CAPITULO 34. El juego de la traición
Un mes, exactamente un mes queda para la prueba final.
Ese día me levante temprano y saque a Copo y a Violeta a pasear.
Copo la pasaba olfateando por la calle, pero de la nada empezó a ladrar en una dirección, y empezó a correr
–¡Oye! –seguí al perro corriendo. Violeta se adelantó, pero a donde llegue. Me trajo recuerdos.
–Oh…
Me acerco a la gran roca que está en el centro, aquí era donde Sasuke y yo veníamos a entrenar. Hacía tiempo que la roca estaba completamente limpia, ahora está envuelta de musgo.
–¿Recordando viejos tiempos? –Salta de lo alto del árbol hasta parar en el suelo. Su mirada seria pero firme me penetraba con la mirada. A juzgar por ciertos raspones, estaba entrenando.
–¿Qué? –pregunté en voz baja
–Viejos –señaló hacia la roca y luego al tronco
–¿Por qué el tronco también? –pregunte confundida
–Ahí fue donde te lance kunais mientras llevabas cargando botes de pinturas
Hice una mueca al recordar ese día.
–Casi me rebanas la cara
–Ese día quería rebanártela
Trague saliva.
–Tranquila –ríe en voz baja –ya no.
Observo aquel árbol otra vez. Y si, ese día fue cuando nos volvimos a ver después de esos cinco años.
–Copo –pronuncio su nombre, recordándolo de nuevo
–Aquí está –Copo se encontraba con Sasuke en lo alto de un árbol. Enarco una ceja y sonrió. No lo vi subir.
–¿Cómo es que el perro llegó hasta allá?
–Es un perro ninja –dice Sasuke con indiferencia, el perro baja de un salto. Pero Sasuke no. Entonces noto un brillo en sus ojos.
Violeta salta sobre mí con sus uñas al descubierto.
No la había visto por ningún lado hasta ahora.
Rápidamente, me agaché para evitar sus rasguños.
En la boca llevaba un kunai con un papel bomba luz.
Lo lanzó en mi dirección. Pero cuando intente esquivarlo, había dado en el blanco nublando mi visión.
Sasuke salió de entre los arboles con un kunai en la mano. Instintivamente, bloquee su ataque con otro.
–¿Lo tenías planeado? –pregunto con una sonrisa
Sasuke aun con fuerzas por derribarme, me devuelve la sonrisa.
–Podría decirse
Me suelta, salta hacia atrás. Observo con atención sus ojos.
Tiene activo el Sharingan.
–¿Has estado entrenando con la gata?
–Si Kiba entrena a sus perros ¿Por qué yo no entreno a mi gata?
–Vaya forma de ver a los animales como entrenamiento
Sonríe.
–Dime, Alex –su respiración ha aumentado -¿crees que pueda derrotarte?
–Aun eres inferior a mí –hago una mueca –quizás a lo mucho, logres derribarme
–Ya lo hice –Al momento en que dice aquello. Siento un titubeo. Como si ya hubiera visto esto antes. Fue entonces cuando su rostro tomó forma. Dos líneas pasando por los bordes de la nariz. Los mismos ojos llenos de vida. Pero en ellos se veía antigüedad, experiencia, y por primera vez, su rostro tomó forma.
Fue el sonido de un resorte lo que me devolvió al mundo.
Uno, dos, cinco, seis, diez, catorce, veinte tres kunais en mi dirección.
Es una trampa.
No hay ningún ángulo por el cual saltar. Solo uno. Y es el cielo.
–Mierda…
Salto lo más alto que puedo, intentando esquivar los kunais que pasan por los lados.
Los esquivo todos. A excepción de uno que me pasa rosando por la axila.
Pero mientras pasa a mi lado, noto que mi collar está cerca de esa posición. Y choca contra el kunai, causando que un diminuto fragmento de cristal, caiga al suelo.
Copo ladra y salta hacia la pequeña cosa brillante, abre el hocico, tragándosela por completo.
–Ay no…
Al momento en que cierra el hocico. Caigo, una luz cegadora llena toda esa parte del bosque.
Me protejo los ojos quedando boca abajo.
Sasuke hace lo mismo.
Violeta corre a esconderse en un hoyo.
Pero cuando la luz pasa. Copo estaba en el suelo inconsciente.
–No… -corro hacia él, lo tomo en mis brazos y veo al pequeño lobito inconsciente.
–Debemos ir por ayuda –dijo instintivamente Sasuke. Pero no era necesario, la ayuda venía a nosotros.
–¿Qué fue eso? –Kiba, Hinata y Shino venía hacia aquí.
Observan al pequeño lobo, y luego a nosotros.
–Copo está herido –digo entre sollozos
–Déjame ver –Kiba toma al pequeño cachorro, siento como rosa sus manos con las mías para que pudiera soltarlo. Me encontraba en shock.
–Alex –Kiba sonríe –Suéltalo
Lo hago.
Hinata se pone a mi lado, Shino hace que uno de sus insectos se pare en mi frente. Después de que éste regrese con su amo. Shino habla, serio como siempre.
–Su nivel de chakra es estable, no hay ninguna anomalía. Pero otro de mis insectos se detuvo en el cachorro. Lo repela por alguna razón. No he visto nada igual.
Fue el cristal. El cristal repela cualquier sensación de peligro. Es como si quisiera proteger a Copo.
–Creo que… -al momento de pronunciar esas dos palabras, miro hacia los árboles. Entre ellos noto unos ojos. Esos ojos como serpiente, vitoreándome en cada paso que doy.
Fue entonces cuando el cuello empieza a arderme. Trato de disimular el dolor. Pero Sasuke no lo logra.
Cae al suelo y empieza a agonizar de dolor. Se retuerce y no sé qué hacer.
Kiba está en el mismo lugar mirándolo y luego a mí.
– ¿Qué sucede? –Pregunta éste asustado – ¿Qué tiene?
–Llama a Kakashi –dije entre dientes, tratando de disimular el dolor – ¡Ahora!
Hinata me sostiene para no caer. Shino posa su mano en el hombro de Kiba, como señal de que iría él, y desaparece. Mientras yo me arrodillo a lado de Sasuke, intentando acercarme a él, pero el mismo dolor que él sufría, lo sufría yo. Entonces me di cuenta de la razón del sello de Kakashi. La marca lo debilita. Lo vuelve no débil, si no vulnerable.
– ¡Sasuke! –Kakashi aparece, y lo revisa con cuidado.
–Aún no está del todo listo para seguir afuera –observa Kakashi-sensei –necesitamos llevarlo a un hospital
Me observa con su único ojo al descubierto, tiene una mirada de suma seriedad.
–Tú también deberías ir –dice al momento de observar mi mano en el cuello –no siempre dependerás de ti misma
El dolor se intensifico. Sasuke agonizó y termino desmayándose.
Lo más raro de todo esto es que yo también.
–Alex… ¡Alex!... ¡despierta!
Me levanto de un salto y observo a mí alrededor al equipo 7 junto con el equipo de kurenai observándonos.
–Por fin –Kiba agacha la cabeza como si estuviera tomando un respiro –chica idiota
–¿Qué pasó con Sasuke? –pregunto mientras observo a mi alrededor.
Sakura está en otra camilla observando a Sasuke. Naruto se encuentra en medio observándonos a los dos. Mientras Kakashi observa desde la puerta. Hinata está a mi lado junto con Kiba, mientras Shino se encuentra observando por la ventana.
–¡Sasuke! –Sakura grita cuando lo ve levantarse, Sasuke no la mira pero ésta se tira a sus brazos. Naruto sonríe y le da una palmada en la espalda. Siento un deja vu al verlo ahí. Cuando me había cambiado al cuerpo de mi clon. Solo que ese Sasuke estaba inconsciente.
Sin notarlo, él me estaba mirando. Yo agrandé los ojos al verlo. Note decepción en ellos. Engaño, dolor.
–Alex –parecía que Kiba repetía mi nombre varias veces. Apenas pude notarlo.
–Parece que los he encontrado en una situación algo fuerte –un hombre de cabello largo y blanco. Mirada fruncida y con una verruga en el rostro, se encontraba parado en la ventana, en pose de rana observando la escena.
Naruto al verlo, da un salto hacia atrás, señala con el dedo al anciano y pone los ojos como platos.
–¡Pero si es el sabio pervertido!
–¡Que no soy pervertido, soquete! ¡Soy solo un Sabio!
–Para mí seguirá siendo un anciano cochino…
–¡Niñito insolente…!
–¿Jiraya? –pregunta Kakashi algo emocionado
–¿Cómo has estado, Kakashi? –el Sabio voltea hacia el Sensei con una sonrisa en su rostro
–¿Pero que hace en la aldea uno de los más grandes Sannin de Konoha?
Jiraya se rasca la cabeza.
–Vengo a encontrar inspiración para mi siguiente libro –dice el Sannin con una sonrisa nerviosa –es para mí siguiente volumen de "Tácticas de lagoteo" ya que me están presionando para que lo termine en un santiamén. ¡¿Pero es que acaso la gente no entiende que un escritor necesita inspiración?! La respuesta es NO. No lo entienden. No comprenden que de un libro se le necesita dar tiempo e inspiración.
–Debe de ser un libro difícil en ese caso –digo sin pensar, lo cual provoca que el Sannin centre su atención en mí, pero sin mucho interés
–Ah con que tú debes de ser la chiquilla que le ha dado a Kakashi unos terribles dolores de cabeza
–¿Kakashi le ha hablado de mí?
–¿De ti? ¿Cuándo no? –Ríe el Sannin –siempre anda quejándose de una chiquilla impertinente sabe lo todo que no lo deja leer en paz
Kakashi suspira mientras recordaba esos días de tortura.
–Ustedes no entendían mi sufrimiento
Jiraya ríe.
–Para hacer que Kakashi no lea durante una batalla de niños –de la nada aparece frente a mí, muy cerca de mi rostro –es porque no son mentalmente, unos niños
–Vaya forma de descubrirlo –una gota recorre mi frente
–Aparte –me observa con detalle –tu historia también es un tanto interesante, pequeña Alex
Siento nervios con la pronunciación de mi nombre.
–He oído que sabes acerca del paradero de Orochimaru –dice en susurros –y me interesaría mucho, saber dónde se encuentra
Sus ojos muestran seriedad, confianza, pero sobretodo persuasión. Miro con nerviosismo a Kakashi, pidiéndole que me ayude.
–¿Qué sucede? –Pregunta Jiraya con una sonrisa –¿no me dirás?
–Jiraya –Kakashi posa en el hombro del anciano, su mano, como señal de que se alejara un poco –¿podemos hablar?
El anciano se aleja, pero no me quita los ojos de encima.
–Nos vemos luego, chicos
Pero cuando centra su mirada en Sasuke. Éste lo mira con el ceño fruncido y mirada asesina. El anciano observó fijamente al chico. Veía algo familiar en él.
–¿Un uchiha? –pregunta en susurros. Pero luego no importó. El Sannin salió de la habitación junto con Kakashi.
–Eso fue… raro –dice Sakura un poco confundida
–¿Conoces al Sabio pervertido? –me pregunta Naruto interesado
–No –digo en titubeos, pero creo haber escuchado de él –y ¿tu?
–Quiero que él me entrene –dijo Naruto orgulloso –es un viejo pervertido, pero es muy fuerte
–Lo que tú digas –dije no muy interesada, me recuesto y me centro en los pies de Hinata, luego cierro los ojos e intento concentrarme en las voces del exterior. Pero sobre todo, el del viejo y Kakashi-sensei.
–Es un peligro, Kakashi –dijo el viejo preocupado –si sabe de Orochimaru y tiene información, ¿por qué no hacen que lo escupa y ya?
–No es tan sencillo –dijo el Sensei cansado –¿crees que no lo hemos intentado? Ella ya nos ha proporcionado información, pero no sabemos más de lo que ella ha dicho
–Ella sabe más –dijo el viejo con seriedad –sus ojos muestran secretos. Ella oculta algo importante. Algo que ella no quiere decir. Me recuerda a él.
–Se dice que los alumnos son la viva imagen de su maestro
–¡Ja! –ríe Jiraya –no como esos dos con grandes cejotas
–¿Te refieres a Gai-sensei y a su alumno Lee?
–Esos dos hasta en el peinado son iguales –ríe por un momento más, pero después lo convierte en suspiro –pero tengo entendido que el jovencito Rock Lee está incapacitado para luchar
–Lamentablemente…
–Ojala estuviera aquí Tsunade…
¿Tsunade?
–¿Su antigua compañera Sannin?
–Esa mera, me recuerda viejos tiempos, aunque tengo entendido que desde la pérdida de su amado no ha querido volver a su antiguo trabajo…
–Su paranoia son a causa de la guerra –dijo Kakashi
–La guerra, puede llevarte a tomar malas decisiones, y perjudicarte en ellas –Jiraya guarda silencio –a veces me pregunto qué es lo que debí hacer para poder evitar todo esto
–¿Todo esto? –pregunta Kakashi confundido
Jiraya no responde, pero niega con la cabeza repentinamente.
–Nada, pensamientos míos, pero como sea, tu pequeña alumna tiene algo entre manos, y presiento que por ello algo malo va estar a punto de pasar, es como cuando Orochimaru casi…
–Ella no está llena de odio como Orochimaru, Jiraya –dijo Kakashi-sensei tratando de consolarlo –Alex es diferente
–¿Diferente? –Ríe el anciano –Así era él
–Pero ella no es como él –dice el Sensei a la defensiva –ella quiere lo mismo que tú
–¿Encontrarlo?
–Destruirlo
Guardan silencio. Siento la calma del Sannin, y en un suspiro. Dice:
–No confío en los que tienen sus mismos ojos –dijo el Sannin –pero, si es cierto lo que dices, confiare en que así sea. Pero no descansare hasta encontrarlo, Kakashi.
–Lo sé –dice el ninja un poco más relajado –pero hasta que ella no haya hecho lo que necesita hacer, no te dirá absolutamente nada
Siento una sonrisa del sensei.
–Además, ella es de las que hablan cuando saben que pueden confiar en los demás. Si enserio quieres saber más. Gánate su confianza.
–Kakashi –la voz exasperada del Sannin era muy grotesca –yo sé cuándo las personas te dicen la verdad, o te la dicen a medias. Si de verdad ya has obtenido su confianza, no veo por qué hay tanto misterio en sus ojos, pero te dire algo –pausa –miedo, ira, frustración y dolor juntos, no llegan a formar una mirada de confianza, sino, de inseguridad, o… desconfianza
Un dolor en el pecho. La severidad en la forma en cómo pronunciaba sus palabras aquel anciano. Y la confianza de Kakashi en mí. Era devastador.
Y lo que causaría, si les llegase yo a traicionar…
–Alex –Hinata me hace regresar
Cuando me levanto no veo a nadie en la habitación. Ni siquiera a Sasuke en su camilla. Solo estaba ella conmigo.
–¿Cuánto tiempo llevo dormida?
Hinata me sonríe.
–Unos cuatro días
¿Cómo? No es posible que llevase dormida tanto tiempo.
–¿Qué pasó con Sasuke?
Hinata sonríe. Entonces sé que algo va mal. Sus ojos no me reflejan. Un cuervo sale de la nada, y al centrar mi vista en él. Al voltear Hinata desaparece, y en su lugar estaba él.
–Hola Alex –dice con voz un poco rasposa, pero pacifica
–Itachi –trago saliva –¿Qué haces…?
–¿Aquí? –Sonríe –pensé que me dirías un "hola" pero –suspira –es lo más que se puede esperar de ti
No digo nada, pero no desvió la mirada de él.
–¿Por qué volviste? –pregunto un poco nerviosa
–No he vuelto –dijo con el ceño fruncido
–Ni siquiera estas aquí –suspire –debí imaginarlo
–Vine, porque sé cómo eres –su mirada se vuelve fría –y sé lo que vas a hacer
El cielo se oscurece, se vuelve rojo sangre, y su mirada es fiera.
–Itachi, no mal entiendas las cosas…
–Te pedí, que cuidaras de Sasuke –me sostiene del cuello –y ahora ¿piensas entregarlo al peligro?
–Itachi –tome su brazo, intentando quitármelo de encima –no es… lo… que… crees
Siento un calor en todo el cuerpo. Una ráfaga en todo mi ser. Veo solo esos ojos rojos. Llenos de sangre. Y siento como si me clavaran estacas por todo el cuerpo.
Fue cuando de verdad abrí los ojos.
–¿Debería de decirle al señor Orochimaru que mantenga su distancia? –observo a Kabuto frente a mi cama en mi dormitorio.
Esperen.
¿Mi dormitorio?
–No lo es –dijo por fin –se lo que piensas, es un departamento diferente. No es tu casa.
Me enderezo un poco, observo la puerta corrediza y es cierto. Estamos a una mayor altura, quizás sea el mismo edificio. Pero no el mismo piso. Y mucho menos el mismo departamento.
–¿Cómo es que estamos aquí? –pregunte confundida
–Me costó sacarte de ahí –dijo con un suspiro –mientras tus amigos se encontraban viéndote dormir, sufriste una convulsión severa y me pregunto ¿Qué fue lo que causó todo eso?
–Fue… -miro a la ventana corrediza –la verdad no estoy segura
–Sea lo que sea, causó que todo tu sistema de chakra te estuviera a punto de matar
Se levanta y se dirige a la cocina.
–¿Y cómo es que lograste salvarme?
–Con esto –de su bolsillo saca mi collar, observo mi cuello y como suponía, no está ahí –oh ¿es valioso?
–Devuélvemelo –digo como si fuera un gruñido
–Tranquila –levanta ambas manos y me lo lanza. Instintivamente, me lo cuelgo. –no lo quiero. Ese chakra no es compatible conmigo.
–¿Compatible?
–¿Crees que no me puse a investigar lo que es? –Se ríe a regañadientes, pero era una risa forzada, como si haberlo hecho hubiera dado un resultado que no le satisfacía –eso que llevas en el cuello no es normal. Lo que me da a entender que tú tampoco lo eres. Intente poseer un poco de su poder pero, eso podría a matar a cualquiera que intentase abusar de él. Incluso a ti.
Levanto la mirada y noto que Kabuto viene vestido diferente, se encontraba en la cocina con una caja, buscando un frasco en particular. Quizás sea una especie de medicamento.
De pronto algo capta mi atención. Oigo risas, charlas, y pisadas rápidas. Observo por la ventana y noto algo peculiar.
Veo gente caminando por las calles.
–No puede ser –me levanto con cuidado, acercándome al balcón
–¿No pensaste que sería tan pronto, o si? –Kabuto parecía disgustado y exasperado, cuando me volteo, lo miro y en su rostro se ve una mirada llena de amargura
–¿Cuánto tiempo llevo dormida?
–¿Cuánto tiempo faltaba para la prueba final antes de ir al hospital? –su mirada muestra maldad, y cierto toque de diversión ante mi falta de comprensión. Es cuando capto. No llevo dormida uno, ni dos, mucho menos tres días. Llevo dormida más de semanas.
–Un mes –dice el chico con seriedad –alístate. Hoy es el día.
–¿Hoy? –siento el cómo mis miedos se elevan. Recuerdo la mirada de desaprobación de Itachi en mis sueños. Claro… si es que era un sueño.
Kabuto se acerca con los ojos un poco entrecerrados. Evaluando mi rostro.
–¿Hay algún problema?
Respiro profundamente. Estoy a punto de traicionar a mi hogar. A mi nuevo hogar. A mi aldea. Incluso a mis amigos. Y a mi familia.
–No –digo tratando de hacer que mi sonrisa sea convincente –ningún problema
