Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 35:
Tres personas con túnicas largas blancas con capuchas ajustadas y sobre estas, otra toga de un color diferente, muy habituales en Esthar, llegaban al jardín. Squall llevaba unos minutos esperando a que salieran del Lagunamov, que parecía ser el transporte personal del presidente de Esthar
- Buenos días, usted debe ser el comandante del jardín de Balamb -
- Si -
- Soy el doctor Nev, a mi derecha la doctora Summers y a mi izquierda el doctor Queont, ¿puede guiarnos hasta la paciente? -
A pesar de un anuncio oficial por el altavoz del jardín, un pequeño grupo de estudiantes y SeeD's se encontraban curioseando a una distancia adecuada, cuando el comandante se giró hacia la entrada, todos palidecieron un poco y sin dudarlo emprendieron un trote para huir de ahí y volver a sus actividades
- Síganme - añadió señalando a la entrada del jardín después de quedar a solas los cuatro
Al llegar a la enfermería, Ardana terminaba de vestirse, su ropa de combate a pesar de en su mayoría estar rasgada, rota y maltratada la había guardado por razones sentimentales, llevaba un vestido blanco con flores de un tono verde oliva claro, unas sandalias blancas de tacón medio y su cabellera suelta
- ¿Estás lista? - preguntó Squall
- Si - asintió con normalidad - Squall… - llamó haciendo que se detuviera a poco de salir de la habitación -, no sabes cuánto te agradezco lo que haces por mí, después de todos estos años, podré vengar sus muertes -
- Sé que te involucraras quieras o no para matar a Rada, pero no te arriesgues, viste por ti misma su fuerza, no lo subestimes como lo hiciste conmigo -
- Lo sé, pero a estas alturas lo único que me mantiene con vida es vengarlos, así que poco me importa si muero a los minutos de matar a esa cosa. De todas formas, gracias por tu preocupación, pareces el mismo que conocí hace años, pero ese entrecejo y la actitud de chico malo son nuevas -
- ¿Chico malo? - preguntó levantando una de sus cejas
- Si, te comportas como si quisieras apartar a la gente de ti, pero lo peor es que parece que así los atraes más - dijo con una risita
- Cuídate, no quiero cargar con tu muerte y culparme porque yo te envié a Esthar directo a tu muerte -
- Hablas como si fueras mi hermano mayor, cuando sólo eres tres años menor que yo -
- Ya vete - respondió entredientes sin mirarla
La joven salió, siendo inmediatamente rodeada por los tres doctores que no dejaban de examinarla de reojo y hacerle preguntas no sólo a ella sino también a Kadowaki sobre su estado de salud. Minutos después prosiguieron su camino al Lagunamov junto con la nueva tripulante. Squall se había quedado hasta que el vehículo partiera
La partida de Ardana, marcaba un punto en el que los grandes problemas e inconvenientes habían terminado, un respiro para todos
Los Búhos del Bosque y el Capitán Kinneas permanecían en Balamb, residenciados en el jardín antes de encaminar de nuevo sus vidas, además, los SeeD's también tenían algún tiempo libre para dedicarse a sus asuntos personales
Una mañana como casi todas las demás, Squall caminó hasta su oficina de nuevo al trabajo, contando los minutos y los segundos restantes para la hora del almuerzo, cuando podía salir de su prisión llena de documentos. Toda esa espera para encontrarse al mediodía con su grupo de amigos singulares que bien podrían alegrarle el día o bien podrían molestarlo. La última no era una opción ese día, en la mesa que solían sentarse, estaba una persona que no esperaba ver ahí, alguien nuevo para cambiar su rutina
Disfrutaba con una sonrisa alegre la charla que mantenía con Irvine
Solo faltaban Quistis, Selphie, Zell y los miembros de la ya casi disuelta resistencia de Timber
- Que sorpresa que estés aquí, pensaba que para verte tendría que ir directamente a Esthar - comento Squall
- Y yo tener que ir a tu oficina para poder visitarte, ¿cómo estás? - respondió
- No me quejo - respondió sentándose en la mesa junto a la bandeja con su almuerzo
- ¿Cuándo piensas enviarme a una misión? Ya la zona de entrenamiento no me divierte - se quejaba Mid
- Disfruta tus vacaciones, aun no pienso enviar a nadie de misión, después de todo lo que ha pasado es mejor un largo descanso, ninguno se ha recuperado del todo de sus heridas - respondió tomando un bocado
- Aprovecharé para ir a Grandidieri, mi familia irá este fin de semana, si alguno quiere ir, avise, no hay ningún problema - comento Ophelia terminando un bocado de su comida - Mi familia estará solo por unos días -
- ¡Perfecto, anótame en la lista! ¡Es tiempo de unas vacaciones como se deben! - exclamaba Mid con gran entusiasmo -, no veo la hora de ir preparando todo - Olvidando su queja de hace un momento
- De todas formas todos queremos ir. Anótanos a los dos - indicaba Irvine con gusto refiriéndose a él y a la castaña -. Dentro de un rato regreso, voy a despertar a Selphie o se perderá la hora del almuerzo, hasta luego -
- Salúdala de mi parte - dijo Eleone con una sonrisa
Unos segundos después, Mid se había retirado dejando en claro que iría a Balamb a lo que fuera con tal de distraerse, dejando sólo a Squall, Eleone y a Ophelia en una mesa donde el silencio estaba presente
- ¿Han visto a Seifer? -
- No desde hace unos días - respondió Squall
- Está con Quistis, estaban aquí a la hora del desayuno, dijeron que irían a Balamb con Viento, Trueno, Zone y Watts. Aceptaron la propuesta de Alexander y como les queda poco tiempo en Balamb lo andan aprovechando, asi que querían pasar un tiempo de amigos antes de despedirse. Tengo entendido que se marchan hoy - decía Ophelia, luego miro el reloj de pared del comedor - Su tren parte en poco menos de una hora -
El día anterior, se habían reunido para todos, inclusive Squall, obligado por Selphie y Quistis, para hacerles una pequeña fiesta de despedida a los Búhos del Bosque en el departamento de Zell
- Iré a Balamb, nos vemos - dijo levantándose de su asiento, no sin antes despedirse con un gesto de mano
- ¿No te da curiosidad saber para qué o por qué necesita hablar con él? - preguntaba Ophelia descubriendo sólo sus ojos tras el libro que leía desde la mañana
- No - respondió dándole una rápida mirada a los ojos
- Qué aburrido eres… - suspiró derrotada - Tengo un par de cosas que hacer y se me hace tarde, te espero en Grandidieri o yo misma te arrastraré hasta allá -
Cuando pensaba que ya podría estar a solas para terminar su comida en paz, el niño de siete años y pupilo, Noah Wells, interrumpía la tranquilidad del pequeño espacio con un grito acompañado de los ladridos de los dos canes, Ángelo y Piero que parecían ser sus guardianes personales y no se separaban del chico a no ser que fueran sus horas de clase
En la ciudad portuaria, el tren con destino a Timber había arribado, otra larga despedida y esta vez cargada de más sentimentalismo, unas lágrimas y largos abrazos de ambas partes. Los Búhos no se montaron en el tren hasta el último aviso del empleado de la estación
Una vez se habían marchado y aun se veía en la lejanía, Seifer se había desplomado en una de las bancas de metal mientras Quistis, de manera silenciosa a su lado, le consolaba y tomaba de la mano, quedándose ahí con él que apretaba su mano aun evitando llorar
Momentos después, Eleone se acercaba a la pareja, había tomado el valor suficiente desde que vio la triste escena para acercárseles, ambos alzaron su vista al verla y una aparente normalidad volvió al rostro del rubio
- Te habías tardado. ¿Para qué me necesitabas? -
Sin dejar que la tensión se hiciera mas palpable, explicaron la situación lo mas detallado posible
- No me arriesgaré sin tener las probabilidades de supervivencia a favor nuestro - sentenció con semblante austero
- Todo saldrá bien - respondía Eleone -, Lo importante es que… Acceda a ayudarnos -
A minutos de que el comandante terminara su jornada laboral, Eleone se presentó en su despacho, éste la recibió de buena gana invitándola a sentarse en el sofá o en una de las sillas de su escritorio
- Necesito que vengas conmigo a Esthar, al pabellón de la bruja -
La proposición, por suerte le había llegado sentado, sin embargo, no pudo evitar sorprenderse y soltar de golpe el bolígrafo con el que escribía
- Laguna y Alexander les mintieron. Ha sido una farsa bien planificada. No sé mucho al respecto, pero sé que ellos y la misma Rinoa están involucrados en esto. Me refiero a lo de su muerte, o más bien, falsa muerte -
- ¿Cómo puede ella estar involucrada? Hablamos de su propia muerte -
- No lo sé, pero necesito que nos ayudes -
- Diles al resto que irán solos, no soy la persona adecuada para la tarea, Eleone. Sabes bien de mi bien marcado aprecio hacia ella como para pidas eso - haciendo énfasis en aquella palabra quedaba demostrado su rechazo total
Temprano al alba, Seifer, Irvine y Quistis se reunieron en el pórtico con una mochila grande que cargaba algunas pertenencias de los tres
- Con nosotros es suficiente para el trabajo silencioso, el resto se encargará de lo demás - afirmaba Seifer
- Se hace tarde, el camino es largo y es la única ruta disponible para nosotros, si tenemos suerte llegaremos en dos días, máximo tres - calculaba Irvine
- Hacen tanto ruido que es imposible poder dormir con tranquilidad, lo que me lleva a decepcionarlos diciendo que su trabajo silencioso… Será un fracaso - se quejaba una cuarta persona
- No pensé que lo lograría - decía Seifer con sinceridad
- Ninguno pensaba que lo lograría - añadieron Irvine y Quistis al mismo tiempo
- Estoy bromeando… Sin importar los motivos verdaderos que te lleven a acompañarnos, eres bienvenido - añadió Seifer extendiendo su mano
Squall estrechó su mano en señal amistosa sonriendo algo incrédulo por los comentarios y por la locura que a continuación cometería. Al cabo de poco más de una hora se encontraban en el tren con destino a Timber, el sol que empezaba a salir se observaba desde las ventanas izquierdas del tren, decidieron no usar el compartimiento SeeD por precaución
En un lado, Squall, cubierto por su chaqueta a modo de cobertor junto a la ventana; Irvine en el asiento de al lado, con su sombrero tapando todo su rostro menos la boca, ambos dormían profundamente; frente a ellos, Quistis del lado de la ventana, arropada con la chaqueta de Seifer e igual de dormida; a excepción de Seifer que cada tanto veía el paisaje que no dejaba de pasar velozmente para volver al libro que había comprado en la estación de trenes, paginas llenas de crucigramas, sudokus y otros para ejercitar la mente
- Cinco letras, horizontal, serpiente venenosa - balbuceaba casi inaudible por impulso
Al alzar su vista por enésima vez, una sonrisa siniestra adorno su rostro instintivamente, ver el rostro de Squall y el plumón de punta fina en su mano la provocaba cierto placer
Una voz honesta lo contenía para que no lo hiciera. Pero otra malvada ganaba más terreno a cada segundo. Con sutileza movió a Quistis que se había recostado en su hombro y como un león acechando a su presa, se levantó sin hacer ruido y comenzó a acercarse lentamente al tanto que acercaba más el rotulador peligrosamente a la zona entre la boca y la nariz
A escasos centímetros, Squall se removió en su asiento tomando una posición nueva, cambiando su rostro de posición. Seifer maldijo en sus adentros frunciendo los labios, tensando su cuerpo. Entre la tensión del momento y los saltos del tren cada tantos segundos le añadía dificultad
Sin embargo, en su empeño, volvió a la tarea con más precaución y cuidado de no despertarlo… Al terminar, guardo el plumón en el bolsillo trasero de sus vaqueros y se recostó para dormir el resto del trayecto
La voz del conductor por el altavoz anunciando la llegada a Timber los iba despertando poco a poco, Irvine se quitó el sombrero de su rostro, se acomodó en su asiento y mientras se peinaba con la mano para colocarse el sombrero, giró su vista a la derecha donde estaba Squall que se quitaba la chaqueta para descubrir su rostro
Ahogaba sus palabras y por todos los medios se forzaba para que sus labios no marcaran una sonrisa que se convirtiera en una carcajada
- ¿Qué? - preguntó soñoliento con voz ronca al ver la expresión lunática de Irvine
- No, nada - respondió reaccionando, volviendo a una aparente normalidad y de improviso giró al otro lado y tapó su boca ocultando la risa que deseaba salir
Frente a ellos, Quistis y Seifer terminaban por abrir sus ojos y acomodarse en el sillón
- Oh por Xian… - dijo Quistis en shock llevando una de sus manos a sus labios
Seifer imitó desde la primera hasta la última reacción de Irvine, sin querer mirarlo al rostro. Aun dormido seguía sin comprender que les pasaba a los tres, sin darle más vueltas al asunto se levantó de su asiento y se dirigió al baño
- Fuiste tú - afirmó un incrédulo Irvine todavía con una sonrisa en sus labios
- Si - asentía Seifer con arrogancia y deleite
- Te va a matar o los matará a los dos - avisó Quistis
- ¿Por qué a mí si yo no hice nada? - objetó Irvine enseguida
Seifer hizo sonidos para callarlos y le pusieran atención
- Esperen… Esperen… - repetía lentamente afinando su oído
Un grito de las lejanías, que poco se escuchaba, uno de terror al principio y otro siguiente cargado de rabia
- Ahí lo tienen - dijo Seifer riéndose
Unos dos minutos después, un iracundo Squall regresaba, parándose entre los asientos donde estaban e intercambiando miradas entre los tres. En su rostro… Tenía el mostacho del típico villano, un lindo bigote de color negro hecho con un rotulador
- ¿Quien fue? -
- No sé de qué hablas - respondió Seifer con sarcasmo
- ¡Fuiste tú! - exclamó tomándolo de la camisa
- Cálmate, eso se quita con alcohol - respondió sin sentir amenaza alguna -. Creo… - añadió nervioso
- Más te vale -
- Espero que consigas alcohol en el tren y logres quitártelo en unos segundos, porque hemos llegado a Timber - señalaba Irvine hacia la ventana donde se comenzaban a ver las casas, edificios y locales de diferentes tamaños
El tren frenaba al tanto que la rabia y nervios del castaño crecían por no saber exactamente qué hacer. ¿Saldría a las calles de la ciudad para ser la burla? Ni pensarlo. ¿Se quedaría en el tren? Aunque entrara en sus posibilidades, no lo haría, había recorrido ya una gran distancia como para sólo para devolverse, aunque ganas no le faltaran. ¿Mataría a Seifer? Podría hacerlo, pero en cuanto lo hiciera Quistis iría por su cabeza
- Ponte esto - dijo Quistis arrojándole una bufanda roja a la cara, devolviéndolo a la realidad -, cúbrete bien mientras buscamos una solución a los juegos infantiles de Seifer -
Lo pensó por unos segundos y era su única opción, la enredó en su cuello tapándose media cara, en el reflejo de la ventana; a pesar de verse muy antisocial, fuera de mundo, le ocultaba el mostacho de tinta. Pero eso no le evitaba ser presa de las miradas de los más jóvenes hasta los más ancianos
Tomaron sus cosas y salieron del tren, caminaron por las calles hasta llegar a un puesto donde alquilarían un automóvil, tendrían que conducir unos cientos de kilómetros hasta las vías del tren abandonadas. Compraron algunas cosas necesarias y sin perder más tiempo del necesario, pusieron marcha a su siguiente destino
- No se quita del todo - decía pasando una mota de algodón empapado de alcohol isopropilico, quedaban unos restos de la tinta negra
- Sigue haciéndolo, pronto se quitará - respondía Quistis
- Agradece que se quede entre nosotros, si los demás estuviesen aquí, ¿te imaginarias sus burlas? En especial la escandalosa y ruidosa de Mid - comentaba Seifer quien conducía con su vista al frente
- Agradece que no te mataré, ¿te imaginarias en un ataúd? - rebatió el castaño aún molesto
- Es una broma, aprende a no molestarte por ellas -
- ¿Por qué no te fuiste con los demás? Es como volver a la época cuando estudiábamos, una pesadilla - se quejaba Squall
- Déjame recordarte que me tendrás aquí por un largo tiempo - reía el rubio triunfante
Horas más tarde habían llegado a su destino, unas vías por las que ningún tren ha pasado por largo tiempo, una de las más que escasas vías que van a Fisherman's Horizon y la segunda y menos peligrosa forma de llegar a Esthar vía terrestre. Tenían que dejar el vehículo estacionado y seguir a pie
De camino se les había hecho de noche, teniendo que parar para dormir hasta la mañana siguiente cuando siguieron avanzando. Para cuando llegaron al pueblo, era pasado mediodía. En todos estos años, poco había cambiado, seguían desconfiando de los forasteros, algunos de sus habitantes eran pescadores de mediana edad en adelante o manitas y como siempre el sonido frecuente de las gaviotas. Se sentaron en los muros de las vías del tren, cerca de unas torres que salían del mar a disfrutar por un momento del paisaje mientras recargaban energías y comían algo, el sol estaba en pleno apogeo y una brisa agradable y refrescante les acariciaba el rostro
- Hacia mucho que no veníamos a F.H. - dijo Quistis al ver la casa del jefe Dobe a lo lejos, en el centro de un cráter con paneles solares y un puente que daba a la pequeña y humilde casucha
Irvine emitió un sonido de afirmación concordando con ella. De pronto Squall se llevó una mano a la frente acompañada de una mueca de dolor
- ¿Estás bien? - preguntó Quistis cuando lo notó
- Si, solo estoy algo mareado - respondía entre quejidos de dolor
- Será mejor que te apartes antes de que puedas desmayarte y caer - le aconsejo
Squall decidió levantarse al momento y apartarse, en ese momento la jaqueca fue con mayor intensidad, instintivamente llevo ambas manos a la cabeza, realmente comenzaba a serle insoportable
La vista se le nublaba por breves instantes, causando que se arrodillara en el suelo y comenzara a intercambiar golpes a sí mismo y al suelo; comenzó a gritar sin poder soportar más el dolor, llamando la atención de los demás
Irvine y Seifer reaccionaron e intentaban sujetarlo, seguía bramando de dolor mientras buscaba liberarse completamente de sus opresores con todas sus fuerzas, parecía una bestia irascible e incontrolable, estaba hecha una furia
- ¡Squall, ya cálmate! ¿Qué te pasa? - gritaba Seifer
- ¡Tranquilízate! - exclamaba Irvine al mismo tiempo aun tratando al igual que el rubio sujetarlo por los brazos
- ¡Suéltenme! - bramaba el castaño hamaqueándose con más brusquedad que hace unos segundos. Logrando soltarse, se giró y le estampó un puñetazo a Irvine en el rostro, volteó hacia el otro lado clavando otro más, esta vez a Seifer
- Electroshock - murmuró Quistis aprovechando ese instante en el que se había quedado tranquilo, señalando con la palma de la mano la espalda del joven, otro hechizo de su conocida magia azul entraba en escena
Una descarga eléctrica rodeó su cuerpo, de pies a cabeza, y de un segundo a otro cayó al suelo inconsciente, era posiblemente la única alternativa
- ¿Alguien tiene idea de qué demonios le pasó? - preguntó Seifer sentándose en el suelo con la mano en la mejilla
- Ni idea - respondió un confundido y aturdido Irvine que escupía una combinación de saliva y sangre
- Parece que tendremos que pasar la noche aquí -
- Ni hablar - refutó el rubio al comentario de Quistis -, tenemos que seguir, Irvine y yo lo llevaremos entre hombros. No podemos perder más tiempo del que ya hemos perdido -
- Si despierta y vuelve a reaccionar de esa manera, serás el responsable -
- Si, si, como digas, mujer, deja de ser tan mandona conmigo - agregó recibiendo una mirada fulminante de la rubia
El resto del camino hasta la entrada de Esthar en el medio de la Gran Salina, fue largo, tomando más tiempo del previsto, Squall seguía inconsciente por lo que habían más descansos en el trayecto, pero a pesar de todo ahí estaban, lamentablemente debían dormir ahí, esperando a que Squall despertara
A la mañana siguiente, la luz del sol los despertó, Quistis se levantó primero y girando su vista a donde habían dejado al castaño. Algo nerviosa terminó por levantar al rubio y al cobrizo que se quejaban por la interrupción
- Es Squall, no está -
- Partamos cuanto antes - dijo el castaño desde una pequeña montaña arriba de ellos -, lamento lo de ayer, no sé qué fue lo que me pasó -
- ¿Cómo te encuentras? - preguntó la rubia
- Mucho mejor - respondió -, apúrense, debemos irnos - insistió desapareciendo de ahí para regresar al pequeño campamento
Y ahí estaban después de poco más de un día, en el pabellón de la bruja, luego de escabullirse y conducir por las calles de Esthar. A lo lejos se observaban un par de guardias custodiando la entrada, se tomaban su tiempo antes de entrar en acción. Adentro en el automóvil, revisaban que sus armas estuvieran en perfectas condiciones antes del asalto
Concluyeron que era lo mejor dejar de lado el ocultar sus identidades, había que dejar bien en claro quienes eran y por qué lo hacían. En cualquier caso, no les serviría… Laguna Loire y Alexander Deling sabrían con total certeza que los responsables de dicha acción serían ellos y nadie más
- Hasta ahora llegamos al pabellón, tuvimos algunos problemas - se disculpaba Seifer colocándose un pequeño comunicador en su oído que los mantendría en contacto a los cuatro y a su guía -. ¿Lo consiguieron? - preguntó
- ¿Por quienes nos tomas? - Una voz seria y fría proveniente del comunicador se dirigía a los cuatro -, nos costó conseguirlo y más en tan poco tiempo, pero cumplimos nuestra tarea, seré su guía. Selphie, Mid y Zell ya están preparados, están partiendo al pabellón en estos momentos -
- Gracias, Ophelia - agradecía Quistis haciendo últimos ajustes
- Hay guardias armados y apostados en cada puerta, lo normal. Tengan cuidado - advirtió -, Cada guardia tiene acceso al lugar donde montan guardia, así que antes de cometer locuras, revisen sus bolsillos -
- Entraremos, infórmanos cualquier cosa -
Seifer y Squall entraron en acción primero, al salir del auto cogieron carrerilla y de un sablazo en la garganta terminaron a los dos primeros guardias
- Nada mal, Comandante - elogiaba con una pizca de sarcasmo batiendo su sable para quitar el exceso de sangre. Mientras Squall se limpiaba el rostro de las salpicaduras de sangre de su víctima
El castaño encontró en uno de los bolsillos de los guardias una tarjeta de acceso que les abrió las puertas, la señal indicada para que Irvine y Quistis los siguieran
- Irvine y Quistis, sigan por el corredor que tienen al frente, necesito que lleguen al panel de control. Squall y Seifer, vayan por el de la izquierda. Para evitar confusiones, Irvine y Quistis serán el equipo rojo y Seifer y Squall el azul. El camino es largo, así que ánimo -
- Afirmativo - respondieron los cuatro
Atendiendo las órdenes de la aristócrata, se dividieron en parejas. Seifer y Squall iban cercenando y acabando con las vidas de cuanto guardia se les pasara frente a ellos, avanzando de puerta en puerta siguiendo las indicaciones que les eran dadas
Por otro lado Irvine y Quistis habían tenido un trayecto sencillo. Tenían aprisionados a un par de científicos noctámbulos que estaban en las instalaciones, Irvine los vigilaba y Quistis tecleaba sin parar y sin equivocarse lo que Ophelia le dictaba
- Tengan cuidado, éste es el último puesto de la guardia, no tengo que decirles que hay más enemigos de los que les tocaron anteriormente -
- ¿Quieres intentar usar fulgor? - preguntó Seifer - Será divertido -
- Sería demasiada la explosión - respondió rechazando la idea
- ¿Entonces que propones? -
- Usar esto - de uno de los bolsillos de su chaqueta sacó una bomba de gas -, la tomé de uno de los guardias, cuando el humo aumente, la mayoría saldrá de la habitación, será el momento perfecto para atacarlos durante la confusión -
Seifer asintió, Squall retiró el seguro, abrió la puerta y lanzó la bomba. En cuestión de segundos la habitación comenzó a llenarse de humo. El par se alejó de la puerta, preparándose para atacar a los soldados que empezaban a salir y que sin darse cuenta eran asesinados
- Ese era el último código, las luces deberían estar de color verde -
- Si, todas - corroboraba Quistis paseando su vista por el gran panel de control
- Ya el resto queda de parte de ustedes dos - añadió hablando con Squall y Seifer -. Salgan a las afueras, protejan la entrada y asegúrense de que sus rehenes no pidan refuerzos o los sigan - ordenó la noble por el comunicador - Los demás me avisaron no hace mucho que están ya en Esthar y llegaran en cuestión de minutos -
- Perfecto. Squall, Seifer, nos veremos en la salida - comentó Irvine emprendiendo una carrera después de haber encerrado a los científicos en uno de los cuartos
Unos minutos más y el gas de la bomba lacrimógena se había disipado y también acabaron con el resto de la guardia. Revisaban que no quedara ninguno con vida, y si ese era el caso, bastaba con clavar los sables en los cráneos a modo de misericordia.
Cada paso indicado por Ophelia los llevaba más cerca de donde la tenían recluida en un sueño de mucho tiempo
La puerta metálica se abrió dándoles paso a un elevador que por su aspecto indicaba que iría bajo tierra. Sin dudar se montaron en él, marcaron el piso que Ophelia les dijo y comenzó el descenso bajo tierra…
Repentinamente la comunicación empeoró y antes de poder decir algo o entenderle algo a la joven, la estática comenzó a sonar
- Se cortó la comunicación, espero no hayan más sorpresas en el camino - comentó el rubio quitándose el auricular
- Ve tu primero, es claro que no la quiero ver y mucho menos ella a mí - señaló Squall imitando la acción de su compañero
- Es ahí donde te equivocas, eres el único que puede sacarla de ahí, ni Zone, ni Watts, ni yo, solo tú -
- Ni de chiste, olvídalo -
- ¿Entonces por qué estás aquí? ¿Por qué viniste? No me creo eso de que hayas venido sólo a ayudarnos así porque si - Seifer frunció su ceño esperando su respuesta -, mira, sólo te pido que lo hagas por mí, como un favor que te deberé - añadía intentando convencerlo
- Esta bien, sólo porque me deberás un favor - respondió de nuevo de mala gana
Un estruendo los sacudió, indicándoles que el elevador se había detenido, las puertas se abrieron y un pasillo largo de paredes blancas les esperaba, no habían más puertas, pero al final del corredor, seguía una amplia habitación igual de tonos blancos y en el centro de ella, poco visible por una densa niebla, una esfera grande de vidrio resistente con varios anillos de diferentes texturas, grosores y diámetros a su alrededor, semejante a un átomo
Para suerte de ambos no había ningún guardia. Cuando se hubo disipado casi por completo, Squall suspiró con amargura y avanzó hasta las escaleras que daban a la esfera. Rodó sus ojos a la parte inferior y ahí estaba ella, arrodillada por completo, consciente
Su piel lucia más pálida, un poco más y semejante al color del vestido que cargaba, casi oculto por su larga cabellera negra. Lentamente alzando su rostro, en el medio descansaba un largo mechón que caía con gracia
Sus ojos poseían un tono ámbar y lucían apagados. Tanto los de ella como los de él… Estaban cargados de odio
Continuará…
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