LA FUERZA DEL DESTINO.

Capítulo 34

- Demonios como pude llegar a esto – Ceres cerraba la puerta de su habitación y se llevaba una mano a la cabeza. – como pude ser tan estúpida.

La semana había transcurrido en un abrir y cerrar de ojos, durante todo ese tiempo Ascot había sido la mejor compañía que hubiera querido desear, siempre era lindo y sumamente atento con ella en todo momento y para cualquier mínimo e insignificante detalle quizás era mucho más de lo que ella podía desear o esperar del chico, pero por otro lado cada vez parecía interesarse más en él, aunque habían tratado muy poco ese tema, Ceres comenzaba a pensar que quizás podía darse algo más que una bonita amistad entre ambos, después de todo Clef no le había hecho caso durante toda la semana o al menos eso era lo que ella pensaba, hasta que...

- Bueno de cualquier forma hoy tengo que irme, tal vez lo mejor sea poner tierra de por medio entre los Cephirians y yo. – suspiró mientras se sentaba en el piso de su habitación, pero tan pronto como cerró los ojos no pudo evitar recordar el contacto de unos cálidos labios contra los suyos y sonrojada abrió los ojos y sacudió el rostro. – definitivamente tengo que irme en este mismo instante.

Se levantó y caminó hacia su cama, la habitación se encontraba completamente sola, Wind no regresaría al hotel, le había encargado que mandara sus maletas a casa de sus padres, Zaz personalmente se había llevado las maletas, dijo que así tendría una excusa para visitar a Hikaru, de quien por cierto no había sabido nada desde que se había marchado después del concierto.

- Buenos días señorita – respondió por el auricular – me gustaría que me pidiera un taxi en unos 15 minutos por favor. – mientras decía esto se frotaba los ojos con los dedos, descubriendo que aún tenía el rastro seco de un par de lágrimas – y también que me comunicara con el aeropuerto por favor... – dijo mientras miraba su mano y suspiró al sentir que la habían dejado a la espera en la línea, tenía todas sus pertenencias listas para partir en cualquier momento, sólo debía darse un rápido baño y ya tendría tiempo de comunicarse con Caldina o quien fuera para que pasaran por ella. – Creo que las tres "Mistical" deben regresar a casa después de un largo tiempo. – suspiró mientras esperaba ser comunicada a la aerolínea.

- Pero al menos dame una esperanza de volver a verte – dijo Paris mientras caminaba con Anais de la mano.

- No tengo que darte ninguna esperanza, simplemente tienes que llamarme y acordaremos una cita no creo que sea tanto problema – sonrió la chica.

- Pero eres consciente que no estaremos en la misma ciudad en muchas ocasiones. – respondió mirándola seriamente, sin soltarle la mano.

- Sí lo sé – dijo la chica bajando la vista.

- Las relaciones a distancia nunca han sido mi fuerte – dijo Paris bajando la vista.

Anaís mantuvo la vista clavada en el suelo.

- Entonces lo mejor es dejar todo como un lindo recuerdo no crees – levantó un poco el rostro pero sin mirarlo a los ojos.

- No, espera, tampoco estoy diciendo que quiera terminar esto – Paris apretó su mano y tomó la otra quedando frente a ella – Es sólo que... – sus palabras parecían un poco desesperadas – bueno... no puedo obligarte a que me esperes, pero tenemos que estar conscientes que por nuestro trabajo no vamos a poder encontrarnos ni siempre ni en todo momento.

- Paris, lo mejor es terminar – dijo finalmente la chica levantando la vista y mirándolo a los ojos – no lo tomes a mal pero... la necesidad de estar el uno con el otro va a terminar matándonos y estoy segura que no podrás serme fiel en una situación así.

- Estás segura de lo que estás diciendo?

- No te mentiré, esto me está doliendo demasiado, pero no quiero encadenarte ni encadenarme a una relación que quizás no funcione a distancia – ladeó un poco la cabeza – pero podemos seguir en contacto no estoy cerrada a posibilidades, te parece?

- Nunca había estado en una situación así, me gustas mucho pero creo que no es justo para ninguno de los dos encadenarnos a una promesa de cuento de hadas verdad?

- Podríamos salir en alguna ocasión si logramos encontrarnos en el mismo lugar – sonrió Anaís.

- Claro, y también podríamos planear algún proyecto en conjunto no te parece – dijo alegre aunque quizás un poco melancólico por la situación.

- Definitivamente, sería bueno para ambos.

- Bueno... qué te parece si disfrutamos de nuestras últimas horas juntos, en la tarde te llevaré al aeropuerto y después me iré a la estación y... quizás volvamos a vernos pronto.

- Sí – sonrió Anais.

La chica de largos cabellos pelirrojos se encontraba sentada en el comedor de su pequeño departamento cuando repentinamente escuchó la puerta abrirse.

Un joven de cabello corto con mirada taciturna entró por la puerta, llevaba una gabardina negra igual a sus vestimentas, Hikaru se sorprendió al verlo entrar.

- Lantis qué haces aquí? – levantando la vista le sonrió levemente, acercándose la saludó con un beso en la mejilla siguiendo de largo hacia la cocina. – Dónde te habías metido? hace dos días que no sabía nada de ti? - Sin responder a las palabras de la chica abrió el refrigerador.

- No deberías esperar hasta que toda la comida se acabe para ir de compras – respondió dejando a la chica con los ojos abiertos de sorpresa.

- Pero?... acaso no escuchaste mis palabras – dijo molesta colocando las manos en forma de jarra y mirándolo seriamente.

- Hm – Lantis se encogió de hombros en señal de indiferencia. – Qué más da. – sacó un plato de frutas y cerrando la puerta del refrigerador se sentó a la mesa.

- Pero nadie sabía nada de ti. – dijo Hikaru en tono de tristeza.

- Y seguramente tu hermano estaba al borde de la alegría por eso.

- No te burles, no es gracioso, me preocupé mucho por ti – respondió Hikaru desviando la mirada y apretando las manos con fuerza – No sabía nada de ti, creí que te habían descubierto.

Lantis la miró largamente y bajó la vista.

- No volveré a hacerlo.

- Mentira – Hikaru cerró los ojos y bajó la vista – cuantas veces me dirás lo mismo y siempre ocurre nuevamente, has cambiado desde hace un par de meses a la fecha, qué pasa contigo?

- Estoy arreglando todo para quedar libre pero necesito más tiempo – dijo levantándose de la mesa y mirando a Hikaru. – sabes que no estoy solo en esto y no puedo dejar a mis amigos en problemas.

- Lantis...

- No te preocupes – sonrió mientras se acercaba a ella y la abrazaba – todo terminará pronto ya lo verás.

- Ya me lo habías dicho, perdóname. – dijo abrazándolo y acurrucándose en su pecho – pero es que no quiero que te pase nada – respondió abrazándolo con más fuerza.

- Lo sé pero no puedo dejarlo todo así nada más, no es tan sencillo – levantó su rostro y le dio un simple beso – Falta muy poco para que quede libre y sin ningún problema en el futuro, sólo tenme un poco más de paciencia – se separó ligeramente de la chica y le pareció ver la sombra de una sonrisa en su rostro. – No tendrás algo más de comer – dijo levantándose.

Con un gesto de indignación Hikaru volteó a verlo, pero su expresión cambió al ver una pequeña venda en la muñeca de Lantis.

- Qué es eso? – Lantis trató de ocultar el brazo.

- Una pequeña raspadura, nada... importante – Hikaru le tomó la mano y la levantó recorriendo la manga de la gabardina.

- Son estás pequeñas "raspaduras" las que quiero que evites. – revisó el vendaje. – estás jugando con fuego ahora mi amor – lo miró de una forma que podría interpretar como tierna.

- Prometo tener cuidado, pero como tú misma dices, estoy jugando con fuego – diciendo esto desvió la vista y tomó una de las frutas que había en el plato y se la llevó a la boca.

- Por qué no fuiste a tu departamento? – preguntó Hikaru sin apartar la vista del vendaje quizás para desviar un poco el tema.

- Ja, sería el primer lugar en que me buscarían y el último en que quisiera ser encontrado.

- En que te buscarían?

- Están planeando algo muy grande Hikaru, es un embarque multimillonario, apenas se está negociando pero si logran realizarlo dejarán de jugar con millones y comenzarán a ganar cantidades inimaginables.

- Crees que deberíamos dejar de vernos por un tiempo? – preguntó seria la chica.

Lantis permaneció en silencio mirándola la atrajo hacia su cuerpo y la abrazó con fuerza.

- No, descuida no es tan grave la situación – le besó la frente – pero quizás desaparezca un par de días más. - Lo miró sorprendida pero no dijo nada. El simplemente se inclinó y comenzó a besarle el cuello obteniendo un ligero gemido por respuesta.

- Lantis – dijo la chica sonrojada mientras cerraba un poco los ojos.

- Confía en mí, estaré bien – le susurró al oído antes de continuar besándola.

Latiz abrió los ojos se encontraba dormido en una cama bastante ordinaria, pese a que se había alojado en un buen lugar se notaba que no era un hotel cinco estrellas, pero no valía la pena si en cuanto recogiera la información que necesitaba se marcharía.

- Hikaru – susurró llevándose una mano al rostro cubriéndose un ojo. – nuevamente sueño contigo – sonrió apartando su mano. – puso una expresión seria y apretó su puño unos segundos y sin más se levantó, debía desayunar algo esperar hasta el atardecer e ir en busca de la dirección que sería su primera pista.

Dos hombres lo sostenían por los brazos mientras un tercero le propinaba por último un fuerte golpe en plena boca del estómago dejándolo sin aire.

- No quiero juegos Lantis, Dónde estuviste todo este tiempo?

- ...en...París... – respondió tratando de recobrar el aliento y tragando un poco de saliva.

- Pues sí que desapareciste un buen tiempo – se burló el hombre – aunque te comprendo me dijeron que estuviste con una chica por demás... – hizo con las manos la forma curvilínea de una mujer - ... hermosa.

- No era nadie importante – respondió

- Sabes que no podrías escapar si estuvieras mintiendo no? – dijo el hombre de gruesa complexión con una sonrisa, sus gafas oscuras brillaron un segundo y su rostro se cubrió ligeramente con el humo del puro que mantenía en su mano, le dio una bocanada disfrutando del sabor en su garganta y pulmones mientras exhalaba volvió a sonreír con sus dientes amarillentos – debes dar gracias que no mandaron a los Brancaleone por ti, al parecer ellos están cumpliendo con otra cosa importante, te dejaré ir por esta vez, el jefe se siente generoso en esta ocasión pero ten mucho cuidado con tus acciones o no tendrás tanta suerte la próxima vez.

Haciendo una señal con la cabeza la escolta del hombre soltó a Lantis dejándolo caer al suelo tenía innumerables golpes, le resbalaba un hilo de sangre por la comisura del labio y tras golpear contra el suelo uno de los hombres le tiró una certera patada en el estómago antes de retirarse sin siquiera voltear la vista a donde yacía Lantis quien trataba de recobrar el aliento.

- Mañana a primera hora te quiero a mi servicio, en un par de días te mandaré de regreso con Gian Pierro así que espero que te pongas al corriente de todo. – dijo finalmente el hombre antes de subir a su auto.

- "Tranquilo Lantis no arruines lo que llevas hasta ahora" – se repetía mentalmente para no arremeter contra el hombre, pero sonrió irónicamente al tener un pensamiento. – El amor me tiene idiotizado – se dijo en un susurro mientras veía como quedaba solo en mitad de la calle, se levantó aún adolorido – Hikaru te prometo... que no echaré a perder las cosas ahora... no ahora. – sonrió mientras se tocaba el estómago y volvía a respirar con un poco de dolor.

Lantis se encontraba de pie contra una pared encendía un cigarro y le daba una larga bocanada antes de dejar escapar el humo, nunca había sido adicto a la nicotina, pero en esos últimos días no podía evitarlo, era lo único que podía hacerlo sentir vivo.

- Será que todo lo que hice realmente no valió la pena – suspiró dejando escapar nuevamente el humo del cigarrillo, miró su reloj y arrojó lejos el cigarro sin siquiera molestarse en apagarlo, y comenzó a caminar por la calle – bueno creo que pronto lo averiguaré, veremos que me ocultas mi adorada petirrojo.

Notas de autora:

Bueno decidí hacer este capítulo un poquito más corto, bueno en realidad es casi de la misma extensión que los demás pero este no tiene ninguna canción aunque estuve escuchando una mientras lo hacía pero como quizás la use un poco más adelante si encaja pues no tiene caso mencionarla aquí, y por cierto en este capítulo finalmente apareció un poco de lo que ocurrió con Lantis, claro es sólo un pequeño recuerdo, pero es que si escribo más de él pues le quitaré sabor a la historia que viene, por cierto, sé que no escribí mucho de Marina y Anaís pero por favor perdónenme son personajes que no me inspiran ^^U si por mi fuera escribiría sólo de Hikaru y Lantis, pero también hay un par de razones para no haber hablado tanto de Umi que se verán más delante, digamos que ya me urge un poco empezar a narrar que es lo que ocurrió con Hikaru, el mundo quiere saber y yo necesito contarles jejeje.

Hikaru Shidou.

15 de julio del 2007