de mis instintos de lobo pero seguía sin ser un animal, no quería lastimarla.

Tomé su otro pecho con mis labios haciendo que ella se arqueara contra mí, paseé una de mis manos por sus piernas hasta llegar exactamente a ese punto que la haría enloquecer, ella dejó de mostrarme esos exóticos ojos para cerrarlos y dejarse llevar por la sensación. Mis dedos exploraron mientras volvía a besar sus labios, ella a penas podía corresponder con el mismo ímpetu que había mostrado al principio, parecía estar dejándose llevar por el placer. Rompió el besó cuando toqué un punto en ella que pareció llevarla al cielo, soltó un gemido demasiado sensual.

Ella estaba lista y yo no podía controlarme más, me deshice de las prendas que llevaba, volví a besar sus labios, esta vez suavemente, quería disfrutar del momento lo máximo posible, realmente nunca me había sentido de esa manera, tan instintivo, protector y deseoso de alguien. La tomé poco a poco empujándome contra ella, el beso se rompió y ella dejó salir un gemido mientras iba en mi encuentro, parecía ansiosa, arqueó su espalda al sentirme completamente dentro de ella y soltó sus manos de mi espalda llevándola al césped a su alrededor, se agarraba a él casi al nivel de arrancarlo, parecía buscar una manera de controlarse.

El vaivén se tornó más rápido cuando ella empezó a ir hacia mí, en un momento dado donde le placer parecía ser imposible de superar, ella abrió sus ojos y pude ver que se habían vuelto completamente rojizos, sus mirada coincidió conmigo y en ese momento experimenté algo completamente fuera de este mundo. Una conexión, como si pudiera tocar su alma y ella se estaba fundiendo con la mía, la sensación despertó algo tan primitivo en mí que no dudé ni pensé un minuto cuando ya había mordido su cuello marcándola para mí, haciendo que ambos llegáramos a clímax del momento.

Mía. Mía. Mía. Mi interior no dejaba de gritar eso, lo supe con toda seguridad en ese momento, ella era mi pareja, y pude entender entonces porque la intensidad de todo lo que experimentaba por ella. El destino la había escogido para mí, me abracé a ella mientras las secuelas de lo que había ocurrido aun corrían por nuestro sistema.

—Entonces, si es lo que creí…—susurró con su respiración agitada, una sonrisa de satisfacción adornaba su rostro—. Eres mi pareja, ¿Quién lo iba a pensar?, una mestiza de demonio con un shifters lobo, esto debe ser algo nuevo

—No sabía que los demonios podían tener parejas

—Si las tienen, después de todo seguimos siendo sobrenaturales, solo que no es algo que se dé comúnmente…No estaba segura si yo tendría uno, después de todo soy una mestiza, y aunque ya no soy humana, seguía teniendo algunos rasgos —se inclinó hacia un lado para observarme.

—Pues la tienes —dije, quise acariciar su rostro pero en ese momento el sonido de una voz rompió el momento.

—¡Renji! —Era Kira, debía estar buscándome porque no estaba en mi puesto.

—¡Mierda! —bufé incorporándome, observé el cuerpo desnudo de mi pareja, ella sonrió al ver mi expresión, se incorporó, un nuevo grito de Kira me hizo saber que estaba mucho más cerca.

—Cambia, nos vemos pronto, lobo —besó mis labios una última vez, para luego internarse en las sombras.

Logré cambiar justo antes de que llegara Kira a mi encuentro, él me observó curioso pero no dijo nada y simplemente señaló la manada. Él estaba para el cambio de guardia, yo dirigí una última mirada a las sombras del bosque antes de ir hacia la manada. Mierda, no podía creer que realmente había encontrado mi pareja, y que de pasó ella me hubiera dejado luego de descubrirlo y marcarla, quiera volverla a verla, quería tenerla de nuevo para mí.

—Maldición —bufé, ahora entendía a Byakuya y Gin, esto era en extremo abrumador.

*.*.*

—¡¿Qué mierda…—exclamé cuando vi al enorme lobo negro salir de la casa del alfa… ¿Ese era Byakuya?, ¿Qué diablos hacía en su forma natural dentro de la casa?, ¿Hubo un ataque?

—La sala quedó hecha un caos, yo no lo voy a arreglar —comentó Gin saliendo con tranquilidad, eso me decía que no hubo ningún ataque.

—¿Por qué Byakura está actuando así? —Él siempre había sido estoico y la única manera que tu veías salir sus instintos lobunos, era en una lucha o cuando dañaban a alguien de su familia, más específico, Rukia. Un gruñido se escuchó a lo lejos, realmente parecía fuera de control.

—Le acaban de informar que Rukia está en estado —La pareja de Gin me respondió asomándose detrás de Gin.

—¿En estado de qué? —pregunté sin entender. Rangiku soltó una carcajada y Gin solo rodó lo ojos.

—Otro imbécil más…Que va a tener un cachorro, que Ichigo la atinó y Byakuya quiere despedazarlo, aunque no lo entiendo, ellos son pareja desde hace unos meses, que esperaba…¿que no tuvieran sexo?, con lo que me ha dicho Ran, ellos parecían conejos, no me extrañaría que fuera más de un cachorro —Rangiku soltó una carcajada por el comentario de su pareja.

—¡Mierda!, ahora si lo matan —Un aullido se escuchó unos metros más lejos. Byakuya realmente estaba fuera de sí.

—Mejor iré a buscar a Soi Fong, ella sabrá controlarlo —informó la loba, ingresando a la casa.

Observé de nuevo el bosque y no pude evitar sonreír, nunca esperé de Byakuya dejara salir su lado sobreprotector de esa manera. Rukia siempre había sido su protegida y quien la viera mal o con malas intenciones siempre terminaba herido de alguna manera, pero nunca mostraba sus emociones tan abiertamente. Al calmarse se daría cuenta que le estaban dando una excelente noticia, sería tío.

—¿Y a ti que te pasa? Te ves de buen humor —preguntó Gin cruzándose de brazo, yo lo hice aun lado de la puerta y entré. Él me siguió, sabía que no me iba a deshacer fácilmente de él.

—Descubrí algo interesante

—¿Qué Yumichika en realidad si es mujer?

—No, diablos Gin… ¿es en serio? —inquirí alzando una ceja, él soltó una carcajada.

—No, solo quería ver tu reacción. Aunque vamos a dejar algo claro, el elf tiene el rostro muy femenino, me hizo dudar por un momento

—En eso tienes razón

—¿Me vas a contar o vas a seguir mi hilo de tonterías? —Me observó y yo supe que iba a terminar de decírselo, de alguna manera quería sacar lo que había acabado de descubrir.

—Encontré a mi pareja

—¿En serio?... —Su sorpresa me pareció exagerada y sobre actuada, me crucé de brazos y lo vi esperando una explicación de su reacción, parecía que ya lo sabía—. Okey, lo admito no estoy sorprendido y creo saber quién es, es un demonio femenino llamado Tatsuki ¿Cierto?

—¿Cómo…

—Soy bueno observador —me guiñó un ojo, maldito zorro astuto, por algo era el beta—.

Estas jodido, esa chica parece ser un dolor de culo peor que Soi Fong, buena suerte —golpeó mi hombro como si me diera un sentido pésame.

—Sí, maldito. Porque debe ser que Rangiku es un tranquilo angelito —bufé, él solo se encogió de hombros.

—No aparece y desaparece cada vez que puede, así que no voy a enloquecer buscándola cuando discutamos.

—No, pero lidias con un gran temperamento y mucha impulsividad —Rangiku podía aparentar ser reservada, pero en el poco tiempo que ha estado aquí, he podido ver que su personalidad es explosiva, muy divertida pero debía agotar tenerla de pareja.

—Así la quiero —Lo dijo con tanta naturalidad, y en sus ojos podía ver la sinceridad de sus palabras. Negué mientras lo observaba.

—Jodido es poco para lo que tu estas


¡Gracias por leer!

El final fue algo crack jajajaj, sorry no me resistí de poner una reacción de Byakuya.

La pareja de Tatsuki y Renji se formó con mucha rapidez, voy a aclarar algo, la única manera que un demonio este seguro de quien es su pareja es teniendo sexo, ya que experimentan la conexión, ellos no siente la misma atracción que los shifters, ni lo perciben como los vampiros. Digamos que ellos son mas sensuales jajaja por esos sucedio un poco mas rapido ,digamos que Tatsuki es mas lanzada (Directa).

Gracias por sus bellos comentarios *-*, incluyendo mi guest que no me dejo un nombre para responderle como es debido jajaja.

¡Hasta la próxima!

P.D: Estoy empezando a usar wattpad, no subo fanfic, sino historias originales, si alguien tienen curiosidad y desean apoyarme un poco, pueden encontrarme con el mismo usuario "SybelleHS". Solo tengo dos historia que estoy comenzando, pero espero pronto escribir mas.