Un fuerte estruendo, bastante similar al de vidrios rotos, hizo temblar a las chicas que aún estaban intentando sanar las heridas de Umi y Maki. Eli y Nozomi cesaron su actividad previa y, con suma prisa, se reunieron con las demás. La rubia se aseguró de revisar su perímetro mientras se aseguraba de que todo su equipo estuviera en orden en caso de algún enfrentamiento imprevisto.

—¿Qué fue eso? — susurró la rubia.

—Provino de arriba, creo que nos encontraron — dijo Umi, aún agarrando su mano lastimada.

—Nozomi, ¿dónde está el sujeto que se suponía nos estaba dejando quedar aquí?

—Sobre eso…

—Sobre eso, queridas chicas…

Las demás voltearon hacia el origen de aquella voz. Ante ellas estaba parado el supuesto vagabundo que las había dejado refugiarse en aquel lugar. El hombre ahora estaba vistiendo un fino traje de seda, se veía limpio y adinerado, tal y como si hubiera ganado la lotería.

—Quería disculparme por haberlas vendido a cambio de un mejor estilo de vida — el hombre dijo con prisa, se notaba un leve arrepentimiento en su rostro —. Pero luego de haber sido pobre casi toda mi vida, no podía desaprovechar una oportunidad como esta…

—¿A quién nos vendiste? — preguntó una furiosa Maki.

—Una chica rubia, parecía bastante desesperada por saber su paradero…

—¿Eh? — en ese momento Nozomi reaccionó —. Espera, espera, espera… ¿dijiste… rubia?

—Así es — el hombre parecía curioso ante la reacción de Nozomi.

—¿De casualidad… hablaba italiano?

—Exacto, ¿cómo supiste eso?

—Ohh… — Nozomi por poco cae al suelo si no fuera por Eli —. Ahora entiendo todo… — suspiró un tanto aliviada.

—Nozomi, ¿por qué suenas tan aliviada? — Umi no lograba entender su despreocupación.

—Bueno…

Buon giorno~ ragazza~ — una joven de cabello rubio, mediana estatura y penetrantes ojos amarillos apareció justo frente a las chicas —. Ha pasado tiempo, Nozomi~

—¿M-M-Mari? — la peli púrpura no podía creer lo que veían sus ojos —. ¿Qué… haces aquí?

—Oh~ — la joven analizó detenidamente su entorno y, por alguna razón, posó sus ojos en la otra rubia del lugar, Eli —. Vengo a limpiar el desastre que esta incapace dejó…

—¿Disculpa? — de repente, se generó tensión entre ambas —. Ese acento y apariencia… creo saber de dónde provienes, идиот (tontita)

—Oh~, ¿ahora te vas a hacer la inteligente?

—No lo sé, pruébame, ricachona…

—¡Alto ahí! — ambas miraron con atención a Nozomi —. No puedo creer que en estos momentos estén intentando ver quién es la alfa del lugar — masajeó su frente por unos segundos.

—Pero Nozomi~ — Mari había comenzado a acercarse a ella, pero Eli se interpuso, sosteniendo la cintura de su novia —¿Mmm? ¿Es esto lo que creo que es? —. La burlesca sonrisa de Mari hizo que Eli frunciera el ceño, en verdad la chica la estaba comenzando a sacar de quicio —. Quién diría que mio amica terminaría con una cuore di pietra~ (corazón de piedra)

—Lo que Nozomi haga no es de tu incumbencia…

—Lamentablemente para ti, lo es… porque la conozco hace mucho más que tú — una sonrisa triunfante apareció en su rostro.

—Mari-chan, no has respondido mi pregunta — Nozomi comenzaba a impacientarse, eran demasiadas emociones en un solo momento.

—Vine a ayudarte — dijo seriamente mientras sujetaba una de las manos de Nozomi —. No podía dejarte a tu suerte, Nozomi… no podría perderte… mucho menos sabiendo que puedo hacer algo al respecto —. La forma en que Mari miraba a Nozomi hizo pensar varias cosas a Eli, pero se notaba que la otra rubia no la miraba de manera romántica, al menos eso la aliviaba.

—Mari-chan… te meterás en grandes problemas si lo haces… estamos hablando de la mafia rusa, ¿lo sabías?

—Nada que la mafia italiana no pueda arreglar~ — dijo con un tono alegre, mirando de reojo a Eli.

—Ah, cierto… se me olvidaba… — suspiró derrotada la peli morada.

—¡¿Mafia italiana?! ¿Qué clase de amigas tienes, Nozomi? — preguntó sorprendida Umi.

—Hey, ustedes también lo son, que no se les olvide… — les sacó la lengua.

De alguna forma, Mari terminó involucrándose en el asunto. Nozomi aún no parecía muy convencida, pero al menos ahora no se sentiría tan desprotegida o desamparada, ahora al menos tenían una posibilidad real de arreglar las cosas. Nozomi mira de reojo a Eli y se fijó que la rubia parecía algo molesta, se preguntaba si era por la cercanía de Mari o por el hecho de que esta fuera parte de la familia que lideraba la mafia italiana. Fuera lo que fuera, necesitaban estar en buenos términos para que el ridículo plan funcionara.

Ahora con la ayuda y protección de Mari, las cosas por fin parecían salir a flote en la vida de las chicas, sin embargo, aún había varios asuntos que debían resolver cuanto antes. Eli dejó de estar a la defensiva con Mari luego de que Nozomi la hiciera entender la situación. Por otro lado, la joven Ohara aun se sentía un tanto nerviosa frente a la situación, mas era buena disimulando.

Nozomi pidió estar a solas un momento con Mari, ya que tenían un asunto del cual conversar.

—¿Por qué escondes lo nerviosa que estás? — podía burlar a todos, menos a Nozomi.

—Simple, estoy a punto de generar una guerra entre las dos más grandes organizaciones delictuales del mundo… —. Suspiró, cansada —. La verdad no lo pensé mucho, solo quería asegurarme de que estuvieras bien, Nozomi… moriría por dentro si algo te llegara a pasar… —. Mari miró detenidamente a Nozomi, acercándose poco a poco hasta juntar sus frentes.

—Mari-chan… — Nozomi se dejó acariciar el rostro por Mari, sabía que aquello no significaba nada en especial, ambas lo sabían.

—Si tan solo… hubieras aceptado mi propuesta en ese entonces, nada de esto estaría pasando… — la rubia tomó la barbilla de Nozomi entre sus dedos — ¿Qué me dices de ahora? — y depositó un beso en la mejilla de la peli morada, cerca de sus labios.

—Mari… —. Nozomi suspiró, alejando su rostro lentamente —. Ya conversamos de esto hace un par de años…. —. Sonrió al notar el puchero de la joven frente a ella —. Mi corazón pertenece a Elichi…

—¿Aún después de todo lo que te hizo sufrir? — la voz de Mari sonaba grave, como si estuviera molesta —. No puedo creerlo, Nozomi… ¿tan ciega estás como para creerle después de todo lo que provocó?

—Es un tanto… complicado de explicar, Mari-chan… — Nozomi cerró los ojos y suspiró —. Ni yo me lo explico… — susurró lo último, pero la rubia alcanzó a escucharlo.

—Desearía haber sido más valiente en ese entonces… — susurró Mari —. Ya no hay nada que pueda hacer para que cambies de parecer, ¿cierto?

—Nada de nada, Mari-chan… — sonrió con un toque de amargura —. Eres una gran chica, estoy segura de que Matsuura-san cuidará bien de ti…

—No menciones a esa tarada ahora… — suspiró con pesar —. Pensé que la amaba, pero resulta que solo me acosté con ella porque tenía una similitud a ti… — mordió su labio, mirando a su alrededor.

—¿En qué? ¿En lo testaruda? — ambas rieron ante aquello —. Estoy segura de que ella cambió algo en ti… la antigua Mari hubiera saltado sobre mí apenas estuviéramos a solas… — sonrió de manera pícara.

—¿Qué te hace pensar que no quiero hacer eso ahora? — se inclinó hacia adelante, a escasos centímetros del rostro de Nozomi —. Siempre me dijiste que no, siempre te negabas a mis encantos… y fue eso lo que me hizo desearte tanto… — cuando Mari posó sus labios en el cuello de Nozomi, sintió que algo la jalaba con fuerza desde atrás.

—¿Qué demonios crees que haces con Nozomi? — la grave y furiosa voz de Eli resonó en la cabeza de la peli morada —. Nozomi, ¿planeabas acostarte con ella? ¿Por eso me pediste que las dejara a solas? — soltó a la rubia, quien parecía molesta y descolocada al mismo tiempo.

—Si Nozomi no quiso detenerme es asunto suyo, no tuyo… Ayase… — dijo con furia Mari.

—ES asunto mío… ella ES MI NOVIA, maldita sea… — Eli estaba a punto de golpear a Mari hasta que sintió los brazos de Nozomi envolverla con fuerza.

—…No lo hagas… — fue la súplica de Nozomi, algo que disipaba todo intento de violencia en Eli.

—Como quieras… — dijo débilmente, soltándose de Nozomi y alejándose de la escena.

—¡Elichi!

Eli se detuvo ante la voz de Nozomi, pero no se volteó, no quería encararla.

—Descuida, independientemente de lo que pase entre tú y yo, me encargaré de terminar con esta pesadilla… con o sin la ayuda de tu amiga… —. Se alejó lentamente, sin mirar el entonces conflictuado rostro de la peli morada.

—Nozomi… — Mari era bastante inteligente, también conocía completamente sus propias intenciones —. Te dejaré a solas un momento… — a medida que se alejaba, se volteó, encarando el empapado rostro de Nozomi —. Lamento haberte causado dolor, Nozomi… pero no me arrepiento de intentar hacer lo que siempre he querido…

—… Mari-chan… — Nozomi se sentó en el suelo —. ¿Por qué no la detuve? ¿Acaso pensé que estaba bromeando? Desde hace años que conozco sus sentimientos hacia mí…

—¿Nozomi? — la voz de Umi resonó en la habitación.

—¿Nozomi-chan? ¿Qué ocurrió? — Kotori la acompañaba.

—… Solo problemas… malentendidos… — limpió sus lágrimas mientras hablaba.

—¿Qué te hizo esa Ayase? — Nozomi pudo notar que aún existía gran rencor hacia Eli por parte de Umi.

—Ella no me hizo nada, Umi-chan… fui yo quien la lastimó… — desvió la mirada.

—Por eso la vimos salir corriendo con esa expresión… — susurró Kotori, pero Nozomi la escuchó de todos modos.

—¿Salió de aquí? ¿Hacia dónde? — Nozomi ya no tenía en mente el malentendido, le preocupaba más el paradero de Eli.

—Lo siento, no tenemos idea… — se disculpó Kotori —. Pero no fue sola, Yukiho-chan fue junto a ella…

—Tenemos que ir a buscarlas… podrían estar en peligro… — cuando Nozomi se iba a levantar para ir en busca de Eli, una mano la detuvo.

—Tú no irás a ningún lado.

—¿Mari? ¿Por qué me detienes? — Nozomi estaba comenzando a perder la paciencia —. Déjame en paz, por favor…

—No dejaré que arriesgues tu vida por alguien que no confía en ti siquiera un poco… — las palabras de Mari reflejaban dolor y odio —. Si ella no regresa… estaré yo para ti, siempre…

—No…

—¿Nozomi?

—¡No! ¡Yo quiero a Elichi! — Mari y Nozomi se miraron por unos segundos —. Lo siento… lo siento demasiado… — como consuelo, Nozomi se acercó a Mari y la abrazó con fuerza.

—Al menos… al menos déjame besarte… con eso al menos me conformaré… — la voz de Mari sonaba quebrada, como si estuviera a punto de llorar.

—… — Nozomi lo pensó durante unos segundos, se volteó a ver a Umi y Kotori, percatándose de que ninguna de las dos estaba a la vista —. Está bien…

—Nozomi… — Mari tomó entre sus manos el rostro de Nozomi, lo acercó con desesperación al suyo, y finalmente la besó.

Nozomi pudo sentir a través de aquel beso todas las emociones y sentimientos de Mari; dolor, deseo, amor, pasión. Cuando las manos de Mari quisieron ponerse traviesas, Nozomi tuvo que detenerla.

—Perdón… — dijo Mari con un poco de dificultad para respirar.

—Esta será la primera y última vez que hagamos esto, Mari-chan… recuerda que para mí tú eres como una hermana… — la miró seriamente, intentando ser fuerte.

—Lo sé… — sonrió amargamente la rubia —. Gracias por dejarme besarte… aunque fuese un rato —. Tomó una de las manos de Nozomi y la besó con ternura.

—¿Aún… me ayudarás?

—Por supuesto — recargó su empapado rostro en la cálida mano de Nozomi —. Todo por la mujer que amo…

Nozomi odiaba causarle dolor a Mari, una de sus mejores amigas, alguien a quien ve como una hermana, y el descubrir que ella ha estado lidiando con sentimientos más profundos de los que pensaba, la hacía sentir miserable.

Lo único que llenaba la mente de Nozomi en aquel momento era Eli, su amada rubia, quien la ha hecho pasar por tantas cosas, pero que en cuanto ambas se veían y besaban, todo dolor y angustia se disipaba. No podía sentirse más tonta por haber causado otro problema, por haber añadido otra situación complicada a la lista.

Las chicas decidieron poner el plan en marcha con o sin Eli y, a pesar de las protestas de Nozomi, se preocuparían de la máxima prioridad que tenían en aquel momento, sobrevivir.

—Nozomi, ¿lista? — fue lo que dijo Mari, segundos antes de que salieran del lugar.

—No tengo otra opción… — suspiró, intentando calmarse —. Vamos…

Elichi, por favor, vuelve…

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Por otro lado de la ciudad, un grupo de hombres se encargaba de deshacerse de la pila de cuerpos muertos, los mismos cuerpos de sus compañeros derrotados. Ayase, el líder de la mafia rusa se encontraba entretenido por la situación hasta que se enteró que un grupo de chiquillas se había deshecho de sus hombres. Furioso, ordenó al resto de sus mejores hombres deshacerse de aquel grupo de estorbos, no quería que siguieran causando problemas.

Mientras las chicas daban por comenzado su plan, un grupo de hombres liderados por Mari las cubrían de diversos puntos ciegos en la ciudad, no quería que hubiera más muertes de las necesarias. Lo que ninguno se esperaba, era el que, en aquellos puntos ciegos, una batalla se estuviera librando.

Eli fue sorprendida en una lucha a puño limpio contra uno de los hombres de su padre, lo cual indicó a los hombres de Mari que estaban del mismo lado. La joven presentaba heridas por todo su rostro, nada grave, pero dejarán marcas. Uno de sus brazos tenía un corte desde su hombro hasta su codo, el cual también era bastante superficial, como el rasguño de un gato. Su ropa estaba un tanto rasgada y había manchas de sangre en ella. Junto a ella, Yukiho estaba descansando sobre un hombre muerto, al parecer le había costado trabajo acabar con él.

Ya que los hombres solo hablaban italiano y algo de inglés, Eli tuvo que acordarse de uno de los idiomas que debió aprender cuando era niña y ponerlo en práctica.

Excuse me, what happened here? — preguntó uno de los hombres.

—Nothing special, we just encountered a few assholes in our way… — contestó Eli, sonando confiada.

—Are you Ayase Eli?

—Yes, I am. Why do you ask?

—Miss Ohara told us to let her know if we found you… Miss Tojo is quite worried about you…

—Ok, let her know you found me, but I won't return until I kill my father with my own bare hands…

—As you wish, madam.

Luego de haber expresado su deseo a los hombres, Eli continuó su camino junto a una cansada Yukiho, quien estaba a punto de golpear a la rubia por lo obstinada que estaba siendo.

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Scusa?! ¿¡Qué fue lo que dijiste?! — gritó Mari una vez escuchó la versión de los hechos por uno de sus hombres —. Dime, ¿dónde demonios están ahora? — dijo mientras masajeaba su frente —. Está bien, tendremos cuidado, ciao.

Nozomi miraba con curiosidad la forma en que Mari hablaba en italiano, aparentemente estaba diciendo groserías y maldiciendo a alguien; sabía que se trataba de Eli. No pudo evitar reír ante el escándalo que la joven estaba armando ante la llamada, supongo que Eli estaba bien, pero le estaba causando problemas a Mari, algo muy propio de ella.

—¿Mari-chan? — la llamó una vez esta se calmó — ¿Qué sucedió?

—La estúpida de tu novia está arruinando nuestro avance silencioso… — suspiró exasperada —. Ahora toda la ciudad debe saber que hay un grupo de asesinos sueltos y dos incompetentes jóvenes haciéndolas de heroínas — golpeó la mesa con frustración.

—Ya, ya… tranquila… — acarició la cabeza de Mari, pero no estaba resultando, Mari estaba furiosa, hasta podría decirse que preocupada —. Gracias, Mari-chan…

—¿Mmm?

—Gracias por todo… — la abrazó con fuerza, asegurándose de que los sentimientos correctos fueran transmitidos a través de aquel acto.

—Gracias a ti, Nozomi… — posó sus manos sobre las de Nozomi, las besó y le dio una brillante sonrisa —. Hay que seguir con lo planeado… — se acercó a uno de sus hombres para discutir los pasos a seguir.

Elichi, más te vale volver a mí con vida…

Continuará...


¡He vuelto! xD por cierto, la página de Facebook también volvió :3 vayan a "Lovenozoeli" y síganme una vez más por favor 3 cambio y fuera!