Holaholaholaaaaa

¿Como va?

Acá está todo genial. Menos por el hecho de que me vayan a querer matar.

Porque aunque nose cuantos se lo esperaban, éste es el anteúltimo capítulo del fic.

Nose si me van a querer matar ya YA ahorita o cuando suba el 37.

PERO sepan que obviamente va a haber una segunda parte, como predije en uno de los primeros caps.

Love U all ;D

Gracias a todos los reviewers! Agradeceré a uno por uno en el próximo capítulo con la "devolución final" para decirlo de algún modo.

Solo quiero ue KiRuRu-SAMA sepa que estoy esperando con ansias el próximo cap de out of darkness.

Los personajes de Pokemón no me pertenecen.


Dawn corrió con todas sus fuerzas, sollozando audiblemente.

Cayó otra vez. La primera vez había sido en la nieve tras bajarse del autobús, ignorando al conductor cada vez que le preguntaba si se encontraba bien.

Debía ser porque lloraba y temblaba como una desconsolada, probablemente.

Había cosas de las que era consiente, cosas que sabía, cosas que no, y cosas de las que no era consiente.

Era consiente de que había matado a la madre de Paul y Reggie.

No era consciente del frío que la estaba acechando y congelando lentamente.

Sabía que Paul la odiaría para siempre

Pero no sabía dónde estaba el portal. No podía recordarlo, y su mente no funcionaba bien en ese momento.

Se permitió sentir la fría nieve durante un momento, creyendo que lo merecía, que era una persona cruel y despiadada, y que la única persona a la que había podido darle su corazón sin ningún objetivo caprichoso por detrás, la odiaría a penas reciba la llamada de los doctores.

—No…— Soltaron sus labios, sin que ella lo pensara. Ya no podía pensar. No podía romper la fusión con el Espeon que reposaba en su interior. Los dolores de cabeza se hacían más y más fuertes a cada segundo, mezclándose las lágrimas de dolor con las de ira, bronca y tristeza, a la vez que su vivencia más actual se re-presentaba en sus memorias…

Abrió los ojos pero a la vez no.

No tenía los ojos abiertos, pero estaba viendo algo en ese momento.

Era como soñar.

¿Acaso estaba soñando? ¿Había fallado y su mente se había desviado a otra dirección?

Parpadeó tres veces, en su supuesto sueño.

Estaba en el suelo. Pero no era el suelo del hospital, el suelo del hospital era de feos azulejos amarillentos, grandes y con las grietas negras de la suciedad. Los había observado tras darle la espalda con dolor al médico cuya mente había manipulado para que la deje pasar a la terapia intensiva. Éste suelo era de un blanco perfecto, y no tenía grietas.

Se levantó pensando que le dolerían los músculos de los brazos o de las piernas, pero nada. No había estado tirada en el suelo de forma agresiva, sino que parecía como si ella misma se hubiese recostado delicadamente. Pero como no lo recordaba, pensó lo peor. No era típico de ella, de todas formas.

Miró con extrañeza su alrededor. El suelo era blanco y su alrededor también. Pero no sabía cuándo terminaba el suelo, sin embargo eso no la impedía caminar.

Sintió algo caer sobre sus piernas, hasta un poco más arriba de las rodillas. Miró hacia abajo y vio que era el vestido blanco sin forma que traía puesto.

Giró 180 grados sorprendida, mientras se tocaba la cabeza para darse cuenta de que no tenía ninguna clase de peinado, tal como estaba al cerrar los ojos y sumergirse en esa situación. Sus pies estaban descalzos, pero la superficie que pisaba no se sentía fría.

¿Estoy soñando?

No, no lo estás.

Dawn volteó, con una mano en el corazón del susto, jurando que la mujer que se encontraba parada a unos pocos metros de ella no estaba cuando había recorrido los alrededores con la mirada.

Tenía un vestido blanco como el suyo, pero largo hasta el suelo. Su cabello largo y lacio le llegaba hasta la mitad de la espalda, y su piel parecía tener mucha más vida y color que la última vez que la vio postrada en la cama de un hospital. Sus ojos eran de un oscuro color verde, casi marrón, y una sonrisa agradable iluminaba su rostro.

Así era como debería verse Natsume Shinji.

Ya nos habíamos visto antes, yo te recuerdo— Volvió a decir Natsume, con la misma sonrisa en su rostro, mientras Dawn hacía un puño con sus dos manos y las enterraba en su pecho

Usted no podía verme—Salió de los labios de la peliazul, sin moverse ni un pelo.

Oh, eso es lo que todos creen. Mis hijos también lo creen, por eso se sensibilizan y hablan tanto cuando vienen a verme— Rio ligeramente. No era una risa de las más delicadas, como la de Serena, pero denotaba alegría de alguna forma y no cambiaba su esencia— ¿Sabes? Dicen cosas que jamás dirían en voz alta frente a alguien que saben que está oyendo.

Dawn parpadeó. Había podido comunicarse con la mujer, justo como ella quería. ¿Por qué de repente no le salía ninguna de todas las preguntas que había planificado?

¿Qué se te ofrece, Dawn?

¿Eh?— Cuestionó la chica, algo sonrojada al oír su nombre.

Ahora entendía un poco a May cuando fueron a casa de Drew. Aunque Paul le había dejado bien en claro que cortaban todo vínculo que tuviesen y que Natsume no era tan aterradoramente joven y amenazadora como Celinne.

Así te llamó Paul cuando viniste a verme. Y él me habló mucho de ti la última vez que vino. No puedo decirte con exactitud cuándo, puedo escuchar todo lo que me dicen, pero no tengo conciencia del tiempo.

Seguramente le dijo que soy una coordinadora o porrista problemática y fastidiosa. No es nada nuevo— Replicó la peliazul sin vergüenza, cruzándose de brazos enfadada.

Natsume rio— Oh si, tardé un poco en entender que Dawn y "la fastidiosa" eran la misma persona. Me parecía raro que Paul tenga sentimientos por dos chicas, por eso llegué a esa conclusión. Él y Tyler no son de confundirse de ese modo, como Reggie.

Otra vez se sonrojó, y le era imposible ocultarlo.

No te apenes. Creí que as Paul nunca le gustaría ninguna niña.

No crea que es tan santito, lo vi observando a otras como lo hacen todos los demás chicos… Solo que no habla de ellas como los demás— Se arrepintió de haberlo dicho apenas suspiró para decir la última parte. El objetivo de su expedición mental era entender los motivos de Paul, no que su madre lo regañe si lograba salir del hospital— Lo siento, no debí haber dicho eso.

Sin embargo, Natsume seguía sonriendo.

Paul nunca le prestó atención a las niñas, siempre les pasaba por al lado como si no estuviesen. Por eso no me sorprende que se haya enamorado de ti. Eres llamativa y bonita. Tienes algo que hace que quieran mirarte. Aunque muy probablemente eso le moleste, siempre fue muy celoso de sus hermanos y debe ser de la misma forma contigo.

B-bueno…— Titubeó la peli azul, algo avergonzada por las cosas que la mujer decía, sin ningún filtro— Si, solía quejarse de tonterías. Pero yo no iba a dejar de tener amigos, él era demasiado exagerado… —Resopló con algo de pena— De todas formas, él ya no quiere estar conmigo.

La sonrisa de su cara se borró, y una mueca de cuestionamiento la llenó— ¿Cómo qué no? ¿Qué fue lo que te hizo?

Dawn sonrió internamente, imaginándose por un momento como sería tener una vida normal. Pasar la navidad en casa de Paul, con sus padres y su familia, poder llamarse orgullosamente Berlitz y no avergonzarse, y que la madre de su novio, que la amaba demasiado en su imaginación, siempre se ponga de su lado.

Oh, pero claro, estaba dentro de la mente de la madre de su exnovio, tratando de comprender a Paul y, ya que estaba, de averiguar si con sus poderes podía haber algún bien y salvarla.

Él rompió conmigo. Dice que no estoy realmente enamorada de él, que es lo que creo, y que es muy peligroso porque su padre podría matarme.

Natsume suspiró algo triste. Dawn no se dio cuenta en que momento había comenzado a caminar junto a la mujer.

Naoki, qué lástima me da. Ya es un caso perdido, y lo peor es que Paul tiene razón. Él está obsesionado con su herencia familiar, y no deja que ninguno de nuestros hijos haga siquiera amigos. Aunque Tyler no parecía estar tan mal…

Bueno, lo cierto es que ahora nos encontramos en un contexto algo extraño. Es más o menos imposible que Naoki nos encuentre…— La mujer la miró con algo de curiosidad. Al parecer nadie venía a visitarla e informarla en serio, pero no sabía cuánto tiempo tenía hasta que el doctor Barker o las enfermeras notaran que había alguien en la habitación— Es una larga historia. Y de todos modos él no tiene razón en todo. O eso intento demostrarle.

¿Por eso viniste a mí, Dawn? ¿Para comprender si estás enamorada de mi hijo?

Se sonrojó a más no poder, pero cuando habló no titubeó ni por un segundo. —Paul dice que yo intento cambiarlo. Se unió en la misma misión que yo solamente para protegerme, pero no comparte su objetivo— Resumió— Yo sé que no es cierto. Sé que no es malo.

Natsume volvió a sonreír—Yo creo lo mismo que tú. Pero es un cabeza dura y también un ambicioso. Por eso a veces temo por él.

¿A qué se refiere?

Las últimas veces que vino, la verdad solamente habló de ti— No sabía si su sonrojo era real o no, pero la mujer no parecía molestarse mucho por eso— Pero anteriormente… cada vez que hablaba de batallas pokemón yo me preocupaba. No hablaba bien de ellos, ni siquiera valoraba su esfuerzo, menos si perdían.

Él siempre fue así en esa área.

Y tengo parte de la culpa, porque nunca hice nada para detenerlo. Y menos ahora, en mi estado. Ya no podré hacer nada.

Dawn dejó de caminar y la mujer a su lado hizo lo mismo.

¿A qué se refiere con que…?— Cuestionó la peli azul con una mirada de preocupación. Esperaba haber entendido mal el mensaje de la señora Shinji.

Yo ya no podré salir de mi estado, Dawn— Natsume la miró. Tenían casi la misma altura —Estaba esperando a que tu vinieras. Necesito que alguno de mis hijos sea salvado. No me permitiría abandonar éste mundo sin saber que Tyler y Paul o alguno de los dos tienen la posibilidad de recuperar la fe, o de que Reggie pueda perdonarse a sí mismo…

N-no, espere… Paul estaría devastado si usted muriera, él no lo demuestra, pero sé que es lo que más le importa en realidad… Y yo no…— Suspiró y habló sin sonrojarse— Yo no soportaría perderlo. Lo perdería si usted se rinde.

Estoy muerta desde hace tiempo. Solamente estaba esperando a que vinieras— Dawn iba a interrumpir, pero la mujer le colocó una mano en el rostro y sus ojos azules se abrieron con fuerza—Estaba esperando una señal. De que se salvaron o de que pueden ser salvados. Tú puedes salvar a Paul. Su naturaleza te dirá que te alejes, pero es justamente lo que no tienes que hacer.

No puedo hacerlo si no la salvo a usted primero— Respondió la peli azul, sacando con algo de brusquedad la mano de la mujer de su rostro. Le molestaba que no entendiera. Que no entendiera que para Paul ella era lo más importante en el mundo, y que si Natsume bajaba los brazos, no tendría ningún sentido para la peli azul seguir insistiendo ante Paul. —Necesito que usted resista y abra los ojos. Él no podrá tener esperanza si usted muere, y no habrá nada que yo pueda hacer.

Sintió un retumbe y su visión se puso algo borrosa. Estuvo segura de haber visto una mueca de dolor en la cara de la mujer, pero para cuando su vista se estabilizó, tenía la misma sonrisa comprensiva de antes.

Así como se enamoró de ti, cuando no quiso nunca a nadie más, también puedes ser tu quien le dé esperanzas otra vez.

Sus ojos se aguaron tras que su visión se ponga borrosa otra vez, para cuando miró bien, Natsume estaba llorando también, y volvía a sostenerle el rostro con ambas manos.

Por favor, Dawn. Estuve guardando mis energías para que cuando alguien con el aura llegara me oiga— Todo se puso borroso de nuevo— Ya no puedo resistirlo más…

Ahora negro. Sentía las manos de Natsume, pero no podía verse ni a sí misma.

¡Espere!— Dijo con la voz quebrada de la desesperación. Ella no controlaba el aura, podía introducirse en su cabeza gracias a Espeon, pero le parecía más importante mantenerla con vida—¡No se rinda, por favor! ¡Sé que puedo salvarla!

Tienes que salvar a Paul, Dawn— Se escuchó, difuso, y dejó de sentir el contacto cuando sus últimas palabras no fueron más que un susurro— No puedes salvarme a mí. Pero gracias por intentarlo.

Después de eso, abrió los ojos humedecidos. Salió disparada de la habitación al oír los pitidos de las máquinas a su alrededor, indicando que su corazón se había detenido.

Había huido. Había corrido como una cobarde, y eso era lo que más le molestaba de si misma. Que si pudiese cambiarlo no lo haría, porque había fallado. Había entendido que no tenía que abandonar a Paul, que nunca podría hacerlo, aunque esto la consuma a ella también, pero que ya no tendría sentido porque el la odiaría.

Natsume la había estado esperando a ella para morir. Y como Dawn llegó, Natsume murió.

Abrió los ojos como platos llenos de lágrimas, sin levantarse del suelo, cuando unas muy conocidas pisadas comenzaron a resonar a sus alrededores.

Pero sus sentidos estaban desequilibrados. No podía romper la fusión, no podía controlar bien sus poderes.

No pasaron ni tres segundos después de ponerse de pie, que las ondas sonoras provenientes de una criatura asquerosa invadieron sus sentidos.

Y dejó de llorar, pero todo se volvió negro.


—¿Hace cuánto dices que los viste, Calem?— Preguntó Misty, con preocupación en su rostro, seguida de May, Drew, Serena, Reggie y Kalm

—Kalm— Corrigió el azabache, como siempre lo hacía. Sin embargo, la mirada de odio que le lanzó Misty lo hizo titubear— Co-como hace tres horas, yo que se…

—No pueden haber escapado…— Decía la pelirroja para sí misma, mientras todos se dispersaban una vez que llegaban a la planta baja, o primer piso, nadie lo entendía aún, dirigiendo sus miradas de un lado a otro. Solo May y Drew se quedaron con ella —Ya son más de las diez…— Dijo para sí misma la chica, observando la pantalla de su teléfono de carcasa azul.

—¡Oye! ¿Cómo le haces para ponerle la hora?— Preguntó May, mirando con asombro el aparato en manos de Misty.

Drew se golpeó el rostro mientras Misty le dedicaba una mirada de odio como la que le dio a Calem.

—¡Nuestra mejor amiga desapareció, May! ¡Y tú me preguntas eso!— La pelirroja guardó el teléfono en su bolsillo y comenzó a andar en círculos— ¿Creen que pueda estar en el segundo piso? O primero, o lo que sea.

—¡No!— Exclamaron May y Drew al unísono, llamando la atención de Calem y Serena también.

—¿Ah no?— Preguntó Misty, con una ceja alzada, dejando un segundo de lado el hecho de que Gary y Dawn no estaban por ninguna parte, dejando de lado automáticamente la posibilidad del último piso, y entendiendo de que el hecho de que May y Drew lleguen al mismo tiempo a la escena no era coincidencia— ¿Y por qué están tan seguros?

—Está muy sucio, Dawn jamás entraría allí— Explicó May, nerviosa, cosa que la delató al instante.

—Además, fui a buscar un juego de sábanas nuevo hace menos que tres horas, y no había nadie allí— Explicó también Drew, casi por encima.

No es como si May no fuera a contarle a Misty que había vuelto con el peliverde. Solo se estaba preparando psicológicamente para la regañada que se le venía por parte de su amiga, eso era todo.

Aunque esperaba que Misty no se diera cuenta, en el momento que levantó la ceja presintió que ya era demasiado tarde.

—Ustedes dos están juntos de nuevo e intentan tontear conmigo— Replicó la pelirroja, cruzada de brazos y con el ceño fruncido— Luego hablaremos de eso, May Stella, pero primero quiero saber donde demonios está Dawn.

El sonido de la puerta de la habitación que Paul casi deja en llamas hizo que todos voltearan la cabeza. Ash y el pelimorado salieron de ésta bastante serios, pero nadie se preocupó por eso.

—No se lo digan a Paul aún, está algo alterado y si se entera…— Previno Misty a May y Drew, que eran los únicos que la escuchaban.

—¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué parecen estar buscando algo?— Preguntó Ash

—No es na…

Serena interrumpió a Drew— ¡Dawn y Gary desaparecieron! ¡Nadie sabe dónde están!

—¡Argh! ¡Serena!— Se quejó la líder de gimnasio, golpeando el suelo en señal de fastidio.

—¿Q-que? ¿Qué es lo que hice?

—¿Cómo que desaparecieron?— Preguntó Paul, retórica y fríamente— No pueden haber escapado de aquí, ustedes deben de estar exagerando.

—No están arriba— Comentó May

—No la encontré para darle el teléfono, y no sé nada de Oak— Dijo Kalm

Paul cerró los ojos con fastidio, expulsando a Flareon de su cuerpo. Misty cerró la boca al verlo, siendo que eso era lo que estaba por pedirle al entrenador.

—¿Y que hay de Satoshi? ¿No los vio?— Preguntó Ash

—Aún no salió de su oficina…—Dijo Reggie, volviendo del pasillo que, según algunos sabían, dirigía al laboratorio del líder.

—Ya casi van a ser las once…— Dijo Misty preocupada, volviendo a mirar su teléfono sin utilidad alguna.

—¿No están en el primer piso?— Preguntó Ash, inocentemente

—No tienen motivos para estar juntos en el primer piso— Acotó Paul, después de un sonoro "no" por parte de May y Drew.

—¿Estas celoso, Paul?— Preguntó May, sugerentemente, recibiendo como respuesta una mirada del pelimorado que la hizo recuperar todo el miedo que le tenía a principio del año.

—Tal vez fueron a comprar regalos de navidad… O para mi cumpleaños, es mañana…— Sugirió Ash, haciendo que Reggie y Drew se golpeen la frente en señal de frustración y que Paul le gruñera y volteara con Flaroen siguiéndolo.

Paul comenzó a caminar hacia el pasillo por el que no había salido Reggie, con velocidad y furia visiblemente notorias. Solamente Misty lo siguió, gritando y llamando la atención de todos los demás.

—¡Paul, espera!

El pelimorado no respondió

—No vas a encontrar a ninguno de los dos, Paul. Dudo que estén a los alrededores— Habló Drew, y ésta vez si se detuvo. Parecía que consideraba a Misty un ser irritante y sobreprotector, justamente lo que él no necesitaba.

—¿Cómo lo sabes?— Preguntó el pelimorado. Tanto Serena como May se alejaron, por miedo a que el chico explotara y los carbonizara a todos.

—Gary puede abrir portales— Respondió Reggie por él. Paul no lo miró. —Pueden estar en cualquier parte que haya sombra y que Gary conozca.

—Hay infinidad de lugares donde podrían estar… Pero, ¿Por qué?— Habló May para sí misma.

Esa misma pregunta parecía rondar por las cabezas de todos, pero solo Paul, Misty y Drew conseguían un mapa mental.

—No puedo saber el motivo…— Interrumpió Calem, de repente, haciendo que todos lo miraran— Pero puedo decirles donde están.

—¿Eh?— Preguntaron varios a la vez

—Solo traigan un objeto de alguno de los dos. Se supone que están juntos, ¿No?

—¿Pero cómo vas a…?— Comenzó a cuestionar May, hasta que Serena interrumpió deteniendo el vuelo que había efectuado para subir al entrepiso y luego a su habitación.

—Aquí está— Le dijo Serena a Calem, sin titubear, considerando que el chico no la molestaría dadas las circunstancias. Le acercó el gorro de lana blanco que Dawn usó durante todo el trayecto hasta Unova— ¿Esto sirve?

—Sí, sí sirve— Respondió Kalm, tomando el gorro sin mirarla.

Después cerró los ojos, y una leve presencia celeste lo rodeó, aunque era casi imperceptible para todos. Serena lo miraba con su boca en forma de O, sorprendida, ya que por algún motivo parecía percibir el efecto más que los demás. Sus sospechas se confirmaron, cuando de repente su mente se puso en negro.

—¿Qué clase de Eevee tienes, Kalm? No puedo hacer eso con Glaceon…— Preguntó May inocentemente.

May estaba sacando a Paul de sus casillas. Se la pasaba haciendo preguntas inútiles y estúpidas, como si no entendiera la gravedad de la situación. No sabía que mierda le había pasado a Balance para que estuviese de tan buen humor, pero debería ubicarse y notar que Gary y Dawn habían desaparecido sin avisarle a nadie en su extraño contexto de batallas anormales.

—No tengo un Eevee— Respondió simplemente el azabache, cuando abrió los ojos y el aura celeste desapareció— No puedo encontrarla…

—¿Qué significa que no puedes encontrarla? ¿Por qué no podrías hacerlo?— Preguntó Paul, con los ojos abiertos de la alerta

—Denme algo de Oak— Habló el azabache, sin responder a Paul que parecía guardar su desesperación en el fondo de su personalidad

Ash le pasó la camiseta que Gary usaba para dormir, tras respirar agitadamente por haber bajado con velocidad por las escaleras.

El azabache repitió el procedimiento mientras Misty se mordía las uñas con nervios. May y Drew estaban algo apartados, y el peli verde parecía estar regañando a la castaña. Reggie solo fijaba sus ojos en Paul, apartado, esperando la respuesta de Calem.

Serena podía ver un muy reciente pero conocido lugar bañado en nieve blanca.

—Hoenn. Gary está en el bosque Hoenn.

Solo supieron que Paul gritó un par de barbaridades hacia el castaño, tras ir corriendo a la puerta y combinar sus poderes para detenerlo.


—No voy a darles el auto, lo siento— Dijo Reggie tras una gran pausa.

Paul cayó dormido, con lágrimas en sus ojos, tras haber peleado tanto con Ash, Drew y la puerta de acero impenetrable. Serena le curó las marcas de los nudillos, con May a su lado proveyéndola de hielo, mientras prestaba atención a la conversación entre Reggie y los demás.

—No tenemos como ir, Reggie, no podemos quedarnos de brazos cruzados— Discutió Misty con Vaporeon a su lado. Presentía que sería una larga discusión.

—Satoshi es mi jefe, ¿entienden? No me permitiría dejarlos ir sin más, además ninguno tiene licencia y…

—¡Ya deja de jugar a los superhéroes!—Se enfadó Misty de nuevo. La preocupación brotaba inevitablemente en cada una de sus palabras, y no se molestaba en ocultarla— ¡¿Acaso no viste como se puso Paul?! ¡Tenemos que traer a ambos de nuevo, y rápido!

—No sé si antes de que él despierte, pero con saber que está en camino… Creo que lo calmaría un poco… Ni siquiera puede romper la fusión— Explicó Drew, algo más calmado.

—Tienen que discutirlo con Satoshi, yo no puedo darles autorización.

—Él no va a dejarnos, no sin hacer un plan. ¿Acaso no notaste todas las tonterías que hizo para traernos aquí? ¡Tienes que darnos las llaves! ¡Yo se conducir!

Ash tragó saliva, pero se dio cuenta de que no era momento de hacer plegarias por su vida. Misty había tenido cuatro lecciones de manejo durante el tercer año de secundaria, antes de las vacaciones de verano, por obligación de sus hermanas. Cuando un guía descubrió que tenía catorce años (sus hermanas la habían anotado como si tuviese dieciséis) se le prohibió seguir con las clases hasta dentro de los dos años siguientes.

Drew no sabía conducir, obviamente, con tantas limosinas no lo necesitaba, y Ash solamente había recibido un par de clases junto a Gary, que les dio el padre del investigador.

—Misty yo entiendo tu preocupación, la de todos, pero si ellos se perdieron ustedes podrían perderse también… Es muy peligroso…

—Reggie, por favor…— Habló Ash, por primera vez en la discusión— Al menos deja que Drew y yo vayamos, ninguno de nosotros puede estar tranquilo sin saber nada… Satoshi no se enterará si tú no le dices…

—De eso nada— Habló May a lo lejos— Si ustedes van, yo también iré.

Drew se ahorró la contestación de seguridad a May.

—Por supuesto que iremos, son nuestros amigos también— Acotó Misty con el ceño fruncido, dedicada más indirectamente para Ash —Pero necesitamos que cierres la boca.

Reggie la miró con el ceño igual de fruncido que ella. Misty comprendía, oh, y lo bien que lo hacía, lo que era ser correcto y verte obligado a romper las reglas. En estos últimos seis meses no paró de hacerlo. Pero no encontraba la manera de decirle a Reggie que lo entendía sin gritarle.

—No. Lo siento— Concluyó el peli morado— No puedo enviarlos directo hacia la muerte— Y se retiró tras uno de los dos pasillos.

Misty gruñó y golpeó el suelo con fuerza, espantando un poco a Vaporeon. —¡¿Por qué no quiere comprender?!

—Porque es igual de correcto que tú, solo que ahora estás desesperada— Habló Calem, separándose de la columna para dirigirse donde Misty, Drew y Ash.

—No tienes idea…— Comenzó la pelirroja, pero Ash se puso delante de ella.

—Espero que tú no abras la bocota tampoco, Kalm— Dijo Ash, pero fue más como un pedido.

—No. Porque entiendo por lo que están pasando. Perdí a mis padres en un incendio a los diez años y no podía hacer absolutamente nada para evitarlo. Sé lo que es la desesperación.

Misty se quedó callada. Ella ni siquiera recordaba a sus padres, y su mente aún no definía si eso era peor o no que la situación de Calem.

—¿Entonces vas a ayudarnos?— Preguntó Drew algo esperanzado.

—Puedo conseguirles las llaves del auto, pero no iré con ustedes. No le deben nada a Satoshi, pero yo sí, así que no voy a actuar sin órdenes.

Ash frunció un poco el ceño. Durante éstos últimos días había llegado a la conclusión de que estaba un poco celoso de Calem. Él había vivido con Satoshi los años que Ash no pudo, y lo conocía mucho más que él. No sabía si le molestaba, en parte agradecía que Calem haya conseguido otro hogar, por más celoso que estuviese, y eso era lo que hacía que el hecho de que considere a Satoshi como un jefe o un sujeto al que debía favores lo enfade un poco.

—Está bien— Aceptó Drew, sin el consentimiento de los demás, aunque después los miró— Creo que eso es mejor que nada.

—Deberíamos ir antes de que Paul despierte… —Dijo Ash

—¿Por qué mejor no esperamos a que amanezca, al menos?— Preguntó Serena, algo tímida, al involucrarse de repente en la seria conversación— Es algo peligroso que vayamos conduciendo a ésta hora…

—Pero si Paul despierta y las cosas siguen como están…— Argumentó la pelirroja

—Serena tiene razón—Interrumpió Drew— Ni siquiera hay ruta o carretera a los alrededores, éste es un sector de una plaza de subterráneos a medio construir. No sé cómo haya hecho Satoshi para guardar el auto donde sea que lo guarde, pero con nuestra experiencia en manejo de día sería algo mucho más fácil…

—La camioneta no está aquí abajo. Una ilusión óptica la oculta junto a lo que sobresale del primer piso— Explicó Calem, con las manos en los bolsillos.

—¿No era más fácil conseguir una casa común y ocultarla con una ilusión, en vez de éste sucio subterráneo?— Cuestionó May con una mueca graciosa, pero se arrepintió al ver la cara de odio de Misty— Lo siento.

—Se requeriría mucha energía para ocultar una construcción del tamaño del loft. Por eso solamente está fuera la camioneta. Además, en caso de que tengamos que escapar sería mucho más rápido.

Drew se mordió la lengua para no corregir al azabache.

—Bueno, entonces solamente necesitamos las llaves— Se dirigió Ash a Kalm, mirándolo de reojo.

—Yo me encargaré de eso. Denme media hora— El chico volteó y subió las escaleras— Decidan a qué hora partirán a su investigación suicida— Y cerró la puerta de su habitación, ya en el entrepiso.


Misty giró sobre su cama una vez más.

Miró hacia la cama de May, vacía, recordándose a sí misma de regañar a la castaña por haber vuelto con el peliverde que tanto la había lastimado.

Cuando salieran de toda esa situación, claro.

Lo normal era estar encerrados, los nueve, en una casa bajo un túnel, peleando por las tareas domésticas y practicando sus nuevas habilidades. Aunque eso hacía dos meses sería lo anormal, lo anormal en ese momento era que Dawn y Gary hayan desaparecido sin dejar rastro.

Volteó otra vez hacia el otro lado, haciéndose bolita y entrecerrando los ojos.

Nunca podía dejar de preocuparse, pero ésta vez tenía mala espina. Se abrazó el estómago tratando de eliminar esa sensación, pero no podía hacerlo.

Ella no era vidente, ella no era Espeon. Era impredecible e indomable como el agua, pero no vidente. No debería tener tales sensaciones.

Sin embargo, no pasaron ni diez segundos hasta que se levantó de la cama y tomó su mochila.

Sacó cada uno de los objetos que llevaba dentro: sus pokebolas, ropa interior, un traje de baño, su antiguo cargador de celular, el sweater del uniforme y, en el fondo, su diario.

No era especialmente un diario íntimo, ya que no escribía todos los días, A veces solamente lo abría y dibujaba, escribía frases que se le ocurrían o se desquitaba con él hablándole en tercera, segunda o tercera persona.

Suspiró mientras lo abría y pasaba las páginas rápidamente. Escribía allí desde los trece años, desde el día que la mamá de Serena se lo regaló para su cumpleaños, y desde entonces no había dejado de hacerlo.

Por más que entre todos habían acordado no cargar sus mochilas con tonterías, no soportaba la idea de dejarlo en su antigua habitación del tecnológico y que alguien lo encuentre y lo leyera.

Oh vamos, era solo un libro. Sabía que May llevaba su balón preferido con ella también, y Dawn y Serena muchísima ropa innecesaria.

Las páginas dejaron de pasar por sí solas cuando un papel más grueso detuvo su avance.

Tomó la foto de las puntas, para no marcarle los dedos, y comenzó a comerse las uñas cuando ésta le explicó que era lo que tanto le preocupaba.

Era una fotografía de Ash, Brock y ella el día que los tres se habían encontrado en el tecnológico, cuando tenía tan solo doce años. Recordaba lo incómoda que se sintió junto a Ash, tras que el chico no le diera señales de vida durante dos años, pero la inmensa e inexplicable felicidad que sentía por dentro.

No quería perderlo de nuevo. Y si esa noche o amanecer o cuando fuera salía mal, podría no volver a verlo.

Misty no soportaría eso.

Se puso el uniforme que Satoshi le había dado y después se sentó sobre la cama de nuevo. Abrió el cuaderno azul en una hoja nueva, y con un nudo en la garganta comenzó a escribir. Dudó mucho acerca de las últimas palabras, pero con el último sollozo que se permitió a sí misma, las escribió.

Arrancó la hoja con sutileza, para no romper la escritura. Puso el bolígrafo y las demás cosas en su lugar, y salió de la habitación.

Solo había una persona que podían evitar que Ash se fuera de su lado otra vez, y ésta vez no titubearía.


Hannah McCatter