NI SAILOR MOON NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.
— ¿es usted asexuada? —
La pregunta había descolocado a Setsuna Meioh de tal manera que despego su vista del expediente. Miro con rudeza al inoportuno Doctor que le hacía tan temeraria pregunta.
—No, No lo soy— contesto mientras volvía la atención a su lectura como si le hubieran preguntado la nimiedad más insignificante y no sobre su vida sexual.
—Es que lo parece, tiene más de siete meses aquí y siempre la he visto en el hospital. Aunque supongo que usted solo aceptaría a Jesucristo acabado de bajar del cielo ¿cierto? —
El doctor se marchó dejando una estela de risitas discretas entre los trabajadores que habían sido testigos de la escena. La doctora Setsuna decidió ignorar la situación y siguió enfocada en seguir leyendo. No era necesario pensar más. No dejaría que un comentario sin importancia le quitara su buen día.
…
— ¿es usted asexuada? —
— ¿es usted asexuada? —
— ¿es usted asexuada? —
—ASEXUADA….ASEXUADA….ASEXUADA…—
Setsuna chasqueo la lengua por quinta ocasión. Estaba bajo su árbol favorito, disfrutando de su descanso y ni siquiera había probado bocado de su almuerzo. Y es que esa pregunta rondaba su cabeza desde cinco horas atrás.
Esa pregunta era el resultado del rencor que provocaban los celos profesionales para un hombre con el ego más desarrollado que el cerebro. Y en cuanto al resto del personal, era lógico que encontraran divertido burlarse de la nueva. Y no de cualquier nueva, para ellos ella solo era la foránea ricachona que había comprado su título en medicina en escuelas carísimas y se había hecho dueña del hospital como regalo de graduación. No, definitivamente esa no era buena impresión.
Se planteó seriamente reconsiderar el puesto que le habían ofrecido en El hospital nacional de Niños de Columbia en Ohio, donde pusieron a sus pies la luna y las estrellas. O Tal vez podría hacer una llamada al rector de la escuela de Medicina de Harvard quien prácticamente le había estado llamando todos los años para ofrecerle un puesto en el Hospital de niños de Boston aun cuando no había terminado su especialidad y de paso recordarle que las puertas de Harvard siempre estarían abiertas para ella, una de sus mejores estudiantes. O tal vez regresar a la universidad de Georgetown donde habían quedado impresionados con su trabajo y se había ganado el respeto y la admiración de sus compañeros y de sus superiores.
Washington, Boston, Ohio…la Patagonia, le daba igual. Solo quería trabajar lejos de ese Hospital donde todos la pondrían a prueba día tras día y no precisamente su trabajo como Doctora. Ella no tenía nada que demostrar, lo había hecho ya. Fue la más sobresaliente de su clase, fue la mejor de su grupo de internos, de su grupo de residentes, fue la excelencia andando en la especialidad, tenía muchísimos artículos médicos publicados, había postulado ya 3 métodos de investigación. Y el día de hoy era considerada como la cirujana más prometedora de su generación al ser la única que ya había recibido premios notables. Pero eso no impresionaba a nadie. En el caso de cualquier otro, con esos antecedentes ya tendría la carrera resuelta. En su caso era lo mínimo que se podían esperar de ella y el fallar no era una opción. No mientras ser la "heredera de la familia Meioh" cercenaba su trabajo.
¡Ni siquiera le gustaba California! Odiaba ese aire juvenil y alocado que el ambiente universitario proporcionaba. Ella recién acababa de terminar la carrera y lo último que quería era seguir viendo universidades…. Bueno eso quizá no era cierto, no por nada estaba sentada en un jardín del campus universitario, afuera de la facultad de arquitectura de Berkeley pudiéndose ir a almorzar a cualquier otro sitio. Quizá en el fondo si extrañaba volver a la escuela y regresar a ser una estudiante cuya única preocupación era aprenderse la anatomía de un cuerpo Humano a la perfección y todo el vademécum. Ahora se tenía que enfrentar a doctores que lo único que tenían para ella, eran preguntas estúpidas y burlas despiadadas.
¿Por qué le molestaba tanto en todo caso? ¿Era algo malo no desarrollar sentimientos por alguien más? Ella no era de piedra, ni tenía alguna especie de misantropía. Se habría dado cuenta enseguida en el trato con sus pacientes. Ella se involucraba, tenía sentimientos hacia ellos. Lo contrario a mucho de sus colegas que mantenían su distancia y los trataban de la manera más profesional posible. Y muchos de ellos tenían parejas o algún tipo de relación.
¿Entonces cuál era el problema? ¿De verdad seria algún tipo de asexuada? Lo dudaba. No encontraba repulsivo el acto sexual, le parecía algo agradable. Es más, en su época de adolescente cuando brevemente se pudo permitir ser todo lo rebelde que su apellido le permitió, experimento un "despertar" un tanto…agitado. En los colegios a los cuales acudió sobre todo su época en High school fue una verdadera fiesta. Pero así como fue de intenso, se desvaneció con la misma rapidez.
Tampoco podían ser problemas de preferencias sexuales. No tenía confusión ni complejo en sus gustos. Sus primeras veces fueron con chicos igual de inexpertos que ella. Y cuando fue trasladada al colegio para señoritas, a ella no le importo improvisar con un grupo de compañeras suyas a las que lo último que les faltaba era experiencia. No lo encontró repulsivo, al contrario quedo convencida de que ambos géneros le gustaban en demasía. Lo cual era aún más preocupante. Tal vez era la única bisexual de este mundo que teniendo tanta diversidad en este planeta, no podía encontrar a alguien con quien salir. Corrección, era la única bisexual del planeta que llevaba años sin fijarse en ningún hombre ni en ninguna mujer de forma romántico-sexual. ¿Eso siquiera existía?
Tal vez el generador de esta apatía, eran las responsabilidades a las que se había comprometido desde que era niña.
Aun no sabría a ciencia cierta decir si fue algo implantado por sus padres o fue convicción propia. Pero Su objetivo de vida siempre fue simple; ser la mejor doctora porque su familia necesitaba que lo fuera y salvar la vida de miles de niños porque era algo que soñaba con poder realizar algún día. Y más aún cuando le hicieron comprender la responsabilidad que cargaba en sus hombros en forma de legado. Ella tenía doblemente una obligación que cumplir, su familia era poderosa en el campo de la medicina y le dejaría todo ese poder algún día. Todo poder conlleva una gran responsabilidad, una gran capacidad de ayudar a los demás de la forma en que nadie más lo haría.
Así que desde niña siempre fueron tutores, clases particulares y más enseñanzas. Y cuando creció y se convirtió en estudiante, siempre hubo un artículo novedoso que leer, horas de descanso que se convirtieron en el espacio para practicar alguna técnica nueva y perfeccionar las que ya dominaba, incluso en vacaciones siempre estaba involucrada en todas las campañas humanitarias posibles para atender personas de escasos recursos. Y ahí también encontró compañeros, buenos compañeros. Y si lo analizaba…potenciales prospectos sentimentales.
Pero siempre, siempre estaba ansiosa por atender al siguiente paciente. Por salvar al siguiente niño. Pero esto no era enteramente su culpa, ¿Por qué nadie le había coqueteado en todo este tiempo? Tenía ya veintinueve años, estaba en la plenitud de la vida, era dueña de un hospital y la heredera de otros veintidós en todo el país, guapa eso sí que lo era y consideraba que tenía buen carácter. ¿Entonces?
— ¿Por qué no podía gustarle nadie? — Setsuna cerró los puños con preocupación — ¿Por qué? ¿Que estaba de malo con ella?—
— ¡no hay nada de malo en permanecer soltera! —
—no es tan difícil, solo miras a tu alrededor y te fijas en las personas. Encuentras a alguien que te guste, ya sea porque tiene buen cuerpo, o tal vez porque tiene lindos ojos, linda sonrisa, o quizá tiene rostro de ángel. A partir de ahí vas directo y sin escalas a por ella…la conquistas.—
Como si fuera tan fácil pensó Setsuna ante la voz animada de quien fuera que estuviera detrás del árbol.
—como si fuera tan fácil. Esto no es tan sencillo como hablar en inglés. —
—lo que pasa es que tú sigues triste por…—
—no estoy triste, simplemente me ha tocado ser uno de esas dos personas a las que nadie se les acerca—
—ay, pero de que hablas tu—
—Mira…existimos personas a las que nadie se les acerca. Las que brillan con tanto esplendor de talento y de virtudes que la gente les tiene miedo a acercarse y quedar opacas ante tanta perfección. Ya sabes, los que son guapos, súper ricos, talentosos, profesionales, elegantes, cultos, de buenos modales, respetuosos, interesantes y que todavía tienen la inteligencia suficiente para no ser unos imbéciles socialité buenos para nada. Y estas personas se la viven solas preguntándose que está mal con ellas, y se sienten mal consigo mismas. Piensan que quizá el problema está en ellas y no se detienen a pensar que la única razón es que las personas están totalmente paralizadas. —
Setsuna se detuvo a pensar un momento en lo que decía la voz a sus espaldas. Era ciertamente un punto de vista muy particular. ¿Acaso ella sería un caso como el que describía aquella voz? No quería pecar con soberbia, pero guapa eso sí que lo era, adinerada también, con la inteligencia suficiente para convertirse en una muy buena cirujana. ¿El problema tal vez era que la gente no se animaba a acercarse lo suficiente a ella? ¿Ella debía dar el primer paso? Tal vez ese era el origen del problema. Ella tenía la cabeza ocupada con sus pacientes y las personas estaban aterradas a siquiera invitarle un café. ¿Podría ser? Agudizo aún más el oído para escuchar la respuesta de su amiga.
—personas que son ricas, guapas, talentosas, elegantes, misteriosas, educadas, y sencillas. ¡Eso no existe! —
—Da igual, porque así me encuentre a la perfección hecha mujer, nunca pondrá sus ojos en mí, soy demasiado poca cosa…. Me toco ser el otro caso de personas que se quedan solteras de por vida; por ejemplo soy tan simple y tan falta de personalidad que la gente apenas sabe que existo. Y no hacen otra cosa más que mirarme de reojo y agradecer no ser tan patéticos como yo lo soy. Es más te aseguro que la mayoría de mis compañeros ni siquiera se han percatado de mi presencia. —
—claro que se han fijado en ti, ¡eres japonesa! Todos en el extranjero nos observan—
—mi punto es queSoy una de esas chicas invisibles que se la pasan soñando con encontrar un amor maravilloso que las saque de tanta rutina. Y las lleve a vivir una gran aventura por el mundo. Pero "oh sorpresa!" eso no va a pasar, no existe ese sueño dorado y soy lo bastante lista para comprender que no hay olla detrás del arcoíris…solo una vida en la que lo único que me espera es el amor de mi madre, y mi madre ni siquiera es amorosa….así que estoy perdida…—
Setsuna estaba impresionada ante la voz a sus espaldas y su forma de ver la vida. Era un punto de vista interesante y de hecho se encontró abriendo su paquete de ensalada. Era bastante entretenido encontrar a alguien quejarse de esa manera tan irónica y más con esa voz tan seductora. Además también eran muy divertidas las respuestas que le daba su amiga.
—ay dios mío, Haruka eres la reina del drama—
—soy realista que es diferente. Te podría apostar todo un mes de mi sueldo a que me la paso aquí toda la carrera y no voy a encontrar a nadie a quien yo pudiera interesarle—
—no exageres, estas en estados unidos. Sales por que sales. Además eso llega cuando no lo esperas. ¿Si te conté que Darién y serena se casaron hace un par de días? Prácticamente fueron a despertarme a las 2 de la mañana para que fuera su testigo. Creo que el padre de Darién estaba en contra del enlace o algo así—
—dios, ¿serena ya esta casada? , es mi amiga y la quiero. Pero la mujer hormonal que llevo en el interior se siente mal. Una menos —
—dímelo a mí, en el fondo daba vueltas en un tacón de la envidia ¡y deberías ver las fotos que les he tomado! Irradian miel y amor y felicidad. Darién guapísimo como siempre y serena toda una princesa ya sabes, son la pareja perfecta.—
— bravo… y mientras yo aquí debajo de un árbol a punto de entrar a la aburrida clase de sistemas estructurales y eso será lo más divertido de mi día, te lo apuesto. ¿Cómo va mi inglés? —
—bien, se nota la diferencia. Te dije que llegando allá ibas a mejorar muchísimo. Ahora hablas casi tan bien como yo…casi. Ahora a practicar más para que cuando llegue la indicada la seduzcas con esa voz tan sedosa que tienes—
—ay Mina, pues lo único que le gustara de mí sería la voz…porque de ahí en fuera no encuentro que les pueda gustar. Oye te dejo, voy a entrar a clase. ¡Te veo en vacaciones de navidad, quiero ver esas fotos!—
Setsuna miro de reojo a la chica que se había parado del árbol y ahora se sacudía las hojas secas que se habían quedado en su ropa. Estaba a un par de metros de ella y ni siquiera se había percatado que ella estaba sentada casi a su lado.
No le parecía una belleza sorprendente y despampanante como la que las revistas de moda nos meten por los ojos. Pero definitivamente no era nada fea. De hecho así como hablaba de sí misma, Setsuna se imaginó alguna especie de mujer horripilantemente fea. Con rasgos toscos y gestos rudos. Por el contrario, su rostro era delicado y su cara era muy refinada. Su nariz era preciosa, estaba segura que ninguno de los cirujanos plásticos que había conocido podría esculpir una nariz tan perfecta como la que veían sus ojos en aquel rostro. Sus labios tenían la proporción correcta, eran pequeños pero lucían un volumen respetable y un color rosado bastante coqueto.
Arrugo un poco el entrecejo, Su cabello era un desastre, estaba largo y bastante descuidado, de hecho a pesar de ser lacio parecía que ningún cepillo había pasado por ahí en mucho tiempo y se revolvía aún más con el viento dejándola más despeinada. Su cuerpo era delgado y era casi tan alta como ella, lo cual era todo un logro considerando la estatura promedio de los ciudadanos japoneses. Según su criterio, estaba finalizando el tratamiento de ortodoncia. Se veía un buen trabajo, y a juzgar por los rasgos de la cara, esa chica tendría pronto una sonrisa bonita. Aunque su punto fuerte eran esos dos grandes ojos verdes tan llenos de vida. Brillaban con tanto esplendor que más bien Parecían dos esmeraldas tan transparentes que Setsuna pudo percibir en ellos un alma demasiado buena. Era una mirada muy inocente. Y demasiado expresiva tanto que pudo percibir fácilmente la tristeza o melancolía que pasaba esa chica.
No le parecía ninguna chica fea, en lo absoluto. Quizá podría mejorar su gusto al vestir, llevar ropa deportiva a las clases universitarias le parecía un poco inapropiado Y cortarse ese cabello que ya no tenía ninguna salvación. La vio apartarse del árbol y caminar en dirección a algún edificio. Se veía triste, esperaba que llegara a encontrar a alguien que como ella lo había dicho la sacara de la rutina.
De pronto una idea loca cruzo por su mente, tal impresión le causo que se levantó como resorte para alcanzarla. No iba a causar ningún daño. De hecho Necesitaba saber si la chica tendría razón en su teoría. Esa rubia había postulado que alguien como lo era ella no tenía pareja por que las personas no se atrevían a acercársele por miedo. Entonces ella tenía que dar el primer paso. Y en el caso de la rubia, nadie se animaba a dar el primer paso con ella.
Coquetearía con esa chica, la invitaría a salir.
Era una buena idea. Ella averiguaría si era capaz de gustarles a las personas y de paso le levantaría la autoestima a esa chica. La haría darse cuenta de que era bella. Todos ganaban.
Pronto la encontró, se había quedado parada mirando un letrero que decía algo de Japón y mostraba un templo estilo sintoísta. Se acercó con rapidez hasta posicionarse cerca de la chica. Parecía muy concentrada mirando el cartel. Al parecer estaba extrañando mucho su hogar. Mala señal, estaba algo desanimada y extrañaba su país, eso casi siempre hacia que los estudiantes regresaran a sus casas. Respiro hondo intentado superar los nervios, tenía que sonar casual, segura, debería de llamar su atención. Esta era la primera vez que coquetearía con alguien en mucho tiempo.
—Si tanto extrañas tu país deberías perder los papeles de migración y créeme que te regresaran gratis. —
Nada más terminar la frase, Setsuna abrió los ojos como platos. Eso se había escuchado muy diferente a lo que había querido decir, Se había escuchado ofensiva y grosera. Se mordió la lengua para no arruinarlo, estaba muy nerviosa. La chica lógicamente se había molestado, había volteado a verla con cara de pocos amigos, Setsuna se dio cuenta durante unos breves y satisfactorios segundos como la chica la miraba de arriba abajo con fascinación. Setsuna sonrió triunfal, le había encantado como la miraba esta muchacha. Pero la rubia malinterpreto su sonrisa como una burla, y se apartó de ahí con rapidez sin siquiera contestarle.
—ay no, ¡oye! No quería que eso sonara como se escuchó. Te debo una disculpa—
La chica no contesto y siguió caminando.
—es en serio, no quería sonar racista ni nada parecido, adoro a los extranjeros. Escucha Yo escuche tu conversación mientras estabas en el árbol, me llamaste mucho la atención y solo quería venir a presentarme—
La rubia paro en seco, Setsuna que la venia correteando choco contra su cuerpo. Volteo a verla, parecía furiosa.
— ¿es una broma verdad? —
—No—
Quizá esto no era una buena idea después de todo. Nada estaba resultando bien, la chica estaba furiosa quizá no era buena para coquetear. Esto se le había salido de las manos. Se disculparía con la chica y se iría de ahí corriendo. Es más, se tomaría el día libre. Si querían que se responsabilizara como dueña, también podía tomarse los privilegios.
—te debo una disculpa, será mejor que me retire.—
—Ah ya entiendo, estabas escuchando a la patética estudiante quejarse de que nadie la quiere, y tú en tu trono de poderosa estudiante de medicina quisiste venir a fingir que te había interesado solo para divertirte—
Vaya que era una chica inteligente, había captado todo de inmediato. La verdad es que lo que estaba diciendo tenia parte de verdad y eso solo la hizo sentir peor. Setsuna no contesto
—piérdete ¿quieres? —
La chica comenzó a caminar en dirección a su clase. Y Setsuna dio la vuelta para retroceder, pero el pensamiento de que si lo dejaba así, la chica se sentiría más mal por su "gran ayuda" le hizo alcanzarla de nuevo.
— ¿ahora qué? —
—lo lamento, en verdad no quería ofenderte. Me estas malinterpretando, yo no vine a seducirte vine porque te tengo una propuesta, ¿Dices que lo único que quieres es conocer a alguien que te saque de la rutina en que vives?... —
La rubia comenzó a reír con diversión.
—vaya escuchaste todo. Sí, pero no veo a nadie con esas características por aquí, así que mejor me voy—
— ¿Sí? ¿Deseas una aventura? bien, entonces ven conmigo—Setsuna tomo la mano de la chica con firmeza, la rubia respingo al instante.
— ¿de qué hablas? ¿Tiene que ser ahora? ¡Tengo clase! —
—…si, ahora, te llevare a vivir una aventura. Por cierto, me llamo Setsuna—
—no me importa cómo te llames, ¿estás loca? ¡Te exijo que me sueltes! ¡Ya!—
Setsuna se llevó la mano al puente de la nariz tratando de reunir paciencia, vaya que esta rubia era una chica difícil.
—mira, escuche tu conversación fue maleducado. Lo siento, pero escuche bien que tú estabas llorando por los rincones porque nadie te invitaba a vivir algo que te sacara de la rutina y estas de suerte porque yo estoy a punto de ir y hacer algo asombroso y te vengo a invitar como es tu deseo. Tú decides, acompañarme y divertirte o quedarte en tu clase de arquitectura que según tus propias palabras, está muy aburrida. —
Setsuna sonrió, la chica la miraba como si fuera una lunática. Ella misma se preocuparía por su salud mental sino fuera porque encontraba la mirada de esta rubia demasiado divertida. De hecho su corazón estaba bombeando con fuerza, podía sentirlo. Eran quizá los efectos de la adrenalina viajando por su cuerpo, esta era la primera vez que hablaba con una desconocida y le proponía locuras. No se reconocía a sí misma.
—wow, tú de verdad escuchaste todo. ¿Cómo sé que no eres una loca y que vas a matarme? —
Eso era un buen punto.
—yo no voy a matarte, voy a hacer que te sientas más viva que nunca. Pero si tanto miedo tienes, toma mi celular, tengo llamadas ilimitadas a cualquier parte del mundo. Puedes hablar con quién tú quieras. Así si algo te pasa, se darán cuenta enseguida. —
— ¿segura que no vas a matarme? —
—Te lo juro por mi honor—
3 horas despues...
—¡VAS A MATARME, VAS A MATARME, VAS A MATARME! —
—Oye, cálmate— pidió Setsuna levantándose y dándole una última mirada a su equipo de paracaidismo. —mira ven, ponte junto a mí. Stan nos va a dar las instrucciones finales. Y nos pondrá el doble arnés. —
Como un cachorrillo asustado, Haruka se aferró a la orilla contraria a la compuerta abierta del helicóptero mirando hacia el techo. Setsuna hecho un vistazo, estaban a casi 4 mil metros de altura. Recordaba su primer salto tándem al lado de su padre. Tenía apenas ocho años y si su memoria no le fallaba; su autocontrol había sido mejor al de esa chica que parecía estar a punto del desmayo.
—es muy valiente tu amiga ¿verdad? — se burló Stan con una enorme sonrisa, Setsuna soltó la risilla.
Stan tenia años trabajando para los Meioh desde que su padre se había recibido de medicina, era un experto en todo lo relacionado con la aviación, por lo tanto era el encargado de comprarlos, de asegurarse que se les hicieran sus revisiones, incluso de entrevistar al personal. Era como el jefe de departamento de aviación de la familia Meioh. Rimbombante título.
Pero conforme el ocio fue creciendo, encontró una nueva ocupación; salto en paracaídas. Los aviones y helicópteros tenían que salir a revisión de rutinas, así que Stan pensó que no hacía daño que diera un par de saltos, solo para pasar el rato.
Pronto se le unió su padre encantado con eliminar el estrés de esa manera. Y después ella se unió a la afición. Ahora era una experta. Incluso estaba certificada.
—dale tiempo Stan, es toda una guerrera, a ver ven. Ya es hora—
— ¿Hora para qué?— contesto Haruka aferrada a todo lo que le permitiera permanecer en el helicóptero. Setsuna alzo una ceja y al segundo siguiente la rubia se acercó a ella no pudiendo evitar que le temblara todo el cuerpo mientras Stan las abrochaba de todos los lados posibles.
—ya está listo el doble arnés Setsuna. Te veremos abajo—
—Nos veremos abajo— contesto Setsuna empujando levemente a la chica quien comenzaba a forcejear —oye necesito que estés quieta, déjate caer—
—No, no, no, no— repetía Haruka como angustia.
— ¿Cómo qué no? Te aseguro que te divertirás. ¿Recuerdas todo lo que hablamos en el helicóptero? Necesito que sigas al pie de la letra las instrucciones. ¿Las recuerdas? —
— ¿Qué….que…?—
—no te asustes, estoy aquí contigo—
—bien, lista o no ¡vamos! —
—¡NOOOOOOO! —
— ¿Setsuna?...—
Setsuna aparto la vista de la ventana y miro el rostro preocupado de su padre.
—… no has despegado la vista de la ventana, ¿en qué piensas hija? —
—recordaba el día en que Haruka y yo nos conocimos—
Su padre sonrió con alegría.
— ¿el día en que la llevaste a saltar en paracaídas? Si, Haruka me conto su versión, ella estaba en la universidad a punto de entrar a clase, tu saliste de quien sabe dónde y la obligaste a acompañarte diciendo que la ibas a llevar a una aventura. Ella Creyó que eras una adicta que estaba sufriendo alguna especie de efecto alucinógeno. Me parece una historia curiosa ya que tú no eres así de excéntrica—
Setsuna se llevó los dedos al cabello y con un suave gesto lo peino.
—Ese día un doctor me había llamado asexuada— explico Setsuna volviendo su mirada hacia la ventana como si estuviera viendo la escena enfrente de ella—me estaba preguntando debajo de un árbol si eso era cierto, ya que habían pasado muchos años sin que nadie me llamara la atención. Luego escuche la voz de Haruka a mis espaldas, estaba hablando por teléfono con su amiga Mina. ¿La recuerdas?—
— ¿Cómo olvidarla? — dramatizo su padre. —Es esa rubia parlanchina ¿verdad?—
Setsuna asintió y prosiguió
—me había interesado su conversación, Haruka se levantó y yo tuve tiempo para observarla. Yo no me di cuenta hasta mucho tiempo después; pero ella me había gustado. Llevaba años sin fijarme en nadie, solo enfocada en mi carrera y en ser la mejor que no me di cuenta que habían pasado años. Y viene esta chica que asegura pasar desapercibida para todos a gustarme a mí. Obviamente corrí a alcanzarla y a intentar invitarla a Salir, pero al principio dije cosas vergonzosas estaba nerviosa. —
—te enamoraste a primera vista, lo mismo me paso con tu madre. ¿Y qué paso después?—
Setsuna suspiro y se reacomodo en su asiento. Puso su pierna izquierda encima de la derecha y cruzo los brazos.
—cuando llegamos al suelo después de saltar, yo estaba preocupada por saber si sus gritos me habían causado sordera, en el cielo estaba asustada gritando como loca y solo toco el suelo y ya ella estaba en éxtasis. Se reía sola y daba brincos de felicidad, estaba balbuceando algo pero no le puse atención, puse mi mano en su cintura, con fuerza hice que su cuerpo se acercara al mío y le robe un beso. No sabía que era su primer beso, y creo que si hubiera tenido conocimiento tampoco me habría importado, ella estaba llena de adrenalina por el salto y yo lo estaba por que la veía emocionada y feliz. Solo me deje llevar—
Pasaron unos segundos de silencio, el padre miraba a la hija con atención. Su mirada se había suavizado con el recuerdo. De hecho parecía que solo los recuerdos de Haruka le devolvían la felicidad a ratos.
—oye hija, si tanto la amas entonces ¿Qué fue lo que tuvo que pasar para que ustedes dos estén…?—
—Doctores— ambos voltearon a ver a Stan —hemos llegado, vamos a aterrizar. Les pido que no se levanten de sus asientos. —
—bien, ¿consiguió el helicóptero para llegar al hospital? —
—sí señor, ya está esperándonos. —
—Pues ya está, llegamos a Japón—
—si, ¿hablaste con Amara Tenoh? ¿Qué te dijo? — Setsuna vio a su padre ponerse incómodo.
—si hable con ella, al parecer está en un crucero por el caribe y como ya está pagado decidió quedarse. Tardará cinco días en llegar a Japón. Me dijo que no tiene ningún problema en firmar el permiso para trasladarla a estados unidos, al parecer le conviene porque tiene planeado irse a otro viaje—
—No me sorprende de esa mujer— exclamo Setsuna — sí, eso es lo que haremos. En estados unidos tendrá un mejor cuidado y podemos estar a su lado. No me fio de su familia para nada. Voy a hacer una llamada—
—Por aquí por favor— los guio Stan una vez que bajaron del avión— me informan que las unidades de sangre ya están en el helicóptero. Síganme—
— ¿a quién? —
—a mi secretaria, voy a tomarme un permiso. Alguien tiene que cuidar de Haruka—
—ay hija, no es necesario un permiso. Todavía no sabemos que tiene—
—si lo sabemos y estamos conscientes que necesitara terapia, mucha. Necesita alguien que esté todo el tiempo a su lado—
—bueno claro, pero yo puedo hacerme cargo. O tu madre, recuerda que ella es maxilofacial—
—no hablo de hacerme cargo como doctora. Haruka no tiene 3 años, me refiero a hacerme cargo como su familia—
—eso lo entiendo hija, pero ¿un permiso? no lo creo necesario, puedes seguir trabajando y visitarla, o podemos trasladarla a tu hospital. No veo por qué no puedas hacer las dos cosas—
—ay papá, no empieces—
—es que hija, es tu carrera—
—a ver, no serán años. Solo un par de meses, ¿Cuál es el problema? Muchos cirujanos piden permisos por meses y no hay inconveniente. Es lo más normal del mundo. ¿Por qué yo no puedo? ¿Por qué soy una Meioh? —
—Exactamente un Meioh no descansa, no desacelera en su carrera—
—padre no digas ridiculeces, hasta dios se tomó el domingo para descansar. No veo por qué nosotros no. Además tú te tomaste unos meses cuando sufrí ese accidente de auto. Y ahora…. —
—Pero tú eres lo que más quiero en el mundo—
—¡ella también! —
—Perdón hija—
—ella es lo que más quiero, así que me tomare todos los meses que necesite. No está a discusión—
— ¿te haces cargo? — pregunto Setsuna una vez que el helicóptero aterrizo en el hospital. Ya estaba un grupo de doctores en la terraza esperándolos.
—Sí, tu vete a ver a Haruka, yo me encargo de la burocracia—
—doctores, es un honor conocerlos en persona. Soy la Doctora Mizuno. Jefa de cirugía del hospital, tengo entendido que traen con ustedes unidades de sangre para la paciente Haruka Tenoh—
—así es. Soy el doctor Asafar, mi hija Setsuna. —
—Encantada de conocerla— dijo Setsuna estrechando la mano de la jefa de cirugía.
—tengo entendido que la paciente es su prometida. Sé que en estados unidos se permite considerar familiares aunque estén en situación de compromiso, pero en Japón los prometidos no son considerados dentro del rango familiar. Para eso se necesita un permiso…—
—Aquí lo tengo— exclamo Setsuna alzando una ceja. ¿Esa doctora creía que era idiota para no tener conocimiento de las reglas del consejo de medicina de estados unidos? Su familia formaba parte de ese consejo desde el siglo pasado. —y aquí están los documentos para que mi prometida reciba las unidades de sangre de forma inmediata—
—claro, lo revisare. Ahora me gustaría comentarles que el programa cuenta con un sólido departamento de cardiología y que sería un honor que un cirujano cardiotorácico de su calibre viniera a una ponencia sobre su investigación en…—
Setsuna puso los ojos en blanco, odiaba ser una Meioh siempre que los demás doctores venían a ellos como moscar a la miel en busca de algún beneficio en sus carreras. Odiaba que todos se acercaran para sacar un beneficio de ella. Las puertas del elevador se abrieron cuando la jefa de cirugía dio un breve gritito. Una doctora acababa de entrar.
—pero que oportuna doctora, Ella es la doctora Amy Mizuno. La que atendió a su prometida, ella es la responsable de que Haruka siga con vida—
Por la evidente mirada de orgullo de la doctora y por el hecho de que los intentaba comprometer. Setsuna adivino que esa chica era hija de la jefa. ¿y que quería la doctora Mizuno que hiciera? ¿Qué se hincara ante los pies de su hija y le rindiera homenaje? ¿Qué depositara a sus pies la luna y mil estrellas? Era su obligación salvarla, no es ningún mérito.
—es la mejor estudiante que tenemos—
—Buen trabajo doctora— declaro Setsuna con neutralidad. La doctora Mizuno pareció decepcionada, pero al contrario de su madre Amy si sonrió.
—por nada, es mi trabajo. ¿Trajo los permisos necesarios? — Setsuna asintió — bueno ¿Por qué no me acompaña para que vea a su prometida? Puedo dar indicaciones para que se quede a cuidarla a partir de este instante —
—Es lo que quería escuchar, la acompaño—
—En realidad doctora Mizuno, estaba llevando a la doctora Meioh a que viera nuestra sala Neonatal —
— ¿ah sí? —
—No— contesto Setsuna saliendo del elevador.
—Le aseguro que le gustara doctora, tenemos lo último en tecnología de punta. Y se sorprenderá de nuestra tasa de mortandad que es…—
—estoy segura que es una sala muy bonita— corto Setsuna comenzando a enfadarse y sin ocultar su tono lleno de ironía— pero vengo a ver a mi prometida que acaba de salir de cirugía, no salas neonatales ni tecnología japonesa, lo siento. La sigo doctora— pidió a Amy.
Las puertas del elevador se cerraron.
—lamento mucho la actitud de la doctora. Está empeñada en ser el mejor hospital de Asia y cree que con el apoyo de los Meioh será posible. Le ofrezco una disculpa. No se ha dado cuenta que en este momento no es una doctora —
—no tiene por qué disculparse por las acciones de otros. Y que una residente se percate de algo que una jefa de cirugía no pueda es digno de aplaudir. Estuve leyendo el archivo que me mandaron de mi prometida. Estoy impresionada con su desempeño en el quirófano, es una doctora talentosa. —
—gracias. Por aquí por favor—
Setsuna dio vuelta en el pasillo y se percató de la enorme cabellera rubia de Minako Aino al final del pasillo. Estaba acompañada de otra mujer, ambas estaban platicando. Setsuna sonrió, por lo menos las amigas de Haruka no la habían abandonado y estaban al pie del cañón por ella. Se metió a la habitación de Haruka, ya luego platicaría con Minako.
—doctora Meioh, me retiro. Cualquier cosa que necesite no dude en decirme. —
—Gracias— contesto Setsuna por mera inercia. Estaba más ocupada en mirar el cuerpo de Haruka. El rostro apenas y era perceptible. Con suavidad tomo su mano libre; el tacto era tan familiar. Tan agradable.
—Estoy aquí Haruka—
— ¿Qué hace? —
Continuara….
NA/
HOLA HOLA HOLA HOLA!
YA ESTOY RETOMANDO EL HILO DE LA TRAMA. Y AHORA ME TOCO ESCRIBIR DE SETSUNITA. ESTE CAPITULO ME ENCANTO ESCRIBIRLO POR QUE
1)ME MORIA POR PONER LA FORMA EN QUE SE HABIAN CONOCIDO SETSUNA Y HARUKA. AL PRINCIPIO QUERIA PONER QUE EL ENCUENTRO FUERA INSIGNIFICANTE, CASI CASUAL Y QUE NO TUVIERA IMPORTANCIA NI PARA SETSUNA NI PARA HARUKA. PERO TAMBIEN MI LADO ROMANTICO ME EXIGIA PONER ESA "MAGIA" QUE SUCEDE SIEMPRE QUE ENCONTRAMOS A ALGUIEN QUE MARCA NUESTRAS VIDAS. Y ENTONCES FUE UNA GUERRA ENTRE MI LADO RACIONAL Y MI LADO ROMANTICO. Y AL FINAL SIENTO YO QUE HA SIDO UNA COMBINACION DE AMBAS.
DE HECHO SETSUNA AL MOMENTO DE RECORDARLO HACE EL COMENTARIO DE QUE DESDE ESE MOMENTO LE HABIA GUSTADO. Y QUE NO SE DIO CUENTA. QUE ES LO QUE PASA EN LA VIDA REAL, NORMALMENTE TE ENCUENTRAS A ALGUIEN IMPORTANTE Y HASTA DESPUES DE MUCHOS AÑOS TE DAS CUENTA QUE LAS PIEZAS ENCAJARON DESDE EL PRINCIPIO. Y UNA NI ENTERADA.
2)QUERIA ESCRIBIR MAS SOBRE SETSUNA, SU FORMA DE PENSAR. COMO ES SU VIDA, COMO ES SU MODO DE VER LA VIDA, COMO SE EXPRESA, CUAL ES SU POSTURA DE SER "LA HEREDERA DE LOS MEIOH" ENTRE OTRAS COSAS. SIEMPRE ME PARECIO UN PERSONAJE MUY SERIO, MUY RESPONSABLE Y EN EL FONDO MUY SOLITARIO. Y ESTAS SON CUALIDADES QUE LE HE TRATADO DE CONSERVAR LO MAS QUE PUEDA. Y ESPERO ESTAR LOGRANDOLO Y QUE USTEDES CAPTEN AQUÍ TAMBIEN ESA FORMA DE SER TAN ESPECIAL QUE TIENE ESTE PERSONAJE.
3)ME PERMITIO REGRESAR AL PASADO Y TRAERLES A UNA HARUKA DIFERENTE, UNA ENOJONA, DEPRESIVA Y UN TANTO ACOBARDADA. DE HECHO SETSUNA AL VERLA LA ANALIZA POR COMPLETO Y A PESAR DE QUE LE GUSTO DESDE ESE INSTANTE, HABIA COSAS QUE NO LE ATRAJERON DE ELLA. ESTO TAMBIEN CON EL OBJETO DE MOSTRAR A UNA HARUKA NO TAN PERFECTA COMO ES LA FORMA EN LA QUE LA VE MICHIRU EN LA ACTUALIDAD.
EN FIN NO TENGO NADA MAS QUE DECIRLES, SOLO MI AGRADECIMIENTO PARA QUIEN ME LEE Y ME COMENTA. LES MANDO UN ABRAZO SUPER FUERTE. Y NOS SEGUIMOS LEYENDO.
