Hola a todos tanto tiempo!

Llego nuevamente con un horripilante atraso y un mal acostumbrado desaparecimiento a traerles un nuevo capítulo de este finc.

Perdón por no haber actualizado antes T-T me esforcé mucho en terminar el capítulo, quería que quedara bien y me llevo más tiempo de lo que pensaba, a parte de ciertos inconvenientes que de seguro podrán imaginar. Espero que no tenga muchos errores y que sea de su agrado.

No los entretendré más, espero que les guste y... ¡Disfruten el capítulo!

Yugioh y sus personajes no me pertenecen

Marcas del destino

Elyon miraba aburrida por la ventanilla del colectivo, Axel no le había dirigido la palabra desde hacía un buen rato y lo único que tenía para entretenerse era el paisaje que pasaba con velocidad ante sus ojos. Si pensaba que el viaje iba a ser de lo peor, tenía toda la razón, para su desgracia, era peor de lo que ella imaginaba y su acompañante no parecía importarle ¿Cómo era eso posible? Ya ella tenía bien en claro que nunca pero nunca más se iba a subir de nuevo a ese automóvil ruidoso, pestilente, súper incómodo y con tanta gente que la sofocaba. Entonces concluyó que por eso prefería transportarse a través del reino de las sombras, o por el templo antiguo, hasta aceptaría ir a pie sin importar cuantas veces se tropezara t cayera al suelo tan solo con evitar ser un pasajero más de ese transporte público. De verdad que ella no entendía por qué Axel deseaba tanto, o al menos quisiera molestarla para que se acostumbre a "la vida normal" como si se pudiera acostumbrar a la vida de una chica de la misma edad que ella, las adolescentes de su edad no pasaban y pasaron por lo mismo ¿Y ahora tenía que aparentar ser una de esas jóvenes? Claro que no y uno rotundo, no lo iba a conseguir, le parecía algo imposible, sin mencionar que no le gustaba el mundo exterior ni las personas que viven en este. Sí, era antisocial y lo admitía, le costaba relacionarse con las personas y tampoco quería hacer algún lazo con alguna, pues esto le traería más consecuencias para ambas partes o capaz era que solo miraba el lado negativo de las cosas, quizás fuera solo eso.

- Ya casi llegamos- Le dijo Axel, sacándola de sus pensamientos.

La joven no le respondió, solo se limitó a verlo de reojo, para luego desviar su mirada nuevamente hacia la ventanilla. A Elyon no le parecía que la ciudad fuera la gran cosa, solo era un lugar decorado con edificios, unos que otros árboles, distintos objetos y personas que caminaban por las calles ¿Qué tenía de especial aquél sitio? ¿Sería que allí vivía la protectora del dije que tanto aprecio tenía Axel? ¿Era por eso? Si ella cerraba sus ojos e ignoraba su alrededor llegaba a sentir las presencias de la ciudad y lo único que sobresalía de todos los habitantes, era solo lo que logró identificar como aquella joven, el faraón y uno que otro más que según ella eran los que poseían algún artículo del milenio. Capaz ese era el motivo, la concentración de energía del reino de las sombras y de los artículos milenarios lo que lo hacía tan especial, sin embargo, en el fondo no creía que fuera solo ese el motivo. Sabía que la verdad era más simple de lo que uno se podía imaginar, sin embargo no tenía nada que lo confirmara, ninguna prueba sobre lo que estuvo pensando desde que se vio enredada en toda esa situación.

-Levántate Elyon- Le ordenó el pelinegro- Bajamos en la próxima parada- La miró con una mezcla de seriedad y emoción, si eso fuera posible y ella juró por un momento que los del chico brillaban.

La pelinegra volteó a verlo y asintió en silencio, aunque una parte de ella se quejaba que Axel no le hablara en el transcurso del viaje, por otro lado estaba prefiriendo ese silencio hasta el punto de agradecerlo, sabía muy bien que había cosas que ella prefería callar y que una vez que ellos se encontrara sin la presencia que los vigilaba constantemente, el chico le preguntaría sin número de cosas. Eso lo daba por hecho, pues que desde que se conocieron oficialmente, el anterior ojiverde cada tanto se le daba por ser curiosamente molesto y dudaba mucho que hubiese cambiado esa parte de él, ya que la casi era completamente igual que antes. También comprendía las ganas que el joven tenía de saber aún más sobre el papel que le había dado el destino, pero Elyon tenía estrictamente prohibido hablar sobre ello aunque quisiera, era algo complicado que aunque se lo explicara, él no entendería. Entonces la joven pelinegra alejó esos pensamientos de golpe, Axel ya se había levantado de su asiento y en esos momentos se encontraba delante de la puerta del colectivo, ella aunque apenas lo pudo ver entre tantas personas, sabía que este la esperaba y que mentalmente la estaba regañando por no estar junto a él. Por eso la chica se apresuró a dejar su lugar, para abrirse paso entre las personas con innumerables permisos que salían de la boca de ella para avanzar hacia la salida del vehículo al mismo tiempo que trataba de no perder el equilibrio. Una vez que ambos lograron bajar con éxito, bueno, casi éxito o éxito a medias, ya que ella poseía una habilidad impresionante de tropezarse con sus propios pies y como consecuencia caerse de cara al suelo, cosa que pocas veces pasaba, porque Axel siempre la atrapaba y evitada aquella ridícula escena. Pero la chica no sabía si era mejor eso o las burlas que este le hacía por su descoordinación y lo torpe que era para tan solo caminar, de verdad que no era lo que más quisiera.

- Oh, vamos, no pongas esa cara- Dijo Axel divertido mientras la miraba fijamente.

Ambos se encontraban todavía en la parada que habían bajado, la joven estaba a entre los brazos del chico, quien parecía no tener intenciones de soltarla. Elyon estufó, una cosa era que evitara que se cayera, pero otra era atraparla de esa manera, lo peor era que todo eso le resultaba gracioso a Axel. Sin embargo no le molestaba estar de esa forma, pero le era vergonzoso y muchas veces se preguntaba la razón de que el pelinegro hiciera cosas como esa, era algo que le agradaba un poquito, aunque… no estaba bien, no debía acercarse tanto a alguien, no debía olvidarse de mantener la distancia. Entonces la chica cerró sus ojos por un momento y varios rostros pasaron rápidamente , algunos conocidos y otros no, la pelinegra negó con la cabeza y empujó a Axel lejos de ella, este protestó, pero se calló enseguida al verla.

-Así que por fin llegamos- Dijo en voz baja la joven mientras miraba su alrededor y se abrazaba a sí misma, por otra parte el pelinegro no despego la vista de la muchacha.

- Domino no es la mejor ciudad para visitar, pero bueno, que vamos a hacer, es lo que hay- Dijo Axel mientras se encogía de hombros- Así que no te quejes Ely, a parte hay cosas que hacer y es mejor no entretenerse mucho, aunque sé que no es la primera vez que abandonas por completo el templo antiguo y no debería de haber problema.

La joven no le respondió, era verdad, aunque sí era la primera vez que estaba en un lugar como ese, pero sinceramente no tenía mucha curiosidad ni deseos de estar allí, de todas formas era mejor para ella estar alejada de todos, o al menos es lo que pensaba. Los dos habían llegado justo cuando el sol se estaba ocultando en el horizonte, la vista era diferente a la que ella estaba acostumbrada. De cierto modo le traía una especie de nostalgia estar en esa ciudad, pero no entendía esos sentimientos, cerro por un momento sus ojos nuevamente y junto con la briza que acariciaba su cuerpo, escuchó una voz distante e incapaz de descifrar para ella…. "Siempre, siempre pertenecerás a un lugar, no lo olvides…", eso era lo pudo entender, pero a la vez no ¿A caso no debía estar ahí porque no pertenecía a ese lugar? ¿A caso había otro lugar donde ella podía ir? Sonrió levemente, ella no lo creía, su lugar era el templo antiguo, su cárcel, su hogar, su perdición y su destino las cadenas irrompibles que la ataba a aquel lugar, ahora se podría decir que estaba en libertad condicional.

- Esa reacción es mejor de cuando salimos la otra vez- Dijo Axel con una sonrisa burlona, lo cual provocó que la joven abriera los ojos y al ver lo cerca que se encontraba el chico de ella, ya que solo estaba a un paso de distancia, provocara que se sonrojara levemente.

- Para que lo tengas en claro, me obligaste- Le contestó ella mientras desviaba su mirada.

- Oh, vamos, hiciste más escándalo en esa ocasión que en la primera vez- Dijo Axel aun sonriendo al mismo tiempo que comenzaba a caminar y la joven lo imitaba.

- La primera vez no notaba la diferencia del exterior con el sitio que he estado por mucho tiempo- Le respondió al mismo tiempo que recordaba el reencuentro que había tenido con él.

- ¿Por qué era de noche? ¿Estaba oscuro y hacía frío?- Preguntó mientras alzaba una ceja.

- No frío, solo… que no era cálido- Dijo ella con la mirada perdida en el suelo.

- Solo te hice salir del país, no fue la gran cosa- Dijo Axel como si nada- Quizás no fuimos a ciudades ni visitamos lugares exóticos y solo nos dedicamos a ir a sitios aislados y casi abandonados- Sonrió- Fue como una excursión de escuela, aunque es casi seguro que no fue de tu agrado, tienes que tener en cuenta que necesitas salir más seguido.

- Algo es estar en una ciudad cerca de donde estoy acostumbrada a estar y otra llevarme mucho más lejos-Dijo la chica mientras se cruzaba los brazos y lo miraba.

- ¿Pero no es igual? Al final nunca habías salido del templo- Dijo Axel y ante eso ella paró de caminar de golpe, lo cual desconcertó al chico.

- Me he expresado mal todo este tiempo, no es que nunca había salido de aquél lugar o que no conociera el exterior- Le respondió ella bajando un poco la voz.

- ¿A qué te refieres?- Preguntó sin comprender el pelinegro al mismo tiempo que detenía su paso.

- No tengo memorias que me sean nítidas antes de abrir los ojos en la completa oscuridad de una habitación que me parecía infinita, sin embargo las sensaciones que me provocan no estar allí son tan… nostálgicas…- Lo mira fijamente por un momento antes de desviar su mirada- ¿Crees que haya vivido antes en otro lugar? ¿Cómo una chica normal, con familia y todo? ¿De verdad alguna vez pertenecí a algún lugar?-Preguntó Elyon, esa era una duda que hacía un largo tiempo que la perseguía.

- Pertenecer o no pertenecer, parece que siempre estás pensando en lo mismo, de todos modos no sabría decirte y no me pidas ayuda, no quiero lidiar más con personas que no recuerdan su pasado- Dijo Axel sin una expresión clara en su rostro, aunque de cierto modo todo lo dicho le resultaba muy familiar, tanto que lo odiaba.

- Debo de ser una molestia- Dijo Elyon en voz baja- "Después de todo por algo será que estaba encerrada, completamente aislada de los demás, como si yo fuera… "- Pensó hasta que fue interrumpida por Axel.

- ¿Se puede saber qué es lo que estás pensando?- Le preguntó seriamente y con un tono de enojo en su voz, cosa que le sorprendió un poco a ella.

- Nada que te interese, no te preocupes por mí- Dijo Elyon al mismo tiempo que desviaba su mirada- "¿Qué estoy diciendo? ¿Por qué me es tan fácil contarle esta clase de cosas a Axel? Debería dejar de hacer eso"- Pensó reprochándose a sí misma.

- Como si estuviera preocupado por vos, tengo cosas más importantes en la cabeza- Dijo el pelinegro sin ninguna emoción clara en su voz- "Sí que me hace enojar ¿Por qué debería preocuparme por ella? ¿Por qué no? Sea como sea me cansa que diga tantas tonterías"

- Lo sé, así que es mejor que no me preguntes cosas innecesarias – Axel alza una ceja y la ve con detenimiento- El sol casi desaparece por completo y los demonios de la noche no tardarán en aparecer, es mejor dirigirnos hacia dónde vamos a hospedarnos- Dijo Elyon mientras miraba el cielo que cada vez se oscurecía más, la luz era vencida por la negrura de la noche que invadía cada vez más el paisaje.

La joven comenzó a caminar y Axel se limitó solamente a mirarla mientras la seguía, a expresión del chico se tornó seria a medida que avanzaban por las calles. Había algo que le parecía raro al pelinegro sobre aquella chica que tenía una sonrisa triste en su rostro, no era como si no le hubiese resultado extraña antes, solo que cada vez le intrigaba más, cosa que lo molestaba , él no tenía tiempo para que su mente se perdiera en el enigma que representaba Elyon. Lo que más le sorprendía Axel y por lo cual solía hacer bromas al respecto era la capacidad de la chica de predecir las cosas, lo cual tenía varias teorías al respecto, también estaba las preguntas que lo invadían cada vez que la miraba o sus pensamientos se dirigían a ella ¿Quién era? ¿Cuál era su verdadera relación con Zorkius? ¿Por qué sentía que debía estar a su lado y liberarla de las garras de aquel ser oscuro? No lo sabía pero razones egoístas lo atacaban por ella, él era quien quería tenerla para él, no ese tipo que se creía el gran Zork de la actualidad ¿Quererla para él? ¿De dónde había sacado eso? Otra vez estaba pensando en cosas ridículas, era peor que cuando se preocupaba por Anzu, hacía tiempo que no la veía y no pensaba tanto en ella, esos días de que vivía por la protectora del dije lo veía ya tan lejano. No le sorprendía haber cambiado tanto en tan poco tiempo, no era que no la extrañara, pero era imposible volverla a ver por el momento…

-"Tonterías, lo importante ahora es planear un reencuentro con estilo"- Pensó Axel una vez que se obligó a sí mismo en dejar de pensar en Elyon y en la protectora del dije de las dimensiones.

En casa de Anzu

La castaña se encontraba mirando fijamente el dije de las dimensiones, el cual flotaba en la palma de su mano, aquel objeto poseía innumerables poderes, algunos todavía desconocidos para ella. Anzu últimamente había tomado casi completamente su tiempo en comprender y controlar la fuerza del dije, para su suerte estaba progresando, sin embargo se encontraba trabada, lo cual la frustraba, si tan solo Axel estuviera con ella… de seguro que le enseñaría y aprendería más rápido y entendería con mayor facilidad. A pesar de tener los pergaminos que el pelinegro había dejado en la casa, se desanimaba al no comprenderlos del todo, era como si a estos les faltara algo. Suspiró y se sentó en el sofá del living con una expresión de agotamiento, no lograba entender la razón de que no lograba por ningún método sacar todo el potencial del dije como había hecho meses atrás en el último encuentro de Zorkius ¿Qué era lo que hacía mal? ¿A caso no tenía concentración? No, eso no era…, o quizás sí, después de toda su mente no paraba de dar vueltas con temas como el pasado, el peligro que enfrentaba, las dudas, los extraños sueños, Atem, Axel, todo la mantenía constantemente preocupada. Al pensar en el faraón recordó que él también se estaba esforzando mucho últimamente, practicaba con la espada arduamente y hasta trataba de enseñarle a ella quien para decepción, aún no lograba utilizar bien aquella arma. Axel también era muy bueno con la espada, todo un maestro para eso como para lo que tuviera que ver con el reino de las sombras y el dije de las dimensiones, tanto a ella como al faraón les faltaba la ayuda del pelinegro.

- ¿De verdad estás con vida Axel?- Miro perdidamente el dije de las dimensiones, el cual brilló cálidamente- Siento que estás en algún lugar, pero… ¿Dónde?... ¿De verdad has hecho cosas horribles como dicen?- Pensó la castaña en voz alta para sí misma.

- Deberías descansar Anzu- Dijo Atem una vez que ingresó al living, quién logró sacar a la joven de su transe.

- Lo mismo digo- Lo miró con detenimiento- Has estado entrenando desde que la lluvia paró y eso ya fue hace varias horas, ni siquiera comiste- Dijo la castaña preocupada por el faraón.

- Estoy consciente de eso, igual hace un rato que paré, de verdad necesitaba una ducha y un descanso- le respondió mientras se acercaba a ella.

- ¿Cuándo terminaste? ¿En qué momento hiciste todo eso? No me di cuenta de nada- Dijo Anzu, sin creer que no se percatara que el chico haya pasado por allí.

- Cuando pase por acá estabas mirando el dije de las dimensiones, deberías descansar, no tendrías que exigirte tanto- Dijo preocupado por ella.

- Pero yo también me debo de hacer más fuerte- Dijo la ojiazul mientras miraba de reojo el dije de las dimensiones y lo hacía desaparecer de un momento a otro.

- Tienes que tranquilizarte, no te olvides que yo estoy a tu lado, no tienes que hacer todo sola.

- Lo sé, pero…- Empezó a decir, pero fue interrumpida por el faraón.

- Yo soy el que debe trabajar más duro y odio admitir que me cuesta más sin ese idiota de Axel.

- Si te escuchara se reiría- Dijo Anzu con una pequeña sonrisa triste.

-Cuando vea cuanto avance sin él no lo hará- Sonríe de costado- Estoy seguro que lo voy a enfrentar en un futuro cercano y lo derrotaré.

- Eso espero, bueno, más lo de volverlo a ver, sin embargo algo me dice que nuestro encuentro no será como lo deseamos- Dijo la castaña quién no tenía un buen presentimiento al respecto.

- Creo que se te está pegando su negatividad- Dijo Atem recordando al pelinegro, al mismo tiempo que se sentaba al lado de la chica.

- Pero le podrías hacer competencia- Dijo el tricolor, quién sonrió nuevamente y pasó su brazo por los hombros de la castaña.

- Espero que se encuentre bien- Dijo Anzu mientras lo abrazaba y recostaba su cabeza en el pecho de él. El dulce aroma de jabón junto con el del chico la invadieron, haciéndola sentir cálida y segura.

- Es Axel, el insoportable quien le gusta dar sorpresas ¿No?- Dijo él en un intento en tranquilizarla.

Anzu no le respondió, ya que se había quedado profundamente dormida en poco tiempo en brazos del tricolor. Atem sonrió y se relajó al ver la expresión de tranquilidad de la chica, hacía tiempo que no la veía así, de verdad que debía de estar muy cansada y por lo agotada y las ojeras que ella tenía, podía deducir que no había ni dormido ni descansado por un largo período. Anzu siempre se esforzaba mucho y por eso solía descuidar su salud, aunque no negaba que él últimamente hacía lo mismo, por la razón de fortalecerse para poder combatir a Zorkius y proteger a la ojiazul. Cuando viera a Axel, le daría un puñetazo que lo dejaría en como por hacer que Anzu se preocupara tanto por él y sobre todo por desaparecer, haciéndolo también preocupar a él.

En la mansión Kaiba

Kisara se incorporó de su cama y miró la hora que marcaba el reloj de la mesita de luz, eran casi las cuatro de la mañana. Estufó y se levantó, hacía rato que se dormía y despertaba innumerables veces, había dado tantas vueltas en la cama que las sábanas de esta se había caído al suelo y otras se habían hecho todo un boyo. La peliblanco se levantó de la cama y bostezó, la razón de su incapacidad de dormir se debía algo muy simple y eso era que sabía que Seto no había pegado un ojo en toda la noche y que estaba irremediablemente trabajando hasta tarde sin descanso alguno. Aunque él le hubiese dicho que no iba a tardar en terminar y que se quedara tranquila, no podía estarlo y más sospechando en lo que el chico estaba haciendo. Estaba segura que no era sobre el trabajo, era de las investigaciones que se había dedicado en los últimos meses sobre las sospechas de actividades de los Dilers y las relaciones con Axel. Había tantas cosas que era abrumador y él se estaba tomando el trabajo de analizar y buscar todo solo, pero por lo menos ya había contactado con Atem para avanzar un poco. Suspiro estando un poco desanimada, nunca antes se hubiese imaginado que el castaño estuviera tan ocupado, en el pasado también lo estaba, sin embargo pensaba que en la actualidad tuviera un poco más de tiempo libre, no le gustaba que él trabajara tanto, no descansara y que se vieran por poco tiempo. Pero, pensándolo mejor, siempre Seto fue así y no cambiaría nada de él, ni en el pasado y menos ahora, más sabiendo que podía permanecer de todas formas a su lado y era lo que más deseaba. Salió de la habitación y caminó por los corredores de la mansión, en la noche le era un poco tenebroso, ya sea por lo grande que el lugar era, como el silencio que este tenía. Ella siguió avanzando hasta estar frente a una puerta que dejaba pasar luz por la herradura, dando a saber que atrás de esta estaba iluminado y que muy probablemente hubiera alguien allí.

- ¿Otra vez estás trabajando hasta tarde Seto?- Preguntó Kisara una vez que abrió lentamente la puerta e ingresó a una de las habitaciones del lugar donde usualmente el duelista tenía sus cosas de trabajo y dedicaba su tiempo a ellas.

- ¿Otra vez despierta hasta altas horas de la noche Kisara?- Preguntó Kaiba sin verla, aun con la vista clavada en la pantalla de su notebook, en la cual él no dejaba de teclear el teclado ni por un momento.

- Es que no puedo dormir si estás aún levantado- Admitió ella con cierta vergüenza mientras sus mejillas eran levemente coloreadas.

-Tengo que terminar de verificar algo, así que podes dormir tranquila- Le respondió él, todavía sin mirarla.

- Pero Seto- Se acerca a él y observa la pantalla de la notebook, sabiendo enseguida de qué se trataba lo que el joven estaba tan concentrado- No creo que le debas prestar mucha atención a eso, después de todo si fue Axel quién dejó esos indicios, es muy posible que lo haga solo para divertirse o entretenerse con algo.

- ¿De qué estás hablando?- La mira fugazmente antes de volver su mirada hacia la pantalla- ¿No me digas que ese idiota está solamente jugando?- Preguntó con un tono de molestia en su voz.

- Es Axel, lo conozco desde hace mucho y por alguna razón quiere que lo encuentren, es como si estuviera desafiando a ver si podemos saber su ubicación o lo que está planeando- Dijo la peliblanco estando casi segura, sabiendo muy bien la forma de actuar y pensar del pelinegro.

- Ese inútil si piensa que alguien como yo no puede descifrar lo que dejó atrás, aunque sea un juego, le ganaré y lo dejaré en ridículo- Dijo seguro de sí mientras una pequeña sonrisa asomaba en sus labios.

- No esperaba menos de Seto- Dijo Kisara para sí misma mientras sonreía, sin embargo no conto con que Kaiba la escuchara y la mirara de reojo, haciéndola sonrojar otra vez.

- Es suficiente por hoy- Dijo el castaño mientras cerraba la notebook.

- Pero creí…- Comenzó a decir ella, pero fue interrumpida por la voz del chico.

- Kisara- Se levanta de su asiento y se acerca a ella- Vamos- Dijo el ojiazul mientras agarraba la mano de la peliblanco y la hacía salir de allí junto a él.

La joven sin saber que más decir, se dispone a seguirlo mientras una tímida sonrisa aparecía en su rostro, aunque Seto pareciera frío y sin emociones, siempre demostraba sus sentimientos con acciones y eso era lo que más amaba de él, que sin decir ni una palabra, le hiciera sentir tan cálida, segura y tan querida por él. Ya no le importaba lo que había ocurrido en el pasado ni quería seguir viviendo en él, por fin había logrado estar con la persona que tanto amaba y no podía pedir más, solo seguir sosteniendo su mano con la de él y no soltarla nunca más sin importar lo que pasara.

Dolor, eso era lo que la embargaba, abrió sus ojos y se encontró con una escena desastrosa, todo estaba como si hubiese pasado un huracán, entonces la embargó el miedo y se incorporó de golpe, sin embargo no fue una buena idea, su cuerpo debilitado la hizo caer nuevamente al piso, lastimándose aún más de lo que estaba. Respiró agitadamente y reprimió un sollozo, no debía ser escuchada, no se tenía que permitir ser descubierta. Intentó calmarse, miró su alrededor y mordió su labio con fuerza, la sangre brotó de este, pero no se inmutó, esa acción evitó que gritara al ver el cuerpo que yacía tirado más delante de ella. Entonces, con lágrimas quemándole los ojos, se arrastró hacia aquella figura, esta era pequeña y una vez estando a su lado, el corazón se le paró por un segundo, sabía quién era, lo sabía y le dolía como si le arrancara cada pedazo de su ser. Lloró a no más poder, tapó su boca en un inútil intento de no dejar escapar ningún sonido, esto no duró ya que con un pequeño gritito abrazó al cuerpo sin vida, este ya no tenía calor, no escuchaba su corazón, la vida de este se había desvanecido. Y siguió así por un rato, hasta que el sonido de pasos la hizo reaccionar, levantó su mirada y un escalofríos la atacó, allí había un espejo que aunque estaba algo dañado, se podía ver claramente la imagen que este reflejaba.

El objeto mostraba la imagen de un niño tirado en el piso, este estaba gravemente lastimado, todo su cuerpo estaba lleno de sangre y sobre este se encontraba una pequeña nena abrazándolo temblosamente. Los ojos de la niña reflejaron puro terror, ella también estaba gravemente herida, la única diferencia con el nene era que se encontraba con vida. La nena volvió a pegar un grito, pero más fuerte que el anterior, soltó al chico y puso sus manos en su cara, todo eso era su culpa, estaba segura, ella no hacía más que causar dolor. Tembló nuevamente mi siguió mirando su reflejo, sus ojos tan oscuros como sus alrededor brillaban por las lágrimas y su pelo del mismo color estaba hecho un desastre, sumando con su piel pálida, la hacían parecer un fantasma. La niña se asustó de sí misma ¿Quién era ella en realidad? ¿Por qué pasaba todo esto a ella? Se preguntó sin entender la razón.

- Eso es simple pequeña- Dijo una voz profunda y áspera, la cual la asustó.

Ella se voltea a ver al dueño de esa voz y se sorprende al encontrarse con un hombre, el cual no tenía la apariencia de los asesinos que entraron a su casa y mataron a todos en esta. Había algo de él que era diferente, sin embargo el aura oscura que lo rodeaba le hizo desconfiar.

- ¿Por qué esa mirada?- Da unos pasos hacia ella- Destino, no debes temer por el destino, todo está escrito, esto iba a pasar y lo sabes más que nadie- Le dijo sin despegar la mirada de ella, haciéndola sentir más pequeña de lo que era.

La niña lo siguió mirando, incapaz de hablarle, parecía que había perdido la voz por lo que había pasado. Ese hombre aunque no parecía tener malas intenciones, le daba miedo, algo estaba mal en él, entonces ella miró a su alrededor, buscando alguna escapatoria, más fue su decepción a no encontrar salida alguna de esa situación.

- Me temo que es inútil- Su voz sonó gentil y por ese momento le dio algo de esperanzas a la niña- Perdiste a toda tu familia y el camino por el cual vas a avanzar es duro y sumamente doloroso, pero… estaré a tu lado pequeña- Camina hasta estar en frente de ella- Ven- Le dijo extendiendo su mano- No hay nada que temer.

Ella lo miró con lágrimas en los ojos, aunque todo su ser le digiera que escapara, que era peligroso y un error rotundo irse con ese sujeto, igual estiró su mano hacia la de él. Este sonrió y la termino por tomar entre sus brazos, la nena se sorprendió ante esta acción, quién lo abrazó inconscientemente. Ella se sintió vulnerable y todos sus instintos gritaron que estaba en peligro, se encontraba en las manos equivocadas, sin embargo otra parte de ella lo aceptó como algo que debía suceder, sí, esa parte que tanto odiaba le decía que todo estaba yendo en la dirección correcta. Entonces ella dirigió su mirada hacia el espejo y vio el reflejo de este nuevamente, sin embargo la imagen era diferente, de cierto modo veía a ese hombre se parecía a ella, todos sus sentidos le indicaba que al igual que ella, a este le perseguía la misma penumbra, desgracia y un destino cruel mente marcado. Sí, la niña lo sabía todo, lo que había pasado estaba escrito se notaba que ambos no eran personas normales, cada quién era marcado por un destino diferente que estaban entrelazados entre sí. Una depresión la embargo, otra vez estaba arrastrando a alguien en su destino maldito, otra víctima que caería con ella. La pequeña cerró por un momento sus ojos y al volverlos a abrir ya no estaba el reflejo de su persona y aquel hombre, solo veía su hogar hecho ruinas, ya no volvería allí, ya no había nadie que la esperara o fingiera hacerlo.

Anzu se despierta sobresaltada, sentía como si había caído al vacío, su cuerpo temblaba, su corazón latía como si hubiese corrido una maratón y le faltaba el aire como si el oxígeno no le fuera suficiente. Ella miró su alrededor, tardando un tiempo en reconocerlo entre las penumbras, una vez que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y su mente estaba con mayor claridad logró reconocer su habitación, sin importarle ni por un segundo cómo había llegado allí. Entonces tocó su frente con su meno y trató de calmar su respiración, tenía que tranquilizarse, estaba traspirada, temblaba y una sensación de miedo la invadía. Todas las noches era lo mismo, cada vez que cerraba los ojos la invadían sueños horribles y tristes que a veces la hacían despertar llorando o tan asustada que podía confundir la pesadilla con la realidad. Lo peor de todo era que parecía una espectadora de una historia nunca contada y muy dolorosa para que alguien quisiera que la transmitiera.

- ¿Te encuentras bien Anzu?- Preguntó Atem preocupado al verla asustada y temblorosa.

La ojiazul se sobresaltó al escuchar la voz del chico, sin embargo no tardó de calmarse al saber de quién se trataba. A su lado estaba el faraón sentado en la silla del escritorio que en ese momento se encontraba al lado de su cama, con la pálida luz nocturna que entraba en la habitación logró ver el rostro del tricolor, el cual dedujo que tenía una expresión de seriedad.

- Estoy bien, solo…, solo fue un sueño-Dijo Anzu lo mejor posible, sin embargo su voz era temblorosa.

- ¿Un sueño?- Alzó una ceja- Más bien una pesadilla por como reaccionaste- Dijo Atem lejos de creerle.

- No es nada, enserio- Trato de convencerlo inútilmente, ya que el ojivioleta la conocía muy bien y sabía que no decía la verdad.

- ¿Nada? Para mí sí es algo y no es la primera vez ¿O me equivoco?

- Y-yo…- Desvió su mirada- "Que fácil se da cuenta, parece como si no le pudiera ocultar nada"- Pensó Anzu, derrotada al saber que no podía ignorar la situación.

-No has dormido en días y pareces estar muy cansada- Se cruza de brazos mientras la miraba pensativamente- ¿Estás segura que soy sueños normales? ¿No será otra cosa?- Preguntó preocupado mientras esperaba con ansias una respuesta de parte de la castaña.

- No lo sé- Responde después de un breve silencio- Es muy perturbador y… son como recuerdos, en su mayoría horribles.

- ¿Recuerdos? ¿A caso recordaste algo más sobre el pasado?- Preguntó, ya que últimamente ambos habían soñado eso, pero al parecer ella le ocultaba algo.

- No- Negó con la cabeza y se abrazó a sí misma- No son mis recuerdos, es como si fuesen de otra persona.

-¿Estás segura de eso? No sabía que eso fuera posible.

- Sí, aunque parezca imposible o difícil de creer, no fue producto de mi imaginación y no sé el motivo porque estoy segura que pertenecen a alguien, eso como si esa persona quisiera…

- ¿Qué supieras sobre ella?- Termino de decir Atem, entendiendo rápidamente lo que la chica quería decir.

- Sí, a parte ella…debe sentirse con mucha soledad, tristeza y desesperación, como si estuviera atrapada en algo que no puede escapar, perdiendo por completo las esperanzas- Dijo con tristeza Anzu.

- ¿Lograste ver algo que te indicara de quién se trata?- Preguntó él interesado.

- Es de una chica…, no vi bien como era y yo…- Deja de hablar por un momento- Acabo de soñar una masacre, una niña llorando en frente del espejo mientras sostenía el cuerpo sin vida de un ser querido y…- Su voz se apagó mientras las lágrimas salían por sus ojos y se desplazaban en su rostro.

- Anzu…- La abraza y ella le corresponde con sus temblorosos brazos.

- Lo siento, de verdad perdóname, pero no puedo evitarlo-Dijo Anzu con voz llorosa.

-Tranquila, estoy seguro que la encontraremos y la ayudaremos ¿Eso es lo que quieres no?- Le preguntó Atem mientras le acariciaba el pelo.

- S-sí, quiero ayudarla, que estas pesadillas paren y que todo esté bien por una vez- Lo abraza un poco más fuerte- Capaz pido demasiado, soy ilusa e ingenua.

- No sos así Anzu, eres una persona increíble y no sos la única que quiere eso- Dijo el tricolor con voz suave y tranquilizadora.

-P-pero…- Trató ella de protestar.

- Ya verás que todo va a salir bien y creo que hay una forma de encontrar a esa chica.

- ¿Cómo?- Quiso saber Anzu mientras levantaba su mirada y esforzaba un poco su vista para verlo con mayor claridad.

- Con el dije de las dimensiones, haciendo algo parecido de lo que hacías con Kisara.

-Podría ser pero… no estoy segura de cómo hacerlo- Dijo ella desanimada.

- vas a ver que hallarás la manera y de seguro Kisara te puede ayudar y eso me hace recordar que llamó Kaiba, quién quiere que mañana vallamos a su mansión.

- ¿Para qué querría que yo fuera con vos?- Preguntó Anzu extrañada.

- Kisara quiere hablar personalmente contigo y puedes aprovechar a comentarle lo de tus sueños y, bueno, Kaiba no me habló más sobre el tema e imagino que quiere concluir la charla que tuvimos ayer.

- Será bueno ver a Kisara de nuevo, bueno y a Kaiba también- Dijo Anzu ya estando un poco más tranquila.

- Entonces trata de dormir un poco antes de ir- Sugirió el tricolor.

- Tienes razón…- Para de hablar por un momento dándose cuenta de algo- ¿Por qué seguís aquí? ¿No vas a tener problemas? Mis padres…

- Dejaron un mensaje en el contestador, no vienen a la casa hasta mañana y ya le avise a Yugi que me quedaba con vos- Se apresuró él a responderle.

- Parece que esta vez tuvimos suerte- Dijo la castaña sintiendo como si se sacara un peso de encima.

-Sí, no me imagino la reacción de tus padres si me verían ahora.

- Yo sí y créeme que no es buena- Se ríe brevemente, era increíble la capacidad dl faraón en hacerla sentir mejor- Etto…- Lo mira fijamente y se sonroja- Atem… ya que estamos solos y no puedo conciliar el sueño… ¿Me abrazarías para dormir?- Preguntó Anzu muerta de vergüenza.

Ante esa pregunta el tricolor se ríe, haciendo que la joven se sonrojara a no más poder, seguido a eso, el faraón sonríe y soltándola por un momento, se acuesta al lado de ella. La ojiazul siente como el tricolor se acomoda a su lado y la vuelve a atrapar entre sus brazos, la respiración de Atem en su cuello la hace temblar y lo abraza con timidez mientras escondía su rostro en el pecho de él. Ambos se quedaron en silencio, lo único que se escuchaba era el rápido latir del corazón de ambos, el cual poco a poco se iba calmando junto con sus respiraciones. Así el sueño invade a los dos y no tardan en quedarse dormidos uno junto al otro.

En alguna parte de la ciudad de Domino

Axel entra a uno de los hoteles de la ciudad, ingresa a su habitación sigilosamente y no tarda de ver la figura de Elyon en frente de la ventana del sitio, ella parecía estar perdida en sus pensamientos. El chico se acercó un poco más a la joven y un repentino enojo lo invadió, no le agradaba que ella estuviera con una expresión de tristeza, siempre que la miraba sin que la chica se diera cuenta, veía lo mismo reflejado en su rostro, aunque el resto del tiempo lo disimulaba muy bien. Aunque estaba oscuro podía verla perfectamente bien, con el tiempo parecía que había desarrollado una especie de capacidad para ver en espacios completamente carentes de luz y al parecer no era el único con esa habilidad.

- ¿Dónde has estado?- Preguntó Elyon sin mirarlo.

- En alguna parte ¿Qué estabas haciendo?- Dijo él queriendo saber primero lo que ella tenía que decir, a parte no quería dar explicaciones de lo que hacía o dejaba de hacer.

- No me lo dirás- Afirmo ella, para luego suspirar.

- ¿Me vas a responder?- Preguntó ignorándola.

- ¿Yo? Solo miraba el cielo oscuro que invade la ciudad, tan silicio y tranquilo que hace que mis pensamientos vuelen y los recuerdos ataquen mi mente- Dijo ella sin deseo alguno de mirarlo, sabiendo bien que el chico no le agradaba que le hablaran sin mirarlo.

- ¿Qué clase de pregunta es esa? Mírame y respóndeme ¿Recordaste algo?- Dijo Axel con cierta molestia en su voz.

- No, ya sabía lo que estaba recordando, es lo más antiguo que poseo, lo cual me dice tantas cosas y a la vez nada- Sonríe y voltea a verlo- Pensé que no te importaba- Dijo Elyon, consiguiendo que el pelinegro estufara y desviara su mirada al escucharla.

- Olvídate del pasado- Se cruza de brazos- Hay cosas que es mejor no recordar y que estén enterradas en nuestra mente para siempre, a veces no importa si una recuerda, al final el presente es lo que importa.

- Eso no es cierto, siempre hay que tener presente el pasado, en él se guarda las experiencias y lecciones, el presente es importante, pero el futuro es también indispensable para marcar el camino que uno quiere trazar y esforzarse lo mejor que pueda- "Aunque me sea imposible creer que pueda elegir mi destino una vez que este se encuentre marcado, pero vale la pena soñar"- Pensó ella mientras esperaba una respuesta no precisamente positiva de parte del chico.

- Que pensamientos tan profundos, me aburre, mejor hagamos algo divertido, continuemos con lo que todavía esta inconcluso.

-De verdad Axel ¿Cuánto tiempo vas a seguir jugando y perdiendo el tiempo?- Preguntó algo cansada sobre las ideas que tenía él.

- Oh, vamos no le saques lo divertido Ely, solo disfruta el juego.

- No me gusta jugar- Dijo ella mientras desviaba su mirada.

- Es porque siempre pierdes.

- No es cierto y lo sabes muy bien, pero no quieres jugar más conmigo cuando yo gano-Dijo la pelinegra mientras lo fulminaba con la mirada.

-Por eso no te dejo participar en esto, sino tomarías la delantera y yo no me divertiré como lo estoy haciendo- Le respondió dándole la razón.

- ¿Y qué sigue? ¿Espiar a la guardiana del dije? ¿Tomar confianza de ella y los que la rodean?- "Aunque ya tengo una idea de lo que piensa"- Es siempre lo mismo, como dije antes, es como una calesita.

- Que no compares todo las acciones que hago y lo que me pasa con ese porquería giratoria- Dijo molesto- A parte yo ya estuve de ese lado, además no podría hacerlo, pero por otro lado…- La mira fijamente y sonríe, produciendo un escalofrío a la joven.

- No, ni lo pienses, me niego rotundamente- "¡Lo sabía! A veces deseo no tener esta habilidad"- Pensó ella entendiendo perfectamente lo que el joven quería.

- Si ya lo has hecho antes ¿Cuál es el problema?- Quiso saber mientras daba unos pasos, acercándose un poco a ella.

- No, no lo hice- Negó rotundamente.

- ¿Ah, no? ¿Entonces no me espiabas antes de conocernos?- Preguntó él mientras sonreía de costado.

- Y-yo- su cara se tornó roja- Eso… fue diferente, yo solo estaba por un lapsus corto de tiempo, me trasportaba por el reino de las sombras y retornaba al templo antiguo, no es lo mismo.

- Creí que me ibas a demostrar que podías ser una chica normal- Dijo Axel, estando aún más cerca de ella.

- Estas loco ¿Yo normal?- Retrocedió un poco, chocando su espalda con el vidrio de la ventana- O sea, tener vida social, amigos, ir a la escuela y toda la cosa.

-Está todo arreglado, te conseguí un uniforme, los útiles necesarios y una identidad falsa para que comiences mañana.

- ¿En qué momento hiciste semejante atrocidad?- Preguntó horrorizada.

- Cuando te quedaste profundamente dormida observando la ventana de la habitación- Le respondió sonriente.

- ¿Entraste en plena noche en la escuela para todo esto?

- Fue fácil, recuerda sos nueva, te llamas Ely y viviste en el extranjero por unos años, eso para explicar lo rara que sos.

- Como si vos fueses normal ¿Por qué mi apodo debe ser mi nombre y qué es esa necesidad de tener una identidad falsa?

- Oh, no, es un delito, capaz sería mejor decir la verdad, es muy normal que alguien viva en un templo con habilidad de teletrasportarse por todas partes, que sigan ordenes de un loco que le gusta jugar con el reino de las sombras y como olvidar de los poderes y habilidades. De verdad que muy normal- Dijo Axel burlonamente.

- Ya entendí, no era necesario tanta explicación.- Dijo ella molesta.

- A parte ya era hora que cambiaras de ropa, siempre vistes lo mismo- Dijo el pelinegro mientras la observaba.

- Es que solo tengo los mismos vestidos- Dijo Elyon, quién también miró su ropa.

- Aburrido ¿Quién es el que te compra la ropa?- Preguntó interesado.

- Etto…

- No me digas que es ese horroroso de Plemius, no me imagino a ese monstruo yendo a la tienda de ropa y comprar vestidos de pésimo gusto para una chica- Se ríe- Olvídalo, ya me lo imaginé.

-No es Plemius idiota- Dijo la chica mientras lo miraba mal.

- ¿Entonces es Zorkius?- Preguntó mientras trataba en vano no reírse, lo cual era entendible que se lo estaba imaginando- Creo que ese vestido le quedaría divino o, espera ¿Capaz son los Dilers?- Dijo divertido para luego dejar de hablar para reírse.

- No quiero seguir hablando de esto- Dijo la pelinegra, ya pareciéndole ridículo, pero aun así admitiendo que era gracioso, haciéndola sonreír y reírse por dentro.

- De todas formas no estas mal ahora, sin embargo sí quiero verte en uniforme- Dijo Axel, quien sin que ella se diera cuenta se encontraba a escasos centímetros el uno del otro.

- Eres detestable- Dijo Elyon sonrojada mientras desviaba su mirada.

- ¿A caso esto es demasiado para alguien como vos?- Preguntó él, haciendo que la joven lo viera.

- ¿Qué?- "¿A caso el piensa que yo no lo podría conseguir?"-Pensó molesta- ¡Claro que puedo!

- Listo, entonces todo está arreglado- Dijo Axel satisfecho mientras sonreía de costado.

-No puede ser que haya caído- Dijo desanimada Elyon al verse completamente derrotada por el peligro.

- No es tan malo, es solo hasta que te acostumbres- Dijo Axel, quien acarició con su mano el rostro de la chica.

- Que fácil es decirlo- Aleja la mano del pelinegro, quien le pone mala cara al hacerlo- No me gusta experimentar cosas nuevas- "Aunque la verdad es que nunca lo hice, simplemente no lo vi posible"- Pensó la chica quien no quería ni siquiera imaginarse en lo que la esperaba.

Fin del capítulo treinta y seis.

¿Qué les pareció?

Muchas gracias por la increíble paciencia, apoyo y reviews a: Rossana's Mind(Admito que a mí también me gustan los personajes sadiacos XD), DanyStormborn01 (Joey se paso en el capítulo anterior, no me paraba de reír mientras escribía esa parte XD Es muy probable que Kaiba participe más en los próximos capítulos, con comentarios como los tuyos me dan ánimos a seguir escribiendo sobre el en la historia),Love Stories On My Mind (Me pone muy contenta que pienses eso, espero que te guste el capítulo y perdones mis desapariciones)y a todos los que se toman su tiempo de leer este finc.

Besos y abrazos(Bien de oso)psicológico n.n

Hasta la próxima!

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